El modder que fabrica su propia DDR5 para esquivar la subida de precios

Última actualización: enero 12, 2026
Autor: Isaac
  • La escasez y el encarecimiento de la DDR5 han impulsado soluciones DIY como las de Vik-on, que fabrica módulos a partir de SO-DIMM y PCBs chinos.
  • Su módulo estrella, una DDR5 de 32 GB, cuesta unos 218 dólares frente a más de 400 en el mercado, con posibilidad de activar perfiles XMP de 6.400 MT/s mediante firmware ADATA.
  • El uso de SO-DIMM reciclados y adaptadores SO-DIMM a UDIMM permite ahorrar decenas de euros, aunque requiere conocimientos avanzados y no está exento de riesgos de compatibilidad.

Módulo de memoria DDR5 modificado

El precio de la memoria RAM DDR5 se ha disparado tanto en los últimos meses que muchos aficionados al hardware han empezado a buscar soluciones creativas para no dejarse el sueldo en ampliar su PC. Entre todos ellos destaca un modder ruso conocido como Vik-on (también asociado al canal PRO Hi-Tech), que se ha propuesto demostrar que, con conocimientos, paciencia y algo de maña con el soldador, es posible fabricar tus propios módulos DDR5 aprovechando componentes pensados originalmente para portátiles.

Lejos de ser una simple curiosidad, sus proyectos muestran que, en plena crisis de componentes, se puede lograr un ahorro muy considerable si se sabe de electrónica y se está dispuesto a complicarse la vida. Desde el uso de PCBs vacíos comprados en plataformas chinas hasta el reciclaje de módulos SO-DIMM de segunda mano, pasando incluso por el flasheo de firmware de fabricantes como ADATA para activar perfiles XMP de alta velocidad, este caso se ha convertido en un referente dentro de la comunidad entusiasta.

Por qué un modder decide fabricar su propia DDR5

La situación del mercado de memoria es, como poco, complicada: entre la escasez de chips, la burbuja de la IA y la alta demanda, los precios de los módulos DDR5 de sobremesa se han ido por las nubes en muchos países. En regiones como Rusia, donde opera Vik-on, comprar un kit de RAM de gama media puede suponer un gasto desorbitado, hasta el punto de que montar un PC actual se vuelve un auténtico lujo.

Mientras los fabricantes tradicionales anuncian subidas de precio (se llegó a hablar de hasta 10 dólares por gigabyte en algunos casos) y los ensambladores de equipos ofrecen PCs sin memoria para abaratar el presupuesto, parte de la comunidad ha optado por explorar alternativas caseras. Ahí es donde entra en escena este modder, que decidió que no iba a pagar cifras astronómicas por sus módulos y se lanzó a crear su propia DDR5 en casa.

En este contexto, Rusia se ha convertido en una especie de laboratorio para la llamada memoria DIY (do it yourself). Canales como PRO Hi-Tech, con cientos de miles de seguidores, han impulsado la idea de que, si ya existen PCBs preparados para DDR5 y es posible conseguir chips sueltos o módulos donantes, entonces montar tu propia RAM no es una locura tan grande, al menos para quien tenga el nivel técnico necesario.

Modder ruso fabricando RAM DDR5

El proyecto estrella: un módulo DDR5 de 32 GB autoensamblado

Uno de los trabajos que más han dado que hablar es una memoria DDR5 de 32 GB para sobremesa fabricada por Vik-on a partir de módulos para portátil. En lugar de comprar directamente un kit de 32 GB para PC, el modder se hizo con dos módulos SO-DIMM DDR5 de 16 GB cada uno, extraídos de equipos portátiles, y los utilizó como fuente de chips para crear su propio módulo de formato estándar.

Cada módulo SO-DIMM de 16 GB le salió por alrededor de 8.000 rublos, unos 100-101 dólares según el cambio aproximado. A eso sumó un PCB compatible con DDR5 comprado en AliExpress por unos 600 rublos (en torno a 7-8 dólares) y un disipador de aluminio sencillo por unos 415 rublos adicionales (unos 5 dólares). Con todo ello, el coste total de su módulo de 32 GB se quedó en aproximadamente 17.015 rublos, es decir, unos 218 dólares.

La comparación con el mercado ruso deja claro el impacto del experimento. Un módulo comercial de 32 GB DDR5-4800 puede rondar los 423 dólares, mientras que modelos de gama más alta como los DDR5-6400 CL21 suben hasta los 588 dólares, acercándose peligrosamente a los 600. En otras palabras, el módulo casero de Vik-on cuesta menos de un tercio de lo que pagaría en tienda por algo equivalente en capacidad y, potencialmente, en rendimiento.

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Para quienes están acostumbrados a comprar la memoria directamente empaquetada en la tienda, el proceso puede sonar a ciencia ficción. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, lo que hizo Vik-on fue relativamente directo: localizar un PCB de sobremesa diseñado para chips DDR5, desoldar los chips de memoria de los módulos SO-DIMM y volver a soldarlos sobre la nueva placa, respetando la topología del circuito y las especificaciones del estándar DDR5.

Un punto clave que juega a favor de este enfoque es que, en el momento en que Vik-on realizó el proyecto, la demanda de módulos SO-DIMM era bastante menor que la de los módulos UDIMM típicos de PC de sobremesa. Esa menor presión sobre el stock se traducía en precios más contenidos e incluso mejores oportunidades en el mercado de segunda mano, lo que abre la puerta a reutilizar memoria de portátiles para dar vida a nuevos módulos de sobremesa.

PCBs chinos, chips sueltos y el negocio de la DDR5 casera

Antes de lanzarse de lleno a reciclar módulos de portátil, muchos entusiastas —incluido el propio Vik-on— exploraron la opción de montar DDR5 desde cero comprando por un lado el PCB y por otro los chips de memoria DRAM aislados. En plataformas chinas se encuentran PCBs compatibles con DDR5 que ya incluyen los componentes secundarios necesarios (resistencias, condensadores, etc.) por apenas 6 o 7 dólares, pensados precisamente para quien quiera experimentar.

El gran escollo, como era de esperar, son los chips de memoria DDR5. Conseguir los suficientes como para armar un módulo de 16 GB DDR5 a 6.000 MT/s puede suponer alrededor de 129 euros (unos 152 dólares al cambio), mientras que el PCB ronda los 45 yuanes (en torno a 5,50 euros). Sumando todo, el coste de un módulo casero de 16 GB se situaría sobre los 135 euros.

Si se compara con el precio de mercado, la cosa se pone interesante, aunque no espectacular. Un módulo de 16 GB DDR5-4800 de un fabricante conocido puede encontrarse por unos 179 euros. El ahorro directo sería de unos 44 euros, pero con un matiz importante: los chips seleccionados para el montaje DIY suelen ser de mayor frecuencia efectiva (por ejemplo, 6.000 MT/s), de modo que no solo se gasta menos, sino que se obtiene un módulo más rápido que la opción más barata disponible en tienda.

Este pequeño margen económico ha llevado a algunos a plantearse incluso montar un negocio paralelo: personas con experiencia en microsoldadura podrían dedicar tiempo a ensamblar módulos a partir de chips comprados al por mayor y revenderlos, ofreciendo memoria DDR5 a precios algo más bajos que los canales tradicionales. Sin embargo, el propio Vik-on y otros expertos señalan que, a día de hoy, la ventaja no es tan abultada como para convertirlo en una solución masiva, más bien se queda en un experimento técnico avanzado o en un nicho muy concreto.

Además, hay que tener muy presente que no todo el mundo tiene la habilidad necesaria para trabajar con chips BGA, aplicar calor de forma precisa, evitar daños por sobretemperatura o problemas de alineación, y luego comprobar que el módulo pasa todas las pruebas de estabilidad. El riesgo de que algo salga mal es real, y si se estropean varios chips en el proceso, el ahorro potencial se evapora al instante.

La variante con SO-DIMM: reciclar memoria de portátil para sobremesa

Tras esas primeras pruebas con chips sueltos, el propio Vik-on y otros miembros de la comunidad se dieron cuenta de que había una vía mucho más eficiente para abaratar el proceso: aprovechar módulos SO-DIMM DDR5 ya montados, especialmente aquellos procedentes del mercado de segunda mano o de ordenadores portátiles averiados. Estos módulos, al moverse en un segmento distinto de demanda, suelen ser más fáciles de encontrar y bastante más baratos que sus equivalentes en formato UDIMM.

En lugar de pagar precios elevados por chips sueltos, el modder comenzó a comprar SO-DIMM completos con la capacidad deseada, desoldaba cuidadosamente los chips de memoria y los trasplantaba a un PCB de sobremesa diseñado para alojarlos. De esta manera, el coste por gigabyte bajaba de forma notable, sobre todo cuando se encontraban módulos de ocasión a buen precio.

En el caso de su módulo estrella de 32 GB a 4.800 MT/s, la jugada fue muy clara: los dos módulos SO-DIMM de 16 GB (unos 100 dólares cada uno), el PCB (600 rublos) y el disipador de aluminio (415 rublos) dieron como resultado un coste total de 218 dólares. Frente a los 423 dólares que costaban 32 GB comerciales DDR5-4800 en su mercado, el ahorro ya era más que respetable, y eso sin contar lo que vendría después con el ajuste de firmware.

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Conviene recordar que Vik-on no es un aficionado cualquiera: cuenta con su propio taller de reparación de hardware, por lo que está acostumbrado a trabajar con soldadura de precisión, diagnosticar fallos en placas, manejar estaciones de reballing y, en general, moverse en un entorno donde toquetear hardware a este nivel es el pan de cada día. Eso reduce el riesgo de desastre y le permite aprovechar al máximo cada módulo donante.

Para quienes no se vean capaces de llegar tan lejos, existe un “plan B” mucho más accesible que ha ganado popularidad: comprar directamente módulos SO-DIMM DDR5 para portátil y conectarlos a una placa base de sobremesa mediante un adaptador SO-DIMM a UDIMM. Estos adaptadores, que se encuentran por unos 9 a 17 euros en tiendas como Amazon y todavía menos en AliExpress, permiten usar la memoria de portátil en un PC de escritorio sin tener que desoldar ni un solo chip.

Adaptadores SO-DIMM a UDIMM: la opción intermedia para ahorrar

Para muchos usuarios que ven lo de desoldar chips como algo “demasiado hardcore”, la solución más razonable está siendo precisamente la de los adaptadores SO-DIMM a UDIMM. En vez de crear un módulo totalmente nuevo, basta con comprar uno o varios SO-DIMM de calidad, pincharlos en el adaptador y, a su vez, instalar ese adaptador en el zócalo DDR5 de la placa base de sobremesa.

Los números ilustran bastante bien el atractivo de este enfoque. Por ejemplo, un módulo de 16 GB DDR5 a 6.000 MT/s CL40 en formato SO-DIMM se puede conseguir por alrededor de 141 euros, mientras que un módulo convencional de sobremesa de 16 GB DDR5-4800 CL40 se sitúa en torno a los 179 euros. Incluso sumando el coste del adaptador, el usuario se está ahorrando unos 29 euros y, de regalo, está obteniendo una memoria claramente más rápida.

Si la comparación se hace con módulos todavía más ambiciosos, como la DDR5-6000 CL36 más económica del mercado, que se va a cifras en torno a los 235 euros, el recorte de precio puede acercarse fácilmente a los 85 euros. Es una cantidad nada despreciable, sobre todo para quienes están montando un equipo desde cero y ven cómo el presupuesto se dispara en cuanto empiezan a sumar componentes.

Ahora bien, este truco tiene una letra pequeña importante. A medida que la comunidad ha ido descubriendo el potencial de estos adaptadores, la demanda se ha disparado y los vendedores no han tardado en reaccionar subiendo precios. De hecho, se ha observado una subida rápida en el coste de algunos modelos, precisamente porque cada vez más usuarios los ven como una alternativa real y económica a la memoria de sobremesa tradicional.

Además, no todas las placas base aceptan de buen grado este tipo de inventos. Aunque a nivel eléctrico el estándar DDR5 es el mismo, puede haber incompatibilidades con BIOS, perfiles XMP o incluso limitaciones físicas de espacio alrededor de los zócalos. Por eso, antes de lanzarse a comprar SO-DIMM y adaptadores a lo loco, conviene revisar con detalle la compatibilidad y, a ser posible, buscar experiencias de otros usuarios con la misma plataforma.

El golpe maestro: flashear firmware ADATA y activar XMP de alta velocidad

Si todo lo anterior ya era digno de mención, el punto álgido del proyecto de Vik-on llegó cuando decidió modificar el firmware del módulo que había creado a partir de los SO-DIMM. En lugar de limitarse a utilizarlo a 4.800 MT/s, el modder experimentó con el firmware de un modelo comercial de ADATA, concretamente el AX5U6400C3232G-DCLARWH, un módulo de 32 GB DDR5-6400 CL32 cuyo precio puede acercarse a los 800 dólares.

Tras el flasheo, el módulo casero fue capaz de habilitar directamente un perfil XMP a 6.400 MT/s con latencias CL32, prácticamente calcando las especificaciones del producto de gama alta de ADATA. Es decir, pasó de ser un módulo “económico” DDR5-4800 a comportarse, a ojos de la BIOS, como una memoria DDR5-6400 de alto rendimiento, con un incremento de valor de mercado brutal sin que su coste real hubiera cambiado.

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El resultado económico de este movimiento es contundente. En su país, un módulo comercial con esas características ronda los 588 dólares, mientras que el coste de fabricación del suyo se había quedado en 218 dólares. En la práctica, estaba pagando apenas una tercera parte del precio por algo que, sobre el papel, ofrecía prestaciones muy similares.

La cosa se vuelve todavía más llamativa cuando se extrapola a configuraciones de mayor capacidad. En una build con 64 GB de RAM (2 x 32 GB), comprar dos módulos comerciales de ese nivel supondría una inversión cercana a los 1.176 dólares. Repitiendo el proceso DIY de Vik-on, con un coste aproximado de 2 x 218 dólares, el gasto subiría solo hasta unos 436 dólares. El diferencial supera los 700 dólares de ahorro, o, dicho de otra forma, se obtienen 64 GB a precio de 32 GB y todavía sobraría dinero.

Eso sí, el modder ha sido cauteloso a la hora de mostrar resultados. Ha comentado que, en las pruebas que ha realizado hasta ahora, la memoria se comporta de forma estable en videojuegos y en el uso diario, pero todavía no ha publicado un conjunto completo de benchmarks o pruebas de estrés detalladas. Ha prometido hacerlo en cuanto termine de ensamblar más módulos y pueda documentar el proceso en vídeo con todas las garantías.

Limitaciones, riesgos y viabilidad real de la DDR5 DIY

Aunque todo esto suena muy tentador, incluso casi heroico, conviene aterrizar el tema y poner sobre la mesa las limitaciones reales del enfoque DIY. Lo primero y más evidente es que no se trata de un método apto para cualquier usuario: hace falta experiencia sólida en soldadura, equipo especializado, conocimientos sobre PCBs, regulación de voltajes, gestión de calor y, por supuesto, familiaridad con el ecosistema DDR5 y sus particularidades.

Además de la habilidad manual, se requieren herramientas que no son precisamente baratas: estaciones de aire caliente de calidad, microscopios de trabajo, equipos de reballing para rehacer bolas de estaño en los encapsulados BGA, medidores para comprobar la integridad de las pistas, etc. Para una persona que solo quiere ampliar la RAM de su PC de casa, montar todo ese tinglado no compensa en absoluto.

Otro aspecto a considerar es la . Aunque se utilicen chips de calidad y el módulo esté bien ensamblado, no hay garantía absoluta de que todas las placas acepten sin problemas un PCB genérico con firmware modificado. Pueden surgir inconvenientes con perfiles XMP, con el entrenamiento de memoria al arrancar o con determinadas configuraciones de overclock, sobre todo en plataformas más quisquillosas.

El propio Vik-on ha comentado que, en teoría, podría abaratar incluso más sus creaciones recurriendo a módulos de 8 GB como donantes, pero que el cambio de empaquetado de los chips y la complejidad añadida para encontrar PCBs compatibles hacen que la idea no merezca la pena frente a las soluciones basadas en módulos de 16 GB. El equilibrio entre esfuerzo y ahorro se vuelve muy delicado y, a partir de cierto punto, no sale a cuenta.

Por último, todo el proceso consume una cantidad de tiempo considerable: localizar módulos SO-DIMM adecuados, buscar el firmware correcto, flashearlo sin errores, soldar y desoldar chips, realizar pruebas de estabilidad extensas… Para alguien que disfruta destripando hardware puede ser parte de la diversión, pero para el usuario medio ese tiempo tiene un coste de oportunidad enorme.

La aventura de Vik-on y de otros entusiastas demuestra que la DDR5 DIY es técnicamente posible y económicamente atractiva en determinadas circunstancias, aunque se mantenga lejos del alcance de la mayoría. Desde el montaje de módulos completos con PCBs y chips comprados por separado hasta el reciclaje inteligente de SO-DIMM y el uso de adaptadores, pasando por el flasheo de firmware de modelos de gama alta, todo apunta a que, con conocimientos avanzados, es factible esquivar buena parte de la locura de precios actual y conseguir configuraciones de memoria muy potentes gastando bastante menos de lo que marcan las etiquetas en las tiendas.

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