Filtraciones de las NVIDIA RTX 60 con arquitectura Rubin

Última actualización: enero 12, 2026
Autor: Isaac
  • La serie RTX 60 de NVIDIA llegaría basada en la arquitectura Rubin y la familia de chips GR20x.
  • Los rumores sitúan el lanzamiento de las RTX 60 en la segunda mitad de 2027, con posible deslizamiento a 2028.
  • Se esperan modelos desde RTX 6050 hasta RTX 6090, con grandes mejoras en IA, renderizado neuronal y memoria.
  • La tensión en el mercado de memoria y el encaje de las RTX 50 SUPER condicionan el calendario de lanzamiento.

Tarjeta grafica RTX 60

Las primeras filtraciones de la serie NVIDIA RTX 60 empiezan a dibujar el panorama de la próxima gran generación de gráficas gaming de la compañía. Aunque todavía falta bastante tiempo para verlas en las tiendas, la información que circula entre insiders y filtradores apunta ya a la arquitectura Rubin como pilar central y a una familia de chips completamente nueva, los GR20x.

Arquitectura Rubin y familia GR20x: el salto generacional de las RTX 60

Arquitectura Rubin RTX 60

rtx 60 lanzamiento principios 2027
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Todo apunta a que las futuras GeForce RTX 60 estarán basadas en arquitectura Rubin, la misma arquitectura que NVIDIA está utilizando para sus aceleradores de inteligencia artificial en centros de datos de última generación. El movimiento más relevante no es solo el nombre, sino el hecho de que Rubin se adaptaría específicamente al mercado gaming mediante una familia de chips identificados como GR20x.

El filtrador kopite7kimi, una de las fuentes más citadas en este tipo de informaciones, ha dejado caer que la gama para jugadores se articularía en torno a los silicios GR202, GR203, GR205, GR206 y GR207. Estos chips serían la base, respectivamente, de las supuestas RTX 6090, RTX 6080, RTX 6070, RTX 6060/6060 Ti y RTX 6050, siguiendo el esquema habitual de NVIDIA de un chip grande para la gama entusiasta y variantes recortadas para cubrir el resto del catálogo.

Otro matiz importante que señalan las filtraciones es la separación clara entre el chip Rubin CPX, orientado a centros de datos y tareas de IA, y los núcleos para gaming. El propio kopite7kimi ha aclarado que el GR212 no estaría destinado al juego, de modo que la serie GeForce RTX 60 no sería un simple reciclaje directo de los diseños para servidores, sino una adaptación específica pensada para el usuario final de PC.

En términos de diseño interno, Rubin apuntaría a una mayor densidad de transistores y eficiencia, apoyándose previsiblemente en un nodo de fabricación avanzado de TSMC. Esto abre dos posibles caminos para NVIDIA: o bien reducir el tamaño de los chips manteniendo un rendimiento similar al de Blackwell (RTX 50), o bien aumentar drásticamente el número de núcleos CUDA y unidades dedicadas a IA conservando un tamaño de die parecido al de los modelos actuales tope de gama.

La expectativa del mercado se sitúa, una vez más, en un salto de alrededor del 30% en rendimiento para los modelos flagship respecto a la generación previa, algo que encajaría con lo visto en otros cambios de arquitectura de la marca. Si Rubin consigue incrementar la densidad por encima de lo logrado entre Ada Lovelace y Blackwell, la futura RTX 6090 podría marcar un nuevo techo en potencia bruta y capacidades de cálculo híbrido IA/rasterizado.

Especificaciones filtradas: de RTX 6050 a RTX 6090

Modelos RTX 60 gama

Aunque NVIDIA no ha confirmado nada de manera oficial, algunas fuentes como el canal RedGamingTech han publicado una tabla bastante detallada con las posibles especificaciones de los distintos chips GR20x. Siempre con la cautela de tratarse de filtraciones, el panorama que dibujan es el siguiente:

  • GR202 (RTX 6090): sería el núcleo tope de gama, con hasta 192 SM y 24.576 shaders, acompañados por un bus de memoria de 512 bits. Se habla de configuraciones con hasta 64 GB de memoria gráfica, algo orientado tanto a juegos a muy alta resolución como a cargas pesadas de IA y creación de contenido.
  • GR203 (RTX 6080): chip de gama alta con 96 SM (12.288 shaders), bus de 256 bits y versiones de 24 GB o 32 GB de VRAM. Sería el modelo destinado al jugador exigente que busca rendimiento puntero sin llegar a los costes extremos del flagship.
  • GR205 (RTX 6070): núcleo de entrada a la gama alta con 60 SM (7.680 shaders), bus de 192 bits y 18 GB de memoria gráfica, pensado para 1440p de alta tasa de refresco y un 4K más contenido en ajustes.
  • GR206 (RTX 6060 / RTX 6060 Ti): orientado a la gama media, integraría 48 SM (6.144 shaders), bus de 128 bits, 8 líneas PCIe y 16 GB de VRAM. Sobre el papel, sería el chip más relevante para buena parte de los jugadores en España y Europa que buscan equilibrio entre precio y prestaciones.
  • GR207 (RTX 6050): la parte baja de la familia, con 30 SM (3.840 shaders), bus de 96 bits, 8 líneas PCIe y configuraciones de hasta 12 GB de memoria, destinado a equipos de entrada o a resoluciones como 1080p sin demasiadas pretensiones.
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Es importante recalcar que estas cifras hacen referencia a los núcleos completos. Como viene siendo costumbre, NVIDIA podría comercializar versiones recortadas con menos shaders activos para cubrir distintos segmentos de precio o para reutilizar chips con defectos parciales.

Si estos datos se acercan a la realidad, la futura alineación de la serie RTX 60 supondría un aumento muy notable de la memoria disponible incluso en la gama media y baja, con 16 GB en el entorno de la RTX 6060 y hasta 12 GB para la RTX 6050. En el contexto europeo, donde cada vez más jugadores se mueven a resoluciones 1440p y monitores de alta frecuencia, esa cantidad de VRAM encajaría mejor con la evolución de los juegos que lo visto en generaciones anteriores.

Más allá de la cifra bruta de memoria, Rubin también se orientaría a una mejor gestión del ancho de banda y de las cargas de IA, de forma que DLSS, generación de frames y otros sistemas de renderizado híbrido puedan sacar partido de la arquitectura sin disparar el consumo energético.

IA, renderizado neuronal y el papel de Rubin en el gaming

La trayectoria reciente de NVIDIA deja claro que la inteligencia artificial es el eje central de sus productos, desde centros de datos hasta tarjetas para jugadores. Con Blackwell (RTX 50) ya se ha visto un énfasis fuerte en DLSS, generación de frames y shaders neuronales, y todo indica que la serie RTX 60 seguirá empujando en esa misma dirección.

Las filtraciones hablan de avances específicos en IA y renderizado neural, lo que en la práctica se traduce en una mayor proporción del proceso gráfico apoyada en modelos de aprendizaje automático y hardware especializado. Para el usuario, esto significa que una parte cada vez más grande del rendimiento percibido vendrá de cómo se combinan cómputo clásico, núcleos de IA y técnicas como el upscaling avanzado, y no solo del «bruto» en rasterizado puro.

En el día a día, el objetivo sería mantener altas tasas de FPS con más calidad visual, reduciendo la borrosidad en movimiento, los bandazos en escenas pesadas y los cambios bruscos de fluidez. El renderizado neuronal permitiría reconstruir la imagen con más detalle a partir de menos información, lo que encaja con la necesidad de exprimir tanto la potencia del chip como el ancho de banda de la memoria.

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El interés de Rubin no se limita a añadir más núcleos de IA; también pasa por unificar la filosofía de diseño entre los productos de centros de datos y los de consumo. Si la base tecnológica es la misma, las mejoras que NVIDIA introduzca para acelerar modelos de IA en servidores terminarán filtrándose al ecosistema GeForce, beneficiando a juegos, herramientas creativas y aplicaciones profesionales que se ejecutan en un PC convencional.

Para los usuarios de España y Europa que alternan entre juego y tareas como edición de vídeo, diseño 3D o IA generativa, una RTX 60 podría convertirse en un componente híbrido muy versátil, siempre que los precios no se disparen por encima de lo visto en anteriores generaciones.

Calendario previsto: segunda mitad de 2027 y posible salto a 2028

En lo que respecta a fechas, las distintas fuentes coinciden en que la serie RTX 60 no llegará antes de 2027. El propio kopite7kimi ha señalado de forma explícita la franja de «2027H2», es decir, la segunda mitad de ese año, como ventana orientativa para el lanzamiento de Rubin en su vertiente gaming.

Este plazo encaja con el ritmo habitual de renovación de NVIDIA, que suele mover los grandes saltos de arquitectura en ciclos de dos a tres años. Teniendo en cuenta que la serie RTX 50 basada en Blackwell se presentó en 2025, apuntar a 2027 mantiene esa cadencia sin grandes sorpresas. Aun así, varias filtraciones dejan la puerta abierta a que el lanzamiento se desplace a principios de 2028 si las condiciones del mercado no acompañan.

Uno de los factores determinantes es el encaje con las posibles RTX 50 SUPER. Estas tarjetas, pensadas como un refresco de media generación para Blackwell, se esperaban para principios de 2026, incluso con un anuncio durante el CES. Sin embargo, la combinación de escasez de memoria GDDR7 y la prioridad absoluta que NVIDIA está dando a sus productos de IA habría obligado a retrasar o replantear ese lanzamiento.

Las hipótesis que más se repiten son dos: o bien NVIDIA usa la segunda mitad de 2026 o principios de 2027 para colocar unas RTX 50 SUPER con stock limitado y precios altos, amortizando al máximo la arquitectura Blackwell, o bien se guarda ese refresco para más adelante y mueve la serie RTX 60 hacia 2028 para evitar solapamientos incómodos entre generaciones.

En cualquiera de los casos, el mensaje para el usuario europeo es claro: 2026 seguirá siendo un año de RTX 50 como referencia principal en el mercado de consumo. Quien esté pensando en cambiar de gráfica en España no se encuentra, ni de lejos, a pocas semanas de un relevo completo de generación, lo que da algo de margen para comprar en función de necesidad y precio, sin tanta presión por «esperar a lo siguiente».

Memoria, costes y la influencia de la IA en la hoja de ruta

Más allá de la arquitectura y las fechas, hay un elemento que se repite en todas las conversaciones sobre RTX 60: la situación del mercado de memorias. La demanda de DRAM y especialmente de GDDR para sistemas de IA está tensionando la oferta, con precios al alza y una capacidad de producción muy vigilada por los grandes compradores de centros de datos.

Para un producto como la RTX 60, que necesita grandes cantidades de VRAM en sus modelos de gama alta y una cadena de suministro estable, esta presión implica decisiones complicadas sobre calendarios, cantidades y segmentación de modelos. De ahí que se hable de lanzamientos escalonados, con la gama entusiasta llegando primero y el resto de tarjetas apareciendo de forma progresiva a medida que el mercado de memoria lo permita.

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El resultado, al menos sobre el papel, es que NVIDIA estaría priorizando su negocio de IA y centros de datos a la hora de asignar memoria de última generación, dejando a las RTX 50 SUPER y a las futuras RTX 60 en un segundo plano en cuanto a disponibilidad temprana. Esto afecta directamente a Europa, donde los distribuidores se encuentran con cupos más ajustados y precios sensibles a cualquier cambio en la oferta global.

En paralelo, la compañía tiene que balancear el coste del silicio, la memoria y la fabricación con lo que el mercado de consumo está dispuesto a pagar. Si Rubin realmente aumenta tanto el número de núcleos y la cantidad de VRAM en la gama alta, es razonable pensar que las RTX 6080 y 6090 se moverán en rangos de precio elevados, algo que ya se viene viendo en generaciones anteriores.

En el tramo medio, donde se sitúan las futuras RTX 6060 y RTX 6060 Ti con 16 GB de memoria, el reto estará en encontrar un punto de precio competitivo para el usuario europeo, que no siempre puede asumir subidas generacionales fuertes. Aquí será clave cómo responda la competencia y qué nivel de rendimiento ofrezcan estas tarjetas en resoluciones como 1080p y 1440p, muy extendidas en España.

Qué puede esperar el usuario europeo de la serie RTX 60

Si todo lo filtrado se acerca a la realidad, la serie RTX 60 se perfila como una generación continuista en la dirección pero ambiciosa en la ejecución. Rubin heredaría la apuesta por la IA de Blackwell y Ada Lovelace, pero la llevaría un paso más lejos con una integración aún más profunda de hardware dedicado al cálculo neuronal y al renderizado asistido por modelos.

Para el jugador medio, esto se traduciría en mejoras palpables en fluidez y calidad de imagen sin necesidad de aumentar de forma desproporcionada la potencia bruta. En monitores 1440p y 4K, muy habituales en el mercado europeo de gama media-alta, la combinación de más VRAM, DLSS y técnicas de reconstrucción de imagen podría marcar la diferencia frente a generaciones anteriores, sobre todo en títulos exigentes.

En España, donde muchos usuarios combinan juego con creación de contenido o uso de herramientas de IA, el enfoque híbrido de Rubin puede resultar especialmente interesante. Una futura RTX 6070 o 6060 Ti podría servir tanto para jugar con buena calidad como para acelerar tareas de edición de vídeo, renderizado o modelos generativos sin necesidad de recurrir a soluciones profesionales mucho más caras.

Ahora bien, todo este potencial llegará condicionado por el precio final y la disponibilidad. Con el mercado de memorias bajo presión y la prioridad de NVIDIA centrada en los centros de datos, no sería extraño ver una llegada inicial de las RTX 60 con stock limitado en Europa y una distribución escalonada entre regiones.

De momento, lo que se perfila es un escenario en el que la serie RTX 50 seguirá siendo protagonista durante todo 2026 e incluso parte de 2027, dejando a Rubin como el siguiente gran paso para quienes quieran dar un salto generacional completo en su PC. A falta de confirmación oficial, las RTX 60 son todavía un mapa y no un billete con fecha cerrada, pero las piezas que se van filtrando ya permiten hacerse una idea de hacia dónde se mueve NVIDIA y de cómo podría afectar a los jugadores y creadores en España y el resto de Europa.