Los mejores benchmarks online y de escritorio para exprimir tu PC

Última actualización: enero 12, 2026
Autor: Isaac
  • Los benchmarks online son ligeros y rápidos, ideales para comprobar CPU y GPU sin instalar nada, pero dependen totalmente del navegador.
  • Herramientas como Basemark, SilverBench, CPU Expert y demos gráficas web complementan a suites de escritorio como Cinebench, 3DMark o PCMark.
  • Para análisis serios de rendimiento y estabilidad (overclock, segunda mano, uso profesional) siguen siendo imprescindibles los benchmarks instalables.
  • Combinar pruebas sintéticas con benchmarks integrados en juegos ofrece la visión más realista del rendimiento global de un PC.

benchmarks online en el navegador

Si llevas un tiempo usando herramientas como UserBenchmark, CPUbench o GPUbench y cada web te dice una cosa distinta, es normal que acabes dudando de si esos datos son fiables o no. Muchos usuarios se han dado cuenta de que algunos de estos tests priorizan ciertos componentes, no se actualizan al ritmo del hardware moderno o directamente no miden lo que prometen, así que toca buscar alternativas más serias.

La buena noticia es que hoy en día tenemos una combinación muy potente de benchmarks online que se ejecutan en el navegador y programas instalables de toda la vida, con los que puedes comprobar desde el estado de tu CPU hasta si esa gráfica de segunda mano rinde lo que debería. La clave está en saber qué mide cada prueba, en qué casos usarla y cuáles son sus limitaciones para no sacar conclusiones equivocadas.

Qué es un benchmark online y cómo funciona realmente

Cuando hablamos de benchmark online nos referimos a pequeños programas que se cargan desde una página web para medir el rendimiento de tu equipo sin instalar nada en el disco. A simple vista parece raro que una web pueda exprimir tu CPU, pero en realidad lo que hace el navegador es descargar un código ligero (normalmente JavaScript o WebAssembly), lo mete en la memoria RAM y lo ejecuta en tu propio ordenador.

De esta forma, la prueba corre en tu máquina, no en un servidor remoto, y al cerrar la pestaña el sistema libera automáticamente todos esos datos de la RAM. Es decir, no dejas restos en el SSD, no llenas el registro de Windows, ni te quedas con programas olvidados consumiendo recursos en segundo plano. Ideal para una comprobación rápida sin ensuciar el sistema.

Este enfoque es posible porque los benchmarks suelen ser aplicaciones muy pequeñas en tamaño. Muchas pruebas intensivas se diseñan para caber en la propia caché del procesador, que apenas tiene unos pocos megabytes. Descargarlas y “instalarlas” como si fueran un programa pesado no tiene mucho sentido cuando las puedes ejecutar al vuelo vía web con cualquier conexión decente.

Otra ventaja importante es que estos tests online son muy útiles para verificar el hardware real que monta un equipo. Si compras un PC de segunda mano, o procedente de un vendedor poco conocido, pasar un benchmark rápido en el navegador te ayuda a comprobar si el procesador, el rendimiento general o incluso parte del apartado gráfico se corresponden con lo que te han vendido; si quieres más datos puedes ver las especificaciones completas de tu PC. En el mercado de segunda mano esto te puede ahorrar más de un disgusto.

Eso sí, hay que tener claro que, por su propia naturaleza, un benchmark online depende muchísimo del navegador: de cómo ejecuta JavaScript, de si tiene extensiones cargadas, de su versión, de la gestión de la caché, etc. Por eso son perfectos para una estimación ligera, pero no sustituyen a las suites profesionales instalables cuando quieres datos finos.

Principales benchmarks online para CPU y GPU en el navegador

cpu speed test online

En la actualidad hay varias webs que permiten medir la potencia de la CPU, el comportamiento multihilo o incluso el rendimiento gráfico directamente desde el navegador. No todas están igual de mantenidas ni tienen el mismo nivel de precisión, así que conviene saber qué aporta cada una y en qué casos merece la pena usarlas.

CPU Speed Test: un clásico muy limitado

CPU Speed Test es una de las herramientas más veteranas de medición de procesador vía web. En su origen funcionaba con Adobe Flash y, con el fin del soporte, migró a tecnologías como Java, lo que ya nos da una pista de que no está precisamente a la última. El proyecto nació como iniciativa educativa y lleva tiempo sin recibir actualizaciones serias.

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El problema principal es que la frecuencia máxima que reconoce se queda en 4,0 GHz, muy lejos de los 5 GHz (o más) que alcanzan muchos procesadores actuales en modo turbo. Eso significa que, aunque la interfaz te muestre un valor, estás viendo un dato recortado que no refleja de verdad el potencial del chip en carga.

Además, este test se centra casi exclusivamente en mostrar la velocidad de reloj en tiempo real cuando pulsas la opción de iniciar la prueba, sin ofrecer métricas de rendimiento sostenido, ni puntuación global, ni comparación con otros equipos. Para colmo, el uso de Java y el viejo Flash introduce una carga extra en la CPU que contamina los resultados.

En resumen, CPU Speed Test puede servir como curiosidad para ver a qué frecuencia oscila el procesador en ese momento, pero no es una opción recomendable para evaluar rendimiento real en 2026 ni para tomar decisiones de compra o de overclock.

Matthe CPU Test: sencillo pero con toque gráfico

Matthe CPU Test es una herramienta muy modesta, aparentemente creada por un ingeniero a título personal, que propone tres niveles de prueba de CPU en función de la gama del procesador: una para equipos básicos, otra intermedia y una última pensada para procesadores de gama alta.

Su interfaz es muy simple y la web no ganará concursos de diseño, pero como herramienta de uso rápido cumple bastante bien. Cada modo ajusta la carga de trabajo para adaptarse al nivel de potencia esperado de la máquina y permitirte ver de un vistazo si el procesador está más o menos en la línea que debería.

Lo curioso de este sitio es que incluye también una pequeña prueba visual para tarjetas gráficas. Muestra en pantalla un conjunto de esferas que puedes aumentar o reducir, indicando los FPS a los que se están renderizando. No ofrece puntuaciones ni ranking, pero sí te da una idea general de cómo responde la GPU al ir subiendo la complejidad de la escena.

Matthe CPU Test no es el benchmark más preciso ni el más completo del mundo, pero si buscas algo muy ligero para comprobar en segundos que la CPU y la GPU se comportan de forma razonable, es una opción a tener en el radar sin dejarte llevar por las apariencias.

CPU Expert: benchmark criptográfico multiplataforma

CPU Expert se plantea como un test online algo más avanzado para CPU, que basa su medición en la ejecución repetida de un algoritmo de desencriptación. De esta forma evalúa la capacidad del procesador para manejar tareas de cómputo pesado y progresivamente más exigentes.

Antes de lanzar la prueba, la web te pide que indiques el modelo de tu CPU y el uso que le vas a dar al benchmark. Esto delata una limitación importante: la página no detecta automáticamente tu procesador, así que dependes de introducir los datos correctamente para que luego el ranking y la comparación tengan sentido.

La parte positiva es que CPU Expert está diseñado para funcionar en PC de sobremesa, portátiles y dispositivos móviles. Soporta procesadores x86 de Intel y AMD, pero también CPUs ARM de móviles y tablets (como Qualcomm) e incluso arquitecturas emergentes como RISC-V. Al finalizar muestra una puntuación y la posición de tu equipo en su tabla de resultados.

Sobre el papel, el test dura unos cinco minutos, pero en la práctica no siempre funciona bien en todos los navegadores. En algunas pruebas con navegadores basados en Chromium enfocados en la privacidad (como Brave) la ejecución no llegó a completarse ni tras varios minutos. Conviene, por tanto, usarlo preferiblemente en navegadores estándar y actualizados como Chrome, Edge o Firefox.

SilverBench: mapeo de fotones en JavaScript

SilverBench es una solución muy interesante cuando quieres medir el rendimiento multihilo de la CPU desde el navegador. Se basa en un script JavaScript que ejecuta un algoritmo de Photon Mapping, una técnica de renderizado muy relacionada con el Ray Tracing, pero en este caso se realiza íntegramente sobre la CPU, sin aprovechar la GPU.

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La herramienta ofrece tres modos de ejecución: Benchmark normal, Extremo y Estrés. El modo normal lanza una prueba relativamente rápida que da una cifra de rendimiento global. El modo extremo multiplica por diez la carga de trabajo y el tamaño de la imagen renderizada, manteniendo la CPU al máximo durante bastante más tiempo.

La opción de Estrés es especialmente útil porque permite mantener el procesador bajo carga prolongada, midiendo el tiempo que tarda en renderizar cada fotograma. Es una forma sencilla de ver si el chip se estabiliza, si entra en thermal throttling o si aparecen inestabilidades bajo carga sostenida; en caso de temperaturas altas te puede ayudar a controlar los ventiladores del PC.

Uno de los puntos fuertes de SilverBench es que, al tratarse de una sola tarea compleja, los distintos núcleos cooperan realmente en un objetivo común, de modo que puedes apreciar mejor cómo se comporta el procesador cuando tiene que coordinar trabajo multihilo real, no sólo un montón de hilos aislados sin relación.

La cara menos positiva es que el benchmark limita el número de hilos a 4, algo que se queda muy corto para CPUs modernas con 8, 12, 16 o más núcleos lógicos. Aun así, para hacer un test multihilo básico y medir estabilidad mediante la prueba de estrés, sigue siendo de lo más recomendable dentro del mundo online.

BaseMark / Basemark Web 3.0: referencia para rendimiento gráfico web

Bajo el nombre de Basemark encontramos una de las herramientas web más completas para evaluar el rendimiento gráfico y del navegador. En su versión Basemark Web 3.0 se centra en ejecutar una batería de pruebas en HTML5, gráficos 3D y otras cargas típicas de la web moderna.

La página lanza hasta 20 tests diferentes en los que se muestran objetos 3D a gran velocidad, efectos visuales y animaciones complejas, intentando simular usos realistas del contenido gráfico en un navegador. Al terminar, obtienes una puntuación combinada y puedes comparar tu resultado con otros sistemas.

Es importante tener claro que los resultados son orientativos. El rendimiento variará según la cantidad de memoria disponible, el uso previo de la CPU y, sobre todo, la configuración del propio navegador. Aun con esas limitaciones, muchas comparativas coinciden en que, entre los benchmarks online actuales, Basemark es de los que mejor equilibrio ofrece entre estabilidad, compatibilidad y calidad de la prueba.

La versión web muestra un aviso de que, al ejecutar Basemark Web 3.0, aceptas sus términos de servicio. No es nada extraño: cualquier benchmark que suba tus resultados online o recoja métricas detalladas necesita ese consentimiento previo. Si te preocupa la privacidad, puedes revisar sus condiciones antes de darle al botón de iniciar test.

Cómo afecta el navegador a los resultados de los benchmarks online

Para que los resultados de un benchmark online tengan sentido, hay que entender bien qué papel juega el navegador web en todo el proceso. A diferencia de un programa instalado que accede al hardware de forma relativamente directa, la página web está “encerrada” en la sandbox del navegador y su rendimiento depende muchísimo de él.

En principio, si usas un navegador relativamente moderno y actualizado (Chrome, Edge, Firefox, Opera o similares) el motor de renderizado no debería modificar radicalmente la puntuación. Donde empiezan los problemas es cuando el navegador lleva años sin actualizarse o tiene bugs que afectan a la ejecución de JavaScript o WebGL.

La configuración por defecto también influye. Las extensiones instaladas se ejecutan en todas las pestañas, chupando CPU y RAM incluso cuando no las estás usando. Si quieres un resultado lo más limpio posible, es recomendable desactivar temporalmente todas las extensiones antes de arrancar el benchmark.

La caché del navegador es otro factor a tener en cuenta. Almacena imágenes, scripts y datos para acelerar la navegación, pero cuando está muy llena puede forzar operaciones extra de limpieza, compresión o gestión que afectan al uso de CPU y memoria. Vaciar la caché justo antes del test suele dar lecturas más consistentes.

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Por último está la famosa aceleración por hardware. Si está activa, muchas operaciones gráficas se descargan en la GPU, lo cual es imprescindible si quieres medir de forma más realista el rendimiento gráfico. Si la desactivas, el navegador tirará mucho más de la CPU para pintar la escena, lo que distorsionará cualquier benchmark que pretenda evaluar la gráfica.

Factores externos que influyen en el rendimiento durante los tests

Más allá del navegador, no hay que olvidar que un PC es un sistema multitarea que está haciendo decenas de cosas a la vez. Cuando lanzas un benchmark online, ese proceso compite por recursos con el resto de programas, servicios y procesos en segundo plano.

Si al mismo tiempo tienes abiertos varios juegos, editores pesados, descargas o un montón de pestañas, el sistema operativo va a repartir la CPU entre todos ellos. El resultado: el benchmark no tendrá siempre el 100% del procesador disponible y las puntuaciones pueden caer de manera notable.

Por eso, antes de iniciar una prueba de rendimiento es muy recomendable cerrar todas las aplicaciones que no sean imprescindibles, incluidas otras pestañas del navegador que puedan estar reproduciendo vídeo, usando WebGL o ejecutando scripts. Cuanto más “ligero de equipaje” esté el sistema, más fiable será el dato.

También pueden aparecer pequeñas “burbujas” durante la ejecución, momentos en los que Windows decide atender a otro proceso (una actualización, un servicio de copia de seguridad, un antivirus en segundo plano…). Si notas tirones muy raros o cambios bruscos, tiene sentido repetir el test después de reiniciar el PC y dejarlo unos minutos en reposo. También es buena idea usar cámaras térmicas para localizar hotspots que puedan causar throttling.

Otro detalle técnico: muchos benchmarks están diseñados para entrar completamente en la caché de la CPU, lo que muestra un escenario muy favorable (bajas latencias, acceso a datos ultrarrápido) pero poco realista para ciertas aplicaciones que dependen mucho de la comunicación con la RAM. Es algo a tener en mente al interpretar resultados demasiado “bonitos”.

Limitaciones de los benchmarks online frente a las aplicaciones instalables

Aunque los benchmarks basados en navegador son comodísimos, tienen una serie de limitaciones estructurales que nunca van a poder vencer frente a un software instalado que accede al hardware de forma más directa.

La primera es, como hemos visto, su dependencia total del navegador. Si este tiene muchas extensiones, pestañas, descargas activas o problemas para ejecutar correctamente JavaScript, el resultado será inconsistente. Incluso cosas como la latencia para descargar los recursos del test o la forma de gestionar la protección de memoria pueden influir.

En segundo lugar, las páginas web no tienen acceso directo y profundo al hardware. Funcionan a través de capas de abstracción (APIs del navegador, del sistema operativo, restricciones de seguridad…) que recortan el nivel de detalle disponible. Por eso no pueden medir con precisión aspectos como el uso de núcleos concretos, la latencia real de la RAM, el consumo eléctrico o la telemetría avanzada de la GPU.

Hay también plataformas online que realizan parte de la medición en servidores remotos, emulando tu hardware. En esos casos, los datos que ves no representan literalmente lo que hace tu PC, sino cómo se comporta un sistema simulado que intenta imitar sus características. Para comparar tendencias puede servir, pero no para un análisis fino.

Por último, usar benchmarks online exige conexión a internet y compatibilidad con ciertos estándares web, además de implicar un riesgo potencial de privacidad si compartes tus resultados o si la página recopila métricas detalladas del sistema. Para un chequeo rápido no pasa nada, pero si quieres trabajar de forma profesional con esos datos, siempre es preferible un software local bien controlado.

Con todo esto, los benchmarks online son perfectos para hacer diagnósticos rápidos, comprobar configuraciones o verificar equipos de segunda mano. Si lo que buscas es afinar overclocks, detectar cuellos de botella, validar estabilidad a largo plazo o comparar hardware de forma profesional, te hará falta tirar de los clásicos instalables.

3dmark
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