Recuperación de datos: usar TestDisk y PhotoRec paso a paso

Última actualización: enero 13, 2026
Autor: Isaac
  • TestDisk permite recuperar particiones dañadas o perdidas y reparar sectores de arranque y MFT en múltiples sistemas de archivos.
  • PhotoRec se especializa en extraer archivos desde datos crudos, incluso en particiones formateadas o muy dañadas, sin modificar el disco origen.
  • La efectividad de ambas herramientas depende del uso posterior del dispositivo, el tipo de daño y si se trabaja sobre copias en lugar del disco original.
  • En casos complejos o con fallos físicos, es recomendable combinar distintas utilidades y valorar servicios profesionales de recuperación.

recuperacion de datos con testdisk y photorec

Perder archivos de un disco duro, una memoria USB o una tarjeta SD puede ser un auténtico drama, sobre todo si lo que se ha ido al garete son fotos familiares, documentos de trabajo o proyectos importantes. La buena noticia es que, siempre que el daño no sea físico y no hayamos seguido usando demasiado el dispositivo, hay herramientas muy potentes que pueden sacarnos del apuro.

Dentro de estas herramientas, TestDisk y PhotoRec destacan por ser gratuitas, de código abierto y extremadamente eficaces, y se encuentran entre los mejores programas para recuperar particiones. No tienen el aspecto más amigable del mundo, porque funcionan en modo consola, pero con una guía paso a paso se pueden utilizar sin problemas incluso si no eres un gurú de la línea de comandos. Vamos a ver cómo usarlas con calma, qué puede hacer cada una y hasta dónde se puede llegar en la recuperación de datos.

Qué son TestDisk y PhotoRec y cuándo usar cada uno

TestDisk es una utilidad multiplataforma pensada principalmente para rescatar particiones perdidas y arreglar discos que han dejado de arrancar. Es capaz de reparar tablas de particiones dañadas, sectores de arranque (boot sector) de varios sistemas de archivos y, en muchos casos, devolver a la vida discos que Windows o Linux marcan como RAW o sin formato.

Además de eso, TestDisk incluye funciones para recuperar archivos borrados en sistemas FAT, NTFS y ext2/ext3/ext4. Aun así, donde de verdad brilla es en la recuperación de particiones y en la reparación de estructuras de bajo nivel, como el sector de arranque NTFS o la MFT (Master File Table).

Junto a TestDisk viene PhotoRec, una herramienta especializada en recuperar ficheros sueltos de todo tipo de soportes: discos duros, SSD, tarjetas de memoria, pendrives, imágenes forenses, etc. Nació orientada a fotos (de ahí el nombre), pero hoy recupera más de 480 tipos de archivo distintos, desde vídeos y documentos hasta archivos comprimidos.

La estrategia recomendada suele ser clara: si has perdido una partición completa o Windows te pide formatear una unidad, primero usa TestDisk; si lo que quieres es recuperar archivos concretos, tira de PhotoRec. Si TestDisk no consigue dejar el sistema de archivos en un estado accesible, entonces ya pasas a PhotoRec para rascar todo lo que se pueda a nivel de datos brutos.

Recomendaciones críticas antes de empezar la recuperación

Lo primero que hay que tener claro es que, desde que se pierden los datos, cada escritura nueva en el disco afectado reduce las posibilidades de recuperación. Si has borrado una carpeta por error o se ha ido una partición, evita instalar programas nuevos, copiar archivos o seguir usando ese disco como si nada.

Siempre que puedas, trabaja sobre una copia sector a sector del disco (imagen RAW). De esta forma, si algo sale mal, el original seguirá intacto. TestDisk y PhotoRec aceptan imágenes en bruto (.dd) y también imágenes EnCase (.E01), incluso divididas en varios ficheros.

Ambas herramientas funcionan en modo solo lectura sobre la unidad origen, así que nunca deberías guardar los archivos recuperados en el mismo dispositivo del que los estás extrayendo. El destino debe ser siempre otro disco o partición diferente para evitar sobreescrituras.

Por último, ten presente que si el problema es un fallo físico (clics mecánicos, ruidos extraños, sectores irrecuperables constantes), estas utilidades no hacen milagros. En esos casos la única opción segura suele ser un servicio profesional de recuperación en laboratorio; evita además tocar el hardware o intentar actualizar el firmware del SSD por tu cuenta.

Funciones principales de TestDisk y sistemas de archivos soportados

TestDisk está pensado para trabajar con una enorme variedad de sistemas de archivos y esquemas de partición, y no solo con los típicos discos de PC. Entiende tablas de particiones Intel/MBR, GPT/EFI, Mac, Sun, Xbox y puede escanear dispositivos RAID, LVM y configuraciones avanzadas.

A nivel de sistemas de archivos, es capaz de encontrar y recuperar particiones de BeFS, CramFS, FAT12/FAT16/FAT32, NTFS, HFS/HFS+, JFS, ext2/ext3/ext4, ReiserFS, XFS, UFS/UFS2, Linux RAID y Linux Swap, entre otros. Esto lo hace especialmente útil cuando un disco aparece como sin asignar o RAW en Windows o cuando Linux muestra errores tipo “bad superblock”.

Entre las funciones más importantes de TestDisk destacan la reparación de la tabla de particiones y la restauración de sectores de arranque dañados. Puede reconstruir el boot sector de FAT y NTFS, restaurarlo desde la copia de seguridad si esta es válida e incluso reparar la MFT usando su espejo ($MFTMirr). También localiza superbloques de respaldo en ext2/ext3/ext4.

Además, TestDisk permite copiar archivos desde particiones que ya no son accesibles para el sistema operativo, trabajando a bajo nivel sobre FAT, NTFS y ext2/ext3/ext4. Y todo ello está disponible en múltiples plataformas: DOS, Windows (desde NT4 hasta versiones modernas), Linux, BSD, Solaris y macOS, entre otras.

Preparar y arrancar TestDisk paso a paso

Para empezar, descarga la versión más reciente de TestDisk desde su sitio oficial y extrae el paquete manteniendo la estructura de subdirectorios. No requiere instalación clásica: se ejecuta directamente el binario correspondiente a tu sistema.

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Es fundamental ejecutar TestDisk con privilegios de administrador o de root, ya que necesita acceso directo al dispositivo físico. En Windows, inicia el ejecutable con clic derecho “Ejecutar como administrador”; en Linux, BSD o macOS, lánzalo con sudo; en sistemas tipo DOS, simplemente ejecuta el binario desde la consola.

La interfaz se maneja por teclado: teclas de flecha para moverte por los menús, Av Pág/Re Pág para desplazarte más rápido, Enter para aceptar opciones y la tecla q para retroceder o salir. Cuando TestDisk deba escribir cambios críticos (por ejemplo, grabar una nueva tabla de particiones), pedirá confirmación explícita con la tecla y o un Enter adicional.

Al arrancar, lo primero que ofrece es la opción de crear un archivo de log, añadir información a uno existente o no registrar nada. Lo recomendable es generar un registro nuevo (opción Create) para poder revisar después todos los pasos que se han ido realizando, algo especialmente útil si el proceso se complica.

Selección de disco y tipo de tabla de particiones

Una vez dentro, TestDisk mostrará un listado de todos los discos y dispositivos detectados, con su tamaño correcto y su identificador de dispositivo (por ejemplo, /dev/sda en Linux o el tamaño en MB/GB en Windows). Hay que elegir el disco físico que contiene la partición perdida o el área problemática, no una partición concreta todavía.

En sistemas donde existe la opción, es preferible usar dispositivos tipo /dev/rdisk* (crudos) en lugar de /dev/disk*, porque la transferencia de datos suele ser algo más rápida, sobre todo en análisis largos.

Después, TestDisk solicita que indiques el tipo de tabla de particiones. Normalmente propone la opción correcta de forma automática (Intel para MBR clásicos, EFI GPT para discos modernos con UEFI, Mac, Sun, etc.). Salvo que sepas con seguridad que el disco usa otro esquema, lo mejor es aceptar el valor por defecto.

Con esto elegido, aparece el menú principal, donde la opción “Analyse” es el punto de partida para comprobar la estructura actual y localizar particiones desaparecidas. Al entrar, verás un resumen de la tabla de particiones tal y como la detecta en ese momento el sistema.

Analizar, buscar particiones perdidas y guardar cambios

En la pantalla de análisis inicial se muestran las particiones que figuran en la tabla actual, incluyendo posibles entradas duplicadas, solapamientos o sectores de arranque inválidos. Es bastante habitual que una partición dañada aparezca repetida o con indicadores de error en el boot sector.

El siguiente paso es lanzar una búsqueda rápida de particiones (Quick Search). TestDisk irá escaneando el disco y mostrando en tiempo real las particiones que vaya encontrando, incluyendo lógicas dentro de extendidas. Si localizas la partición que falta, puedes resaltarla y pulsar p para listar su contenido y comprobar si los directorios y archivos se ven correctamente.

Si en la búsqueda rápida no aparece todo lo que debería o echas en falta la primera partición del disco, lo apropiado es lanzar una búsqueda profunda (Deeper Search). Esta fase examina con más detalle el disco, leyendo copias de seguridad de sectores de arranque FAT32, backups de boot sector NTFS y superbloques de respaldo en ext2/ext3/ext4, entre otros.

Al término de la búsqueda profunda, es frecuente encontrar múltiples entradas para una misma posición, con tamaños diferentes o marcadas como borradas (estado D). En esos casos, prueba cada una listando archivos con p; deja con estado D las que muestren sistemas de archivos corruptos y cambia a primaria, lógica o arrancable (P, L, *) únicamente las que presenten datos válidos.

Cuando tengas definidas todas las particiones correctas y sus contenidos se muestren bien, puedes proceder a escribir la nueva tabla de particiones con la opción “Write”. TestDisk se encarga de ajustar la partición extendida para que ocupe el espacio adecuado y, tras guardar, será necesario reiniciar el sistema para que el sistema operativo vuelva a ver las particiones con normalidad.

Reparar el sector de arranque NTFS y la MFT con TestDisk

En algunos casos la partición está ahí, pero el sector de arranque NTFS (boot sector) está dañado, lo que provoca que Windows vea la unidad como RAW y ofrezca formatearla. TestDisk permite contrastar el boot sector principal y su copia de seguridad y, si esta es válida, restaurarla sobre el sector principal.

Dentro del menú avanzado de TestDisk, al seleccionar la partición NTFS afectada verás un resumen del estado del sector de arranque y de su backup. Si indica que el boot sector está mal pero la copia de seguridad es correcta y ambos no son idénticos, puedes elegir la opción “Backup BS” para sobreescribir el sector principal con su copia. Habrá que confirmar la operación con y y aceptar el mensaje final.

Si tanto el sector principal como el de copia están dañados, TestDisk es capaz de reconstruir un nuevo sector de arranque NTFS buscando la MFT ($MFT) y su espejo ($MFTMirr), calculando el tamaño de clúster, el tamaño de los registros y leyendo la información necesaria del directorio raíz. Antes de grabarlo, permite listar los ficheros para verificar que el contenido es razonable.

Otra avería típica es la corrupción de la Master File Table. Si las herramientas de Windows como chkdsk no logran repararla, puedes ir al menú Advanced de TestDisk, seleccionar la partición NTFS y utilizar la opción “Repair MFT”. El programa intentará reconstruir la tabla maestra de archivos a partir de su espejo, siempre que este no esté también dañado.

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Tras recuperar o reconstruir el sector de arranque y/o la MFT, TestDisk suele indicar que es necesario reiniciar el equipo para poder acceder de nuevo a los datos. Una vez reiniciado, si todo ha ido bien, la unidad volverá a ser accesible desde el explorador de archivos sin necesidad de formatear.

Recuperar archivos borrados directamente con TestDisk

Aunque muchas veces es más cómodo usar PhotoRec para ficheros sueltos, TestDisk incorpora su propia función de recuperación de archivos borrados, especialmente útil en FAT12/16/32, ext2 y, desde versiones recientes, también en NTFS.

Para usarla, hay que entrar en el menú “Advanced”, elegir la partición donde estaban los archivos eliminados y seleccionar la opción “Undelete”. TestDisk escaneará las entradas de la MFT (en NTFS) o las estructuras equivalentes en otros sistemas y mostrará una lista de archivos y carpetas marcados como borrados.

Desde esa lista puedes moverte con las flechas, marcar lo que quieras recuperar y pulsar la tecla c para copiar. El programa pedirá que selecciones un directorio de destino, que debe estar en otra unidad o partición distinta a la afectada para no sobreescribir nada.

Aunque hay herramientas gráficas más cómodas para este uso, como Recuva, DiskDigger o R-Linux, la recuperación integrada de TestDisk es muy útil cuando ya estás trabajando en el disco por otros problemas o cuando prefieres limitarte a software libre y multiplataforma.

PhotoRec: recuperación de archivos a bajo nivel

Como complemento de TestDisk, PhotoRec se centra en la recuperación de archivos individuales ignorando por completo la estructura del sistema de archivos. En lugar de fiarse de la tabla de particiones o de la MFT, escanea el dispositivo bloque a bloque buscando las cabeceras y patrones característicos de cada tipo de fichero.

Gracias a esta estrategia, PhotoRec puede recuperar datos incluso desde particiones reformateadas o sistemas de archivos muy dañados. Es capaz de trabajar sobre FAT, NTFS, exFAT, ext2/ext3/ext4, HFS+ y más, pero realmente le da igual el tipo, porque opera directamente sobre los datos crudos.

La herramienta funciona en modo solo lectura sobre el origen, lo que minimiza los riesgos. Soporta discos duros, CD/DVD, tarjetas de memoria de cámaras (CF, SD, microSD, Memory Stick, etc.), pendrives, imágenes RAW, imágenes EnCase .E01 (incluso partidas en varios ficheros) e incluso algunos dispositivos algo más exóticos como reproductores MP3 o iPods antiguos.

Aunque su nombre sugiere que está pensada solo para fotos, hoy en día PhotoRec reconoce más de 100 familias de formatos, que suman más de 180 extensiones distintas y, según las fuentes más recientes, supera ampliamente las 400-480 firmas de archivo soportadas, entre imágenes, vídeo, documentos de oficina, archivos comprimidos y muchos otros.

Arrancar PhotoRec y elegir el dispositivo de origen

Al igual que TestDisk, PhotoRec se distribuye dentro del mismo paquete y se ejecuta sin instalación, desde la carpeta donde lo hayas descomprimido. Hay binarios para DOS/Win9x, Windows NT/2000/XP/2003 y posteriores, Linux, *BSD, Solaris y macOS.

Para usarlo sobre un disco físico, llave USB o tarjeta de memoria, debes ejecutarlo con permisos suficientes. En Windows, desde una cuenta con privilegios de administrador (o usando “Ejecutar como administrador”); en Linux/BSD/macOS, con sudo; en otros entornos, igualmente con la cuenta adecuada. En OS/2, por limitaciones del sistema, solo puede trabajar con archivos de imagen, no con discos físicos.

PhotoRec también acepta directamente imágenes de dispositivo: puedes lanzarlo como photorec image.dd para procesar una imagen RAW, photorec image.E01 para una imagen EnCase o photorec 'image.???' si la imagen está dividida en varios trozos. Incluso puede manejar rutas estilo Cygwin en Windows, como photorec '/cygdrive/d/evidence/image.???'.

Al arrancar, muestra un listado de todos los dispositivos detectados, incluyendo volúmenes RAID software de Linux (/dev/md0) y volúmenes cifrados con TrueCrypt, dm-crypt, cryptsetup o LUKS, a través de rutas como /dev/mapper/truecrypt0. En estos casos, primero hay que montar o desbloquear el volumen con su clave para que PhotoRec pueda leerlo.

Como con TestDisk, si el sistema ofrece dispositivos /dev/rdisk*, conviene usarlos porque suelen ofrecer un rendimiento superior durante la lectura secuencial intensiva que realiza PhotoRec.

Configurar PhotoRec: tabla de particiones, tipos de archivo y opciones

Una vez elegido el disco o imagen, PhotoRec pide que indiques el tipo de tabla de particionamiento. Normalmente autodetecta correctamente el esquema (Intel/MBR, EFI GPT, Mac, etc.), así que basta con confirmar el valor sugerido salvo casos muy específicos.

A continuación, muestra la lista de particiones detectadas y varias opciones: “Search” para comenzar la recuperación en la partición seleccionada, “Options” para configuración avanzada y “File Opt” para definir qué tipos de archivos se van a recuperar. Si quieres limitar la búsqueda a ciertos formatos (por ejemplo, solo fotos JPEG y documentos Office), este es el lugar.

En el menú de opciones encontrarás parámetros importantes como “Paranoid”, que viene activado por defecto y obliga a PhotoRec a verificar los archivos recuperados descartando los evidentemente corruptos. Esto mejora la calidad de los resultados, aunque puede hacer que se pierdan algunos ficheros parcialmente dañados que quizá otra herramienta pudiera aprovechar.

También puedes activar el modo “bruteforce” para intentar recomponer más archivos JPEG fragmentados. Esta opción consume mucha CPU y alarga notablemente el proceso, pero puede merecer la pena cuando las fotos son críticas y el sistema de archivos estaba muy fragmentado.

Entre las demás opciones avanzadas están “Allow partial last cylinder”, que ajusta cómo se calcula la geometría del disco (sobre todo relevante en discos sin particionar), el “expert mode”, que permite forzar tamaño de bloque y desplazamiento, “Keep corrupted files” para conservar archivos aunque no pasen las comprobaciones y “Low memory” para reducir el consumo de RAM en sistemas modestos o con sistemas de archivos enormes y muy fragmentados.

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Elegir sistema de archivos, área a escanear y carpeta de destino

Tras seleccionar la partición de origen y pulsar “Search”, PhotoRec solicita que indiquemos el tipo de sistema de archivos para entender cómo se distribuyen los bloques de datos. Salvo que estés tratando con ext2/ext3/ext4, lo normal es elegir la opción “Other”, válida para FAT, NTFS, exFAT y la mayoría de sistemas no ext.

Luego toca decidir si quieres que busque en toda la partición o solo en el espacio no asignado (unallocated). Escanear solamente el espacio libre es ideal cuando lo que te interesa son archivos borrados recientemente y el sistema de archivos no está completamente destrozado, ya que suele ser más rápido y reduce el ruido de archivos aún existentes.

En cambio, si la partición está reformateada, severamente dañada o dudas de que el archivo deseado esté en zona libre, conviene optar por analizar todo el volumen. De ese modo, PhotoRec rastrea todos los bloques, tengan o no asignación vigente, en busca de firmas de archivo.

El siguiente paso consiste en indicar la carpeta donde se guardarán los archivos recuperados. Aquí es importante no equivocarse: el directorio debe estar en otra unidad distinta al disco que estás analizando. Con las flechas vas navegando por el árbol de directorios, y cuando estés en el destino adecuado, confirmas con la tecla C (en algunas compilaciones, Enter, según la versión).

Una vez seleccionado el destino, PhotoRec arranca el proceso de escaneo y comienza a escribir los archivos recuperados en subdirectorios con nombres del tipo recup_dir.1, recup_dir.2 y así sucesivamente. Puedes ir mirando esos directorios incluso antes de que termine el análisis.

Recuperación en curso, estado final y eficacia real de PhotoRec

Durante la ejecución, PhotoRec va mostrando estadísticas en tiempo real: bloques analizados, número de archivos encontrados por tipo y progreso de las diferentes pasadas. En una primera fase intenta determinar el tamaño de bloque óptimo a partir de los primeros archivos; después realiza una segunda pasada en la que ya aplica ese tamaño para mejorar la detección y reconstrucción, incluyendo ficheros fragmentados.

Cuando el proceso termina (o cuando lo paras manualmente), aparece un resumen con el número total de archivos recuperados, el tiempo empleado y la ruta donde se han guardado. Si interrumpes la búsqueda a medias, la próxima vez que arranques PhotoRec te preguntará si quieres reanudar la sesión previa, lo cual es muy práctico en discos grandes.

En cuanto a efectividad, PhotoRec es una herramienta muy seria, pero no hace magia: el porcentaje de éxito depende de muchos factores. Por ejemplo, si se ha seguido usando el dispositivo después de borrar los archivos, es probable que parte de los datos se haya sobrescrito y se pierdan definitivamente.

También influye el tipo de sistema de archivos, el daño físico del soporte y el tipo de formateo que se haya aplicado. Un formateo rápido suele dejar más margen de recuperación que un formateo completo o de bajo nivel. Si además el disco tiene sectores defectuosos, la cosa se complica bastante y a veces solo se puede recuperar información parcial.

Hay que tener en cuenta que PhotoRec no conserva los nombres originales de los ficheros ni la estructura de carpetas, ya que trabaja a partir de las firmas de datos, no de las tablas del sistema de archivos. Los archivos rescatados se guardan con nombres genéricos (por ejemplo, f123456.jpg) dentro de directorios numerados, así que luego toca revisar, clasificar y renombrar.

Para aumentar todavía más la tasa de éxito, es una buena idea desactivar temporalmente el antivirus en tiempo real durante la recuperación (para evitar interferencias o bloqueos de archivos) y, una vez finalizado el proceso, pasar un análisis antivirus completo sobre los directorios de destino, ya que también podrían haberse recuperado ficheros infectados.

Casos especiales: discos cifrados, RAM y otros escenarios

En el caso de discos cifrados, PhotoRec solo puede recuperar datos si el volumen está descifrado o si dispones de la clave para montarlo. La encriptación está diseñada precisamente para impedir el acceso sin autorización, así que mientras el contenido siga cifrado, ningún software de recuperación estándar podrá interpretar lo que lee.

Algo similar ocurre con dispositivos fuertemente dañados a nivel físico. Si el disco mecánico tiene fallos en el cabezal, sectores masivamente ilegibles o problemas graves de electrónica, lo más sensato es no forzarlo con escaneos intensivos y recurrir a un laboratorio especializado, sobre todo si los datos son críticos.

Como curiosidad avanzada, también es posible volcar el contenido de la memoria RAM a un archivo RAW usando herramientas como DumpIt y luego pasar PhotoRec sobre esa imagen. En algunos contextos forenses o de análisis de incidentes, esto permite rescatar datos temporales, documentos abiertos o capturas de información que todavía no se habían escrito en disco.

Cuanto antes se haga este volcado de RAM, mayores son las probabilidades de éxito, ya que la memoria se va sobrescribiendo a medida que el sistema sigue funcionando. No es una técnica para el usuario medio, pero demuestra hasta qué punto PhotoRec es versátil a la hora de analizar datos brutos de prácticamente cualquier fuente.

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