Capacidad máxima de batería del portátil y power bank que permiten las aerolíneas

Última actualización: enero 15, 2026
Autor: Isaac
  • La mayoría de aerolíneas permiten baterías de hasta 100 Wh (≈27.000 mAh) sin autorización previa, siempre en equipaje de mano.
  • Entre 100 y 160 Wh suelen requerirse permisos especiales y se limita el número de baterías externas a un máximo de dos por pasajero.
  • Las baterías de litio están totalmente prohibidas en equipaje facturado por riesgo de incendio, incluidas power banks y cigarrillos electrónicos.
  • Para viajar sin problemas, es recomendable usar power banks de 10.000–27.000 mAh, bien etiquetados, en buen estado y transportados de forma segura.

capacidad máxima de batería del portátil que permiten las aerolíneas

Viajar con el portátil, el móvil, la tablet, la consola y media oficina a cuestas se ha vuelto de lo más normal, pero a la hora de volar hay un tema que sigue generando dudas: la capacidad máxima de batería del portátil y de las power banks que permiten las aerolíneas. No es raro ver a gente en el control de seguridad discutiendo por una batería externa que supera los límites o que ni siquiera indica claramente sus vatios hora.

Si quieres evitarte un disgusto en el aeropuerto, conviene que tengas muy claro qué se puede llevar, qué no y en qué condiciones. Las normas sobre baterías de litio son bastante estrictas porque un fallo de este tipo de baterías puede acabar en sobrecalentamiento, humo o incluso incendio a bordo. Vamos a desgranar todo lo que dicen IATA, las aerolíneas europeas y las grandes compañías estadounidenses, y a traducirlo a algo entendible y práctico para que puedas viajar tranquilo con tu portátil y tus baterías externas.

Capacidad máxima de batería para portátiles y power banks en avión

límites de batería para portátiles y power bank en avión

El punto clave que marca toda la regulación es la capacidad expresada en vatios hora (Wh). Da igual que hablemos de la batería interna del portátil, de un power bank para el móvil o de una batería externa pensada para alimentar el propio portátil: lo que miran las aerolíneas es el valor en Wh.

La mayoría de power banks y muchas baterías de portátiles se anuncian en miliamperios hora (mAh), lo que genera un cacao importante. Para convertir un valor en mAh a Wh, se usa la fórmula habitual: Wh = (mAh × V) ÷ 1000. En la práctica, como casi todas las baterías de litio trabajan a 3,7 V nominales, un límite de 100 Wh equivale aproximadamente a 27.000 mAh.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) establece unas franjas muy claras que adoptan la mayoría de aerolíneas del mundo, con pequeñas variaciones:

  • Hasta 100 Wh: se pueden llevar en cabina sin pedir permiso previo.
  • Entre 100 Wh y 160 Wh: se permiten, pero requieren autorización expresa de la aerolínea.
  • Más de 160 Wh: se consideran mercancía peligrosa y están prohibidas en vuelos comerciales para pasajeros.

En la práctica, esto quiere decir que una batería externa típica de 10.000, 20.000 o incluso 26.800 mAh entra sin problemas en el primer grupo, mientras que baterías pensadas para portátiles de gran capacidad o estaciones de energía chocarían con el límite de 160 Wh o directamente lo superarían.

Además del límite por unidad, IATA marca un límite de cantidad: normalmente se aceptan hasta dos baterías externas “suelto” por pasajero (las llamadas baterías de repuesto), siempre dentro de los rangos anteriores. La batería que va montada dentro del portátil no cuenta dentro de ese límite de repuestos, pero sí debe respetar las mismas reglas de Wh.

Diferencias entre normas europeas e internacionales (IATA, EASA y aerolíneas de EE. UU.)

Aunque las recomendaciones de IATA son la base de todo, hay matices importantes según dónde vueles. En Europa y buena parte del resto del mundo, el límite práctico para viajar sin complicaciones suele ser 100 Wh. Es el nivel que verás mencionado en las páginas informativas de muchas aerolíneas europeas cuando hablan de power banks y baterías de portátiles.

En Estados Unidos, sin embargo, las grandes compañías como American Airlines, United y Delta publican en sus políticas que permiten baterías de litio de hasta 160 Wh en equipaje de mano, con un máximo de dos unidades de repuesto en ese rango de 100-160 Wh:

  • American Airlines: acepta baterías entre 100 y 160 Wh, máximo dos, como repuestos en cabina.
  • United Airlines: permite hasta dos baterías de litio de más de 100 Wh y hasta 160 Wh en equipaje de mano.
  • Delta Airlines: también permite baterías de hasta 160 Wh, con un máximo de dos repuestos entre 100 y 160 Wh en cabina.

Esto implica que, si vuelas en EE. UU. o con compañías estadounidenses, un power bank grande de 30.000 o incluso unos 40.000 mAh puede entrar dentro de lo permitido, siempre que en la etiqueta figure una capacidad menor o igual a esos 160 Wh y lo lleves en el equipaje de mano.

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En cambio, muchas aerolíneas europeas se quedan en el marco conservador de 100 Wh sin autorización y techo práctico real en torno a 27.000 mAh. Más allá de esa capacidad, pueden pedirte autorización previa o directamente no aceptarla si no tienen procesos para tratar esas baterías como “carga especial” en bodega, algo que suele reservarse para envíos de carga y no para pasajeros particulares.

Equipaje de mano vs equipaje facturado: dónde van las baterías

Si solo te quedas con una idea, que sea esta: todas las baterías de litio “serias” deben ir en el equipaje de mano. Da igual que hables de la batería externa de tu móvil, de la del portátil, de un cigarrillo electrónico o de una batería para cámara de fotos: las normas de seguridad son clarísimas.

Los motivos no son caprichosos. Una batería de iones de litio puede sobrecalentarse y provocar un incendio si se daña, se pincha, sufre un defecto de fabricación o se produce un cortocircuito entre sus contactos. En la cabina, un incidente así se detecta enseguida: la tripulación y los propios pasajeros pueden ver el humo, olerlo y actuar de inmediato con los medios de extinción a bordo.

En cambio, si el problema se produce en la bodega de carga, no hay nadie vigilando el equipaje en tiempo real. El incendio puede desarrollarse sin que nadie lo vea hasta que los sensores de la aeronave lo detecten, lo que complica muchísimo la gestión del riesgo. Por eso, las normas internacionales califican las baterías de litio como mercancías peligrosas y exigen que las que no van integradas en un equipo se transporten siempre en cabina.

Además, muchos aeropuertos aplican una política muy estricta: si detectan una power bank en una maleta facturada, la retiran. Eso puede implicar abrir tu maleta, someterla a una inspección larga y, en el peor de los casos, que tu equipaje no llegue en tu mismo vuelo porque se ha quedado rezagado tras la revisión de seguridad.

Por todo esto, lo más sensato es llevar tus baterías externas y portátiles siempre contigo en el equipaje de mano, y olvidarte de meterlas en la maleta que vas a facturar, por muy tentador que sea librarte de llevar peso encima.

Capacidad máxima en mAh: lo que aceptan las aerolíneas para power banks y portátiles

Traduciendo todos estos límites a algo más cercano al usuario medio, la mayoría de artículos y guías de aerolíneas coinciden en esta idea: hasta unos 27.000 mAh estás en terreno seguro, siempre que la batería funcione a 3,7 V y no superes esos 100 Wh.

Los power banks que se recomiendan de forma general para viajar suelen moverse entre 10.000 y 26.800 mAh. Una batería de 10.000 mAh permite recargar un móvil moderno una o dos veces; una de 20.000 mAh te sirve ya para un día largo de vuelos, escalas y uso intensivo; y las de 26.000-27.000 mAh se sitúan justo en el límite aceptado por la mayoría de aerolíneas sin necesidad de permisos especiales.

En cuanto a baterías externas capaces de alimentar portátiles, muchas se sitúan en el rango de 20.000-25.000 mAh, con salidas de 60, 100 o incluso más vatios (la potencia en W es la velocidad de carga: no afecta al límite de Wh, que es la energía total almacenada). Es ahí donde conviene fijarse muy bien en lo que indica la carcasa: su capacidad eléctrica total debe seguir estando por debajo de esos 100 Wh si quieres volar sin papeleo extra. Para entender mejor las especificaciones de carga y potencia, revisa cómo se interpretan los símbolos y valores en los cargadores y fuentes de alimentación.

Para quien viaja en vuelos domésticos en Estados Unidos, como reflejan las políticas de American, Delta o United, el margen es algo más generoso: dos baterías externas de hasta 160 Wh cada una, siempre en cabina. Eso da para power banks de en torno a 43.000 mAh a 3,7 V, una barbaridad para la mayoría de usos cotidianos, incluidos portátiles, tablets y consolas portátiles.

En cualquier caso, si tu batería se acerca mucho a los límites (por ejemplo, un modelo de 27.000 mAh desgastado en el que ya casi no se lee la etiqueta), es muy importante poder demostrar su capacidad real: tener el embalaje original, una ficha técnica impresa o la factura donde aparezcan claramente los Wh puede salvarte de que el personal de seguridad decida confiscarla por precaución. Además, en equipos con Windows puedes consultar herramientas del sistema para comprobar el estado y datos de la batería si necesitas documentarlo.

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Cuántas baterías externas y dispositivos con batería puedes llevar

Las recomendaciones habituales distinguen entre baterías instaladas en equipos (portátil, móvil, tablet, consola, cámara…) y baterías de repuesto (power banks, baterías sueltas adicionales para cámara o portátil, etc.).

Respecto a los repuestos, las normas inspiradas en IATA suelen fijar estos criterios de forma general:

  • Hasta 100 Wh por batería: se pueden llevar varios repuestos, aunque muchas compañías recomiendan no exceder de 2 power banks grandes por persona.
  • Entre 100 y 160 Wh: en general se limitan a dos baterías de repuesto, y además necesitas autorización previa de la aerolínea.
  • Más de 160 Wh: estas baterías están completamente vetadas al pasajero normal; solo viajan como carga especial bajo normativa de mercancías peligrosas.

Muchos portales de consumidores y webs de aerolíneas en España insisten en la cifra de dos power banks máximo por pasajero, sumando entre ambas una capacidad que no supere los 100 Wh. Es decir, puedes llevar dos baterías externas pequeñas que, juntas, se mantengan dentro del límite total.

En la práctica, los controles de seguridad suelan centrarse más en la capacidad individual de cada unidad y en que no estén dañadas que en contar de forma estricta cuántas llevas, pero si viajas muy cargado de gadgets (varios power banks, baterías de cámara, portátil, dron, etc.), es buena idea revisar las condiciones de tu aerolínea para evitar problemas.

Recuerda también que las baterías de cigarrillos electrónicos y dispositivos similares nunca pueden ir en la bodega. La OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) ha prohibido expresamente su transporte en equipaje facturado, aunque sí se pueden llevar en cabina sin usarlos ni recargarlos durante el vuelo. Y hay países, como Venezuela, que llegan a prohibir la entrada de estos dispositivos, independientemente de dónde los lleves en el avión.

Caso especial: baterías de portátil y power banks de alta capacidad

Además de las típicas baterías para móviles, cada vez hay más power banks diseñados específicamente para portátiles, con salidas de 60, 100 o incluso 145-165 W y capacidades en torno a 20.000-25.000 mAh. Son ideales para teletrabajar en cualquier parte, pero a la hora de volar hay que mirarlos con lupa. Si quieres consejos sobre cómo configurar y cuidar la batería del portátil, existen guías prácticas para ajustar la salud de la batería y alargar su vida útil.

Por lo general, los modelos de 20.000 mAh con alta potencia de salida siguen por debajo de los 100 Wh, así que se consideran aptos sin necesidad de autorización. Es el caso de muchas baterías para portátil que anuncian capacidades de 20.000 o 25.000 mAh y Wh en el entorno de 74-90 Wh. Son perfectas para volar porque combinan potencia y cumplimiento de normativa.

Cuando hablamos de unidades más grandes, como power banks de 30.000 mAh o incluso estaciones de 48.000 mAh, la cosa cambia. En el contexto europeo y de muchas aerolíneas internacionales, estas baterías rozan o superan el límite de 100 Wh, con lo que pueden requerir permiso explícito de la aerolínea o ser directamente rechazadas.

En cambio, si te mueves sobre todo por Estados Unidos, las propias aerolíneas reconocen que permiten hasta dos baterías de 160 Wh en cabina. Hay viajeros que cuentan haber pasado varios controles domésticos en EE. UU. con power banks de 30.000 mAh sin que la TSA haga ni una sola pregunta, siempre y cuando la batería esté en buen estado y claramente etiquetada.

En todo caso, con los portátiles hay un matiz adicional: la batería integrada del propio equipo. Aquí las normas suelen ser algo más laxas porque la batería forma parte del dispositivo, pero si llevas un portátil con una batería de capacidad descomunal (por encima de 100 Wh, algo poco habitual en modelos estándar), es recomendable consultar con la aerolínea y con el fabricante para confirmar que no habrá problemas en el embarque.

Cómo presentar tu batería en el control de seguridad

La experiencia en el control puede ser muy distinta si llevas las cosas un poco organizadas. Lo más práctico es avisar en el mostrador de facturación de que viajas con baterías externas y, sobre todo, preparar el equipaje de mano pensando en el control de rayos X.

En muchos aeropuertos, el procedimiento correcto es similar al de los ordenadores portátiles: sacar la power bank del interior del equipaje de mano y colocarla en una bandeja aparte, sin fundas ni cables que tapen las inscripciones. Así el personal de seguridad puede leer fácilmente la capacidad (Wh o mAh) y comprobar que no está dañada ni manipulado su exterior.

Si la capacidad no está claramente visible porque la impresión se ha borrado con el uso o nunca venía marcada, te puedes encontrar con un problema: si el inspector no puede determinar si supera los 100 Wh, puede decidir retenerla. Por eso es muy recomendable conservar el embalaje original, imprimir la ficha técnica del fabricante o llevar en el móvil un documento donde figure claramente la capacidad de la batería.

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En el mismo control, te pueden pedir también que saques baterías integradas en otros objetos, como mochilas con batería integrada, maletas “inteligentes” o fundas con power bank para el móvil. Normalmente te solicitarán que desconectes la batería del resto del producto y la muestres como si fuese una batería externa independiente.

Medidas de seguridad y uso responsable a bordo

Más allá de los límites numéricos, las aerolíneas y los aeropuertos insisten en unas cuantas pautas de seguridad básicas que tienen todo el sentido del mundo. La primera es no sobrecargar las baterías más tiempo del necesario. Dejar una batería externa enchufada eternamente aumenta el riesgo de sobrecalentamiento y desgaste prematuro.

Otra regla de oro es no exponer las baterías a calor extremo. Nada de dejarlas al sol directo, encima de la bandeja del avión pegadas a la ventanilla o en un coche que se cuece al sol. El calor es uno de los grandes enemigos de las baterías de litio y un factor de riesgo para que tengan un comportamiento anómalo.

Cuando las transportes, intenta que vayan en una funda protectora o bolsa acolchada, y si llevas baterías de repuesto con contactos expuestos, es buena idea cubrirlos con cinta aislante o protegerlos individualmente para que no se toquen entre sí ni con objetos metálicos (monedas, llaves, etc.), reduciendo el riesgo de cortocircuito.

Durante el vuelo, muchas compañías permiten cargar dispositivos con tu power bank sin problema, con dos matices: debes apagarla o desconectarla durante el despegue y el aterrizaje, y conviene vigilar que no se caliente en exceso. Si notas olor a quemado, humo, hinchazón o temperaturas anormalmente altas, deja de usarla inmediatamente y avisa a la tripulación.

Por supuesto, si la batería se te cae al suelo con fuerza y ves que la carcasa se abre, se deforma o aparecen grietas, lo más prudente es dejar de utilizarla para siempre. Volver a usar una batería dañada es una temeridad, en un avión y en cualquier otro contexto.

Consejos para elegir la mejor batería externa para viajar

Si estás pensando en comprarte una batería externa para usarla sobre todo en viajes en avión, hay una serie de características clave a las que deberías prestar atención. La primera es obvia: una capacidad mínima de 10.000 mAh y máxima de 27.000 mAh, y en muchos dispositivos puedes activar un límite de carga para proteger la batería y prolongar su vida. Por debajo de los 10.000 mAh se quedan cortas en vuelos largos; por encima de los 27.000 mAh empiezan las complicaciones con las aerolíneas.

También conviene que tenga puerto USB-C como salida principal, porque es el estándar en la mayoría de dispositivos modernos (smartphones, tablets, muchos portátiles, auriculares o consolas). Si solo lleva USB-A o micro-USB, acabarás teniendo que sumarle adaptadores y cables extra que ocupan espacio y encarecen el conjunto.

El cable que acompañe a la batería es otro detalle tonto pero importante. Una longitud en torno a 30-35 cm suele ser un punto muy cómodo, ya que permite llevar la batería en el bolsillo mientras usas el móvil o dejarla en la mesita del avión mientras tienes el dispositivo en la mano sin que quede tirante.

Además, no olvides fijarte en el peso y tamaño de la batería. No es lo mismo llevarla siempre en la mochila que querer meterla en el bolsillo de la chaqueta o del pantalón. Una batería gigante puede ser muy potente, pero si te resulta un ladrillo incómodo acabarás dejándola en casa, con lo que no te servirá de mucho.

Por último, merece la pena apostar por marcas que ofrezcan sistemas de protección avanzados (contra sobrecarga, cortocircuitos, exceso de temperatura…) y que indiquen claramente la capacidad en Wh en la carcasa. En España, organizaciones de consumidores han analizado y comparado numerosos modelos para señalar cuáles cumplen mejor lo que prometen y resultan más seguros a largo plazo.

La idea es sencilla: si eliges una batería externa entre 10.000 y 27.000 mAh, con buena calidad y la llevas siempre en el equipaje de mano, tendrás unas probabilidades muy altas de pasar el control sin problema, mantener tus dispositivos vivos durante todo el viaje y evitar sorpresas desagradables en el aeropuerto.

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