Cómo restablecer Windows si vas a vender el equipo de forma segura

Última actualización: enero 16, 2026
Autor: Isaac
  • Preparar el PC antes de venderlo implica copia de seguridad, limpieza de datos personales y cierre de sesiones en todas las cuentas.
  • El restablecimiento de Windows permite dejar el equipo como de fábrica, con opciones como “Mantener mis archivos” o “Quitar todo”.
  • Para vender o regalar un PC, es clave usar las opciones seguras de borrado y quitar el dispositivo de tu cuenta de Microsoft.
  • También es importante entender cómo funciona la licencia de Windows al cambiar de propietario para evitar problemas de activación.

Restablecer Windows antes de vender el equipo

Vas a vender tu ordenador y quieres dejarlo limpio, seguro y listo para el próximo dueño, pero a la vez no quieres complicarte con tecnicismos ni arriesgar tus datos. Tranquilo, es una situación muy habitual: años de usar el PC, mil archivos, contraseñas guardadas, sesiones abiertas… y llega el momento de borrarlo todo sin meter la pata.

En esta guía vas a ver, paso a paso y con lenguaje claro, cómo restablecer Windows si vas a vender el equipo, qué hacer con tus archivos, cómo borrar bien tus datos para que no se puedan recuperar, cómo queda el tema de la licencia de Windows y qué pasos extra conviene dar para que el comprador reciba el ordenador como recién estrenado.

Qué hacer antes de restablecer Windows y vender el equipo

Pasos previos antes de restablecer un PC con Windows

Antes de darle al botón de restablecer, hay una serie de tareas previas que te ahorrarán disgustos y te permitirán no perder nada importante y evitar dejar rastro personal en el ordenador.

Lo primero es hacer una copia de seguridad completa de la información que quieras conservar. Puedes usar Copias de seguridad de Windows, un disco duro externo, una memoria USB grande o, mejor todavía, un servicio en la nube (OneDrive, Google Drive, Dropbox, etc.). La idea es que tus fotos, documentos y archivos personales no se queden solo en el disco del PC que vas a vender.

Es muy recomendable que esa copia de seguridad la tengas fuera del propio ordenador que vas a borrar. Si algo sale mal durante el restablecimiento (cortes de luz, fallos de disco, etc.), al menos tus datos estarán a salvo en otro dispositivo o en la nube.

Además de archivos, conviene que te pares un momento a revisar los programas instalados que guardan configuraciones o licencias importantes. Por ejemplo: suites ofimáticas, editores de fotos, aplicaciones de diseño, juegos con claves, plantillas personalizadas, pinceles, plugins y similares. Si hay algo que quieras replicar más tarde en otro equipo, apunta licencias y exporta configuraciones si el programa lo permite.

No te olvides tampoco de las contraseñas y datos guardados en los navegadores. Chrome, Edge, Firefox y compañía acumulan usuarios, inicios de sesión automáticos, historial, marcadores y datos de autocompletar. Asegúrate de sincronizar lo que quieras conservar con tu cuenta (Google, Microsoft, Firefox Sync, etc.) y después, cuando inicies el proceso de borrado, esos datos desaparecerán del equipo que vas a vender.

Qué borrar manualmente antes de resetear el PC

Aunque el restablecimiento de Windows borra la mayoría de tus datos, nunca está de más hacer una limpieza manual previa de las zonas más sensibles. Piensa que una cuenta descuidada o un archivo olvidado en un rincón puede contener información importante.

Empieza por el Escritorio. Allí solemos acumular todo tipo de ficheros: documentos, capturas, carpetas con cosas a medias… Envíalo todo a la papelera y, cuando acabes, vacía la papelera para que no quede nada.

Después entra en la carpeta de Descargas. Es una auténtica caja de sorpresas: instaladores, documentos de clientes, cosas de la universidad, facturas… Elimina todo lo que no vayas a necesitar, y lo que quieras conservar pásalo antes a tu copia de seguridad.

Revisa también las carpetas de Documentos, Imágenes, Vídeos y Música. Busca por extensiones típicas de fotos (jpeg, jpg, png, gif), vídeos (mp4, mkv, avi, wmv, flv), documentos (pdf, docx, xlsx) y canciones (mp3, wma, mpeg). Lo sensato es mover primero lo que te interese salvar a tu copia de seguridad y luego borrar sin piedad lo que no necesites.

Otro punto delicado son los programas instalados. Muchos guardan perfiles de usuario, historiales, proyectos y datos que te identifican. Es buena idea cerrar sesión en cada uno (por ejemplo, clientes de correo, aplicaciones de mensajería, programas de notas en la nube, etc.) y, si tienes tiempo, desinstalarlos desde la Configuración de Windows para que se lleven sus datos asociados.

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Por último, revisa las cuentas de usuario del propio Windows. Si tienes varias cuentas locales o de Microsoft en ese PC, conviene que solo dejes la mínima imprescindible para completar el proceso de restablecimiento. Cuando el equipo se prepare para el nuevo dueño, él creará su propio usuario desde cero.

Opciones de restablecimiento de Windows: qué significa cada una

Cuando entras en las opciones de recuperación de Windows, el sistema te ofrece varias modalidades. Es importante entender qué hace cada una para elegir bien en función de si vas a vender el PC o solo quieres arreglarlo.

La primera gran decisión es entre “Mantener mis archivos” y “Quitar todo”. La opción de mantener archivos reinstala Windows pero conserva tus documentos personales en las carpetas típicas (Escritorio, Documentos, Imágenes…). Eso sí: elimina todas las aplicaciones y gran parte de la configuración. Es ideal si solo quieres solucionar problemas sin perder tus datos.

En cambio, la opción “Quitar todo” es la más agresiva: Windows se reinstala borrando archivos personales, aplicaciones y ajustes. Es lo más parecido a sacar el PC de la caja por primera vez. Esta es la elección adecuada si vas a vender, regalar o reciclar el equipo y no quieres dejar restos de tu vida digital.

Dentro de “Quitar todo”, Windows suele ofrecer dos variantes: un borrado más rápido, llamado algo así como “Quitar solo mis archivos”, y otro más lento, “Quitar archivos y limpiar la unidad”. El rápido elimina las referencias a tus datos pero no sobrescribe a fondo el disco, por lo que con herramientas avanzadas podrían llegar a recuperarse cosas. El lento, sin embargo, limpia la unidad de forma mucho más exhaustiva, dificultando muchísimo la recuperación de información.

Si el ordenador va a cambiar de manos, lo razonable es optar por la opción lenta, aunque tarde bastante más, sobre todo si el disco es grande. Es el precio a pagar por minimizar al máximo el riesgo de que alguien recupere archivos antiguos.

Además de eso, Windows 10 y 11 permiten elegir entre “Descarga en la nube” o “Reinstalación local”. Con la descarga en la nube, el sistema baja desde los servidores de Microsoft una copia nueva de Windows, normalmente con la versión y actualizaciones más recientes, algo útil si los archivos de sistema locales están dañados. La reinstalación local usa los archivos ya presentes en tu PC, por lo que es más rápida y no depende tanto de tu conexión, aunque puede que no incluya las últimas novedades.

Cómo restablecer un PC con Windows 10 u 11 desde el propio sistema

Si el ordenador arranca con normalidad, lo más cómodo es usar las opciones de recuperación desde la Configuración de Windows. El camino cambia ligeramente según uses Windows 10 o Windows 11, pero el concepto es el mismo.

En Windows 10, abre el menú Inicio, entra en Configuración (el icono del engranaje) y ve a Actualización y seguridad > Recuperación. En la parte derecha verás la sección “Restablecer este PC” con un botón llamado “Comenzar”. Al pulsarlo, se inicia el asistente que te preguntará si quieres mantener tus archivos o quitarlo todo y, en las opciones avanzadas, si deseas hacer una reinstalación local o mediante descarga en la nube.

En Windows 11, el camino es muy parecido pero cambia un poco el nombre de los menús. Entra en Configuración > Sistema > Recuperación y localiza el apartado “Restablecer este PC”. Haz clic en “Restablecer el equipo” y el sistema te llevará también al asistente para elegir entre mantener archivos o eliminarlos y ajustar el método de reinstalación.

Mientras recorres el asistente, Windows te mostrará un resumen de lo que va a suceder: qué se borrará, qué se mantendrá, qué aplicaciones se eliminarán y si se van a limpiar también otras unidades internas además del disco principal. Si el objetivo es vender el ordenador, suele ser buena idea borrar todos los discos internos donde puedas tener datos personales.

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Cuando confirmes la operación y pulses en “Restablecer”, el equipo se reiniciará y empezará el proceso. Durante un buen rato no podrás usar el PC, ya que Windows estará borrando archivos, limpiando la unidad y reinstalando el sistema. La duración depende de la velocidad del disco (HDD o SSD), del tamaño y del tipo de borrado elegido (rápido o exhaustivo).

Al terminar, el ordenador se comportará como si fuera nuevo: verás la pantalla inicial de configuración de Windows (idioma, región, conexión a red, creación de usuario, etc.). Aquí es donde, si vas a vender el equipo, conviene dejarlo en ese punto o hacer solo la configuración mínima sin añadir cuentas personales.

Cómo restablecer el PC usando el Entorno de recuperación (Windows RE)

Si el sistema no arranca correctamente o prefieres hacerlo desde fuera de Windows, puedes usar el Entorno de recuperación de Windows, también conocido como Windows RE o inicio avanzado. Es la misma idea, pero arrancando una especie de mini-Windows de reparación.

Para acceder a este modo desde Windows 10 u 11, una forma sencilla es abrir el menú Inicio, pulsar en el icono de encendido, mantener pulsada la tecla Shift (Mayús) y, sin soltarla, hacer clic en “Reiniciar”. El PC se reiniciará y aparecerá una pantalla azul con varias opciones avanzadas.

Si el propio sistema está muy dañado, a veces Windows entra automáticamente en ese menú tras varios intentos fallidos de arranque. Otra posibilidad es que, según el fabricante, puedas acceder al entorno de recuperación usando teclas como F11, ESC o Supr nada más encender el equipo, aunque esto depende del modelo.

Una vez en el menú de Windows RE, elige la opción “Solucionar problemas” y después pulsa en “Restablecer este PC”. Desde ahí, el asistente es muy similar al que ves dentro de Windows: podrás escoger entre mantener archivos o quitar todo, y en las configuraciones avanzadas, se te permitirá limpiar las unidades por completo para que los datos no sean recuperables con facilidad.

Esta vía es especialmente útil si el ordenador no inicia correctamente, va muy inestable o se queda colgado al poco de arrancar. También es válida si ya sabes que vas a vender el equipo, pero primero quieres asegurarte de que el proceso no depende de un sistema dañado.

Restablecer portátiles HP con Windows 10, 8 o 7

Muchas marcas, como HP, incorporan sus propias herramientas de recuperación y particiones ocultas para devolver el equipo a su estado original de fábrica, además de lo que ofrece Windows.

En portátiles HP con Windows 10, puedes seguir el mismo proceso general: ir a Configuración > Actualización y seguridad > Recuperación y usar la opción “Restablecer este PC”. Desde ahí eliges si mantener tus archivos o borrarlo todo, y si quieres solo quitar los archivos o también restablecer completamente la unidad, algo especialmente recomendable si vas a regalar o vender la máquina.

Si el equipo HP es más antiguo y trae Windows 7 u 8, es frecuente que venga con discos de recuperación o una partición de recuperación en el disco duro. En estos casos, el proceso suele iniciar reiniciando la máquina y pulsando una tecla concreta (por ejemplo, F11) durante el arranque para acceder al asistente de recuperación del fabricante.

Ese asistente de HP te permite devolver el portátil a la configuración original de fábrica, con los controladores, programas preinstalados y ajustes que traía el primer día. De nuevo, perderás todos los programas y archivos añadidos después, así que respalda tus datos importantes antes de iniciar el proceso.

Si tu portátil no dispone de discos ni partición de recuperación, o no responden, la opción correcta es contactar con el fabricante (por ejemplo HP) para ver si pueden proporcionarte medios de instalación o herramientas alternativas.

Borrar datos sin formatear usando herramientas específicas

Hay usuarios que no quieren formatear por completo el equipo, pero sí borrar ciertos archivos de manera definitiva. En esos casos existen programas especializados, como Eraser en Windows, que sobrescriben los datos para que no puedan recuperarse.

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Con un programa de este tipo puedes hacer clic derecho sobre un archivo o carpeta y elegir opciones como “erase” o “borrado seguro”. El software se encarga de sobrescribir varias veces esa zona del disco, haciendo que sea prácticamente imposible recuperar el contenido con utilidades de recuperación estándar.

Este enfoque tiene sentido si, por ejemplo, vas a quedarte con el ordenador pero quieres asegurarte de que ciertos documentos muy sensibles desaparecen por completo. Sin embargo, si el equipo va a cambiar de manos, la medida más fiable sigue siendo un restablecimiento completo con limpieza de unidad, porque así no dependes de ir uno por uno seleccionando archivos.

Qué pasa con la licencia de Windows cuando vendes el equipo

Una duda muy habitual cuando se vende un PC es qué ocurre con la licencia de Windows que llevaba instalada, sobre todo si el ordenador venía originalmente con Windows 10 y se actualizó después a Windows 11 usando tu cuenta de Microsoft.

En la mayoría de equipos modernos, la licencia de Windows está vinculada al propio hardware (sobre todo a la placa base) en forma de “licencia digital”. Esto significa que, aunque el sistema se haya activado alguna vez con tu cuenta de Microsoft, la activación está asociada principalmente al dispositivo, no a tu usuario.

Cuando haces un restablecimiento completo y el futuro comprador configura el PC con su propia cuenta de Microsoft, lo normal es que el sistema se reactive automáticamente en cuanto se conecte a Internet, al detectar que esa máquina ya tenía una licencia válida. No debería intentar usar tu cuenta para activarse ni el nuevo dueño tendrá que comprar otra licencia para ese mismo hardware.

Eso sí, conviene que, después de hacer copia de seguridad y restablecer, quites el dispositivo de tu cuenta de Microsoft. Para ello, entra con tu usuario en la página https://account.microsoft.com/devices, localiza el PC que vas a vender y pulsa en “Mostrar detalles”. Desde ahí podrás usar la opción “Más acciones > Quitar” y marcar la casilla de que estás listo para eliminarlo.

También es recomendable “desvincular” el equipo de tu cuenta en la misma página, para que no cuente dentro del límite de dispositivos asociados a Microsoft Store. Así evitas que futuras instalaciones o compras ligadas a tu cuenta estén asociadas a un ordenador que ya no es tuyo.

En resumen práctico: el nuevo propietario podrá activar Windows con su propia cuenta de Microsoft sin que eso vincule el PC a tu identidad, y la licencia que venía con el dispositivo seguirá funcionando normalmente en esa máquina, siempre que no haya cambios de hardware extremos.

Quitar consolas Xbox y otros dispositivos de tu cuenta Microsoft

Aunque el foco aquí es Windows, también es importante mencionar que, si vas a vender una Xbox One u otro dispositivo vinculado a tu cuenta de Microsoft, deberías seguir una lógica parecida de limpieza y desvinculación.

En el caso de Xbox One, primero puedes guardar la configuración importante (por ejemplo, en la nube a través de tu cuenta de Xbox Live). Después, desde los ajustes de la consola, encontrarás la opción de restablecerla a los valores predeterminados de fábrica, lo que borrará tus juegos descargados localmente, usuarios y configuraciones.

Al igual que con el PC, conviene que retires la consola de tu lista de dispositivos en la página de cuenta de Microsoft, para evitar cualquier vinculación futura con tus juegos, compras y datos personales. Así el nuevo usuario podrá asociarla a su propia cuenta sin arrastrar nada tuyo.

A la hora de dejar un ordenador o consola listos para su próximo dueño, el objetivo es siempre el mismo: copia primero lo que quieras conservar, borra y limpia con calma y, por último, desvincula el dispositivo de tus cuentas. Siguiendo estos pasos, el equipo arrancará como recién salido de la caja, la licencia de Windows funcionará sin problemas para el nuevo usuario y tus datos personales quedarán bien protegidos.