Cómo configurar Roaming Aggressiveness, Transmit Power y Channel Width

Última actualización: enero 19, 2026
Autor: Isaac
  • Ajustar Roaming Aggressiveness permite equilibrar entre cambios rápidos de punto de acceso y estabilidad de la conexión.
  • Configurar correctamente Transmit Power y el ancho de canal mejora cobertura, velocidad real y reduce interferencias.
  • Drivers actualizados, protocolos 802.11k/v/r y analizadores Wi-Fi son clave para optimizar redes con varios puntos de acceso.

Configuración avanzada WiFi en Windows

Si alguna vez has notado que tu Wi-Fi va a trompicones cuando te mueves por casa u oficina, es muy probable que el problema no sea solo del router. Parámetros como Roaming Aggressiveness, Transmit Power o Channel Width marcan la diferencia entre una conexión decente y una red que da guerra a cada paso.

En este artículo vamos a ver con calma cómo funcionan estos ajustes avanzados, qué valores son recomendables en cada caso y, sobre todo, cómo configurar Roaming Aggressiveness, la potencia de transmisión y el ancho de canal en Windows (especialmente con tarjetas Intel y dispositivos como Surface) para exprimir tu Wi-Fi sin volver loca la conexión ni fundir la batería.

Qué es la agresividad de itinerancia (Roaming Aggressiveness)

La agresividad de itinerancia, o Roaming Aggressiveness, controla lo rápido que tu equipo decide cambiar de un punto de acceso Wi-Fi a otro cuando detecta varias redes con el mismo nombre (SSID), como ocurre en redes Mesh o en instalaciones con varios AP repartidos por un edificio.

Un detalle clave es que este ajuste se basa en el RSSI (intensidad de señal recibida), no en la distancia física al router. Aunque normalmente cuanto más cerca estés de un nodo mayor será la señal, lo que el adaptador realmente mira son los dBm que recibe en cada momento.

El gran problema es que los extremos son casi siempre una mala idea. Si la agresividad de roaming es demasiado baja, el equipo se queda «pegado» al punto de acceso inicial aunque ya haya otro mucho más cercano con mejor cobertura. Si la pones al máximo, el adaptador puede estar todo el rato saltando de un AP a otro en cuanto detecta una mínima mejora de señal, provocando cortes y microcortes muy molestos.

Cuando el valor está configurado muy alto, el dispositivo intenta conectarse constantemente al AP que, en ese instante, reporta una señal apenas superior. Ese baile continuo entre nodos puede causar desconexiones, latencia irregular y una sensación de inestabilidad, sobre todo si tienes 2 o 3 nodos repartidos por la vivienda.

Además, hay un efecto secundario que mucha gente pasa por alto: a mayor agresividad de itinerancia, más consumo de energía. El adaptador Wi-Fi escanea más a menudo y negocia más cambios de punto de acceso, lo que repercute en la autonomía de portátiles y ultrabooks.

Niveles de agresividad de roaming en Windows

En la mayoría de tarjetas Wi-Fi para Windows (especialmente las Intel) encontrarás un ajuste llamado Roaming Aggressiveness o Agresividad de itinerancia dentro de las opciones avanzadas del adaptador. Windows suele ofrecer cinco niveles principales:

  • Mínimo / Más bajo: el equipo solo busca un nuevo punto de acceso cuando la señal actual es ya muy pobre.
  • Bajo / Medio-bajo: el umbral de cambio es algo más sensible, pero sigue primando mantener la conexión actual.
  • Medio: equilibrio entre estabilidad y rapidez de cambio; es el valor que viene por defecto en casi todas las tarjetas.
  • Medio-alto: el sistema se anima antes a buscar un AP mejor cuando la señal baja un poco.
  • Alto / Máximo / Highest: el adaptador detecta y considera un cambio incluso cuando la señal actual sigue siendo bastante buena.

En muchas tarjetas Intel verás exactamente valores como Disable, Lowest, Medium-Low, Medium, Medium-Highest y Highest. Windows suele dejarlo en «Medium» o «Medio», que es el valor de fábrica y el que cubre bien a la mayoría de usuarios domésticos.

Como referencia rápida: si notas que tu portátil tarda muchísimo en pasar del nodo del salón al de la planta superior cuando subes escaleras, seguramente te interese subir un punto la agresividad de itinerancia. Si al contrario ves que el equipo cambia de AP con cualquier mínima variación de señal, será mejor que bajes un nivel.

No existe un «mejor nivel» universal, porque depende mucho del entorno: tamaño de la vivienda u oficina, número de puntos de acceso, interferencias, densidad de redes vecinas, etc. Lo razonable es empezar por el valor medio y probar uno o dos pasos hacia arriba o hacia abajo según el comportamiento que veas.

Problemas de poner la agresividad en máximo

La tentación habitual cuando se tienen cortes de Wi-Fi es subir todos los valores al máximo esperando milagros. Pero con la agresividad de roaming, poner el valor en «Highest» o «Máximo» puede ser contraproducente en muchos escenarios.

Con dos o tres nodos Mesh o AP tradicionales repartidos por casa, un valor máximo puede provocar que el equipo esté haciendo handoff de un punto de acceso a otro continuamente, incluso cuando apenas te has movido unos metros. Basta con que una señal fluctúe levemente para que el sistema intente cambiar de AP, para luego volver al anterior a los pocos segundos.

Ese comportamiento de «ping-pong» se nota especialmente en aplicaciones sensibles, como llamadas VoIP, videoconferencias o streaming en tiempo real. Los cambios constantes de AP pueden cortar sesiones, producir microcortes de audio y vídeo o generar latencias inestables que se traducen en retrasos o congelaciones.

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A esto se suma que, al estar escaneando y evaluando otros AP de manera tan agresiva, la tarjeta Wi-Fi incrementa su consumo energético. En un sobremesa no importa tanto, pero en un portátil puede significar menos horas de batería, algo que se nota si trabajas en movilidad o teletrabajas muchas horas.

Por todo ello, la recomendación general es evitar el nivel máximo salvo que tengas una red muy bien diseñada y controlada (por ejemplo, una instalación corporativa con protocolos de roaming optimizados) y que veas muy claro que el valor alto mejora tu experiencia sin introducir inestabilidad.

Cómo cambiar la agresividad de roaming en Windows 10 y Windows 11

Modificar la agresividad de itinerancia es algo que puedes hacer directamente desde Windows, sin instalar programas de terceros ni utilidades adicionales. El procedimiento es el mismo tanto en Windows 10 como en Windows 11.

Antes de tocar nada, conviene tener claro qué quieres conseguir: si buscas que el equipo cambie más rápido de punto de acceso cuando te mueves (subir nivel) o si lo que necesitas es que deje de saltar tan a menudo entre nodos (bajar nivel).

Para cambiar el ajuste desde el Panel de control clásico:

  • Abre el Panel de control y entra en «Centro de redes y recursos compartidos».
  • Haz clic en «Cambiar configuración del adaptador» para ver todas las interfaces de red.
  • Localiza tu adaptador Wi-Fi (normalmente incluye «Wireless», «Wi-Fi» o el nombre del fabricante).
  • Pulsa con el botón derecho sobre él y elige «Propiedades».
  • En la ventana que se abre, pincha en el botón «Configurar» junto al nombre de la tarjeta.
  • Ve a la pestaña «Opciones avanzadas» o «Advanced».
  • En la lista de propiedades, busca «Agresividad de itinerancia», «Roaming Aggressiveness» o similar.
  • En el cuadro de «Valor», selecciona el nivel deseado (Lowest, Medium, Highest, etc.).
  • Acepta los cambios y espera unos segundos a que el adaptador se reinicie.

También puedes abrir directamente el Administrador de dispositivos utilizando Windows + R y el comando devmgmt.msc, desplegando «Adaptadores de red» y entrando en las propiedades del adaptador Wi-Fi, para llegar a la misma pestaña de «Opciones avanzadas».

Tras aplicar el cambio es normal que la conexión Wi-Fi se corte brevemente. Durante unos segundos puede parecer que te has quedado sin Internet, pero es simplemente el adaptador cargando la nueva configuración; en cuanto vuelve a asociarse a la red verás si la experiencia mejora cuando te mueves por la casa.

Qué hacer si no aparece la opción de Roaming Aggressiveness

No todas las tarjetas de red ofrecen este ajuste visible en Windows. Si al entrar en las opciones avanzadas del adaptador no ves ningún parámetro de agresividad de itinerancia, lo más probable es que el controlador actual no lo soporte o no lo exponga.

En ese caso, el primer paso es ir a la web oficial del fabricante de la tarjeta Wi-Fi (Intel, Realtek, Broadcom, etc.) y descargar el último driver disponible para tu modelo concreto. Instálalo de forma manual y reinicia el equipo para que Windows cargue el nuevo controlador.

Si ya tenías la versión más reciente, conviene revisar si el fabricante ha publicado alguna actualización de firmware o un paquete de drivers optimizado. A veces la opción aparece solo con ciertas versiones del driver OEM y no con los genéricos de Windows Update.

En el caso de dispositivos Surface y otros equipos de marca, muchas de estas mejoras se distribuyen a través de Windows Update o de paquetes MSI de controladores y firmware específicos, por lo que mantener el sistema al día suele ser clave para sacar partido a todos los parámetros avanzados.

Ajustes recomendados en dispositivos Surface y entornos corporativos

Los equipos Surface modernos (Surface Pro 7 en adelante, Surface Laptop Studio, Surface Pro X, Surface Go, etc.) están diseñados para equilibrar por defecto el rendimiento Wi-Fi y el consumo energético. Aun así, los administradores de TI pueden afinar algunos valores en redes Wi-Fi complejas.

En estos dispositivos el valor predeterminado de agresividad de itinerancia suele ser un nivel medio equivalente a alrededor del 72 % de intensidad de señal. Este punto intermedio ofrece una transición razonablemente rápida entre puntos de acceso sin penalizar en exceso la batería.

Microsoft recomienda, en entornos corporativos o de alta densidad, solo aumentar la agresividad de roaming cuando sea necesario, por ejemplo en edificios con muchos AP y solapes de cobertura, donde los usuarios se mueven constantemente entre salas o plantas.

Además de tocar la agresividad en el cliente, es fundamental que la infraestructura soporte protocolos como 802.11k, 802.11v y 802.11r en los puntos de acceso:

  • 802.11r (Fast BSS Transition): reduce el tiempo de cambio de un AP a otro al simplificar y acelerar el proceso de autenticación.
  • 802.11k (Neighbor Reports): proporciona al dispositivo una lista de puntos de acceso vecinos para que tome mejores decisiones de roaming.
  • 802.11v (BSS Transition Management): permite que la red sugiera al cliente a qué AP pasarse, teniendo en cuenta congestión, carga y otros factores además de la señal.

En organizaciones que gestionan redes Wi-Fi con muchos Surface, es buena práctica mantener los controladores y firmware actualizados, habilitar estos protocolos en los AP y evitar, en la medida de lo posible, deshacer las configuraciones Wi-Fi predeterminadas del sistema, que ya vienen bastante optimizadas.

Transmit Power: cómo afecta la potencia de transmisión

Otro parámetro habitual en las propiedades avanzadas del adaptador es la potencia de transmisión o Transmit Power (TX Power Level). Este ajuste controla la fuerza con la que la tarjeta emite las señales Wi-Fi hacia el punto de acceso.

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En muchos drivers puedes elegir entre varios niveles (bajo, medio, alto, máximo). Cuanto más alta sea la potencia de transmisión, mejor cobertura y más margen para mantener la conexión estable en zonas alejadas o con obstáculos. A cambio, se incrementa el consumo energético y se puede añadir algo de ruido o interferencia en entornos muy saturados.

En un portátil, subir el TX Power al máximo puede ayudar si tienes problemas de cobertura, pero es importante entender que no hace milagros. Los muros gruesos, las plantas intermedias o las estructuras metálicas siguen siendo barreras físicas que ni un valor máximo puede atravesar fácilmente.

En la práctica, si tu adaptador lo permite, suele ser recomendable ajustar la potencia de transmisión en el nivel más alto estable y dejar que el sistema gestione dinámicamente la energía. Si tu problema de base es que el router está mal ubicado o demasiado lejos, será más efectivo añadir repetidores o un sistema Mesh que fiarlo todo a la tarjeta.

Otros parámetros que verás a veces en la misma pantalla, como Wireless Mode, VHT, HT o similares, están relacionados con los estándares Wi-Fi soportados (802.11n, 802.11ac, etc.). Lo más prudente, salvo que sepas exactamente lo que haces, es dejarlos en «Auto» para evitar incompatibilidades con el router.

Channel Width: importancia del ancho de canal

El parámetro Channel Width o ancho de canal define cuántos MHz de espectro ocupa tu conexión Wi-Fi. En 2,4 GHz lo habitual es 20 MHz o 40 MHz; en 5 GHz se usan 20, 40, 80 o incluso 160 MHz en Wi-Fi 6/6E.

Un canal más ancho permite mayor velocidad teórica, pero también ocupa más espectro y es más propenso a interferencias y solapamientos con redes vecinas, especialmente en la banda de 2,4 GHz, que está muy saturada en zonas urbanas.

En entornos con muchas redes, muchas veces es mejor fijar el ancho de canal de 2,4 GHz en 20 MHz para ganar estabilidad y reducir interferencias, aunque sacrifiques algo de velocidad máxima que en la práctica casi nunca alcanzas. En 5 GHz puedes usar 40 u 80 MHz si la densidad de redes lo permite.

Algunos casos de éxito en universidades y entornos de alta densidad muestran que, por ejemplo, forzar 20 MHz en 2,4 GHz y dejar mayor ancho en 5/6 GHz mejora mucho la experiencia de usuario, reduciendo cortes y manteniendo un buen rendimiento global.

El ajuste de ancho de canal suele hacerse principalmente en el router o punto de acceso, pero ciertos adaptadores también permiten preferencias a nivel de cliente. Lo ideal es coordinar lo que hace el AP con lo que admite el adaptador, para evitar configuraciones extrañas o incompatibles.

Cómo ver y optimizar tu red con analizadores Wi-Fi

Para afinar la configuración de Roaming Aggressiveness, Transmit Power y Channel Width no basta con ir a ciegas. Es muy útil apoyarse en aplicaciones de análisis Wi-Fi que muestren canales, niveles de señal, interferencias y calidad de roaming.

Entre las herramientas más interesantes en Windows destacan:

Acrylic WiFi Analyzer es un analizador capaz de escanear redes en 2,4, 5 y 6 GHz, incluyendo Wi-Fi 7. Detecta interferencias, calcula la calidad de la señal y sugiere canales óptimos para mejorar rendimiento. Ofrece gráficos en tiempo real de velocidad, latencia, pérdida de paquetes y rendimiento del roaming entre puntos de acceso.

También incorpora un modo monitor para ver dispositivos conectados, medir relación señal/ruido (SNR) e incluso hacer inventario de redes. Permite exportar informes en HTML, CSV o TXT y usar GPS para mapear la ubicación de redes detectadas. Permite exportar informes en HTML, CSV o TXT y usar GPS para mapear la ubicación de redes detectadas. Tiene versión gratuita bastante completa y licencias de pago con funciones extra.

Wi-Fi Analyzer (disponible en Microsoft Store, Android e iOS) se centra en mostrar mapas de calor de señal y saturación de canales. Resulta muy útil para ver visualmente la intensidad de tu red frente a las vecinas, detectar solapamientos y elegir un canal menos congestionado en el router.

Otra opción similar es NetSpot, que permite escaneos detallados, generación de informes y detección de puntos débiles en la red doméstica u oficina. Es especialmente útil para planificar la colocación de nodos en una red Mesh, viendo sobre plano dónde cae la señal y dónde conviene reforzar.

Cómo aumentar la cobertura Wi-Fi de Windows sin tocar el router

Si no puedes cambiar la ubicación del router o añadir repetidores, siempre tienes margen para mejorar algo la cobertura desde el propio Windows, tocando los parámetros del adaptador Wi-Fi.

Siguiendo el camino que hemos visto (Centro de redes > Cambiar configuración del adaptador > Propiedades > Configurar > Opciones avanzadas), podrás buscar opciones como:

  • Potencia de transmisión / TX Power Level: súbela al máximo si necesitas ganar algo de cobertura, asumiendo algo más de consumo energético.
  • Agresividad de itinerancia / Roaming Aggressiveness: en tarjetas Intel, ponla en un nivel alto si te mueves mucho entre nodos; si tu adaptador no la tiene, busca parámetros parecidos.
  • Roaming Sensitive Level: si aparece, define la sensibilidad con la que el equipo cambia de punto de acceso automáticamente.
  • Beacon Interval: a veces visible en ciertos adaptadores, define el intervalo de balizas; valores alrededor de 75 ms son habituales, aunque suele ser un ajuste más propio del AP.
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Es importante entender que todo esto es más bien un «apaño» por software para arañar algo de estabilidad y cobertura. Si la señal que llega a tu habitación es pésima porque el router está demasiado lejos o hay demasiadas paredes, ningún ajuste milagroso en el PC va a convertir esa conexión en fibra simétrica perfecta.

En casos de mala cobertura persistente, lo recomendable es invertir en mejores soluciones físicas: repetidores, PLC, redes Mesh o puntos de acceso cableados. Los obstáculos estructurales de una vivienda (muros, techos, plantas) son el principal enemigo del Wi-Fi, y ahí solo se gana moviendo hardware, no solo cambiando sliders en Windows.

Impacto de la agresividad de itinerancia en la calidad del Wi-Fi

Una gestión inadecuada de la agresividad de roaming tiene efectos muy claros sobre la calidad de servicio (QoS) y la experiencia de usuario. Cambios demasiado lentos provocan conexión pegajosa a AP lejanos; cambios excesivamente rápidos generan cortes y oscilaciones de latencia.

Los estándares IEEE 802.11 abordan aspectos como el acceso al medio y la seguridad, pero la toma de decisiones de itinerancia sigue recayendo en gran medida en el cliente. Si esta lógica no está bien ajustada (o se fuerza a un extremo), veremos problemas en aplicaciones críticas como voz sobre IP, videollamadas o streaming de vídeo.

Cuando la agresividad es muy baja, el dispositivo aguanta demasiado en un AP que ya ofrece señal mediocre, con lo que baja la velocidad real, sube la latencia y aumentan las probabilidades de pérdida de paquetes. Cuando es muy alta, se producen handoffs constantes con pequeños cortes notarles en audio, vídeo o juegos en línea.

De ahí que entender y ajustar bien este parámetro sea una pieza clave para lograr una red Wi-Fi estable, fluida y confiable en entornos con varios puntos de acceso, tanto en casa como en la empresa.

Estrategias y buenas prácticas para gestionar Roaming Aggressiveness

Para que la agresividad de itinerancia juegue a tu favor y no en tu contra, merece la pena aplicar una combinación de buen diseño de red y ajustes razonables en los clientes.

En el lado de la red, es fundamental configurar correctamente los puntos de acceso o controladores inalámbricos (Cisco, Aruba, etc.). En versiones modernas de firmware se ofrecen opciones para optimizar el roaming, gestores de carga entre AP y mecanismos de band steering entre 2,4 y 5 GHz.

En el lado del cliente (Windows 10/11), aparte de Roaming Aggressiveness, puedes ajustar la banda preferida (Preferred Band) para favorecer, por ejemplo, 5 GHz cuando sea posible, o dejarlo en automático si te mueves mucho por sitios donde solo hay 2,4 GHz.

Existen también utilidades de terceros como NetSetMan u otras herramientas de gestión de perfiles de red que permiten automatizar configuraciones según la red o la ubicación. Esto puede ser útil en portátiles corporativos que saltan entre la red de casa, la de la oficina y redes públicas.

Por último, en entornos muy grandes o complejos, algunas organizaciones recurren a algoritmos adaptativos e incluso técnicas de inteligencia artificial para ajustar dinámicamente los umbrales de roaming, equilibrando carga de AP, intensidad de señal y patrones de movilidad de los usuarios.

Beneficios de un buen control del roaming en la red

Cuando se controla bien la agresividad de itinerancia y se acompaña de un diseño de red decente, el resultado se nota. Mejora la estabilidad, se reducen las desconexiones y la sensación general de fluidez es mucho mayor, especialmente cuando usas varios nodos o te mueves mucho durante el día.

Para los proveedores de servicios y departamentos de TI, esto se traduce en menos llamadas al soporte técnico por problemas de Wi-Fi, mayor satisfacción del usuario y una mejor percepción de la calidad del servicio ofrecido.

En sectores como educación, retail o grandes oficinas, donde hay cientos de clientes moviéndose y conectándose a la vez, optimizar los parámetros de roaming y el ancho de canal ayuda a exprimir la infraestructura existente sin tener que sobredimensionar tanto el número de AP.

Casos reales muestran mejoras notables, por ejemplo, al ajustar la agresividad a «Alto» en tarjetas Intel AX210 con drivers actualizados, o al limitar el ancho de canal en 2,4 GHz a 20 MHz en campus universitarios saturados, combinándolo con 5/6 GHz para dispositivos compatibles.

Al final, con un poco de análisis, algunos ajustes en el adaptador y un diseño razonable de puntos de acceso, se puede conseguir que el Wi-Fi deje de ser una fuente constante de dolores de cabeza y pase a ser una herramienta fiable tanto en casa como en la empresa.

Dedicando unos minutos a entender cómo funcionan la agresividad de itinerancia, la potencia de transmisión y el ancho de canal, y apoyándote en aplicaciones de análisis Wi-Fi y drivers actualizados, tienes en tu mano optimizar la conexión inalámbrica de Windows sin grandes inversiones, ajustando la red a tu entorno real y evitando tanto el inmovilismo (roaming demasiado lento) como la histeria de cambios continuos entre puntos de acceso.

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