- El Exynos 2600 con GPU Xclipse 960 basada en RDNA de AMD logra un gran salto de rendimiento y eficiencia respecto a generaciones anteriores de Exynos.
- En Geekbench 6 OpenCL supera al Snapdragon X Elite, pero en Vulkan y frente a Snapdragon 8 Elite Gen 5 las GPUs Adreno mantienen ventaja en varios escenarios.
- Los resultados de 3DMark Steel Nomad Light sitúan a Xclipse 960 hasta un 18 % por encima del Snapdragon 8 Elite en rendimiento 3D móvil.
- La combinación de nodo de 2 nm GAA, tecnología HPB y reescalado inteligente personalizado coloca a Samsung en una posición competitiva frente a Qualcomm.
En los últimos meses se ha montado bastante ruido alrededor de la llegada del nuevo Exynos 2600 con GPU Xclipse 960 y de cómo planta cara a las soluciones gráficas de Qualcomm, en especial a la familia Adreno presente tanto en Snapdragon 8 Elite como en Snapdragon X Elite para portátiles. Esta rivalidad ha dejado ya varios datos en benchmarks como Geekbench 6 y 3DMark Steel Nomad Light, y empieza a dibujar un panorama muy interesante para el futuro del gaming y la potencia gráfica en dispositivos móviles y portátiles.
Buena parte del debate gira en torno a si la Xclipse 960 basada en arquitectura RDNA de AMD es capaz de igualar o incluso superar a las GPUs Adreno más avanzadas en distintos escenarios de uso: desde pruebas sintéticas con OpenCL y Vulkan hasta la eficiencia, el consumo o la gestión térmica. Vamos a desgranar con calma todo lo que se sabe hasta ahora, uniendo filtraciones, pruebas preliminares y la información oficial que ha ido saliendo sobre estas GPUs y sobre los SoC que las integran.
Xclipse 960 y Exynos 2600: la gran apuesta de Samsung
Samsung lleva años intentando que su gama Exynos compita de tú a tú con Qualcomm, y con el Exynos 2600 ha decidido pisar el acelerador a fondo. Este chip será el primero de la firma fabricado en un nodo de 2 nm con tecnología GAA, un salto importante en densidad, eficiencia energética y control de fugas frente a generaciones anteriores. Sobre este SoC se monta la nueva GPU Xclipse 960, diseñada en colaboración con AMD y apoyada en una versión personalizada de la arquitectura RDNA de última generación.
En cuanto a CPU, el Exynos 2600 apuesta por un diseño de 10 núcleos basados en la arquitectura ARM más reciente, pensados para equilibrar potencia máxima y eficiencia en tareas sostenidas. Pero, la verdadera protagonista de este SoC es su GPU Xclipse 960, que hereda la experiencia de las primeras Xclipse estrenadas con Exynos 2200 y refinadas con el Exynos 2500, donde ya se integró RDNA 3 como base gráfica.
Las primeras generaciones de GPUs Xclipse pecaron de un consumo energético algo elevado para las frecuencias y unidades de cómputo disponibles, lo que las dejaba en una situación complicada frente a las Adreno de Qualcomm, más maduras y mejor adaptadas al entorno móvil. Con la Xclipse 960 Samsung y AMD han ajustado la configuración para que sea viable en un SoC con potencias de apenas unos pocos vatios, sin renunciar a un gran salto de rendimiento.
Además del aspecto puramente gráfico, Samsung ha acompañado esta evolución de mejoras a nivel de disipación, prometiendo tecnologías como Heat Pass Block (HPB) para contener las temperaturas y evitar el temido thermal throttling que tanto ha lastrado a los Exynos en el pasado. Todo este conjunto es el que pretende medirse con las Adreno de Qualcomm, no solo en móviles, sino también en el segmento de portátiles ARM.
Arquitectura de la GPU Xclipse 960: RDNA 3.x y RDNA 4 personalizada
Uno de los puntos más llamativos de la Xclipse 960 es la combinación de tecnología RDNA 3.x y una versión personalizada de RDNA 4 según el contexto y las fuentes. En algunos informes y filtraciones se habla de que la GPU del Exynos 2600 emplea una arquitectura RDNA 3.X (a menudo interpretada como RDNA 3 o 3.5), mientras que otras informaciones ya más recientes apuntan directamente a una variante de RDNA 4 adaptada para móviles.
En la práctica, todo esto se traduce en que la Xclipse 960 cuenta con un diseño de hasta 4 WorkGroup Processors (WGP), lo que equivaldría a 8 unidades de cómputo (CUs) en algunas variantes y hasta 16 CUs en la configuración más ambiciosa mencionada en ciertos informes. En esa versión de gama alta se habla de 1.024 shaders funcionando a una frecuencia aproximada de 980 MHz, una cifra muy razonable para mantener a raya el consumo en un SoC móvil.
Por otro lado, también se ha mencionado una velocidad de memoria algo llamativa: se habla de un máximo de 555 MHz para la memoria gráfica, un dato que a primera vista puede parecer bajo, pero que tiene sentido si tenemos en cuenta las limitaciones térmicas y de consumo propias de un chip móvil que depende de memoria compartida de sistema.
Esta combinación de unidades de cómputo RDNA, frecuencias moderadas y memoria ajustada se apoya en mejoras a nivel de eficiencia interna de la arquitectura, con el objetivo de obtener un rendimiento competitivo sin disparar el consumo. Ahí entra también en juego el soporte de tecnologías avanzadas como el ray tracing por hardware y sombreados mejorados, algo que Samsung lleva promocionando desde que empezó a licenciar RDNA de AMD en 2019.
Las primeras GPUs Xclipse sufrieron al intentar escalar arquitecturas de PC y consola a un entorno tan restringido como el móvil. Con Xclipse 960, el objetivo es lograr una relación rendimiento/vatio mucho más equilibrada, algo imprescindible si se quiere plantar cara a Adreno tanto en benchmarks sintéticos como en juegos reales.
Benchmarks de Xclipse 960 frente a Adreno: OpenCL y Vulkan
Las comparativas directas entre la GPU Xclipse 960 del Exynos 2600 y las soluciones Adreno de Qualcomm han empezado a llegar a través de Geekbench 6 y 3DMark. Uno de los duelos más comentados es el que enfrenta al Exynos 2600 con la plataforma Snapdragon X Elite, el SoC de Qualcomm orientado a portátiles Windows on ARM con GPU Adreno pensada para entornos Windows.
En las pruebas de Geekbench 6 OpenCL, un dispositivo con Exynos 2600 (identificado como Galaxy S25+ con número de modelo SM-S947N y destinado al mercado surcoreano) ha alcanzado una puntuación de 24.964 puntos. En la misma prueba, un portátil Galaxy Book4 Edge equipado con Snapdragon X Elite ha registrado unos 20.492 puntos, lo que supone que la solución de Samsung sea aproximadamente un 21,8 % más rápida en este escenario concreto.
Cuando se realiza la comparativa utilizando la API Vulkan en Geekbench 6, el panorama cambia por completo. En esta prueba, el Galaxy Book4 Edge con Snapdragon X Elite logra 28.934 puntos, superando claramente la referencia de 24.964 puntos utilizada como marcador para el Exynos 2600, con una ventaja de entorno al 15,9 % a favor de Qualcomm. Aquí se refleja lo sensible que puede ser el rendimiento a la optimización de drivers y al tipo de API que se utilice.
Conviene recordar que el Galaxy Book4 Edge utilizado en estos tests estaba configurado en modo de energía Balanced (equilibrado), no en modo de máximo rendimiento. Esto significa que, si se repitiesen las pruebas en el perfil de Alto rendimiento, la brecha en Vulkan podría ser aún mayor a favor del Snapdragon X Elite, mientras que en OpenCL el margen podría variar ligeramente, aunque el Exynos 2600 seguiría mostrando un resultado muy sólido.
En cualquier caso, estos números dejan claro que la Xclipse 960 puede sacar músculo en OpenCL, mientras que Adreno en Snapdragon X Elite está muy bien afinada para Vulkan, algo especialmente importante para juegos y aplicaciones 3D modernas que se apoyan cada vez más en esta API en lugar de en OpenCL.
3DMark Steel Nomad Light: Xclipse 960 frente a Snapdragon 8 Elite
Más allá de la comparativa con Snapdragon X Elite para portátiles, también han aparecido resultados muy interesantes en el benchmark 3DMark Steel Nomad Light, centrado en rendimiento 3D puro en dispositivos móviles. Aquí el duelo directo es entre el Exynos 2600 con su GPU Xclipse 960 y el Snapdragon 8 Elite, uno de los SoC más potentes de Qualcomm para smartphones.
En estas pruebas, el Exynos 2600 ha alcanzado una puntuación de 3.135 puntos en 3DMark Steel Nomad Light, superando al que hasta ahora era el líder del ranking, un Honor GT Pro con Snapdragon 8 Elite, que se quedaba alrededor de los 2.653 puntos. Esto se traduce en una mejora de algo más de un 18 % de rendimiento a favor de la Xclipse 960 en este escenario concreto.
Estos datos dan a entender que la GPU de Samsung no solo está a la altura de las Adreno de gama alta, sino que puede situarse por encima en pruebas gráficas intensivas, al menos en esta etapa inicial de filtraciones. No obstante, también hay que tener en cuenta que hablamos de un SoC que todavía no ha llegado al mercado, por lo que Samsung dispone de tiempo para seguir puliendo drivers y frecuencias de cara a la versión final.
En esta filtración se menciona que la Xclipse 960 integrada en el Exynos 2600 utiliza 8 unidades de cómputo RDNA 3.X, organizadas en 4 WGP, lo que encaja con el diseño típico de RDNA cuando se escala hacia dispositivos con restricciones térmicas. Esta configuración, junto al rendimiento mostrado, sugiere que Samsung y AMD han encontrado un buen equilibrio entre número de CUs, frecuencia y consumo.
También se ha revelado que, pese a la gran puntuación, la memoria gráfica opera a una frecuencia máxima de 555 MHz, lo que refuerza la idea de que la clave del rendimiento está en la eficiencia de la arquitectura y la optimización del pipeline gráfico más que en ir a lo bruto con frecuencias muy elevadas, que en móviles suelen ser sinónimo de temperatura y throttling.
Comparativa con Adreno en Snapdragon 8 Elite Gen 5
Además de los datos de 3DMark, han circulado cifras de rendimiento más centradas en Geekbench 6 en sus modos OpenCL y Vulkan para comparar la GPU del Exynos 2600 frente a la Adreno integrada en el Snapdragon 8 Elite Gen 5. Aquí los números apuntan a un escenario algo distinto al visto con Snapdragon X Elite en portátiles.
Según estos primeros informes, la GPU Xclipse 960 del Exynos 2600 alcanza alrededor de 22.000 puntos en Geekbench 6 OpenCL y unos 22.800 puntos en Vulkan. Por su parte, la Adreno del Snapdragon 8 Elite Gen 5 se sitúa aproximadamente en 23.900 puntos en OpenCL y en torno a 27.600 puntos en Vulkan, lo que dejaría a la solución de Qualcomm por delante, especialmente en esta última API.
A nivel de especificaciones, la Adreno del Snapdragon 8 Elite Gen 5 se comenta que dispone de 12 unidades de cómputo y funciona a una frecuencia de unos 1.200 MHz, notablemente superior a los ~980 MHz de la Xclipse 960. Esa frecuencia más alta, combinada con una arquitectura también muy optimizada para móviles, le otorga una clara ventaja en juegos y cargas gráficas sostenidas, al menos según estos datos preliminares.
Esto encaja con la idea de que, aunque la Xclipse 960 haya mejorado mucho frente a las primeras generaciones, Adreno sigue siendo una referencia muy sólida en rendimiento bruto y eficiencia en smartphones. La clave para Samsung puede estar más en ofrecer un rendimiento muy competitivo, buenos consumos y funciones avanzadas (como ray tracing y reescalado inteligente) que en intentar batir en todos los frentes a Qualcomm.
Queda por ver cómo evolucionan estos números a medida que se acerque el lanzamiento comercial del Exynos 2600 y se vayan puliendo los controladores gráficos, ya que en este tipo de comparativas los drivers pueden marcar diferencias significativas, sobre todo en Vulkan y en títulos optimizados específicamente para una u otra plataforma.
Tecnologías gráficas y reescalado inteligente en Xclipse 960
Uno de los aspectos más interesantes de la Xclipse 960 es que Samsung no se ha limitado a integrar núcleos RDNA 4 personalizados, sino que parece haber trabajado también en el terreno del reescalado inteligente, una pieza clave para exprimir el hardware en dispositivos con potencia limitada.
Se habla de que Samsung podría estar utilizando una variante personalizada de FSR (FidelityFX Super Resolution), adaptada específicamente a las necesidades del Exynos 2600. Esta solución permitiría renderizar los juegos a una resolución interna más baja para luego reconstruir la imagen a mayor resolución, mejorando el rendimiento sin sacrificar demasiado la calidad visual.
Este tipo de técnicas de upscaling avanzado son especialmente útiles en móviles y tablets, donde el margen térmico es limitado y cada vatio cuenta. Combinadas con las capacidades de ray tracing y sombreado avanzado de RDNA, pueden convertir a la Xclipse 960 en una plataforma muy atractiva para juegos adaptados a este ecosistema.
La colaboración continuada con AMD abre también la puerta a que, con el tiempo, veamos una convergencia mayor entre las técnicas utilizadas en PC y consola y las que se apliquen en SoC móviles basados en Exynos. Si Samsung consigue mantener un ecosistema de drivers estable y bien optimizado, el salto de calidad gráfica y fluidez podría ser notable frente a generaciones anteriores.
No obstante, toda esta teoría tendrá que pasar la prueba de fuego del uso real en juegos exigentes. Es ahí donde se verá si la combinación de RDNA personalizada, FSR adaptado y mejoras en la gestión térmica realmente logran ofrecer una experiencia a la altura o por encima de lo que propone Qualcomm con Adreno en la gama más alta.
Gestión térmica, HPB y el histórico de Exynos
Si hay algo que ha perseguido a los procesadores Exynos en los últimos años es su tendencia a calentarse más de la cuenta y a sufrir recortes de frecuencia cuando se les exige durante periodos prolongados. Incluso con sistemas de refrigeración avanzados como cámaras de vapor, muchos usuarios han señalado problemas de thermal throttling en modelos anteriores.
Con el Exynos 2600, Samsung asegura haber trabajado en soluciones específicas como la tecnología Heat Pass Block (HPB), que funcionaría como una especie de disipador interno capaz de mejorar el flujo de calor y reducir las temperaturas hasta en un 30 % según declaraciones de la propia compañía. Esta tecnología habría despertado el interés incluso de otros fabricantes de chips, lo que indica que la propuesta no es simplemente marketing.
Para la Xclipse 960, una buena gestión térmica es fundamental, ya que hablamos de una GPU con un número considerable de unidades de cómputo y capacidades avanzadas como ray tracing. Sin un sistema que mantenga las temperaturas bajo control, el rendimiento se vería mermado rápidamente y se repetirían los problemas de generaciones pasadas.
Habrá que esperar a que haya más pruebas independientes para comprobar si HPB y el nuevo nodo de 2 nm GAA realmente logran mantener el rendimiento en escenarios sostenidos y en condiciones de uso cotidiano (juegos largos, grabación de vídeo, multitarea intensa…). Si Samsung acierta aquí, la percepción de los Exynos podría cambiar de forma importante.
Pese a las promesas, muchos entusiastas siguen siendo cautos. La historia de Exynos está llena de expectativas altas seguidas de resultados algo irregulares, por lo que el Exynos 2600 y su Xclipse 960 tendrán que demostrar sobre el terreno que esta vez la marca surcoreana ha dado con la tecla correcta.
Calendario de lanzamiento y futuro de la gama Exynos
Las filtraciones apuntan a que el Exynos 2600 y su GPU Xclipse 960 no llegarán al mercado de forma masiva antes de 2026. Se espera que este SoC debute con una nueva generación de la familia Samsung Galaxy S, probablemente en los modelos más altos de la gama, y que poco a poco vaya extendiéndose a otros dispositivos.
Mientras tanto, Samsung sigue apoyándose en el Exynos 2500 y su GPU Xclipse previa, que ya utiliza tecnología RDNA 3 y que se integrará, por ejemplo, en dispositivos como el Galaxy Z Flip 7. Este chip sirve como transición y banco de pruebas antes del gran salto al nodo de 2 nm y a la nueva configuración de Xclipse 960.
En el lado de Qualcomm, se espera que la compañía responda con el supuesto Snapdragon 8 Elite 2 u otras variantes de gama alta, aunque todavía no hay demasiados detalles públicos sobre su rendimiento o cambios arquitectónicos. Dado el historial de la marca, es razonable pensar que seguirá apostando fuerte por Adreno como pilar gráfico, con mejoras incrementales en eficiencia y soporte de nuevas tecnologías.
Todo esto coloca al Exynos 2600 en una posición interesante: llegará a un mercado en el que las GPUs Adreno estarán aún más pulidas, pero también podrá aprovechar un salto generacional de nodo y una colaboración madura con AMD. Si las promesas se cumplen, la competencia en la gama más alta puede ponerse muy emocionante.
Para los usuarios, este pulso entre Xclipse 960 y Adreno se traduce en mejores experiencias en juegos, aplicaciones pesadas, edición de vídeo y, en general, en cualquier tarea que se beneficie de una GPU potente y eficiente. Y, de paso, empuja a los fabricantes a innovar y optimizar más rápido, algo que siempre es positivo.
Viendo todo lo anterior, la GPU Xclipse 960 del Exynos 2600 se perfila como un salto importante dentro de la estrategia de Samsung: combina una arquitectura RDNA personalizada, mejoras claras en benchmarks como 3DMark Steel Nomad Light, un rendimiento muy competitivo frente a Adreno en distintas APIs y un esfuerzo serio por controlar temperaturas y consumo mediante tecnologías como HPB. Aunque en ciertos escenarios la Adreno de Snapdragon 8 Elite Gen 5 todavía parece tener ventaja, especialmente en Vulkan, el nuevo SoC de Samsung ya ha demostrado que puede situarse en la élite del rendimiento gráfico móvil y plantar cara tanto a los Snapdragon de smartphones como al Snapdragon X Elite de portátiles, dejando la puerta abierta a una próxima generación de dispositivos Galaxy con capacidades gráficas muy por encima de lo que conocíamos hasta ahora.
