- Calcula el consumo total de CPU, GPU y resto de componentes y suma un 20–30% de margen para elegir la potencia de la fuente.
- Prioriza fuentes 80 Plus Gold o superior, con protecciones completas (OVP, UVP, OCP, SCP, OPP, OTP) y al menos 5 años de garantía.
- Asegúrate de que la PSU ofrece el amperaje en +12V y los conectores PCIe/12VHPWR necesarios para tu tarjeta gráfica actual y futuras ampliaciones.
- Opta por fuentes modulares o semi-modulares para mejorar la gestión de cables, el flujo de aire y facilitar futuros cambios de GPU.
Elegir la fuente de alimentación adecuada según el consumo de tu GPU es una de esas decisiones que mucha gente deja para el final… y luego se arrepiente. La PSU no aporta FPS directamente como la gráfica ni acelera renders como la CPU, pero es la pieza que mantiene todo el sistema con energía estable, segura y suficiente. Si fallas aquí, puedes tener cuelgues, reinicios o, en el peor de los casos, componentes muertos.
En este artículo vamos a desgranar, con calma pero al grano, qué debes mirar en una fuente: cómo calcular la potencia a partir del consumo de tu GPU y resto de componentes, qué certificación de eficiencia es razonable para cada tipo de PC, por qué las protecciones internas marcan la diferencia, qué pasa con los conectores (8 pines, 16 pines 12VHPWR, etc.) y qué combinaciones de PSU son recomendables para prácticamente cualquier gráfica moderna de NVIDIA, AMD e Intel.
Qué tener claro antes de comprar una fuente de alimentación para tu GPU
Lo primero que debes asumir es que el precio no puede ser el criterio principal. Una fuente barata pero mala puede estropearte una gráfica de varios cientos de euros. Lo sensato es partir del consumo real de tu GPU y CPU, dejar margen y escoger un modelo de calidad contrastada.
La potencia (vatios) de la fuente debe cubrir el pico de consumo de tu PC, no solo la media. GPUs y CPUs modernas pueden hacer picos muy por encima de su TDP oficial durante milisegundos; si la PSU no aguanta, tendrás apagones, pantallazos o bajadas de rendimiento bajo carga.
Además de la potencia total, el amperaje del raíl de +12 V es clave, porque de este carril se alimentan principalmente CPU y GPU. Si tu gráfica puede llegar a picos cercanos a 35 A pero el raíl ofrece 30 A, estás jugando con fuego aunque los vatios “parezcan” suficientes en la etiqueta.
No olvides que una fuente adecuada no solo evita problemas: ayuda a que la GPU mantenga sus frecuencias boost sin restricciones por falta de alimentación, reduce el ruido al exigir menos esfuerzo al ventilador y prolonga la vida útil de todo el sistema al trabajar con menos calor interno.
Cómo trabaja una fuente de alimentación y por qué su calidad importa
La PSU se encarga de convertir la corriente alterna de tu enchufe en corriente continua estable para cada componente del PC. Este proceso no es trivial: pasa por etapas de transformación de tensión, rectificación, filtrado, regulación y entrega final en varios raíles.
Cada componente pide a la fuente justo la energía que necesita en cada instante. Una GPU de 200 W no está siempre tirando 200 W: puede estar en 40-60 W en escritorio, acercarse a su TGP en juegos y superar ligeramente ese valor en picos instantáneos; herramientas como pruebas de estrés con FurMark replican esos picos. La fuente debe reaccionar al vuelo a esos cambios sin hundir voltajes ni generar rizados excesivos.
Durante este trabajo, la fuente también consume energía y genera calor. Ese consumo propio es lo que mide la eficiencia: de toda la energía que entra por la pared, qué porcentaje llega realmente a los componentes y cuánto se pierde en la propia PSU en forma de temperatura.
Una fuente de baja calidad suele tener peor regulación, más rizado y componentes internos mediocres, lo que aumenta el riesgo de fallos críticos. Puede que “aguante” al principio, pero trabajar constante al límite recorta su vida útil y puede arrastrar consigo a la GPU o a la placa base si algo se rompe de forma brusca.
Eficiencia 80 Plus: qué significa de verdad y qué nivel elegir
Las certificaciones 80 Plus sirven para medir la eficiencia de la fuente a diferentes cargas (normalmente al 20%, 50% y 100% de uso). Indican qué porcentaje de la energía tomada de la red se convierte en energía útil para el PC.
A partir de 80 Plus White tenemos seis escalones típicos de eficiencia (valores aproximados al 50% de carga, que es donde mejor rinden la mayoría de PSUs):
- 80 Plus White: en torno al 85% de eficiencia, ~15% se pierde en calor.
- 80 Plus Bronze: alrededor del 88% de eficiencia, ~12% se desperdicia.
- 80 Plus Silver: sobre el 90% de eficiencia, ~10% se pierde.
- 80 Plus Gold: aproximadamente 92% de eficiencia, ~8% se disipa.
- 80 Plus Platinum: cerca del 94% de eficiencia, ~6% de pérdida.
- 80 Plus Titanium: hasta un 96% de eficiencia, solo ~4% se convierte en calor.
En la práctica, una fuente Gold o superior es lo ideal para gaming y PCs exigentes. Pierden menos energía, generan menos calor, fuerzan menos el ventilador y ayudan a mantener el equipo más silencioso y fresco. Además, aunque son más caras, a la larga consumen menos electricidad.
Eso sí, no cometas el error de pensar que “80 Plus Gold = buena calidad asegurada”. La certificación mide eficiencia, no necesariamente la robustez de los componentes internos. Hay fuentes Bronze bien construidas y alguna Gold mediocre. Pero como regla general, las gamas Gold y superiores suelen asociarse a mejores plataformas y marcas más serias.
Las grandes marcas de gama entusiasta (Corsair, Seasonic, ASUS ROG/TUF, Be Quiet!, etc.) ofrecen casi todas sus líneas gaming con certificaciones Gold, Platinum o Titanium, y garantías largas de 7 a 10 años, lo que ya es un buen indicador de confianza en el producto.
Protecciones esenciales: las “airbags” de tu PSU y de tu GPU
Más allá de la eficiencia, una fuente moderna debe incorporar una batería de protecciones electrónicas que actúan como escudos frente a problemas eléctricos. Son las que marcan la diferencia entre “se fue la fuente y se llevó la gráfica por delante” y “el PC se apaga, cambias la fuente y listo”.
Entre las protecciones imprescindibles que deberías exigir están:
- OCP (protección contra sobrecorriente): corta el suministro si un raíl supera un amperaje seguro.
- OVP (protección contra sobretensión): apaga la fuente si un voltaje supera el límite recomendado.
- UVP (protección contra bajo voltaje): actúa cuando la tensión cae por debajo del mínimo seguro.
- SCP (protección contra cortocircuitos): bloquea la PSU inmediatamente ante un corto, evitando daños en placa, GPU o cables.
- OPP (protección contra sobrecarga): interviene cuando la potencia total demandada supera lo que la fuente puede suministrar de forma segura.
- OTP (protección contra exceso de temperatura): apaga la unidad si se calienta demasiado.
Si una fuente no especifica claramente al menos OVP, UVP, SCP y OPP, mejor descartarla. Estas funciones son estándar en cualquier gama media decente; si no aparecen, es mala señal o marketing muy pobre.
En fuentes de alto rendimiento para GPUs tope de gama (RTX 4080/4090, Radeon RX 7900 XTX, RTX 5090, etc.), tener todas estas protecciones se vuelve crítico: el coste de los componentes a proteger es muy alto y los consumos son agresivos, así que no merece la pena ahorrar aquí.
Modular, semi-modular o no modular: gestión de cables y flujo de aire
La modularidad define cómo se conectan los cables a la fuente y cómo puedes gestionarlos dentro de la caja. Afecta tanto a la estética como al flujo de aire y a la facilidad de montaje.
En esencia, hay tres tipos de PSU según su modularidad:
- No modulares: todos los cables salen fijos de la fuente, uses o no cada uno. Son las más baratas, pero también las más engorrosas para un montaje limpio.
- Semi-modulares: algunos cables básicos (24 pines ATX, EPS de CPU) van fijos y el resto son desmontables. Buen equilibrio entre precio y orden.
- Modulares completas: todos los cables se conectan a la fuente mediante conectores. Solo montas los que realmente necesitas.
Para un PC gaming con GPU dedicada, lo recomendable hoy es ir como mínimo a una semi-modular. El sobreprecio frente a una no modular suele ser moderado y te ahorras un buen dolor de cabeza con el amasijo de cables que no utilizas.
Si además te preocupa la estética (caja con cristal, RGB, etc.) o quieres un flujo de aire impecable, una fuente totalmente modular es la opción ideal: menos cables obstruyendo ventiladores, más facilidad para hacer mantenimiento y cambiar componentes.
Muchas gamas entusiastas (ROG Thor, ROG Strix Aura, TUF Gaming Gold, Corsair RMx, Seasonic Focus, etc.) son completamente modulares y añaden extras como cables mallados de serie, peinetas, iluminación RGB y, en el caso de ROG Thor, incluso pantalla OLED con consumo en tiempo real.
Cableado, conectores y el famoso 12VHPWR de 16 pines
Tan importante como la potencia es que la fuente tenga los conectores correctos para tu GPU y resto de hardware. No sirve de nada una PSU potente si no puede alimentar físicamente la gráfica porque le falta un conector PCIe.
Los tipos de cables que deberías encontrar (según gama y potencia) incluyen:
- Cable ATX de 24 pines para la placa base (obligatorio).
- Cables EPS de 8 pines (4+4) para la CPU, normalmente uno o dos según la gama de procesador y placa.
- Cables PCIe de 6 pines y 8 pines (6+2) para gráficas que no usan el nuevo conector.
- Cables SATA para SSDs, HDDs y otros periféricos.
- Cables Molex de 4 pines para dispositivos antiguos o bombas de RL específicas.
- Cable 12VHPWR de 16 pines en fuentes modernas compatibles con GPUs PCIe 5.0.
Respecto a la potencia que soporta cada tipo de conector PCIe tradicional, las especificaciones de PCI-SIG marcan estos límites seguros:
- 6 pines: hasta 75 W adicionales.
- 8 pines: hasta 150 W adicionales.
- Ranura PCIe de la placa: hasta 75 W más.
El nuevo conector 12VHPWR de 16 pines (PCIe 5.x) puede llegar hasta 600 W en su versión completa, aunque en fuentes más modestas lo habitual es verlo limitado a 300 o 450 W según el cable suministrado. Este conector alimenta muchas RTX 30 personalizadas, casi todas las RTX 40 y las futuras RTX 50, además de algunas Radeon de gama alta.
Hay dos generaciones de este conector: el 12VHPWR original y el 12V2x6. El segundo es más fiable, con pines de detección más cortos y pines de energía y tierra más largos, mejorando el contacto y reduciendo riesgos de sobrecalentamiento; para detalles sobre su control y gestión puedes ver control del conector 12V2x6. Las gráficas modernas y los cables actuales ya usan prácticamente este estándar 12V2x6.
La idea básica al elegir fuente es que tenga suficientes conectores PCIe nativos (o 12VHPWR adecuado) para la GPU que planeas montar, sin recurrir a adaptadores raros de Molex o SATA, que son un no rotundo para gráficas potentes.
Calcular la potencia de la fuente según el consumo de tu GPU
Para dimensionar bien la PSU hay que sumar el consumo de todos los componentes y añadir un margen razonable, especialmente si usas una GPU de gama alta o planeas hacer overclock (guía de overclock seguro).
El flujo de cálculo típico sería algo así:
- GPU: usar el consumo típico o TGP de tu modelo. Ejemplo: RTX 4090 ≈ 450 W; RTX 4080 SUPER ≈ 320-350 W; RX 7900 XTX ≈ 350-400 W según ensamblador.
- CPU: una gama alta (Intel Core i9, Ryzen 9) puede ir de 125 a 250 W o más en carga intensa. Para CPUs muy potentes y sin capar, conviene contar con 200-250 W como referencia.
- Placa base: suele moverse entre 50 y 100 W dependiendo de fases, extras y conectividad.
- Memoria RAM: cada módulo DDR4/DDR5 consume unos 5-10 W; cuatro módulos, unos 20-40 W.
- Almacenamiento: SSDs rondan 5-10 W, HDDs 10-15 W. Un combo típico de dos SSD y un HDD puede sumar unos 20-30 W.
- Ventiladores, bombas e iluminación RGB: en conjunto pueden oscilar entre 10 y 50 W.
Imaginemos un PC con RTX 4090, CPU potente y varios discos. El cálculo aproximado podría quedar así: 450 (GPU) + 200 (CPU) + 75 (placa) + 30 (RAM) + 20 (almacenamiento) + 30 (ventiladores/RGB) ≈ 805 W de consumo máximo teórico.
Sobre esa cifra total es recomendable sumar un 20-30% de margen de seguridad para absorber picos momentáneos, degradación con el tiempo y posibles ampliaciones. En el ejemplo anterior, multiplicar 805 W por 1,25 nos lleva a unos 1.006 W; lo sensato sería redondear a una fuente estándar de 1.000-1.200 W.
La misma lógica aplica a cualquier GPU, por modesta que sea. Una RX 6600 o una RTX 4060 no necesitan una barbaridad de vatios, pero sigue siendo recomendable dimensionar con margen para trabajar en el rango de máxima eficiencia (entre el 40% y el 70% de carga) y disfrutar de menor ruido y más estabilidad; si quieres reducir consumo también puedes aplicar técnicas como el undervolt (guía completa de undervolt para GPUs).
Relación entre GPU, fuente recomendada y conectores necesarios
A la hora de casar GPU y PSU, conviene seguir las recomendaciones de potencia mínima del fabricante, sabiendo que suelen dar cierta holgura pensando en CPUs potentes y montajes no optimizados.
De forma general, las necesidades por gama de GPU quedan más o menos así (para configuraciones estándar con CPU de consumo medio/alto, sin overclock agresivo):
- Gammas de entrada (GTX 1630, RX 6400, Intel Arc A310, RTX 3050 6 GB): bastan fuentes de 300-400 W, a menudo sin conector extra o con un solo 6/8 pines.
- Gamas medias (RTX 3060/4060, RX 6600/7600, Arc A580, Arc B570): lo razonable es 450-550 W de PSU, normalmente con un conector de 8 pines.
- Gamas medias-altas (RTX 3070/4070/5070, RX 7700 XT, Arc A750/A770): recomendable contar con 600-650 W, uno o dos conectores de 8 pines o un 16 pines moderado.
- Gamas altas (RTX 3080/4070 Ti/4080, RX 7800 XT/7900 XT, RTX 5070 Ti/5080): moverse entre 700-850 W, con dos o tres conectores de 8 pines o un 16 pines de 300-450 W.
- Gamas entusiastas (RTX 3090/3090 Ti/4090/5090, RX 7900 XTX, RX 9070 XT): fuentes de 850-1.000 W como mínimo y, si llevas también un i9 o Ryzen 9 sin capar, hasta 1.200-1.500 W en los equipos más extremos.
Los fabricantes de gráficas suelen dar un dato concreto de potencia recomendada para cada modelo (por ejemplo, 850 W para una RTX 4090 o una RX 7900 XTX, 700 W para una RTX 4080/4080 SUPER, 550-600 W para muchas RTX 4070/4070 Ti SUPER, 500 W para RX 7600 XT, etc.). Es un punto de partida sensato que deberías respetar salvo que sepas muy bien lo que haces.
En el caso de AMD y sus Radeon RX de distintas generaciones (GCN, RDNA, RDNA 2, RDNA 3, RDNA 4), los requisitos oscilan desde fuentes de 300-350 W para GPUs muy básicas (RX 550, RX 6300, RX 6400) hasta 750-800 W para tope de gama como RX 7900 XTX o RX 9070 XT, con conectores que van desde “ninguno” hasta dos u ocasionalmente tres PCIe de 8 pines.
Para NVIDIA pasa algo similar: Maxwell y Pascal (GTX 9xx, 10xx) bastan con 300-600 W según el modelo, Turing (RTX 20xx, GTX 16xx) se mueve en 350-650 W, Ampere (RTX 30xx) escala de 400 W (RTX 3050) a 850 W (RTX 3090 Ti), Ada Lovelace (RTX 40xx) pide entre 350 W (RTX 4060) y 850 W (RTX 4090) y Blackwell (RTX 50xx) sube un poco la barra en la gama más alta (por ejemplo, ~1.000 W recomendados para RTX 5090).
Intel, con sus Arc Alchemist y Battlemage, se sitúa en rangos similares a las gamas medias de NVIDIA y AMD, con recomendaciones de 300-600 W según el modelo (A310, A380, A580, A750, A770, B570, B580) y conectores que van desde “sin extra” hasta combinaciones de 6 + 8 pines.
Factor de forma y compatibilidad física con tu caja
Aunque el estándar ATX es el más extendido con diferencia, no todas las cajas aceptan cualquier tamaño de PSU. Si estás montando un equipo compacto, esto importa mucho más de lo que parece.
Los formatos más habituales de fuentes de alimentación son:
- ATX: el formato típico para la mayoría de torres y semi-torres. Es el “tamaño normal” que verás en la mayor parte de configuraciones.
- SFX: fuentes más pequeñas, pensadas para cajas ITX y sistemas pequeños.
- SFX-L: una variante algo más larga de SFX, que permite ventiladores y electrónica un poco más generosos.
Algunos fabricantes también ofrecen formatos propietarios o muy específicos para proyectos ultra compactos o integradores, pero en el mercado de consumo general ATX y SFX/SFX-L cubren casi todo.
Antes de comprar, revisa siempre la compatibilidad de la caja con la longitud máxima de la PSU, sobre todo si quieres montar una fuente de 1.000-1.500 W (que suelen ser más largas) y al mismo tiempo usar una GPU grande con radiador o varios HDD en la misma zona.
Garantía, marcas y gamas recomendadas
La longitud de la garantía es un indicador bastante fiable de la confianza del fabricante. Una PSU con solo 2 años de garantía para un equipo gaming actual da poca tranquilidad. Cinco años debería ser el mínimo deseable, y muchas gamas buenas ya suben a 7 o 10 años.
Marcas con buen historial en fuentes de alimentación incluyen Corsair, Seasonic, EVGA en sus gamas altas, Be Quiet!, ASUS (ROG, TUF), MSI en modelos concretos, Gigabyte en sus series Aorus y algunas TUF-like, Cooler Master y Thermaltake en líneas seleccionadas.
Ejemplos de fuentes y gamas de referencia por nivel (siempre que encajen con tu GPU y configuración):
- Gama baja económica (ofimática o gaming moderado): modelos de 350-650 W 80 Plus Bronze con protecciones completas. Ejemplo: Cooler Master 650 W 80 Plus Bronze, MSI MAG A650BN. Suficientes para gráficas tipo RTX 5070 o RX 9070 (no XT) si el resto del equipo no es muy tragón.
- Gama media económica: 650-750 W 80 Plus Gold, semi o totalmente modulares. Ejemplos: Corsair RM750e, Seasonic G12 GC750. Adecuadas para GPUs como RTX 5070 Ti, RX 9070 XT o RTX 4080 “no entusiastas”.
- Gama media-alta: 850-1.000 W 80 Plus Gold. Ejemplos: Gigabyte Aorus P850W, ASUS TUF Gaming 1000 W Gold. Ideales para RTX 4080 SUPER, RTX 5080 o incluso RTX 5090 con CPUs razonables.
- Gama alta/entusiasta: 1.200-1.500 W 80 Plus Platinum o Titanium. Ejemplos: Gigabyte GP-AP1200PM, Corsair HX1500i, ROG Thor 1600W Titanium. Enfocadas a equipos con RTX 4090/5090, CPUs tope de gama, mucho almacenamiento y posible overclock serio.
Como regla general, una buena fuente puede acompañarte durante varias generaciones de GPU, así que a menudo conviene invertir un poco más ahora en una PSU sobrada que te valga tanto para tu gráfica actual como para la siguiente actualización potente dentro de unos años.
¿Qué fuente elegir según el tipo de PC y uso?
No todos los equipos exigen la misma categoría de fuente. Montar una PSU de 1.200 W Platinum en un PC de ofimática es tirar el dinero; usar una de 400 W White de marca dudosa en un PC con RTX 4080 SUPER es un riesgo innecesario.
Para PCs de oficina y uso básico (navegación, ofimática, multimedia sin GPU dedicada o con gráficas muy modestas), una fuente de 350-500 W con certificación 80 Plus Bronze o Silver resulta más que suficiente. Modelos como EVGA 400 W1 o Corsair VS450 cumplen su papel sin grandes alardes.
Para PCs gaming y estaciones de trabajo “serias” (edición de vídeo, modelado 3D, streaming, etc.) ya es recomendable saltar a 650-850 W 80 Plus Gold o superior, totalmente modulares si es posible. Fuentes como Seasonic Focus GX-750, Corsair RM850x o EVGA SuperNOVA 750 G3 son buenos ejemplos.
En el extremo alto, equipos con GPUs como RTX 4080 SUPER, RTX 4090, RX 7900 XTX o las futuras RTX 5090 se benefician de fuentes robustas tipo ROG Thor, ROG Strix Gold Aura, TUF Gaming Gold de 850-1.600 W, según el caso y el resto de componentes. En estas gamas se valoran mucho extras como cables 12VHPWR nativos, refrigeración muy silenciosa, modo semi-pasivo y garantía de 10 años.
ASUS, por ejemplo, estructura su oferta en líneas como ROG Strix Aura Gold Edition, ROG Thor, ROG Loki SFX-L y TUF Gaming Gold, todas con certificación 80 Plus Gold o superior y características específicas: displays OLED con consumo en tiempo real, RGB sincronizable con Aura Sync, cables mallados, ventiladores de diseño Axial-tech y disipadores sobredimensionados para minimizar el ruido incluso en carga.
Consejos prácticos antes de pasar por caja
Antes de sacar la tarjeta, conviene seguir una pequeña checklist mental para confirmar que la fuente elegida encaja con tu GPU y tu proyecto de PC a medio plazo, y, si dudas, hacer pruebas con 3DMark.
Pasos clave que deberías cumplir sí o sí:
- Calcula el consumo real de tu sistema (CPU + GPU + resto) y añade un 20-30% de margen. Usa las especificaciones oficiales y, si quieres hilar fino, una calculadora online de PSU.
- Exige calidad mínima: 80 Plus Gold o superior para gaming, protecciones completas (OVP, UVP, OCP, SCP, OPP, OTP) y un mínimo de 5 años de garantía.
- Comprueba conectores y amperaje en +12 V: asegúrate de que tienes suficientes 6/8 pines o 16 pines 12VHPWR y que el raíl de +12 V ofrece la intensidad que pide tu GPU.
- Elige modularidad en función de tu presupuesto: modular si quieres montaje limpio y upgrades cómodos; semi-modular si quieres ahorrar un poco sin renunciar a un interior ordenado.
- Verifica el factor de forma y la longitud de la PSU para que quepa bien en tu caja con todo el cableado y la gráfica instalada.
Si piensas ampliar más adelante (cambiar GPU por una más tragona, añadir discos, meter más ventiladores o RL), tiene sentido comprar una fuente con algo más de potencia de la que “estrictamente” necesitas hoy. Lo que gastas de más ahora lo amortizas con la tranquilidad de no tener que cambiar la PSU cuando actualices la gráfica.
Al final, una buena fuente de alimentación es como un seguro silencioso para tu GPU y el resto de componentes: apenas se luce, no la miras casi nunca, pero cuando las cosas se ponen feas (picos eléctricos, calor, horas y horas de juego a tope) es lo que marca la línea entre un equipo estable durante años y uno que da problemas cuando menos te lo esperas.