Cómo crimpar un cable de red Ethernet paso a paso

Última actualización: enero 28, 2026
Autor: Isaac
  • Elegir correctamente el tipo de cable (Cat 6, Cat 7, UTP, FTP, S/FTP) es clave para lograr la velocidad y la inmunidad a interferencias adecuadas.
  • Un buen conjunto de herramientas (crimpadora, pelacables, tester y guía pasacables) simplifica el montaje y reduce drásticamente los errores de crimpado.
  • Respetar el estándar de colores T568B en ambos extremos y verificar con tester asegura cables estables a 1 Gbps o más.
  • Crimpar tus propios cables compensa especialmente en instalaciones largas o personalizadas, mientras que para tramos cortos suele bastar con cables prefabricados.

Crimpar un cable de red Ethernet

Crimpar un cable de red Ethernet en casa no es tan complicado como puede parecer la primera vez, pero sí es un proceso donde los pequeños detalles marcan la diferencia entre un cable que sincroniza a 1 Gbps o más, y otro que solo negocia a 100 Mbps o ni siquiera llega a enlazar. Si dominas el orden de colores, eliges bien el tipo de cable y utilizas una crimpadora decente, podrás montar tu propia instalación sin depender de latiguillos prefabricados.

En el mundo de las telecomunicaciones se ha popularizado la palabra “crimpar” (aunque no aparezca en la RAE) para referirse a fijar un conector, normalmente RJ-45, en un cable de par trenzado Ethernet. Este proceso es básico si quieres tirar muchos metros de cable por tubos, pasillos o falsos techos, aprovechar bobinas grandes y obtener longitudes a medida, bien sea para tu casa, tu oficina o una pequeña instalación profesional.

Qué significa crimpar un cable de red y para qué sirve

Proceso de crimpado de cable Ethernet

Crimpar un cable es el proceso de fijar mecánicamente un conector (RJ-45 en Ethernet o RJ-11 en telefonía) al extremo de un cable de par trenzado. Se usa una herramienta específica, la crimpadora, que presiona los pines metálicos del conector para que perforen el aislamiento de los hilos de cobre y hagan contacto firme.

En el caso de un cable UTP o FTP de datos, crimpar significa transformar un tramo de cable “en bruto” en un latiguillo con conectores RJ-45 listos para enchufar a un router, switch, roseta o tarjeta de red. Cuando se trabaja con cables FTP o S/FTP (apantallados), es habitual emplear conectores blindados para mantener la continuidad del blindaje y mejorar la inmunidad frente a interferencias.

Los instaladores profesionales suelen comprar bobinas de 305 metros de cable UTP/FTP y van cortando y crimpando según la longitud que necesitan. En entornos domésticos es más normal comprar latiguillos ya terminados para tramos cortos, pero si vas a cablear habitaciones enteras, tirar líneas por tubos corrugados o montar una pequeña red estructurada, aprender a crimpar te ahorra mucho dinero y te da una flexibilidad brutal.

Elección del cable de red: categorías, apantallado y longitud

Lo primero antes de pensar en la crimpadora es elegir bien el tipo de cable que vas a instalar. Esto condiciona la velocidad máxima, la inmunidad al ruido y la facilidad para pasarlo por tubos o canaletas.

Categoría del cable: Cat 5e, Cat 6, Cat 6A, Cat 7…

Hoy día el mínimo razonable para un hogar es un cable de categoría 6, que soporta sin problemas 1 Gbps y, en distancias moderadas, puede trabajar a 2,5 Gbps o 5 Gbps gracias al estándar NBASE-T (también llamado Multigigabit). Si quieres algo más preparado para el futuro, Cat 6A o Cat 7 son apuestas más ambiciosas.

El cable Cat 7, normalmente de tipo S/FTP, ofrece mejor ancho de banda, menos atenuación y un apantallamiento muy superior, lo que lo hace ideal para instalaciones donde los cables van en paralelo a líneas eléctricas o recorridos largos. La contrapartida es que es bastante más rígido que un Cat 6 y cuesta más pasarlo por tubos estrechos con curvas cerradas.

El estándar TIA-568.2-D publicado en 2023 recomienda el uso de Cat 6A o Cat 7 para enlaces por encima de 1 Gbps, sobre todo cuando se buscan 10 Gbps en distancias considerables. No obstante, para enlaces de 2,5 Gbps en casa, un buen cable Cat 6 suele rendir de forma muy digna, siempre que el montaje sea correcto.

Tipos de cable según el blindaje: UTP, FTP, S/FTP

El apantallado del cable determina su resistencia a interferencias y también influye en la rigidez y la facilidad de instalación:

  • UTP (Unshielded Twisted Pair): sin blindaje, el más flexible y fácil de trabajar. Perfecto para recorridos cortos donde no haya cables eléctricos pegados.
  • FTP (Foiled Twisted Pair): incluye una lámina metálica general que envuelve los pares. Reduce interferencias y sigue siendo relativamente manejable.
  • S/FTP (Shielded Foil Twisted Pair): combina blindaje general más apantallamiento individual por par. Máxima protección frente a diafonía e interferencias, a costa de una mayor rigidez y precio.
  • Cables especiales tipo Plenum o LSZH: diseñados para instalaciones en edificios públicos, falsos techos o zonas donde se requieren materiales ignífugos o libres de halógenos.

Si compras cable Cat 7 o superior prácticamente siempre será S/FTP, por lo que tendrás que contar con su rigidez y con que necesitarás conectores y, preferiblemente, una crimpadora compatibles con esa categoría.

Longitudes habituales y coste orientativo

En el mercado doméstico encontrarás bobinas de 50, 100, 200 o hasta 305 metros, dependiendo de lo que necesites cablear. Para una vivienda promedio, una bobina de 50 o 100 metros de Cat 6 suele bastar para unir varias habitaciones.

En cuanto a precio, un rollo de 50 metros de Cat 6 UTP económico puede rondar la treintena de euros, mientras que bobinas más largas o cables Cat 7 apantallados suben claramente de coste. A cambio te sirven para montarte una red de 10 Gbps o más que no se quedará corta en muchos años.

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Conectores RJ-45 y tipos de cable: directo, cruzado y Auto‑MDIX

Los conectores RJ-45 son las pequeñas piezas de plástico transparente que colocamos en los extremos del cable de red. Dentro esconden 8 pines metálicos que, al crimpar, perforan el aislamiento de los 8 hilos de cobre del cable y quedan en contacto con ellos.

Conectores blindados y no blindados

Dispones de conectores RJ-45 blindados y no blindados. Los no blindados son los típicos conectores transparentes básicos, suficientes para cable UTP en recorridos normales. Los blindados incorporan una carcasa metálica que da continuidad al apantallado del cable FTP o S/FTP y reducen pérdidas o interferencias en el propio conector.

Cuando el cable es muy largo o discurre cerca de cables eléctricos, es muy recomendable usar conectores blindados de buena calidad. Además, muchos modelos modernos incorporan pequeñas guías de plástico que permiten ordenar los 8 hilos fuera del conector y luego insertar la guía completa dentro, reduciendo mucho los errores para quienes no tienen experiencia.

Si vas a utilizar cable Cat 7 ten en cuenta que sus hilos suelen ser algo más gruesos que los de Cat 5e o Cat 6. Necesitarás conectores RJ-45 específicos para Cat 7; si intentas meterlos en conectores pensados para categorías inferiores, o no entrarán o se dañarán al crimpar.

Cables directos, cruzados y Auto‑MDIX

En Ethernet se diferencian principalmente dos tipos de cables: directos y cruzados. Los directos son los que se usan para conectar dispositivos “distintos” (PC a router, consola a switch, etc.), mientras que los cruzados se utilizaban para unir equipos “iguales” (PC a PC, switch a switch) sin equipo intermedio.

La diferencia entre uno y otro está en el orden de colores en un extremo. En un cable directo se usa el mismo estándar (hoy en día, T568B) en los dos conectores. En un cable cruzado, un extremo va en T568A y el otro en T568B, de forma que se intercambian ciertos pares.

Con el estándar 1000Base-T y la función Auto‑MDIX, casi todos los equipos modernos detectan automáticamente si el cable está cruzado o no y se adaptan a nivel lógico, así que en la práctica ya no necesitas fabricar cables cruzados para la mayoría de situaciones domésticas. Con montar ambos extremos en T568B te vale para casi todo.

Herramientas y materiales imprescindibles para crimpar

Para crimpar con garantías necesitas un mínimo de herramientas. Muchas veces se venden en kits que incluyen casi todo lo necesario para empezar sin complicarte.

Crimpadora, pelacables y tijeras

La herramienta estrella es la crimpadora RJ-45, sin ella no podrás fijar el conector. Conviene que sea de calidad media al menos: una mala crimpadora puede no ejercer la misma presión en todos los pines, lo que da lugar a cables que “a veces van, a veces no”.

Junto a la crimpadora es muy útil tener un pelacables dedicado o un alicate de corte con pelado integrado. Sirve para retirar la funda exterior del cable sin morder ni dañar los hilos internos. Unas tijeras decentes también te vendrán bien para cortes limpios de la funda y para ajustar la longitud de los hilos.

Si vas a crimpar Cat 7 con hilos más gruesos, te interesa buscar una crimpadora compatible con conectores para esa categoría. Algunas herramientas “universales” para Cat 5e/Cat 6 pueden forzarse o incluso romper el conector al intentar crimpar Cat 7.

Comprobador de cable de red (tester)

Un tester RJ-45 es opcional, pero muy recomendable y te ayuda a comprobar si el cable está bien ponchado. Te permite verificar que los 8 hilos están bien conectados, en el orden correcto y con continuidad en todo el cable. Suele mostrar 8 LEDs numerados que se encienden en secuencia; si falta alguna luz o el orden es incorrecto, sabes que algo falla en uno de los extremos.

Sin tester también se puede comprobar el cable conectándolo al router y corriendo pruebas de velocidad o haciendo pings, pero si hay un fallo sutil perderás mucho más tiempo localizando el problema. Para quien piensa crimpar varios cables, un pequeño comprobador barato compensa de sobra.

Herramientas auxiliares: guía pasacables, gel, grapas y taladro

Si tu instalación va a ir por tubos corrugados internos de la vivienda, necesitarás una guía pasacables. Las hay trenzadas, más rígidas y con fuerza para grandes distancias, y de tipo “anguila”, muy finas y flexibles para tubos estrechos y con curvas pronunciadas.

Para minimizar la fricción cuando ya hay otros cables en el conducto, es buena idea usar un gel lubricante específico para tendido de cables. Facilita el deslizamiento, reduce tirones y ayuda a proteger tanto el recubrimiento del cable como la propia guía.

Si vas a instalar el cable visto por paredes o rodapiés, puedes ayudarte de canaletas, grapas específicas para cable o silicona caliente. Las grapas son rápidas y baratas, pero en paredes muy duras corres el riesgo de rebotar y dañar el cable; la silicona caliente requiere pistola, pero reparte mejor la presión.

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En algunos casos tendrás que hacer agujeros en paredes para pasar el cable de una habitación a otra. Un taladro con brocas adecuadas, algo más grandes que el diámetro del cable, será imprescindible. Eso sí, vigila muy bien la ubicación de tubos eléctricos para no perforarlos.

Consejos previos al crimpado para evitar errores

Antes de ponerte manos a la obra conviene tener claras unas cuantas normas. La mayoría de fallos al crimpar se deben a prisas, mala organización de los hilos o herramientas inadecuadas.

Lo primero es respetar el orden de colores. Si un solo hilo se coloca en el pin equivocado, el cable puede dejar de funcionar o limitarse a 100 Mbps. No se romperá nada por probarlo mal crimpado, pero tendrás que cortar el conector y repetir todo el proceso.

Al pelar la funda externa del cable hazlo con mucho cuidado. Usa siempre pelacables o la ranura de corte de la crimpadora; la idea es cortar solo la funda y no morder los hilos internos. Si ves que alguno está mellado, lo más seguro es cortar y empezar de nuevo.

Ten claro si quieres un cable directo o cruzado. En casi todos los casos domésticos usarás T568B en ambos extremos (cable directo). Solo en casos muy concretos con equipamiento antiguo te merecerá la pena fabricar un cable cruzado con T568A en un lado y T568B en el otro.

Comprueba que tu crimpadora está en buen estado y que encaja bien con el tipo de conector que empleas. Si aprieta poco o de forma irregular, los pines pueden no llegar a perforar bien el aislamiento de los hilos.

Y por último, no te la juegues con material extremadamente barato. Es lógico practicar con conectores y cable económicos, pero cuando vayas a hacer la instalación definitiva, pásate a cable y conectores de calidad razonable. Lo agradecerás en estabilidad y velocidad.

Cómo crimpar un cable RJ-45 paso a paso

El estándar de referencia que se utiliza hoy en España es la norma EIA/TIA-568B. Esta define el orden de los 8 hilos de colores en el conector RJ-45. En la práctica, vamos a montar T568B en ambos extremos para obtener un cable directo.

1. Preparar y pelar el cable

Empieza cortando el cable a la longitud deseada, dejando siempre un poco más por si cometes algún error. Después, pela unos 3 centímetros de la funda exterior con el pelacables, con cuidado de no tocar los pares trenzados internos.

Una vez retirada la funda, separa los cuatro pares (naranja, verde, azul y marrón) y desenrédalos ligeramente. No conviene deshacer trenzado en exceso, pero sí lo suficiente para poder alinearlos rectos y llevarlos hasta el conector.

2. Ordenar los hilos según T568B

Para el estándar T568B el orden correcto de izquierda a derecha (mirando el conector con los pines dorados hacia arriba) es: blanco‑naranja, naranja, blanco‑verde, azul, blanco‑azul, verde, blanco‑marrón, marrón. Es útil tener una chuleta de colores delante, sobre todo las primeras veces.

Pon los hilos en ese orden, bien alineados y estirados, y recórtalos para que todos tengan la misma longitud, dejando aproximadamente un centímetro sobresaliendo desde la funda. Esa longitud será la que entre en el conector.

3. Insertar los hilos en el conector RJ-45

Con el conector en la mano y la pestaña hacia abajo (pines hacia arriba), introduce los 8 hilos ya ordenados en sus respectivas guías hasta el fondo. La funda del cable debe entrar unos milímetros dentro del conector para que la mordaza interna sujete bien el conjunto.

Si usas conectores con guía aparte, primero pasas los hilos por la guía en el orden correcto, cortas el sobrante y luego introduces la guía completa dentro del conector. Esto reduce muchísimo el “batiburrillo” típico cuando los hilos se cruzan.

4. Crimpar el conector

Introduce el conector en la ranura adecuada de la crimpadora y aprieta con firmeza hasta el final del recorrido. Sentirás cómo se presionan los pines metálicos y la mordaza agarra la funda.

Al retirar el conector, revisa visualmente que todos los pines han bajado y que los hilos llegan hasta el fondo. Si alguno ha quedado más corto y no toca su pin, ese contacto fallará y el cable no funcionará correctamente.

5. Repetir el proceso en el otro extremo

Realiza exactamente los mismos pasos en el otro extremo del cable. Si quieres un cable directo (lo habitual), vuelve a usar T568B. Si, por alguna razón, necesitas un cable cruzado para un dispositivo antiguo, entonces monta T568A en uno de los lados.

6. Comprobar el cable con tester o dispositivos

Conecta ambos extremos del cable al comprobador RJ-45. Las luces deben encenderse de forma secuencial de la 1 a la 8 en ambos módulos del tester. Si alguna luce no se enciende, o lo hace fuera de orden, tienes un error de crimpado en uno de los extremos.

Si no dispones de tester, enchufa el cable entre router y ordenador y verifica que enlaza a la velocidad esperada (1 Gbps, 2,5 Gbps, etc.). Si solo sincroniza a 100 Mbps, seguramente uno de los 8 hilos no está haciendo buen contacto.

Errores típicos al crimpar y cómo solucionarlos

Aunque el proceso es sencillo, hay fallos muy habituales cuando se empieza a crimpar cables, y conviene conocerlos para identificarlos rápido y no volverte loco.

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Uno de los más frecuentes es que el tester no encienda todas las luces. Eso significa que uno o varios hilos no hacen contacto. Suele deberse a que el hilo no llega al fondo del conector o a que el pin metálico no ha perforado bien el aislamiento. La solución es cortar ese conector y repetir el crimpado.

Otro error común es que el tester encienda las luces, pero no en orden. En ese caso, el problema es que se han intercambiado dos colores y no se está respetando la norma T568B. Hay que identificar en qué extremo está el fallo, cortar el conector incorrecto y reordenar los hilos.

Si el cable funciona pero solo enlaza a 100 Mbps cuando debería ir a 1 Gbps o más, casi siempre hay un hilo con mal contacto. Gigabit Ethernet necesita los 4 pares, mientras que 100 Mbps solo utiliza dos. De nuevo, el tester te indicará qué hilo está fallando.

También puede ocurrir que el conector no entre bien en la crimpadora. Esto suele pasar cuando intentamos crimpar conectores Cat 7 en una herramienta pensada solo para Cat 5e/Cat 6. La solución pasa por usar una crimpadora que acepte el formato físico del conector que has comprado.

Seguridad, calidad del material y mejores prácticas

Cuando trabajas con herramientas de corte y presión siempre es recomendable extremar un poco la precaución. Un resbalón con el cúter o una mala postura de los dedos al crimpar puede acabar en un buen tajo.

Utilizar gafas de protección puede parecer exagerado, pero no es mala idea cuando cortas bridas, haces pasamuros o manipulas trozos de plástico duro que pueden saltar. Unos guantes finos también ayudan a evitar cortes con los hilos pelados o la propia funda.

Desde el punto de vista de calidad de red, usar buenos materiales marca la diferencia. Los cables muy baratos pueden calentarse, deteriorarse rápido o no cumplir realmente con la categoría que indican. Y lo mismo con conectores mal mecanizados o con un plástico que se rompe al segundo tirón.

Para aprender, tiene sentido empezar con material económico y aceptar que vas a desperdiciar algunos conectores y metros de cable. Pero cuando vayas a montar la instalación definitiva que pretendes dejar años, plantéate usar buen cable Cat 6A o Cat 7, conectores blindados decentes y una crimpadora que no sea de juguete.

Cuándo compensa crimpar tus propios cables y cuándo no

Crimpar tus propios cables tiene varias ventajas claras: puedes hacer longitudes exactas, adaptar el trazado a tu casa, pasar por tubos muy concretos y aprovechar bobinas. Además, una vez que controlas la técnica, el tiempo por cable es bastante reducido.

Para instalaciones completas en una vivienda u oficina, en las que vas a tirar muchos metros y dejar tomas RJ-45 en varias habitaciones, crimpar tú mismo suele salir mucho más económico que comprar todos los latiguillos prehechos, especialmente si necesitas medidas raras.

En cambio, para necesidades puntuales de 1 o 2 metros (conectar una tele, una consola o un portátil al router), no tiene mucho sentido comprar herramientas, bobinas y conectores. Ahí sale más a cuenta ir a por un cable ya fabricado de una buena marca y listo.

También hay que considerar el coste de entrada: si solo vas a crimpar un par de cables en tu vida, la inversión en crimpadora, tester, guía, etc., puede que no compense. Pero si tienes pensado cablear toda la casa, o ayudar a familiares y amigos, el ahorro acumulado es notable.

Crimpar cables RJ-11 para telefonía

Aunque cada vez se usan menos las líneas telefónicas tradicionales, el proceso de crimpar un cable RJ-11 es incluso más sencillo que el de un RJ-45. Los conectores RJ-11 suelen tener 6 posiciones y 4 contactos, suficientes para la mayoría de servicios de telefonía.

Los cables telefónicos típicos tienen cuatro hilos, con un código de colores (por ejemplo, azul, azul‑blanco, naranja y naranja‑blanco). De nuevo, es importante respetar la posición de cada hilo en el conector para garantizar una conexión estable.

La mayoría de crimpadoras para RJ-45 incluyen también ranura RJ-11, así que no necesitas una herramienta diferente. El procedimiento es el mismo: pelar, ordenar hilos, introducirlos en el conector y crimpar.

Eso sí, ten en cuenta que los requisitos de señal son menos exigentes que en Ethernet Gigabit, por lo que los problemas de velocidad o interferencias se notan menos, pero un mal crimpado puede producir cortes, ruido en la voz o desconexiones de la línea.

Dominar el crimpado de cables Ethernet te permite tener una red a tu medida, aprovechar al máximo las velocidades actuales y futuras, y resolver averías sin depender de terceros. Con un buen cable Cat 6 o Cat 7, conectores de calidad, una crimpadora decente y un poco de paciencia con el orden de colores, conseguirás enlaces estables a 1, 2,5, 5 o 10 Gbps, reducirás interferencias y podrás dejar tu casa o tu oficina cableada con un nivel muy cercano al de una instalación profesional.

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