Cómo solucionar el drift de los Joy-Con de Switch con limpiador de contactos

Última actualización: enero 28, 2026
Autor: Isaac
  • El drift de los Joy-Con suele deberse a suciedad interna, desgaste mecánico y pequeños fallos de contacto en el módulo del joystick.
  • El limpiador de contactos eléctricos, aplicado con una pajita en la base del stick, puede eliminar de forma rápida los movimientos fantasma en muchos casos.
  • Métodos adicionales como la limpieza con alcohol, aire comprimido o el truco del papel mejoran la presión y limpieza del joystick, alargando la vida del mando.
  • Si las soluciones caseras no funcionan, la reparación oficial de Nintendo, los servicios técnicos especializados o el reemplazo del joystick son las alternativas más fiables.

Solución drift Joy-Con con limpiador de contactos

Si tienes una Nintendo Switch desde hace tiempo, es muy probable que en algún momento hayas notado que el personaje se mueve solo o que la cámara gira sin tocar el joystick. Ese fallo tan desesperante se conoce como drift en los Joy-Con y, aunque parezca que tu mando se ha roto para siempre, en muchos casos tiene solución sin gastar un dineral ni mandar el mando al servicio técnico.

Aunque Nintendo reconoce el problema y repara muchos mandos sin coste, muchos jugadores prefieren buscar una alternativa casera para no quedarse días sin consola. A lo largo del tiempo se han ido compartiendo trucos, métodos y apaños que van desde una simple limpieza con alcohol hasta abrir el Joy-Con y colocar un pequeño trozo de papel o cartón. Uno de los métodos que mejor resultado está dando, y del que casi nadie hablaba al principio, es el uso de limpiador de contactos eléctricos directamente en el joystick.

Qué es el drift de los Joy-Con y por qué aparece

Cuando hablamos de drift nos referimos a ese comportamiento en el que el Joy-Con actúa como si el joystick estuviera inclinado en una dirección aunque tú lo tengas en reposo. Es decir, el mando envía a la consola una señal de movimiento continuo sin que realmente lo haya. Este fallo provoca que el juego registre movimientos fantasma, haciendo que tu personaje camine, la cámara rote o el cursor se desplace solo por los menús.

Este fenómeno no es exclusivo de Nintendo Switch: también se ha visto en mandos de otras consolas, viejas y nuevas. Sin embargo, la fama del drift de los Joy-Con ha sido especialmente sonada por la gran cantidad de casos que han salido a la luz. Con el tiempo, se ha comprobado que el problema suele estar relacionado con una combinación de desgaste mecánico, suciedad interna y pequeños fallos de contacto dentro del propio módulo del joystick.

Aunque Nintendo asegura estar trabajando en nuevos diseños y materiales para reducir la incidencia del problema, muchos usuarios siguen viendo aparecer el drift al cabo de meses o años de uso. No siempre se manifiesta de golpe: muchas veces empieza como un leve movimiento apenas perceptible que, con el tiempo, se va haciendo más evidente hasta volverse insufrible si no se actúa.

Lo bueno es que antes de rendirte y comprar un Joy-Con nuevo, puedes probar varios métodos que han demostrado funcionar. Algunos son tan simples como limpiar bien la base del joystick o recalibrar los mandos desde los ajustes del sistema. Otros requieren algo más de maña, como abrir el Joy-Con o aplicar limpiador de contactos directamente sobre el mecanismo interno del stick.

Primeros pasos básicos antes de meterse a desmontar nada

Antes de ponerte a abrir mandos o echar productos, conviene descartar los motivos más simples. Hay una serie de pasos rápidos que, aunque no siempre arreglan el problema, son tan fáciles que merece la pena probarlos. A veces el drift puede deberse a un fallo de software, a una calibración desajustada o incluso a suciedad acumulada en la parte exterior del joystick.

Lo primero es asegurarte de que tanto tu consola como los Joy-Con están actualizados a la última versión de firmware. Desde la pantalla principal de la Switch, ve a Ajustes del sistema > Sistema > Actualización del sistema y comprueba si hay una nueva versión. Después, entra en Ajustes del sistema > Mandos y sensores > Actualizar mandos para verificar si los Joy-Con tienen un firmware más reciente disponible.

Un segundo paso básico es revisar la calibración de las palancas de control. Para ello, accede a Ajustes del sistema > Mandos y sensores > Calibrar palancas de control. Desde ahí inclina el joystick que te está dando problemas y sigue las instrucciones en pantalla. La propia consola te mostrará cómo responde el stick y podrás ver si hay movimientos cuando no lo tocas. Pulsando el botón X puedes iniciar un proceso de calibración guiado para intentar que el sistema reajuste el punto neutro del joystick.

Por último, no subestimes una buena limpieza externa. A veces, restos de polvo, migas o suciedad seca se acumulan alrededor del stick e impiden que vuelva exactamente a su posición central. Con la consola apagada, pasa un paño ligeramente humedecido alrededor de la base del joystick, con cuidado de no empapar la zona. Parece una tontería, pero puede ayudar a que el muelle interno recupere su recorrido normal y el problema se reduzca un poco.

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Por qué el limpiador de contactos eléctricos funciona tan bien

Uno de los métodos más efectivos que muchos usuarios han descubierto casi por casualidad es el uso de limpiador de contactos eléctricos. Este producto se emplea desde hace años en electrónica y en informática forense para limpiar placas, conectores y potenciómetros, porque elimina suciedad, grasa y pequeños residuos conductores sin dejar apenas residuo y secando muy rápido.

Varios jugadores que sufrían drift intenso desde prácticamente el lanzamiento de la consola habían probado de todo: cepillos de dientes para limpiar bajo la goma del joystick, compresores de aire, desmontar el Joy-Con, alcohol isopropílico… Sin embargo, muchos contaban que nada les había funcionado de manera estable hasta que alguien les recomendó usar un spray específico de limpiador de contactos con cánula fina para llegar al interior del módulo del stick.

El funcionamiento de este método es simple: se levanta con cuidado la pequeña goma que rodea la base del joystick y se aplican una o varias pulverizaciones muy cortas del limpiador de contactos directamente en la ranura, ayudándote de la pajita roja que suelen incluir estos sprays. En cuestión de segundos, el líquido penetra en el mecanismo interno y limpia los contactos metálicos que leen la posición del stick, eliminando residuos microscópicos y posibles restos de polvo o humedad que pueden estar provocando lecturas erróneas.

Hay testimonios de usuarios a los que el drift les desapareció casi al instante y no volvió durante meses. Incluso algunos comentan que han repetido el proceso con varios Joy-Con de amigos con el mismo resultado. Existen diferentes marcas en el mercado, desde productos específicos para electrónica hasta variantes de limpiador tipo WD-40 de gama eléctrica, pero lo importante es que sea un limpiador de contactos diseñado para componentes electrónicos y no un aceite multiusos genérico.

Este tipo de spray se diferencia de otros productos porque se evapora rápido, no deja una película aceitosa gruesa y está pensado precisamente para no dañar plásticos, pistas ni sensores delicados. Eso sí, aunque el riesgo es bajo, siempre conviene usar la cantidad justa y no empapar en exceso, dando tiempo a que el producto se seque por completo antes de volver a encender la consola.

Cómo aplicar limpiador de contactos sin desmontar el Joy-Con

Si quieres probar el método del limpiador de contactos sin abrir el mando, el procedimiento es relativamente sencillo, pero es importante hacerlo con calma. La idea es aprovechar la pequeña holgura que hay entre la base del joystick y la carcasa para que el spray penetre justo donde están los contactos internos sin necesidad de tocar tornillos ni piezas internas.

Primero, asegúrate de que la consola está apagada y, a ser posible, retira el Joy-Con de la Switch para trabajar más cómodo. Coloca el mando en una superficie estable y, con la mano, levanta con suavidad la goma que rodea la base del stick. No hace falta forzarla, simplemente crear el espacio mínimo para que la pajita del spray pueda asomar un poco hacia el interior.

A continuación, agita el bote de limpiador de contactos según indique el fabricante e inserta la pajita roja en la abertura que has creado. Aplica una o dos pulverizaciones muy breves, sin dejar el botón presionado demasiado tiempo. Es preferible dar varias ráfagas cortas que un chorro largo. Inmediatamente después, mueve el joystick en todas las direcciones, haciendo círculos y presionando hacia dentro, para que el producto se reparta bien por el interior del mecanismo.

Tras aplicar el limpiador, deja el Joy-Con reposar unos minutos para que el líquido se evapore por completo. Estos productos suelen secar rápido, pero es mejor no encender la consola de inmediato. Pasado ese tiempo, vuelve a colocar la goma en su sitio, conecta el Joy-Con a la Switch, entra en la zona de calibración de palancas y comprueba si el punto neutro ha vuelto a la normalidad o si los movimientos fantasma han desaparecido.

Si el drift persiste ligeramente, puedes repetir el proceso una segunda vez, siempre con moderación. Muchas personas combinan esta técnica con una pequeña limpieza con aire comprimido o con una gota de alcohol (etílico de 96º o isopropílico, ambos se usan con frecuencia en electrónica) aplicada en un bastoncillo alrededor de la base del stick, para retirar la suciedad más visible de la zona exterior y potenciar el efecto del limpiador de contactos en la parte interna.

Uso de alcohol, bastoncillos y aire comprimido para un mantenimiento sencillo

Si tu drift es muy leve o acaba de empezar, puede que no haga falta aplicar todavía limpiador de contactos. En fases tempranas, algunos jugadores han conseguido frenar el problema simplemente con una limpieza superficial cuidadosa y algo de paciencia. Para ello se suele recurrir a bastoncillos de algodón, alcohol y, en ocasiones, aire comprimido.

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El procedimiento consiste en humedecer ligeramente un bastoncillo con unas gotas de alcohol. Lo ideal es usar alcohol isopropílico o etílico de 96º, ambos muy habituales en limpiezas de componentes electrónicos. No se trata de empapar el algodón, sino de dejarlo apenas húmedo para que no gotee dentro del joystick. Con ese bastoncillo se limpia con suavidad toda la zona baja del joystick, la parte donde se une con la carcasa del Joy-Con, dedicando unos segundos a arrastrar restos de polvo o grasa.

Después de la limpieza con alcohol, muchos recomiendan esperar un poco a que se evapore y probar el mando para ver si el drift ha remitido. Si sigue apareciendo, se puede complementar con un spray de aire comprimido, el mismo que suele usarse para teclados y otros periféricos. Colocando la boquilla del bote en la base del joystick y dando pequeñas ráfagas de aire a presión, se consigue expulsar parte de la suciedad que se ha colado en el interior sin necesidad de desmontar nada.

Este método de bastoncillo y aire tiene la ventaja de ser el más accesible y menos invasivo. Eso sí, también es el menos efectivo cuando el problema está ya avanzado. Funciona mejor en drifts incipientes, cuando los movimientos erráticos apenas se perciben y todavía no son constantes. Hay casos documentados en los que esta simple limpieza ha solucionado el fallo de forma duradera, pero también otros en los que solo mitiga los síntomas durante un tiempo limitado.

En cualquier caso, incorporar este tipo de mantenimiento a tu rutina de cuidado de la consola ayuda a que la suciedad y el polvo no se acumulen tanto, reduciendo la probabilidad de que el módulo del joystick acabe llenándose de residuos. Combinado con el uso esporádico de limpiador de contactos cuando el drift se hace más evidente, puede prolongar bastante la vida útil de los Joy-Con originales sin reemplazarlos.

Método del papel o cartón: abrir el Joy-Con para un arreglo más profundo

Uno de los métodos caseros que más se viralizó en los últimos años para combatir el drift en los Joy-Con consiste en abrir el mando y colocar un pequeño trozo de papel o cartón en una zona muy concreta del interior. Aunque suene a chapuza improvisada, la realidad es que muchos usuarios han notado una mejora inmediata y duradera con este truco, siempre y cuando se haga con cuidado.

La base de este método está en que el módulo del joystick va atornillado y apoyado sobre una placa metálica en el interior del Joy-Con. Con el uso, la presión que ejerce esa placa sobre el mecanismo interno puede disminuir ligeramente, generando holguras que dan lugar a lecturas inestables. Al introducir un trozo de papel fino (en torno a 1 mm de grosor) entre esa placa y la carcasa, se aumenta la presión sobre el módulo y se compensan esas tolerancias que han aparecido con el tiempo.

Para realizar este arreglo, el primer paso es retirar con mucho cuidado los tornillos de la parte trasera del Joy-Con con un destornillador adecuado, pues Nintendo utiliza tornillería específica y conviene no dañarla. Una vez abiertos, se separan las dos mitades del mando con suavidad, evitando tirar de cables internos o desmontar componentes innecesarios. La idea es abrir lo justo para acceder a la zona donde se encuentra el cuadro metálico que sostiene el joystick.

En ese punto se recorta un trozo de papel o cartón muy fino y se coloca de forma que cubra el área completa del cuadrado metálico, sin invadir otras partes ni doblar cables. Es importante que el grosor sea moderado: demasiado fino no hará efecto y demasiado grueso puede generar una presión excesiva y otros problemas. Una vez colocado, se vuelve a cerrar el Joy-Con, atornillando todo de nuevo con calma, procurando que nada quede forzado ni desalineado.

Al encender la consola y probar el mando, muchos usuarios han comprobado que el drift desaparece por completo o se reduce de manera drástica. Este método es bastante eficaz porque actúa sobre la causa mecánica del desgaste, pero tiene dos pegas claras: requiere abrir el mando (con el posible riesgo de perder la garantía si aún está vigente) y exige cierta habilidad para no dañar componentes delicados. Conviene informarse bien y ver vídeos detallados del proceso antes de lanzarse a hacerlo por tu cuenta.

Desmontar y limpiar el joystick a fondo con limpiador de contactos

Para quienes buscan una solución más profesional y no les importa desmontar el mando, existe la opción de extraer el módulo del joystick y limpiarlo a conciencia. Este procedimiento se basa en el mismo principio que el uso externo del spray, pero con la ventaja de acceder directamente a todos los puntos clave del mecanismo. A cambio, es un método más delicado y que requiere un poco de experiencia manejando electrónica pequeña.

El primer paso es similar al del truco del papel: retirar los tornillos traseros del Joy-Con, abrir la carcasa con cuidado y dejar al descubierto el interior. Después, siguiendo una guía de reemplazo de joystick, se desconectan los cables planos que unen el módulo del stick con la placa del mando y se retiran los tornillos que lo sujetan. Una vez extraído, puedes observar el módulo desde todos los ángulos, incluidas las zonas donde se encuentran los pequeños contactos metálicos internos.

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Con el joystick fuera, se aplica limpiador de contactos electrónicos o alcohol isopropílico directamente sobre las partes móviles y sobre la zona de la placa de circuito donde se conecta el cable. Usando un bastoncillo de algodón, se retiran cuidadosamente restos de polvo, suciedad o posible corrosión ligera, insistiendo especialmente en los anillos y deslizadores que el joystick utiliza para medir la posición en cada eje. El objetivo es que toda la zona de contactos quede libre de cualquier residuo que pueda alterar la lectura.

Muchos expertos recomiendan este tipo de limpieza directa porque es más completa que la que se hace sin desmontar, y además permite inspeccionar el estado real del joystick. Si se aprecia desgaste físico evidente, partes dañadas o roturas en los contactos, quizá ya no baste con una simple limpieza y sea el momento de reemplazar el módulo por uno nuevo. Estos recambios son relativamente asequibles y, siguiendo una guía paso a paso, se pueden instalar en casa con algo de paciencia.

Como contra, este método tiene más posibilidades de error humano: si se fuerza un cable plano, se pierde un tornillo o se monta algo mal, puedes acabar con un Joy-Con que tenga problemas adicionales. Por eso es vital trabajar con buena iluminación, usar herramientas adecuadas y, si no te ves con seguridad, valorar seriamente la opción de acudir a un servicio técnico especializado que tenga experiencia previa en reparación de mandos de Switch.

Cuándo dejar de insistir y recurrir al servicio técnico o al reemplazo

Todos los métodos anteriores pueden prolongar la vida de tus Joy-Con y, en muchos casos, devolverlos prácticamente a su estado original. Sin embargo, hay situaciones en las que el joystick está sencillamente desgastado más allá de lo razonable. Al fin y al cabo, se trata de un componente mecánico sometido a miles de movimientos, presiones y golpes, y con el tiempo es normal que aparezca un cierto grado de fatiga en las piezas internas.

Si después de actualizar, recalibrar, limpiar con alcohol, aplicar limpiador de contactos e incluso probar el truco del papel o una limpieza interna a fondo el drift sigue siendo igual de intenso, es probable que el módulo haya llegado al final de su vida útil. En estos casos, seguir insistiendo con más producto o abriendo el mando repetidamente no suele cambiar demasiado el resultado y sí aumenta el riesgo de provocar daños colaterales en el Joy-Con.

Conviene recordar que Nintendo ofrece, en muchos países, reparación gratuita de Joy-Con con drift aunque la garantía estándar haya expirado, o al menos condiciones ventajosas para este tipo de fallo tan extendido. Antes de trastear demasiado, revisa las políticas vigentes en la web oficial de Nintendo de tu región y valora si te compensa mandar a reparar tu Joy-Con por correo y esperar unos días a cambio de una reparación oficial sin coste o a precio reducido.

Si prefieres no depender del fabricante o tu consola ya ha sufrido otros arreglos que comprometen la garantía, siempre queda la opción de acudir a un servicio de reparación especializado en consolas. Talleres tecnológicos y tiendas de electrónica con experiencia pueden encargarse tanto de cambiar el módulo de joystick por uno nuevo como de realizar limpiezas con limpiador de contactos de manera profesional, revisando además el estado general del mando para descartar otros fallos ocultos.

Y, como último recurso, siempre está la compra de un nuevo par de Joy-Con o de un mando alternativo compatible. No es la opción más barata, pero si el uso que le das a la Switch es intensivo y ya has pasado varias veces por el mismo problema, puede merecer la pena plantearse un reemplazo definitivo. Aun así, aplicar los métodos descritos, sobre todo el uso de limpiador de contactos combinado con un buen mantenimiento, suele ayudarte a exprimir al máximo la vida útil de los mandos originales antes de llegar a ese punto.

Aunque el drift de los Joy-Con se ha ganado a pulso su mala fama, la realidad es que no siempre significa el fin del mando: desde las actualizaciones y calibraciones básicas hasta el uso inteligente de limpiador de contactos eléctricos, bastoncillos, aire comprimido y pequeños ajustes internos como el papel o cartón, tienes a tu alcance una batería de soluciones que, bien aplicadas, pueden eliminar los movimientos fantasma o al menos reducirlos tanto que vuelvas a disfrutar de la Switch sin acordarte constantemente de que el joystick “se va solo”.

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