- Cinebench 2026 usa el motor Redshift y ofrece pruebas mucho más exigentes y realistas para CPU y GPU modernas.
- Las puntuaciones no son comparables con Cinebench 24, R23 ni versiones anteriores, por los cambios de motor y escena.
- Requiere al menos 16 GB de RAM y 8 GB de VRAM para la prueba GPU, y está optimizado para hardware actual de NVIDIA, AMD y Apple.
- Es una herramienta gratuita, fiable y muy usada para comparar procesadores, validar equipos nuevos y comprobar estabilidad del sistema.

Si sigues de cerca el mundo del hardware, sabrás que cada vez que aparece un nuevo procesador o una nueva generación de tarjetas gráficas lo primero que buscamos son benchmarks fiables para comparar su rendimiento real. Entre todas las herramientas disponibles, Cinebench se ha ganado desde hace años el puesto de referencia para medir la potencia de las CPU, y ahora vuelve a dar un salto importante con la llegada de Cinebench 2026, una versión mucho más exigente y preparada para el hardware más moderno.
Esta nueva edición no es un simple retoque cosmético: Maxon ha aprovechado para actualizar motor de render, ampliar la compatibilidad con plataformas actuales (y futuras) y redefinir las pruebas para que reflejen mejor las cargas de trabajo profesionales de hoy en día. Si te interesa saber cómo rinde tu procesador, hasta dónde llega tu GPU o qué necesitas para pasar este test sin problemas, aquí vas a encontrar una guía completa y explicada “en cristiano”.
Qué es Cinebench 2026 y por qué importa tanto en los benchmarks de CPU y GPU

Cinebench es un software de benchmarking gratuito desarrollado por Maxon, la misma compañía que está detrás de Cinema 4D y del resto de herramientas de su suite Maxon One. A diferencia de otros tests sintéticos que generan números un poco arbitrarios, Cinebench se basa en tareas de renderizado 3D reales, usando algoritmos y escenas muy similares a los que se utilizan en producción profesional.
Durante años ha sido la referencia para reviewers, montadores de PC, tiendas especializadas y usuarios avanzados porque ofrece datos comparables, repetibles y orientados al rendimiento en creación de contenido. No solo sirve para saber qué CPU es más rápida, también ayuda a detectar problemas de estabilidad cuando sometemos el sistema a una carga constante y prolongada.
Con Cinebench 2026 Maxon mantiene esta filosofía, pero da un giro importante al apoyarse por completo en Redshift, su motor de renderizado acelerado por GPU, tanto para la parte de CPU como para la de GPU. Esto permite que la prueba represente mejor los flujos de trabajo modernos, donde se combinan núcleos de procesador, hilos múltiples y aceleración gráfica especializada.
Esta herramienta se ha consolidado como un estándar para comparar procesadores Intel Core frente a AMD Ryzen, estaciones de trabajo profesionales y también PCs gaming de gama alta, y seguir la evolución de Intel Panther Lake. Desde un usuario que monta su primera torre hasta estudios de animación, todo el mundo entiende ya qué significa tener “buenas puntuaciones en Cinebench”.
Novedades clave de Cinebench 2026 frente a versiones anteriores

La etiqueta “2026” no es un simple cambio de nombre; Maxon ha introducido una serie de mejoras importantes que convierten a esta versión en un benchmark mucho más duro y actualizado que Cinebench 24 o los veteranos R23, R20 y compañía.
La primera gran novedad es que el test CPU y el test GPU se apoyan en la versión más reciente del motor Redshift. Esto implica escenas mucho más complejas, iluminación avanzada y un uso más intensivo de los recursos del sistema. De hecho, Maxon indica que la carga de trabajo en la prueba multihilo es alrededor de seis veces más pesada que en Cinebench R23, lo que acerca más las condiciones del benchmark a proyectos reales de artistas 3D y creadores de vídeo.
Otro cambio importante es la introducción de una nueva prueba centrada en el uso de los núcleos con SMT (Hyper-Threading o similares) activado. Gracias a esta variante, es posible comparar con claridad el comportamiento de una misma CPU con los hilos lógicos encendidos y apagados, algo muy útil para quienes ajustan el sistema al milímetro o quieren ver cómo afectan estos parámetros al rendimiento y a la estabilidad.
Cinebench 2026 también amplía de forma notable la compatibilidad con hardware de nueva generación. El benchmark reconoce sin problemas las GPUs NVIDIA GeForce RTX serie 5000 (arquitectura Blackwell), las Radeon RX 9000 basadas en RDNA 4 y los SoC Apple M3 y superiores mediante soporte nativo de Metal RT. A esto se suman las GPUs NVIDIA Hopper y Blackwell destinadas a centros de datos, lo que abre la puerta a utilizar Cinebench 2026 como prueba rápida en servidores de render.
Según Maxon, el nuevo diseño de las pruebas y el salto a Redshift permiten obtener resultados más precisos, mejor escalado hacia CPUs presentes y futuras y una mayor utilidad como herramienta de estrés. En otras palabras: no solo sirve para ver una puntuación bonita, también para comprobar si tu equipo aguanta sesiones de carga intensiva sin cuelgues ni throttling térmico.
Compatibilidad, sistemas operativos y soporte para CPU y GPU modernas

Uno de los motivos por los que Cinebench se ha convertido en un estándar es su amplísima compatibilidad con arquitecturas y sistemas operativos. Cinebench 2026 continúa esta línea, pero adaptado a la realidad actual del hardware, donde conviven CPUs x86, ARM y SoC con GPU integrada muy potentes.
En la parte de CPU, el benchmark ofrece soporte para procesadores x86 de 32 y 64 bits, tanto en Windows como en macOS, así como una compatibilidad ampliada con Windows on ARM64. Esto implica que portátiles y dispositivos con chip ARM, que hasta hace poco quedaban algo al margen, ahora pueden entrar en la comparativa con resultados consistentes.
En cuanto a GPU, Cinebench 2026 da un salto generacional y reconoce de forma nativa las GeForce RTX 5000, las Radeon RX 9000 y los chips Apple de la familia M3 en adelante con aceleración Metal RT. También es capaz de sacar partido a GPUs de gama profesional como las NVIDIA Hopper y Blackwell para centros de datos, imprescindibles en granjas de render y entornos de computación de alto rendimiento.
Maxon ha ajustado además el benchmark para integrar correctamente las últimas generaciones de GPU de escritorio y portátiles, incluyendo las arquitecturas RDNA 4 y Blackwell. Esto no solo garantiza que el test se ejecute, sino que lo haga aprovechando características modernas como los núcleos RT, la memoria gráfica de gran capacidad y mejoras en el scheduler de GPU.
Todo esto se traduce en que Cinebench 2026 es una herramienta mucho más representativa del mercado actual, capaz de cubrir desde equipos Apple con chips M4 y M5 hasta PCs Windows de alto rendimiento con tarjetas de última hornada, pasando por estaciones de trabajo híbridas y sistemas ARM para productividad.
Requisitos mínimos de hardware y consumo de recursos
La contrapartida de tener un benchmark tan realista es que Cinebench 2026 es notablemente más exigente con el hardware que sus predecesores. Ya no estamos ante un test ligero apto para cualquier equipo viejo que tengas por casa, sino ante una prueba pensada para PC modernos con recursos suficientes.
En sistemas Windows, Maxon establece como requisito básico al menos 16 GB de memoria RAM. El motivo es que la escena de prueba puede llegar a consumir unos 8,5 GB de RAM, y el propio sistema operativo reserva varios gigabytes como memoria no purgable. Con menos de esa cantidad, lo normal es que notes tirones, swaps a disco o directamente que la prueba no se ejecute en condiciones.
En macOS la situación es algo más flexible: la prueba de CPU puede llegar a funcionar en máquinas con 8 GB de RAM, aunque la recomendación oficial sigue siendo 16 GB. Dado que los proyectos profesionales y los entornos de trabajo con Redshift suelen ir muy justos de memoria, tiene sentido tomar esa cifra como el suelo mínimo razonable.
Para la prueba de GPU, el listón también sube: es necesario disponer de al menos 8 GB de memoria gráfica dedicada (VRAM). Esto deja fuera a muchas tarjetas antiguas y a modelos de gama de entrada que todavía hoy se venden con 4 GB o 6 GB de VRAM. Si tu GPU no alcanza esta cantidad, directamente no podrás ejecutar el test gráfico de Cinebench 2026.
Conviene tener en cuenta, además, que el tamaño del propio benchmark tampoco es trivial. La descarga ronda los 2,5 GB y, una vez descomprimido, la instalación puede ocupar en torno a 3,8 GB en disco. Todo ello responde a la complejidad de las escenas de prueba, las texturas y los recursos necesarios para recrear un entorno de renderizado avanzado.
Diferencias de puntuación con Cinebench 24, R23 y versiones antiguas
Uno de los puntos que más confusión generan cuando aparece una nueva versión de Cinebench es la comparación de puntuaciones entre distintas ediciones. Con Cinebench 2026, Maxon ha sido muy claro: las cifras obtenidas en esta versión no se pueden comparar directamente con las de Cinebench 24, R23, R20, R15 o anteriores.
El motivo principal es el cambio de motor de render y el rediseño profundo de las escenas y cargas de trabajo. Al migrar completamente a Redshift y ajustar la complejidad de la prueba, se modifica no solo el nivel de exigencia, sino la forma en la que se reparten las tareas entre núcleos, hilos y GPU. Aunque el formato del resultado pueda recordar a versiones previas, la escala es distinta.
Esto significa que si estás haciendo una comparativa de procesadores actuales, debes asegurarte de usar siempre la misma versión de Cinebench 2026 para todos los tests. Mezclar resultados de R23 con los de 2026 lleva a conclusiones equivocadas, porque no están midiendo exactamente lo mismo ni con la misma intensidad.
En el ámbito profesional, esta separación de generaciones no es nueva. Maxon ya había advertido en el pasado que las puntuaciones de Cinebench 2024 tampoco se debían mezclar con las de ediciones más antiguas. Con cada gran salto de motor y de escena, la escala de puntuación se resetea para adaptarse a las necesidades actuales de los artistas y creadores.
En la práctica, lo ideal es conservar versiones legacy como R23 o R20 solo para documentación histórica o continuidad en reviews antiguas, pero apoyarse en Cinebench 2026 para cualquier análisis serio de hardware reciente, sobre todo si entran en juego CPUs o GPUs de últimas generaciones.
Relación de Cinebench con Maxon One y el ecosistema de creación 3D
Conviene no olvidar que Cinebench no es una herramienta aislada, sino una especie de “ventana pública” al motor de render que Maxon utiliza en sus aplicaciones profesionales. Tanto Cinebench 2026 como Maxon One comparten la misma base tecnológica de Redshift, lo que garantiza que el rendimiento que ves en el benchmark se parece mucho al que obtendrás en proyectos reales.
Maxon One agrupa en un único paquete aplicaciones como Cinema 4D, Redshift, ZBrush y los plugins de Red Giant, cubriendo prácticamente todo el flujo de trabajo de un artista 3D: desde el modelado y la animación hasta el compositing y la postproducción. Cuando trabajas con esta suite, la potencia de tu CPU y tu GPU se traduce en tiempos de render menores, previsualizaciones más rápidas y un flujo creativo más fluido.
El hecho de que Cinebench 2026 utilice el mismo motor que estas herramientas permite que los resultados del benchmark tengan un valor práctico inmediato para quienes trabajan en motion graphics, VFX, arquitectura o cine. Si una configuración de hardware va fina en Cinebench, lo normal es que se comporte igual de bien en Cinema 4D con escenas complejas y proyectos cargados de efectos.
Además, al ser una descarga gratuita y relativamente sencilla de ejecutar, Cinebench se ha convertido en un aliado para estudios, integradores y montadores de PCs profesionales que necesitan validar estaciones de trabajo antes de entregarlas a sus clientes. En lugar de desplegar proyectos completos, bastan unos cuantos pases de Cinebench 2026 en bucle para comprobar estabilidad y rendimiento sostenido.
Por qué Cinebench 2026 es más fiable que benchmarks sintéticos polémicos
En el mundo del hardware existen infinidad de benchmarks, pero no todos tienen la misma calidad ni la misma reputación. Hay herramientas que se han vuelto muy polémicas por sesgos claros en la forma de puntuar ciertas marcas o por ofrecer métricas difíciles de trasladar a usos reales. Un ejemplo muy comentado en la comunidad es UserBenchmark, criticado por muchos reviewers por su tratamiento de productos AMD frente a Intel y NVIDIA.
Cinebench 2026 se sitúa en el lado opuesto de este tipo de prácticas. Al basarse en cargas de trabajo reales de renderizado, sin ponderaciones extrañas ni métricas opacas, sus resultados son más transparentes y reproducibles. No hay un “algoritmo secreto” que decida qué CPU “merece” mejor nota; simplemente se mide cuánto tarda el sistema en completar una escena compleja.
Esto hace que, para la comunidad entusiasta y profesional, Cinebench sea visto como un criterio más justo y menos manipulable. Si dos procesadores sacan X e Y puntos, la interpretación es directa: uno rinde más que otro en esa tarea concreta de renderizado. A partir de ahí se pueden cruzar datos con otras pruebas (juegos, productividad, codificación de vídeo) para tener una visión completa.
Por eso, cuando se trata de elegir una CPU para un PC gaming potente, una estación de trabajo para edición de vídeo o un equipo mixto para streaming y creación de contenido, lo habitual es considerar Cinebench como una de las referencias clave, combinándolo con otros benchmarks bien valorados para GPU y almacenamiento.
Cinebench 2026 como herramienta para montar, comparar y estresar equipos
Cinebench 2026 no solo sirve para sacar una captura de pantalla con tu puntuación y presumir en foros. La realidad es que se ha convertido en un instrumento muy útil en tres escenarios distintos: montaje de equipos, comparativa de hardware y pruebas de estabilidad.
En primer lugar, cuando montas un PC nuevo o actualizas componentes, puedes recurrir a Cinebench 2026 para verificar que la CPU y la GPU rinden lo que deberían. Basta con comparar tu puntuación con reviews fiables para detectar si algo está mal configurado (memorias lentas, BIOS desactualizada, temperaturas fuera de control, etc.).
En segundo lugar, la herramienta es perfecta para tomar decisiones de compra informadas. Si dudas entre dos procesadores o dos configuraciones de estación de trabajo, revisar cómo se comportan en Cinebench 2026 te ayuda a entender qué opción rinde mejor en renderizado, algo crucial si te dedicas a tareas creativas o técnicas donde cada minuto de espera cuenta.
Por último, Cinebench 2026 incorpora una opción para ejecutar la prueba en bucle durante minutos u horas, lo que lo convierte en una especie de “tortura controlada” para la CPU y la GPU. Esta función es especialmente útil tras un overclock, un ajuste agresivo de voltajes o un cambio importante de refrigeración, ya que permite comprobar si el sistema aguanta cargas sostenidas sin errores ni caídas de frecuencia.
Combinando estas capacidades con su facilidad de uso y la ausencia de coste de licencia, se entiende por qué tantos profesionales lo colocan en la lista de herramientas imprescindibles para validar cualquier PC destinado a trabajo serio o gaming de alto nivel.
Versiones legacy de Cinebench y enlaces verificados de descarga
Aunque Cinebench 2026 sea la estrella del momento, Maxon sigue manteniendo versiones antiguas de la herramienta a modo de legado. Estas ediciones previas se utilizan sobre todo para tener continuidad con reviews y bases de datos históricas, pero no son la mejor referencia para hardware moderno.
Entre las versiones legacy más conocidas encontramos Cinebench R23, centrado exclusivamente en la CPU con pruebas de un solo núcleo y multinúcleo; Cinebench R20, con una escena más larga que mejoraba el escalado en sistemas multihilo; y otros clásicos como R15, R11.5 o incluso R10, que hoy se consideran puramente históricos.
Maxon y las webs especializadas insisten en que, si se recurre a estas ediciones antiguas, lo ideal es descargarlas siempre desde enlaces verificados. De hecho, muchas páginas de referencia sólo ofrecen mirrors oficiales y advierten de evitar terceros que puedan empaquetar malware, adware u otros añadidos indeseados junto al instalador.
En el caso de Cinebench 2026, la descarga se realiza a través de la página oficial de Maxon, donde también se listan los requisitos de sistema, las notas de versión y los archivos necesarios para diferentes plataformas. Esto garantiza que el ejecutable no ha sido modificado y que se trata de la última revisión disponible.
En definitiva, las versiones legacy siguen teniendo su valor para consultas históricas, pero la recomendación general es migrar a Cinebench 2026 para cualquier análisis, prueba o comparativa seria que implique hardware actual o que vaya a llegar al mercado en los próximos años.
A día de hoy, Cinebench 2026 se posiciona como el benchmark de referencia para medir el rendimiento real de CPU y GPU en tareas de renderizado 3D, combinando la precisión de Redshift, un soporte muy amplio para hardware moderno y una exigencia que deja en evidencia tanto procesadores como tarjetas gráficas poco preparadas. Usarlo de forma consistente, entendiendo sus requisitos y sin mezclar resultados con versiones anteriores, es la mejor forma de aprovecharlo para montar, comparar y poner a prueba cualquier PC o estación de trabajo orientada a creación de contenido o gaming exigente.