- WhatsApp prepara anuncios en Estados y Canales y una posible suscripción mensual para eliminarlos.
- La app seguiría siendo gratuita para chatear, pero con publicidad en secciones de contenido público.
- La versión de pago ofrecería experiencia sin anuncios y podría añadir ventajas de personalización extra.
Durante años hemos usado WhatsApp dando por hecho que sería gratis para siempre, pero las cosas podrían cambiar antes de lo que pensamos. En las últimas betas de la aplicación se han encontrado referencias muy claras a una futura versión de pago de WhatsApp para evitar anuncios, algo que rompería por completo con aquella promesa inicial de “sin anuncios, sin juegos, sin trucos”.
Detrás de estos indicios hay análisis de código, filtraciones de textos internos de la app y una estrategia de negocio de Meta que cada vez apunta más en una misma dirección: introducir publicidad en Estados y Canales y ofrecer una suscripción mensual para quien no quiera ver anuncios. Y sí, todo esto recuerda mucho a aquella época en la que WhatsApp costaba unos céntimos al año y tocaba rascarse mínimamente el bolsillo para seguir usándola.
Del WhatsApp “casi gratis” al posible regreso a los pagos
Muchos usuarios veteranos recuerdan que, en sus inicios, WhatsApp no fue siempre una aplicación totalmente gratuita. En Android se aplicaba una cuota anual cercana a los 0,79 euros tras el primer año de uso, mientras que en iPhone se planteaba inicialmente como un pago único, que también podía llegar después de un periodo de prueba.
Aquel modelo generó cierta polémica en su momento, porque ahora estamos más acostumbrados a las suscripciones, pero entonces meter los datos de la tarjeta en el móvil sonaba a riesgo y a rollo innecesario. Aun así, el coste era muy bajo y, sobre el papel, la idea era sencilla: un año gratis y luego un pago anual simbólico para seguir utilizando la app.
La realidad fue otra. Con el tiempo se comprobó que era relativamente fácil esquivar ese pago sin hacer nada ilegal. Por ejemplo, se podía activar el número en un iPhone —donde en cierto momento la app se consideraba de pago único— y luego volver a Android para tener el servicio operativo sin renovaciones. Además, la propia aplicación permitía aplazar el cobro una y otra vez, hasta el punto de que prácticamente nadie tenía que pagar de verdad.
En 2014 llegó el gran punto de inflexión: Facebook (ahora Meta) compró WhatsApp por unos 19.000 millones de dólares. Lo lógico habría sido endurecer el modelo de pago para recuperar semejante inversión, pero ocurrió justo lo contrario. Meta eliminó aquellas pequeñas cuotas y consolidó la idea de un WhatsApp gratuito, a cambio de centrarse en el crecimiento masivo de usuarios.
Con esa decisión se consolidó la percepción de que WhatsApp sería siempre gratis y sin anuncios. Sin embargo, la necesidad de rentabilizar la plataforma ha ido aumentando con los años, y en paralelo Meta ha ido probando otras vías de monetización, como WhatsApp Business para PC o el sistema de pagos integrados WhatsApp Pay en países como Brasil, India o Singapur.

Las pistas en la beta: suscripción sin anuncios y mensajes ocultos
El gran revuelo actual nace por lo que se ha descubierto en las versiones beta más recientes de la aplicación, especialmente en Android. Portales especializados como WABetaInfo y Android Authority —y también en nuestras noticias de WhatsApp, últimas novedades y trucos— han analizado el código interno y han encontrado referencias directas a una suscripción de pago para usar WhatsApp sin publicidad.
Entre las cadenas de texto detectadas aparecen mensajes del tipo “revisar tu suscripción” o avisos que se mostrarían cuando un usuario intenta cancelar el servicio. En uno de esos textos se menciona un precio de 1 dólar al mes por seguir disfrutando de Estados y Canales sin anuncios, aunque los analistas matizan que podría ser una tarifa promocional de retención y no necesariamente el coste oficial estándar.
En uno de los fragmentos de código filtrados se alude a un escenario en el que el usuario ha quitado su cuenta de WhatsApp del “Accounts Center” de Meta, y la aplicación le ofrece aceptar un “nuevo precio mensual” o pasar a usar Estados y Canales gratis, pero con anuncios. Esta lógica encaja con un modelo de suscripción flexible, en el que pueda haber ofertas temporales o descuentos para evitar que la gente se dé de baja.
Lo más llamativo es que algunos de esos textos no solo están en el código, sino que han llegado a mostrarse parcialmente en la interfaz en determinadas condiciones técnicas. Eso sugiere que la función no está en una fase teórica, sino en un desarrollo bastante avanzado, aunque todavía no haya un anuncio oficial por parte de Meta ni una fecha de lanzamiento confirmada.
Conviene tener presente que no todo lo que aparece en una beta llega siempre a la versión final, pero en el caso de WhatsApp, históricamente la mayoría de funciones que se han filtrado así han acabado implementándose. Y, sobre todo, a nivel de negocio tiene todo el sentido: introducir anuncios y ofrecer un pago para eliminarlos se ha convertido en un estándar en otras plataformas de Meta.
Cómo funcionaría la versión de pago de WhatsApp

Lo que dibujan las filtraciones es un esquema relativamente claro: WhatsApp seguiría siendo gratis, pero con anuncios integrados en los apartados de Estados y Canales. Quien no quiera ver esa publicidad tendría la opción de pagar una cuota mensual para mantener una experiencia similar a la que conocemos ahora mismo.
Según el código analizado, la publicidad no afectaría a los chats privados ni a las conversaciones de grupo. La idea de Meta sería monetizar sobre todo las pestañas de contenido más “público” o unidireccional, como los Estados (muy parecidos a las historias de Instagram) y los Canales de difusión, donde marcas, medios y creadores comparten información con sus seguidores.
En este contexto, el posible pago de 1 dólar al mes aparece, por ahora, como una especie de referencia interna que podría corresponder a un precio promocional para usuarios que intentan cancelar la suscripción. Esto implica que la tarifa “normal” podría ser superior, aunque a día de hoy no existe confirmación oficial ni número definitivo.
Más allá de quitar los anuncios, algunas fuentes señalan que la versión de pago podría traer consigo ventajas adicionales de personalización y funciones exclusivas. Entre las opciones filtradas se mencionan cambios estéticos y de experiencia que no afectarían al núcleo de la mensajería, pero sí a cómo se ve y se siente la aplicación.
En cualquier caso, la clave es que, para millones de personas, pagar se convertiría en la forma de conservar el WhatsApp “limpio” de publicidad que conocemos hoy. La versión gratuita seguiría siendo plenamente utilizable para chatear, pero con la contrapartida de tener anuncios incrustados en determinadas secciones de la aplicación.
Diferencias entre la versión gratuita y la de pago
Una de las grandes dudas de los usuarios es qué cambiará exactamente si deciden no pagar. A partir de lo que ya se ha filtrado y de cómo funcionan modelos similares en otras apps, se pueden anticipar varias diferencias claras entre una cuenta gratuita con anuncios y una suscripción de pago sin publicidad.
En la modalidad gratuita, el cambio más evidente sería la aparición de bloques de publicidad en los Estados y en los Canales de WhatsApp. Estos anuncios probablemente se integren de forma similar a lo que ya vemos en las historias de Instagram o en el feed de Facebook: contenidos patrocinados mezclados con las publicaciones habituales.
Además de los anuncios, algunas filtraciones apuntan a que la suscripción de pago podría incluir extras de personalización que no estarían disponibles en la versión gratis. Entre los ejemplos que se barajan figuran opciones para cambiar el icono de la app, temas y estilos exclusivos para los chats, tonos de notificación adicionales o paquetes especiales de stickers.
La experiencia de uso en sí misma no se vería limitada en términos de enviar mensajes, llamadas o videollamadas: las funciones básicas de comunicación seguirían abiertas a todos los usuarios, paguen o no. El objetivo no es bloquear el acceso al servicio, sino introducir una diferencia clara entre una experiencia “premium” sin anuncios y una experiencia estándar financiada por la publicidad.
Por el momento, tampoco está claro cada cuánto habría que renovar la suscripción ni si habrá diferentes planes de pago (por ejemplo, mensual, trimestral o anual). Todo apunta a un modelo de renovación periódica, similar a lo que ya se ofrece con las suscripciones de Facebook e Instagram sin anuncios en Europa, pero hasta que Meta no hable, seguirá habiendo incógnitas.
Por qué Meta quiere que WhatsApp empiece a generar más ingresos
Detrás de todo este movimiento hay una razón muy sencilla: Meta necesita que WhatsApp deje de ser solo un gigante en número de usuarios y se convierta también en una fuente de ingresos estable. La compra por 19.000 millones de dólares fue un desembolso enorme, y durante años no se ha explotado todo su potencial comercial por miedo a molestar a los usuarios.
El enfoque inicial fue lograr una masa crítica impresionante, algo que ya está sobradamente conseguido: WhatsApp es la aplicación de mensajería dominante en países como España y en buena parte del mundo. Ahora, la compañía está en una fase distinta, más orientada a convertir ese volumen de usuarios en dinero a través de publicidad, servicios para empresas y funciones de pago.
En este contexto, WhatsApp no parte de cero. Hace tiempo que Meta está probando modelos de monetización en otros servicios, como Facebook e Instagram, donde ya existe una suscripción para usar la plataforma sin anuncios en determinados mercados, especialmente en Europa debido a las normativas de privacidad y a las presiones regulatorias.
Además, WhatsApp ha ido añadiendo herramientas específicas para negocios, integraciones con catálogos de productos y sistemas de pago como WhatsApp Pay en regiones clave. En países como Brasil, India o Singapur, ya es posible enviar dinero y pagar compras directamente desde los chats, lo que abre la puerta a nuevas comisiones y acuerdos con comercios.
La llegada de anuncios a Estados y Canales se percibe como un paso natural dentro de esta estrategia, y la opción de pagar para no ver publicidad es la otra cara de la misma moneda. A nivel empresarial, se trata de un modelo híbrido cada vez más habitual: el servicio gratis genera ingresos por anuncios, y la suscripción ofrece una experiencia más limpia y, en ocasiones, con extras exclusivos.
Qué opinan los usuarios y qué se sabe sobre su llegada
Aunque todavía no hay un comunicado oficial, las noticias sobre esta posible versión de pago han generado preocupación y cierto enfado entre una parte de la comunidad de usuarios, especialmente aquellos que recuerdan la famosa máxima de su creador de que WhatsApp no tendría anuncios ni trucos comerciales.
Para muchos, la idea de ver publicidad en una app tan ligada a la comunicación diaria resulta especialmente molesta. Los Estados y los Canales se perciben como espacios muy personales o de información, y la irrupción de anuncios podría romper esa sensación de “zona neutra” en la que solo ves contenido de tus contactos o de las fuentes que eliges seguir.
Sin embargo, las filtraciones coinciden en un punto importante: quien no quiera pagar podrá seguir usando WhatsApp sin perder la posibilidad de enviar mensajes, fotos, audios o participar en grupos. La diferencia es que tendrá que convivir con anuncios en las secciones de contenido público, del mismo modo que ocurre ya en muchas redes sociales.
En cuanto a los plazos, se habla de que Meta podría anunciar oficialmente esta nueva modalidad en algún momento de 2026 y empezar a probarla en mercados seleccionados, probablemente con especial foco en Europa, donde ya se han lanzado otras suscripciones relacionadas con la eliminación de publicidad y el cumplimiento normativo.
Que se hayan encontrado estas referencias en la beta no significa que vayamos a verla mañana mismo, pero sí indica que el plan está sobre la mesa y en fase avanzada de desarrollo. Lo más razonable es esperar un despliegue progresivo por países, con pruebas y ajustes de precios en función de la respuesta del público y de la regulación local.
Con todo este escenario, la sensación general es que WhatsApp se encamina hacia un modelo mixto donde la gratuidad seguirá existiendo, pero ligada a la publicidad, mientras que la experiencia “limpia” pasará a ser un privilegio de pago. A partir de ahí, cada usuario tendrá que decidir si le compensa o no rascarse el bolsillo para seguir usando la app como hasta ahora, sin anuncios de por medio.
La posible llegada de una versión de pago de WhatsApp se entiende mejor como la evolución lógica de una app que, tras años de crecimiento sin monetización directa, busca equilibrar cuentas combinando anuncios, servicios para empresas y suscripciones opcionales: los chats seguirán siendo gratuitos, pero mantener un WhatsApp sin publicidad podría dejar de ser algo garantizado y pasar a depender de cuánto estemos dispuestos a pagar cada mes.