- Planificar la distribución de equipos y peso en el rack mejora estabilidad, refrigeración y futuras ampliaciones.
- Una buena gestión de cableado con pasacables, patch panels y etiquetado simplifica el mantenimiento.
- Garantizar refrigeración adecuada, pasillos fríos/calientes y monitorización térmica alarga la vida del hardware.
- Usar PDUs, SAIs bien dimensionados y documentar el diseño del rack incrementa seguridad y fiabilidad.

Cuando te llega un buen lote de servidores nuevos, un SAN, switches y hasta un SAI flamante, es normal que te preguntes por dónde demonios empezar a montar el rack. Colocar bien el chasis en el rack no es solo una cuestión estética: influye en la refrigeración, en la seguridad, en el mantenimiento diario y en lo fácil que será ampliar la infraestructura dentro de unos meses.
Si además compartes sala con otros equipos existentes y quieres dejarlo todo limpio, ordenado y sin “espaguetis” de cables, conviene tener un plan claro. Elegir la posición de cada servidor, organizar el cableado, respetar el flujo de aire y distribuir el peso del rack marcará la diferencia entre un montaje profesional y un caos difícil de mantener.
Qué es exactamente un rack de red y para qué sirve
Un rack de red, también llamado armario rack, gabinete o bastidor, es básicamente una estructura metálica estandarizada diseñada para alojar y organizar servidores y equipos de comunicaciones. Sigue el estándar EIA-310, con un ancho habitual de 19 pulgadas y una altura medida en “U” (cada U son 44,45 mm).
En este bastidor puedes centralizar servidores, switches, routers, paneles de parcheo (patch panel), unidades de almacenamiento, PDUs, SAIs y otros dispositivos de red. Todo queda montado sobre perfiles verticales y horizontales que permiten fijar los equipos y accesorios con tornillería específica.
Además de la parte mecánica, un rack bien diseñado incorpora elementos para mejorar la seguridad y la protección del hardware: puertas con cerradura, paneles metálicos, ventilación forzada, pasacables, bandejas y sistemas de monitorización básica (temperatura, accesos, etc.).
Su misión principal es facilitar la instalación y el mantenimiento, permitiendo que todo esté accesible, ordenado y correctamente refrigerado, al tiempo que reduce el riesgo de daños físicos o manipulaciones no autorizadas.
Ventajas de montar un rack de red bien planificado
Planificar cómo instalar los chasis en el rack antes de empezar con el destornillador tiene un impacto enorme en el día a día. Un rack ordenado no solo se ve bien, también ahorra tiempo, reduce errores y alarga la vida de los equipos.
Una de las grandes ventajas es la centralización de toda la infraestructura de red y servidores en un único punto. Al tener SAN, switches, routers, servidores y SAIs en un mismo armario, el control, el diagnóstico y el mantenimiento se vuelven mucho más sencillos.
También se gana en orden y organización del cableado. Un rack con bandejas, pasacables, guías verticales y horizontales, más un buen etiquetado, evita enredos, desconexiones accidentales y pérdidas de tiempo cada vez que hay que localizar un puerto o un servidor concreto.
Otra ventaja clave es la escalabilidad. Si desde el principio piensas en el crecimiento futuro, dejas espacio libre y rutas de cable predefinidas, podrás añadir más servidores o dispositivos de red sin tener que desmontar medio armario ni comprometer la ventilación.
No hay que olvidar la seguridad física. Tener todo en un armario cerrado, con puertas laterales y frontales bloqueables, reduce el acceso no autorizado y protege frente a golpes, desconexiones fortuitas o toqueteos de personal ajeno a TI.
Por último, una disposición coherente de los equipos y el cableado mejora el flujo de aire y la refrigeración. Los racks están pensados para que el aire entre por el frontal y salga por la parte trasera, manteniendo las temperaturas dentro de los rangos recomendados y evitando sobrecalentamientos.
Tipos de rack y compatibilidad con los chasis
Antes de empezar a atornillar servidores, hay que comprobar que todo cuadra. La compatibilidad entre el chasis del servidor y el rack es esencial para un montaje seguro y estable.
En cuanto a formato, casi todos los racks para servidores respetan el estándar EIA-310, con un ancho de 19 pulgadas. Lo que realmente debes revisar es la altura total (en U) del conjunto de equipos y la profundidad disponible frente a la profundidad efectiva de servidores, SAN y accesorios de gestión de cables.
Conviene medir bien el chasis de cada servidor, contando cualquier extra como brazos de gestión de cable o tarjetas que sobresalgan, y asegurarse de que la parte trasera no queda pegada a la puerta del rack. Es recomendable dejar algo de margen para el flujo de aire y para manipular cables de red y alimentación.
En función del entorno, puedes optar por racks preconfigurados o por soluciones más personalizadas. Los racks preconfigurados son ideales cuando buscas algo estándar y rápido de desplegar. Los racks diseñados a medida permiten ajustar profundidad, sistemas de ventilación, distribución de PDUs y seguridad adicional según las necesidades de la sala.
En oficinas pequeñas o salas técnicas reducidas, un rack mural fijado a la pared puede ser una solución muy práctica. Ofrece menor capacidad que un rack de suelo, pero es perfecto para instalaciones sencillas, con switches, paneles de parcheo y algún servidor compacto, siempre respetando el peso máximo admitido.
Elección del lugar y condiciones del entorno
Elegir al tuntún dónde colocar el rack suele salir caro más adelante. La ubicación afecta a la refrigeración, la seguridad y el acceso para mantenimiento, así que conviene pensar un poco antes de mover el primer tornillo.
Lo primero es garantizar una buena climatización y ventilación en la sala. Para equipos de TI se recomienda trabajar entre unos 18 ºC y 27 ºC, con control de humedad razonable. Si el rack va a albergar varios servidores, SAN y electrónica de red, un sistema de aire acondicionado dedicado es casi obligatorio.
También hay que cuidar la seguridad física de la sala y del propio rack. Lo ideal es restringir el acceso mediante tarjetas, códigos o llaves, y usar armarios con cerradura en puertas delanteras, traseras y, si es posible, laterales. Así se evita que cualquiera pueda desconectar cables o manipular hardware sensible.
La accesibilidad es otro punto crítico: deja espacio suficiente por delante y por detrás del rack para poder abrir puertas, extraer servidores en rieles y trabajar con comodidad. Un pasillo frontal y uno trasero, aun estrechos, valen oro cuando toca hacer mantenimiento o sustituciones de urgencia.
Por último, mantén la sala lo más limpia posible. El polvo se acumula en ventiladores, filtros y rejillas de entrada de aire, reduciendo la eficiencia de la refrigeración y aumentando el riesgo de fallos térmicos. Un mínimo de higiene y revisiones periódicas ayudan a alargar la vida del hardware.
Montaje del armario rack paso a paso
Si el rack te llega desmontado, tocará montarlo antes de empezar a instalar chasis y accesorios. Seguir el manual del fabricante y tomarse el tiempo necesario evita sorpresas y desajustes.
En la fase de preparación, asegúrate de disponer de espacio de trabajo suficiente y del hueco definitivo donde irá el armario. Revisa que el suelo soporte el peso combinado de rack y equipos (especialmente si hay SAIs y baterías pesadas) y que el camino hasta la sala permite mover el bastidor sin problemas.
Antes de atornillar nada, verifica que todas las piezas y tornillería coinciden con el contenido indicado en el manual. Es útil organizar columnas, paneles, techo, base y perfiles de montaje, así como herramientas como llaves Allen, destornilladores o taladro si vas a fijar el rack al suelo o pared.
El montaje típico comienza colocando la base del rack como plataforma principal. Sobre ella se fijan las columnas verticales, que más tarde se unirán con el techo. Mientras ensamblas esta estructura, ve comprobando con un nivel que todo queda lo más recto y estable posible.
Una vez montado el “esqueleto”, llega el turno de los perfiles delanteros y traseros donde se atornillarán los equipos. Normalmente se instalan dos perfiles frontales y dos traseros, unidos mediante soportes de fondo que dan rigidez al bastidor y ayudan a mantener la alineación de los raíles.
El siguiente paso suele ser la instalación de paneles laterales y puertas. Algunos modelos permiten deslizar los paneles para colocarlos; otros requieren atornillarlos directamente. Las puertas, ya sean de cristal templado o metálicas, pueden necesitar pequeños ajustes de bisagras para que cierren y abran sin rozar.
Con la estructura lista, es momento de añadir accesorios internos: bandejas fijas o extraíbles, guías y anillos pasacables, ventiladores, PDUs y soportes específicos para SAIs o SAN. Aprovecha para definir desde ya por dónde circularán los cables de red y de alimentación.
Antes de dar el montaje por terminado, revisa con calma toda la tornillería y sujeciones. Comprueba que el rack está nivelado, que las puertas no rozan y que los paneles quedan firmes. Si el fabricante lo recomienda, fija el bastidor al suelo o a la pared para evitar vuelcos, especialmente si va a ir muy cargado.
Preparativos de instalación y herramientas necesarias
Antes de colgar el primer servidor del rack, conviene tenerlo todo a mano. Una buena preparación reduce errores, improvisaciones y viajes innecesarios a por herramientas.
Normalmente vas a necesitar tornillos y tuercas enjauladas si el rack tiene orificios cuadrados, además de tornillería estándar si algunos perfiles vienen ya roscados. Un juego de destornilladores Phillips y llaves Allen suele cubrir la mayoría de necesidades.
Para el montaje de los chasis en sí, necesitarás rLook rails o rieles deslizantes específicos del fabricante de cada servidor, o bandejas si se trata de equipos que no requieren extracción frecuente (por ejemplo, algunos SAIs o switches). Tener a mano bridas de velcro, anillos en D y bandejas de gestión de cables te facilitará muchísimo el trabajo de ordenación.
No olvides preparar etiquetas legibles y resistentes para identificar cables. Puede parecer un detalle menor, pero cuando la instalación crece, un buen etiquetado marca la diferencia entre localizar un enlace en segundos o pasarte media hora siguiendo cables a ojo.
Si quieres ir un paso más allá, puedes instalar sensores de temperatura en puntos estratégicos del rack, sobre todo en la parte superior y trasera. Integrados con el sistema de monitorización, te avisarán si alguna zona se calienta más de la cuenta.
Instalación de rieles, estantes y chasis de servidor
Una vez que el rack está listo, llega la parte delicada: montar los rieles y colocar los chasis de los servidores sin forzar ni desequilibrar la estructura. Aquí es donde un poco de orden y método se agradecen.
Empieza ajustando la profundidad de los raíles traseros del rack para que coincida con la profundidad de tus servidores. Mide bien el chasis, incluidos los brazos de gestión de cable si los vas a usar, y desliza los raíles del rack hasta que encajen con esa longitud, fijándolos con su correspondiente tornillería.
Después instala los rieles exteriores en los perfiles del rack siguiendo las instrucciones del fabricante del servidor. Alinea bien las U para que todos los equipos queden a la misma altura visual y sea más fácil identificar posiciones en el futuro.
Con los raíles exteriores fijados, monta los rieles interiores o piezas de anclaje sobre el propio chasis del servidor. Es importante que ambos lados queden perfectamente alineados para evitar atascos cuando deslices el equipo hacia el interior del rack.
Para insertar el servidor, extiende ligeramente los raíles exteriores y desliza el chasis con cuidado hasta que las guías internas y externas acoplen. Empuja despacio hasta su posición final, sin forzar ni golpear la parte frontal. Una vez dentro, fija el servidor con los tornillos frontales para que no quede holgura.
Para equipos que no necesiten extracción frecuente, como ciertos SAIs, algunas cabinas SAN o switches pequeños, puedes utilizar bandejas fijas atornilladas a los perfiles delanteros y traseros. Encima de ellas reposarán los dispositivos, asegurándolos con tornillos o con sujeciones adicionales si el fabricante lo recomienda.
Distribución del peso y orden lógico dentro del rack
Una de las dudas clásicas es: ¿empiezo a llenar el rack por arriba, por abajo o por el medio? Como norma general, los equipos más pesados deben ir siempre en la parte inferior para evitar que el armario pierda estabilidad.
Coloca lo más cerca del suelo posible SAIs, baterías, grandes cabinas SAN o servidores muy pesados. A medida que asciendes, monta servidores estándar, switches y electrónica más ligera. Así el centro de gravedad se mantiene bajo y reduces el riesgo de vuelco, especialmente si el rack no está anclado.
Además del peso, conviene seguir un orden lógico funcional. Por ejemplo, puedes agrupar en la parte superior los switches de acceso y los paneles de parcheo, en el centro los servidores y justo debajo las unidades de almacenamiento o equipos que requieran más ventilación.
Deja siempre algo de espacio libre en el rack pensando en futuras ampliaciones. Reservar un par de U vacías entre bloques de equipos o en la parte media puede ayudarte a mejorar el flujo de aire y a tener margen para futuros servidores o dispositivos que todavía no están en proyecto.
Gestión del cableado dentro del rack
El cableado es, probablemente, lo que más marca la diferencia visual entre una instalación profesional y un desastre. Planificar bien cómo van a discurrir los cables de red y de alimentación es clave.
Antes de enchufar nada, decide por dónde circularán los cables de datos y por dónde los de corriente. Siempre que sea posible, sepáralos para reducir interferencias y para que, si hay que cortar alimentación o manipular PDUs, no te lleves por delante enlaces de red.
Utiliza pasacables verticales y horizontales, anillos en D y bandejas para canalizar los mazos de cables. Las bridas de velcro son preferibles a las de plástico, porque permiten reabrir y reorganizar sin tener que cortar nada. Evita apretar en exceso para no dañar los conductores.
Los patch panels son tus aliados: lleva el cableado estructurado de la sala hasta los paneles de parcheo y desde ahí conecta con el switch mediante latiguillos cortos. De este modo, dentro del rack solo tendrás la longitud estrictamente necesaria, mejorando el orden y reduciendo el volumen de cables.
Cada vez que instales un cable, dedica unos segundos a etiquetar ambos extremos con un sistema claro y consistente: número de puerto, equipo de origen y destino, VLAN si aplica, etc. A futuro, cuando tengas que seguir un enlace, agradecerás enormemente ese pequeño esfuerzo extra.
Conexión de equipos de red y servidores al switch
Con los chasis ya montados en el rack, llega el momento de conectarlo todo al switch. La idea es lograr una interconexión limpia, eficiente y fácil de mantener.
Lo más habitual es tener en la parte frontal del rack paneles de parcheo donde terminan todos los cables de red que vienen de los puestos de trabajo o de otras salas. Desde estos paneles, utilizas latiguillos cortos (patch cords) para conectarlos a los switches, evitando que entren cables largos y desordenados en el área de electrónica.
Reserva siempre uno o varios puertos en los switches para la conexión con el router o el firewall perimetral. En entornos con varios switches o enlaces redundantes, documenta bien las interconexiones troncales para no perderte cuando toque ampliar o diagnosticar problemas.
Antes de realizar las conexiones físicas, asegúrate de que los cables están en buen estado, sin dobleces extremas ni conectores dañados. Trabaja siempre con los equipos apagados o desconectados de la corriente cuando vayas a manipular masivamente el cableado, sobre todo si también tocas alimentación.
Una vez todo conectado, realiza pruebas de conectividad básicas y, si dispones de herramientas de monitorización, verifica que todos los enlaces levantan correctamente, que las velocidades son las esperadas y que no hay errores de capa física. Así detectas fallos de cable o de puertos desde el primer día.
Flujo de aire, refrigeración y disposición de pasillos
La refrigeración es uno de los puntos críticos de cualquier instalación de servidores. Un rack mal ventilado puede provocar sobrecalentamientos, reinicios y fallos prematuros de hardware.
La mayoría de los servidores están diseñados para tomar aire frío por el frontal y expulsarlo por la parte trasera. Por eso, en salas con varios racks se configura un diseño de pasillos fríos (parte frontal de todos los racks enfrentada) y pasillos calientes (parte trasera enfrentada entre sí).
En instalaciones más pequeñas, aunque solo tengas un rack, procura no bloquear las entradas y salidas de aire con cables, bandejas mal situadas o paneles opacos innecesarios. Utiliza paneles ciegos para tapar huecos vacíos en el frontal y evitar recirculaciones de aire caliente hacia servidores activos.
Complementa esta disposición con sistemas de supervisión de temperatura. Colocar sensores en la parte superior y trasera del rack ayuda a detectar zonas en las que, por acumulación de calor, puedas necesitar mejorar el caudal de aire o reorganizar equipos.
Si notas temperaturas elevadas, valora opciones como aumentar la capacidad de climatización de la sala, mejorar el sellado de puertas, reorganizar la distribución de los equipos o añadir ventiladores adicionales dentro del propio armario, siempre respetando las recomendaciones del fabricante.
Seguridad eléctrica, PDUs y buenas prácticas
Además de ordenar bien el hardware y los cables de datos, hay que cuidar la parte eléctrica. Una alimentación mal dimensionada o desorganizada puede causar cortes, sobrecargas y riesgos de seguridad.
Lo más recomendable es utilizar PDUs (unidades de distribución de energía) montadas en el propio rack, conectadas a uno o varios SAIs según la criticidad de los equipos. Distribuye las cargas de manera equilibrada entre las diferentes líneas para no saturar ningún circuito.
Verifica siempre que todos los equipos están correctamente conectados a tierra y que las tomas cumplen la normativa eléctrica aplicable. No abuses de regletas improvisadas dentro del rack; es preferible integrar toda la distribución en las PDUs diseñadas para este uso.
Antes de poner el sistema en marcha, calcula el consumo total de los servidores, SAN, switches y resto de dispositivos, y compáralo con la capacidad nominal de tus SAIs y líneas de alimentación. De esta forma evitarás trabajar al límite y podrás dimensionar ampliaciones futuras con criterio.
En entornos donde la continuidad de servicio es crítica, plantéate configuraciones con alimentación redundante, con dos PDUs independientes y servidores con doble PSU, cada una conectada a una línea diferente. Así, si una rama eléctrica falla, el equipo sigue funcionando.
Documentación, mantenimiento y errores a evitar
Una instalación de rack bien hecha no termina cuando aprietas el último tornillo. La documentación y el mantenimiento continuado son los que mantienen el orden con el paso del tiempo.
Es muy útil crear un diagrama o mapa del rack indicando en cada U qué equipo está instalado, incluyendo número de serie, nombre de host, IP principal y conexiones relevantes. Guarda también el esquema de cableado, con correspondencia de puertos entre paneles de parcheo y switches.
Programa revisiones periódicas para comprobar el estado de cables, conectores, rieles, tornillos y ventiladores. En esas visitas, aprovecha para limpiar filtros, retirar polvo acumulado y confirmar que la temperatura y el nivel de ruido se mantienen dentro de lo normal.
Entre los errores más comunes que conviene evitar destacan la desalineación de rieles al instalar un servidor, que puede forzar el chasis o atascarlo, y el cableado desorganizado, que a la larga entorpece cualquier intervención y puede bloquear el flujo de aire.
También es frecuente olvidar la importancia del bloqueo de flujo de aire por huecos mal tapados, cables colgando o dispositivos mal ubicados. Todo ello contribuye a puntos calientes en el rack, que repercuten directamente en el rendimiento y la vida útil de los servidores.
Si desde el principio te tomas el tiempo de planificar la disposición, respetar la distribución de peso, cuidar la refrigeración, ordenar el cableado y documentar la instalación, tendrás un rack fácil de mantener, preparado para crecer y con muchas menos probabilidades de dar guerra por problemas físicos o térmicos.
