Cómo saber si tu antivirus está afectando al rendimiento del PC

Última actualización: febrero 25, 2026
Autor: Isaac
  • Un antivirus siempre consume recursos, pero las tecnologías modernas permiten equilibrar protección y rendimiento sin lastrar el PC.
  • Existen herramientas como el analizador de rendimiento de Microsoft Defender para identificar archivos, rutas y procesos que provocan sobrecarga.
  • Los laboratorios independientes evalúan antivirus con cientos de pruebas, midiendo tanto eficacia frente al malware como impacto en el sistema.

antivirus y rendimiento del ordenador

Muchos usuarios instalan un antivirus, lo olvidan y solo se acuerdan de él cuando el ordenador empieza a ir a tirones. Es lógico preguntarse si ese bajón de velocidad se debe al propio programa de seguridad o a otra cosa. Un antivirus siempre consume recursos, pero eso no significa que tenga por qué lastrar el rendimiento hasta hacerlo insufrible.

El equilibrio está en conseguir una buena protección sin convertir el PC en una tortuga. Para eso conviene entender qué hace realmente un antivirus por dentro, cómo se mide su impacto y qué herramientas ofrece tanto el propio sistema (como Microsoft Defender) como los laboratorios independientes para evaluar su comportamiento.

Qué hace un antivirus y por qué puede afectar al rendimiento

Para proteger el sistema, un antivirus no es una simple “app más”. Se integra a muy bajo nivel en el sistema operativo, normalmente a nivel de kernel, con permisos elevados para vigilar prácticamente todo lo que pasa en el equipo.

Eso implica que el motor de seguridad realiza de forma continua operaciones como abrir archivos, leer su contenido y desempaquetarlos (por ejemplo, ZIP, instaladores o ejecutables comprimidos) antes de dejarlos ejecutar o copiar.

Además del análisis de archivos, la mayoría de soluciones modernas incluyen módulos de protección web que evalúan la seguridad de las páginas que visitas, inspeccionan descargas y monitorizan el tráfico en busca de intentos de phishing o exploits.

A todo esto se suma la necesidad de mantener al día la base de datos de firmas y los modelos de detección en la nube. El antivirus descarga actualizaciones con frecuencia y gestiona reglas, listas blancas, cuarentenas y configuraciones internas.

Cuanto más completo y exhaustivo sea el análisis (motores heurísticos, sandboxing, detección de comportamiento, antiransomware, etc.), más recursos tenderá a consumir. El truco está en que ese consumo sea razonable y se gestione con tecnologías modernas que reduzcan el impacto en tiempos de arranque, apertura de programas y fluidez general.

analizar impacto del antivirus en el rendimiento

Señales de que tu antivirus puede estar frenando el PC

Hay algunos síntomas bastante claros que pueden indicar que el antivirus es, como mínimo, parte del problema de rendimiento que estás sufriendo.

Uno de los más típicos es que el ordenador tarde una eternidad en arrancar. Es normal que un equipo con muchos programas de inicio se tome unos segundos extra, pero si iniciar sesión y poder usar el escritorio se convierte en un suplicio, conviene sospechar. tarde una eternidad en arrancar

Otro indicio frecuente es notar que al abrir archivos grandes, instalar programas o descomprimir ZIP, todo el sistema parece quedarse medio congelado mientras el antivirus analiza lo que estás haciendo.

También puedes detectar problemas si observas que, al iniciar un análisis completo, la CPU se dispara al 90-100 % durante mucho tiempo o el disco permanece constantemente al 100 % de actividad sin una razón clara más allá del propio escaneo.

Por último, que el equipo vaya razonablemente fluido en Modo seguro de Windows, pero se vuelva pesado en el arranque normal, es una pista clara: algo que se carga con Windows está penalizando el rendimiento, y el antivirus es siempre uno de los primeros sospechosos a comprobar.

Cómo comprobar si tu antivirus está funcionando bien (y no solo molestando)

Antes de culpar al antivirus de todos los males, es crucial verificar que realmente está haciendo su trabajo de protegerte. Un software de seguridad que apenas consume recursos pero tampoco detecta nada es, en la práctica, como no tener nada instalado.

  ¿Cómo saber el servidor de mi correo Outlook 2010?

El primer paso es asegurarte de que tienes tanto el antivirus como el sistema operativo correctamente actualizados. Sin firmas recientes ni parches de seguridad, el programa puede fallar al reconocer amenazas modernas e incluso comportarse de forma errática.

Después conviene revisar si hay otros antivirus o suites de seguridad instalados. Tener dos motores residentes peleándose por escanear lo mismo suele traducirse en conflictos, bloqueos y una caída brutal del rendimiento. Puedes informarte sobre cómo funcionan algunas alternativas como otros antivirus o suites de seguridad.

Una vez tengas claro que solo tienes un antivirus activo y al día, puedes ponerlo a prueba con archivos de test inofensivos. Organismos y laboratorios de seguridad publican “virus falsos” (como los de EICAR o proyectos de prueba tipo Wicar) diseñados para disparar las alarmas sin dañar el sistema.

Si descargas uno de estos archivos desde un navegador estándar (sin filtros extra activos) y el antivirus no reacciona en absoluto, tienes un problema serio: o está mal configurado, o no funciona como debería, o directamente es un producto deficiente.

Pruebas más avanzadas: malware real en entorno controlado

Para usuarios avanzados que quieran ir un paso más allá, existe la posibilidad de probar muestras de malware real en un entorno muy controlado. Esto no es algo recomendable para cualquiera, pero bien hecho permite medir la capacidad real del antivirus.

La forma correcta de hacerlo es levantar una máquina virtual aislada, por ejemplo con VirtualBox o similar, e instalar en ella un Windows con todas las actualizaciones y el antivirus que quieras evaluar.

Dentro de esa máquina, crea una cuenta de usuario estándar en lugar de utilizar la cuenta de administrador, instala herramientas necesarias (por ejemplo, Python para ejecutar ciertas muestras de prueba) y solo entonces descarga algún malware de prueba publicado en repositorios didácticos (como algunos proyectos específicos en GitHub).

Aunque es extremadamente raro, existe la posibilidad de que ciertas amenazas escapen de una máquina virtual mal configurada, así que hay que extremar las precauciones: no uses nunca muestras desconocidas para pruebas caseras, y limítate a proyectos explícitamente diseñados para benchmarking de seguridad.

Con ese escenario, podrás ver hasta qué punto el antivirus bloquea la descarga, impide la ejecución, pone en cuarentena los archivos o, por el contrario, deja que el malware se ejecute sin pestañear. Si ocurre lo segundo, da igual lo ligero que sea: ese antivirus no te sirve.

Cómo medir el impacto en rendimiento con Microsoft Defender

Si utilizas Microsoft Defender como solución integrada en Windows, el propio sistema ofrece una herramienta muy útil para diagnosticar problemas de consumo de recursos: el analizador de rendimiento (Performance Analyzer) del antivirus.

Se trata de un conjunto de cmdlets de PowerShell que permiten registrar lo que hace Defender mientras usas el PC y generar informes detallados con los archivos, rutas, procesos y extensiones que más tiempo de escaneo consumen.

Para usarlo, necesitas una versión de la plataforma Defender relativamente reciente (por ejemplo, 4.18.2108.7 o superior) y PowerShell 5.1, ISE, remoto o 7.x, según tu versión de Windows. En Windows Server 2012 R2 hará falta, además, instalar el Windows ADK con Windows Performance Toolkit.

El flujo general de uso es sencillo: primero grabas una sesión de uso real, después analizas esa traza y, a partir de ahí, tomas decisiones (exclusiones, ajustes de configuración, revisión de procesos problemáticos, etc.).

Pasos básicos para usar el analizador de rendimiento de Defender

Para iniciar una grabación de lo que está haciendo Microsoft Defender Antivirus en tu equipo, abre PowerShell como administrador y ejecuta el cmdlet adecuado. El procedimiento típico sería algo como esto:

Primero, arrancas una nueva grabación con:

New-MpPerformanceRecording -RecordTo C:\Rutas\MiGrabacion.etl

El parámetro -RecordTo indica la ruta completa donde se va a guardar el archivo de seguimiento (.etl). Mientras la grabación está activa, utilizas el ordenador de forma normal o reproduces la situación en la que notas los problemas (abrir proyectos pesados, compilar, jugar, etc.).

  WMR para Windows: estado, soluciones y alternativas reales

Cuando consideres que tienes información suficiente, vuelves a la ventana de PowerShell y pulsas la tecla Intro para detener y guardar la grabación; si prefieres cancelar sin guardar, puedes usar Ctrl+C.

Con el archivo .etl generado, ya puedes pedirle a Defender que cree distintos informes usando el cmdlet Get-MpPerformanceReport. Por ejemplo:

Get-MpPerformanceReport -Path C:\Rutas\MiGrabacion.etl -TopFiles 3 -TopScansPerFile 10

Este comando devuelve una lista de los tres archivos que más impacto han tenido en el tiempo de escaneo, junto con los diez exámenes principales asociados a cada uno, lo que ayuda a detectar si hay ficheros o rutas especialmente problemáticos.

Qué tipo de datos ofrece el informe de rendimiento

Según los parámetros que uses en Get-MpPerformanceReport, podrás obtener diferentes vistas: rutas que más tiempo consumen, procesos que más disparan el motor, extensiones que se escanean con más frecuencia, etc.

En general, los informes incluyen información como número de escaneos realizados, duración total, mínima, media, máxima y mediana de los análisis, así como la ruta exacta del archivo, el proceso implicado y el motivo del examen (por acceso en tiempo real, por petición del usuario, por programación, etc.).

Esto permite responder a preguntas del tipo: “¿Es mi editor de vídeo el que provoca que Defender escanee un montón de ficheros temporales?”, o “¿hay una carpeta de desarrollo con miles de archivos que se está volviendo un cuello de botella?”.

A partir de junio de ciertas versiones (por ejemplo, serie 4.18.2206.x), Defender añade además una columna SkipReason que indica por qué determinados archivos se han omitido, con valores como “NotSkipped”, “Optimization” (normalmente razones de rendimiento) o “UserSkipped” (exclusiones configuradas por el usuario).

Gracias a esta información, puedes decidir con criterio qué rutas o tipos de archivo tiene sentido excluir del análisis en tiempo real sin comprometer de forma grave la seguridad, por ejemplo carpetas de builds, cachés o máquinas virtuales muy pesadas.

Exportar los resultados a CSV o JSON para analizarlos mejor

Si necesitas procesar los datos en otras herramientas (Excel, scripts, sistemas de reporting), el analizador de rendimiento de Defender permite exportar toda la información a formatos estándar como CSV o JSON.

Para exportar los escaneos principales a un archivo CSV, podrías lanzar algo como:

(Get-MpPerformanceReport -Path .\MiGrabacion.etl -TopScans 1000).TopScans | Export-CSV -Path .\Escaneos.csv -Encoding UTF8 -NoTypeInformation

Con esto obtendrás un fichero CSV fácil de abrir con Excel, LibreOffice o cualquier herramienta de análisis de datos. La opción -NoTypeInformation limpia metadatos de PowerShell que no aportan nada en este contexto.

Si prefieres un flujo de trabajo basado en texto, puedes convertir el resultado a CSV directamente en consola mediante:

(Get-MpPerformanceReport -Path .\MiGrabacion.etl -TopScans 100).TopScans | ConvertTo-Csv -NoTypeInformation

Para JSON, lo ideal es usar el parámetro -Raw en Get-MpPerformanceReport, de manera que la salida sea más adecuada para ser consumida por otros sistemas. El JSON resultante se integra fácilmente en pipelines de análisis avanzados, dashboards o scripts personalizados.

Cómo elegir un antivirus que proteja sin arrastrar el sistema

Una tentación habitual es decidirse por el antivirus que “menos se nota” y deja el PC volar… aunque luego falle como una escopeta de feria en la detección de amenazas. Ese enfoque es peligroso: la prioridad debe seguir siendo la seguridad.

En la práctica, muchas de las soluciones que parecen extremadamente ligeras lo consiguen porque analizan menos, aplican heurísticas pobres o desactivan módulos de protección clave. El resultado: una sensación de velocidad a costa de quedar vendido frente a troyanos, ransomware o phishing sofisticado.

Curiosamente, también existen productos que consumen muchos recursos y, aun así, ofrecen una protección mediocre. Es decir, ni rinden bien ni protegen bien. Por eso no basta con mirar el uso de CPU o RAM: hay que contrastar resultados en pruebas independientes.

  No se puede seleccionar más de un archivo o carpeta en Windows

Los buenos antivirus actuales combinan motores de análisis potentes con tecnologías de optimización que reducen el número de escaneos redundantes, aprovechan cachés inteligentes y delegan parte del trabajo en la nube para minimizar el impacto local.

Ejemplos de este enfoque son suites comerciales que han ido puliendo sus motores durante años para lograr que análisis exhaustivos, protección web, antiphishing y otras funciones convivan con un rendimiento razonable incluso en equipos de gama media.

Qué hacen los laboratorios independientes para medir antivirus

Para saber qué antivirus se comportan mejor de verdad, más allá del marketing, es interesante fijarse en el trabajo de organizaciones de consumidores y laboratorios especializados que prueban estos productos de forma sistemática.

Hay entidades que llevan décadas realizando análisis comparativos con metodologías consensuadas a nivel internacional, donde participan múltiples organizaciones de consumidores que se ponen de acuerdo en los criterios de evaluación, los modelos a analizar y la ponderación de resultados.

Los productos no se prueban sobre el papel: se descargan de forma anónima, como lo haría cualquier usuario, se instalan en laboratorios con equipamiento adecuado y se someten a cientos de mediciones distintas, tanto objetivas (detección de malware, tiempos de escaneo, impacto en rendimiento) como subjetivas (facilidad de uso, claridad de mensajes, etc.).

En algunos proyectos, el coste de laboratorio por cada antivirus puede rondar varios miles de euros, lo que explica por qué no se pueden cubrir absolutamente todos los productos del mercado. A menudo se seleccionan los modelos más representativos por cuota de mercado o relevancia en determinados países.

Estos análisis suelen repetirse varias veces al año porque las suites de seguridad funcionan por suscripción y están en actualización constante. Los resultados se actualizan tomando la media de varias rondas de pruebas, y se revisa al menos una vez al año la ponderación de cada criterio para adaptarla a la realidad del mercado.

Cómo valoran protección y rendimiento los comparadores serios

En los comparadores independientes, la “nota final” de un antivirus no sale de una única prueba, sino de una combinación ponderada de muchas métricas. Entre ellas se encuentran:

La capacidad de detectar y bloquear malware conocido y desconocido en distintos escenarios (descarga, ejecución, archivos comprimidos, scripts, amenazas sin archivo, etc.), tanto en pruebas de laboratorio como en uso real simulado.

El impacto en el rendimiento del sistema, midiendo tiempos de arranque, copia de archivos, instalación de programas, apertura de aplicaciones de uso habitual, consumo de CPU/RAM en reposo y bajo carga de escaneo.

La facilidad de uso e interacción: claridad de las alertas, calidad de los informes, configuración inicial, presencia (o no) de publicidad invasiva, ofertas molestas o módulos irrelevantes para el usuario medio.

Con todo ello, se construye una puntuación sobre 100, donde cada bloque de pruebas tiene un peso distinto según su importancia. A partir de esos resultados se distinguen productos sobresalientes (“mejor del análisis”) y aquellos con mejor relación calidad/precio, que en muchas ocasiones son soluciones gratuitas muy bien resueltas.

Si te apoyas en estos comparadores, te será mucho más fácil elegir un antivirus que ofrezca un equilibrio real entre protección y rendimiento en lugar de fiarte solo de opiniones aisladas o campañas de marketing llamativas.

En definitiva, entender cómo trabaja tu antivirus, aprovechar herramientas como el analizador de rendimiento de Microsoft Defender y apoyarte en pruebas independientes te permite encontrar ese punto en el que el sistema sigue yendo suelto mientras el software de seguridad hace su trabajo en segundo plano sin estorbar demasiado.

Windows 11 va lento
Artículo relacionado:
Windows 11 va lento: guía completa para acelerar tu PC