Cómo crear un USB booteable con comandos paso a paso

Última actualización: febrero 26, 2026
Autor: Isaac
  • Un USB booteable permite instalar, reinstalar o reparar Windows sin necesidad de DVD ni programas externos obligatorios.
  • Con Diskpart, CMD, bootsect y xcopy puedes preparar manualmente la partición y el sector de arranque del pendrive.
  • Herramientas como Media Creation Tool o soluciones tipo Windows To Go simplifican la creación de medios de instalación y sistemas portátiles.
  • También es posible generar un USB de instalación de Windows desde Linux usando solo la línea de comandos y una imagen ISO.

USB booteable creado con comandos

Si necesitas reinstalar Windows, reparar un equipo que ya no arranca o simplemente quieres tener a mano un pendrive listo para instalar el sistema, crear un USB booteable usando solo comandos es una de las opciones más rápidas y fiables. No hace falta recurrir siempre a programas externos: con las herramientas de Windows (o incluso desde Linux) puedes dejar el USB listo para arrancar en cuestión de minutos.

En las próximas líneas vas a ver, paso a paso, cómo aprovechar Diskpart, CMD, bootsect, xcopy y hasta PowerShell para preparar un USB de arranque, además de por qué te interesa tener uno, qué requisitos debes cumplir y cómo usarlo tanto para instalar Windows como para reparar tu PC. Todo explicado en castellano de España, con un enfoque práctico y sin rodeos para que lo puedas seguir aunque no seas un gurú de sistemas.

Por qué merece la pena crear un USB booteable con comandos

Una memoria USB de arranque es básicamente un dispositivo que contiene un sistema operativo listo para iniciar el ordenador, sin depender del disco duro interno. Esto tiene varias ventajas muy claras frente al clásico DVD o al uso de herramientas de terceros.

Por un lado, es ideal cuando tu PC no consigue arrancar Windows por un fallo grave, por un virus, por sectores dañados en el disco o por una instalación corrupta. Con un pendrive booteable puedes iniciar el equipo, entrar en el asistente de instalación o en las herramientas de recuperación y tratar de salvar la situación.

Además, un USB de instalación te permite hacer una instalación limpia de Windows de forma más rápida que desde un DVD. Las unidades flash leen y escriben más deprisa, son más cómodas de transportar y prácticamente cualquier ordenador moderno permite arrancar desde USB, incluso muchos que ya ni incluyen unidad óptica.

También existe la opción de preparar un USB como entorno portátil de Windows: metes en la memoria un sistema ya configurado a tu gusto y te lo llevas donde quieras. Conectas el USB a otro equipo, arrancas desde ahí y te encuentras tu mismo escritorio, programas y preferencias, algo muy práctico cuando trabajas en varios ordenadores.

Eso sí, antes de ponerte manos a la obra debes tener presente que todos los métodos que vamos a ver implican formatear la memoria USB y borrar su contenido. Haz copia de cualquier archivo importante que tengas en el pendrive, porque una vez uses Diskpart o formatees la unidad no habrá marcha atrás.

Requisitos básicos para crear un USB booteable con comandos

Antes de lanzar el primer comando conviene comprobar que cumples una serie de requisitos mínimos de hardware y software. No son complicados, pero si fallas en alguno el proceso puede no funcionar correctamente o podrías terminar formateando el disco equivocado.

En cuanto al tamaño de la memoria, para sistemas de 32 bits es recomendable usar al menos un USB de 4 GB, mientras que para Windows de 64 bits (Windows 8.1, 10 u 11) es mejor irte a 8 GB o más. Para soluciones tipo Windows To Go y sistemas portátiles, es habitual trabajar con unidades de 13 GB en adelante para ir holgado.

Por la parte del sistema, en Windows necesitas tener permisos de administrador para ejecutar CMD, Diskpart, PowerShell o herramientas como Media Creation Tool, así como el archivo ISO de Windows o un DVD original desde el que copiar los ficheros de instalación. Sin esos permisos muchas operaciones te fallarán.

Por último, aunque aquí nos centraremos sobre todo en Windows, también es posible preparar el USB desde Linux si tienes solo línea de comandos. En ese caso la filosofía cambia un poco (se usan comandos como dd, parted o herramientas específicas para imágenes ISO), pero el objetivo es el mismo: hacer que el pendrive tenga una tabla de particiones y un sistema de archivos con los datos de instalación.

Crear un USB booteable con Diskpart y CMD en Windows

El método más clásico para dejar un USB listo para arrancar usando solo herramientas del sistema consiste en tirar de Diskpart desde el símbolo del sistema. Con esta utilidad puedes crear, borrar y formatear particiones de manera muy precisa.

Para empezar, conecta el pendrive al PC con Windows, abre el menú Inicio, escribe cmd, haz clic derecho sobre “Símbolo del sistema” y elige “Ejecutar como administrador”. Si Windows te lanza un aviso del Control de cuentas de usuario (UAC), acepta con el botón “Sí” para continuar.

En la consola que se abre, escribe diskpart y pulsa Intro. Entrarás en la herramienta de administración de discos en modo texto. Es fundamental tener claro qué disco es tu USB, porque cualquier comando erróneo aquí puede borrar el disco duro donde tienes el sistema.

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Para ver la lista de dispositivos de almacenamiento, usa el comando list disk. Se mostrará cada disco con su número y tamaño aproximado. Localiza tu memoria USB por la capacidad, por ejemplo “Disco 2” de 14 GB, y toma nota de ese número, ya que será el que usarás a continuación.

Una vez identificado el dispositivo, selecciona el pendrive introduciendo select disk X, sustituyendo X por el número correcto. A partir de este momento, todas las órdenes de Diskpart se aplicarán sobre esa unidad, así que asegúrate de no equivocarte o podrías quedarte sin los datos del disco del sistema.

El siguiente paso será dejar la unidad completamente limpia. Para ello escribe clean y confirma con Intro. Esta orden borra la tabla de particiones y cualquier configuración previa del USB, dejándolo vacío y listo para crear la nueva partición de arranque.

Con el dispositivo preparado, hay que crear una partición primaria en el USB. Hazlo con el comando create partition primary, que genera una única partición que ocupará toda la capacidad disponible. En el momento en que finalice, Diskpart la referirá como “Partición 1”.

Selecciona ahora esa partición recién creada con select partition 1 y, acto seguido, márcala como activa usando el comando active. Esto indica al firmware del equipo (BIOS o UEFI) que se trata de una partición desde la que se puede iniciar el sistema, algo obligatorio para que el USB sea booteable.

Llega el turno de formatear. Aquí tienes dos posibilidades en función de cómo vayas a usar el pendrive: si tu intención es arrancar en equipos modernos con UEFI y arranque seguro, lo más apropiado es formatear en FAT32 con el comando format fs=fat32 quick. Si apuntas a sistemas con BIOS tradicional o quieres aprovechar archivos grandes, puedes usar format fs=ntfs quick.

Cuando termine el formateo, es posible que todavía no veas la unidad en “Este equipo”. Para solucionarlo, bastará con darle una letra con el comando assign. En ese momento Windows montará la partición y el USB aparecerá como una unidad más en el Explorador de archivos.

Para salir de Diskpart basta con escribir exit. El pendrive ya está particionado, activo y formateado, pero todavía falta una pieza clave: copiar los archivos de instalación de Windows y preparar el sector de arranque para que el equipo lo reconozca como un medio válido desde el que iniciar.

Hacer que el USB sea de arranque con BOOTSECT y copiar Windows

Con la estructura del USB ya montada, el siguiente paso es asegurarse de que el sector de arranque contiene el código necesario para que la BIOS o UEFI puedan cargar el instalador de Windows. Para eso se utiliza BOOTSECT.EXE desde el propio símbolo del sistema.

Introduce el DVD de Windows en la unidad óptica o monta la imagen ISO de Windows en el Explorador de archivos. Comprueba qué letra de unidad se ha asignado al medio de instalación (por ejemplo D: o G:) y cuál es la letra del USB recién preparado (por ejemplo H: o F:), ya que las vas a necesitar en los comandos.

En la ventana de CMD que ya tenías abierta, cambia a la unidad del medio de instalación escribiendo algo como D: y pulsando Intro (sustituye D por la letra que corresponda). A continuación, entra en la carpeta de arranque usando CD BOOT hasta que en la consola veas un prompt del estilo “D:\BOOT>”.

Desde esa ubicación puedes ejecutar bootsect /nt60 X:, cambiando X por la letra de la memoria USB. Este comando reescribe el código de arranque en el sector inicial del pendrive según el estándar NT60, que es el utilizado por las versiones modernas de Windows a partir de Vista/7.

Una vez aplicado el bootsect, el USB ya tiene un sector de arranque válido, pero aún falta copiar todos los archivos del instalador de Windows. Puedes hacerlo de forma manual arrastrando desde la unidad del DVD o de la ISO al pendrive, o si prefieres algo más cómodo y controlado, puedes tirar de xcopy desde el propio CMD.

Por ejemplo, si el DVD está en la unidad G: y el USB en F:, puedes escribir un comando del tipo xcopy g:\*.* /s /e /f f:\. Aquí el modificador /s copia directorios y subdirectorios (excepto los vacíos), /e fuerza a incluir también los directorios vacíos y /f muestra en pantalla los nombres completos de los ficheros a medida que se van transfiriendo.

Conviene tener un poco de paciencia porque el volcado completo de los archivos de instalación puede tardar varios minutos, especialmente en memorias USB más lentas. Cuando termine, expulsa la unidad de forma segura, vuelve a conectarla y verás que aparece el icono del instalador de Windows, lo que indica que el pendrive está listo como medio de arranque.

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Crear un USB booteable con CMD para Windows 10 y 11

En el caso concreto de Windows 10 y Windows 11, el procedimiento con CMD es casi idéntico al que acabas de ver: se basa en Diskpart para gestionar el pendrive y en copiar la ISO del sistema a la memoria. La diferencia es que ahora es muy habitual tener la ISO descargada en el propio PC en lugar de un DVD físico.

Empiezas de igual manera: abriendo una consola de comandos como administrador, ejecutas diskpart, haces list disk para ver todos los discos y luego select disk N sobre el número que corresponda a tu USB. Después limpias la unidad con clean y creas la partición primaria de arranque con create partition primary.

Seleccionas la partición recién creada con select partition 1, la marcas como activa mediante active y formateas en NTFS o FAT32 usando el formato rápido. Para un uso general con equipos modernos que arrancan por UEFI, lo más habitual es decantarse por format fs=fat32 quick, que asegura compatibilidad con el modo de arranque nativo.

Cuando termina el formateo, asignas una letra con assign y sales de Diskpart con exit. El pendrive ya aparece como unidad en el Explorador, pero ahora necesitas acceder al contenido de la ISO de Windows 10 o 11. Con el botón derecho sobre el archivo ISO puedes usar la opción “Montar”, de manera que aparecerá como una nueva unidad virtual.

Una vez montada la ISO, basta con copiar todo el contenido de esa unidad a la memoria USB. Puedes hacerlo a mano o, si prefieres seguir en la línea de comandos, con una orden xcopy similar a la anterior, donde la unidad de origen será la de la ISO montada y la de destino la del pendrive.

Si lo que quieres es recrear exactamente el proceso “clásico” con sector de arranque, también puedes moverte al directorio BOOT dentro de la ISO montada y ejecutar bootsect /nt60 letraUSB:. Esto te garantiza que el USB heredará el cargador de arranque correcto para que funcione tanto en equipos con BIOS como con ciertos modos de compatibilidad de UEFI.

Con el USB ya preparado, solo tendrás que convertirlo en el primer dispositivo de arranque en la BIOS o UEFI del equipo donde quieras instalar el sistema. Al reiniciar, la máquina debería saltar directamente al asistente de instalación de Windows 10 u 11 que acabas de copiar.

Opción oficial: herramienta de creación de medios de Microsoft

Si prefieres no complicarte con Diskpart o comandos, Microsoft ofrece su propia vía oficial para generar una memoria USB booteable mediante la Media Creation Tool, que descarga la versión de Windows que elijas y construye ella sola el pendrive.

Para usarla tienes que ir a la página de descarga de Windows 10 o 11 de Microsoft y pulsar en “Descargar herramienta ahora”. Una vez hayas bajado el ejecutable (por ejemplo MediaCreationTool21H2.exe), lo abres desde la carpeta de descargas o desde el menú del navegador.

El programa te mostrará primero los habituales términos de licencia, que debes aceptar para continuar. Después te preguntará qué quieres hacer; en tu caso, deberás seleccionar la opción de crear “medios de instalación (unidad flash USB, DVD o archivo ISO) para otro PC” y avanzar con el botón Siguiente.

A continuación verás las opciones de idioma, edición y arquitectura. Si no tienes un requisito concreto (por ejemplo, montar una edición diferente o una arquitectura especial), es buena idea dejar marcadas las opciones recomendadas para este equipo, que se ajustan a la instalación que Microsoft considera más adecuada.

Cuando llegues al paso de elegir el tipo de medio, marca la casilla de unidad flash USB y haz clic en Siguiente. El asistente te mostrará los pendrives conectados; selecciona el que quieras usar como USB de arranque y confirma. Ten en cuenta que el contenido de esa unidad se borrará por completo.

La herramienta descargará los archivos de instalación desde los servidores de Microsoft (varios gigas, según edición y versión) y preparará automáticamente la estructura de arranque, partición y copiado. Cuando el proceso termine, tendrás una memoria lista para instalar Windows en cualquier equipo compatible.

Crear un USB booteable para reparar Windows

Más allá de la instalación desde cero, también resulta muy útil disponer de un pendrive orientado a reparar problemas de arranque de Windows. Este tipo de medios incluyen herramientas extras para reconstruir el MBR, analizar sectores defectuosos o recuperar particiones dañadas.

Existen utilidades específicas como AOMEI Partition Assistant Professional que permiten generar un USB de arranque con su propio entorno. Desde allí pueden ejecutarse funciones de reparación sobre el disco del sistema, como volver a crear el registro de arranque maestro o escanear en busca de errores físicos.

El procedimiento habitual en estos casos es conectar la memoria USB a un equipo que funcione correctamente, instalar el programa, abrir su menú de herramientas y seleccionar la opción de crear un CD o USB booteable. El asistente suele pedirte que elijas el dispositivo USB y te avisa de que lo formateará antes de preparar el entorno.

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Cuando la creación del medio termina, puedes llevar ese pendrive a la máquina que no arranca, configurar la BIOS/UEFI para que inicie desde él y acceder a los módulos de recuperación del disco. Entre las opciones más frecuentes están la reparación de MBR, la comprobación de la partición del sistema y la corrección de sectores defectuosos.

Aunque este tipo de soluciones tienen un componente gráfico y no se basan al cien por cien en comandos, complementan muy bien al USB de instalación tradicional, y conviene tener clara la diferencia: uno está pensado para instalar o reinstalar el sistema, mientras que el otro se orienta a arreglar un Windows que ya tenías y que ha dejado de arrancar.

Crear un USB booteable tipo Windows To Go

Otra variante interesante es usar la memoria USB como dispositivo portátil de Windows, de forma que puedas llevarte tu propio sistema operativo en el bolsillo y arrancar desde él en diferentes ordenadores cuando lo necesites.

La idea es instalar una copia de Windows en la memoria de forma parecida a como lo harías en un disco interno, pero configurada para ser completamente portátil. Microsoft ofrecía Windows To Go en ciertas ediciones empresariales, pero existen herramientas de terceros que replican esa funcionalidad con más flexibilidad.

Con soluciones como AOMEI Partition Assistant Profesional puedes entrar en su opción “Windows To Go Creator” y elegir si quieres basarte en un archivo ISO de Windows o en la instalación actual que ya tienes en ese equipo. El programa se encargará de adaptar la imagen al USB para que pueda arrancar como un sistema completo.

La ventaja de este enfoque es que soporta distintas ediciones de Windows 7, 8, 10 u 11 y no se limita a las versiones Enterprise. Además, el requisito de tamaño del USB suele ser moderado (alrededor de 13 GB en muchos casos), por lo que tampoco necesitas memorias gigantes para montarlo.

Tras seleccionar la ISO o el sistema fuente y el pendrive de destino, el asistente avisa de que formateará la memoria y después comienza la copia y configuración. Al finalizar, podrás conectar ese USB en otros equipos, ordenar que arranquen desde él y cargar tu entorno de trabajo tal como lo tienes configurado.

Es importante tener presente que según el hardware del dispositivo donde lo uses, Windows puede tardar un poco más en detectar controladores, adaptar la resolución y configurar dispositivos. Aun así, es una solución muy cómoda para situaciones en las que necesitas tu propio sistema sin tocar el disco duro del ordenador ajeno.

Crear un USB de instalación de Windows desde Linux solo con comandos

Si tu equipo principal con Windows ha dejado de funcionar y solo dispones de un ordenador con Linux en modo consola, también es posible preparar un USB booteable de Windows usando únicamente comandos, aunque el proceso difiere del de Diskpart.

Desde Linux lo normal es descargar la ISO oficial de Windows, conectar la memoria USB y localizar cuál es su dispositivo de bloque con herramientas como lsblk o fdisk -l (por ejemplo /dev/sdb). Es vital no equivocarse aquí, porque cualquier operación de escritura se llevará por delante el contenido del disco elegido.

Una vez identificado el pendrive, puedes recurrir a comandos como dd para volcar la imagen de la ISO directamente sobre la unidad, o a utilidades de particionado como parted para crear una tabla de particiones compatible y copiar de forma manual la estructura de archivos. En esencia se trata de lograr que la memoria tenga una partición arrancable con los datos de la ISO.

Existen también herramientas específicas en consola para manejar imágenes ISO híbridas, capaces de generar USB booteables de Windows desde Linux sin entorno gráfico, pero en todos los casos la filosofía será parecida a la vista en Windows: preparar la tabla de particiones, el sistema de archivos y el contenido de instalación.

Esta alternativa es especialmente útil cuando tienes un servidor con Ubuntu u otra distribución sin interfaz gráfica y quieres salir del paso generando el pendrive de instalación de Windows que luego utilizarás en otro ordenador distinto.

Sea cual sea el sistema operativo desde el que lo crees, lo fundamental es que el USB cumpla con dos requisitos: que la partición esté marcada como de arranque y que contenga un cargador compatible con BIOS/UEFI junto con todos los archivos de configuración e instalación de Windows.

Con todas estas piezas sobre la mesa, tienes a tu alcance distintos caminos para preparar un USB booteable: desde el enfoque puramente por comandos con Diskpart, CMD, bootsect y xcopy, pasando por las herramientas oficiales de Microsoft, hasta las soluciones avanzadas orientadas a reparación o a sistemas portátiles, e incluso la opción de generarlo desde Linux cuando tu único equipo funcional corre un servidor sin entorno gráfico.