- Las Samsung Galaxy Glasses serán unas gafas inteligentes ligeras, con cámara integrada y fuerte apoyo en la IA de Google Gemini.
- El primer modelo priorizará el audio, las notificaciones y la asistencia contextual, dejando la pantalla de realidad aumentada para una segunda generación.
- Formarán parte del ecosistema Android XR junto al casco Samsung Galaxy XR, pero con un enfoque mucho más discreto y de uso diario.
- Samsung busca competir de lleno con las Ray‑Ban Meta y otros proyectos de gafas con IA, combinando diseño de marca con hardware Snapdragon AR1.

Las Samsung Galaxy Glasses apuntan a convertirse en el próximo gran juguete tecnológico del ecosistema Android. No hablamos de otro casco voluminoso ni de un experimento raro, sino de unas gafas inteligentes con aspecto de montura convencional, pensadas para llevar todo el día como quien lleva unas Ray‑Ban de toda la vida, pero con IA integrada y conexión permanente al móvil… o incluso a la red móvil directamente, según algunas filtraciones.
En paralelo, Samsung ya ha desvelado Galaxy XR, su visor de realidad extendida construido junto a Google y Qualcomm sobre la nueva plataforma Android XR. Este casco marca la apuesta de la marca por experiencias inmersivas, mientras que las futuras Galaxy Glasses se colocan en el extremo opuesto: gafas ligeras, discretas y centradas en la utilidad diaria. Entre ambos productos se empieza a dibujar el ecosistema XR que Samsung quiere para los próximos años.
Galaxy XR y Android XR: la base técnica sobre la que se apoyarán las Galaxy Glasses
Galaxy XR es la primera pieza visible de la apuesta XR de Samsung. Se trata de un visor tipo casco que estrena Android XR, la nueva plataforma creada por Google específicamente para dispositivos de realidad extendida en la era de Gemini. Este sistema no es un simple Android adaptado, sino un entorno pensado desde cero para mezclar realidad virtual, realidad mixta e interacción con IA multimodal (voz, gestos y visión) en un mismo dispositivo.
Según Samsung, el visor está diseñado como un producto con IA nativa en el núcleo. Gemini se integra a nivel de sistema, de modo que el dispositivo no se percibe como una herramienta que responde a comandos, sino como un acompañante inteligente capaz de entender el contexto. En el casco, la IA “ve lo que tú ves y oye lo que tú oyes”, pudiendo reaccionar de forma natural a la escena que tienes delante: desde explicarte un contenido de YouTube hasta identificar un objeto que has rodeado con la mano mediante Circle to Search.
La clave de Android XR es que se trata de una plataforma abierta y escalable. Todas las apps ya desarrolladas para Android pueden ejecutarse de forma inmediata en Galaxy XR en versiones adaptadas, y la compatibilidad con estándares como OpenXR y WebXR facilita que estudios que trabajan con Unity o motores similares porten sus experiencias sin demasiadas complicaciones. Ese mismo ecosistema será el que, a medio plazo, dé soporte a las gafas de IA tipo Galaxy Glasses cuando vayan llegando al mercado.
Samsung remata la jugada con una colaboración estrecha: Google aporta el sistema (Android XR y Gemini), mientras que Qualcomm pone el hardware de referencia con la plataforma XR2+ Gen 2. Sobre esa base técnica se construyen el casco Galaxy XR y, en el futuro, las distintas formas de gafas conectadas con IA, desde modelos solo de audio hasta monturas con pantalla monocular.
El visor Galaxy XR funciona como el “hermano mayor” inmersivo, mientras que las gafas inteligentes se reservarán el papel de dispositivo ligero y siempre puesto, ideal para notificaciones, ayuda contextual y funciones de IA menos espectaculares pero más prácticas en el día a día.

Samsung Galaxy XR: visor inmersivo que marca el camino para las futuras gafas
Antes de entrar de lleno en las Galaxy Glasses, conviene entender bien qué ofrece Galaxy XR como referencia de lo que Android XR y la IA pueden hacer. El casco combina pantallas Micro‑OLED de muy alta resolución (3.552 x 3.840 por ojo, hasta 27 millones de píxeles) con un campo de visión de 109º en horizontal y 100º en vertical, tasas de refresco de hasta 90 Hz y un paso de píxel de solo 6,3 micras, todo ello pensado para reducir el efecto rejilla y aumentar la nitidez.
A nivel de ergonomía, Samsung ha puesto mucho mimo. El visor pesa unos 545 g con almohadilla frontal y reparte el peso entre la frente y la parte trasera de la cabeza para minimizar la presión en la cara. La batería es externa, con un peso aproximado de 302 g, y se conecta por cable, lo que permite mantener el casco más compacto y cómodo. Además, se incluye un protector de luz desmontable: si lo quitas, resulta más ligero y fresco; si lo pones, bloqueas la luz exterior para una inmersión total.
En el interior, Galaxy XR monta un Snapdragon XR2+ Gen 2 acompañado de 16 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, con una NPU Hexagon dedicada a tareas de IA. Gracias a esta combinación, el visor ofrece experiencias XR avanzadas, desde contenido 4K tipo “cine personal” hasta videojuegos y aplicaciones profesionales, pasando por herramientas creativas como Adobe Project Pulsar, que permite editar vídeo en 3D, añadir profundidad y colocar elementos detrás de los sujetos en un espacio tridimensional.
A nivel de sensores, el dispositivo viene bien cargado: dos cámaras de pass‑through de alta resolución, seis cámaras orientadas al mundo, cuatro cámaras para seguimiento ocular, cinco IMU, un sensor de profundidad y un sensor de parpadeo. Todo ello se traduce en un seguimiento preciso de cabeza, manos y ojos, y en la posibilidad de ofrecer experiencias “mixtas” donde ves tu entorno real con información sobreimpresa o con elementos virtuales integrados.
El apartado de audio tampoco se queda corto. Galaxy XR incluye dos altavoces 2‑Way (woofer + tweeter) y seis micrófonos con funciones de beamforming para aislar mejor la voz del usuario. Soporta una larga lista de códecs de audio (MP3, AAC, FLAC, Opus, Dolby Digital, Dolby Atmos, etc.) y reproducción de vídeo hasta 8K a 60 fps con HDR10 y HLG, por lo que se presta tanto a cine inmersivo como a conciertos VR.
Experiencias clave en Galaxy XR: de los mapas inmersivos a la conversión 3D de recuerdos
Una de las grandes bazas de Galaxy XR es cómo combina apps conocidas de Google con IA multimodal. En el visor puedes abrir Google Maps en modo inmersivo y moverte por mapas 3D mientras le hablas a Gemini para pedir recomendaciones personalizadas de restaurantes, rutas o puntos de interés cercanos. Es algo así como tener un guía turístico digital que te acompaña dentro de un mapa interactivo.
Con YouTube, la idea es similar: el visor permite reproducir vídeos en pantallas enormes dentro de un entorno virtual, y Gemini puede ampliar la información sobre el vídeo que estás viendo, responder dudas o sugerir contenido relacionado. Todo ello usando voz y gestos, sin necesidad de teclado ni ratón, lo que encaja muy bien con ese enfoque de “ordenador espacial” que la industria está siguiendo.
Otra función curiosa es el modo pass‑through con Circle to Search. Mientras ves el mundo real a través de las cámaras, puedes rodear con la mano un objeto o un elemento de la escena y el sistema lanza una búsqueda visual al instante. Es una manera muy natural de preguntar a la IA “qué es esto” señalando literalmente con la mano, y adelanta lo que podrían hacer en el futuro unas gafas delgadas tipo Galaxy Glasses.
En el apartado de recuerdos, Galaxy XR es capaz de espacializar fotos y vídeos 2D, convirtiéndolos en contenido 3D. No se trata solo de ver tus fotos flotando delante de ti, sino de darles cierta profundidad e incluso permitirte revisarlas desde otra perspectiva. Es una pista clara de hacia dónde quiere ir Samsung con el ecosistema XR: mezclar archivo personal, IA y 3D para que revisitar momentos del pasado se parezca más a “estar allí” que a ver una imagen plana.
Para la empresa, Samsung ya ha anunciado casos de uso como la formación virtual en industria pesada y construcción naval, en colaboración con Samsung Heavy Industries, y un acuerdo con Qualcomm para aprovechar la plataforma Snapdragon Spaces y su ecosistema de desarrolladores ISV. Gracias a esto, las mismas bases tecnológicas que hoy se usan en formación o diseño colaborativo podrán aprovecharse en el futuro en formatos más ligeros como las Galaxy Glasses.

Samsung Galaxy Glasses: primeras filtraciones de las gafas inteligentes
Pasando ya a las protagonistas, las Samsung Galaxy Glasses llegan como unas gafas inteligentes que huyen deliberadamente del formato casco. Varias filtraciones, especialmente desde medios como GalaxyClub y prensa europea, apuntan a un primer modelo con referencia interna SM‑O200P. Ese código con letra “O” las separa claramente de la familia Galaxy XR, cuyo ID empieza por “I”, confirmando que son un producto distinto y no un simple derivado del visor.
Todo indica que este primer modelo recordará mucho a las Ray‑Ban Meta: montura tipo gafas de sol o graduadas, sin pantalla de realidad aumentada integrada en los cristales, pero con cámara, micrófonos y altavoces para grabar y reproducir audio, además de control por voz y gestos básicos. La idea no es proyectarte interfaces complejas delante del ojo, sino ofrecer un asistente siempre disponible y “sin manos”.
En diseño, se habla de lentes fotocromáticas o tipo Transitions, capaces de oscurecerse automáticamente con la luz del sol y volverse más claras en interiores. Es una característica muy útil si las vas a llevar todo el día, porque te ahorra tener monturas separadas para interior y exterior. Dado que Transitions es una marca de EssilorLuxottica (matriz de Ray‑Ban), está por ver si Samsung cerrará acuerdos específicos o si recurrirá a tecnologías alternativas bajo otro nombre.
Otras filtraciones mencionan una cámara integrada a la altura de los ojos, con la que se podrán capturar fotos y vídeos cortos. No se trata de un sistema pensado para grabar películas, sino para documentar momentos sin sacar el móvil, compartir clips rápidos en redes o aprovechar la IA para reconocer lo que estás viendo, traducir textos o contextualizar la escena.
El corazón de las Galaxy Glasses lo pondría un chip Snapdragon AR1 (o AR1 Gen 1), el mismo que utilizan las Ray‑Ban Meta. Este SoC está optimizado para gafas ligeras, con buena gestión de batería y suficiente potencia para procesos de visión por computadora, audio y conectividad. Combinado con Android XR y Gemini, permite que tareas de IA se gestionen parcialmente en el móvil y parcialmente en la nube, manteniendo la montura delgada y cómoda.
Cómo funcionarán las Galaxy Glasses: IA siempre atenta, pero sin pantalla en la primera generación
En el Mobile World Congress de Barcelona, Samsung confirmó que las Galaxy Glasses están en desarrollo y que el objetivo es lanzarlas alrededor de 2026. Jay Kim, vicepresidente ejecutivo de la división móvil, explicó que el planteamiento es dividir el trabajo: las gafas hacen de ojos y micrófono, mientras que el cerebro es el smartphone conectado. Es decir, la cámara y los sensores recogen la información del entorno y el teléfono la procesa con IA para darte respuestas útiles.
La IA será capaz de entender hacia dónde estás mirando y qué tienes delante. Imagina que estás viendo un menú en otro idioma: las gafas captan el texto, el móvil lo traduce en segundo plano y te llega la traducción por audio o mediante una breve indicación en el móvil o en un futuro HUD. Lo mismo con monumentos, carteles, puntos de interés o incluso personas conocidas (siempre dentro de los límites legales y de privacidad, claro).
En esta primera generación, el foco estará sobre todo en el audio y la interacción por voz. Hablamos de gestionar llamadas, escuchar música y pódcast, recibir notificaciones, responder mensajes dictando al aire y pedirle cosas a Gemini de forma natural, sin sacar el móvil del bolsillo. Será algo así como unos auriculares de diadema invisibles que, además, ven lo que tú ves.
Filtraciones recientes apuntan a que las Galaxy Glasses incorporarán un panel táctil o zona sensible en la patilla, con la que puedas controlar el volumen, pasar canciones, aceptar llamadas o activar el asistente. Este control táctil complementará los comandos de voz, ideal si estás en un entorno ruidoso o simplemente prefieres gestos discretos.
De cara a 2027, Samsung tendría en el horno un segundo modelo, esta vez con pantalla integrada en uno de los cristales (display monocular). Ese modelo ya entraría de lleno en el terreno de la realidad aumentada ligera: mostrar indicaciones de navegación, textos flotantes, traducciones superpuestas o información contextual justo en el campo de visión, sin necesidad de mirar al móvil ni al reloj.
Conectividad y dependencia del móvil: WiFi, Bluetooth y posible SIM de datos
En conectividad, prácticamente todas las fuentes coinciden en que las Galaxy Glasses contarán con WiFi y Bluetooth para enlazarse con el smartphone. Eso permitirá que actúen como extensión del móvil, aprovechando su conexión a Internet, sus apps y su capacidad de procesamiento. La experiencia será muy similar a la de las Ray‑Ban Meta: las gafas capturan y el móvil procesa y guarda.
Sin embargo, algunas filtraciones van un paso más allá y sugieren que Samsung podría incluir compatibilidad con tarjeta SIM o eSIM de datos en al menos una de las variantes. De confirmarse, las Galaxy Glasses podrían conectarse directamente a la red móvil sin necesidad de tener el teléfono encima, algo que las pondría un paso por delante de la propuesta actual de Meta en términos de autonomía.
Hay informaciones contradictorias: mientras que unas fuentes señalan que el primer modelo dependerá completamente del móvil a través de WiFi y Bluetooth, otras hablan de una versión capaz de conectarse a datos móviles por sí sola. Es posible que Samsung esté valorando dos configuraciones distintas según el mercado (solo conectadas al smartphone o también con SIM propia), o que la conexión independiente se reserve para la generación con pantalla prevista para 2027.
En cualquier caso, lo que está claro es que la integración con el smartphone será total. Se espera que las gafas aprovechen One UI y los servicios de Google (Gemini, Maps, YouTube, etc.) para ofrecer un flujo suave: lo que empieza en las gafas se puede continuar en el móvil, en la tablet o incluso en el casco Galaxy XR, todo bajo el paraguas de Android XR.
Además de la conectividad, se especula con funciones como navegación paso a paso guiada por audio (ideal para caminar por una ciudad desconocida), traducción en tiempo real y un sistema de “conciencia situacional” capaz de avisarte de determinados eventos (un semáforo, un vehículo cercano, un recordatorio importante) sin necesidad de mirar una pantalla.
Diseño, marcas aliadas y estrategia frente a Meta y otros rivales
Para que unas gafas inteligentes triunfen, no basta con meterles tecnología: tienen que verse y sentirse como gafas normales. Samsung lo sabe y por eso se ha rodeado de socios especialistas en diseño de monturas. Por un lado está Gentle Monster, marca muy conocida por sus gafas de estilo rompedor, y por otro Warby Parker, referente estadounidense en gafas graduadas y experiencia de compra digital.
El plan de Samsung pasa por lanzar distintos formatos de montura conectada: desde gafas de IA puramente auditivas (similar a unas gafas de audio premium) hasta modelos con capacidades XR más avanzadas integradas en los cristales. Las Galaxy Glasses que estamos viendo en las filtraciones se situarían en la parte “ligera” de esa hoja de ruta, con la prioridad puesta en el uso diario, la comodidad y el estilo.
A nivel de competencia, el objetivo es claro: plantar cara a las Ray‑Ban Meta y a futuros productos de Meta como Hypernova u Orion, así como a propuestas emergentes como las gafas Halo X con IA siempre activa. Mientras Meta explora gafas con ciclos de vida cortos y enfoque más experimental, Samsung aspira a crear un producto de consumo más estable, apoyado en Android XR y en la integración profunda con su ecosistema Galaxy.
En el terreno del hardware, el uso del Snapdragon AR1 Gen 1 y la experiencia previa de Qualcomm en XR deberían garantizar un rendimiento sólido y una batería razonable, punto crítico en este tipo de dispositivos. Aunque todavía no hay cifras oficiales, lo esperable es un equilibrio entre autonomía y peso que permita usarlas durante una jornada de trabajo con pausas, igual que haces con unos auriculares TWS.
Por último, Samsung ha hecho sus deberes a nivel legal y de marca: ya ha registrado el nombre Galaxy Glasses en distintos territorios, lo que prácticamente confirma que ese será el nombre comercial del dispositivo cuando salga a la venta. A diferencia del casco Galaxy XR, que de momento arranca en Estados Unidos y Corea, las gafas inteligentes se esperan para un abanico de mercados mucho más amplio, aunque la compañía podría optar igualmente por un despliegue escalonado.
Con todo este contexto sobre la mesa, el escenario que se dibuja es el de un ecosistema Samsung donde Galaxy XR cubre la parte inmersiva y profesional, mientras que las Samsung Galaxy Glasses se convierten en el dispositivo “invisible” que te acompaña a todas partes: cámara siempre a mano, IA escuchando cuando tú quieras, traducciones al vuelo y una forma muy natural de relacionarte con el mundo digital sin vivir pegado a la pantalla del móvil. Si la compañía logra clavar el equilibrio entre diseño, batería, privacidad y utilidad real, es bastante probable que estas gafas marquen el inicio de una nueva categoría de gadgets cotidianos dentro del universo Galaxy.