Noticias de tarjetas gráficas: panorama completo del mercado actual

Última actualización: abril 13, 2026
Autor: Isaac
  • Las GPUs de NVIDIA, AMD e Intel evolucionan con nuevas arquitecturas, memorias más rápidas y tecnologías como ray tracing y FreeSync.
  • Se filtran modelos potentes como RTX 4090, RTX 50 Blackwell y las Intel Arc Pro B70/B65, mientras el rendimiento de Arc depende mucho de los drivers.
  • Los precios se ajustan tras la burbuja: bajan las RTX 30, cae el mercado de segunda mano y TSMC advierte de posibles subidas de coste.
  • El estándar ATX 3.0 para fuentes de alimentación nace para soportar el consumo creciente y los picos de carga de las GPUs modernas.

Noticias de tarjetas gráficas

El mundo de las tarjetas gráficas vive uno de sus momentos más movidos, con una mezcla bastante curiosa de revolución en la inteligencia artificial, lanzamientos gaming, incertidumbre en precios y nuevas tecnologías tanto en GPUs como en fuentes de alimentación. El foco mediático está muy volcado en la IA, pero el mercado de consumo, el de los jugadores de toda la vida, sigue generando novedades casi a diario.

Mientras tanto, NVIDIA, AMD e Intel se reparten el protagonismo con arquitecturas para gaming, modelos profesionales como las nuevas Intel Arc Pro y un ecosistema de ensambladores que no deja de crecer. A todo esto se suma la llegada del estándar ATX 3.0 para fuentes de alimentación, pensado precisamente para soportar el consumo brutal de las GPUs modernas. Si quieres ponerte al día de cómo está el patio con las últimas noticias de tarjetas gráficas, éste es tu sitio.

De las raíces gaming a la fiebre por la IA: el papel de NVIDIA

Desde la irrupción de ChatGPT y la expansión de la IA generativa, la demanda de chips especializados para inteligencia artificial se ha disparado hasta niveles que hace unos años habrían sonado a ciencia ficción. NVIDIA, gracias a sus GPUs para centros de datos y cómputo acelerado, ha pasado a convertirse por capitalización bursátil en la empresa más valiosa del planeta, por encima de gigantes históricos de la tecnología.

Este éxito ha tenido un impacto directo en la estrategia de la compañía: NVIDIA ha priorizado claramente a sus clientes empresariales, grandes compañías y centros de datos que compran enormes cantidades de GPUs dedicadas a IA y computación en la nube. El negocio gaming, que fue la base de su crecimiento durante décadas, ha quedado en un segundo plano mucho más profundo de lo que muchos jugadores desearían.

En este contexto, Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft, ha lanzado un mensaje muy claro a NVIDIA: sin la comunidad gaming y sin ese mercado de consumo que impulsó sus arquitecturas gráficas en los últimos 20 años, nunca habrían llegado a ser lo que son hoy. Es una especie de recordatorio público de que descuidar a los jugadores puede salir caro a largo plazo, sobre todo con AMD e Intel intentando ganar cuota.

La tensión entre el negocio de IA y el gaming se nota en varios frentes: plazos de lanzamiento más largos para nuevas GeForce, precios elevados y una sensación en parte del público de que el foco ya no está en ofrecer la mejor relación rendimiento/precio para jugar, sino en exprimir el filón empresarial. Aun así, NVIDIA sigue marcando el paso en tecnologías como el ray tracing y el DLSS, lo que mantiene su posición dominante en el segmento entusiasta.

Fabricantes de GPUs y ensambladores: quién es quién en las tarjetas gráficas

En el mercado de las tarjetas gráficas hay que distinguir claramente dos niveles: por un lado están los fabricantes de chips gráficos (las GPUs en sí) y, por otro, los ensambladores que diseñan las tarjetas completas que terminamos montando en el PC. A nivel de silicio, el tridente actual lo forman AMD, Intel y NVIDIA.

Los ensambladores son las marcas que realmente ves en las tiendas, y son muchos más de lo que podría parecer a simple vista: ASUS, GIGABYTE, MSI, EVGA, Palit, Sapphire, XFX, ZOTAC, PNY, Gainward, INNO3D, KFA2, GALAX, PowerColor y unas cuantas más. Todas ellas compran GPUs a AMD, Intel o NVIDIA y las integran en sus propias PCBs personalizadas, con sistemas de alimentación, refrigeración y carcasas a medida.

Ese trabajo extra permite que cada ensamblador diferencie sus tarjetas con VRM más robustos, overclock de fábrica, diseños compactos o, al contrario, modelos enormes con tres ventiladores, así como tecnologías propias para controlar curvas de ventilación, modos silenciosos y perfiles de rendimiento. En la gama alta es habitual encontrar variantes con frecuencias de núcleo y memoria sensiblemente superiores a las especificaciones de referencia, como puedes ver en nuestra guía de mejores tarjetas gráficas por rendimiento. En la gama alta es habitual encontrar variantes con frecuencias de núcleo y memoria sensiblemente superiores a las especificaciones de referencia.

En los últimos años se ha popularizado que muchas tarjetas gráficas incluyan modos de funcionamiento semi-pasivo: cuando la carga es baja y la GPU está fresca, los ventiladores se detienen por completo, reduciendo el ruido a cero. Casi todos los ensambladores implementan su propia versión de esta idea, de modo que, en escritorio o tareas ligeras, la gráfica no se oye en absoluto y sólo arranca los ventiladores al entrar en juego o en cargas pesadas.

Otro punto clave es el espacio físico: el tamaño de la tarjeta, sobre todo el largo y el grosor en slots, puede decidir si cabe o no en tu caja. Hay modelos que ocupan dos, dos y medio o incluso tres slots de expansión, y longitudes que superan con creces los 30 cm. Por eso la variedad de ensambladores es útil: unos apuestan por diseños compactos para cajas pequeñas, otros por auténticos monstruos orientados al máximo rendimiento y refrigeración.

La refrigeración líquida también ha entrado con fuerza en el mundo de las GPUs. Existen tarjetas con bloques y radiadores integrados que pueden llegar a ocupar solo un slot de altura en la placa base, mientras el grosor real y el espacio se desplazan al radiador montado en la caja. Esto mejora enormemente las temperaturas y, de paso, la estética, a costa de un montaje algo más complejo y un precio sensiblemente más alto.

Todo esto se combina con una realidad que no conviene olvidar: la tarjeta gráfica es normalmente el componente que más calor y energía consume del PC. Por ello es imprescindible fijarse en el TDP o TGP (según el fabricante) indicado para cada modelo y comprobar que la fuente de alimentación ofrece la potencia suficiente, especialmente en la línea de +12 V, que es la que realmente alimenta la GPU.

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AMD, NVIDIA e Intel: tecnologías y memoria gráfica

AMD y NVIDIA cuentan con muchos años de experiencia en el diseño de GPUs, tanto para consumo como para entornos profesionales. Intel, en cambio, se ha sumado de manera seria al mercado de gráficas dedicadas de consumo a partir de 2020, con sus primeras familias bajo el nombre en clave Intel Xe y las posteriores líneas Arc para gaming y Arc Pro para entornos profesionales.

Uno de los movimientos más llamativos lo ha protagonizado AMD al apostar por memorias HBM (High Bandwidth Memory) en algunas de sus arquitecturas, rompiendo con la tradicional GDDR. La HBM ofrece tasas de transferencia y ancho de banda muy superiores a la DDR convencional, lo que es especialmente interesante para cargas gráficas y de cómputo intensivo, aunque con el coste añadido de ser una tecnología bastante más cara y compleja de integrar.

En el terreno de las tecnologías asociadas a la experiencia de juego, AMD destaca por ofrecer FreeSync de forma gratuita y estandarizada. FreeSync sincroniza la tasa de imágenes generadas por la GPU con la frecuencia de refresco del monitor compatible, reduciendo el tearing y el stuttering sin los inconvenientes del V-Sync clásico. Se ha convertido en una característica muy apreciada por los jugadores, sobre todo por su amplia compatibilidad en monitores del mercado.

Por su parte, NVIDIA presume de ir en cabeza con el ray tracing en tiempo real, una tecnología que cambia radicalmente la iluminación y las sombras en los juegos compatibles, reproduciendo reflejos y efectos de luz mucho más realistas. Esto tiene un coste elevado en rendimiento, por lo que NVIDIA acompaña estas funciones con técnicas como DLSS para recuperar FPS mediante escalado inteligente apoyado en IA, y si quieres entender la diferencia entre RTX y GTX.

En general, la elección entre AMD, NVIDIA e Intel depende de presupuesto, rendimiento por euro y prioridades tecnológicas. Mientras AMD suele competir fuerte en relación calidad-precio y en tecnologías abiertas, NVIDIA sigue mandando en el segmento más alto y en el ecosistema de IA, e Intel intenta hacerse hueco con propuestas que combinan precio ajustado y mejoras continuas de drivers.

Categorías y nomenclaturas: cómo entender el nombre de una GPU

Dado el inmenso catálogo de tarjetas gráficas en el mercado, una de las formas más rápidas de orientarse es aprender a leer la nomenclatura de los modelos. En el caso de NVIDIA, la serie GeForce para consumo sigue un patrón numérico bastante consistente que ayuda a situar cada gráfica dentro de su generación y su rango de rendimiento.

En una GPU de NVIDIA, el primer dígito de la serie, empezando por la izquierda, indica la generación. Si comparas dos modelos y cambia ese primer número, significa que pertenecen a generaciones diferentes y, casi siempre, también a arquitecturas distintas. Por ejemplo, pasar de serie 30 a serie 40 supone un salto generacional con novedades en eficiencia, funciones gráficas y soporte de nuevas tecnologías.

Los dígitos posteriores sirven para identificar la posición relativa del modelo dentro de esa generación. A grandes rasgos, cuanto mayor es el número completo dentro de esa familia, más rendimiento ofrece la gráfica, siempre comparando modelos de la misma generación. Aunque hay matices y excepciones, esta regla funciona muy bien para hacerse una idea rápida de qué esperar de una tarjeta.

Con AMD la lectura es un poco diferente: es importante fijarse en el nombre que acompaña al número, situado delante de él. Ese nombre comercial (por ejemplo, Radeon RX con diferentes sufijos) indica la generación y la familia a la que pertenece la GPU. Cuando AMD no utiliza un nombre destacado y sólo aparece una combinación numérica, suele tratarse de modelos algo más antiguos que compartían clasificación parecida a la de NVIDIA.

En ambos casos, entender la nomenclatura te permite comparar rápidamente sin tener que mirar siempre benchmarks. Es una guía general útil, especialmente cuando navegas por listados de tiendas online o revisas stock de segunda mano, aunque lo ideal sigue siendo contrastar con pruebas de rendimiento reales en los juegos o aplicaciones que más te interesen.

Últimas filtraciones y rumores: RTX 40, RTX 50, Intel Arc y Navi 31

El segmento de gama alta nunca deja de generar titulares jugosos, y en los últimos tiempos se han ido filtrando detalles de futuras generaciones y variantes. Una de las protagonistas ha sido la GeForce RTX 4090, de la arquitectura Ada Lovelace, alrededor de la cual se han comentado varias configuraciones potenciales.

Según estos rumores, la GeForce RTX 4090 podría llegar en dos variantes diferenciadas por su consumo: un modelo con un TGP en torno a los 450 vatios y otro empujando hasta los 600 vatios. Además, se habla de una versión tope de gama con nada menos que 18.176 shaders y un TGP máximo de 800 vatios para pruebas o ediciones muy específicas, lo que deja claro hasta qué punto se está forzando el límite térmico y energético.

También han surgido informaciones sobre Blackwell, la arquitectura en la que se basarían las futuras GeForce RTX 50. Un dato relevante es que, según los rumores, Blackwell seguiría apostando por diseños de GPU monolítica y no daría el salto a configuraciones multi-chiplet para el mercado gaming. Esto simplifica algunos aspectos de diseño pero también plantea desafíos para seguir escalando rendimiento sin disparar el consumo.

Al mismo tiempo, han aparecido filtraciones sobre la GPU flagship AMD Navi 31, donde el GCD (Graphics Complex Die) tendría un tamaño aproximado de 350 mm². Esta cifra encaja con un enfoque de altas prestaciones manteniendo cierto equilibrio entre área de silicio, coste y capacidad de integrar más unidades de cómputo y caché.

En el bando de Intel, la compañía trabaja en un «refresco» de su familia Arc Alchemist con la idea de ganar tiempo y compensar el retraso en la llegada de Arc Battlemage. Han trascendido datos de modelos para gaming y, más recientemente, detalle de nuevas tarjetas profesionales como la Intel Arc Pro B70 y la Arc Pro B65, que utilizan chips Battlemage como el BMG-G31 pero orientados a entornos profesionales más que al juego puro.

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Intel Arc Pro B70 y B65: la apuesta profesional de Intel

Entre las novedades filtradas destaca con fuerza la Intel Arc Pro B70, una tarjeta gráfica profesional basada en la arquitectura Battlemage. Esta GPU no se presenta como una Arc gaming clásica, sino dentro de la familia Pro, pensada para cargas de trabajo profesionales, creación de contenido y aplicaciones de diseño y cálculo.

De la Arc Pro B70 se comenta que llegaría equipada con 32 GB de memoria y un consumo máximo de hasta 290 vatios, lo que la sitúa en un rango de potencia muy respetable dentro del segmento profesional de una sola GPU. La cantidad de memoria la hace atractiva para tareas que requieren manejar grandes escenas 3D, proyectos de vídeo pesados o datasets generosos.

Junto a ella aparecería la Arc Pro B65, un modelo más contenido en rendimiento y consumo, pero manteniendo el foco en entornos profesionales y estaciones de trabajo. En ambos casos, Intel apuesta por diferenciar claramente sus líneas gaming y Pro, del mismo modo que llevan años haciendo NVIDIA con sus Quadro/RTX profesionales y AMD con Radeon Pro.

Mientras tanto, Intel continúa ajustando drivers y optimizaciones para mejorar tanto el rendimiento bruto como la estabilidad, un punto donde han recibido críticas en el pasado. La compañía sabe que en el mercado profesional la fiabilidad pesa casi tanto como la potencia, por lo que estos lanzamientos Pro son también una declaración de intenciones de cara a su hoja de ruta a medio plazo.

Estado del ecosistema Intel Arc: rendimiento, drivers y modelos

Las primeras generaciones Intel Arc no han tenido un camino precisamente sencillo. Modelos como la Intel Arc A380 se han visto lastrados por problemas de software importantes: drivers inmaduros, inestabilidad, tasas de frames pobres o directamente no jugables en ciertos títulos, y un comportamiento muy irregular entre juegos modernos y más antiguos.

Las pruebas con benchmarks como 3DMark han mostrado que las GPUs Intel Arc pueden llegar a perder en torno a un 15 % de rendimiento en escenarios como TimeSpy si no se aplican las optimizaciones de driver adecuadas. Esto evidencia que la arquitectura tiene potencial, pero el software tiene que acompañar para que ese rendimiento teórico se traduzca en FPS reales.

Pese a estas piedras en el camino, Intel sigue puliendo su catálogo de modelos Arc para escritorio y portátil. Se han filtrado especificaciones y precios de tarjetas como las Arc A770, A750, A580, A380 y A310, abarcando desde gamas medias hasta entradas más económicas. Además, se han visto resultados preliminares en 3DMark de las Arc A770M y A550M para portátiles, y una demo de la Arc A770 flagship con frecuencias de hasta 2,5 GHz, un consumo de 190 W y posibilidades de overclock que la llevan cerca de los 285 W.

En algunas comparativas, Intel ha llegado a compartir datos donde la Arc 750 supera hasta en un 17 % a la GeForce RTX 3060 en ciertas pruebas concretas, lo que indica que el hardware tiene músculo cuando el juego y el driver están bien alineados. No obstante, esa ventaja no siempre es consistente, y la experiencia todavía depende demasiado del título y de las actualizaciones de software.

También se ha confirmado que no habrá un modelo Arc Alchemist A780 como se había rumoreado durante un tiempo. Intel ha afirmado que esa tarjeta nunca estuvo en sus planes reales, lo que aclara parte del ruido generado alrededor de su gama alta y les deja margen para centrar la atención en las familias Battlemage y sucesoras.

Mercado gaming: lanzamientos, comparativas y bajadas de precio

En el segmento puramente gaming la actividad no se ha detenido, con lanzamientos, comparativas polémicas y ajustes de precio más que necesarios tras los años de escasez y sobrecostes. Un ejemplo llamativo ha sido la GeForce GTX 1630, situada en la gama baja pero con un rendimiento muy cuestionable frente a alternativas tanto de AMD como de generaciones anteriores.

El canal Hardware Unboxed puso a prueba la GTX 1630 y llegó a la conclusión de que es una mala opción para los jugadores, dado que su rendimiento queda a la altura de una vieja GTX 1050 Ti, pero con un precio sensiblemente superior. En otras comparativas, se ha evidenciado también que la GTX 1630 rinde mucho peor que una Radeon RX 6400, lo que deja a la tarjeta de NVIDIA en una posición bastante comprometida en el rango de entrada.

Por encima de esta gama, se han visto fuertes movimientos de precio en modelos como las GeForce RTX 3090 Ti, RTX 3090, RTX 3080 Ti y RTX 3080 de 12 GB. Tras el boom de la minería de criptomonedas y el desplome posterior, el stock acumulado y la llegada de nuevas generaciones han empujado a la baja los precios oficiales y reales de tienda, hasta el punto de que algunos se preguntan si todavía merece la pena comprar una RTX 3080 a su precio recomendado o esperar a algo más moderno.

Esta misma situación se ha trasladado al mercado de segunda mano: el precio de las tarjetas gráficas usadas ha llegado a caer alrededor de un 50 % respecto a los momentos más críticos de escasez, para orientarte consulta nuestra guía para comprar hardware de segunda mano. Esto ha permitido a muchos usuarios actualizar su GPU a un coste más razonable, aunque siempre con la incertidumbre sobre el estado real de componentes que han podido estar minando durante meses o años.

En paralelo, la GeForce RTX 3060 Mobile también ha generado interés al enfrentarse en pruebas a una versión adaptada para escritorio, ofreciendo un punto de comparación curioso entre un chip pensado para portátiles y su rendimiento cuando se libera de las restricciones térmicas y energéticas de un chasis móvil.

Más allá del hardware puro, algunos ensambladores han recurrido a promociones para hacer más atractivas sus GPUs. Es el caso de ZOTAC e INNO3D, que en determinados momentos han regalado juegos como Ghostwire: Tokyo y Doom Eternal con la compra de tarjetas RTX 3080 y superiores, una estrategia clásica pero efectiva para impulsar ventas en gamas altas.

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Memorias de nueva generación y GPUs alternativas

La memoria gráfica sigue avanzando a buen ritmo, y fabricantes como Samsung han presentado módulos GDDR6 capaces de alcanzar velocidades de 24 Gbps, pensados específicamente para GPUs de nueva generación. Este tipo de memoria ofrece un ancho de banda masivo que permite alimentar sin cuello de botella núcleos cada vez más numerosos y potentes.

Estas mejoras no sólo benefician a las tarjetas gaming de escritorio, sino también a soluciones para portátiles y estaciones de trabajo compactas, donde cada gigabit por segundo adicional puede marcar la diferencia a la hora de mantener FPS altos en resoluciones muy elevadas o en cargas de cálculo intensivo apoyadas en la GPU.

Al mismo tiempo, están apareciendo propuestas alternativas procedentes de fabricantes menos conocidos a nivel global. Un ejemplo es la Glenfly Arise GT-10C0, una tarjeta gráfica china con una potencia teórica de alrededor de 1,5 TFLOPs. No compite con las gamas altas de AMD o NVIDIA, pero ilustra que otros actores quieren entrar en el juego, al menos en mercados locales o nichos concretos.

En el ámbito móvil, ARM también ha dado un paso importante con GPUs como la Immortalis-G715, diseñada para dispositivos como smartphones y tablets de alta gama. Esta GPU escalaría hasta 16 núcleos y es compatible con trazado de rayos, lo que abre la puerta a efectos avanzados de iluminación incluso en juegos móviles, un terreno donde el consumo y la eficiencia mandan.

Todo este ecosistema de memorias rápidas y GPUs alternativas contribuye a diversificar la oferta y presionar a los grandes fabricantes, aunque de momento AMD, NVIDIA e Intel siguen concentrando la inmensa mayoría del mercado de sobremesa y gaming dedicado.

Demanda, producción y previsión de precios en GPUs

El equilibrio entre oferta y demanda de GPUs ha cambiado radicalmente en poco tiempo. Después de los años en que encontrar una tarjeta a precio razonable era misión casi imposible, ahora el panorama es mucho más relajado, pero eso no significa que los precios vayan a mantenerse estables o a la baja para siempre.

TSMC, el principal fabricante de chips del mundo, ha dejado caer que los precios de GPUs y procesadores podrían aumentar alrededor de un 9 %. Estos incrementos suelen trasladarse, tarde o temprano, al precio final de los productos que compramos, ya sea de manera directa o camuflada en subidas más sutiles según la gama y el momento del lanzamiento.

Por otro lado, se ha sabido que NVIDIA reducirá sus pedidos a TSMC para ciertas líneas, lo que ha alimentado rumores sobre una posible bajada de demanda de las futuras GeForce RTX 40 o una estrategia más prudente en la producción inicial. La compañía podría querer evitar otro escenario de exceso de inventario como el vivido con algunas series previas cuando se desinfló la minería.

Los movimientos de precio en gamas altas, el desplome del mercado de segunda mano y estos ajustes de producción plantean un escenario donde la compra de una GPU se ha vuelto menos predecible. Muchos usuarios dudan si hacerse con una buena oferta de la generación actual o aguantar a futuras series, valorando también el coste energético y el rendimiento en las tecnologías más modernas.

En definitiva, la clave está en equilibrar necesidades reales, presupuesto y ventanas de oportunidad. No siempre compensa esperar a la próxima arquitectura si la actual ya cubre de sobra tus juegos y tu resolución, pero tampoco es buena idea pagar sobreprecio por modelos que están a las puertas de ser reemplazados.

ATX 3.0: la nueva generación de fuentes para GPUs hambrientas

Mientras las tarjetas gráficas disparan su consumo, el estándar de fuentes de alimentación llevaba mucho tiempo sin cambiar. En este contexto nace ATX 3.0, una revisión importante pensada para manejar mejor los picos de consumo extremos y las nuevas necesidades de las GPUs, especialmente en gamas altas como las RTX 40 y futuras generaciones.

ATX 3.0 introduce, entre otras cosas, el conector de alta potencia conocido popularmente como 12VHPWR, capaz de entregar mucha más energía a la tarjeta a través de un único cable, en lugar de múltiples conectores de 8 pines separados. Además, este estándar establece requisitos más estrictos respecto a cómo debe comportarse la fuente ante picos de carga muy bruscos sin apagarse ni generar inestabilidad.

Para el usuario, la gran pregunta es: ¿merece la pena cambiar a una fuente ATX 3.0? La respuesta depende de tu configuración actual y de tus planes de actualización. Si usas una GPU de gama media con un consumo moderado y una buena fuente ATX clásica de calidad, es probable que aún no tengas una necesidad urgente de dar el salto.

Sin embargo, si estás pensando en montar o actualizar a una gráfica de muy alta gama con TGP cercano o superior a los 400 W, una fuente ATX 3.0 bien dimensionada se vuelve mucho más recomendable. No sólo por el conector específico, sino porque está diseñada precisamente para soportar picos de consumo enormes sin comprometer el resto del sistema.

En resumen práctico, ATX 3.0 llega para acompañar a las GPUs más modernas y voraces, y aunque no es obligatorio cambiar de fuente «porque sí», sí conviene tener el estándar en mente si tu próxima compra va a ser una gráfica tope de gama o si tu fuente actual ya tiene unos cuantos años a sus espaldas.

Todo este torbellino de noticias sobre tarjetas gráficas dibuja un escenario muy dinámico: NVIDIA dominando la IA pero recibiendo toques de atención por su base gaming, AMD empujando con tecnologías abiertas y memoria de alta velocidad, e Intel intentando consolidarse con sus Arc y las nuevas Pro B70/B65; a la vez, el mercado ajusta precios, el hardware de segunda mano se normaliza, llegan memorias como la GDDR6 a 24 Gbps, GPUs alternativas como Glenfly o Immortalis-G715 amplían el paisaje, y el estándar ATX 3.0 se prepara para alimentar a las bestias gráficas que vienen. En este entorno cambiante, estar bien informado es la mejor herramienta para decidir cuándo y cómo actualizar tu GPU sin dejarte llevar sólo por el ruido de los titulares.

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