- Análisis de smartphones europeos y españoles basados en Linux como Jolla y Liberux que priorizan la privacidad.
- Comparativa entre sistemas Android y Linux para la emulación de consolas retro y juegos arcade.
- Exploración de sistemas operativos alternativos como Tizen, Ubuntu Touch y Firefox OS para movilidad.
Si te pica la curiosidad por salirte de lo habitual y estás harto de que Google o Apple controlen cada paso que das con tu smartphone, probablemente te hayas planteado buscar un dispositivo con Linux. No se trata solo de una moda para informáticos, sino de una búsqueda real de libertad digital y una manera de recuperar ese control sobre el hardware que parece haberse perdido con los años.
En este mundillo no solo encontramos teléfonos para llamar, sino también consolas portátiles retro que utilizan el pingüino para exprimir al máximo la emulación de los clásicos. Desde gadgets españoles que nacen en startups hasta proyectos finlandeses que quieren salvar la soberanía tecnológica europea, hay opciones para todos los gustos, ya sea que busques privacidad extrema o simplemente jugar al Mario en el autobús.
El dilema de la emulación: ¿Linux o Android?
Cuando alguien quiere montar su propio centro de juegos retro, surge la eterna duda sobre qué sistema operativo elegir. Muchos usuarios se dejan llevar por el hardware, pero la realidad es que el software es lo que marca la diferencia. Se comenta a menudo que Linux es superior para sistemas arcade y dispositivos de gama baja, ofreciendo una estabilidad que Android a veces no alcanza en estos nichos.
Para quienes priorizan los ordenadores antiguos y las consolas de 8 y 16 bits, Linux suele ser la apuesta segura. Aunque Android permite usar herramientas como RetroArch en Android, hay quien se queja de problemas de compatibilidad con las ROMs y errores persistentes. En cambio, un sistema basado en Linux permite usar frontends como EmulationStation, que visualmente son una joya y organizan la biblioteca de juegos de forma mucho más atractiva.
Si buscas algo concreto, la Anbernic RG35XX PLUS es un ejemplo perfecto. Con un diseño que nos recuerda a la Game Boy y una pantalla IPS de 3.5 pulgadas, este dispositivo utiliza Linux para garantizar una plataforma estable. Es capaz de emular desde la NES y Super Nintendo hasta la PlayStation o PSP, convirtiéndose en una herramienta de conservación cultural para los que no quieren olvidar los éxitos de antaño.

Soberanía tecnológica: El renacer europeo con Jolla
Europa ha intentado durante mucho tiempo no quedar aplastada entre el gigante estadounidense y la potencia china. En este contexto aparece Jolla, una compañía finlandesa fundada por antiguos ingenieros de Nokia, que ha lanzado un teléfono que es mucho más que un simple smartphone. Su propuesta se centra en la privacidad por diseño, eliminando la necesidad de cuentas de Google y evitando el envío de analíticas constantes.
El corazón de este dispositivo es SailfishOS, un sistema basado en Linux que se siente veterano y robusto. Para que el usuario no se sienta aislado, han implementado el AppSupport, una capa de compatibilidad que permite ejecutar archivos APK de Android dentro de un entorno Linux seguro. Esto soluciona la gran barrera de entrada: poder usar las apps del día a día sin renunciar a la privacidad.
En cuanto a sus tripas, el Jolla Phone no busca competir en potencia bruta con los gama alta chinos, pero cumple con creces. Monta un chip MediaTek 5G, 12 GB de RAM y una pantalla AMOLED de 6,36 pulgadas. Lo más llamativo es su interruptor de privacidad físico, un botón que desconecta la cámara y los micrófonos por hardware, algo que ninguna app puede saltarse.
La apuesta española: El Liberux NEXX
Desde Madrid ha surgido una startup con un proyecto bastante ambicioso: el Liberux NEXX. Este teléfono es básicamente un ordenador Debian en el bolsillo, ya que utiliza LiberuxOS basado en Debian 13, sin ninguna dependencia de Android. Es una opción ideal para quienes quieren un entorno de software libre puro y duro.
El dispositivo destaca por un diseño peculiar, mezclando bordes modernos con botones físicos en la parte superior para controlar el WiFi, Bluetooth y el micrófono. En su versión Premium, ofrece 32 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento, impulsado por un procesador Rockchip RK3588S. Para no dejar al usuario incomunicado, permite ejecutar apps de Android mediante Waydroid.
A pesar de su potencia, el proyecto enfrenta retos importantes. El precio es elevado, llegando hasta los 1.300 euros, y sus especificaciones, aunque sólidas, se sienten un poco anticuadas comparadas con los últimos buques insignia de Samsung o Apple. Aun así, es una alternativa disruptiva para los entusiastas de GNU/Linux.
Otros sistemas Linux que han intentado conquistar la movilidad
La historia de los móviles Linux está llena de intentos valientes y algunos fracasos estrepitosos. Hubo un tiempo en que el Firefox OS de Mozilla intentaba basar todo en estándares web abiertos y HTML5, apoyándose en la comunidad de código abierto para ofrecer terminales ligeros.
También recordamos a Tizen OS, impulsado por Samsung e Intel, que ha tenido más éxito en relojes y televisores que en teléfonos. Por otro lado, Canonical intentó con Ubuntu Touch crear una convergencia total, donde el mismo sistema funcionara en un móvil, una tablet o un portátil mediante el servidor gráfico Mir.
- WebOS: Nacido en Palm y luego pasado por HP y LG, centrado en una interfaz fluida.
- Fire OS: La versión de Amazon basada en Android pero sin los servicios de Google.
- Nokia X: Otro intento de mezclar el kernel de Android con el ecosistema de Microsoft.
Ya sea a través de consolas portátiles que reviven la infancia o smartphones que luchan contra la vigilancia de las Big Tech, el ecosistema Linux sigue vivo. La capacidad de ejecutar aplicaciones Android en sistemas abiertos y la búsqueda de hardware con interruptores físicos de seguridad demuestran que hay un sector del mercado que valora la transparencia y el control por encima de la comodidad absoluta.

