- Valve clasifica los juegos en cuatro niveles: Verificado, Jugable, No soportado y Desconocido.
- La verificación analiza la fluidez, la legibilidad de la pantalla y la compatibilidad de los mandos.
- Existe un debate activo sobre si los estándares de rendimiento (FPS) para ser Verificado son demasiado bajos.
- Algunos juegos funcionan bien a pesar de no estar verificados, mientras que otros fallan por sistemas anti-cheat.
Si te has hecho a mano con una Steam Deck o estás pensando en dar el salto a la portátil de Valve, lo primero que te saltará a la vista es el sistema de etiquetas de compatibilidad. Básicamente, es la forma que tiene Steam de decirte qué puedes esperar de cada título antes de que te gastes el tiempo y la batería intentando arrancarlo, permitiéndote filtrar tu biblioteca para encontrar solo aquellas experiencias que encajen con lo que buscas en cada momento.
A ver, que no todo es tan sencillo como parece. Aunque Valve ha montado un despliegue impresionante para que sepamos si un juego corre o no, la realidad es que hay matices y discusiones fuertes entre los usuarios sobre si estas etiquetas son siempre honestas o si algunos juegos se cuelan en la lista de verificados sin dar la talla realmente.
¿Cómo funciona el sistema de niveles de compatibilidad?
Para que no haya confusiones, Valve ha establecido cuatro categorías muy claras que aparecen con iconos específicos en las fichas de los juegos. Aquí te detallo qué significa cada una para que no te lleves sorpresas:
- Verificado: Es el sello de oro. El juego ha pasado todas las pruebas, funciona perfecto con los controles de la consola y no requiere que toques ni un solo ajuste para disfrutarlo.
- Jugable: El juego funciona, pero ojo, que puede que tengas que hacer algún ajuste manual. Esto puede ir desde configurar el mando mediante la comunidad hasta tener que usar el teclado virtual o la pantalla táctil para navegar por algún menú.
- No soportado: Aquí no hay vuelta atrás. El juego es incompatible, ya sea por problemas con la capa Proton o por componentes de hardware específicos que la Deck no puede manejar.
- Desconocido: Simplemente no se ha revisado todavía. No significa que no funcione, sino que no hay datos oficiales sobre su rendimiento.
Los criterios técnicos detrás de la verificación
Para que un desarrollador consiga el sello de «Verificado», Valve analiza tres pilares fundamentales. Primero están los parámetros de entrada, asegurándose de que los mandos virtuales y el soporte de texto funcionen como es debido. Luego viene la presentación visual, donde comprueban que el texto se lea bien y que la resolución se adapte a los 720p u 800p de la pantalla de forma nativa.
Por último, analizan la fluidez y estabilidad. Se busca que no aparezcan mensajes de error de hardware y se desaconseja totalmente el uso de lanzadores externos (launchers), ya que suelen dar problemas. Sin embargo, aquí es donde entra la polémica, porque muchos usuarios critican que se den sellos de verificación a juegos que, aunque técnicamente arrancan, tienen una calidad gráfica paupérrima o caídas de frames constantes.
La polémica de los FPS y la calidad gráfica
Hay una corriente de jugadores y analistas, como Digital Foundry, que sostienen que Valve es demasiado permisiva. Se han visto casos como el de Crimson Desert, donde el juego tiene la etiqueta de verificado pero no mantiene unos 30 FPS estables, cayendo a veces hasta los 20 FPS. Para lograr que el juego sea «jugable», se reduce tanto la resolución que los píxeles se vuelven enormes y la experiencia visual es, sencillamente, horrible.
La comunidad pide a gritos que el estándar sea más exigente. No basta con que el juego no se cierre solo; para que sea realmente verificado, debería garantizar un rendimiento fluido y una calidad visual decente. Además, existen obstáculos técnicos insalvables para algunos títulos, como los sistemas anti-cheat o DRMs incompatibles con Linux y Proton, que hacen que el juego sea imposible de ejecutar aunque el desarrollador quisiera.
Si quieres saber la verdad absoluta sobre un juego, lo ideal es no quedarse solo con la etiqueta oficial y echar un ojo a fuentes externas o a la comunidad, ya que hay títulos que funcionan genial pero que Valve aún no ha marcado como compatibles. Al final, el programa de análisis de Valve es una herramienta brutal para orientarnos, pero la última palabra la tiene la experiencia real del usuario probando el software en el hardware de la consola.
