Accesorios clave para mejorar la refrigeración en miniPCs

Última actualización: febrero 27, 2026
Autor: Isaac
  • Los miniPCs sufren especialmente por el calor debido a su diseño compacto, por lo que mejorar el flujo de aire es fundamental para mantener el rendimiento.
  • Bases y plataformas refrigeradoras con ventiladores de 120 mm son una solución sencilla y económica que reduce notablemente las temperaturas.
  • La refrigeración líquida aporta gran capacidad de disipación, pero en miniPCs suele ser excesiva por coste, complejidad y pérdida de compacidad.
  • Elegir entre soluciones por aire o líquidas requiere valorar uso, espacio y presupuesto, buscando siempre un equilibrio entre ruido, temperatura y comodidad.

Accesorios para mejorar refrigeración en miniPCs

Los miniPCs se han colado en nuestros escritorios y salones como una opción perfecta para ahorrar espacio sin renunciar a un buen rendimiento. Pero, a poco que les exijas jugando, renderizando vídeo o con muchas pestañas abiertas, el calor empieza a ser un problema serio: ventiladores al máximo, temperaturas disparadas y una vida útil que se acorta sin que te des cuenta.

Por suerte, hoy hay accesorios específicos para mejorar la refrigeración en miniPCs, desde simples bases con ventiladores de 120 mm hasta sistemas de refrigeración líquida externa dignos de un PC gaming de gama alta. En este artículo vas a ver, con todo lujo de detalles, qué opciones existen, qué ventajas e inconvenientes tienen y cómo elegir la que mejor encaja con tu equipo y tu bolsillo.

Por qué los miniPCs se calientan tanto y qué supone para tu equipo

En un miniPC todo va tan compacto que la gestión del calor se convierte en el gran cuello de botella. Procesador, memoria, SSD y, en algunos modelos, una gráfica bastante potente, comparten un volumen muy pequeño donde el aire apenas circula.

Esto implica que, incluso realizando tareas del día a día, las temperaturas internas pueden acercarse rápidamente a los límites de seguridad. Cuando esto ocurre, el sistema reduce automáticamente las frecuencias (throttling) para no dañarse, así que pierdes rendimiento sin darte cuenta. Como alternativa, puedes considerar hacer undervolt a la CPU.

Además, en muchos chasis mini ITX o cajas específicas para miniPC, los sistemas de refrigeración que se incluyen de serie son muy básicos: un ventilador compacto, quizá un disipador de aluminio sencillo y poco margen para que el aire caliente salga con fluidez.

En configuraciones más extremas —por ejemplo, miniPCs gaming extremo con CPUs de gama alta como un Ryzen 9 y gráficas potentes tipo RTX de nueva generación— el problema se multiplica. Aunque haya cajas muy bien pensadas, la densidad de potencia por centímetro cúbico es tan grande que cualquier mejora externa de refrigeración se nota… siempre que se haga con cabeza.

Bases y soportes con ventiladores: el accesorio más fácil y efectivo

Una de las formas más sencillas de mejorar la refrigeración es colocar el equipo sobre una base con ventiladores pensada para mover aire justo por debajo del chasis. Aunque muchas se diseñaron originalmente para portátiles, funcionan de maravilla con miniPCs, siempre que las dimensiones encajen.

Un ejemplo típico es usar un soporte con ventilador de 120 mm de velocidad regulable, que puedes encontrar por un precio cercano a los 10-15 euros. Estos ventiladores grandes generan un buen flujo de aire con muy poco ruido, ideal para tener el miniPC en el salón o en la oficina sin que parezca un avión despegando.

Hay modelos que incluyen separadores o patas integradas para elevar ligeramente el ordenador. Ese pequeño espacio extra entre la base y el chasis ayuda a que el aire pueda entrar y salir con menos resistencia, mejorando el flujo de forma sencilla y barata.

Si tu miniPC tiene rejillas de ventilación en la parte inferior, colocarlo sobre una base con un ventilador centrado de 120 mm suele ser un acierto. El aire frío entra por abajo, atraviesa el interior y empuja el calor hacia las salidas laterales o traseras, reduciendo varios grados la temperatura en carga.

La mayoría de estas bases se alimentan mediante puerto USB, sin necesidad de adaptadores adicionales. Esto las hace muy cómodas de usar: conectas el cable al propio miniPC, ajustas la velocidad con una rueda o botón y listo. Si te preocupa el ruido, puedes mantener una velocidad media o baja que ya aporta un extra de refrigeración sin ser molesta.

Plataformas refrigeradoras: herencia de portátiles aplicada a miniPCs

Lo que antes se asociaba casi en exclusiva a los portátiles se ha convertido en un aliado perfecto también para miniPCs: las bases o plataformas refrigeradoras. No dejan de ser superficies planas sobre las que apoyas el equipo, pero con un plus muy interesante.

Por un lado, proporcionan una superficie estable y más ergonómica que la mesa directamente, permitiendo inclinar ligeramente el equipo o situarlo a una altura más cómoda si lo usas cerca de un monitor o televisor.

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Por otro, incorporan uno o varios ventiladores que expulsan aire caliente o inyectan aire frío justo donde más se necesita. En portátiles esto ayuda a rebajar la temperatura del procesador y la gráfica, y en miniPCs el principio es el mismo: mover aire para que el calor no se quede atrapado dentro.

Estas bases, pensadas para tamaños de 11, 13, 15 o 17 pulgadas, son muy versátiles: puedes apoyar sobre ellas tanto un portátil como un miniPC pequeño. Mientras el equipo no sobresalga demasiado de los bordes y las rejillas de ventilación coincidan más o menos con la zona de los ventiladores, notarás una mejora.

Un punto interesante es que, al elevar el equipo, se reduce también la tensión en cuello y espalda cuando trabajas muchas horas con el sistema a la vista. Es un beneficio colateral que se agradece, sobre todo si tienes la costumbre de mover el miniPC entre distintas zonas de trabajo.

Diferentes tipos de bases refrigeradoras: activas, pasivas y con materiales especiales

Dentro de las plataformas refrigeradoras encontramos varios enfoques, cada uno con sus pros y sus contras, que conviene conocer antes de elegir un modelo para tu miniPC.

Las más habituales son las bases con ventiladores integrados, normalmente uno grande o varios más pequeños. Estos ventiladores se alimentan por USB y se encargan de extraer el aire caliente y expulsarlo hacia fuera, o de forzar la entrada de aire frío según su orientación y diseño.

También existen bases refrigeradoras pasivas, que no incluyen ventiladores y se apoyan en materiales de alta conductividad térmica, como el aluminio. En este caso, el calor del chasis se transfiere a la base y se disipa en el ambiente de forma silenciosa, sin piezas móviles ni consumo adicional.

Hay incluso modelos que incorporan almohadillas de gel térmico. Estas se adaptan a la forma de la base del equipo y ayudan a repartir mejor el calor, algo especialmente útil si la parte inferior de tu miniPC tiende a calentarse en puntos muy localizados.

A la hora de elegir, ten en cuenta que las bases activas con ventiladores ofrecen una refrigeración más agresiva, pero a cambio generan algo de ruido y consumen algo de energía. Las pasivas y las que usan gel son ideales si buscas cero ruido y una solución más discreta, aunque la caída de temperatura suele ser menor.

Compatibilidad de las bases refrigeradoras con diferentes marcas y tamaños

Una preocupación habitual es si la base o soporte será compatible con el tamaño y forma de tu miniPC. Aunque muchas se publicitan como accesorios para portátiles, la realidad es que encajan bien con la mayoría de equipos compactos del mercado.

En catálogos especializados es fácil encontrar bases pequeñas de 11” o 13”, modelos intermedios de 15” y opciones grandes de 17”. Para un miniPC estándar, cualquiera de estos rangos suele ser válida, pero conviene revisar las dimensiones exactas para evitar que el equipo quede colgando por los bordes.

Por marca, no hay demasiadas limitaciones: equipos de HP, Lenovo, Dell, Apple y otros fabricantes funcionan sin problema con estas bases, ya que lo importante es el tamaño físico y la ubicación de las rejillas de ventilación, no tanto el logotipo del frontal.

Lo ideal es que, al colocar el miniPC en la base, las entradas o salidas de aire queden lo más alineadas posible con los ventiladores o con las zonas metálicas de disipación. Así, la transferencia de calor o el flujo de aire serán más efectivos.

Si tu miniPC es especialmente ligero o muy estrecho, puedes apoyarlo también en la zona superior de una base pensada para portátiles de 15-17 pulgadas, utilizando topes de goma o pequeñas patas para evitar que se deslice. Un pequeño ajuste casero puede marcar la diferencia en estabilidad y seguridad.

Refrigeración por aire interna y ventiladores de repuesto para miniPCs

Más allá de las bases externas, muchos miniPCs permiten mejorar su refrigeración interna mediante ventiladores de sustitución o disipadores más eficientes. Esto requiere abrir el equipo, pero puede aportar un salto importante en temperatura y ruido.

En entornos profesionales, donde se usan miniPCs de marcas conocidas como HP en formato Elitedesk o ProDesk, es frecuente encontrar ventiladores específicos de CPU diseñados para cada serie. Estos recambios están pensados para modelos concretos (por ejemplo, ciertas generaciones G4, G5 o G6) y garantizan un flujo de aire adecuado dentro del pequeño chasis.

Un ventilador nuevo o de mejor calidad puede reducir vibraciones, mejorar el contacto con el disipador y optimizar la curva de RPM. El resultado es una refrigeración más estable y, en muchos casos, menos ruido a igualdad de carga.

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Eso sí, en miniPCs cerrados y muy compactos, las opciones de mejora interna suelen estar limitadas. No siempre es posible montar un disipador más grande o añadir ventiladores adicionales sin modificar el chasis, así que conviene revisar el manual del fabricante antes de comprar nada.

Combinando un ventilador interno de calidad con una base externa que aporte flujo de aire extra, se consigue un equilibrio muy interesante entre rendimiento térmico, ruido y coste, sin necesidad de soluciones extremas ni complicadas.

Qué es la refrigeración líquida y por qué suele ser excesiva en miniPCs

La refrigeración líquida o watercooling es un sistema de enfriamiento en el que un líquido especial, normalmente con etilenglicol u otros aditivos, se encarga de transportar el calor lejos de los componentes críticos del ordenador.

Este líquido circula en un circuito cerrado: parte de un depósito, es impulsado por una bomba a través de tubos hacia bloques colocados sobre CPU, GPU u otros componentes, absorbe el calor, y luego llega a un radiador donde varios ventiladores lo enfrían antes de volver al depósito.

La gran ventaja de este enfoque es que el calor se saca directamente de la zona donde se genera y se disipa lejos de los componentes, evitando que el interior del chasis se convierta en un horno. Por eso se usa tanto en PCs gaming de sobremesa y estaciones de trabajo exigentes.

En el mundo de los miniPCs, sin embargo, la refrigeración líquida suele ser más problemática. El espacio disponible es mínimo, y muchas cajas compactas no están pensadas para alojar depósitos, bombas ni radiadores de tamaño razonable.

Se han llegado a ver proyectos con radiadores externos gigantescos conectados a pequeños chasis, en los que el tamaño del radiador era literalmente mayor que el propio miniPC. Aunque es una solución curiosa y llamativa, el salto de temperatura no siempre compensa el ruido, el coste y la pérdida de la principal ventaja del miniPC: su tamaño reducido.

Kits AIO frente a sistemas de refrigeración líquida custom

Dentro de la refrigeración líquida hay dos grandes familias: los kits AIO (all in one) y los sistemas personalizados o custom. Ambos comparten la misma base, pero su instalación, precio y mantenimiento son muy diferentes.

Los kits AIO son soluciones compactas que vienen completamente montadas por el fabricante. Incluyen bloque de CPU, bomba integrada, tubos y radiador con ventiladores en una sola pieza lista para instalar en la caja, atornillando el radiador a la posición prevista.

Son más económicos que los sistemas custom, ocupan menos espacio y simplifican mucho la instalación. A cambio, su capacidad de refrigeración es, por lo general, algo menor que la de un circuito personalizado a medida, y en miniPCs el espacio para el radiador puede ser un gran limitante.

Los sistemas custom, en cambio, permiten refrigerar no solo la CPU, sino también la GPU, la memoria RAM o incluso unidades de almacenamiento. Cada componente tiene su bloque específico, conectado mediante tubos al resto del circuito, y se pueden utilizar radiadores de distintos tamaños según el espacio disponible.

La contrapartida es clara: son más caros, requieren un montaje cuidadoso pieza a pieza, ocupan mucho más espacio y exigen un mantenimiento periódico (cambio de líquido, purgado de aire, revisiones de fugas, etc.).

Ventajas e inconvenientes de la refrigeración líquida en equipos compactos

En PCs de sobremesa de gran tamaño, la refrigeración líquida tiene mucho sentido cuando se busca exprimir al máximo el rendimiento con temperaturas controladas. Pero, ¿qué ocurre cuando trasladamos esa idea a un miniPC?

Entre las ventajas, podemos mencionar que un buen circuito de líquida, incluso externo, ayuda a mantener las temperaturas más estables bajo carga prolongada. Esto es especialmente interesante si el miniPC monta CPUs de gama alta o gráficas potentes que, de serie, tienden a calentarse rápidamente.

Además, en muchos casos estos sistemas resultan más silenciosos que un conjunto de ventiladores de aire forzando al máximo. El radiador grande, con varios ventiladores a bajas RPM, puede disipar mucho calor sin necesidad de girar a tope.

Sin embargo, los inconvenientes en un entorno compacto son numerosos: el coste inicial es elevado, la instalación es compleja y requiere planificación, y el mantenimiento añade una preocupación extra respecto a una solución por aire.

Uno de los mayores riesgos es la posible fuga de líquido refrigerante sobre los componentes, que podría provocar daños severos si no se detecta a tiempo. Aunque los kits actuales han mejorado mucho en seguridad, el riesgo nunca es nulo.

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Y, sobre todo, en miniPCs la presencia de un radiador de gran tamaño, a veces externo y más voluminoso que el propio equipo, rompe por completo la idea de tener un ordenador discreto y fácil de colocar. Se gana en refrigeración, pero se pierde en compacidad, sencillez y, muchas veces, en comodidad de uso diario.

Componentes que se pueden refrigerar con líquida: más allá de la CPU

Cuando hablamos de kits AIO preparados de fábrica, lo habitual es que solo se encarguen de la CPU. Esto ya puede suponer una mejora notable en un sistema que sufre especialmente en el procesador, pero deja fuera otros puntos calientes.

En los sistemas custom, en cambio, puedes añadir bloques para prácticamente cualquier componente crítico: tarjeta gráfica dedicada, módulos de memoria RAM, incluso unidades de almacenamiento que alcancen temperaturas elevadas.

Estos bloques se montan sobre los circuitos integrados que generan más calor y se conectan en serie o paralelo dentro del circuito general. De esta forma, el líquido va recogiendo el calor de cada uno y lo lleva al radiador para disiparlo.

En un miniPC esto tiene una aplicación muy limitada, porque no suele haber espacio para instalar todos esos bloques dentro de la caja. En muchos casos habría que recurrir a modificaciones profundas o a chasis especiales diseñados desde cero para este tipo de montaje.

Por eso, en el contexto de miniPCs comerciales, la mayoría de mejoras prácticas pasan por optimizar la refrigeración del procesador y el flujo de aire general, apoyándose en accesorios externos sencillos antes de plantearse una líquida integral.

Marcas y tiendas especializadas en refrigeración para PC

En el mercado actual hay una amplia oferta de marcas dedicadas a la refrigeración líquida y por aire, muchas de ellas sobradamente conocidas por los aficionados al hardware y al gaming.

Fabricantes como MSI, Corsair, Cooler Master, NZXT, Gigabyte, ASUS, DeepCool o Aerocool ofrecen kits AIO, ventiladores, disipadores por aire y componentes para sistemas custom que cubren prácticamente todas las necesidades.

Si lo que buscas es un kit líquido para montar en un PC de sobremesa grande, tiendas online especializadas en hardware ofrecen catálogos muy completos con distintas configuraciones, tamaños de radiador y opciones de iluminación RGB pensadas para equipos gaming.

En esas mismas tiendas puedes encontrar también bases refrigeradoras, soportes ventilados, ventiladores de repuesto de CPU para equipos de marca y accesorios varios que, en muchos casos, encajan perfectamente con el uso en miniPCs aunque se publiciten para otros formatos.

Por otra parte, existen comercios online centrados en portátiles y tecnología reacondicionada que, además de ofrecer equipos de marcas reconocidas como Dell, Lenovo o HP, suelen complementar su catálogo con soluciones de refrigeración asequibles para alargar la vida útil de los dispositivos.

Cuándo apostar por soluciones sencillas y cuándo plantearse algo más avanzado

A la hora de decidir qué accesorio de refrigeración comprar, lo primero es tener claro qué uso le vas a dar a tu miniPC y qué limitaciones de espacio tienes. No es lo mismo un equipo de oficina que un miniPC pensado para gaming o edición de vídeo intensa.

Si tu uso es ligero o moderado, una base refrigeradora con uno o varios ventiladores será más que suficiente para bajar unos cuantos grados la temperatura y reducir el ruido del sistema cuando la carga sube.

Para miniPCs con hardware más potente, como procesadores de alto rendimiento y gráficas dedicadas, puede merecer la pena combinar una buena base externa con una revisión de la refrigeración interna, cambiando pasta térmica, ajustando curvas de ventilador o sustituyendo el ventilador de CPU por uno de calidad superior.

La refrigeración líquida, especialmente en formato custom, solo cobra sentido si estás dispuesto a asumir el coste, la complejidad y la pérdida de compacidad. En la mayoría de casos domésticos y de oficina, es una solución claramente sobredimensionada para un miniPC.

En cualquier escenario, la clave está en buscar un equilibrio entre temperatura, ruido, precio y practicidad. No se trata de montar el sistema más espectacular, sino el que mejor responda a tus necesidades reales sin complicarte la vida más de la cuenta.

Al final, mejorar la refrigeración de un miniPC pasa por entender que el enemigo es el calor acumulado en un espacio minúsculo y que, con accesorios tan sencillos como una base con ventilador de 120 mm, una plataforma refrigeradora bien elegida o un ventilador interno de calidad, puedes ganar en rendimiento, estabilidad y vida útil sin renunciar al formato compacto que hace tan atractivos a estos equipos.

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