- Back Market y Google colaboran para instalar ChromeOS Flex en ordenadores sin soporte de Windows y alargar su vida útil.
- El kit USB de bajo coste simplifica el proceso de instalación, haciéndolo accesible a usuarios y centros educativos.
- ChromeOS Flex es un sistema ligero, seguro y basado en la nube, ideal para tareas diarias en equipos antiguos.
- La iniciativa busca frenar la fast tech y reducir el impacto ambiental de los millones de dispositivos convertidos en basura electrónica.
Millones de ordenadores que funcionan perfectamente se han quedado de la noche a la mañana “viejos” solo porque su sistema operativo ha dejado de recibir soporte. El fin de las actualizaciones de Windows 10 ha marcado un antes y un después: se calcula que más de 400 millones de equipos en todo el mundo han pasado a considerarse obsoletos a ojos de Microsoft, aunque en la práctica su hardware sigue teniendo cuerda para rato.
Ante este panorama, Back Market y Google se han aliado para ofrecer una salida muy sencilla y barata a todos esos portátiles y sobremesas que estaban condenados al cajón o al punto limpio: instalar ChromeOS Flex mediante un pendrive preparado y listo para usar. Con esta jugada, no solo se alarga la vida útil de los dispositivos, sino que se ataja de frente el problema de los residuos electrónicos y de la llamada “fast tech”, ese modelo que nos empuja a renovar gadgets mucho antes de que realmente haga falta.
Fin del soporte de Windows 10 y el problema de los ordenadores “obsoletos”
La decisión de Microsoft de concentrar el soporte únicamente en Windows 11 ha dejado fuera de juego a una cantidad enorme de ordenadores que, por potencia y estado físico, seguirían funcionando sin problemas varios años más. Desde octubre, fecha marcada como punto de inflexión, todos aquellos equipos que no pueden (o no compensa) actualizar a Windows 11 se quedan sin parches de seguridad ni mejoras, lo que los expone a vulnerabilidades y a un rendimiento cada vez más limitado.
La pregunta lógica que se ha hecho mucha gente es: “si mi ordenador va bien, ¿por qué tengo que tirarlo?”. No tiene sentido sacar del circuito millones de portátiles que siguen abriendo el navegador, permiten trabajar con documentos o hacer videollamadas sin problema, solo porque el sistema operativo ya no recibe soporte oficial. Y sin embargo, es lo que venía ocurriendo de forma casi automática, empujando a los usuarios a comprar un equipo nuevo.
Esta situación no solo es un engorro a nivel económico, también supone una carga enorme para el planeta y para la gestión de residuos. Cada vez que se sustituye un dispositivo que podría haberse aprovechado más tiempo, se suman toneladas de chatarra electrónica y se consumen más recursos para fabricar hardware nuevo. En ese contexto, la propuesta de Back Market y Google llega casi como una bocanada de aire fresco.
Back Market, cuya filosofía gira precisamente en torno a dar segundas oportunidades a la electrónica, vio ahí una ocasión clara de actuar. En lugar de resignarse a que todo equipo sin soporte de Windows acabe arrumbado, la compañía decidió buscar un sistema operativo moderno, ligero y mantenido en el tiempo que pudiera instalarse de forma sencilla sobre esos ordenadores “retirados”, y ahí es donde entra en juego Google con ChromeOS Flex.
Tal y como explica Marta Castillo, Head of Brand & Marketing Spain en Back Market, el objetivo es ofrecer “una solución muy económica y muy sencilla para muchas personas, con un sistema operativo actualizable” que permita “aguantar un poco más con su equipo y no verse obligado a tirarlo o dejar de usarlo”. En otras palabras: alargar la vida útil de los dispositivos que ya tienes en casa antes de plantearte comprar otros nuevos.
La alianza Back Market-Google y el pendrive con ChromeOS Flex
Para hacer realidad esta idea, Back Market contactó con Google meses antes del lanzamiento oficial del proyecto. La propuesta era clara: facilitar a cualquier usuario que lo desee el cambio de Windows (u otros sistemas en desuso) a ChromeOS Flex mediante un método guiado, barato y prácticamente a prueba de sustos, pensado incluso para quien nunca ha formateado un ordenador.
El resultado de esa colaboración es un kit USB que se puede adquirir en la web de Back Market a partir del 30 de marzo por un precio simbólico de unos tres euros. En ese paquete viene incluida una memoria USB preparada para instalar ChromeOS Flex y una pequeña guía de instalación, con instrucciones muy simples y aptas para perfiles poco tecnológicos. Para centros educativos, escuelas y determinadas organizaciones, el envío puede ser incluso gratuito.
La idea es que el usuario no tenga que preocuparse de descargar la imagen, crear el USB de arranque ni andar con herramientas técnicas: el pendrive ya viene listo. Basta con conectarlo al equipo, arrancar desde la unidad USB y seguir los pasos del asistente para que el propio sistema se encargue de borrar el sistema anterior e instalar ChromeOS Flex en cuestión de minutos.
Google lo resume muy bien en su propio blog oficial al afirmar que, junto con Back Market, están demostrando que el dispositivo más sostenible suele ser el que ya tienes en las manos. El USB no deja de ser un soporte físico barato y reutilizable, pero lo realmente importante es que abre la puerta a seguir usando un portátil que iba camino del desguace.
Además, Back Market ha complementado el kit con videotutoriales y contenido educativo donde se explica paso a paso cómo cambiar de Windows a ChromeOS Flex, qué se puede hacer después con el ordenador y qué limitaciones hay que tener en cuenta. De esta manera se reduce la barrera psicológica que mucha gente tiene a la hora de “tocar” el sistema operativo de su equipo.
Qué es exactamente ChromeOS Flex y en qué se diferencia
ChromeOS Flex es una variante especial de ChromeOS pensada para instalarse en PCs y Mac ya existentes, incluso en modelos con más de diez años a sus espaldas, siempre que cumplan unos requisitos mínimos de compatibilidad. A diferencia del ChromeOS clásico, que suele venir preinstalado en los Chromebooks, esta versión está diseñada para dar una segunda vida a ordenadores que originalmente venían con Windows o macOS.
En la práctica, ChromeOS Flex funciona como un sistema operativo muy ligero centrado en el navegador Chrome y en la nube. La mayoría de las aplicaciones se ejecutan vía web, las sesiones se basan en la cuenta de Google del usuario y buena parte de la inteligencia del sistema reside en los servidores de la compañía. Como alternativa de código abierto, también existen entornos Linux como GNOME que persiguen objetivos similares de eficiencia en hardware modesto. Esto permite que equipos que iban ahogados con versiones modernas de Windows se sientan mucho más ágiles.
Uno de los puntos que más llaman la atención es que muchos portátiles antiguos llegan a arrancar en menos de diez segundos con ChromeOS Flex, ofreciendo una sensación de ligereza que sorprende en máquinas que, con su antiguo sistema, tardaban una eternidad en estar listas. Además, el consumo de memoria RAM es menor y la gestión de recursos está muy optimizada para entornos con hardware modesto.
Otro aspecto clave es que ChromeOS Flex se ofrece de forma completamente gratuita por parte de Google. Cualquier persona puede crear su propio USB de instalación siguiendo las instrucciones de la web oficial sin pagar licencias ni suscripciones. El valor añadido del pendrive de Back Market es agilizar este proceso y acompañarlo con una guía y soporte didáctico, pero el sistema en sí no conlleva coste de software.
Más allá del rendimiento, Google ha puesto el foco en la seguridad: ChromeOS Flex se actualiza automáticamente en segundo plano, integra protección frente a malware, usa técnicas de sandboxing para aislar procesos y cuenta con un sistema de arranque verificado que ayuda a evitar modificaciones maliciosas. Para quien viene de un sistema sin soporte, el salto en seguridad es notable.
Qué puedes hacer con un portátil “revivido” con ChromeOS Flex
Una de las dudas más habituales es si un portátil con ChromeOS Flex sirve para el día a día o se queda corto. La respuesta, en la mayoría de situaciones de uso doméstico, teletrabajo ligero y educación, es que encaja bastante bien. El sistema está orientado a tareas típicas que gran parte de la gente ya realiza casi siempre desde el navegador.
Así, resulta ideal para navegar por internet, gestionar el correo electrónico, participar en videollamadas o consumir contenidos en streaming. Servicios como YouTube, Netflix o plataformas de vídeo bajo demanda funcionan desde el navegador, por lo que la experiencia no se aleja mucho de la de un equipo moderno.
En el terreno de la productividad, ChromeOS Flex se complementa muy bien con Google Workspace (Documentos, Hojas de cálculo, Presentaciones, Drive, etc.), pero también con Microsoft 365 en su versión online. Aunque no es posible instalar las versiones de escritorio de Office para Windows, sí se puede trabajar con los documentos desde la web, que es justo a lo que aspira el ecosistema de ChromeOS.
Desde el punto de vista del usuario que venía de Windows, es cuestión de cambiar algunos hábitos y aplicaciones. Por ejemplo, sustituir Word por Google Docs, Excel por Hojas de Cálculo o Skype por Google Meet. La transición puede llevar un pequeño periodo de adaptación, pero, una vez asumido el cambio, la mayoría de tareas se hacen de forma muy similar.
Conviene, eso sí, tener claro que ChromeOS Flex no es la opción adecuada para todo el mundo. Si necesitas jugar a títulos exigentes, usar software profesional muy pesado (edición de vídeo avanzada, 3D, determinados programas de ingeniería, etc.) o depender de aplicaciones de escritorio específicas solo disponibles en Windows o macOS, este enfoque se queda corto. En esos casos, sigue teniendo sentido mantener un equipo con sistema tradicional o buscar alternativas más potentes.
Cómo funciona el kit USB y el proceso de instalación
El gran atractivo del acuerdo entre Back Market y Google es que el proceso de instalación se ha reducido a “enchufa y sigue las instrucciones”. No hace falta ser un experto ni haber formateado un ordenador antes; el asistente guía al usuario de principio a fin.
Una vez tienes el pendrive, el primer paso es comprobar que tu ordenador es compatible con ChromeOS Flex. Back Market y Google facilitan una lista oficial de modelos probados, aunque también se pueden instalar en muchos equipos no certificados que cumplan unas especificaciones mínimas (procesador relativamente moderno, cierta cantidad de RAM y espacio en disco, compatibilidad básica de arranque desde USB, etc.).
Después de esa comprobación, se conecta el USB al portátil o sobremesa que se quiere “revivir” y se configura el arranque desde la unidad externa, normalmente mediante una tecla de función al iniciar el equipo (F12, Esc, etc., según el fabricante). Desde ahí, el sistema se carga directamente desde el pendrive y muestra un asistente muy similar al de cualquier instalación moderna.
El usuario puede probar primero ChromeOS Flex de forma temporal, arrancando desde el USB sin tocar el disco interno, o lanzarse a instalarlo de manera definitiva en el equipo. Si elige la instalación completa, el proceso suele tardar entre 10 y 15 minutos, periodo en el que se borra el sistema anterior (por lo que conviene hacer copia de seguridad de los datos importantes) y se configura ChromeOS Flex como sistema principal.
Durante la configuración inicial, basta con iniciar sesión con una cuenta de Google para que el equipo quede asociado al usuario, se sincronicen marcadores, contraseñas y otros datos de Chrome, y se dé acceso directo a servicios como Gmail, Drive o YouTube. A partir de ahí, el portátil funciona de forma muy parecida a un Chromebook convencional.
Impacto ambiental: la lucha contra la “fast tech” y la basura electrónica
La otra gran pata de esta colaboración va más allá de la tecnología o el rendimiento: abordar el enorme problema medioambiental que supone el crecimiento descontrolado de los residuos electrónicos. Los datos recientes del United Nations’ Institute for Training and Research son demoledores: en 2022 se generaron más de 62 millones de toneladas métricas de e-waste en el planeta, y la cifra sigue aumentando a un ritmo preocupante.
Lo más preocupante es que este volumen de residuos crece cinco veces más rápido que la cantidad que se recoge y recicla oficialmente. Es decir, gran parte de los dispositivos que se desechan no terminan en un circuito de reciclaje adecuado, sino en vertederos formales e informales repartidos por todo el mundo, con enormes consecuencias medioambientales y sanitarias.
Según los expertos, los residuos electrónicos representan alrededor del 5 % de la masa de los vertederos a nivel global, pero concentran aproximadamente el 70 % de la toxicidad de todos los residuos. Componentes con metales pesados, plásticos difíciles de tratar y sustancias peligrosas hacen que cada portátil o móvil que acaba mal gestionado suponga un problema mucho mayor de lo que parece por su tamaño.
En opinión de voces de la propia industria, durante años hemos vivido una fase muy inflada y ambiciosa en la que se vendían actualizaciones constantes y se acostumbraba al consumidor a desear siempre “lo último”, independientemente de si realmente lo necesitaba. El resultado es un modelo de fast tech similar al de la fast fashion: ciclos de renovación cada vez más cortos y una montaña de residuos difícil de absorber.
La colaboración entre Google y Back Market pretende ser un pequeño pero significativo cambio de rumbo: animar a la gente a plantearse si de verdad necesita un portátil nuevo o si, con un cambio de sistema operativo, puede estirar varios años más el que ya tiene. Cada equipo que se rescata no solo ahorra dinero al usuario, también evita un residuo electrónico más y reduce la presión sobre las cadenas de suministro de componentes.
Back Market, reacondicionado y conciencia social
Esta iniciativa encaja perfectamente con la filosofía de Back Market, que ha construido su modelo de negocio alrededor de la compraventa de productos reacondicionados. La empresa trabaja con dispositivos revisados por profesionales, que se ponen de nuevo en circulación con garantía y controles de calidad, demostrando que se puede disfrutar de tecnología fiable sin necesidad de estrenar siempre.
Pero más allá de lo comercial, Back Market lleva tiempo intentando concienciar sobre el lado oscuro de la basura tecnológica. Un ejemplo es el documental “DANDORA – A Fast Tech Story”, que la compañía ha impulsado para mostrar lo que ocurre en lugares donde terminan muchos de los dispositivos descartados en mercados desarrollados.
En zonas como Dandora, en Kenia, el e-waste se convierte en el sustento de miles de personas que rebuscan entre montañas de residuos electrónicos para extraer materiales de valor. A la vez, se expone a esas comunidades a sustancias tóxicas, contaminación del suelo y del agua, y a riesgos sanitarios enormes. Es la cara que rara vez se ve cuando renovamos un móvil o un portátil sin pensarlo demasiado.
Con iniciativas como el USB de ChromeOS Flex, Back Market no solo ofrece una solución práctica para el usuario medio europeo o estadounidense, sino que lanza un mensaje claro a la industria: la tecnología no tiene por qué ser desechable ni funcionar a base de ciclos de reemplazo forzados por software. Hay margen para modelos donde la actualización no sea sinónimo de compra de nuevo hardware.
Centros educativos, ONG y la reducción del “clasismo tecnológico”
Uno de los ámbitos donde esta alianza puede tener más impacto es el educativo y social. Muchas escuelas, institutos, universidades y organizaciones sin ánimo de lucro dependen de parques informáticos antiguos que, con la llegada del fin de soporte de Windows 10, se quedan en una situación delicada: o se gastan un presupuesto que no tienen en renovar equipos, o siguen trabajando con sistemas cada vez menos seguros y funcionales.
Para estos casos, Google y Back Market han impulsado un programa piloto de memorias USB preconfiguradas que se envían gratuitamente o a muy bajo coste a centros educativos y proyectos sociales. La idea es que puedan reutilizar flotas enteras de portátiles y sobremesas que de otro modo estarían avocados al almacén.
Como explica Chris Kuscher y otros responsables de la división de ChromeOS, esta estrategia puede ayudar a reducir cierto “clasismo” de la fast tech. En el modelo tradicional, quienes no pueden permitirse actualizaciones constantes de hardware terminan condenados a trabajar con sistemas operativos en desuso, inseguro o directamente incompatible con las necesidades actuales.
Al ofrecer una vía gratuita para instalar un sistema moderno y mantenido en equipos veteranos, se nivelan un poco las condiciones: alumnos y personal de centros con pocos recursos pueden acceder a una experiencia en la nube similar a la de un Chromebook nuevo, sin exigir inversiones inasumibles.
Además, este enfoque abre la puerta a nuevas políticas de actualización en empresas y administraciones: en lugar de renovar todos los equipos cada cierto número de años, se pueden plantear planes de migración progresiva a ChromeOS Flex para determinadas tareas, reservando el hardware nuevo solo para puestos que realmente lo necesitan.
En definitiva, la alianza entre Back Market y Google se ha convertido en mucho más que un simple pendrive barato. Es una propuesta que toca de lleno la forma en que consumimos tecnología, plantea alternativas al modelo de usar y tirar y brinda una segunda oportunidad a cientos de millones de ordenadores que todavía tienen mucho que ofrecer.
