AMD Medusa Halo y LPDDR6: la APU que quiere borrar la frontera con las GPU dedicadas

Última actualización: febrero 25, 2026
Autor: Isaac
  • Medusa Halo combinaría núcleos Zen 6 en chiplets con una potente iGPU RDNA 5 de hasta 48 CU para portátiles y mini PC de alto rendimiento.
  • El uso de memoria LPDDR6 con buses de hasta 384 bits elevaría el ancho de banda hasta cifras cercanas a GDDR6 con un consumo muy inferior.
  • Las variantes irían desde modelos completos Ryzen AI MAX 500 hasta versiones Medusa Halo Mini, adaptando núcleos y bus de memoria a cada tipo de equipo.
  • AMD apunta a lanzar Medusa Halo entre 2027 y 2028 para liderar el segmento de AI PCs y competir con las soluciones integradas de Intel, NVIDIA y Apple.

APU AMD Medusa Halo con memoria LPDDR6

La familia AMD Medusa Halo con memoria LPDDR6 apunta a ser uno de los proyectos más ambiciosos de la compañía en el terreno de las APUs de alto rendimiento para portátiles, mini PC y equipos compactos. Estamos ante unos SoC que quieren poner patas arriba el concepto de gráfica integrada, acercándola al rendimiento de una GPU dedicada de gama media-alta, pero sin disparar el consumo ni la complejidad del sistema.

Todo este plan gira en torno a tres pilares: la nueva arquitectura de CPU Zen 6, la futura GPU integrada basada en RDNA 5 y, sobre todo, la adopción de la memoria LPDDR6 con buses muy anchos de hasta 384 bits. El objetivo es claro: eliminar el eterno cuello de botella de ancho de banda en las iGPU y convertir a Medusa Halo, que llegaría bajo la marca comercial Ryzen AI MAX 500, en una alternativa real a montar una tarjeta gráfica dedicada en muchos portátiles.

Qué es AMD Medusa Halo y cómo encaja en la gama Ryzen AI MAX

La denominación interna Medusa Halo corresponde a una nueva generación de SoC que AMD enmarcaría dentro de la serie comercial Ryzen AI MAX 500, orientada a portátiles de alto rendimiento, equipos compactos para gaming y estaciones de trabajo ligeras. No hablamos de simples APUs modestas: se trata de chips de gran tamaño, con un enfoque claro en juegos exigentes, cargas de IA y eficiencia energética dentro de un único paquete.

Este proyecto se sitúa como sucesor conceptual de Strix Halo, elevando el listón con una iGPU mucho más grande y una CPU mucho más musculada. AMD quiere que estos SoC puedan enfrentarse sin complejos a las futuras NVIDIA RTX 60 para portátiles, así como a las soluciones integradas de Intel y a los chips de Apple orientados a IA y creación de contenido.

Antes de que Medusa Halo llegue al mercado, AMD tiene previsto lanzar la generación Gorgon Halo (Ryzen AI MAX 400), que usaría memoria LPDDR5X y serviría de puente tecnológico. Esta estrategia permite a la compañía ir afinando drivers, tecnologías de IA y ecosistema de software antes de dar el salto completo a LPDDR6 y a la arquitectura RDNA 5 en una APU integrada de gran tamaño.

Según las filtraciones, la ventana de lanzamiento de Medusa Halo se sitúa entre 2027 y 2028, siempre que los planes de fabricación y validación en TSMC no sufran retrasos. En cualquier caso, se trata de un proyecto de largo recorrido, diseñado para marcar un punto de inflexión en cómo entendemos las APUs de alto rendimiento.

Durante un tiempo se rumoreó que AMD podría haber abandonado esta familia, pero las últimas informaciones apuntan justo en la dirección contraria: el desarrollo sigue adelante y las configuraciones filtradas muestran una apuesta muy agresiva en núcleos de CPU, potencia gráfica integrada y capacidades de IA, lo que refuerza la idea de que Medusa Halo será una pieza clave en la hoja de ruta de la compañía.

Arquitectura AMD Medusa Halo LPDDR6

Arquitectura de CPU Zen 6 y diseño en chiplets

En el apartado de procesador, AMD Medusa Halo apostaría por núcleos Zen 6 en un diseño basado en chiplets, siguiendo la filosofía que tan bien le ha funcionado a la compañía en sobremesa y servidores. En este caso, los bloques de CPU, conocidos como CCD (Core Complex Die), se fabricarían con el proceso avanzado N2P de TSMC, uno de los nodos de 2 nm más punteros previstos para esos años.

El chip de entrada/salida o I/O die, encargado de gestionar la memoria, las líneas PCIe, los controladores y otros elementos auxiliares, se produciría en el nodo N3P, también de TSMC. De este modo, AMD puede reservar la litografía más cara y avanzada para la lógica de CPU más crítica, mientras que en el I/O die emplea un proceso algo menos extremo pero muy maduro y equilibrado en costes.

Las configuraciones filtradas apuntan, como base, a un diseño con 12 núcleos Zen 6 de alto rendimiento acompañados por 2 núcleos Zen 6 LP (low power). Estos últimos estarían pensados para tareas ligeras y de fondo, con el objetivo de reducir el consumo cuando el sistema no necesita toda la potencia de los núcleos principales, algo clave en portátiles.

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Además de esta versión inicial, se habla de una variante superior con un CCD adicional de 12 núcleos Zen 6, lo que elevaría el total a 24 núcleos “grandes” más los 2 núcleos Zen 6 LP, alcanzando hasta 26 núcleos físicos en una APU. Esta cifra es muy elevada para un SoC destinado a portátiles, y pone sobre la mesa la ambición de AMD por dominar el terreno del multihilo intensivo y la creación de contenido sin necesidad de CPU y GPU dedicadas por separado.

Este esquema de núcleos de alto rendimiento combinados con núcleos de bajo consumo recuerda, en cierto modo, a los diseños híbridos de otras compañías, pero aquí todo se mantiene bajo la misma familia Zen 6, simplificando la compatibilidad y el comportamiento bajo distintas cargas. Las tareas ligeras se desvían a los núcleos LP, mientras que las cargas pesadas en gaming, IA o render se apoyan en los núcleos grandes y en la iGPU RDNA 5.

Por si fuera poco, las mismas filtraciones señalan configuraciones de hasta 24 núcleos y 48 hilos en algunas variantes, lo que sitúa a Medusa Halo en el territorio de CPUs tradicionalmente reservadas a estaciones de trabajo. Si AMD consigue mantener consumos razonables a pesar de esta densidad, la propuesta para portátiles potentes y mini PC será muy competitiva.

GPU integrada RDNA 5: el salto que necesita la gama media portátil

La otra gran pata de Medusa Halo es la GPU integrada, que se apoyaría en la arquitectura RDNA 5 o en una evolución muy cercana (también referida en algunos rumores como UDNA). Frente a RDNA 4, que habría priorizado eficiencia, mejoras en Ray Tracing y optimizaciones en rasterización y Super Sampling, RDNA 5 se plantea como un salto más profundo, con cambios importantes en cómputo, IA y escalado interno.

Para el modelo principal de Medusa Halo se habla de una iGPU con 48 Compute Units (CU) basadas en RDNA 5 y acompañadas de 20 MB de caché L2. Para ponerlo en contexto, Strix Halo, la referencia actual de alto rendimiento de AMD en este campo, se quedaría con unas 40 CU, de modo que estaríamos ante un aumento directo de alrededor del 20 % en unidades de cómputo, a lo que habría que sumar las mejoras de arquitectura propias de una nueva generación.

En términos prácticos, se estima que esta iGPU podría situarse en una franja de rendimiento similar a una NVIDIA GeForce RTX 5070 Ti para portátiles, siempre con el matiz de que hablamos de proyecciones y de que el resultado final dependerá del ancho de banda de memoria, las frecuencias alcanzadas, el TDP configurado y el estado de los drivers. Aun con todas esas reservas, la idea de tener ese nivel de potencia en una gráfica integrada resulta muy agresiva.

Uno de los elementos clave para que esta iGPU brille es precisamente el soporte de memoria. Una cantidad elevada de CU puede verse limitada si no se dispone de un ancho de banda suficiente, algo que ha sido históricamente el talón de Aquiles de las APUs potentes. De ahí que el salto a LPDDR6 con buses de hasta 384 bits resulte tan importante para el proyecto Medusa Halo y para que RDNA 5 tenga sentido en este contexto.

Para cargas mixtas, que combinen renderizado gráfico, cálculos de IA y procesamiento general, contar con una arquitectura RDNA 5 diseñada para escalar en CU, en frecuencias sostenidas y en operaciones de inteligencia artificial será determinante. AMD podría aprovechar estas APUs como una especie de campo de pruebas controlado para RDNA 5, validando consumo, estabilidad y rendimiento antes de trasladar esta arquitectura a GPU dedicadas de sobremesa.

Memoria LPDDR6 en AMD Medusa Halo

LPDDR6: el ancho de banda que necesitaba una iGPU de este calibre

El auténtico protagonista tecnológico de Medusa Halo es la memoria LPDDR6. El estándar JEDEC ya está ratificado y define unas velocidades por pin que pueden llegar hasta los 14.400 MT/s, superando con claridad a la LPDDR5X y acercándose peligrosamente a lo que hoy ofrecen configuraciones de GDDR6 en tarjetas gráficas dedicadas, pero con un consumo muy inferior.

Si comparamos directamente, la LPDDR5X se mueve en un rango aproximado de 6.400 a 8.533 MT/s por pin, con tasas por pin que van de 0,8 a 1,07 GB/s. La nueva LPDDR6 eleva esa horquilla hasta los 10.667 a 14.400 MT/s, logrando unas tasas de 1,33 a 1,80 GB/s por pin. Es un salto muy considerable que, llevado a un bus amplio, multiplica el ancho de banda disponible para la iGPU.

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En un escenario típico con un bus de 256 bits, la LPDDR5X ofrece un ancho de banda máximo de unos 204 a 273 GB/s, mientras que la LPDDR6 puede llegar aproximadamente desde 341 hasta 460 GB/s. Es decir, un incremento de en torno al 65 %-70 % de ancho de banda manteniendo el consumo dentro de un rango muy similar, algo que es oro puro para una solución integrada.

La cosa se pone aún más interesante cuando se habla de una posible configuración con bus de 384 bits en Medusa Halo, al menos en algunas versiones de gama más alta. Esta anchura del bus, combinada con las velocidades máximas de LPDDR6, podría plantar cara, en ciertos escenarios, a configuraciones de memoria DDR5 en doble canal o incluso a algunas GDDR6 de gama media, pero con un coste energético y térmico mucho menor.

En cuanto a consumo, la LPDDR6 mantiene el voltaje de I/O en torno a 0,5 V, frente a rangos de 0,5-0,6 V de LPDDR5X y valores muy superiores de 1,35 V en GDDR6. Esto se traduce, según las cifras indicadas, en una energía por bit transferido de aproximadamente 1,5 a 2 pJ/bit para LPDDR6, frente a unos 2-3 pJ/bit en LPDDR5X y nada menos que 7-10 pJ/bit en GDDR6. En términos prácticos, la GDDR6 puede consumir entre 2,5 y 3 veces más energía por bit que la LPDDR6 para ofrecer su mayor ancho de banda bruto.

Otro aspecto relevante es la organización interna de los canales. LPDDR6 trabaja típicamente con 4×16 bits por chip, lo que aumenta el paralelismo frente al esquema de 2×32 bits habitual en LPDDR5X. Este enfoque permite una gestión más eficiente de las peticiones de memoria y ayuda a aprovechar mejor las capacidades de la GPU integrada en cargas intensivas.

Comparativa LPDDR5X, LPDDR6 y GDDR6: rendimiento y eficiencia

Si ponemos sobre la mesa las tres tecnologías clave —LPDDR5X, LPDDR6 y GDDR6— se aprecian con claridad las decisiones que está tomando AMD con Medusa Halo. La GDDR6 sigue siendo la reina en términos de ancho de banda bruto, con velocidades por pin de 14.000 a 20.000 MT/s y tasas de 1,75 a 2,50 GB/s. En un bus típico de 384 bits, puede alcanzar entre 448 y 768 GB/s de ancho de banda total.

Sin embargo, esa potencia tiene un precio: la GDDR6 maneja un voltaje de I/O en torno a 1,35 V y una energía de entre 7 y 10 pJ/bit, lo que dispara el consumo del subsistema de memoria. En cargas sostenidas con un bus de 256 bits, se tantean cifras de unos 45-70 W solo para la memoria, un valor muy alto para un portátil que quiera mantener temperaturas y autonomía bajo control.

La LPDDR6, en cambio, ofrece un equilibrio muy atractivo. En entornos con 256 bits de bus, el consumo estimado en carga sostenida estaría en torno a 18-25 W, con un ancho de banda que puede llegar a esos 460 GB/s teóricos. Es decir, se renuncia a algo de techo máximo frente a GDDR6, pero se gana una eficiencia descomunal que encaja de maravilla en el contexto de una APU de portátil.

Además, la LPDDR6 cuenta con densidades por chip de 24 a 48 Gb, superando los 16-32 Gb habituales de LPDDR5X y las cifras inferiores de las GDDR6 de consumo general. Todo ello con montaje BGA soldado directamente en placa, lo que simplifica el diseño de equipos compactos y permite integrar más memoria en un espacio físico reducido.

Por si fuera poco, la nueva generación de LPDDR introduce novedades como la posibilidad de manejar 12 bits por cada byte de E/S, alcanzando hasta 24 bits en un solo canal, lo que supone un incremento de aproximadamente 50 % respecto a LPDDR5X en este aspecto. Todo ello suma para que Medusa Halo pueda mantener alimentada a una iGPU RDNA 5 grande sin caer en los cuellos de botella habituales de la memoria compartida.

Configuraciones de memoria y variantes de Medusa Halo

Las filtraciones apuntan a que AMD contempla, al menos, dos grandes configuraciones de memoria en Medusa Halo. Para el modelo más ambicioso se baraja una combinación de LPDDR6 con bus de 384 bits, buscando el máximo ancho de banda posible para sostener esas 48 CU RDNA 5 y permitir resoluciones y calidades gráficas altas sin saturar la memoria.

Otra opción, pensada para variantes algo más contenidas o para reducir costes y consumo, sería una configuración con LPDDR5X a 256 bits. En este caso, el ancho de banda disminuiría respecto a la LPDDR6, pero seguiría siendo muy respetable para una iGPU potente y encajaría mejor en portátiles donde el margen térmico es más ajustado o donde se busca priorizar autonomía frente a rendimiento máximo.

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Dentro de la familia se menciona, además, la existencia de una versión Medusa Halo Mini, pensada específicamente para ultrabooks y equipos SFF muy compactos. En este modelo, el reparto de núcleos de CPU sería diferente: se habla de 4 núcleos Zen 6, 8 núcleos Zen 5c (la variante compacta y eficiente de la generación anterior) y 2 núcleos Zen 6 LP, sumando un total de 14 núcleos físicos.

La GPU integrada en esta variante Mini bajaría a unas 24 Compute Units RDNA 5 acompañadas de 10 MB de caché L2, una cifra más modesta que la del modelo grande pero suficiente para ofrecer un rendimiento gráfico muy por encima de lo que solemos ver en portátiles delgados sin gráfica dedicada.

En lo que respecta a la memoria, Medusa Halo Mini partiría de LPDDR5X a 128 bits, con la posibilidad de configurarse con LPDDR6 a 192 bits en modelos de gama más alta. Esta combinación permitiría ajustar el equilibrio entre rendimiento, coste y consumo en función del tipo de dispositivo al que vaya destinado el SoC, manteniendo siempre una base sólida para gaming ligero y cargas de creación de contenido.

Fechas previstas, contexto de mercado y apuesta por la IA

Las distintas fuentes que han ido filtrando datos sobre AMD Medusa Halo coinciden en situar su llegada comercial en una horquilla entre 2027 y 2028. Este calendario encaja con la adopción de los nodos N2P y N3P de TSMC y con la necesidad de que tecnologías como LPDDR6 estén ya maduras y ampliamente disponibles para fabricantes de portátiles y mini PC.

En paralelo, la propia memoria LPDDR6 ya se está suministrando a algunos fabricantes para pruebas y validaciones internas. Empresas como Innosilicon han mostrado módulos capaces de alcanzar esos 14,4 Gbps teóricos por pin, con incrementos de alrededor del 50 % respecto a LPDDR5X en velocidad y una mejora significativa en eficiencia energética, tal y como se espera en cada salto generacional.

Desde el punto de vista del mercado, AMD quiere posicionar a Medusa Halo y la serie Ryzen AI MAX 500 como referencia en el segmento de los llamados “AI PCs”, equipos que integran capacidades de cómputo de inteligencia artificial de forma nativa, sin depender siempre de la nube. La combinación de Zen 6, RDNA 5 y un ancho de banda muy alto es ideal para cargas que mezclan inferencia de modelos, creación de contenido y gaming.

Todo esto ocurre mientras Intel impulsa sus propias arquitecturas híbridas con núcleos de eficiencia y potencia, y NVIDIA experimenta con soluciones donde sus GPU integradas N1X y futuras generaciones pueden tener un gran peso en portátiles delgados. En ese contexto, AMD quiere que Medusa Halo borre esa línea difusa entre gráfica integrada y dedicada, ofreciendo un rendimiento que, sobre el papel, podría competir de tú a tú con GPUs de gama media-alta para portátil.

Si los planes salen según lo previsto, Medusa Halo se convertiría en una plataforma clave para que AMD pruebe y estabilice RDNA 5, así como sus futuras tecnologías de Super Sampling (FSR 4, Redstone y sucesores), Ray Tracing mejorado y nuevas funciones de escalado interno guiadas por IA. De este modo, el ecosistema de software llegaría más rodado cuando aparezcan las GPU dedicadas basadas en la misma arquitectura.

En conjunto, todo apunta a que AMD está utilizando la transición a LPDDR6 para algo más que ahorrar energía: busca romper el techo de rendimiento de las GPU integradas, reducir costes al prescindir de GDDR6 en ciertos segmentos y minimizar la dependencia de memorias de vídeo dedicadas cada vez más caras y con disponibilidad limitada. Si el plan se materializa tal y como se está filtrando, los próximos portátiles con Medusa Halo podrían cambiar bastante la idea que tenemos de lo que puede ofrecer una APU en juegos y productividad avanzada.

En definitiva, todo lo que rodea a AMD Medusa Halo con LPDDR6 pinta a movimiento estratégico de gran calado: una CPU Zen 6 descomunal en núcleos, una GPU RDNA 5 con aspiraciones de gama media-alta, un subsistema de memoria LPDDR6 con anchos de banda que rivalizan con soluciones dedicadas y un enfoque en la IA que busca mantener a AMD en el centro de la conversación sobre el futuro del PC. Si los rumores sobre los 24/26 núcleos, las 48 CU y los buses de 384 bits se confirman, estaríamos ante una de las evoluciones más agresivas en la historia de las APUs.

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