APFS y TRIM para SSD en macOS: guía completa para exprimir tu unidad

Última actualización: enero 21, 2026
Autor: Isaac
  • APFS es el sistema de archivos moderno de Apple, optimizado para SSD, con gestión dinámica de volúmenes, cifrado avanzado y mejor rendimiento frente a HFS+.
  • TRIM permite al sistema informar al SSD de qué bloques ya no se usan, mejorando la velocidad de escritura y alargando la vida útil de la unidad.
  • macOS activa TRIM por defecto en los SSD internos de Apple y permite forzarlo con trimforce en determinados SSD de terceros y configuraciones compatibles.
  • Combinar un SSD con APFS y TRIM correctamente configurados es clave para mantener un Mac rápido, estable y con un desgaste mínimo del almacenamiento.

APFS y TRIM para SSD en macOS

Si utilizas un SSD en tu Mac, ya sea interno o externo, entender cómo funcionan APFS y el soporte TRIM en macOS es clave para alargar la vida de la unidad y exprimir al máximo su rendimiento con optimización de las unidades SSD. No es solo “formatear y listo”: detrás hay un sistema de archivos moderno y un conjunto de comandos pensados específicamente para memorias de estado sólido.

A lo largo de esta guía vamos a desgranar con detalle qué es APFS, cómo se gestiona en macOS, qué papel juega TRIM (y su equivalente en USB como UNMAP/UASP), cómo comprobar si están activos y qué debes tener en cuenta tanto en SSD internos como en externos. La idea es que, cuando termines de leer, tengas claro qué formato usar, cómo configurarlo y qué limitaciones existen en función del tipo de unidad y de la versión de macOS.

Qué es APFS y por qué es tan importante para los SSD en macOS

El sistema de archivos de Apple, conocido como APFS (Apple File System), es el formato que macOS utiliza por defecto desde macOS 10.13 en adelante, sustituyendo a HFS+ después de más de tres décadas de servicio. Está diseñado desde cero pensando en unidades de estado sólido y almacenamiento flash, aunque también puede trabajar con discos duros mecánicos tradicionales y con ciertos dispositivos externos.

A diferencia de los sistemas de archivos clásicos, APFS gestiona de forma mucho más eficiente el espacio, la duplicación de archivos, el cifrado y la creación de instantáneas. Todo esto se traduce en operaciones más rápidas al copiar, mover o clonar datos, menor latencia al acceder a ficheros y una mejor resistencia ante fallos o apagones inesperados.

Una de las claves de APFS es su arquitectura basada en contenedores. Un contenedor APFS puede alojar varios volúmenes, y todos estos volúmenes comparten el espacio libre. En lugar de reservar un tamaño fijo para cada partición, el sistema va asignando espacio bajo demanda, lo que permite aprovechar mucho mejor la capacidad del disco.

A nivel de seguridad, APFS incorpora de serie opciones avanzadas de cifrado: puede cifrar el volumen completo, archivos individuales y hasta los metadatos, con soporte de múltiples claves. Esto encaja muy bien con FileVault y demás mecanismos de protección de datos que Apple integra en macOS.

Otra de las grandes ventajas para el usuario es la velocidad: gracias a que, al duplicar un archivo, APFS copia principalmente metadatos en lugar del contenido completo, las operaciones de “copiar y pegar” o crear clones son extremadamente rápidas y ocupan menos espacio real hasta que los datos divergen; esto facilita incluso clonar discos a SSD de forma eficiente.

Formatos APFS disponibles en macOS y su uso recomendado

Cuando formateas o creas un volumen en la Utilidad de Discos de macOS, puedes elegir entre distintos sabores de APFS según tus necesidades. Todos ellos comparten la base tecnológica, pero añaden o combinan características como cifrado o distinción de mayúsculas.

Por un lado está el formato APFS estándar, sin cifrado ni distinción de mayúsculas, que es el que se usa en la mayoría de equipos domésticos y profesionales. Es la opción más equilibrada cuando lo que buscas es compatibilidad, simplicidad y buen rendimiento sin darle demasiadas vueltas a la configuración.

Si la prioridad es la seguridad, tienes disponible APFS encriptado. En este caso, todo el contenido del volumen se cifra y se protege con una contraseña o con las credenciales de tu usuario. Es ideal para equipos portátiles, discos externos con información sensible o entornos en los que haya riesgo de robo o pérdida del dispositivo.

También existe la variante APFS con distinción de mayúsculas y minúsculas, en la que el sistema diferencia nombres como “Tareas” y “TAREAS” como si fueran carpetas distintas. Este matiz es importante porque puede afectar a aplicaciones que asumen un comportamiento clásico sin distinción, por lo que suele reservarse para entornos técnicos, desarrollo de software o usos muy concretos.

Finalmente, está el formato APFS que combina distinción de mayúsculas con cifrado. En este modo se aplica tanto la sensibilidad a mayúsculas como la encriptación simultáneamente, pensada para casos muy específicos donde se necesitan ambas características (por ejemplo, ciertos workflows de desarrollo que exigen sensibilidad al caso y a la vez un nivel alto de protección de datos).

Lo interesante es que dentro de un mismo contenedor APFS cada volumen puede usar un formato distinto. Puedes tener, por ejemplo, un volumen APFS estándar para el sistema, otro APFS encriptado para documentos personales y un tercero con mayúsculas/minúsculas activadas para entornos de desarrollo, compartiendo todos el mismo espacio físico de la unidad.

Gestión de contenedores y volúmenes APFS en macOS

En macOS moderno, el sistema se instala en lo que se conoce como grupo de volúmenes APFS. Normalmente verás dos volúmenes principales: uno destinado a los archivos del sistema (tradicionalmente “Macintosh HD”) y otro para tus datos de usuario y aplicaciones (“Macintosh HD – Data”), aunque los nombres pueden variar según configuración o idioma.

El contenedor que los agrupa reparte el espacio disponible entre esos volúmenes de manera dinámica. Eso significa que no necesitas fijar manualmente un tamaño rígido para cada uno; el propio APFS va asignando más o menos espacio a cada volumen según lo que vas almacenando. Lo único que limita el conjunto es la capacidad total de la unidad física.

  ¿Cuántos DLC tiene COD Black Ops 2?

Lo que no puedes hacer es eliminar o borrar el volumen de arranque que está en uso, ya que macOS necesita ese volumen para funcionar. Si quieres reformatear completamente un disco de sistema, hay que hacerlo arrancando en modo Recuperación y siguiendo las opciones de borrado de dispositivos de almacenamiento que ofrece Apple, con las advertencias y copias de seguridad pertinentes.

APFS está optimizado para trabajar con unidades SSD internas y externas conectadas directamente (por ejemplo, por Thunderbolt o USB), pero también es compatible con discos duros mecánicos (HDD) y algunas configuraciones híbridas. Aun así, donde realmente brilla es en entornos flash, tanto en lo que respecta a velocidad como a fiabilidad y eficiencia en la gestión de espacio.

Compatibilidad de APFS con versiones de macOS y tipos de unidad

APFS se introdujo oficialmente en macOS a partir de la versión 10.13, por lo que todos los Mac con macOS High Sierra o posterior son capaces de utilizarlo. En la práctica, los equipos que llevan de serie un SSD interno o almacenamiento flash son los que más partido le sacan, sobre todo desde macOS Mojave en adelante; si necesitas actualizar a macOS, consulta la guía completa.

En algunos casos, durante la actualización a macOS High Sierra o versiones posteriores, el sistema pudo no convertir automáticamente tu disco a APFS, especialmente en configuraciones con discos duros mecánicos o Fusion Drive. Por eso conviene comprobar qué formato está usando realmente tu volumen de arranque si vienes de versiones antiguas.

Conviene tener presente que APFS está pensado ante todo para discos 100 % SSD. Aunque pueda funcionar sobre HDD, la experiencia no siempre es óptima y podrías notar que consume más recursos o que ciertas operaciones no resultan tan fluidas como en un SSD nativo. Con Fusion Drive ha habido periodos en los que el soporte ha sido más limitado o progresivo según la versión de macOS.

Cuando conviertes un volumen a APFS, macOS te avisa de que no será posible utilizar ese volumen con versiones antiguas de macOS que no entienden este sistema de archivos. Esto afecta especialmente a restauraciones desde copias de seguridad antiguas o intentos de arrancar el Mac con sistemas previos a High Sierra.

Antes de hacer la conversión, es crucial que tengas una copia de seguridad reciente, por ejemplo con Time Machine, porque el proceso implica cambios profundos en el sistema de archivos. Aunque Apple lo ha diseñado para que sea robusto, un corte de energía o un fallo inesperado en mitad de la conversión puede comprometer los datos si no hay un respaldo previo.

Cómo comprobar y activar APFS en un Mac con SSD

Si tu Mac es compatible con macOS High Sierra o versiones más recientes, es bastante probable que ya estés usando APFS, pero no siempre es así. Comprobarlo es sencillo y, si fuera necesario, puedes convertir manualmente el disco desde el modo Recuperación de macOS utilizando la Utilidad de Discos.

El primer paso es asegurarte de que tu equipo puede ejecutar la versión adecuada de macOS. En el menú de la esquina superior izquierda, al pulsar sobre el icono de Apple, encontrarás la opción de ver Acerca de este Mac, donde se indica tanto el modelo de Mac como la versión exacta del sistema operativo que estás utilizando en ese momento.

Si tu Mac soporta High Sierra o superior y ya estás sobre una de esas versiones, toca pensar en el tipo de disco. APFS está orientado a unidades SSD puras, de manera que no se recomienda en discos mecánicos tradicionales ni en configuraciones Fusion Drive que mezclen almacenamiento mecánico y flash, porque no se aprovechan igual las ventajas y pueden aparecer cuellos de botella.

Antes de cualquier cambio de formato o conversión, conviene realizar una copia de seguridad completa. Aunque el proceso de conversión a APFS se ha mostrado muy fiable en la práctica, siempre existe la posibilidad de que algo falle, ya sea un apagón, una batería que se agota o cualquier otro imprevisto que deje la unidad en un estado inconsistente.

Para convertir un disco a APFS manualmente, debes reiniciar el Mac en modo Recuperación (Recovery Mode). Esto se hace reiniciando el equipo y manteniendo pulsadas las teclas cmd + R hasta que aparezcan las Utilidades de macOS. Desde ahí, puedes abrir la Utilidad de Discos, seleccionar el disco interno y usar la opción de conversión a APFS que aparece en el menú de edición.

Si la opción de “Convertir a APFS” aparece activa en el menú, quiere decir que tu volumen aún está en un sistema de archivos anterior y es posible realizar la operación. Si, en cambio, la opción aparece en gris, significa que ese volumen ya está en APFS y no es necesario hacer nada adicional, porque el sistema de archivos moderno ya está en uso.

Durante el proceso, macOS mostrará advertencias relacionadas con la incompatibilidad hacia atrás con versiones antiguas y el tiempo que puede tardar la conversión. Dependiendo del tamaño de la unidad y de la cantidad de datos, la operación puede alargarse bastante, ya que es una transformación compleja del sistema de archivos subyacente que debe preservar todos tus ficheros.

Qué es TRIM y por qué es vital para un SSD

TRIM es un comando definido en el estándar ATA que permite al sistema operativo informar al SSD de qué bloques de datos ya no se están utilizando. De esta forma, la unidad puede preparar esos bloques para ser reutilizados cuando haga falta escribir nueva información, en lugar de ir acumulando restos de datos marcados como borrados pero físicamente presentes.

  ¿Cómo seleccionar rápido en Mac?

Los SSD funcionan de forma distinta a los discos mecánicos: no pueden sobrescribir directamente un bloque sin más, sino que necesitan borrar primero páginas completas de memoria flash. Gracias a TRIM y a los mecanismos internos de recolección de elementos no utilizados, el SSD puede realizar esas tareas de limpieza de manera anticipada, optimizando tanto la velocidad de escritura como el desgaste de las celdas.

Esto se traduce en un mejor rendimiento a medio y largo plazo, evitando que el SSD se vuelva lento después de mucho uso, y también prolonga la vida útil de la unidad al reducir las operaciones de borrado y escritura innecesarias. Sin TRIM, el controlador de la unidad tiene menos información sobre qué datos sigue usando realmente el sistema operativo; además, puedes comprobar la salud de tu SSD con herramientas gratuitas que ayudan a monitorizar su estado.

En el ecosistema de almacenamiento, TRIM se aplica principalmente a SSD conectados mediante interfaces ATA o SATA, y su funcionalidad se ha ido extendiendo con el tiempo a otras variantes y capas de abstracción. No todas las formas de almacenamiento admiten TRIM; de hecho, muchos dispositivos flash como memorias USB o tarjetas SD no lo soportan a efectos prácticos en los sistemas de escritorio.

La combinación de TRIM con las rutinas internas de gestión de bloques no usados (garbage collection) es la que permite que un SSD mantenga un rendimiento estable incluso cuando se llena y se vacía de datos con frecuencia. De ahí la importancia de que el sistema operativo tenga activado este soporte cuando trabaja con unidades de estado sólido.

Soporte TRIM según el tipo de unidad: interna, externa y otros medios

No todos los dispositivos de almacenamiento se benefician de TRIM de la misma forma. En el caso de los SSD internos, el soporte suele ser completo y transparente, mientras que en unidades externas y otros medios flash las cosas se complican bastante más por la capa adicional de controladores y protocolos.

En general, los SSD internos modernos aceptan comandos TRIM y los sistemas operativos como Windows y macOS los habilitan de forma predeterminada, especialmente cuando se trata de unidades propias del fabricante (por ejemplo, los SSD soldados o integrados en los Mac recientes).

En cuanto a los SSD externos, el soporte puede existir si se conectan a través de un adaptador o caja que implemente adecuadamente las extensiones SCSI necesarias y el sistema operativo las traduzca en TRIM. En este contexto, el equivalente funcional al TRIM en el mundo SCSI/USB se conoce como UNMAP o UAS/UASP (USB Attached SCSI), y el controlador del sistema es el encargado de convertir esas peticiones en comandos que la unidad entienda.

En otros dispositivos como memorias USB, tarjetas microSD, SD, CFast, CompactFlash o CFexpress, el panorama cambia. Aunque internamente algunas de estas tecnologías puedan beneficiarse de mecanismos similares, a nivel de sistema operativo no se expone TRIM como tal, por lo que se consideran, en la práctica, sin soporte TRIM desde el punto de vista del usuario.

Esto explica por qué, en muchas tablas de compatibilidad, verás que solo los SSD (internos y ciertos externos) aparecen con soporte TRIM habilitado, mientras que el resto de medios flash figuran con un “No” rotundo. Es algo que hay que tener en cuenta cuando decides en qué tipo de unidad almacenar datos críticos o instalar un sistema operativo.

TRIM en Windows y herramientas específicas para SSD

En el ámbito de Windows, el sistema activa TRIM de forma predeterminada en versiones modernas como Windows 10 y Windows 11 siempre que detecta un SSD compatible. Aun así, es posible verificar el estado del soporte TRIM mediante la línea de comandos usando la utilidad fsutil disponible en el sistema.

Abriendo una ventana de símbolo del sistema con permisos de administrador, se puede ejecutar un comando concreto que muestra el valor de DisableDeleteNotify para NTFS y para ReFS (el sistema de archivos resistente de Microsoft). Si el valor asociado a NTFS aparece en 0, significa que TRIM está habilitado para SSD con ese sistema de archivos; si marca 1, está deshabilitado.

En el caso de ReFS, también se indica si el soporte TRIM se encuentra activo o no mediante un valor similar. El sistema suele activar automáticamente TRIM cuando detecta que un volumen NTFS o ReFS reside en una unidad de estado sólido, de modo que el usuario no suele necesitar hacer ajustes manuales salvo en situaciones muy concretas.

Además, algunos fabricantes de SSD ponen a disposición de los usuarios utilidades específicas para gestionar y optimizar sus unidades. Un ejemplo típico es el panel de control de ciertas marcas, que permite ejecutar manualmente el comando TRIM, actualizar el firmware y realizar pruebas de diagnóstico. Estas herramientas suelen limitarse al entorno Windows y no ofrecen soporte directo en macOS.

Es importante señalar que, aunque estas aplicaciones puedan facilitar la gestión avanzada del SSD, su uso no sustituye a una configuración correcta del sistema operativo. Si el sistema no está enviando TRIM de forma regular, forzarlo ocasionalmente con una utilidad externa no compensa un mal ajuste de base.

TRIM en macOS: estado por defecto y verificación

En macOS, el comportamiento de TRIM es bastante claro con las unidades internas de Apple. Cuando el Mac lleva un SSD oficial integrado, el sistema habilita TRIM por defecto sin que el usuario tenga que hacer nada, precisamente para asegurar un funcionamiento óptimo del almacenamiento a lo largo del tiempo.

  ¿Cuál es la tecla Alt en una Mac?

Para comprobar si TRIM está activo en tu Mac, puedes acudir al Informe del sistema. Pulsando en el icono de Apple y seleccionando la opción correspondiente a la información del Mac, accedes al listado detallado de hardware, donde se incluye el apartado del almacenamiento o del tipo de conexión (por ejemplo, SATA, NVMe, etc.).

Dentro de ese informe, si seleccionas el dispositivo de almacenamiento que te interesa, encontrarás una línea que indica si el Soporte TRIM está habilitado. Esta información es clave para saber si el sistema está colaborando correctamente con tu SSD en la gestión de bloques liberados.

En el caso de SSD internos de terceros (no instalados por Apple de fábrica), macOS tiende a ser más conservador. Históricamente, el sistema activaba TRIM de forma automática solo para sus propias unidades, dejando desactivado el soporte para SSD de otros fabricantes conectados internamente salvo que el usuario lo forzara manualmente.

Con los SSD externos por USB formateados con APFS, macOS puede llegar a habilitar TRIM si se dan las condiciones adecuadas a nivel de controlador y protocolo, aunque no todas las cajas ni adaptadores USB ofrecen el soporte necesario. En estos casos, la compatibilidad depende tanto del hardware como de cómo lo reconozca el sistema.

Cómo activar TRIM manualmente en macOS con trimforce

Para equipos en los que TRIM no venga habilitado de serie, Apple proporciona una herramienta de línea de comandos llamada trimforce. Esta utilidad permite forzar la activación del soporte TRIM en SSD que el sistema no configura automáticamente, como pueden ser ciertas unidades de terceros instaladas en modelos antiguos.

El procedimiento consiste en abrir la aplicación Terminal de macOS y ejecutar un comando concreto con privilegios de administrador. Al utilizar la palabra clave sudo, el sistema solicita la contraseña de tu usuario para confirmar que realmente quieres realizar cambios que afectan al funcionamiento bajo nivel del equipo.

Una vez lanzado el comando de activación de trimforce, macOS muestra una serie de advertencias explicando que la activación de TRIM en unidades no certificadas podría, en teoría, causar problemas con ciertos SSD que no sigan correctamente las especificaciones. Es raro, pero Apple deja claro que corres bajo tu propia responsabilidad.

Si aceptas las condiciones, deberás confirmar con la tecla Y cuando se te pregunte si realmente deseas habilitar TRIM y, después, indicar que estás de acuerdo con el reinicio automático del Mac para aplicar los cambios. El sistema se reiniciará y, al volver a arrancar, TRIM estará activo para las unidades elegibles.

Tras el reinicio, puedes volver al Informe del sistema para comprobar, como antes, que el apartado de Soporte TRIM aparece en “Sí” para el SSD en cuestión. De este modo verificas que el comando se ha aplicado correctamente y que macOS ya está colaborando con esa unidad en la gestión de bloques borrados.

Es importante usar trimforce solo si entiendes las implicaciones y tienes copia de seguridad reciente, ya que modificar el comportamiento del sistema respecto al almacenamiento no es una acción trivial. Aun así, en la práctica muchísimos usuarios han activado TRIM con éxito en SSD de terceros sin incidentes, especialmente en Mac más antiguos actualizados con unidades modernas.

Formatear y trabajar con unidades APFS en Mac

A medida que la tecnología de almacenamiento ha ido evolucionando, se ha vuelto casi obligado adaptar también el sistema de archivos. APFS nace precisamente como respuesta de Apple a esta necesidad, de manera que macOS pueda aprovechar al máximo las ventajas de los SSD y demás medios de estado sólido.

Cuando quieres formatear una unidad a APFS en tu Mac, ya sea interna o externa, es fundamental tener en cuenta la versión de macOS que estás utilizando. Aunque APFS está plenamente soportado en sistemas modernos, en versiones muy antiguas puede suponer un consumo mayor de recursos o no estar disponible, por lo que hay que revisar la compatibilidad desde el menú de Acerca de este Mac.

Una vez confirmado que tu versión de macOS es adecuada, puedes utilizar la Utilidad de Discos para borrar la unidad y elegir APFS como formato. Allí también decides si quieres cifrar el volumen o activar la distinción de mayúsculas, en función del uso que vayas a darle a ese disco o partición.

Tras el formateo, el sistema comenzará a aprovechar las características de APFS: el uso compartido de espacio dentro del contenedor, la creación de instantáneas, la mejora en la gestión de directorios y la mayor rapidez al manejar gran cantidad de archivos. Todo esto, combinado con un soporte TRIM correctamente configurado en el SSD, permite un comportamiento muy fluido incluso cuando la unidad se acerca a su capacidad máxima.

Si vienes de un sistema de archivos antiguo y te decides a migrar hacia APFS en un Mac veterano con SSD instalado a posteriori, notarás que la máquina “respira” de otra manera. Esa combinación de un disco rápido con un sistema de archivos moderno y el soporte TRIM puede suponer prácticamente una segunda juventud para muchos equipos que, de otro modo, se sentirían lentos y torpes con cargas de trabajo actuales.

Entender cómo se relacionan APFS, TRIM y los distintos tipos de unidades en macOS te pone en una posición de ventaja a la hora de cuidar tu SSD y configurar el sistema de la forma más inteligente posible. Con un formato adecuado, el soporte TRIM activado y una buena planificación de volúmenes y copias de seguridad, tu Mac puede aprovechar plenamente el potencial del almacenamiento de estado sólido durante muchos años.

liberar espacio de disco en macos
Artículo relacionado:
Cómo liberar espacio de disco en macOS paso a paso