Cómo actualizar el firmware de un lector óptico de discos

Última actualización: febrero 28, 2026
Autor: Isaac
  • El firmware de la unidad óptica controla su funcionamiento interno y su compatibilidad con formatos y discos.
  • Actualizarlo solo tiene sentido cuando el fabricante lo recomienda o aparecen problemas claros de compatibilidad o grabación.
  • Es imprescindible usar el archivo de firmware exacto para el modelo de unidad y no interrumpir nunca el proceso de actualización.
  • Antes de flashear conviene descartar fallos de discos, suciedad o cableado, y valorar la posibilidad de volver a una versión anterior si fuera necesario.

Actualización de firmware de lector óptico

Si tu lector o grabadora de CD, DVD o Blu-ray empieza a dar guerra, es posible que la solución pase por actualizar el firmware de la unidad óptica. No siempre es necesario, pero cuando hay problemas de compatibilidad con ciertos discos, errores de grabación o el fabricante publica mejoras importantes, una actualización bien hecha puede marcar la diferencia.

Al mismo tiempo, hay que tener claro que tocar el firmware no es una broma: estamos reescribiendo la memoria interna que controla el dispositivo, y si algo sale mal (corte de luz, archivo equivocado, actualización interrumpida) podemos dejar el lector totalmente inservible. Por eso conviene entender qué es el firmware, cuándo tiene sentido actualizarlo y cómo hacerlo con cabeza según el equipo y sistema operativo que utilices.

Qué es exactamente el firmware de un lector óptico

El firmware es, simplificando, una pequeña porción de software grabada en una memoria no volátil dentro del propio lector óptico. Esa memoria interna almacena las instrucciones de bajo nivel que le dicen al dispositivo cómo mover la bandeja, cómo controlar los láseres de lectura y escritura, cómo interpretar los distintos tipos de discos y cómo comunicarse con el sistema operativo.

Aunque esté grabado físicamente en un chip, el firmware tiene una naturaleza mixta: es hardware porque vive en una memoria física, pero también es software porque son instrucciones que determinan el comportamiento del aparato. Es algo muy parecido a lo que ocurre con la BIOS o UEFI de una placa base, que también es un firmware encargado del arranque y de la comunicación de bajo nivel con el hardware.

En unidades de almacenamiento como los discos duros o SSD, y también en los lectores de CD/DVD/Blu-ray, el firmware sirve para corregir errores detectados por el fabricante, adaptarse a nuevos formatos, mejorar la compatibilidad con determinados medios grabables e incluso optimizar la velocidad o la fiabilidad de lectura y escritura.

En el caso concreto de los lectores y grabadoras ópticas, es bastante común que las actualizaciones de firmware añadan soporte para nuevas marcas o tipos de discos, mejoren la calidad de grabación, ajusten la lectura de discos de doble capa o solucionen conflictos con determinados programas de grabación.

Cuándo conviene actualizar el firmware del lector óptico

Lo primero que hay que tener claro es que una unidad óptica suele funcionar bien o no funcionar en absoluto. Si desde el primer día ha ido fina y no tienes problemas con los discos que usas, no es obligatorio ir persiguiendo cada nueva versión de firmware como si fueran actualizaciones de una app.

Ahora bien, hay situaciones muy concretas en las que actualizar el firmware sí suele ser una buena idea:

  • La unidad falla al grabar un tipo nuevo de disco (por ejemplo, un lote nuevo de DVD grabables) o muestra errores justo con esa marca o modelo.
  • El fabricante indica expresamente que el nuevo firmware corrige un problema que tú estás sufriendo: incompatibilidad con ciertos discos, errores de lectura, mejoras de compatibilidad con sistemas operativos, etc.
  • Necesitas compatibilidad con nuevos formatos (por ejemplo, DVD+R DL, determinados tipos de DVD-R DL o nuevas variantes de discos regrabables) que en teoría tu unidad podría soportar con una actualización.
  • Tu grabadora es relativamente reciente y usas muchos tipos de discos distintos; en ese escenario, mantener el firmware al día suele reducir problemas raros.

En cambio, no tiene demasiado sentido ponerse a flashear el firmware solo porque la unidad ha dejado de aparecer en BIOS o en el sistema. En esos casos, lo habitual es que estemos ante una avería física o un problema de cableado, no algo que se arregle desde el software interno.

También es importante tener en cuenta que, en equipos multimedia dedicados (reproductores de salón, home cinema, etc.), algunas actualizaciones de software se distribuyen como “firmware” y se instalan desde un USB o una tarjeta de memoria. El procedimiento es parecido en concepto, pero no siempre habla de “grabadora de DVD de PC”, sino del firmware del propio reproductor.

Dónde conseguir el firmware adecuado

Antes de tocar nada, el paso crítico es localizar el firmware correcto para tu unidad óptica concreta. Instalar un archivo destinado a otro modelo (o incluso a otra revisión del mismo modelo) puede brickear la unidad en segundos.

En un ordenador de sobremesa o portátil, tienes varias vías de acceso a las actualizaciones:

  • Web del fabricante del equipo completo (HP, Acer, Asus, Dell, Lenovo, Toshiba, etc.): muchos fabricantes publican paquetes de actualización para las unidades ópticas que montan en sus equipos, normalmente ya probados y validados para ese modelo concreto de PC.
  • Web del fabricante de la unidad óptica (Lite-On, LG, Samsung, Pioneer, NEC, Plextor, etc.): si conoces la marca y el modelo exactos del lector/grabadora, puedes ir directo a su sección de soporte y buscar firmware actualizado.
  • Páginas especializadas en firmware y descargas: existen sitios que recopilan versiones oficiales (y a veces no oficiales) de firmware para múltiples unidades, pero en este caso conviene extremar la precaución y verificar siempre la autenticidad y el origen de los archivos.
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Si no estás seguro de qué unidad tienes instalada, puedes recurrir a dos métodos habituales para averiguar el modelo exacto:

  • Desde Windows, con el Administrador de dispositivos o herramientas de información de sistema, donde suele aparecer el identificador del modelo.
  • Usando utilidades como Nero InfoTool o DVD Identifier, que leen directamente el identificador de la unidad y lo muestran en pantalla, incluso cuando en el frontal del lector no hay ninguna marca.

Este tipo de herramientas son especialmente útiles cuando la unidad viene sin logotipo en el frontal, o cuando el fabricante del PC ha montado un modelo OEM renombrado. De ese modo evitas abrir el equipo solo para ver la etiqueta del lector.

Riesgos y precauciones al actualizar el firmware

Actualizar el firmware de una unidad óptica es, en esencia, un proceso sencillo: normalmente basta con ejecutar un archivo y seguir las instrucciones. Pero justo por su aparente facilidad es fácil confiarse y liarla.

Hay algunos puntos clave que deberías respetar siempre:

  • Asegúrate al 100 % de que el firmware corresponde a tu modelo exacto de unidad y, si es posible, a la misma revisión de hardware.
  • No interrumpas nunca el proceso de actualización: ni reinicies, ni apagues el equipo, ni abras la bandeja, ni fuerces el cierre del programa mientras está flasheando.
  • Comprueba que no hay ningún disco dentro de la unidad antes de comenzar, para evitar errores tontos durante el flasheo.
  • Evita hacer la actualización durante tormentas o en sitios con cortes de luz frecuentes; un fallo de corriente en el momento equivocado puede dejar la unidad inutilizada.

Los fabricantes suelen advertir claramente de que una actualización de firmware es una operación delicada y bajo tu responsabilidad. Por eso no debería ser la primera opción ante cualquier fallo del lector: antes conviene descartar un disco sucio, el típico cable mal conectado, un conflicto de controladores o un problema del propio software de grabación.

En dispositivos multimedia (reproductores de salón, equipos de cine en casa, etc.), los riesgos son similares: si actualizas con el archivo que no toca o sacas el USB a medias, el aparato puede dejar de arrancar. En estos casos es aún más recomendable seguir al pie de la letra el manual del fabricante o directamente consultar a su servicio técnico.

Cómo actualizar el firmware desde Windows

En la mayoría de grabadoras y lectores ópticos de PC, el proceso de actualización bajo Windows es bastante directo, porque los fabricantes suelen distribuir el firmware empaquetado en un ejecutable (.exe) que se encarga de todo.

El flujo general suele ser el siguiente:

  1. Visita la página de soporte del fabricante (de la unidad o del PC) y localiza el modelo exacto de tu lector o grabadora.
  2. Descarga la versión de firmware más reciente disponible para ese modelo y sistema operativo.
  3. Cierra cualquier programa de grabación de discos, comprueba que no haya ningún CD, DVD o Blu-ray dentro de la unidad y guarda tu trabajo por si el sistema necesita reiniciarse.
  4. Ejecuta el archivo de actualización (normalmente se trata de una pequeña utilidad con interfaz gráfica o una ventana de consola) y sigue las instrucciones en pantalla.
  5. Espera a que el proceso termine; en muchos casos, la herramienta te pedirá reiniciar el equipo para que la nueva versión de firmware quede totalmente activa.

En algunos casos menos frecuentes, el fabricante distribuye la actualización como un archivo ISO que hay que grabar en un CD o DVD de arranque. En ese caso, tendrás que:

  • Grabar el ISO en un disco en blanco (no copiarlo como archivo, sino grabarlo como imagen).
  • Arrancar el ordenador desde ese disco para que se cargue un pequeño entorno de actualización.
  • Seguir las indicaciones hasta que el proceso termine y luego reiniciar de nuevo desde el disco duro.

En cualquier caso, lo habitual es que no tengas que tocar opciones complicadas: la utilidad detecta la unidad, confirma la versión instalada y te indica si puede flashear la nueva revisión. Si el programa no reconoce el lector, eso es una señal de que probablemente no corresponde a tu modelo.

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Actualización de firmware en Linux y otros sistemas

En sistemas Linux la cosa se complica un poco, porque la práctica totalidad de fabricantes solo ofrecen actualizadores oficiales para Windows, y algunos también para macOS. Herramientas nativas para Linux son muy raras o directamente inexistentes en este ámbito.

Si tienes una configuración de arranque dual con Windows y Linux, la solución es sencilla: arrancas en Windows, ejecutas la utilidad oficial de actualización del fabricante, reinicias, y después vuelves a Linux con el firmware ya actualizado.

Si tu máquina solo tiene Linux instalado, hay tres alternativas principales:

  • Extraer temporalmente la unidad óptica y conectarla a un ordenador con Windows para hacer allí la actualización.
  • Usar un entorno Windows de prueba (por ejemplo, en otra partición o en otro equipo) donde puedas ejecutar el actualizador oficial.
  • En casos muy concretos, recurrir a herramientas de flasheo avanzadas y no oficiales, lo cual solo es recomendable para usuarios muy expertos y asumiendo todo el riesgo.

En equipos multimedia de salón, reproductores de Blu-ray o similares, las actualizaciones suelen hacerse desde un USB, tarjeta SD o incluso vía red. El procedimiento típico con USB es:

  1. Descargar de la web del fabricante el archivo de software o firmware para tu modelo concreto.
  2. Descomprimir, si es necesario, el archivo ZIP y copiar el contenido directamente a la raíz de un pendrive formateado en FAT/FAT32 (no en una carpeta interna ni en un disco duro USB complicado).
  3. Con el equipo apagado y sin ningún disco en la bandeja, conectar el USB al puerto correspondiente.
  4. Encender el dispositivo, acceder al menú de configuración y buscar la opción de “Actualización de software” o “Software Update” desde USB.
  5. Confirmar la operación y esperar a que termine, sin desenchufar el aparato ni retirar el USB en ningún momento.

Si el reproductor muestra un mensaje del tipo “No se encontró software de actualización válido”, suele significar que el archivo no es para ese modelo concreto, que el contenido no está en la carpeta correcta (debe ir en la raíz del pendrive) o que se ha renombrado algún fichero que no se debía tocar.

Relación entre firmware, tipos de discos y compatibilidad

Uno de los motivos principales para mantener el firmware al día es la compatibilidad con nuevos tipos y marcas de discos ópticos. El panorama de los soportes grabables (CD-R, CD-RW, DVD-R, DVD+R, DVD-RW, DVD+RW, DVD+R DL, etc.) es más enrevesado de lo que parece, y a menudo la cadena de fabricación y etiquetado complica aún más las cosas.

La marca que ves impresa en la superficie del disco no siempre coincide con el fabricante real del soporte. Es muy habitual que una marca comercial compre discos a distintos fabricantes y los venda bajo el mismo nombre, e incluso con el mismo número de referencia o SKU, de modo que dos bobinas aparentemente idénticas pueden haber sido producidas en países diferentes y con calidades distintas.

Para saber realmente qué tipo de disco tienes entre manos, se pueden usar utilidades como DVD Identifier o CD-R Identifier, que leen el código interno del fabricante (“media code”) e intentan identificar su origen. Estas herramientas no son infalibles, porque algunos fabricantes venden sus matrices o troqueles a terceros, pero ayudan bastante a distinguir discos de alta y baja calidad.

En la práctica, las mejores calidades de disco grabable suelen proceder de Japón o Singapur, mientras que muchos de los soportes más problemáticos suelen venir de fábricas de Taiwán o Hong Kong (aunque siempre hay excepciones). Un buen firmware actualizado mejora la forma en que la grabadora ajusta la potencia del láser y la estrategia de escritura para cada “media code”.

También hay que tener en cuenta el tema del campo “Book Type” o “Tipo de libro” en DVDs, un pequeño conjunto de bits que se almacena en cada disco y que indica al lector qué tipo de medio está intentando leer (DVD-ROM, DVD+R, DVD+RW, DVD+R DL, etc.). Algunos reproductores antiguos o restrictivos se niegan a leer discos si el valor del “Book Type” no coincide con un tipo soportado oficialmente.

Para mejorar la compatibilidad, ciertas grabadoras implementan en su firmware la llamada “configuración de bits de compatibilidad” (bitsetting), que permite grabar discos DVD+R, DVD+RW o DVD+R DL marcándolos en el “Book Type” como si fueran DVD-ROM. De este modo, muchos reproductores los aceptan porque creen estar ante un disco presionado convencional.

Actualmente, con lectores modernos muy baratos y mucho más tolerantes, esta técnica ha perdido bastante relevancia, pero en equipos antiguos puede seguir marcando la diferencia entre que un DVD grabado se lea o no. Si necesitas esta función, conviene comprobar que tanto la grabadora como el software de grabación sean compatibles con el bitsetting.

Problemas habituales de las unidades ópticas y cómo atacarlos

Antes de lanzarte a actualizar el firmware, es importante descartar otros fallos más típicos y fáciles de resolver, porque la mayoría de problemas diarios con las unidades ópticas no se arreglan flasheando nada.

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Algunas situaciones frecuentes y su enfoque recomendado son:

  • Si la unidad se comporta de forma errática o deja de aparecer, reinicia primero el sistema. Muchas anomalías se van con un simple reinicio.
  • Si el BIOS o el sistema dejan de detectar una unidad que antes funcionaba, piensa en cables de datos o alimentación sueltos o dañados, especialmente si has abierto el equipo recientemente.
  • Si al instalar un disco duro SATA en un sistema con unidades PATA la grabadora “desaparece”, comprueba que el sistema operativo esté actualizado; algunos controladores ATA antiguos tienen problemas cuando conviven dispositivos SATA y PATA.
  • Si se producen errores de lectura con un disco concreto, prueba primero limpiando ese disco o usando otro diferente. Si falla con todos, usa un disco de limpieza para la unidad.
  • Si la unidad lee DVD pero no CD, o al revés, lo más probable es que uno de los láseres se haya estropeado y toque reemplazar la unidad.
  • Si una grabadora falla al grabar el primer disco de un nuevo tipo o de un lote recién comprado, ahí sí tiene sentido plantearse una actualización de firmware.

Otro problema relativamente habitual es que la unidad no quiera expulsar un disco, ni desde el botón físico ni desde el sistema operativo. En ese caso, se recomienda:

  • Apagar el equipo, esperar unos segundos y volver a encenderlo; a veces el mecanismo se desbloquea solo.
  • Si no responde, buscar el pequeño agujero de expulsión de emergencia en el frontal de la unidad, introducir un clip estirado y presionar suavemente hasta liberar la bandeja.
  • Si ni siquiera así se abre y el disco es valioso, puede que toque desmontar la unidad con cuidado para recuperarlo.

La limpieza también juega un papel importante: en general, las unidades de bandeja están bastante bien selladas y llevan mecanismos de autolimpieza en la lente, por lo que solo requieren mantenimiento externo ocasional. En unidades de ranura, se puede recurrir a un poco de aire comprimido o aspiración suave (con mucho cuidado) y a los discos de limpieza específicos.

Si el problema es el propio disco, una forma simple de limpiarlo es usar una solución de limpieza de cristales aplicada con moderación y un paño suave, frotando en línea recta desde el centro hacia el borde, nunca en círculos. También existen kits comerciales de limpieza de CD y DVD ampliamente disponibles.

Cuando un disco grabado parece sospechoso, se puede evaluar su calidad con herramientas de escaneo como PlexTools o Nero CD-DVD Speed. Estas utilidades permiten hacer un test de superficie para localizar sectores dañados o ilegibles, y en modo avanzado incluso muestran errores C1/C2 (en CD) o PI/PO (en DVD). Para estas pruebas conviene usar una unidad de lectura de buena calidad (Lite-On, Pioneer, NEC, Plextor, Samsung, etc.).

Copias de seguridad de firmware y marcha atrás

Un detalle que muchos pasan por alto es que no todas las actualizaciones de firmware son perfectas. A veces solucionan un problema y crean otro, por ejemplo perdiendo compatibilidad con una marca de discos que te funciona bien desde hace años.

Por eso es una buena práctica, siempre que el fabricante lo permita, guardar una copia de la versión de firmware actual de tu unidad antes de instalar la nueva. De ese modo, si después de la actualización te encuentras con comportamientos extraños (por ejemplo, tu grabadora deja de aceptar una marca concreta de DVD que antes grababa sin problemas), puedes volver atrás flasheando de nuevo la versión anterior.

Esta marcha atrás no siempre es posible (algunos actualizadores bloquean el downgrade), pero cuando se admite, te da un margen de seguridad muy interesante si tu entorno de trabajo depende mucho de un tipo concreto de discos o de un flujo de trabajo muy estable.

En equipos multimedia cerrados, normalmente no se ofrece un método oficial para reinstalar versiones antiguas de firmware, así que conviene actualizar solo cuando el fabricante detalla mejoras relevantes para el problema que tienes o cuando el servicio técnico lo recomienda de forma explícita.

Con todo lo anterior, se ve que actualizar el firmware de un lector óptico es algo que puede proporcionar mejoras reales en compatibilidad, fiabilidad y soporte de formatos, pero que hay que abordar con calma, informándose bien del modelo, de los riesgos y de los pasos concretos que recomienda cada fabricante, reservando esta operación para cuando realmente aporta valor y no como solución mágica ante cualquier fallo del lector.

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