- Identificar el escenario de fallo (no enciende, se apaga bajo carga o fallos aleatorios) permite orientar bien el diagnóstico de la fuente.
- El método del clip, puenteando PS_ON con masa, sirve para comprobar si la fuente es capaz de arrancar de forma autónoma.
- Los tests de estrés y la medición de voltajes con multímetro ayudan a detectar problemas de carga y desviaciones graves.
- Ante una fuente defectuosa conviene revisar garantías y, si no las hay, sustituirla por un modelo adecuado y de calidad.
Cuando el ordenador se apaga de golpe o directamente no reacciona al pulsar el botón de encendido, casi siempre miramos a la torre con cara de pocos amigos sin saber por dónde empezar. En muchísimos casos el problema está en la fuente de alimentación del PC, y aprender a comprobarla por tu cuenta puede ahorrarte tiempo, dinero y más de un dolor de cabeza.
En las siguientes líneas vas a encontrar una guía muy completa para diagnosticar una fuente de alimentación defectuosa usando el famoso método del clip (puenteo del conector ATX), junto con otros trucos para saber si realmente la PSU es la culpable de los apagones o si hay otro componente metiendo ruido. La idea es que, aunque no tengas multímetro ni grandes conocimientos de electrónica, puedas seguir los pasos con seguridad y con criterio.
Escenarios habituales cuando sospechas de la fuente
Antes de lanzarte a puentear nada, conviene identificar bien el caso en el que te encuentras, porque no es lo mismo un PC que no hace absolutamente nada que uno que se enciende pero se apaga bajo carga o falla de manera aleatoria. Cada escenario pide un enfoque distinto y mezclar pruebas solo lleva a confusión.
Normalmente vas a encajar en uno de estos grupos, y es importante que tengas claro cuál es tu situación antes de seguir avanzando con el diagnóstico de la fuente de alimentación ATX.
- El equipo no muestra ningún signo de vida al pulsar el botón de encendido, como si no estuviera enchufado.
- El PC arranca, pero se apaga o se reinicia cuando juegas, renderizas o lo pones a trabajar a tope.
- El ordenador se apaga o reinicia de forma aparentemente aleatoria, sin patrón claro ni relación directa con tareas pesadas.
En función de cuál sea tu caso, las pruebas a realizar serán algo diferentes, aunque en todos ellos la revisión de la fuente con el método del clip es una herramienta muy útil que conviene dominar.
PC que no enciende: descartando fallos básicos antes del clip
Cuando el ordenador no enciende en absoluto, lo primero que pensamos es que la fuente ha muerto, pero hay algunos puntos básicos que deberías revisar antes de darla por condenada. Muchas veces el problema está en algo tan simple como una mala conexión o un detalle tonto pasado por alto.
Lo obvio, pero obligatorio: comprueba que la regleta o enchufe funciona, que el cable de corriente esté bien conectado a la pared y a la fuente, y que el interruptor trasero (si lo tiene) esté en posición de encendido. Puede sonar de perogrullo, pero más de uno se ha vuelto loco por este motivo, así que asegúrate de que llega corriente a la fuente antes de nada.
Revisar el cableado del panel frontal (PWRBTN)
Si tu PC funcionaba perfectamente y de un día para otro dejó de encender sin que hayas tocado nada, puedes pasar al método del clip directamente. Pero si es un equipo recién montado, o le has hecho limpieza o mantenimiento, hay un candidato muy habitual: el cable del botón de encendido conectado al panel frontal de la placa base.
Este pequeño conector es el encargado de llevar la señal del botón de power a la placa. Suele estar en la esquina inferior derecha, agrupado con otros conectores del frontal (LED de encendido, reset, etc.), y el que nos interesa es el marcado como PWRBTN o PWR_SW. Si está mal conectado, cambiado de posición o invertido, el botón no hará absolutamente nada.
Lo ideal es que eches un ojo al manual de tu placa base para localizar exactamente dónde debe ir el conector del botón de encendido. En caso de duda, puedes hacer una prueba rápida: con el equipo enchufado y el interruptor trasero de la fuente en ON, toca al mismo tiempo con un objeto metálico los dos pines de PWRBTN; si todo lo demás está bien, el PC debería encenderse al hacer ese puente Manuel.
Confirmado el panel frontal, pasamos a sospechar de la fuente
Si el panel frontal está conectado correctamente, el enchufe funciona y el equipo sigue totalmente muerto, es razonable centrar la atención en la PSU. En este punto ya tiene sentido realizar el famoso puenteo del conector ATX con un clip para forzar el encendido de la fuente de manera independiente al resto del sistema.
Antes de nada, por seguridad, es obligatorio que te asegures de que la fuente está apagada y sin tensión. Apaga el interruptor trasero si lo tiene y desconecta el cable de corriente de la pared. Aunque el método es sencillo, estamos tocando el sistema de alimentación del PC y hay que hacerlo con cabeza.
Método del clip: cómo puentear el conector ATX paso a paso
El método del clip consiste en simular la señal que la placa base envía a la fuente para que se encienda. Esa señal viaja por el famoso cable verde del conector ATX de 20/24 pines y se activa al conectarlo a masa (cualquiera de los cables negros). Lo que haremos será unir manualmente el pin PS_ON con un pin de tierra y comprobar si la PSU arranca por sí misma.
Aunque se llama “método del clip”, realmente puedes usar cualquier alambre metálico rígido con los extremos pelados que permita hacer contacto entre ambos pines. El clip de oficina es ideal porque es barato, fácil de doblar y lo encuentras en cualquier casa, pero cualquier trozo de cable metálico recubierto al que puedas dejar los extremos al aire te sirve.
Materiales recomendados para el puenteo (además del propio PC):
- La fuente de alimentación, preferiblemente ya desmontada o al menos accesible desde el lateral.
- Su cable de corriente estándar.
- Si la fuente es modular, el cable ATX de 20+4 pines y, opcionalmente, un conector MOLEX de 4 pines.
- Un clip metálico (o similar) con los extremos pelados para garantizar contacto.
- Opcional: un ventilador de PC con conector MOLEX o con adaptador de 3/4 pines a MOLEX, para comprobar visualmente la salida de energía.
Preparación de la fuente antes de puentear
Para hacer la prueba con comodidad, es muy recomendable desconectar todos los cables de la fuente de la placa base, gráfica, discos, etc. No es imprescindible, pero evitas tirones, cortos y confusiones. Como mínimo, deberías soltar el conector ATX de 24 pines de la placa, porque es justo el que vamos a puentear.
Asegúrate de que la fuente está fuera de tensión: interruptor trasero apagado y cable de corriente desenchufado. Si quieres ir sobre seguro, puedes esperar unos minutos a que se descarguen por completo los condensadores internos, aunque el riesgo en este tipo de prueba es mínimo si no abres la carcasa de la PSU ni tocas el interior.
Si tienes un ventilador con conector MOLEX (o con adaptador a MOLEX), conéctalo a uno de los cables de la fuente. No es obligatorio, pero te servirá como indicador adicional de que la fuente realmente está entregando energía cuando la pongas en marcha con el clip, especialmente si tu fuente es semi-pasiva y el propio ventilador de la PSU no gira siempre.
Si tienes un ventilador con conector MOLEX (o con adaptador a MOLEX), conéctalo a uno de los cables de la fuente. No es obligatorio, pero te servirá como indicador adicional de que la fuente realmente está entregando energía cuando la pongas en marcha con el clip, especialmente si tu fuente es semi-pasiva y el propio ventilador de la PSU no gira siempre.
Localizar los pines correctos: verde (PS_ON) y negro (COM)
Ahora coge el conector ATX de 24 pines de la fuente (el grande). Tradicionalmente el pin de encendido PS_ON lleva un cable de color verde, y los pines de masa son negros. Por tanto, la regla general es puentear el cable verde con cualquiera de los negros. Sin embargo, muchas PSUs modernas ya no siguen el código de colores clásico y todos los cables vienen enfundados o con el mismo color.
Si tu fuente tiene los cables de colores, es muy fácil: localiza el único cable verde del conjunto y elige cualquier negro que tengas al lado para hacer el puente. Fíjate en la pestaña de plástico del conector para orientarte bien: según la posición de esa pestaña, la distribución de pines es siempre la misma, y el pin verde ocupa una posición fija como referencia.
Si tu fuente tiene todos los cables del mismo color o con “sleeving” negro, tendrás que guiarte por un esquema del pinout estándar ATX. De forma general, el pin PS_ON se encuentra en una fila concreta y, tomando como referencia un pin sin cable (habitual en algunas fuentes), podrás identificar los dos huecos correctos que debes unir con el clip. Es importante no improvisar: mejor revisar dos veces que equivocarse de pines.
Realizar el puente con el clip
Desdobla el clip metálico hasta darle forma de U, de manera que puedas introducir un extremo en el pin del cable verde (PS_ON) y el otro en el pin de uno de los cables negros (COM). Hazlo con delicadeza, sin forzar en exceso, para que quede bien sujeto y haga buen contacto, pero sin deformar el conector ATX.
Cuando tengas el clip colocado, deja el conector ATX apoyado sobre una superficie no metálica (madera, cartón, plástico…) de forma que el clip no toque nada más que los dos pines que te interesan. Vuelve a conectar el cable de corriente a la fuente y, si la PSU tiene interruptor, colócalo en la posición de encendido.
Si todo está correcto, deberías notar que el ventilador de la fuente de alimentación se pone en marcha o que el ventilador conectado al MOLEX empieza a girar. Eso significa que la fuente ha arrancado en modo autónomo y, en principio, es capaz de encenderse y suministrar energía.
Interpretar el resultado del método del clip
Si al encender la fuente con el clip puenteando verde y negro el ventilador arranca (ya sea el de la PSU o el del ventilador externo), podemos decir que la fuente enciende. Eso no garantiza al 100 % que esté en perfecto estado, pero sí que no está muerta del todo, y que probablemente el problema de tu PC pueda estar en otro componente o en una combinación de factores de carga y protecciones.
En cambio, si al hacer el puente correctamente la fuente no reacciona, no oyes ni un clic interno y ningún ventilador gira, las opciones más probables son que la PSU esté averiada o que el puenteo no esté bien hecho (mala orientación, mal contacto o pines equivocados). Conviene revisar con calma el posicionamiento del clip antes de dar la fuente por muerta.
También existe una tercera posibilidad: que tu fuente sea semi-pasiva o híbrida y que, con tan poca carga, su ventilador no se active. En ese caso, puede que la fuente sí esté encendiendo pero no lo notes a simple vista si no tienes conectado un ventilador externo u otro dispositivo que consuma algo de corriente.
Particularidades de las fuentes semi-pasivas
Las fuentes semi-pasivas apagan su ventilador a bajas cargas para reducir ruido. Esto significa que, incluso si la PSU arranca con el método del clip, el ventilador interno puede quedarse quieto porque el consumo de un simple ventilador MOLEX o la propia electrónica es insuficiente para sobrepasar el umbral de activación.
En estas fuentes, a veces se oye un pequeño clic al encender o apagar que indica que el relé o parte de la circuitería interna está funcionando. Otra pista es el típico zumbido eléctrico (coil whine muy leve) cuando la PSU entra en marcha. Si sospechas que la tuya es semi-pasiva, busca el modelo en Internet para confirmar su funcionamiento, y si hace falta conecta algún otro dispositivo de más consumo al MOLEX o a un conector SATA para comprobar si hay entrega de energía o revivir un ventilador de PC ruidoso.
Cuando el PC enciende pero falla: apagados, reinicios y cargas altas
Puede que tu ordenador encienda sin problemas pero se apague de golpe al jugar, al renderizar un vídeo o, directamente, cuando le da la gana. En estos casos, la duda razonable es si la responsabilidad es de la fuente, de las temperaturas o de cualquier otro componente como la tarjeta gráfica, la RAM o la placa base.
El método del clip te dirá si la PSU puede arrancar, pero para determinar si aguanta bien el trabajo bajo carga conviene estresarla un poco con tests sintéticos. El objetivo es reproducir las condiciones en las que falla el equipo para ver si la fuente se viene abajo o si el problema aparece por otro lado.
Apagados bajo carga: probar con tests de estrés
Cuando el PC se apaga justo en juegos exigentes, programas 3D, benchmarks o renderizados, uno de los sospechosos principales es la fuente de alimentación. Una forma práctica de comprobarlo es utilizar herramientas como OCCT o tests de “Power” que estresan CPU y GPU a la vez generando una carga muy elevada y sostenida.
La idea es ejecutar uno de estos tests durante un buen rato (por ejemplo, media hora o tanto tiempo como suela tardar en fallar en tus juegos) mientras vigilas las temperaturas del sistema. Si durante el test el PC se apaga de golpe y no responde inmediatamente, podría indicar que las protecciones de la fuente están actuando porque no soporta la carga o porque está defectuosa.
En este escenario hay varias posibilidades:
- El equipo se apaga por sobrecalentamiento (CPU, GPU o VRM), en cuyo caso verás temperaturas disparadas justo antes del apagón.
- La fuente está dañada y al exigirle demasiada potencia se viene abajo, activando sus protecciones.
- La PSU no tiene suficiente potencia para tu configuración (falta de watios o de amperaje en el raíl de 12 V) y, aunque no esté rota, se queda corta para tu hardware actual.
Si en lugar de apagarse el PC se reinicia, sin llegar a desconectarse del todo, es posible que no hayan actuado las protecciones de la fuente sino algún mecanismo de la placa base o del sistema operativo. En este caso, no se puede culpar directamente a la PSU sin más pruebas.
Apagados aleatorios y fallos sin patrón claro
Los apagados aleatorios en escritorio, navegando o haciendo tareas ligeras son los más puñeteros de diagnosticar. No siempre dejan rastro evidente y, muchas veces, el propio sistema operativo solo registra una pérdida súbita de energía sin indicar la causa concreta.
En Windows, el clásico error KERNEL_POWER en el Visor de eventos puede hacerte pensar que la fuente está fallando, pero ese mensaje solo indica que el equipo ha perdido alimentación de forma brusca, no que la PSU sea la culpable. De hecho, una placa defectuosa (por ejemplo, cuando se detectan pitidos de la placa base) o un corto intermitente también pueden provocar este tipo de registros.
En estos casos, más allá de revisar conexiones, temperaturas y posibles cortos (tornillos sueltos, cables pellizcados, etc.), la forma más efectiva de aislar el problema suele ser probar con otra fuente de alimentación de confianza. Si con otra PSU estable el problema desaparece, ya tienes un indicio muy sólido de que la fuente original no está bien.
Protecciones de la fuente y el “efecto cerrojo”
Las fuentes modernas incluyen un buen puñado de protecciones: contra sobrecorriente (OCP), sobrevoltaje (OVP), subtensión (UVP), cortocircuitos (SCP), sobretemperatura (OTP), etc. Algunas de ellas funcionan de tal manera que, una vez se activan, la fuente no vuelve a encenderse hasta que se desconecta de la red eléctrica.
Este comportamiento, que a veces se llama “efecto cerrojo”, es clave para entender ciertos síntomas: si el PC se apaga de golpe y, hasta que no desenchufas el cable de corriente de la PSU y lo vuelves a conectar, el equipo no arranca de nuevo, es bastante probable que haya saltado alguna protección de la fuente.
Las situaciones típicas donde esto ocurre son:
- Cortocircuito en algún componente o cable, que hace disparar la SCP.
- Exceso de consumo por parte del equipo, ya sea por un pico de carga o porque la fuente es insuficiente para tu hardware.
- Desviaciones graves en los voltajes de salida (fuente averiada o extremadamente fuera de especificación).
Ten presente que no todas las protecciones funcionan con este modo “cerrojo”; algunas permiten que la fuente intente encenderse de nuevo sin necesidad de desenchufarla. Pero si notas este patrón de “apago total + desenchufar y volver a enchufar para que reviva”, la PSU se convierte en sospechosa prioritaria.
Comprobar voltajes con un multímetro (para ir un paso más allá)
El método del clip te dice si la fuente es capaz de encender, pero no te garantiza que los voltajes que entrega estén dentro de los márgenes correctos. Si tienes a mano un multímetro y un poco de soltura, puedes hacer una verificación básica de las líneas principales para descartar desviaciones muy graves.
El procedimiento más sencillo consiste en usar un conector MOLEX de 4 pines y medir los 12 V y los 5 V con el multímetro en modo de corriente continua (DC). No es necesario cargar la fuente a tope para esta prueba, pero es recomendable que esté encendida y, a ser posible, con el PC arrancado o con algún consumo moderado.
El esquema de colores clásico en un MOLEX de 4 pines es:
- Amarillo: +12 V.
- Rojo: +5 V.
- Negros: masa (COM).
Coloca la punta negra del multímetro en uno de los pines negros del MOLEX y usa la punta roja para medir primero en el amarillo y luego en el rojo. Para que se considere correcto según las especificaciones ATX, el raíl de 12 V debe estar aproximadamente entre 11,4 V y 12,6 V, y el de 5 V entre 4,5 V y 5,5 V. Valores claramente fuera de esos rangos indican un problema serio en la fuente.
Eso sí, que los voltajes estén dentro de estos márgenes en reposo o con poca carga no significa automáticamente que la PSU sea perfecta; existen fallos que solo aparecen bajo estrés o que afectan a la calidad de la señal (rizado, picos, etc.), y eso ya requiere equipos de medida mucho más caros (osciloscopios, cargas electrónicas…). Para un usuario doméstico, esta prueba sirve sobre todo para detectar desajustes muy evidentes.
¿Fuente rota? Opciones de reparación, garantía y reemplazo
Si después de todas estas comprobaciones llegas a la conclusión razonable de que tu fuente está mal (no arranca ni con el clip, muestra voltajes fuera de rango, hace saltar protecciones constantemente, etc.), toca valorar qué hacer con ella. Y aquí la respuesta, para la mayoría de usuarios, es clara: no es buena idea intentar repararla por tu cuenta.
Las fuentes de alimentación ATX son dispositivos complejos, que trabajan con tensiones peligrosas y que pueden retener carga en sus condensadores incluso desenchufadas. Repararlas requiere conocimientos de electrónica, instrumental adecuado y experiencia. Meter mano “a ojo” a una PSU no solo tiene pocas probabilidades de éxito, sino que además puede ser peligroso.
Si tienes formación específica y acostumbrado a trabajar con equipos de potencia, quizá te plantees abrirla para una inspección visual, cambiar algún condensador hinchado o revisar soldaduras. Pero, para el usuario medio, lo prudente es no abrir la carcasa de la fuente y optar por la garantía o el reemplazo.
Comprobar si la fuente sigue en garantía
Antes de tirar la PSU o comprar otra, merece la pena revisar si aún estás cubierto por la garantía. En la Unión Europea, las tiendas están obligadas a ofrecer al menos 2 años de garantía legal al consumidor desde la fecha de compra. Busca el pedido en tu correo, en la cuenta de la tienda online o el ticket de la tienda física.
Si no encuentras el justificante de compra en una tienda física, muchas veces pueden localizarlo mediante tu DNI, nombre o tarjeta con la que pagaste. Una vez confirmes que no han pasado esos 2 años, lo normal es que tengas que contactar con la tienda para tramitar la garantía; ellos te indicarán si se encargan directamente o si gestionan el envío al fabricante.
Además, muchas fuentes de gama media y alta incluyen garantía ampliada del fabricante de 3, 5, 7, 10 o incluso más años. Para saber si tu modelo la tiene, mira la caja de la fuente si la conservas, revisa el manual o entra en la web oficial del fabricante y busca tu modelo exacto. Ahí suele indicarse claramente el periodo de garantía.
Si tu PSU cuenta con garantía del fabricante y ya han pasado más de 2 años desde la compra en tienda, tendrás que tramitarla directamente con la marca: normalmente rellenarás un formulario o abrirás un ticket de soporte, te indicarán una dirección de envío (a menudo en otro país europeo) y, una vez comprobado el fallo, te enviarán una unidad nueva o reparada. Lo habitual es que tú pagues el envío de ida y ellos el de vuelta, aunque las condiciones concretas dependen de cada fabricante.
Sin garantía: elegir una nueva fuente adecuada
Si tu fuente no tiene garantía vigente, no queda otra que sustituirla. En este punto, es una buena oportunidad para revisar si el modelo que tenías era el adecuado o si te quedaste corto de potencia o de calidad en su día. No siempre es buena idea hacer un reemplazo “clavado” sin pensar; quizá ahora necesitas más watios, mejor certificación o más conectores PCIe para futuras ampliaciones.
A la hora de elegir nueva PSU, fíjate en puntos como la potencia real en el raíl de 12 V, la calidad de la marca, las protecciones incluidas, la eficiencia (80 PLUS, Gold, Platinum, etc.) y el tipo de cableado (fijo, semimodular o completamente modular). Una buena fuente es una inversión a largo plazo: protege el resto del equipo y suele durar varias configuraciones si la eliges con margen.
Y si, pese a todo, sigues con dudas porque tu PC no arranca después de cambiar la PSU o los síntomas se mantienen, entonces ya tocaría seguir el diagnóstico por otros frentes: memoria, placa base, tarjeta gráfica, almacenamiento, etc. La buena noticia es que, con las pruebas anteriores, habrás acotado bastante el papel de la fuente en el problema.
Tras conocer cómo identificar el escenario de fallo, comprobar el panel frontal, usar el método del clip con seguridad, interpretar su resultado, complementar con tests de estrés y mediciones de voltaje e incluso valorar garantías o reemplazos, ya cuentas con una base muy sólida para enfrentarte a casi cualquier sospecha sobre tu fuente de alimentación; a partir de ahora, cuando tu PC se apague sin avisar o se niegue a encender, tendrás un plan claro y ordenado para decidir si la PSU es la culpable o si hay que seguir investigando en otros componentes.

