- La categoría del cable (Cat5e, Cat6, Cat6A, Cat7, Cat8) define velocidad, frecuencia y hasta qué distancia se mantiene el rendimiento.
- El tipo de blindaje (UTP, FTP, STP, S/FTP) se elige según el nivel de interferencias del entorno y la longitud de las tiradas.
- En viviendas y pymes suelen bastar Cat6 o Cat6A bien instalados, reservando Cat7/Cat8 y blindajes extremos para redes muy exigentes.
- La calidad del cobre, los conectores y la correcta instalación son tan importantes como la categoría impresa en la funda del cable.

Si estás montando una red en casa, en la oficina o quieres sacarle todo el jugo a la conexión que te ofrece tu operadora, tarde o temprano te vas a topar con la duda de qué cable Ethernet comprar y qué blindaje y categoría elegir. Sobre el papel parece tan simple como enchufar un cable del router al ordenador, pero cuando empiezas a ver números, siglas y tipos de apantallamiento, la cosa se complica.
En este artículo vamos a desgranar con calma cómo elegir correctamente categoría (Cat5e, Cat6, Cat6A, Cat7, Cat8…) y blindaje (UTP, FTP, STP, S/FTP), cuándo tiene sentido pagar más, qué necesitas realmente en casa y qué se reserva para oficinas grandes o centros de datos. La idea es que termines de leer y puedas ir a la tienda (o a Amazon) sabiendo exactamente qué pedir, sin tirar el dinero ni quedarte corto.
Qué es exactamente un cable Ethernet y por qué no todos son iguales
Esos pares van trenzados porque el propio trenzado ya actúa como protección básica frente al ruido eléctrico. A partir de ahí, según el estándar, se añaden distintos niveles de frecuencia, velocidad máxima y diferentes tipos de blindaje que son los que acaban definiendo la categoría (Cat) y las siglas del tipo de cable (UTP, FTP, STP, S/FTP).
La gracia de todo esto es que el cable puede convertirse en el cuello de botella de tu conexión. Puedes tener fibra de 1 Gbps y un router excelente, pero si tiras de un cable antiguo o de mala calidad, el dispositivo no pasará de 100 Mbps o, con suerte, 1 Gbps pero inestable y con errores. Elegir bien la categoría y el blindaje es la clave para exprimir tu red local y lo que pagas de conexión.
Además, el cable Ethernet tiene otra ventaja frente al WiFi: latencia más baja, menos interferencias, más seguridad y un ancho de banda más estable. Por eso sigue siendo la mejor opción para jugar online, hacer streaming en alta calidad, trabajar con ficheros grandes desde un NAS o para cámaras IP y videovigilancia.
Categorías de cable Ethernet: velocidades, frecuencias y usos reales
Las categorías de cable marcan tres cosas: velocidad máxima, frecuencia (en MHz) y hasta qué distancia se puede mantener esa velocidad. Todos los cables de par trenzado estándar Ethernet comparten un límite general de 100 metros por tramo, pero dentro de esa distancia el rendimiento cambia mucho según la categoría.
Además, con la llegada de estándares como NBASE‑T (2.5GBASE‑T y 5GBASE‑T), algunas categorías han ganado una segunda vida, porque permiten velocidades intermedias de 2,5 o 5 Gbps en el mismo cable que antes «solo» servía para 1 Gbps.
Vamos a ver las categorías más habituales y para qué se usan hoy en día, sin enrollarnos con teoría de más, pero sin dejar datos importantes fuera.
Cable Cat5e: el veterano que aún sirve
El cable Cat5 «a secas» está prácticamente jubilado, pero el Cat5e (enhanced) sigue siendo muy común en routers domésticos y en instalaciones de hace unos años. Sus características típicas son:
- Velocidad nominal: hasta 1 Gbps (1000BASE‑T) a 100 metros.
- Frecuencia: 100 MHz.
- Con NBASE‑T: hasta 2,5 Gbps garantizados, y 5 Gbps posibles en tramos cortos y muy limpios.
- Uso típico: hogares, pequeñas oficinas, instalaciones sencillas.
Con una fibra doméstica de 300 Mbps o 1 Gbps, un Cat5e decente cumple sin despeinarse. Donde empieza a flojear es cuando quieres redes de 2,5 Gbps o superiores en toda la casa, o instalaciones muy largas con ruido eléctrico. Y ojo: hay mucho cable barato que se vende como Cat5e pero es aluminio cobreado en vez de cobre puro, con peor conductividad.
Cable Cat6: el punto dulce para la mayoría
El Cat6 es, a día de hoy, la categoría más recomendable para quien quiere algo más moderno sin gastar un dineral. Es el cable que se instala en muchas viviendas nuevas y oficinas pequeñas.
- Velocidad: hasta 1 Gbps a 100 m sin problema.
- 10 Gbps: hasta 55 m en condiciones ideales y unos 37 m si hay mucha diafonía o varios cables juntos.
- Frecuencia: 250 MHz.
- NBASE‑T: 2,5 y 5 Gbps sin dramas en tramos domésticos.
Según el entorno, encontrarás Cat6 como UTP (sin blindaje), FTP, STP o incluso S/FTP. En viviendas lo normal es UTP o FTP, suficiente si el cableado de red va por tubos separados, sin mezclarse con electricidad. Si tienes pensado a medio plazo dar el salto a redes multigigabit, Cat6 es una apuesta muy sensata calidad‑precio.
Cable Cat6A: pensado para 10 Gbps a lo grande
El Cat6A (augmented) da un salto importante: está diseñado para soportar 10 Gbps a 100 metros cumpliendo bien las especificaciones.
- Velocidad: 10 Gbps estables hasta 100 m (10GBASE‑T).
- Frecuencia: 500 MHz.
- Blindaje: en la práctica casi siempre S/FTP o equivalente.
- Uso típico: oficinas con alta densidad, redes empresariales, cámaras IP PoE de alta gama, sistemas de videovigilancia.
Ofrece un nivel de apantallamiento muy superior, lo que reduce muchísima la diafonía y las interferencias externas. La contrapartida es que el cable es más grueso y rígido, cuesta más pasarlo por tubos estrechos y los conectores y herramientas suelen ser más caros.
Cables Cat7 y Cat7A: alta gama y blindaje extremo
Los cables Cat7 y Cat7A se mueven casi siempre en entornos profesionales exigentes, siendo siempre blindados (normalmente S/FTP), con frecuencias que pueden ir de 600 MHz a 1000 MHz o más.
- Cat7: hasta 10 Gbps a 100 m, con capacidad potencial para 40 Gbps en distancias muy cortas según el cable.
- Cat7A: ofrece más ancho de banda (hasta ~1000 MHz), orientado a configuraciones muy específicas.
- Conectores: muchos cables Cat7 se acompañan de conectores GG45 o TERA, más allá del RJ45 estándar.
Para un hogar o una pyme normal, Cat7 no suele aportar una ventaja real frente a un buen Cat6A, teniendo en cuenta su precio, rigidez y la dificultad extra de instalación. Pero si vas a cablear una vivienda desde cero y quieres red 10G “blindada a tope” durante muchos años, un cable Cat7 S/FTP con buenos conectores puede ser una opción muy sólida, siempre que tus tubos admitan su grosor.
Cable Cat8: territorio centros de datos
La categoría 8 está pensada para interconectar equipos de red de muy alta velocidad en distancias cortas, como racks de servidores o switches de un CPD.
- Velocidades: hasta 40 Gbps de forma estándar, e incluso 100 Gbps en escenarios muy concretos y tramos mínimos.
- Frecuencia: hasta 2000 MHz.
- Distancias: normalmente 30 m como máximo a plena velocidad.
Si estás montando un datacenter, te interesará compararlo con cables DAC o fibra óptica con transceptores SFP. Si tu uso es doméstico o de oficina al uso, Cat8 es claramente overkill: pagarás mucho más por un rendimiento que tu hardware, tu router y tus necesidades de uso no van a aprovechar.
Tipos de blindaje: UTP, FTP, STP y S/FTP explicados sin humo
La otra gran decisión, además de la categoría, es el blindaje. Aquí entran en juego las siglas que asustan a cualquiera: UTP, FTP, STP, S/FTP…. Todas tienen que ver con cómo se protegen los pares de cobre frente a interferencias electromagnéticas (EMI), ruido eléctrico y diafonía.
El concepto clave es el apantallamiento, que funciona como una jaula de Faraday alrededor de los hilos de cobre. Esa jaula evita tanto que las señales del cable salgan fuera y molesten a otros cables, como que interferencias externas entren y estropeen la señal.
La eficacia del apantallamiento depende de varios factores: tipo de pantalla (malla o lámina), grosor, continuidad a lo largo del cable, calidad de la toma de tierra y frecuencia de las interferencias. No siempre interesa «el máximo blindaje posible»; muchas veces basta con algo intermedio que equilibre coste y facilidad de instalación.
UTP: el más sencillo y el rey en casa
UTP significa Unshielded Twisted Pair, o par trenzado no apantallado. Es el cable «de toda la vida» que ves en muchos latiguillos domésticos y en gran parte del cableado de viviendas modernas.
- Sin blindaje metálico: solo cuenta con el aislamiento plástico y el propio trenzado de los pares.
- Ventajas: barato, flexible, fácil de pasar por tubos, se trabaja muy bien al crimpar.
- Inconvenientes: más vulnerable a interferencias externas y diafonía en tramos largos o entornos ruidosos.
En una casa típica, donde el reglamento obliga a que el cable de red vaya por tubos separados de los de luz y TV, un buen UTP Cat5e o Cat6 es más que suficiente. En cambio, si lo metes en bandejas junto a cables de potencia o maquinaria, su debilidad frente al ruido puede pasar factura.
FTP: pantalla global para un punto extra de protección
FTP (Foiled Twisted Pair) es similar al UTP, pero añade una única lámina metálica envolviendo todos los pares, justo bajo la cubierta de plástico.
- Pares sin apantallar individualmente, pero con una pantalla global.
- Buen compromiso entre coste y protección extra frente a interferencias externas.
- Algo más grueso y caro que UTP, pero la diferencia suele merecer la pena en entornos mixtos.
Con FTP es muy recomendable usar también conectores RJ45 blindados y asegurarse de que la pantalla tiene continuidad hasta la toma de tierra. Si se hace bien, se logra una red más estable donde hay luminarias potentes, motores, cuadros eléctricos cercanos, etc.
STP: pares apantallados individualmente
STP (Shielded Twisted Pair) lleva el concepto un paso más allá: cada par trenzado va envuelto en su propia lámina conductora. Eso reduce de forma drástica la diafonía entre pares y mejora la inmunidad al ruido.
- Mayor protección frente a interferencias internas y externas que UTP o FTP.
- Cable más rígido y costoso, menos cómodo de manejar y crimpar.
- Ideal en instalaciones empotradas largas o con muchos cables paralelos.
Si tu instalación discurre cerca de motores, transformadores o zonas con mucho ruido electromagnético, STP empieza a tener bastante sentido. Igual que con FTP, conviene usar conectores blindados y una buena toma de tierra para que el apantallamiento haga su trabajo.
S/FTP: blindaje a dos niveles
En los cables S/FTP (Shield Foiled Twisted Pair) se combinan ambos enfoques: cada par va apantallado y, además, todo el conjunto se envuelve con una malla o lámina global. Es lo más cercano a un tanque en forma de cable de cobre.
- Máxima protección frente a EMI, RFI y diafonía.
- Muy usados en Cat6A, Cat7, Cat7A y Cat8, sobre todo en entornos profesionales.
- Rigidez notable y coste elevado frente a UTP/FTP.
Son los cables ideales para tiradas largas, instalaciones críticas y redes 10G o superiores en edificios con mucha carga eléctrica. Pero en una casa estándar, salvo que quieras ir a lo mejor de lo mejor por gusto, un S/FTP puede ser matar moscas a cañonazos.
Cómo se comporta el apantallamiento y qué dice la normativa
El apantallamiento, como comentábamos, funciona como barrera para que el campo electromagnético no entre ni salga del cable. En frecuencias bajas, típicas de algunos campos eléctricos, basta a menudo con una buena malla; para frecuencias muy altas, las cintas metálicas continuas pueden resultar más eficaces.
También influye el calor: las pantallas de malla suelen disipar mejor la temperatura que las láminas sólidas, algo a tener en cuenta en instalaciones densas o cuando se transmite potencia PoE elevada. De todos modos, el par trenzado de datos no es un elemento que se sobrecaliente tanto como un cable de potencia, pero el diseño del blindaje influye.
Todo este tema de compatibilidad electromagnética y emisiones no es un «que cada uno haga lo que quiera». En Europa, por ejemplo, la directiva 2014/30/UE del Parlamento Europeo regula la compatibilidad electromagnética entre equipos, lo que incluye cómo deben apantallarse y comportarse estos cables.
A nivel práctico, tú lo que necesitas es elegir un tipo de blindaje acorde al entorno: viviendas con tubos separados y sin grandes focos de ruido → UTP o FTP; oficinas con bandejas comunes y muchas luminarias → FTP o S/FTP; industrias o CPDs con mucho equipo y alta densidad → S/FTP casi obligatorio.
Distancia máxima y estándares Ethernet: cuándo se te queda corto el cable
Todos los estándares de par trenzado para Ethernet fijan, en general, 100 metros como longitud máxima de segmento (del dispositivo A al dispositivo B, o de switch a switch). Más allá, empiezan los problemas de atenuación y errores.
Según el estándar 802.3 concreto y la categoría de cable, las condiciones cambian un poco:
- 1000BASE‑T (1 Gbps): cualquier cable Cat5e o superior, hasta 100 m.
- 2.5GBASE‑T (2,5 Gbps): Cat5e o superior, también hasta 100 m.
- 5GBASE‑T (5 Gbps): oficialmente Cat6 o superior hasta 100 m. Con Cat5e, solo en tramos muy cortos y probados.
- 10GBASE‑T (10 Gbps): Cat6A o superior hasta 100 m. Con Cat6 se suele limitar a 37-55 m dependiendo de la diafonía y de cómo estén tendidos los cables.
Puedes alargar más tramos combinando switches o repetidores (hasta cinco dispositivos intermedios en una ruta), pero cada salto introduce algo de latencia y complejidad. Además, hay switches especiales que permiten modos de largo alcance a 10 Mbps para videovigilancia, llegando a 250 m o más, sacrificando velocidad a cambio de distancia.
Lo razonable, si vas a hacer una instalación seria, es evitar tiradas que se acerquen a los 100 m si no es imprescindible y, a partir de 50 m, empezar a valorar alternativas (otro switch intermedio, fibra, etc.), sobre todo si buscas más de 1 Gbps.
Calidad del cobre, materiales y conectores: donde se la juega el rendimiento
Más allá de la categoría y el apantallamiento, hay dos factores que marcan mucho la diferencia: la pureza del cobre y la calidad de los materiales (cable y conectores).
Un buen cable Ethernet utiliza cobre casi puro (alrededor del 99,9 %), normalmente cobre libre de oxígeno, que tiene una conductividad excelente y se comporta de manera estable frente a cambios de temperatura. Muchos cables muy baratos, sin embargo, usan aluminio recubierto de cobre (CCA), que conduce peor, se dilata más y sufre más pérdidas, especialmente en longitudes largas.
Cuanto peor el cobre, más caída de señal, más errores de transmisión y menor velocidad útil, incluso aunque el cable lleve impreso «Cat6» en la funda. Lo notarás especialmente si quieres 2,5, 5 o 10 Gbps o si alimentas dispositivos vía PoE.
También importa y mucho la calidad de la cubierta exterior, la resistencia al fuego y la emisión de humos. La UE ha ido endureciendo normas y muchos fabricantes ofrecen ya cables de baja emisión de humos y gases tóxicos (LSZH), muy recomendables en edificios y espacios cerrados por temas de seguridad.
En cuanto a conectores, hay desde los RJ45 de plástico más básicos, que se acaban partiendo o deformando, hasta cabezales blindados y chapados en oro, pensados para durar, con buena sujeción y mejores contactos eléctricos. En instalaciones profesionales se usan también conectores específicos como GG45 o TERA para categorías altas como Cat7.
Precios, bobinas, herramientas y marcas que dan buen resultado
Si vas a montar tú mismo el cableado, seguramente termines comprando una bobina de cable por metros y luego conectores, crimpadora y, si quieres ir fino, un tester. En ese caso conviene revisar guías prácticas sobre cómo crimpar un cable de red Ethernet antes de ponerte manos a la obra.
Al elegir la bobina, fíjate en dos cosas básicas: categoría y tipo de cable (UTP, FTP, S/FTP). A más categoría y mayor blindaje, más caro será el metro, pero más margen tendrás para 10 Gbps y para entornos complicados.
Como referencia orientativa, puedes encontrarte algo así:
- 100 m de Cat6 UTP + 10 conectores RJ45 UTP: alrededor de 50-55 €.
- 100 m de Cat6A FTP/SFTP + 10 conectores blindados: cerca de 100 €.
- 100 m de Cat7 S/FTP + 10 conectores blindados: unos 100-110 €.
En conectores, hay modelos con guía interna que hacen mucho más fácil ordenar los hilos antes de crimpar. Recuerda que los conectores para Cat7 / Cat6A no siempre son compatibles con las crimpadoras baratas típicas de Cat5e/Cat6, así que si vas a dar el salto a categorías altas, mejor comprar una herramienta específica que soporte esos conectores.
Sobre marcas, en el mercado de latiguillos y bobinas «de batalla» destacan nombres como Amazon Basics, Belkin, Tripp Lite, Monoprice o Cable Matters, que suelen ofrecer una buena relación calidad‑precio y especificaciones claras. Si necesitas soluciones más industriales o personalizadas, hay fabricantes especializados que combinan cables, conectores y ensamblaje a medida.
Plano, redondo, PoE y otros detalles prácticos que conviene no olvidar
Además de todo lo anterior, te habrás fijado en que hay cables Ethernet planos y redondos. La diferencia no es solo estética: cambia cómo se disponen los hilos y cómo se comportan ante el calor y la diafonía.
En los cables planos, los hilos se disponen uno al lado del otro formando una cinta en lugar de un mazo redondo. Suelen ser muy flexibles, ligeros y perfectos para pasarlos bajo alfombras, rodapiés o por el frontal de un rack donde quieras máxima limpieza y poco bulto.
A igualdad de categoría, un buen cable plano puede cumplir perfectamente los estándares ISO/IEC y TIA, ofreciendo la misma velocidad que su homólogo redondo. Eso sí, muchos modelos planos económicos no llevan blindaje y, al carecer de aislamiento extra para disipar calor, no son la mejor opción para tiradas largas (cerca de 100 m) ni para entornos con muchas EMI.
Para tramos cortos, gestión de cableado en racks y latiguillos visibles donde te interese la estética, un Cat6A plano bien fabricado puede ir de lujo. En cambio, para tramos largos empotrados en pared, sigue siendo más seguro apostar por cable redondo tradicional, especialmente si quieres blindaje S/FTP.
En cuanto a PoE (Power over Ethernet), la mayoría de cables de par trenzado modernos, ya sean Cat5e, Cat6 o Cat6A, admiten PoE y PoE+ sin problema, siempre que el cobre sea de buena calidad. Incluso los cables planos blindados actuales pueden manejar PoE++, como el 802.3bt tipo 3, en distancias razonables. Lo importante es que el cable esté certificado para ello y que no lo fuerces en distancias extremas con consumos muy altos.
Qué categoría y blindaje elegir según el uso real
Con todo este arsenal de números y siglas, vamos a lo que te interesa: cómo acertar a la hora de según tu caso, sin pasarte de frenada ni quedarte corto.
Para un uso doméstico estándar (fibra hasta 1 Gbps, algún que otro dispositivo cableado y el resto por WiFi), normalmente basta con:
- Cat5e o Cat6 UTP para latiguillos y pequeños tramos.
- Si vas a cablear la casa desde cero y los tubos lo permiten, Cat6 UTP o FTP es lo más sensato para ir sobrado unos años.
Si tienes una red doméstica o de oficina orientada a juegos online, streaming pesado o NAS con vistas a pasar a 2,5 o 10 Gbps en el futuro, merece la pena invertir un poco más:
- Latiguillos y tramos cortos: Cat6 o Cat6A (mejor si son S/FTP si hay mucho cable junto).
- Cableado estructurado en pared: Cat6A FTP o S/FTP si quieres garantizar 10 Gbps a 100 m.
En oficinas medianas y grandes, donde la red es el corazón del negocio, lo recomendable prácticamente por defecto es:
- Cat6A S/FTP como base del cableado estructurado.
- Gestión cuidadosa de bandejas y tomas de tierra para sacar partido al apantallamiento.
Para entornos industriales, de alta EMI o CPDs, la película cambia un poco:
- Cat7 / Cat7A S/FTP o Cat8 en tramos cortos, si se justifica por la velocidad y la densidad de equipos.
- Comparar siempre con alternativas de fibra óptica o DAC, que muchas veces salen más limpias a partir de ciertos anchos de banda y distancias.
Y, por último, si solo quieres un par de cables para conectar tu PC, tu consola o una tele al router y olvidarte, lo más práctico suele ser comprar latiguillos ya hechos de Cat6 UTP o FTP de una marca decente, con la longitud adecuada (sin pasarse) y listo.
Al final, elegir blindaje y categoría de un cable Ethernet va de equilibrar velocidad necesaria, entorno de instalación, distancia, presupuesto y ganas de “future‑proofing”. Con todo lo que hemos visto, ya sabes que un simple «cable de red cualquiera» puede marcar la diferencia entre una conexión coja y una red estable, rápida y preparada para lo que venga dentro de unos cuantos años.