Cómo instalar y usar sensores de temperatura en GPU, VRAM y VRM

Última actualización: mayo 26, 2026
Autor: Isaac
  • Monitorizar GPU, VRAM y VRM requiere combinar sensores internos de la tarjeta y, cuando faltan datos, sondas externas bien ubicadas en la PCB.
  • HWiNFO, nvidia-smi, herramientas del fabricante y utilidades de sistema permiten leer temperaturas clave sin instalar sensores físicos adicionales.
  • Termistores y termopares pegados a VRAM, VRM y backplate ayudan a validar pads, pasta térmica, flujo de aire y ajustes de undervolting y power limit.

Sensor de temperatura en GPU y VRM

Controlar qué temperatura alcanzan la GPU, la VRAM y los VRM ya no es cosa solo de entusiastas: con el consumo que manejan las gráficas actuales, saber exactamente cuánto se calienta cada zona de la tarjeta es clave para no jugarte una avería gorda. Si además has cambiado el disipador, añadido pads térmicos o hecho mods caseros, tener lecturas fiables pasa de capricho a necesidad.

Aunque muchas tarjetas modernas ya vienen con sensores internos bastante completos, en muchos modelos antiguos o de gama media esos datos son parciales o directamente inexistentes. Por eso, en este artículo vas a ver cómo leer los sensores internos disponibles y cómo instalar sensores de temperatura externos en la GPU y en los VRM, para que puedas ajustar ventiladores, pads, pasta térmica y flujo de aire con algo más que la intuición.

Por qué es tan importante vigilar GPU, VRAM y VRM

Las tarjetas gráficas han pasado de consumir unos 25 W en los años 90 a superar de sobra los 300 W en muchos modelos actuales, con picos que pueden acercarse a los 600 W en configuraciones extremas; eso significa que la cantidad de calor que hay que evacuar de la GPU, de la memoria de vídeo y de los VRM es brutal, y cualquier fallo en la refrigeración se paga caro.

El chip gráfico suele ser el punto más caliente del conjunto, y la mayoría de GPUs modernas están pensadas para aguantar sin problemas por debajo de unos 100 ºC, aunque a partir de 80 ºC suelen empezar a bajar frecuencias (thermal throttling). El problema es que los programas básicos solo te enseñan esa temperatura del núcleo, pero se olvidan de la VRAM y de los reguladores de voltaje.

En generaciones recientes se han visto muchos casos de memorias y VRM trabajando al límite, porque los fabricantes priorizan costes y compactan los diseños hasta forzar los componentes cerca de su máximo. Si encima modificas el disipador de serie, cambias pads o montas un cooler tipo Accelero usado con almohadillas de otro grosor, el riesgo de que algo no haga buen contacto y se fría por detrás se multiplica.

Lo ideal es que tu tarjeta cuente con sensores internos en GPU, hotspot, VRAM y VRM, y que el driver los exponga al sistema. Pero si no es así, o quieres una segunda opinión, instalar sensores de temperatura externos en zonas clave de la PCB te permite saber de verdad cómo de apurado va tu montaje, sobre todo tras un cambio de disipador o al hacer overclock / undervolt.

Instalación de sensores de temperatura en tarjeta gráfica

Lectura de temperaturas con sensores internos (sin instalar sensores extra)

Antes de pegar cables y termopares por la gráfica, conviene exprimir al máximo los sensores internos que ya tienes. Según el sistema operativo y la marca de la tarjeta, puedes ver GPU, VRAM, hotspot y hasta sensores de PCB usando solo software, sin tocar físicamente el hardware.

Windows: de Administrador de tareas a herramientas avanzadas

En Windows 11 (y también en Windows 10 en parte) puedes ver la temperatura básica de la GPU directamente desde el Administrador de tareas, sin instalar nada extra. Eso sí, solo en gráficas dedicadas:

  • Abre el Administrador de tareas con Ctrl + Shift + Esc.
  • Ve a la pestaña Rendimiento.
  • Selecciona la GPU dedicada (NVIDIA, AMD o Intel dedicada).
  • En la parte inferior verás la temperatura de la GPU.

Este método tiene varias limitaciones importantes: no funciona con iGPU (gráfica integrada) y no muestra temperaturas de VRAM, hotspot ni sensores de la PCB. Es útil para una visión rápida, pero se queda cortísimo si quieres controlar VRM o memoria tras hacer modificaciones físicas.

Para lecturas avanzadas en Windows, la referencia es HWiNFO. Es una herramienta portable, ligera y muy completa que, cuando el controlador de la tarjeta lo permite, muestra temperatura de GPU, VRAM, hotspot y sensores de VRM, MOSFETs y otras zonas de la PCB, además de lecturas específicas en iGPUs modernas.

El proceso básico para usar HWiNFO es muy sencillo y no necesitas instalarlo en el sistema:

  • Descarga la versión portable de HWiNFO (HWiNFO64.exe para sistemas de 64 bits).
  • Ejecuta el archivo y elige la opción «Sensors only» al arrancar.
  • En la lista de sensores, busca tu GPU y revisa las entradas de GPU Temperature, GPU Hot Spot, GPU Memory Junction, VRM, MOSFET, etc.

Si tu gráfica es relativamente moderna, es muy probable que veas varios valores: temperatura de núcleo, hotspot, memoria y algunos sensores adicionales de la placa. Si no aparecen lecturas de VRAM o VRM, puede ser porque el modelo no integra esos sensores o el driver no los expone, y ahí es cuando entra en juego la instalación de sensores externos.

Ten en cuenta además que en Windows 11, herramientas integradas como Copilot no pueden leer directamente las temperaturas del hardware; lo único que pueden hacer es interpretar lo que ya hay en pantalla. Para mediciones serias, siempre necesitarás un programa que se comunique con los sensores a bajo nivel, como HWiNFO, GPU-Z o el software propio de NVIDIA/AMD/ASUS.

Software de fabricante: AMD, NVIDIA y ASUS GPU Tweak III

Las suites oficiales de cada marca también ofrecen información de temperaturas y, en algunos casos, datos avanzados de memoria y VRM. Por ejemplo, AMD Adrenalin y el Panel de Control de NVIDIA permiten ver temperatura de la GPU, carga, consumo y en algunos modelos lecturas específicas de memoria.

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Con GPU Tweak III puedes:

  • Ajustar consumo de energía y voltaje de la GPU.
  • Modificar la frecuencia de la GPU y de la memoria.
  • Configurar la curva de ventiladores de la gráfica y de ventiladores de sistema compatibles.
  • Usar el OC Scanner para que el programa intente determinar el máximo overclock estable de forma automática.
  • Mostrar un OSD (On-Screen Display) con temperaturas, voltajes, RPM, FPS, etc., mientras juegas.

En los modelos de gama más alta de ASUS, el «Mapa térmico» añade aun más información: los sensores de VRM, bobinas e incluso chips de memoria reportan su temperatura individual, lo que facilita afinar la curva de ventilador o detectar un pad térmico mal colocado.

Linux: lm-sensors, /sys y herramientas de consola

En Linux, si tienes bien instalados los drivers de la GPU y configurado lm-sensors, puedes obtener mucha información sin necesidad de interfaz gráfica. El sistema expone datos de temperatura, voltaje y ventiladores a través de /sys y de utilidades de consola como nvidia-smi o sensors.

Algunos ejemplos prácticos de comandos útiles son:

  • NVIDIA:
    • nvidia-smi –query-gpu=temperature.gpu –format=csv
    • nvidia-smi –query-gpu=temperature.memory –format=csv
    • nvidia-smi –query-gpu=temperature.gpu,temperature.memory,temperature.hotspot –format=csv
    • nvidia-smi -q -d TEMPERATURE
  • AMD (según cómo estén numerados los hwmon):
    • cat /sys/class/drm/card0/device/hwmon/hwmon*/temp1_input
    • cat /sys/class/drm/card0/device/hwmon/hwmon*/temp2_input
    • cat /sys/class/drm/card0/device/hwmon/hwmon*/temp3_input
    • cat /sys/class/hwmon/hwmon*/temp*_input
  • Intel e iGPU:
    • cat /sys/class/thermal/thermal_zone*/temp
    • sensors (tras configurar lm-sensors)

Además, puedes recurrir a herramientas como CPU-X, HardInfo, hwinfo o similares para ver estos datos de forma gráfica. De nuevo, si no aparecen lecturas de VRM o de chips de memoria, es porque la tarjeta no expone esta información, y ahí solo puedes ir a sensores físicos externos.

macOS y SoC integrados (M1, M2, M3)

En los Mac con SoC Apple Silicon (M1, M2, M3) la situación es distinta: CPU, GPU y RAM van en el mismo paquete, por lo que no vas a instalar sensores externos separados para VRAM o VRM como en una tarjeta dedicada. Sin embargo, Apple ofrece herramientas internas para ver temperaturas clave.

Desde el Terminal, puedes usar:

  • sudo powermetrics –samplers smc

Con ese comando verás temperatura de la iGPU, del SoC completo, de la DRAM unificada y otros bloques internos (ANE, PMU, etc.). Si quieres algo gráfico, puedes instalar iStat Menus desde la App Store para tener un panel con temperaturas, ventiladores, consumo y más, siempre dentro de las limitaciones del ecosistema Apple.

Cuándo necesitas sensores externos de temperatura en GPU y VRM

No todas las situaciones exigen instalar sensores externos; en muchos equipos gaming modernos, con los sensores internos y un buen software de monitorización vas sobrado. Sin embargo, hay varios escenarios en los que un sensor físico pegado a la PCB marca la diferencia.

Algunos casos típicos en los que compensa montar sensores externos son:

  • Has cambiado el disipador de serie por un kit tipo Arctic Accelero u otro cooler aftermarket.
  • Has tenido que apilar pads térmicos de diferentes grosores porque no encontrabas los originales.
  • La tarjeta procede de segunda mano o de una granja de minería y sospechas que la VRAM ha trabajado al límite.
  • Tu modelo concreto no expone temperatura de VRAM ni de VRM en ningún software, pero vas a hacer overclock o undervolt agresivo.
  • Estás diseñando un circuito de control de ventiladores externo y quieres que se base en temperatura real de PCB, no sólo en la del chip.

En situaciones así, confiar solo en la temperatura de la GPU es jugársela. Es relativamente fácil que la lectura de núcleo esté en 70-75 ºC y sin embargo la parte trasera de la PCB, a la altura de la VRAM o los VRM, esté bastante más caliente por un mal contacto de pads o una placa trasera insuficiente.

Un ejemplo típico es el de quien monta un Accelero Extreme IV usado en una RTX 2080 Ti blower: al no contar con las almohadillas originales de 3,5 mm y tener que apilar pads de 1 mm o disipadores de SSD con cinta térmica, no hay manera de saber si la VRAM y los VRM hacen contacto perfecto con el sistema de refrigeración sin medir la temperatura de esas zonas.

Tipos de sensores externos que puedes usar

Si decides instalar sensores de temperatura físicos en tu gráfica, tienes varias alternativas. Cada tipo de sensor tiene sus pros y contras, y no todos son igual de cómodos de montar en una PCB tan compacta. Lo más habitual es utilizar termistores NTC de dos hilos, termopares tipo K o sondas planas específicas para monitor de PC.

Termistores NTC para monitor de temperatura de PC

Los termistores NTC son resistencias cuyo valor cambia con la temperatura. Muchos rehobuses, controladoras de ventiladores o monitores de bahía de 5,25″ incluyen sondas NTC de dos hilos ya listas para pegar donde quieras. Se conectan a la controladora y esta muestra la temperatura en pantalla, o la usa para regular los ventiladores.

Ventajas principales:

  • Muy fáciles de instalar: la mayoría vienen con cable fino y punta plana que se adapta bien a la superficie de la PCB.
  • No necesitan electrónica compleja: basta enchufarlos a su monitor/controladora.
  • Suficientes para uso doméstico: aunque no sean tan precisos como un equipo industrial, la lectura es más que válida para saber si algo se está cociendo.

Inconvenientes:

  • La precisión absoluta no es tan alta como la de otros sensores, y la respuesta puede ser algo lenta si el punto de contacto no es bueno.
  • La lectura será ligeramente inferior a la del interior del chip, ya que mides en la superficie de la PCB o del pad.

Termopares tipo K con transmisor de temperatura

Si quieres algo más profesional, puedes usar una termocupla (termopar) tipo K de dos hilos, como se hace en la industria. Este tipo de sensor genera una señal muy pequeña en milivoltios según la temperatura, por lo que necesita un transmisor o un termómetro digital compatible que convierta esa señal en ºC.

  ¿Cuántos tipos de partición hay?

Ventajas:

  • Rango de temperatura muy amplio y buena precisión, suficiente incluso para pruebas serias de estrés.
  • Los sensores tipo sonda plana o cinta son ideales para pegarse a la superficie de VRM, pads o placa trasera.

Inconvenientes:

  • Necesitas un transmisor o un multímetro especializado que entienda termopares tipo K, lo que añade coste.
  • La instalación y el cableado pueden ser algo más engorrosos si quieres un montaje limpio dentro del PC.

Sensores integrados en controladoras de ventilador y AIO

Muchas cajas, sistemas de refrigeración líquida AIO o controladoras modernas incluyen entradas para sondas de temperatura externas. Suelen ser termistores NTC calibrados para mostrar los grados en su software o en una pantalla integrada.

El planteamiento es el mismo que con las sondas NTC sueltas, solo que aquí ya van pensadas para integrarse con el resto de tu sistema, y puedes usar la temperatura de VRM o VRAM para controlar la velocidad de los ventiladores de la caja, por ejemplo.

Cómo colocar sensores de temperatura en GPU, VRAM y VRM

La instalación física es la parte delicada: hay muy poco espacio entre la PCB, los pads térmicos y el disipador, y cualquier error puede provocar mal contacto o incluso un cortocircuito. La idea básica es que el sensor quede lo más cerca posible de la zona caliente que quieres medir, sin interferir con los pads ni con el disipador.

Preparar la tarjeta y elegir los puntos de medida

Antes de nada, tendrás que desmontar el disipador (con cuidado) para acceder a la PCB. Asegúrate de que tu garantía ya no te preocupa, porque en muchas tarjetas se pierde al romper los precintos de los tornillos.

Identifica estos puntos clave:

  • Zonas de VRAM: normalmente rodeando la GPU en forma de cuadrado o rectángulo, son chips de memoria GDDR.
  • Módulos de VRM: filas de MOSFETs, chokes/inductores y condensadores cerca de los conectores de alimentación y de la GPU.
  • Backplate a la altura de VRAM/VRM: si lo llevas, es un buen lugar para pegar sensores si no puedes meterlos entre PCB y disipador.

Lo ideal es medir por la parte frontal de la PCB, muy cerca de los chips, pero sin levantar pads ni comprometer el contacto. Si vas muy justo de espacio entre la superficie del componente y el disipador, puede ser más seguro pegar el sensor en el reverso de la PCB o en la placa trasera, justo alineado con la zona que quieres monitorizar.

Fijar el sensor sin dañar pads ni componentes

El gran enemigo aquí es la presión indebida: si el sensor o su cable impiden que un pad térmico apoye bien, esa zona puede pasar de estar bien refrigerada a cocinarse en un par de minutos. Por eso es fundamental usar sondas muy finas y cintas adecuadas.

Recomendaciones prácticas para fijar el sensor:

  • Usa cinta térmica fina y de calidad si quieres mejorar la transferencia de calor hacia el sensor, pero sin pasarte con el grosor.
  • Si te basta con una referencia aproximada, puedes usar cinta Kapton o cinta aislante de alta temperatura para sujetar la sonda a la PCB.
  • Evita que el cable del sensor quede pinzado entre el disipador y la PCB; lo ideal es que salga por una zona libre y lo guíes por el lateral.
  • No coloques nunca el sensor sobre pines, soldaduras expuestas o pistas críticas donde pudiera haber riesgo de cortocircuito si la sonda es metálica.

Antes de cerrar la gráfica, haz una prueba en seco: coloca el disipador sin atornillar completamente y comprueba que no hace tope contra el sensor, que los pads térmicos se asientan bien y que no quedan huecos sospechosos. Si notas que un tornillo no baja lo que debería o que una esquina queda «coja», revisa la posición de la sonda.

Ubicaciones recomendadas

Una vez tengas claro el método de fijación, estas son algunas ubicaciones habituales para las sondas externas:

  • VRAM (memoria de vídeo):
    • Justo al lado de uno de los chips de memoria, pegado a la superficie de la PCB.
    • En el backplate, alineado con uno de los chips más cercanos a la GPU.
  • VRM (reguladores de voltaje):
    • Entre dos MOSFETs de la fase principal de la GPU, siempre en la parte de PCB.
    • En el backplate a la altura del bloque de VRM de la GPU, donde suelen ir los pads más gruesos.
  • Zona hotspot / cerca de la GPU (si quieres una referencia adicional):
    • Cerca del borde del die, pero sin invadir la zona de pasta térmica.
    • En la parte trasera de la PCB, en el centro del área donde se encuentra la GPU.

No es necesario llenar la tarjeta de sondas; con uno o dos sensores bien colocados en VRAM y VRM ya vas a tener una imagen bastante clara de cómo está funcionando la refrigeración.

Relación entre sensores externos y mantenimiento de la gráfica

Instalar sensores de temperatura es solo la mitad del trabajo. La otra mitad es usar esa información para mejorar el mantenimiento y la configuración de la tarjeta: pasta térmica, pads, ventiladores y flujo de aire del equipo en general.

Pasta térmica seca o mal aplicada en la GPU

Al igual que en los procesadores, la pasta térmica de la GPU se degrada con el tiempo. Cuando se seca o se agrieta, la temperatura del núcleo sube más de lo normal y puede arrastrar hacia arriba las lecturas de VRAM y VRM. Si tus sensores externos muestran un calentón generalizado al cargar la gráfica, quizá haya llegado el momento de cambiar la pasta.

  ¿Que son y cuáles son los determinantes?

Al hacerlo, recuerda:

  • Limpia bien la pasta antigua con alcohol isopropílico y un paño sin pelusa.
  • Aplica una capa fina y uniforme, sin pasarte.
  • No uses metal líquido salvo que sepas perfectamente lo que haces; es conductor y puede provocar cortos, además de anular garantías.

Tras cambiar la pasta, compara las lecturas de tu sensor externo y del software (GPU, hotspot). Si la mejora es notable, sabes que el cambio ha merecido la pena. Si por el contrario apenas baja la temperatura, quizá el problema está más en pads, ventiladores o flujo de aire.

Thermal pads de VRAM y VRM: grosor, calidad y estado

Las memorias de vídeo y los VRM suelen refrigerarse mediante almohadillas térmicas (thermal pads) que transfieren el calor al bloque principal o al backplate. En algunas series de tarjetas ha habido verdaderos desastres con pads de mala calidad o con grosores mal calculados, y los síntomas se ven claramente en las lecturas de tus sensores externos.

Consejos clave:

  • Revisa cada cierto tiempo el estado de los pads, sobre todo si la tarjeta viene de minería o de mucho uso 24/7.
  • Si los cambias, respeta el grosor original y, a ser posible, mejora la conductividad térmica (W/mK) respecto a los de serie.
  • Evita apilar excesivamente pads de 1 mm para sustituir uno de 3,5 mm, salvo que no tengas otra opción; cuanto más apilamiento, más riesgo de mal contacto.

Colocando un sensor externo junto a la VRAM o en el backplate a su altura, puedes comprobar si el nuevo pad hace mejor contacto: una bajada clara de temperatura bajo carga indica que has acertado. Si al revés la temperatura se dispara tras el cambio, algo se ha montado mal.

Ventiladores, flujo de aire y control por temperatura

Otro uso práctico de los sensores externos es afinar el flujo de aire dentro de la caja y las curvas de ventilador. De nada sirve que la GPU tenga un gran disipador si el aire caliente se queda atrapado dentro del chasis.

Aspectos a vigilar:

  • Asegúrate de tener ventiladores metiendo aire fresco por el frontal y sacándolo por la parte trasera o superior.
  • Evita cajas tipo «pecera» sin buen frontal ventilado a menos que tengas muy claro el diseño de flujo de aire alternativo.
  • Si la fuente de alimentación está arriba y sin compartimento separado, puede calentar aún más la zona de la GPU.
  • Revisa la limpieza de filtros y disipadores; el polvo retiene calor y dispara las temperaturas de todo el sistema.

Con un sensor pegado a la zona de VRM y otro en el backplate de la VRAM, puedes ajustar tus ventiladores de caja para que respondan a esas lecturas y no solo a la temperatura del procesador. Muchas controladoras permiten definir una curva de RPM en función de una sonda concreta, con lo que puedes priorizar la refrigeración de la gráfica cuando vas a jugar o hacer renders pesados.

Undervolting y limitación de potencia apoyados en sensores

Además del hardware físico de refrigeración, tienes dos palancas muy potentes para reducir la temperatura global de la tarjeta: el undervolting y la limitación de potencia máxima. Ambos se benefician muchísimo de tener datos fiables de VRM y VRAM.

Undervolting de la GPU

Ventajas claras:

  • Menos consumo, por lo que menos calor que evacuarse.
  • Menos estrés térmico sobre GPU, VRM y VRAM.
  • Posible reducción de ruido al necesitar menos RPM de ventilador.

La contrapartida es que a voltajes inferiores suelen bajar las frecuencias pico de boost. Con varias pasadas de prueba y error, apoyándote en lecturas de tus sensores externos y del software, puedes encontrar el punto dulce donde la tarjeta rinde muy bien pero se mantiene en temperaturas razonables.

Limitar la potencia máxima (Power Limit)

Otra opción es reducir el límite de potencia que la GPU puede consumir desde el conector PCIe y los conectores auxiliares. Muchas BIOS y herramientas como GPU Tweak III o similares de otros fabricantes permiten bajar el power limit un porcentaje respecto al valor por defecto.

Cuando haces esto:

  • La GPU ajusta automáticamente frecuencia y voltajes para adaptarse al nuevo techo de consumo.
  • La pérdida de rendimiento suele ser más baja que el porcentaje de reducción de consumo.
  • Los sensores de VRM y VRAM (internos o externos) te mostrarán una bajada sensible de temperatura, especialmente en cargas largas.

Si con tus sensores externos detectas que la VRAM o los VRM van demasiado al límite incluso tras mejorar pads y flujo de aire, bajar un poco el power limit y hacer undervolt es una manera muy eficaz de ganar margen de seguridad sin renunciar a una buena experiencia de juego.

Al final, combinar lecturas de sensores internos y externos, vigilar buen contacto de pads y pasta, asegurar un flujo de aire decente y usar undervolting/power limit con cabeza es lo que marca la diferencia entre una gráfica que vive años sin quejarse y una que se pasa la vida rozando el límite térmico; además, puedes usar 3DMark para medir el rendimiento tras tus cambios y comprobar el impacto real en estabilidad y temperaturas, con unos cuantos sensores bien colocados en GPU, VRAM y VRM tendrás por fin datos de verdad para decidir si tus mods, tu refrigeración y tu configuración están a la altura o si toca volver a desmontar y afinar el montaje.

Undervolt para GPUs (NVIDIA y AMD)
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