Cómo optimizar tiempos de carga y rendimiento en Elden Ring

Última actualización: enero 13, 2026
Autor: Isaac
  • Instalar Elden Ring en una SSD (interna o externa) reduce drásticamente los tiempos de carga en PS4, Xbox One y PC.
  • Un hardware equilibrado (CPU de 6-8 núcleos, 16 GB de RAM y GPU acorde a la resolución) es clave para mantener 60 FPS estables.
  • La combinación de ajustes gráficos altos y tecnologías de reescalado como DLSS, FSR o Lossless Scaling mejora la fluidez sin perder demasiada calidad.
  • Revisar drivers, cachés, HDR y configuraciones avanzadas de GPU evita microcortes, cierres inesperados y fallos visuales frecuentes en Elden Ring.

Optimizar tiempos de carga en Elden Ring

Si Elden Ring ya es duro de por sí, cuando los tiempos de carga se eternizan puede volverse una tortura. Morir forma parte del juego, pero esperar medio minuto (o varios minutos) cada vez que reapareces o haces viaje rápido es algo que nadie quiere sufrir, ni en consola ni en PC.

La buena noticia es que hay muchas formas de mejorar los tiempos de carga y el rendimiento en Elden Ring: desde cambiar a una SSD externa en consolas como PS4 y Xbox One, hasta optimizar la configuración gráfica, usar mods de reescalado o revisar el estado de tu hardware en PC. Vamos a ver, paso a paso, todo lo que puedes hacer y por qué algunos equipos tienen cargas absurdamente largas.

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Por qué Elden Ring carga tan lento en algunas consolas y PCs

Antes de empezar a tocar ajustes como locos, merece la pena entender qué provoca que Elden Ring tarde tanto en cargar. No todos los casos tienen el mismo origen, y eso explica por qué tu consola o PC puede ir mucho peor que el de tu amigo con el mismo juego.

En consolas de anterior generación (PS4, PS4 Pro, Xbox One y One S/X), el gran cuello de botella es el disco duro mecánico. Estas unidades tienen tiempos de acceso muy altos y, en un juego con mundo abierto y muchos recursos que cargar, la diferencia frente a una SSD se nota muchísimo. Por eso en PS5 o Xbox Series los tiempos son mucho menores incluso con el mismo juego.

En PC, Elden Ring no es precisamente un port ejemplar, algo que se observa también en nuestra guía de juegos de PC más exigentes. Está pensado originalmente para hardware de consola de nueva generación y se nota que la versión para ordenador se ha hecho con prisas y sin demasiada optimización, especialmente en cómo aprovecha la CPU y la GPU en diferentes configuraciones.

En algunos casos extremos, hay jugadores que reportan cargas de 4 o 5 minutos tanto en consola como en PC, niveles que hacen el juego prácticamente injugable. Cuando esto ocurre, suele haber un problema adicional: archivos dañados, disco duro en mal estado, drivers muy desfasados o incluso algún conflicto de software en segundo plano.

Reducir los tiempos de carga en PS4 y PS4 Pro con una SSD

Si juegas en PS4 o PS4 Pro, una de las mejoras más bestias que puedes notar es cambiar el almacenamiento del juego a una unidad de estado sólido (SSD). No hace falta complicarse demasiado: ni siquiera tienes por qué abrir la consola si no quieres.

Un caso real muy ilustrativo: un jugador de PS4 Pro que sufría con tiempos de carga de más de 20 segundos en cada muerte decidió comprar una SSD externa. Tras mover Elden Ring a esa unidad, las cargas se redujeron aproximadamente a la mitad, quedándose en torno a los 10 segundos de media. No estamos hablando de una mejora teórica, sino de una diferencia muy clara partida tras partida.

En pruebas de terceros que circulan por YouTube se habla de reducciones de alrededor del 30 % en PS4, pero según la consola y el modelo de SSD que uses puedes ver mejoras aún mayores. El salto de pasar de un HDD mecánico antiguo a una SSD moderna USB 3.1 se nota muchísimo en juegos como Elden Ring.

La configuración es más sencilla de lo que parece: conectas la SSD en una carcasa USB 3.0/3.1, la formateas desde el menú de PS4 como almacenamiento externo y trasladas el juego a esa unidad. El proceso puede llevar unos minutos, pero no tiene misterio y no obliga a abrir la consola, algo que a mucha gente le da respeto.

Por aportar un ejemplo concreto, hay quienes han usado una Samsung 870 QVO de 1 TB montada en una carcasa UGreen de 2,5″ USB 3.1, logrando así un combo relativamente económico que transforma la experiencia de juego. Obviamente puedes optar por otras SSD SATA o NVMe externas de calidad similar.

PS4 base vs PS4 Pro: diferencias de interfaz SATA

En el caso de la PS4 original (la primera versión, no Slim ni Pro), hay un matiz importante: el disco interno usa interfaz SATA2, mientras que PS4 Pro se beneficia de SATA3, más rápida. Esto hace que sustituir el disco interno por una SSD en la PS4 base no dé tanto salto como en la Pro, sobre todo en lecturas secuenciales muy altas.

No obstante, incluso en la PS4 original, usar una SSD externa por USB 3.0/3.1 suele aportar un empujón muy notable en los tiempos de carga. El ancho de banda del USB 3.x da margen suficiente para que Elden Ring se beneficie del menor tiempo de acceso y de las lecturas más consistentes de la SSD frente al HDD mecánico.

Por tanto, si tienes una PS4 base, lo más recomendable es priorizar una SSD externa antes que pelearte con el reemplazo interno del disco. El rendimiento será similar o incluso mejor, y el proceso es mucho menos invasivo y más rápido.

En resumen, en PS4 y PS4 Pro el mayor impacto se consigue al sacar el juego del viejo HDD mecánico y llevarlo a una unidad SSD, ya sea externa o interna, sustituyendo el disco de serie. Para un juego de mundo abierto con cargas constantes como Elden Ring, esta mejora se nota en cada viaje rápido y en cada reaparecer tras morir.

Problemas graves de carga en Xbox One y One X

En Xbox One (especialmente el modelo original), hay usuarios que sufren algo más que simples cargas largas: pantallas de carga de más de cinco minutos, zonas del mapa que se descargan y desaparecen, personajes que caen por el suelo o jefes que tardan varios minutos en aparecer tras entrar en la niebla.

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Si te encuentras en esta situación, no estás ante un comportamiento normal. Aunque los HDD de Xbox One también son un cuello de botella, el tipo de fallos descrito indica que algo va mal a nivel de almacenamiento o de software de la consola. Entre las causas más habituales estarían sectores defectuosos en el disco, problemas con la caché interna o archivos de juego dañados.

Las primeras pruebas que conviene hacer son bastante sencillas: liberar espacio (los HDD muy llenos rinden peor), reiniciar la consola de forma completa (no en modo ahorro) y comprobar si el problema afecta sólo a Elden Ring o también a otros juegos de mundo abierto. Si el resto también cargan extremadamente lento, la sospecha recae casi siempre en el disco.

Una opción muy recomendable, igual que en PS4, es instalar Elden Ring en una unidad externa USB 3.0, preferiblemente una SSD. No sólo mejorarás el tiempo de carga; también puedes salvarte de errores por fallos físicos del HDD interno que acaban provocando cuelgues, congelaciones y cierres repentinos del juego.

Si aún así el juego sigue cargando fatal o se cierra al poco de entrar, merece la pena revisar actualizaciones de sistema, reinstalar Elden Ring por completo e incluso, si los fallos persisten con otros títulos, plantearse una revisión del hardware. En una consola original y con años a sus espaldas, el desgaste del disco mecánico es bastante probable.

Requisitos de Elden Ring en PC y por qué la SSD es casi obligatoria

En PC, Elden Ring no es precisamente un port ejemplar. Está pensado originalmente para hardware de consola de nueva generación y se nota que la versión para ordenador se ha hecho con prisas y sin demasiada optimización, especialmente en cómo aprovecha la CPU y la GPU en diferentes configuraciones.

Los requisitos mínimos oficiales piden como base un sistema con Windows 10, un procesador Intel Core i5-8400 o AMD Ryzen 3 3300X, 12 GB de RAM, una GPU tipo NVIDIA GeForce GTX 1060 de 3 GB o AMD Radeon RX 580 de 4 GB, DirectX 12 y unos 60 GB de espacio de almacenamiento.

Para los requisitos recomendados la cosa sube a un nivel medio-alto moderno: Windows 10/11, un Intel Core i7-8700 o un AMD Ryzen 5 3600X, 16 GB de RAM, una gráfica como la GeForce GTX 1070 de 8 GB o una Radeon RX Vega 56 de 8 GB, DirectX 12 y los mismos 60 GB de espacio, pero con la indicación clara de que es muy aconsejable instalarlo en SSD.

La parte del almacenamiento no es un simple consejo: en discos duros mecánicos tradicionales, Elden Ring puede sufrir cargas larguísimas, tirones al moverte por el mapa y microparones cuando el juego intenta leer datos que el HDD no suministra a tiempo. En máquinas con SSD NVMe modernas, estos problemas se reducen drásticamente.

Además, aunque gráficamente Elden Ring no es un monstruo hiperdetallado, su estructura interna y sus recursos hacen que el uso de la CPU y la GPU no sea especialmente eficiente. A medida que subes de potencia en la tarjeta gráfica, el aprovechamiento real del hardware disminuye, lo que deja claro que el juego no está tan bien optimizado como podría.

Por todo ello, si quieres reducir cargas y mantener un rendimiento estable, prácticamente se puede considerar obligatorio instalar el juego en una SSD rápida y asegurarte de que tienes al menos la RAM y el procesador recomendados. De lo contrario, el sistema se pasará la vida intercambiando datos con el disco y las pantallas de carga se eternizarán.

Configuración gráfica óptima para rendimiento y fluidez

Uno de los errores más frecuentes al jugar en PC es forzar el preset gráfico «Max» pensando que, si el equipo cumple justito con los recomendados, podrá con todo sin pestañear. En el caso de Elden Ring, ese modo «Max» está pensado para equipos que superen de largo los requisitos recomendados, y no sólo se nota en FPS, también puede alargar ligeramente los tiempos de carga iniciales y aumentar los tirones cuando entras en zonas nuevas.

La configuración gráfica por defecto tiende a maximizar los detalles si detecta un hardware decente, pero los propios desarrolladores desaconsejan usar ese preset si el PC no va sobrado. Tampoco recomiendan quedarse en «Medio», ya que la pérdida visual es muy grande en relación con la mejora de rendimiento que se obtiene.

Una combinación bastante equilibrada pasa por ajustar la mayoría de parámetros en calidad Alta, manteniendo un buen nivel visual sin disparar el consumo de recursos. Esto incluye la calidad de textura, el antialiasing, la oclusión ambiental (SSAO), la profundidad de campo, el desenfoque de movimiento y todo lo relacionado con sombras, iluminación, reflejos, agua, sombreado, iluminación global y densidad de la hierba.

Ese perfil «todo en alto» ofrece, en la mayoría de equipos que cumplan con las especificaciones recomendadas, un buen equilibrio entre calidad y rendimiento. Si empiezas a notar bajones constantes de fotogramas, puedes ir rebajando sombras, volumétricos y densidad de hierba, que son los ajustes que más cargan a la GPU.

No hay que olvidar que el motor del juego está pensado para funcionar en torno a los 60 FPS. Jugar muy por encima no aporta ventajas jugables porque todo está calculado internamente para esa tasa; si tu GPU puede ir a más, es mejor aprovecharlo subiendo algo la calidad o la resolución. Si, por el contrario, no llegas a los 60, toca reducir calidad o resolución para acercarte lo máximo posible.

CPU ideal para Elden Ring en PC

Elden Ring en PC está adaptado directamente de su versión para Xbox Series, que se basa en una CPU AMD Zen 2 de 8 núcleos. El juego reparte el trabajo entre varios hilos y, si tu procesador anda justo de núcleos o hilos, los tiempos de carga y los tirones durante el juego pueden hacerse notar.

En la práctica, aunque el juego puede arrancar en procesadores más modestos, lo recomendable es tener al menos una CPU de 6 núcleos físicos reciente. Muchos jugadores y analistas recomiendan irse directamente a 8 núcleos para evitar que el rendimiento caiga de manera notable en las zonas más exigentes.

Hay que tener presente que Elden Ring no es el único programa que se ejecuta en tu PC. El sistema operativo, procesos en segundo plano, navegadores, lanzadores de juegos y otros programas también consumen recursos. En una CPU muy antigua o con pocos núcleos, cualquier carga adicional puede disparar los tiempos de lectura de datos y provocar cargas más lentas.

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Por eso, si tu procesador tiene ya unos cuantos años (estamos hablando de chips de hace 8 o más años), aunque el resto del equipo sea decente, es fácil que termines viendo tirones, stuttering y tiempos de carga no tan rápidos como deberían, incluso instalando el juego en SSD.

Qué gráfica necesitas según la resolución

En el apartado gráfico, la situación es un poco peculiar: Elden Ring no es una «bestia» visual, pero el port a PC hace que no aproveche tan bien como podría el potencial de muchas GPUs. Aun así, hay una referencia bastante clara para saber qué necesitas en cada resolución objetivo.

Para jugar a 1080p buscando una media cercana a 60 FPS, una NVIDIA RTX 3050 de 8 GB o una GTX 1660 Ti son suficientes para mantener el tipo con ajustes altos. También puedes optar por modelos más modernos como la RTX 4060, que rinde mejor, tiene soporte para tecnologías actuales y no se dispara de precio dentro de la gama media.

En el lado de AMD, GPUs como la RX 580 de 8 GB, la RX 5500 XT o la RX 6500 XT se quedan claramente por debajo, rondando los 45-53 FPS en esta resolución con ajustes exigentes. Se puede jugar, pero la experiencia no es tan estable como debería, y tendrás que bajar ajustes o resolución interna para acercarte a los 60.

Si tu objetivo es jugar en 1440p, la cosa sube un escalón. En NVIDIA, una RTX 3060 de 12 GB se considera un punto de partida razonable para rondar los 60 FPS con ajustes altos, especialmente si aprovechas técnicas como DLSS para ganar fluidez sin perder demasiada calidad de imagen.

En AMD, el equivalente sería algo como una Radeon RX 6600 o superior. De nuevo, el escalado con la potencia no es tan bueno como debería debido a la falta de optimización; se ve cómo el aumento de rendimiento no es proporcional al salto de gama en muchas comparativas, lo que deja claro que el port hace de cuello de botella.

Si lo que buscas es jugar en 4K (2160p), las exigencias se disparan. Por parte de NVIDIA, necesitas como mínimo una RTX 3070 Ti para acercarte a unos 58-60 FPS. En AMD, la referencia sería una Radeon RX 6800 o superior. Y en todos los casos, el resto del equipo (CPU, RAM, SSD) tiene que estar a la altura para no provocar cuellos de botella ni tiempos de carga excesivos.

Mods para añadir DLSS y FSR y ganar rendimiento

Cuando Elden Ring salió en PC, una de las grandes críticas fue que no traía soporte nativo para DLSS ni FSR, dos tecnologías de reescalado que podrían haber ayudado muchísimo a mejorar el rendimiento y a suavizar los tirones en equipos menos potentes.

Como suele ocurrir con los juegos de FromSoftware, la comunidad se movió rápido y aparecieron mods que permiten activar DLSS y FSR incluso en equipos relativamente antiguos, dando un buen empujón de FPS sin sacrificar demasiado la calidad visual.

El proceso general para uno de estos mods consiste en descargar un archivo ZIP y extraerlo en el directorio ‘ELDEN RING\Game’, de forma que queden ficheros como ERSS2.dll, dxgi.dll y una carpeta ERSS2. Después hay que arrancar el juego sin Easy Anti-Cheat, ya sea ajustando las opciones de lanzamiento en Steam (por ejemplo, con un comando tipo «cmd /c start eldenring.exe & rem %command%») o mediante alguna otra herramienta.

Una vez lanzado el juego modificado, se ajusta la resolución en el menú de gráficos a la del monitor, se fija la calidad de antialiasing en Alta (es obligatorio para que el mod funcione correctamente) y luego, dentro de la superposición del propio mod (que suele abrirse con la tecla Inicio), se elige la tecnología de escalado que se desea utilizar, ya sea DLSS o FSR, configurando su modo de calidad o rendimiento.

Con este tipo de solución, muchos jugadores han conseguido mantener 60 FPS mucho más estables en equipos que, sin el mod, se quedaban algo por debajo o sufrían bajones en las zonas más pesadas. No reduce directamente los tiempos de carga, pero sí disminuye los microparones asociados a la carga de datos en tiempo real.

Lossless Scaling: alternativa sencilla para escalar y ganar FPS

Si no quieres complicarte con mods que requieren tocar archivos internos del juego o desactivar el sistema anti-trampas, existe una alternativa muy popular y relativamente sencilla: la aplicación Lossless Scaling, disponible en Steam.

Esta herramienta permite arrancar un juego a una resolución más baja de la nativa de tu monitor y luego reescalarlo a mayor resolución en tiempo real usando diferentes algoritmos, entre ellos variantes basadas en FSR, el escalado de NVIDIA (Image Scaling) o tecnologías propias del programa.

La principal ventaja es que puedes probar múltiples modos de escalado y combinaciones hasta encontrar la que mejor funcione con tu hardware y con Elden Ring en concreto. En muchos casos, basta con reducir la resolución interna un punto y dejar que Lossless Scaling haga el resto para subir la media de FPS sin que el impacto visual sea excesivo.

Además de reescalar, esta aplicación incorpora un sistema de generación de frames adicional similar al de las últimas versiones de FSR de AMD. Esto puede ayudar a suavizar la sensación de fluidez, aunque siempre con el matiz de que se trata de frames generados, no renderizados, por lo que conviene probar y ver si el resultado te convence.

Para muchos jugadores que están en el límite de los requisitos recomendados, Lossless Scaling se ha convertido en una solución práctica para arañar esos FPS que faltan para llegar a 60 y, de paso, reducir la sensación de tirón cuando el juego carga nuevos elementos del mapa.

Cómo mejorar la calidad de imagen sin perder demasiados FPS

No todo tiene que ir orientado a ganar rendimiento; también hay opciones para mejorar el aspecto gráfico de Elden Ring sin que la pérdida de frames sea dramática. Una de las más extendidas es utilizar ReShade, un sistema de postprocesado que aplica filtros y efectos sobre la imagen final.

Con ReShade se pueden modificar la iluminación, la paleta de colores, el contraste o la nitidez, logrando un look más vivo, más oscuro o más cinematográfico según tus preferencias. Suele implicar un pequeño coste en rendimiento, pero no tan alto como subir todos los ajustes gráficos del propio juego al máximo.

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Si tienes una gráfica NVIDIA, otra opción son los filtros de NVIDIA a través de GeForce Experience. Estos filtros permiten ajustar tonos fríos o cálidos, modificar sombras para hacer el juego más claro u oscuro, o incluso aplicar efectos más creativos que cambian el estilo visual de forma bastante radical.

Entre estos filtros hay algunos que simulan estilos como dibujo a mano o pintura al óleo, aunque para Elden Ring lo más útil suele ser limitarse a pequeños ajustes de color y claridad que mejoren la visibilidad sin destrozar el acabado artístico original.

Este tipo de retoques no reduce los tiempos de carga de forma directa, pero sí puede hacer que la experiencia se sienta más agradable visualmente incluso en aquellos equipos donde bajar calidad gráfica es imprescindible para mantener la fluidez.

Arreglar el HDR grisáceo en Elden Ring

Otro problema frecuente entre los jugadores de PC es que, al activar el HDR en monitores compatibles, Elden Ring se ve con un tono gris apagado, como si se hubiese subido el brillo al máximo y se hubiese perdido gran parte del rango dinámico que debería aportar esta tecnología.

El origen suele estar en la forma en que el juego gestiona el HDR cuando hay otras aplicaciones que también usan HDR abiertas o que se han ejecutado justo antes. Si, por ejemplo, has estado jugando a otro título HDR y luego abres Elden Ring, es posible que la implementación de HDR falle y la imagen aparezca lavada.

Una solución efectiva es asegurarse de que, antes de iniciar Elden Ring, no haya ningún otro programa utilizando HDR. En muchos casos, basta con reiniciar el PC y lanzar directamente Elden Ring como primera aplicación con HDR para que el juego se vea como debe.

Si no quieres reiniciar el ordenador, existe un atajo útil: cerrar Elden Ring y todas las aplicaciones abiertas, pulsar la combinación Ctrl+Shift+Windows+B para reiniciar el subsistema gráfico de Windows, y después volver a iniciar el juego. Si el HDR se ve correctamente tras esto, el problema queda resuelto al menos para esa sesión.

En los casos en los que ni siquiera eso funcione, es recomendable revisar los controladores de la GPU, actualizar el sistema y comprobar la configuración de HDR de Windows. Muchas veces, una mala interacción entre el sistema operativo, los drivers y el juego es la que provoca ese tono grisáceo tan molesto.

Microcortes, cierres inesperados y qué tocar en la configuración avanzada

No todo son tiempos de carga largos: muchos jugadores de PC se encuentran con microcortes constantes, congelaciones breves y, en casos extremos, cierres inesperados del juego sin mensajes de error. A veces el rendimiento en FPS es bueno, pero Elden Ring se cierra cada pocos minutos sin explicación aparente.

En ciertas configuraciones, se ha visto que ajustar parámetros como el VSync, el límite de FPS, el tamaño de la caché de shaders o el número de frames pre-renderizados puede marcar la diferencia. Por ejemplo, mantener el VSync activado, fijar un límite de FPS (60 va muy bien en la mayoría de pantallas) y permitir una caché de shaders amplia ayuda a evitar muchos tirones.

También se ha recomendado establecer los frames pre-renderizados en 2 en el panel de control de la GPU, lo cual puede mejorar la estabilidad en algunos equipos. Cambiar estas opciones ha permitido a ciertos usuarios pasar de un juego plagado de microcortes a una experiencia prácticamente perfecta a 60 FPS estables en 4K con todo al máximo.

Otro detalle a revisar son las opciones que habilitan o deshabilitan determinadas optimizaciones de pantalla completa o de sincronización. En algunos casos concretos, desactivar casillas que parecían beneficiosas ha resultado en un rendimiento significativamente mejor, por lo que conviene probar diferentes combinaciones.

Cuando el síntoma no son microcortes sino cierres totales sin aviso, hay que sospechar de posibles problemas de OC inestable, drivers corruptos o incluso fallos de memoria o de GPU. Es recomendable quitar cualquier overclock, reinstalar el juego y los controladores gráficos y revisar el Visor de eventos de Windows para ver qué error se registra justo en el momento del cierre.

Cargas que empeoran con el tiempo en todos los juegos de FromSoftware

Un caso curioso que se ha visto en algunos PCs modernos es el de jugadores que, al cabo de unas semanas sin tocar un juego de FromSoftware (Dark Souls 3, Elden Ring, etc.), notan que los tiempos de carga se disparan: niveles que antes cargaban en segundos empiezan a tardar 4 o 5 minutos.

Estos usuarios han llegado a formatear el sistema, limpiar cachés de shaders, revisar la salud del SSD (que en algunos casos se reporta al 100 % sana) y, aun así, con el tiempo el problema reaparece. Desinstalar y volver a instalar el juego lo soluciona momentáneamente, pero al cabo de un tiempo las cargas vuelven a alargarse.

Con especificaciones del estilo de una placa ASRock A620M Pro RS, un Ryzen 5 7600X, una Radeon 6650 XT, 32 GB de RAM DDR5 y una SSD NVMe moderna, el hardware no es el problema. En estos casos, todo apunta a conflictos de software, drivers, sistemas de protección o incluso a cómo ciertos archivos de caché se van corrompiendo silenciosamente.

Si te pasa algo así, más allá de reinstalar, es recomendable revisar versiones de drivers de GPU (a veces una versión concreta introduce fallos con estos juegos), comprobar que no haya software residente agresivo (antivirus muy intrusivos, overlays de terceros) y vigilar cómo se comporta el uso de disco y CPU cuando las cargas se disparan.

Aunque no hay una solución única garantizada, actualizar firmwares, desactivar temporalmente software en segundo plano y probar versiones anteriores de drivers gráficos son pasos que han ayudado a algunos jugadores a estabilizar no sólo los FPS, sino también los tiempos de carga a largo plazo.

Al final, conseguir que Elden Ring cargue rápido y funcione fluido pasa por combinar buen almacenamiento (preferiblemente SSD), un hardware equilibrado y una configuración afinada tanto dentro del juego como en el sistema. Cada caso es un mundo, pero con las pautas anteriores es muy posible dejar el juego en un punto donde morir mil veces no signifique pasar la mitad del tiempo mirando una pantalla de carga eterna.