Cómo preparar tu PC para venderlo: limpieza y borrado seguro

Última actualización: mayo 17, 2026
Autor: Isaac
  • Restaurar de fábrica un PC no garantiza que tus datos desaparezcan por completo del disco.
  • Es clave combinar limpieza manual, restablecimiento del sistema y técnicas de borrado seguro.
  • El método de borrado varía entre HDD y SSD: sobrescritura frente a comandos de borrado seguro.
  • No olvides cerrar sesiones, desvincular cuentas y limpiar discos externos y memorias USB.

Preparar PC para la venta

Si vas a vender, regalar o reciclar tu ordenador, no basta con pasarle un trapo y limpiarlo por dentro y borrar cuatro carpetas. Tu PC puede estar lleno de fotos, documentos, contraseñas, claves bancarias o proyectos de trabajo que, aunque “borres”, sigan siendo recuperables con un programa gratuito descargado de Internet.

Lo más delicado es que muchas personas creen que con restaurar de fábrica el equipo ya está todo hecho, por eso es útil aprender a automatizar la limpieza en Windows 11. Formatean, reinstalan Windows o macOS y piensan que el tema está zanjado. Luego alguien ejecuta una herramienta tipo Recuva o PhotoRec y aparecen de golpe años de vida personal y profesional. Vamos a ver, paso a paso, cómo limpiar a fondo tu PC, qué debes borrar antes de venderlo y cómo realizar un borrado realmente seguro en Windows, Mac y otros dispositivos.

Qué revisar y borrar antes de vender tu ordenador

Antes de meterte en restauraciones y formateos, conviene hacer una pasada manual para detectar y eliminar la información más evidente y sensible. No vas a rastrear absolutamente todo, pero sí los puntos críticos donde casi siempre se acumulan datos personales.

En el escritorio solemos dejar todo “para luego”: documentos importantes, capturas de pantalla, presupuestos, fotos… El primer paso es vaciarlo por completo. Mueve lo que quieras conservar a un disco externo o a la nube, envía el resto a la papelera de reciclaje y, cuando termines, vacíala para que esos archivos no se queden a un clic de volver.

La carpeta de Descargas es otro agujero negro. Allí acaban facturas en PDF, instaladores de programas, archivos comprimidos con documentos confidenciales, fotos, copias de DNIs escaneados… Abre la carpeta, revisa con calma y elimina todo lo que no necesites guardar. De nuevo, recuerda vaciar la papelera cuando acabes.

En Documentos se acumulan archivos generados por aplicaciones de todo tipo: editores de texto, hojas de cálculo, programas de escáner e impresora, software de gestión, etc. Es habitual encontrar allí contratos, CV, informes médicos, listados de contraseñas mal guardadas en archivos .txt, etc. Repasa las subcarpetas y borra o respalda lo que corresponda.

Las carpetas de Imágenes y Fotografías suelen contener años de vida personal: vacaciones, reuniones familiares, fotos íntimas o de terceros. Usa el buscador del sistema para localizar formatos como .jpg, .jpeg, .png o .gif por todo el disco, no solo en Imágenes, y decide qué se guarda a salvo y qué se destruye.

Algo parecido pasa con los vídeos. Localiza extensiones como .mp4, .avi, .mkv, .wmv o .flv. Pelis descargadas da igual que se borren, pero muchos equipos guardan vídeos personales, grabaciones de reuniones, clases online o material de trabajo. Todo eso debe salir del equipo antes de que cambie de manos.

En el apartado de música puedes tener grabaciones privadas, podcasts descargados, entrevistas o audios que no quieres que vea nadie más. Busca formatos como .mp3, .wma o .mpeg y limpia sin miedo lo que no vayas a conservar en otra parte.

Los programas y aplicaciones también almacenan información delicada: cuentas de usuario, historiales, bases de datos locales, licencias y contraseñas. Antes de vender el ordenador es importante cerrar sesión y desvincular tus cuentas en cada aplicación (Office, Creative Cloud, Steam, Epic, Spotify, etc.) y después desinstalar los programas que ya no van a seguir en el equipo.

Los navegadores web (Chrome, Firefox, Edge, Safari…) son una mina de oro para cualquiera que quiera curiosear: historial, cookies de sesión, credenciales guardadas, datos de autocompletado, tarjetas de crédito, etc. En todos ellos deberías: cerrar sesión en tus cuentas, borrar historiales, contraseñas y datos de navegación, y preferiblemente restablecer el navegador a su estado de fábrica.

No olvides revisar las cuentas de usuario del sistema operativo. Si has creado varios usuarios en Windows, macOS o Linux, comprueba que no dejas cuentas personales activas. Lo ideal es que, al terminar, solo exista una cuenta genérica o incluso ninguna, si el asistente de instalación creará un usuario nuevo para el comprador.

Restablecer el ordenador a su estado original de fábrica

Una vez pasada la “escoba” manual, el siguiente paso es dejar el sistema como recién sacado de la caja. Los propios Windows y macOS incluyen herramientas para restaurar el equipo a su estado original, lo que, en teoría, elimina tus programas, configuraciones y archivos personales.

Este restablecimiento de fábrica es muy cómodo porque automatiza la reinstalación del sistema operativo, algo ideal si vas a vender el equipo y quieres que el nuevo dueño lo encienda y se encuentre con el asistente de primer inicio, igual que tú el primer día.

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Cómo borrar todo menos el sistema operativo en Windows

En las versiones modernas de Windows existe la función “Restablecer este PC”, pensada precisamente para dejar la máquina limpia sin tener que andar con pendrives de instalación ni comandos raros.

Para acceder, en Windows 10 y Windows 11, entra en Configuración > Sistema > Recuperación y pulsa en “Restablecer este PC”. Se abrirá un asistente con dos opciones principales: “Mantener mis archivos” y “Quitar todo”.

La opción “Mantener mis archivos” elimina las aplicaciones instaladas, drivers adicionales y la mayoría de ajustes, pero conserva tus documentos, fotos y demás datos personales en su sitio. Puede servir si estás solucionando problemas de rendimiento o errores de sistema, pero no es suficiente si vas a vender el ordenador, porque tus archivos seguirán ahí.

La alternativa que interesa en un escenario de venta es “Quitar todo”. Esta opción borra programas, configuraciones y archivos personales y reinstala Windows, dejando el equipo prácticamente como nuevo. En versiones recientes también ofrece elegir entre “Descarga en la nube” (descarga una copia limpia de Windows desde los servidores de Microsoft) o “Reinstalación local” (usa los archivos de instalación que ya están en tu equipo).

Dentro de “Quitar todo”, Windows suele mostrar dos métodos de borrado: un método rápido, que se limita a marcar los datos como espacio libre sin sobreescribir todo, y un método lento, que incluye una limpieza de la unidad para dificultar la recuperación de archivos. El rápido es menos seguro: con herramientas de recuperación se pueden rescatar muchos datos. El lento tarda más, pero los archivos antiguos serán mucho más difíciles de recuperar.

En equipos con Windows 8/8.1 el proceso es similar, pero accedes desde los ajustes de PC: Configuración > Cambiar configuración de PC > Actualizar y recuperar > Recuperación, y ahí “Eliminar todo y reinstalar Windows”. El sistema se encarga de devolver el PC al estado de fábrica, borrando todo lo que hubiera en tus particiones de datos.

Fabricantes como Dell, HP, Lenovo y otros integran además herramientas propias de restauración (a veces accesibles con una tecla al arrancar) que devuelven el equipo a la imagen original que traía el PC cuando lo compraste. El resultado es similar: aplicaciones de fábrica, drivers originales y sin datos personales.

Cómo restaurar tu Mac antes de venderlo

En los Mac el proceso es un poco diferente, pero la idea es la misma: borrar el contenido del disco y reinstalar macOS para que el próximo usuario configure el equipo desde cero como si fuera nuevo.

En los Mac modernos (sobre todo con procesador Apple Silicon y macOS recientes) existe una opción muy cómoda llamada “Borrar contenido y ajustes”, similar al restablecimiento de un iPhone. Desde el menú de Ajustes del sistema puedes desencadenar un borrado completo manteniendo el sistema. Aun así, el método tradicional con Utilidad de Discos sigue siendo muy utilizado y te da más control.

El proceso clásico consiste en apagar el Mac y, a continuación, encenderlo manteniendo pulsadas las teclas ⌘ + R hasta que aparezca el logo de Apple. Con eso entras en el entorno de recuperación, donde se muestra la ventana “Utilidades de macOS”.

Dentro de este entorno, lo primero es abrir “Utilidad de Discos”. En la barra lateral selecciona el disco interno principal del Mac (normalmente mostrado bajo la sección “Interno”). A continuación, pulsa en el botón “Borrar”.

El sistema te pedirá un nombre para el nuevo volumen (puedes dejar el que propone por defecto) y un formato. En macOS antiguos la opción típica era “Mac OS Plus (con registro)”, mientras que en versiones más nuevas se utiliza “APFS”. Existen variantes cifradas que añaden una capa extra de seguridad: por ejemplo, “Mac OS Plus (con registro, cifrado)”, recomendables si quieres un borrado más duro de pelar.

Cuando confirmes con el botón “Borrar”, el Mac comenzará a formatear el disco. El tiempo que tarde dependerá del tipo de unidad (HDD o SSD) y de la cantidad de datos que hubiera. Al finalizar, cierras Utilidad de Discos y vuelves a la ventana de utilidades, donde podrás escoger “Reinstalar macOS” para descargar e instalar una copia limpia del sistema.

Una vez instalando macOS, el equipo se reiniciará y mostrará el asistente inicial de configuración. Lo recomendable es dejarlo en esa pantalla y que sea el nuevo propietario quien cree su usuario, idioma, Wi‑Fi, etc.

Por qué formatear no basta para proteger tus datos

Mucha gente se queda en el paso de “formatear” o “restablecer de fábrica” pensando que con eso ya está todo solucionado. El problema es que, a nivel técnico, borrar o formatear no significa destruir los datos, sino marcar el espacio como disponible para reutilizarlo.

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En un disco duro tradicional (HDD) es como arrancar el índice de un libro pero dejar todas las páginas dentro. El sistema operativo deja de saber qué hay en esos sectores, pero las herramientas de recuperación escanean el disco en busca de patrones y reconstruyen archivos completos: fotos, PDFs, documentos de texto, bases de datos, etc.

Con un software gratuito como Recuva o PhotoRec se pueden recuperar miles de archivos “borrados” meses después de un formateo simple. Desde fotos privadas hasta historiales de chats, documentos fiscales, código fuente o bases de datos con información de clientes. Algunas pruebas reales han demostrado que casi la mitad de los dispositivos de segunda mano siguen conteniendo datos personales visibles, y muchos más los contienen recuperables con herramientas básicas.

Los SSD (unidades de estado sólido) complican todavía más la película. Por dentro funcionan de manera muy distinta a los HDD: usan memoria flash y un sistema de “wear-leveling” que reparte la escritura de datos por todas las celdas de la unidad para alargar su vida útil. Además, disponen de espacio oculto que el sistema operativo no ve directamente. Copias de tus datos pueden quedar en ese espacio extra incluso después de un formateo, un borrado rápido o un restablecimiento de fábrica mal planteado.

Todo esto significa que, si te limitas a restaurar y entregar el ordenador, es muy posible que otra persona pueda recuperar buena parte de tu vida digital sin demasiadas dificultades. Y no hace falta que tenga grandes conocimientos de seguridad: basta con seguir un tutorial básico de YouTube y descargar un par de programas.

Herramientas y métodos de borrado seguro: más allá del formateo

Para minimizar al máximo las posibilidades de recuperación, hay que recurrir a borrados seguros, diseñados para sobrescribir los datos o enviar comandos especiales a las unidades de almacenamiento. La estrategia concreta depende del tipo de disco que tenga tu equipo y de tu nivel de comodidad técnica.

En discos duros mecánicos (HDD), una solución clásica y muy efectiva es usar DBAN (Darik’s Boot and Nuke). Se trata de un sistema arrancable: descargas la imagen, creas un USB con Rufus u otra herramienta similar, inicias el ordenador desde ese USB y sigues las indicaciones. El modo “autonuke” lanza un borrado completo que sobrescribe cada sector del disco varias veces con distintos patrones de datos.

El principal inconveniente de DBAN es que no está pensado para SSD. Aplicar borrados de sobrescritura repetidos sobre una unidad de estado sólido puede reducir su vida útil y, aun así, dejar datos en áreas a las que el software no llega por el diseño interno del SSD. Además, la interfaz es poco amigable: menús en modo texto y opciones que pueden asustar a usuarios no acostumbrados.

Windows incluye una herramienta de línea de comandos llamada cipher que permite rellenar con datos el espacio que el sistema considera libre. Ejecutar por ejemplo cipher /w:C: ordena a Windows que sobrescriba con ceros las zonas marcadas como vacías en la unidad C. No es tan completo como un DBAN en un HDD, pero es un plus de seguridad si no puedes usar soluciones más avanzadas.

Otra herramienta clásica en Windows es SDelete, de Microsoft Sysinternals, que permite realizar borrados seguros de archivos concretos o del espacio libre. Con parámetros como -p 3 puedes indicar el número de pasadas de sobrescritura. Funciona por línea de comandos, así que exige algo más de soltura técnica.

En el terreno de las aplicaciones con interfaz gráfica, hay utilidades como Eraser o BleachBit que permiten seleccionar archivos individuales, carpetas completas o incluso “espacio libre” para que el programa se encargue de la sobrescritura segura. Son muy cómodas cuando solo quieres asegurarte de que ciertos documentos sensibles desaparecen sin dejar rastro recuperable.

Borrado seguro en SSD: comandos ATA Secure Erase y herramientas del fabricante

Con los SSD la jugada cambia. La forma correcta de limpiarlos es utilizar las funciones de borrado seguro integradas en el propio firmware de la unidad. Para unidades SATA se usa el comando ATA Secure Erase y, para las NVMe, el comando NVMe Format o equivalentes.

Estos comandos trabajan a nivel de hardware. Al ejecutarlos correctamente, el controlador del SSD restablece todas las celdas de memoria a su estado vacío, incluyendo las áreas ocultas y las reservadas para wear‑leveling. Es el método que recomiendan las guías de seguridad y análisis forense como forma adecuada de sanitizar un SSD.

El problema es que no siempre es sencillo ejecutar estos comandos desde el usuario medio. No todos los portátiles permiten lanzarlos desde el firmware, algunos BIOS/UEFI los esconden o los bloquean, y muchas utilidades genéricas fallan silenciosamente, mostrando un “éxito” que en realidad no ha limpiado toda la unidad.

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Por fortuna, casi todos los fabricantes serios de SSD ofrecen herramientas oficiales para gestionar sus unidades, que incluyen una opción de “Secure Erase” o similar: Samsung Magician para SSD Samsung, Kingston SSD Manager para Kingston, Crucial Storage Executive para Crucial, y así sucesivamente. Estas aplicaciones suelen guiarte paso a paso y se encargan de lanzar el comando adecuado sin que tengas que pelearte con terminales.

El borrado seguro de un SSD con la herramienta adecuada suele tardar solo unos minutos, frente a las muchas horas que puede requerir un borrado por sobrescritura múltiple en un HDD. Es rápido, más respetuoso con la vida útil de la unidad y, sobre todo, mucho más fiable a la hora de dejarla limpia.

Borrado seguro de archivos sueltos sin formatear el PC

A veces no quieres restaurar todo el sistema, sino simplemente eliminar ciertos archivos sin dejar rastro. Por ejemplo, si sigues usando el mismo ordenador pero quieres asegurarte de que determinados documentos o fotos desaparecen por completo.

En Windows, un programa muy utilizado para este fin es Eraser. Después de instalarlo, permite hacer clic derecho sobre un archivo o carpeta y escoger una opción tipo “Erase” o “Borrar de forma segura”. El programa sobrescribe ese contenido siguiendo el algoritmo que tengas configurado en las opciones (una o varias pasadas) y, al terminar, borra la referencia en el sistema de archivos.

Otra opción es emplear SDelete directamente en la consola, especificando el número de pasadas y si quieres actuar sobre archivos concretos o sobre el espacio libre. Y en sistemas GNU/Linux o macOS, existen comandillos equivalentes y utilidades de terceros que hacen algo muy similar, bien desde terminal, bien con interfaz gráfica.

La idea general es siempre la misma: sobrescribir antes de eliminar. Si simplemente vacías la papelera o das a “Eliminar”, los datos se quedan en el disco listos para ser desenterrados. En cambio, un borrado seguro serio pisa esa información antes de marcar el espacio como libre, haciendo que cualquier esfuerzo de recuperación sea muchísimo más difícil y, con frecuencia, inútil.

Restablecer otros dispositivos vinculados y cuentas en la nube

Cuando preparas tu PC para venderlo, no solo hay que pensar en el ordenador como tal. Muchos equipos están asociados a cuentas online que mantienen licencias, sincronizan datos y recuerdan dispositivos autorizados.

En el ecosistema de Microsoft, por ejemplo, conviene eliminar el PC de tu cuenta de Microsoft una vez que lo hayas restaurado. Puedes hacerlo entrando en la web de dispositivos de Microsoft, seleccionando tu equipo y usando las opciones de “Quitar” o “Desvincular”. Así evitas que siga contando para el límite de dispositivos de Microsoft Store o que se mantenga asociado a tu usuario sin necesidad.

Es igualmente importante cerrar sesión y revocar accesos en servicios como Google, Apple ID, Adobe, Spotify, servicios de juegos, etc. Muchos guardan tokens o claves de acceso que podrían seguir vigentes si alguien restaura una copia de seguridad o rescata una carpeta mal borrada.

Tampoco olvides los discos duros externos y memorias USB. Son los grandes olvidados y, a menudo, contienen copias de seguridad completas, fotos antiguas, documentos fiscales o bases de datos de años. Las mismas recomendaciones de borrado seguro aplican a ellos: sobrescritura en el caso de HDD y, si es posible, comandos de borrado seguro o herramientas específicas en el caso de unidades flash.

En el caso de smartphones y tablets, tanto Android como iOS incluyen opciones claras de restablecimiento de fábrica. En Android, desde la app de Ajustes, sección Sistema > Avanzado > Restablecer opciones > Borrar todos los datos, tras asegurarte de tener la batería suficientemente cargada y haber retirado tarjetas de memoria. En iPhone y iPad, desde Ajustes > General > Transferir o restablecer > Borrar contenido y ajustes, introduciendo tu código y contraseña de Apple ID si se solicita.

Estos restablecimientos móviles borran aplicaciones, cuentas y datos personales, y en dispositivos modernos con cifrado por defecto, eliminar las claves de cifrado impide que se acceda a lo que hubiera en la memoria interna. Aun así, siempre es buena idea combinarlo con el borrado previo de cuentas y copias locales sensibles.

Al final, preparar un PC para venta no es solo pulsar “restaurar” y listo. Implica revisar archivos, cerrar sesiones, desvincular el equipo de tus cuentas, elegir el método de borrado adecuado según el tipo de disco y comprobar que no dejas cabos sueltos como discos externos o memorias USB olvidadas, así como considerar PCs reacondicionados vs equipos nuevos. Lleva un rato y puede resultar algo pesado, pero esos minutos extra son la diferencia entre entregar solo un trozo de hardware o, sin querer, regalar también tu vida digital a un completo desconocido.

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