- Identificar correctamente particiones y disco permite reinstalar GRUB desde un LiveUSB sin reinstalar el sistema.
- Herramientas como Boot-Repair, Syslinux o LILO ofrecen vías alternativas para restaurar el MBR y el gestor de arranque.
- BCDBoot y bootrec permiten reparar Windows Boot Manager y el almacén BCD en entornos con varios Windows.
- Combinar las utilidades de Linux y Windows facilita recuperar cualquier arranque dual dañado de forma segura.

Cuando se configura un equipo con arranque dual entre Windows y una distribución Linux (Ubuntu, Arch, Debian, etc.), el gestor de arranque se convierte en una pieza clave. Es el que decide qué sistema se inicia y cómo lo hace. El problema es que basta una actualización de Windows, un cambio en las particiones o una reinstalación para que GRUB o Windows Boot Manager queden dañados y el equipo deje de arrancar como debería.
En estas situaciones es habitual encontrarse con síntomas como pantallas de error de arranque, aparición del modo rescue de GRUB, que solo arranque Windows ignorando Linux, o justo al contrario, que Windows desaparezca del menú. La buena noticia es que, con las herramientas adecuadas, es posible reparar el cargador de arranque (GRUB o Windows Boot Manager) en prácticamente cualquier escenario, tanto en sistemas dual‑boot Windows/Linux como en configuraciones con varias versiones de Windows.
Qué suele romper GRUB o Windows Boot Manager en un dual‑boot
Antes de meterse a reparar nada merece la pena entender por qué se estropea el arranque. Así tendrás más claro qué herramienta usar en cada caso y evitarás repetir el mismo problema una y otra vez.
Uno de los motivos más frecuentes es que Windows sobrescriba el MBR o la partición EFI al instalarlo después de Linux o tras una actualización grande. Windows asume que es el único sistema en el equipo y reescribe el sector de arranque, de modo que GRUB desaparece y solo arranca Windows.
Otro escenario muy típico es cuando se redimensionan o mueven particiones con herramientas de particionado. Si tocas la partición donde está instalado GRUB o modificas la tabla de particiones, es fácil que el gestor de arranque pierda la referencia a la raíz del sistema Linux o al propio núcleo y termine mostrando mensajes como “Error en el sistema de arranque” o no muestre el menú de selección de sistema operativo.
También puede corromperse el gestor tras una actualización del sistema. Aunque no es lo más habitual, puede ocurrir que una actualización de kernel, un nuevo paquete de GRUB o cambios en el firmware UEFI dejen el menú de arranque desconfigurado y aparezca directamente una consola de rescate (el famoso prompt de grub rescue>).
En ordenadores donde se conviven varias versiones de Windows (por ejemplo, Windows 10 y Windows 11 en discos separados o en distintas particiones), a veces el problema no es GRUB, sino el propio almacén BCD de Windows, que puede quedar mal configurado y hacer que uno de los sistemas no aparezca en el menú de arranque de Windows Boot Manager.
Arrancar desde un medio Live de Linux para reparar GRUB
Cuando el gestor de arranque se rompe y el sistema no carga con normalidad, la forma más flexible de actuar consiste en usar un LiveCD o LiveUSB de una distro Linux (Ubuntu suele ser la opción más cómoda) para “entrar” en el sistema instalado y reinstalar GRUB desde ahí.
El primer paso es crear el medio de arranque. Necesitas descargar una imagen ISO de una distribución con GRUB2 (Ubuntu, Debian, Linux Mint, etc.) que coincida con la arquitectura de tu sistema dañado: amd64 si tu sistema es de 64 bits o i386 si es de 32 bits. Esta coincidencia es importante porque más adelante se va a usar chroot y, si las arquitecturas no son las mismas, pueden aparecer errores al ejecutar los binarios de GRUB.
Una vez que tengas el ISO, lo grabas en un USB de arranque. Puedes usar herramientas como Rufus, balenaEtcher o cualquier otra con la que te sientas cómodo. Insertas el USB en el equipo con el arranque dañado y, desde la BIOS o UEFI, eliges arrancar desde la unidad USB.
El primer paso es crear el medio de arranque. Necesitas descargar una imagen ISO de una distribución con GRUB2 (Ubuntu, Debian, Linux Mint, etc.) que coincida con la arquitectura de tu sistema dañado: amd64 si tu sistema es de 64 bits o i386 si es de 32 bits. Esta coincidencia es importante porque más adelante se va a usar chroot y, si las arquitecturas no son las mismas, pueden aparecer errores al ejecutar los binarios de GRUB.
Al iniciar desde el USB, el menú de la distribución te ofrecerá algo como “Probar Ubuntu” (o “Try…” en inglés). Esa opción carga un sistema completo en memoria sin tocar el disco duro, y es desde ahí desde donde podrás abrir una terminal y ejecutar los comandos necesarios para restaurar GRUB.
En el escritorio del Live, basta con abrir el menú de aplicaciones y buscar “Terminal”. A partir de aquí todo el proceso se realiza desde línea de comandos, pero siguiendo los pasos con calma no tiene mayor misterio.
Identificar la partición root, la partición /boot y el disco
Para reinstalar el gestor de arranque, lo primero es saber en qué particiones está instalado tu Linux y cómo se llama el disco donde reside el MBR o la partición EFI (por ejemplo, /dev/sda).
Desde la terminal del sistema Live puedes usar el comando fdisk -l con privilegios de administrador: sudo fdisk -l. Este comando listará todas las unidades y particiones conectadas, mostrando el tipo de sistema de archivos, el tamaño y la etiqueta en caso de tenerla.
Entre toda la salida debes localizar cuál es la partición que contiene el sistema raíz de tu Linux. Normalmente verás algo como /dev/sda2 o similar, con un tamaño coherente y un tipo de sistema de archivos Linux (ext4 o equivalente). Si en su momento creaste una partición /boot separada, también deberás identificarla; suele ser una partición pequeña donde se encuentran archivos como grub, vmlinuz, initrd, System.map, etc.
Si tienes dudas, una estrategia sencilla es montar las particiones sospechosas manualmente y mirar su contenido. Por ejemplo, puedes usar sudo mount /dev/sda2 /mnt y luego listar el contenido con ls /mnt. Si ves directorios como bin, boot, root, etc, estarás ante la partición raíz. Si montas otra y encuentras dentro una carpeta grub junto a otros archivos de arranque, estarás ante la partición /boot.
En la parte superior de la salida de fdisk también aparece el nombre del disco principal, por ejemplo “Disco /dev/sda”. Ese identificador es clave porque será el destino final al reinstalar GRUB en el MBR o porque puede apuntar a la partición que actúa como EFI en sistema UEFI.
Montaje de las particiones y uso de chroot para reinstalar GRUB
Una vez identificadas las particiones que te interesan, hay que montarlas dentro del sistema Live para poder “entrar” en tu instalación como si hubieras arrancado desde ella y no desde el USB.
Empiezas montando la partición raíz en /mnt con un comando similar a: sudo mount /dev/sda2 /mnt (ajustando /dev/sda2 por la partición que corresponda en tu caso). Si tienes una partición /boot independiente, la montas dentro del árbol de esa raíz, por ejemplo con sudo mount /dev/sda7 /mnt/boot.
Después hay que montar algunos directorios especiales mediante la opción –bind para que el entorno chroot vea los dispositivos, procesos y sistema de archivos del equipo. Normalmente se hace con comandos del estilo: sudo mount –bind /dev /mnt/dev, sudo mount –bind /dev/pts /mnt/dev/pts, sudo mount –bind /proc /mnt/proc y sudo mount –bind /sys /mnt/sys.
Con todo eso montado, ya puedes usar chroot para cambiar la raíz del sistema de archivos al de tu Linux instalado. El comando típico es sudo chroot /mnt. Desde ese momento, todos los comandos que ejecutes afectarán a tu sistema real instalado en el disco, no al entorno Live que está corriendo desde el USB.
El siguiente paso consiste en reinstalar GRUB en el disco correcto. En sistemas BIOS/MBR lo habitual es usar una orden como grub-install –boot-directory=/boot/ –recheck /dev/sda (reemplazando /dev/sda por el disco donde esté el MBR). Ese comando vuelca el cargador de GRUB en el sector de arranque del disco y se asegura de que la configuración apunte a los archivos correctos.
Una vez reinstalado el gestor, conviene regenerar la configuración de GRUB para que detecte todos los sistemas operativos disponibles. Eso se hace con grub-mkconfig -o /boot/grub/grub.cfg. GRUB escaneará las particiones en busca de kernels Linux, instalaciones de Windows y otros sistemas, y generará el menú de arranque.
Cuando acabes, solo tienes que salir del chroot con el comando exit y reiniciar el equipo con sudo reboot. Al quitar el USB de arranque, el sistema debería mostrar de nuevo el menú de GRUB completamente funcional, permitiéndote arrancar tanto Linux como Windows.
Usar Boot-Repair para recuperar GRUB de forma automática
Para quienes no quieran pelearse con tantos comandos manuales, existe una herramienta muy práctica llamada Boot-Repair, especialmente pensada para arreglar problemas frecuentes de arranque en Ubuntu y derivadas.
Boot-Repair es una utilidad que se puede instalar en un entorno Ubuntu (ya sea el propio sistema o un Live). Su función principal es reinstalar GRUB de forma automática y restaurar el acceso a todos los sistemas instalados: ya sea porque Windows ha pisado el MBR, porque una actualización ha dejado de mostrar el menú de GRUB o porque has tocado particiones y se ha roto la configuración.
Además de la reparación estándar, la herramienta cuenta con opciones avanzadas para hacer copias de seguridad de las tablas de particiones, respaldar sectores de arranque, generar informes detallados (Boot-Info) y ajustar parámetros de reparación por si necesitas un control más fino.
Para poder usarla en un entorno Ubuntu Live, primero hay que añadir el repositorio PPA de Boot-Repair con una orden como: sudo add-apt-repository ppa:yannubuntu/boot-repair. A continuación se actualizan los paquetes con sudo apt update y por último se instala la aplicación con sudo apt install boot-repair. Si el sistema lo pide, confirmas la descarga e instalación.
Una vez instalada la utilidad, se puede lanzar desde el buscador de aplicaciones de Ubuntu escribiendo “Boot-Repair”. Al iniciar, la propia herramienta suele mostrar una opción de “Reparación recomendada”, que es la más cómoda para la mayoría de usuarios, pues se encarga de reinstalar GRUB, actualizar su configuración y corregir la mayoría de errores típicos sin necesidad de configurar nada a mano.
En las opciones avanzadas existe una casilla para “Restaurar MBR”. Esta opción permite reemplazar el gestos de arranque actual del disco por un MBR genérico o determinado, lo cual puede ser útil en escenarios concretos. Tras seleccionar la opción que corresponda y pulsar en “Aplicar”, Boot-Repair inicia el proceso de reparación y va mostrando el progreso hasta completarlo. Una vez finaliza, suele indicar los cambios realizados y, tras un reinicio, el arranque dual debería volver a estar operativo.
Otras herramientas de bajo nivel: Syslinux, MBR y LILO
En algunos casos avanzados, sobre todo cuando se trabaja con configuraciones específicas, hardware antiguo o sistemas de ficheros concretos, puede interesar recurrir a herramientas como Syslinux o LILO para manipular el MBR y el arranque de una forma más directa.
Syslinux es un conjunto de cargadores de arranque ligeros que sirven para distintos escenarios: el clásico SYSLINUX para sistemas de archivos FAT de MS‑DOS, PXELINUX para arranque por red, ISOLINUX para CDs de arranque, y EXTLINUX para sistemas de archivos ext2/3/4 o btrfs. Incluye además MEMDISK, que permite arrancar sistemas operativos antiguos como DOS desde medios no tradicionales.
En una distro como Ubuntu, se puede instalar con sudo apt install syslinux. Una vez instalado, es posible restaurar el MBR escribiendo el código correspondiente en el inicio del disco, por ejemplo con sudo dd if=/usr/lib/syslinux/mbr.bin of=/dev/sda. Alternativamente, se pueden usar otros paquetes y herramientas, como sudo apt-get install mbr seguido de sudo install-mbr -i n -p D -t 0 /dev/sda, que también restablecen un MBR funcional.
Otra opción clásica es LILO (LInux LOader). Aunque hoy en día GRUB2 es el gestor por defecto en la mayoría de distribuciones, LILO sigue siendo una solución simple y robusta para ciertos tipos de hardware o configuraciones específicas donde GRUB da más guerra. En Ubuntu, por ejemplo, se puede instalar con sudo apt-get install lilo; durante la instalación aparecerá un aviso en pantalla que debes aceptar para continuar.
Tras tener LILO instalado, se puede usar para escribir un nuevo MBR con un comando del tipo sudo lilo -M /dev/sda mbr. Esto reemplaza el código del MBR por el de LILO, lo que puede ayudar a recuperar un arranque funcional en equipos donde el gestor se ha quedado corrupto o incompatible con el hardware.
Reparar GRUB cuando aparece el modo rescue en Arch Linux
En distribuciones como Arch Linux es relativamente frecuente encontrarse con el modo grub rescue después de que Windows actualice su sistema, cambie la configuración del arranque o modifique las particiones. En estos casos, el equipo arranca, pero en lugar del menú de GRUB aparece un prompt minimalista donde solo se pueden ejecutar unos pocos comandos.
Desde ese modo se puede intentar arrancar manualmente Arch Linux indicando al gestor dónde se encuentran el núcleo y su configuración. Un ejemplo típico consiste en establecer la raíz y el prefijo de GRUB con algo como set root=(hd0,gpt8) y set prefix=(hd0,gpt8)/boot/grub, cargar el módulo normal con insmod normal y, finalmente, ejecutar normal para que apunte al menú habitual.
Eso permite salir del apuro de forma puntual, pero no arregla el problema de fondo. Lo suyo es, una vez arrancado Arch, ejecutar un grub-install apuntando al disco correcto (por ejemplo, sudo grub-install /dev/sda) y luego grub-mkconfig. Sin embargo, a veces este comando falla con mensajes del estilo “unable to identify a filesystem in hostdisk” o que no puede hacer las comprobaciones de seguridad sobre el disco.
Cuando ocurre eso, lo más prudente es arrancar desde un medio Live compatible (como el propio instalador de Arch o un Live de otra distro), montar las particiones y usar chroot como se ha comentado antes. Así puedes asegurarte de que los dispositivos están disponibles correctamente, la tabla de particiones se detecta bien y GRUB puede reinstalarse sin problemas. Es importante comprobar que estás instalando GRUB en el dispositivo de disco completo (por ejemplo /dev/sda) y no en una partición concreta (/dev/sda6), salvo que tengas una razón muy específica para hacerlo.
Restaurar Windows Boot Manager y el BCD en sistemas dual‑boot
En configuraciones donde conviven dos versiones de Windows (por ejemplo, Windows 10 y Windows 11) o donde se ha roto solo el arranque de Windows dentro de un dual‑boot con Linux, también puede ser necesario reparar el gestor de arranque de Windows y su almacén BCD.
Windows incluye una utilidad llamada BCDBoot que sirve para crear o reparar las entradas de arranque de un sistema basado en Windows. Es muy útil cuando has instalado un segundo Windows en otra partición o disco y, al arrancar, no aparece en el menú; o cuando el menú de arranque se ha borrado y solo entra en un sistema.
El procedimiento general consiste en arrancar el PC con un medio de instalación de Windows (o una unidad de recuperación) y acceder a las opciones de reparación. En la pantalla de instalación, en lugar de continuar con el proceso habitual, se hace clic en “Reparar el equipo”. Desde ahí se entra en “Solucionar problemas” y luego en “Opciones avanzadas”, donde se puede seleccionar “Símbolo del sistema” o directamente “Reparación de inicio”, según lo que se necesite.
Si optas por la reparación automática, la opción “Reparación de inicio” intentará de forma automática corregir errores en el gestor de arranque y en la configuración del BCD. Es una forma rápida de recuperar Windows Boot Manager en muchos casos sin tener que escribir comandos manualmente.
Si la cosa requiere más control, desde la consola puedes recompilar el almacén BCD. Un procedimiento típico es, en primer lugar, hacer copia del almacén actual con algo como ren BCD BCD.old (tras situarte en la carpeta adecuada), y después ejecutar bcdboot D:\Windows (cambiando D:\Windows por la ruta real de la instalación de Windows que quieras añadir). Si no sabes qué letra corresponde a cada partición, puedes usar diskpart y después list volume para ver las letras asignadas.
También es posible especificar idioma y volumen de arranque usando una sintaxis más completa, del tipo bcdboot c:\Windows /l en-us /s X: /f ALL, sustituyendo X: por la letra de la partición de arranque (o de una unidad flash en la que quieras crear el cargador). Con esto se reescribe el BCD con entradas limpias para el Windows elegido, de modo que al reiniciar ambos sistemas deberían aparecer en el menú si el resto de la configuración es correcta.
Reparar el MBR de Windows con bootrec
En situaciones donde el problema está directamente en el MBR (Master Boot Record) de un disco que se ha usado como unidad de arranque en Windows, también se puede recurrir a la herramienta bootrec, disponible en los entornos de recuperación de Windows.
El proceso suele comenzar arrancando desde el medio de instalación de Windows. En muchos equipos Dell, por ejemplo, se puede pulsar la tecla F12 en la pantalla de inicio para abrir el menú de arranque y seleccionar el USB o DVD de instalación. Una vez dentro, igual que antes, se pulsa en “Reparar el equipo”, se entra en “Solucionar problemas”, luego en “Opciones avanzadas” y finalmente se selecciona “Símbolo del sistema”.
Desde la consola se pueden ejecutar una serie de comandos bootrec en este orden para reparar el MBR y el almacenamiento BCD: primero bootrec /fixmbr, que escribe un MBR limpio compatible con Windows en el disco; después bootrec /fixboot, que crea un nuevo sector de arranque en la partición del sistema; y por último bootrec /rebuildbcd, que analiza las instalaciones de Windows presentes y ofrece añadirlas al almacén de arranque.
Una vez que estos comandos funcionan sin errores, se reinicia el equipo retirando el medio de instalación para comprobar si Windows arranca correctamente y, en su caso, si el arranque dual con Linux sigue siendo accesible a través de GRUB o Boot Manager, según cómo esté configurado el sistema.
Conociendo todas estas herramientas y procedimientos (LiveUSB de Linux, chroot y reinstalación de GRUB, uso de Boot-Repair, Syslinux, LILO, BCDBoot y bootrec) resulta mucho más sencillo diagnosticar qué componente del arranque se ha roto en un dual‑boot y aplicar la solución adecuada en cada caso, evitando reinstalaciones completas del sistema y recuperando en pocos pasos un arranque dual estable entre Windows y tu distribución Linux favorita.