Cómo solucionar líneas en pantalla por un LVDS mal conectado

Última actualización: febrero 28, 2026
Autor: Isaac
  • Las líneas, barras de color y manchas en pantalla suelen deberse a fallos en el LVDS, la placa lógica o el panel LCD.
  • Antes de cambiar la pantalla, hay que comprobar conexiones, limpiar contactos, medir tensiones y ajustar el mapa LVDS.
  • La placa lógica y la T-Con son responsables de muchos fallos que se confunden con panel roto, por lo que conviene diagnosticarlas bien.
  • Un mantenimiento preventivo de cables, ventilación y alimentación reduce drásticamente las averías graves en pantallas LCD.

líneas en pantalla por LVDS mal conectado

Cuando empiezan a aparecer líneas en la pantalla, rayas de colores, manchas raras o zonas oscuras en un televisor, monitor o panel industrial, lo normal es alarmarse y pensar que la pantalla está muerta. Sin embargo, en muchísimos casos el origen del fallo está en algo tan “tonto” como un cable LVDS mal conectado, sucio o dañado, o en una placa lógica (controladora) que no está trabajando como debe.

Si trabajas con televisores, monitores profesionales, paneles HMI, sistemas POS o incluso dispositivos médicos, te interesa entender bien cómo se comporta una pantalla cuando falla el sistema LVDS, la T-Con o la placa lógica. Detectar rápido qué está pasando puede evitar paradas de producción, diagnósticos erróneos y reparaciones más caras de la cuenta.

Qué es el LVDS y por qué provoca líneas y fallos de imagen

El LVDS (Low Voltage Differential Signaling) es el conjunto de pares de cables que lleva la señal de vídeo de alta velocidad desde la placa principal o placa base hasta la placa lógica o directamente hasta el panel LCD. En televisores y monitores modernos, esta conexión es crítica: si algo va mal ahí, la imagen se llena de líneas verticales, barras de colores, pantalla blanca, distorsiones o zonas borrosas.

En un cable LVDS típico encontrarás pares trenzados de señal y líneas de alimentación. Según la profundidad de color y el modo de trabajo del panel, verás distintas configuraciones: 4 pares para 6 bits simples, 5 pares para 8 bits simples, 8 pares para 6 bits dobles, 10 pares para 8 bits dobles, etc. La línea roja suele ser el positivo de alimentación y la negra el negativo, mientras que los pares trenzados intermedios transportan la señal diferencial que forma la imagen.

Cuando esta señal no se transmite bien, por ejemplo porque el conector está flojo, sucio o montado al revés, aparecen fenómenos como rayas verticales de color, bloques tipo mosaico, “pantalla de flores”, interferencias de puntos finos, bandas brillantes u oscuras y un largo etcétera. En equipos industriales, un simple pin doblado o un cable LVDS parcialmente interrumpido puede dejar una máquina crítica prácticamente inutilizable.

Síntomas típicos de un LVDS mal conectado o defectuoso

Cuando el cable LVDS no está bien, los síntomas en la pantalla pueden ser muy variados. Muchos de ellos se confunden con fallos de la propia matriz LCD o de la placa T-Con, así que conviene identificar bien qué tipo de “ruido” o deformación ves en la imagen.

Entre los fenómenos más habituales relacionados con el LVDS y la placa lógica encontramos pantalla borrosa, pantalla blanca, pantalla demasiado oscura, barras verticales, distorsión de color, tinte extraño, interferencias tipo muaré, líneas brillantes o líneas oscuras. A todo esto se le suele llamar de forma genérica “pantalla de flores” o imagen “huaping” (llena de puntos, bloques o mosaicos).

Algunos casos concretos que suelen apuntar directamente al cable LVDS o a su conexión son los siguientes: imagen que a ratos se vuelve borrosa y se llena de puntitos de color en el centro, pero el menú OSD se ve bien; pantalla con interferencias finas en toda la imagen mientras los caracteres siguen siendo nítidos; o bien una imagen donde aparecen pequeños puntos de colores tipo “copo de nieve” en una zona concreta de la pantalla.

También es muy típico que, cuando la señal LVDS enviada por la placa principal no coincide con la sincronía de la placa lógica, aparezcan barras verticales de color con el resto de funciones aparentemente normales. En esos casos, revisar la línea LVDS y la propia placa lógica es obligatorio antes de dar por muerta la pantalla.

Otro síntoma clásico de transmisión deficiente de LVDS es la imagen con brillo desigual y presencia de líneas brillantes intermitentes, tanto verticales como horizontales, presente incluso cuando introduces otras fuentes de señal de prueba. Y si al encender varias veces ves que las rayas de colores cambian unas veces sí y otras no, suele indicar un problema en la placa lógica; si no cambian jamás, suele apuntar a la propia matriz LCD.

Cómo comprobar el cable LVDS paso a paso

Antes de meterte a cambiar placas o a culpar al panel, conviene seguir una serie de comprobaciones básicas sobre el cable LVDS y sus conectores. Muchas averías que parecen graves se resuelven en minutos con una simple limpieza o reconexión.

En primer lugar, asegúrate de que el cable LVDS y el cable de alimentación están bien insertados en la placa base, la placa lógica y la pantalla. Un mal contacto, un conector medio fuera o un bloqueo de plástico mal cerrado pueden provocar que falten señales de sincronía o líneas de datos completas.

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Si sospechas de la conexión, desconecta la alimentación del equipo, libera el conector LVDS, vuelve a conectarlo con firmeza y comprueba si las líneas en pantalla desaparecen. En algunos modelos, se dan casos en los que los grupos A y B del cable LVDS se han cruzado o conectado al revés; volver a cruzarlos correctamente suele resolver problemas de rayas de colores o distorsiones raras.

Otra causa frecuente son los pines oxidados, con polvo o suciedad. Puedes usar una goma de borrar limpia para frotar suavemente los contactos chapados en oro, o bien aplicar alcohol isopropílico (anhidro), limpiarlos con cuidado y dejar que se sequen por completo antes de volver a montar. Este simple gesto devuelve a la vida más de un televisor o monitor que parecía perdido.

Si tras revisar físicamente la conexión sigue habiendo problemas, toca medir. Con un multímetro, comprueba que los voltajes en la placa de circuito y en la interfaz LVDS son los correctos. En condiciones normales, la resistencia de cada par de líneas de señal suele rondar los 100 ohmios; si ves algo totalmente fuera de rango o un circuito claramente quemado, es probable que haya que reemplazar el cable o la placa.

Ajustes de mapa LVDS y selección de formato de señal

Muchas placas controladoras permiten elegir el formato de señal LVDS y el llamado “LVDS MAP” en un menú de servicio o mediante un bus de servicio técnico. Si el mapa se selecciona mal, el panel recibe los bits en un orden incorrecto y la imagen se llena de rayas de colores, tintes raros o distorsiones que recuerdan a una pantalla corrupta.

Cuando al cambiar de fuente o tras una sustitución de placa notas que los colores están intercambiados, la imagen se invierte o aparecen barras verticales de colores, entrar en la opción de selección de parámetros de pantalla y ajustar el LVDS MAP suele ser una de las primeras pruebas que merece la pena hacer. Un simple cambio de configuración puede devolver totalmente la normalidad sin tocar nada de hardware.

Si además has manipulado el cable LVDS (por ejemplo, al adaptar una placa universal a una pantalla concreta), revisa que el pinout de la pantalla y el de la placa coinciden exactamente. Un error de correspondencia entre pares de datos o entre los pines de alimentación puede provocar desde fallos leves de color hasta daños permanentes.

En algunos casos particulares, la sincronización entre la interfaz de la pantalla y la placa base es inconsistente y se manifiesta como colores invertidos o ausencia de algún componente de color. Reflashear el firmware o actualizar los datos de la pantalla en la EEPROM resuelve este tipo de desajustes, siempre que el hardware esté sano.

Si después de comprobar mapa LVDS, conexiones y firmware sigues teniendo barras verticales de color y la función de control responde con normalidad, es el momento de pasar de sospechar del LVDS a considerar fallos en la T-Con o en la propia matriz LCD.

Placa lógica, T-Con y otros circuitos implicados en líneas y manchas

Además del cable LVDS, una gran parte de los problemas de líneas en pantalla y de imagen distorsionada proviene de la placa lógica o T-Con (controladora del panel). Esta placa se encarga de transformar la señal LVDS, generar los voltajes de la pantalla (VGH, VGL, VCOM, etc.) y distribuir las señales de fila y columna a la matriz.

Cuando la placa lógica está defectuosa, es bastante típico que la pantalla no muestre imagen, presente líneas de colores intermitentes en sentido vertical y no muestre caracteres de menú, aunque el televisor responda a los botones y al mando a distancia. El voltaje de entrada de esta placa suele ser de 5 V o 12 V, según el modelo, y conviene comprobarlo junto con la salida hacia la pantalla.

Si al medir en la interfaz de salida LVDS de la placa lógica ves que las condiciones estáticas y dinámicas no cambian al encender o cambiar de canal, es muy probable que el problema esté en la propia placa lógica. En modelos con placa lógica integrada en la pantalla (configuración X+C todo en uno, muy típica en diagonales de 32″ o menos), su sustitución se complica porque va unida al panel, pero el enfoque de diagnóstico es el mismo.

Para reparar la placa lógica, suele seguirse un procedimiento bastante sistemático: inspeccionar si hay circuitos integrados quemados, condensadores hinchados o componentes con color anómalo; comprobar si algún punto de alimentación está en cortocircuito o si el fusible de la placa está abierto; medir cada tensión clave (Vcc 5/12 V, tensiones del chip principal 3,3 V, 2,5 V, 1,8 V, 1,2 V, y tensiones específicas de panel como VAA ~14 V, VGH ~26 V, VGL ~-6 V, VREF ~13 V y VCOM ~6 V).

También es importante verificar el intercambio de datos entre el chip principal y la memoria DDR, así como la comunicación entre el convertidor de formato y la memoria de imagen. Una comunicación defectuosa se traduce en pantallas a cuadros regulares, rejillas que parpadean en vertical, pantallas de “bloques de flores” o incluso pérdida de píxeles en franjas completas, lo que hace pensar que la matriz está dañada cuando en realidad el problema está antes.

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Fallos de imagen relacionados con la fuente, el procesador de vídeo y el inversor

No todos los defectos de imagen con líneas o manchas están causados por el LVDS o la placa lógica. A veces el problema parte de la fuente de señal, del procesador de vídeo o incluso del inversor o circuito de retroiluminación, y se manifiesta con efectos aparentemente similares.

Por ejemplo, si la interferencia aparece solo con una entrada concreta (como AV) y en cambio la entrada YPbPr o HDMI muestra una imagen limpia, lo lógico es sospechar de la etapa relacionada con esa fuente y no tanto de la parte LVDS. Un mal decodificador de vídeo puede producir una pantalla llena de puntos finos mientras los caracteres OSD siguen correctos, o distorsiones de red que desaparecen cuando pruebas con una máquina de test AV.

En televisores antiguos con retroiluminación CCFL, es normal que el desgaste de las lámparas provoque imagen oscura, desvanecida o sólo visible unos segundos. Aunque aquí el LVDS puede estar perfecto, el usuario percibe el problema como “falta de imagen”. En estos casos, el inversor o el propio sistema de protección de la fuente de alto voltaje se disparan para evitar daños mayores.

También es posible que el televisor no llegue a encenderse por completo, o que se apague poco después de aparecer algo en pantalla, debido a cortocircuitos en la etapa de alimentación o en el inversor. Antes de intervenir en la parte LVDS tiene sentido asegurarse de que las fuentes están estables y de que la retroiluminación trabaja dentro rango.

En la parte del procesador de vídeo, cuando el menú está perfecto pero la imagen de contenido (TV, HDMI, etc.) se ve borrosa o plagada de mosaicos, conviene centrar el diagnóstico en el chip escalador, el procesador de mejora de imagen o sus memorias asociadas, y revisar también posibles controladores o problemas de pantalla parpadeante que puedan afectar al resultado.

Líneas oscuras, líneas brillantes y barras de color persistentes

Uno de los miedos más grandes del técnico es encontrarse con líneas verticales u horizontales fijas, brillantes u oscuras, que no reaccionan a cambios de señal, toques en los cables ni ajustes de mapa LVDS. Por desgracia, en muchos casos esto apunta a un fallo interno del panel LCD.

Las líneas brillantes suelen indicar problemas en el cable flexible que conecta la matriz con los drivers de filas o columnas, o en el propio IC controlador de una determinada zona. Las líneas oscuras, en cambio, se asocian con fugas internas de la pantalla o con una conexión abierta en las tiras TAB (los flex que unen el cristal con la electrónica). Estos fallos son, en la práctica, irreparables a nivel de taller estándar y obligan a cambiar el panel.

La llamada “pantalla blanca” tiene dos variantes importantes: por un lado, cuando hay señal de entrada pero toda la pantalla se muestra blanca y la imagen apenas se distingue, como si estuviera cubierta por niebla; por otro lado, cuando la pantalla está completamente blanca pero no se aprecia contenido alguno. En el primer caso suele haber un defecto de celda en la matriz; en el segundo, lo habitual es un fallo en la placa de control del panel o en su circuito DC-DC.

Para una pantalla blanca relacionada con la electrónica, hay tres tensiones clave a revisar: un voltaje intermedio de unos 10-12 V generado a partir de 5 V o 3,3 V, una tensión alta de unos 25-30 V y una tensión negativa de alrededor de -7 V, todas ellas producidas por el circuito CC-CC de la pantalla. Si esas tensiones están correctas, hay que sospechar de soldaduras del chip principal o de daños en el propio chip.

Otra categoría habitual son las barras de color en el televisor causadas por un conector LVDS mal instalado, desconectado o con hilos interrumpidos. Aquí, a diferencia de los casos de panel roto, las barras pueden variar al tocar el cable, al mover ligeramente la placa o al reconectar el conector, lo que indica claramente que el cable o sus contactos son los culpables directos.

Manchas negras, amarillas y puntos decolorados en pantallas LCD

Además de las líneas y barras, no hay que olvidarse de las manchas negras, amarillas o de color en teléfonos, monitores y pantallas industriales, que también pueden guardar relación con cables de señal, ajustes o daños en la matriz.

Un punto negro aislado suele corresponder a un píxel muerto o grupo pequeño de píxeles defectuosos, donde los LED o los transistores de control han dejado de funcionar. Sin embargo, cuando la mancha es más irregular o cambia con el tiempo, entran en juego otros factores: contaminación externa (polvo, grasa), fugas químicas desde la batería, un IC de pantalla dañado o incluso un cable mal conectado entre matriz y placa base.

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Las manchas amarillas, muy visibles sobre fondos claros, a menudo se relacionan con parámetros de color alterados (gamma, contraste, temperatura) o con un cable de señal cuya conexión se ha aflojado. Antes de pensar en cambiar la pantalla, conviene restablecer la configuración de color, revisar los modos nocturnos o filtros de luz azul, actualizar controladores de la gráfica y, sobre todo, comprobar el cable: sus pines sueltos pueden distorsionar componentes de la señal RGB.

Si conectas el monitor o el panel a otro dispositivo y las manchas siguen exactamente igual, es una señal clara de que la pantalla está dañada o de que la placa interna de la pantalla están dañadas. En pantallas industriales y médicas, esto suele desembocar en sustitución completa del módulo, ya que una intervención parcial no garantiza fiabilidad a largo plazo.

En teléfonos y portátiles, además, hay que vigilar que la carcasa o funda no presione la pantalla y que no exista entrada de humedad o sustancias químicas. La presión puntual continuada o la infiltración de líquidos pueden crear decoloraciones permanentes o manchas que se expanden poco a poco.

Diagnóstico rápido: cómo acotar el origen del fallo de imagen

Cuando te encuentras con una pantalla con líneas, manchas o imagen anómala, lo más práctico es seguir una secuencia lógica de diagnóstico para ir descartando zonas del circuito: fuente, procesado de señal, LVDS, T-Con y finalmente panel.

Un primer paso es comprobar si la anomalía depende de la entrada de señal. Si solo aparece en TV y no en AV, por ejemplo, probablemente el problema esté en el sintonizador o en etapas previas al chip principal. Si afecta por igual a todas las entradas y al OSD, hay que mirar más hacia la parte posterior del LVDS y la T-Con.

Después, conviene medir si la señal LVDS que va de la parte de procesado a la T-Con es razonablemente normal. Si esa señal está bien pero la pantalla sigue en negro o muestra barras raras, el foco se traslada a la T-Con y al panel. Si la señal ya llega distorsionada a la salida de la placa principal, el problema está antes (procesador de vídeo, memoria de cuadro, etc.).

En presencia de líneas brillantes, bandas brillantes o líneas oscuras permanentes, suele ser indicativo de un fallo interno de la pantalla LCD, del cable interno de la matriz o de los IC de drivers de filas/columnas. En estos casos, cambiar cables externos o tocar la T-Con difícilmente solucionará nada, y la reparación real pasa por sustituir la pantalla.

Cuando el televisor no enciende o la imagen aparece brevemente y luego desaparece, hay que comprobar primero la fuente de alimentación y el inversor de la retroiluminación. Cortos en el inversor, sistemas de protección que saltan o lámparas CCFL muy deterioradas provocan justamente este tipo de síntomas, y si no se corrigen, cualquier otra prueba sobre la señal de vídeo será engañosa.

Buenas prácticas para evitar fallos graves en pantallas y LVDS

En entornos industriales y profesionales, donde una pantalla no es solo un capricho sino parte de un sistema crítico, es fundamental aplicar buenas prácticas de mantenimiento para reducir al mínimo los fallos de LVDS, T-Con y panel.

Una de las claves es asegurar una refrigeración adecuada de armarios y paneles de control, evitando que los circuitos de la matriz, los reguladores DC-DC y la memoria DDR trabajen al límite de temperatura. El sobrecalentamiento continuado es enemigo mortal de los IC de pantalla y de las soldaduras BGA.

Igual de importante es controlar la acumulación de polvo y residuos mecánicos, sobre todo en conectores LVDS, ranuras de ventilación y placas lógicas expuestas. El polvo conduce, retiene humedad y acaba creando caminos de fuga o corrosión en contactos que deberían estar perfectos.

En instalaciones sensibles, conviene apostar por un SAI o sistema de alimentación ininterrumpida que estabilice tensiones y proteja frente a picos que puedan dañar fuentes de alimentación, inversores y circuitos CC-CC de la pantalla. Un pico mal gestionado puede acabar quemando la placa lógica o la entrada LVDS del panel.

Por último, es recomendable realizar revisiones periódicas de cables y conexiones, sustituyendo pantallas industriales muy exprimidas cada 3-5 años cuando el servicio es crítico, y contar con proveedores y servicios técnicos de confianza que puedan diagnosticar y reparar con criterio, sin cambiar medio equipo a ciegas.

Si se entienden bien los síntomas de un LVDS mal conectado, de una T-Con defectuosa o de un panel realmente dañado, es mucho más fácil decidir si merece la pena limpiar, reajustar, sustituir un cable, cambiar una placa lógica o directamente reemplazar la pantalla. Esta forma ordenada de trabajar ahorra tiempo, dinero y disgustos, y permite que tanto televisores domésticos como monitores industriales vuelvan a ofrecer una imagen limpia, sin líneas ni manchas extrañas.

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