- Las distintas generaciones de Gorilla Glass han evolucionado equilibrando grosor, resistencia a caídas y a arañazos, desde la primera versión del iPhone hasta Gorilla Armor.
- Victus, Victus 2 y Armor se centran en mejorar el aguante frente a caídas sobre superficies rugosas y reducir reflejos, adaptándose a móviles cada vez más grandes y pesados.
- Existen alternativas como Dragontrail, Apple Ceramic Shield y Kunlun Glass, que ofrecen soluciones competitivas aunque con menor presencia global que Corning.
- La protección real depende también del diseño del móvil, el grosor del cristal y el uso de protectores adicionales de plástico o cristal templado.
Hoy en día, cuando el frontal de casi cualquier móvil es prácticamente todo pantalla, proteger el cristal se ha convertido en una prioridad absoluta. Un pequeño roce con unas llaves, una caída desde el bolsillo al suelo o un golpe tonto contra una esquina pueden acabar en la típica telaraña de grietas que todos hemos visto (o sufrido) más de una vez.
En este contexto han ido apareciendo nombres cada vez más rimbombantes: Gorilla Glass, Victus, Armor, Dragontrail, Ceramic Shield, Kunlun Glass… La lista crece, las promesas también, pero al usuario medio le cuesta muchísimo entender qué protege mejor, qué cambia entre versiones y qué margen real tiene para escoger. Vamos a desgranar todas estas tecnologías, centrándonos en Corning y comparándolas con sus rivales, para que tengas una visión clara y puedas valorar hasta qué punto tu pantalla está de verdad a salvo.
Qué es Corning Gorilla Glass y por qué importa tanto
Corning es la compañía estadounidense que está detrás de la familia Gorilla Glass, probablemente la gama de cristales protectores más famosa del planeta para móviles, tablets, portátiles y otros dispositivos electrónicos. Aunque el desarrollo de estos vidrios reforzados arrancó internamente sobre 2005, el gran salto al mercado vino de la mano de Apple con el primer iPhone en 2007, y desde ahí su presencia no ha dejado de crecer.
El objetivo de Gorilla Glass es que las pantallas sean mucho menos propensas a rayarse y romperse en el uso diario. No hace milagros: ningún móvil es irrompible, por muy tope de gama que sea, pero sí se consigue alargar mucho la vida útil del panel, resistiendo mejor arañazos, golpes y caídas accidentales que un vidrio convencional.
Con el tiempo, la tecnología de Corning ha ido más allá de la simple resistencia. Las últimas generaciones buscan también mejorar la estética, la claridad óptica y hasta la experiencia de uso, con aspectos tan curiosos como optimizar la carga inalámbrica en móviles premium con traseras de cristal o facilitar el rendimiento de las antenas 5G en diseños con mucho metal, donde el propio vidrio se convierte en una pieza importante del diseño de la antena.
Ese dominio no significa que esté sola: hay alternativas como Dragontrail o soluciones propietarias de fabricantes (Apple Ceramic Shield, Kunlun Glass de Huawei, etc.), pero a nivel de volumen y presencia en catálogos, Gorilla Glass sigue siendo el estándar de facto de la industria.
Cómo se fabrica Gorilla Glass: el vidrio de aluminosilicato
Detrás de todos estos nombres comerciales hay una base común: un vidrio de aluminosilicato diseñado para ser muy fino, ligero y resistente. Este material combina óxido de aluminio y dióxido de silicio, compuestos muy abundantes en la naturaleza, que en el caso de Gorilla Glass suelen obtenerse a partir de feldespatos como materia prima.
Mediante procesos de fusión a alta temperatura, el vidrio se moldea y después se somete a un tratamiento de intercambio iónico, donde iones grandes de potasio sustituyen a otros más pequeños de sodio en la superficie. Ese «apriete» a nivel atómico genera tensiones de compresión que hacen que el cristal aguante mucho mejor los golpes y arañazos, incluso con grosores que rondan los 0,4 mm.
El resultado es una lámina que prioriza al máximo la reducción de grosor y peso sin renunciar a la resistencia. Corning ha ido afinando este equilibrio generación tras generación, ajustando composición, proceso de templado y tratamientos superficiales, incluyendo recubrimientos oleofóbicos para repeler la grasa de las huellas.
No fue el único vidrio reforzado del mercado, pero la combinación de marketing potente y acuerdos con los principales fabricantes convirtió a Gorilla Glass en el nombre que todos acaban mencionando. Aun así, conviene recordar que hay marcas como AGC con sus Dragontrail, que han equiparado en varias generaciones la resistencia de Corning y siguen muy presentes, sobre todo en gamas media y baja.
Todas las versiones de Gorilla Glass: de los primeros iPhone al Gorilla Armor
La evolución de Gorilla Glass se refleja claramente al repasar los móviles de los últimos 15 años: cada vez que un fabricante presume de tener «la pantalla más resistente», detrás suele haber una nueva iteración de Corning. Vamos a ver las principales generaciones y cómo se comparan entre sí.
Gorilla Glass 1: el cristal que inauguró la era smartphone
La primera generación de Gorilla Glass apareció entre 2005 y 2006, pero se hizo famosa al estrenarse en el iPhone original de 2007. Aquel cristal tenía un grosor de unos 1,5 mm e incluía ya un recubrimiento oleofóbico que reducía notablemente las huellas y manchas en pantalla, algo que en aquel momento era casi magia comparado con otros móviles.
No fue exclusiva de Apple: muchos otros modelos de la época adoptaron esta primera versión para ganar en resistencia a arañazos y mejorar la sensación de calidad. El empujón mediático del iPhone, eso sí, fue clave para que Corning diese el salto definitivo y se convirtiera en socio de referencia para prácticamente todos los grandes fabricantes.
Gorilla Glass 2: mismo aguante, menos grosor
Cinco años más tarde, en 2012, llegó Gorilla Glass 2 con una promesa muy concreta: mantener la resistencia reduciendo el grosor en torno a un 20%. Se pasó aproximadamente de 1,5 mm a 1,2 mm, algo que puede parecer poca cosa, pero que en diseño industrial y sensación en mano es oro puro.
Según Corning, esta segunda generación soportaba presiones de hasta 50 kg sin romperse, lo que permitió a los fabricantes lanzar móviles más finos y ligeros sin perder protección. Acabó montado en más de 600 millones de teléfonos, consolidando el dominio de la marca frente a alternativas que en aquella época tenían bastante menos visibilidad.
Gorilla Glass 3 y 3+: foco en los arañazos y la resistencia nativa
Con Gorilla Glass 3, presentado en 2013, Corning dio un salto relevante en la lucha contra los arañazos: prometía una mejora de aproximadamente un 35% en resistencia frente a la generación anterior. Una de las claves fue la tecnología NDR (Native Damage Resistance), que buscaba no solo evitar que el cristal se rompiera, sino que el daño que se produjera fuese menor y menos visible.
Este cristal se dejó ver en móviles muy populares de la época, combinando una buena resistencia a rayas con un equilibrio razonable frente a caídas. Años más tarde, en 2019, Corning rescataría esta fórmula con Gorilla Glass 3+, orientado a gamas media y baja que necesitaban protección competente a un coste contenido.
Gorilla Glass 3+ estaba optimizado para soportar caídas de hasta 0,8 metros sobre superficies duras y rugosas, convirtiéndose en una opción muy interesante para smartphones económicos que querían presumir de cierta resistencia sin pagar por las versiones top.
Gorilla Glass 4: el gran enemigo son las caídas
En 2014 llegó Gorilla Glass 4, una versión que cambió claramente el enfoque: las caídas se convirtieron en el enemigo número uno. Corning reconoció, tras estudiar miles de incidentes reales, que cerca del 70% de los daños en pantallas se debían a golpes contra el suelo y no tanto a arañazos.
La compañía ajustó su fórmula y el proceso de endurecimiento para conseguir que Gorilla Glass 4 fuera aproximadamente el doble de resistente a las caídas que su predecesor. A la vez, mejoró el recubrimiento anti-huellas, reduciendo en parte ese efecto «pantalla sucia» que muchos usuarios detestan.
Gorilla Glass 5: más alto, más duro
La quinta generación, presentada en 2016, se convirtió rápidamente en una de las más usadas del catálogo de Corning. El motivo es sencillo: ofrecía una mejora muy notable en resistencia a caídas sin penalizar en exceso el grosor, y eso encajaba perfectamente con los diseños de la época.
Gorilla Glass 5 podía aguantar caídas de hasta 1,2 metros (y en muchos casos hasta 1,6 metros) sobre superficies duras en torno al 80% de las ocasiones, multiplicando por cuatro la durabilidad de Gorilla Glass 4 en pruebas internas. Además, permitía jugar con grosores de entre 0,4 mm y 1,3 mm, lo que dio bastante libertad a los fabricantes para equilibrar diseño y resistencia.
Gorilla Glass 6: múltiples caídas, misma pantalla
En 2018 llegó Gorilla Glass 6, muy presente en gamas altas desde entonces. Aquí el objetivo no era solo sobrevivir a una caída, sino resistir varias caídas consecutivas sin que la pantalla dijera basta. Corning rediseñó la composición del vidrio para aguantar mejor los impactos repetidos.
Según las pruebas de laboratorio de la compañía, Gorilla Glass 6 podía soportar hasta 15 caídas desde un metro de altura sobre superficies rugosas sin romperse. A la vez, se seguía reduciendo el espesor respecto a generaciones anteriores, de forma que era más fino y, aun así, el doble de resistente que Gorilla Glass 5 frente a ciertos tipos de impacto.
Gorilla Glass Victus y Victus 2: equilibrio entre caídas y arañazos
Con el crecimiento del tamaño de pantalla y el aumento de peso de los móviles, Corning dio un giro de marca: dejaba atrás la numeración simple y presentaba Gorilla Glass Victus, conocido coloquialmente como Gorilla Glass 7. Debutó en modelos como el Samsung Galaxy Note 20 Ultra y marcó un nuevo estándar en protección.
Victus se centró en algo que hasta entonces había sido un sacrificio: mejorar a la vez la resistencia a caídas y la resistencia a arañazos. En generaciones anteriores, reforzar mucho un aspecto solía penalizar el otro, pero aquí la compañía presumió de aguantar caídas de hasta 2 metros sobre superficies duras y de ser aproximadamente el doble de resistente a rayones que Gorilla Glass 6.
Posteriormente, Corning presentó Gorilla Glass Victus 2, una revisión que ajustaba el comportamiento frente a caídas especialmente sobre superficies muy rugosas como hormigón o asfalto. En sus demostraciones, este cristal era capaz de resistir caídas de hasta 1 metro sobre hormigón, mientras que muchos vidrios de aluminosilicato de la competencia fallaban ya por debajo de los 50 cm.
Además, Victus 2 mostró buena resistencia frente a caídas de más de 2 metros sobre superficies similares al asfalto y, según Corning, era hasta cuatro veces más resistente a las rayaduras que otros aluminosilicatos rivales. Todo ello teniendo en cuenta que los móviles actuales son de media un 15% más pesados y con pantallas un 10% más grandes que hace unos años, lo que incrementa notablemente la tensión sobre el cristal.
Gorilla Armor y Gorilla Armor 2: resistencia y menos reflejos
En 2024, el Galaxy S24 Ultra estrenó un cristal especial de Corning bautizado como Gorilla Glass Armor, que añadió una variable nueva a la ecuación: la reducción de reflejos. Más allá de mejorar la resistencia frente a microarañazos, su gran reclamo era ofrecer hasta un 75% menos de reflejos que un cristal estándar.
Esta mejora en reflejos se traduce en que la pantalla se ve mucho mejor al sol, con más contraste y menor fatiga visual, algo que cada vez valoran más los usuarios que pasan muchas horas con el móvil en exteriores. Sin dejar de lado la refriega contra impactos, Armor supuso un giro interesante hacia la comodidad visual.
Corning ha seguido evolucionando este enfoque con Gorilla Glass Armor 2, presentado como el primer cristal cerámico antirreflejante para móviles. Es más fino, duradero y mantiene esa filosofía de combinar alta dureza frente a arañazos, buena resistencia a caídas y menos deslumbramientos en el día a día.
Gorilla Armor (versión 2024 en móviles de gama altísima)
Además del Armor para el frente, Corning ha lanzado una versión conocida simplemente como Gorilla Armor (sin «Glass» en el nombre comercial en algunos materiales) pensada para proteger a los móviles más premium que llegarán a partir de 2025. Este cristal presume de un grosor que puede ir de 0,4 a 2 mm y una dureza de alrededor de 700 kgf/mm², cifras propias de soluciones de altísima gama.
En laboratorio, este Gorilla Armor ofrece la mayor resistencia frente a rayones y golpes de todo el catálogo de Corning, y además reduce los reflejos en torno a un 75%, mejorando de forma clara la legibilidad en exteriores. Su público objetivo son usuarios que priorizan la protección por encima del precio y están dispuestos a pagar un extra por tener prácticamente lo mejor que se puede montar a día de hoy en un smartphone.
Gorilla Glass 7i: la respuesta para la gama media
También en 2024, Corning presentó Gorilla Glass 7i, una versión pensada para cubrir un hueco muy concreto: la gama media global, donde el coste por unidad es clave. Aquí la idea era ofrecer una protección equiparable a Gorilla Glass 5, pero adaptada a presupuestos más ajustados.
Este cristal tiene un grosor que suele oscilar entre 0,5 y 0,7 mm y una dureza en torno a 658 kgf/mm², capaz de soportar caídas de hasta 1 metro sobre pavimento. No llega al nivel de Victus o Armor, pero representa una protección más que decente para el uso diario, sobre todo para quienes buscan equilibrio entre precio y resistencia.
Las alternativas a Corning: Dragontrail, Ceramic Shield y Kunlun Glass
Aunque Corning se ha ganado su fama, no es la única en fabricar vidrios reforzados de alto rendimiento. En los últimos años se han consolidado varias alternativas interesantes, algunas como producto generalista y otras como soluciones exclusivas de fabricante.
Dragontrail es la alternativa más conocida a Gorilla Glass. Fabricada por la japonesa AGC, esta familia de cristales (Dragontrail, Dragontrail X, Dragontrail Pro, etc.) ha equipado móviles de diferentes marcas, incluyendo algunos modelos de BQ en su día. Su propuesta es muy similar a la de Corning: vidrios de aluminosilicato templados para ofrecer resistencia a caídas y rayones.
En 2024, AGC presentó Dragontrail Star 2, su versión más avanzada, que compite de tú a tú con los Gorilla Glass más recientes en resistencia y claridad. Aunque su presencia es algo menor en la gama premium global, es una opción muy extendida en gamas media y baja, sobre todo en Asia.
En el universo Apple, la historia cambia un poco. La compañía utiliza Apple Ceramic Shield, un material desarrollado en colaboración con Corning pero exclusivo del iPhone. No es un vidrio clásico, sino un vidrio-cerámico con cristales nanométricos incrustados que mejora la absorción de impactos. Debutó en los iPhone 12 y se ha ido refinando, con una segunda generación en los iPhone 16 que, según Apple, mejora hasta en un 50% la resistencia respecto a la primera.
Huawei, por su parte, ha presumido de Kunlun Glass, un vidrio especial que se obtiene mediante un proceso complejo de crecimiento de nanocristales dentro del propio vidrio base, con el objetivo de dispersar mejor la energía de los golpes. Aunque la compañía no ha compartido demasiados detalles técnicos, sí ha conseguido certificaciones de resistencia de entidades como SGS, lo que refuerza su posición como alternativa real a Gorilla Glass en ciertos modelos.
Vidrios protectores frente a protectores de pantalla: combo necesario
Aunque lleves el último Gorilla Glass Victus, Armor o el Ceramic Shield de turno, la protección integrada en el móvil no hace milagros. Por eso, la mayoría de expertos recomienda añadir un protector de pantalla adicional, ya sea de plástico o de cristal templado.
Muchos fabricantes incluyen de serie una película plástica (film) ya colocada en el frontal. Suele ser un protector de plástico transparente, bien alineado y con una protección decente frente a arañazos. Lo ideal es dejarlo puesto mientras se mantenga en buen estado, porque hace de «primer escudo» frente al roce diario sin apenas empeorar la visibilidad.
Protectores de plástico: PET y TPU
Dentro de los protectores de plástico podemos distinguir dos grandes familias: los de PET (polietileno tereftalato) y los de TPU (poliuretano termoplástico). Los de PET son láminas semirrígidas que ofrecen una buena defensa contra arañazos, con un tacto relativamente suave, aunque el dedo no se desliza tan bien como en vidrio. No se llevan demasiado bien con las pantallas muy curvas, donde tienden a despegarse en los bordes.
Los protectores de TPU, conocidos popularmente como hidrogel, son más maleables y se adaptan mejor a curvas y biseles. Su pegado suele ser más uniforme, pero el tacto es más gomoso, con cierta resistencia al deslizamiento que puede entorpecer los gestos.
En cualquier caso, los protectores plásticos son los más baratos y fáciles de encontrar, por lo que es buena idea comprarlos en packs de dos o tres unidades para poder repetir si el primer intento de colocación sale mal por burbujas en protector de pantalla, algo que pasa más de lo que nos gusta reconocer.
Protectores de cristal templado: mejor tacto, protección limitada
Los protectores de cristal templado intentan reproducir el comportamiento y sensación del propio cristal del móvil. Están fabricados con un vidrio que ha recibido un tratamiento térmico similar al del frontal original, y por eso el tacto suele ser prácticamente idéntico al del panel, con un deslizamiento suave y menos retención de grasa.
Su gran baza es que asislan en parte al cristal original de los pequeños impactos frontales: cuando el golpe no es muy fuerte, suele romperse el protector antes que la pantalla real, lo que te ahorra un buen disgusto. También resisten mejor los arañazos que un simple film plástico, aunque no llegan al nivel de un buen Gorilla Glass integrado.
Como contrapartida, son rígidos y necesitan adaptarse con precisión a la forma del móvil. En pantallas curvas se nota mucho el «escalón» en los bordes, lo que no gusta a todos los usuarios. Combinarlos con fundas que cubran parcialmente ese borde ayuda a disimularlo.
De cara a elegir uno, conviene fijarse en el grosor y en la dureza declarada, aunque las famosas cifras tipo «9H» hay que cogerlas con pinzas y conviene saber cuántas veces se puede cambiar el vidrio templado. A mayor dureza real, mejor capacidad de resistir rayones profundos, aunque también suele subir el precio. Y, como siempre, por muy bueno que sea el templado, si el móvil se golpea de canto o sufre una torsión fuerte, la pantalla puede romperse igualmente.
Factores que de verdad influyen en la protección de la pantalla
Mirar la ficha técnica para ver «Gorilla Glass Victus», «Armor» o «Dragontrail Star 2» es útil, pero eso no lo es todo a la hora de valorar la resistencia real de un móvil. Hay varios factores que se suelen pasar por alto y que influyen muchísimo en si la pantalla sale viva o no de una caída.
Por un lado está el grosor real del cristal y cómo se integra en el chasis. Un mismo tipo de vidrio puede ser más o menos resistente según tenga 0,4 mm o 1 mm de espesor y dependiendo de si los marcos absorben parte del impacto o lo transmiten todo al panel.
También pesa el diseño general: un móvil más pesado y grande genera más energía en un golpe, por lo que a igualdad de cristal es más fácil que acabe dañándose que uno compacto y ligero. La propia Corning ha reconocido que los teléfonos actuales, al ser un 15% más pesados y tener pantallas un 10% más grandes, ponen a prueba mucho más los límites de sus vidrios.
Por último, está el componente de azar: no es lo mismo caer de canto, de esquina o de plano, ni impactar sobre parquet que sobre hormigón rugoso. De ahí que los datos de laboratorio (alturas máximas, número de caídas, etc.) haya que interpretarlos como orientativos, no como garantías absolutas.
Con todo esto, la recomendación suele ser clara: si puedes, elige móviles con versiones recientes de Gorilla Glass o equivalentes, especialmente en la parte frontal, y complementa siempre esa protección con un buen protector adicional y una funda medianamente absorbente. Por muy avanzado que sea el cristal, es más barato cambiar un templado que una pantalla OLED de 6,8 pulgadas.
Conocer las distintas generaciones de Gorilla Glass, sus variantes como Victus, Armor o 7i y las alternativas como Dragontrail, Ceramic Shield o Kunlun Glass ayuda a entender por qué algunos móviles sobreviven a auténticos maltratos y otros no tanto, pero al final la combinación de buen vidrio, diseño equilibrado y protector de pantalla sigue siendo la apuesta más sensata si lo que quieres es que tu flamante móvil no acabe hecho añicos a la primera caída tonta.


