El Identificador GDID de Windows: La Huella Digital Invisible de Microsoft

Última actualización: julio 21, 2026
Autor: Isaac
  • El GDID es un código persistente que identifica la instalación de Windows y permite rastrear dispositivos a través de VPN y proxies.
  • Su existencia salió a la luz gracias a un proceso judicial del FBI contra el grupo de hackers Scattered Spider.
  • A diferencia de otros sistemas, no ofrece una opción sencilla de desactivación sin afectar la activación del sistema o las aplicaciones de la tienda.

Identificador GDID

Seguramente te sientas cómodo usando Windows pensando que, al activar una VPN o borrar las cookies, navegas en el anonimato. Sin embargo, existe un mecanismo llamado Global Device Identifier (GDID) que actúa como una especie de tatuaje digital en tu sistema operativo. Este código, que Microsoft mantuvo prácticamente en secreto durante años, permite que la compañía y las autoridades sepan exactamente qué máquina está realizando una acción, independientemente de dónde se encuentre el usuario o qué capas de red utilice para esconderse.

Lo más impactante de este asunto es que no hemos conocido los detalles del GDID por un manual de usuario o una nota de transparencia, sino a través de un expediente judicial federal en Estados Unidos. El caso de un hacker vinculado a Scattered Spider reveló que este identificador es la herramienta perfecta para unir puntos dispersos, convirtiendo una serie de conexiones anónimas en una línea temporal detallada de los movimientos de una persona real.

identificador GDID de Windows
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¿Qué es exactamente el GDID y cómo funciona?

Para que nos entendamos, el GDID es un identificador persistente a nivel de dispositivo. No se trata de una simple cookie que puedes borrar desde el navegador, sino de una cadena alfanumérica que Microsoft asigna a cada instalación de Windows. Este código sirve para que la empresa pueda distinguir un equipo de otro en sus servicios de diagnóstico, licencias y la Microsoft Store.

El proceso de generación es bastante curioso. Cuando instalas Windows o vinculas tu cuenta de Microsoft, el servicio wlidsvc se comunica con los servidores de login.live.com y recibe un PUID (Passport Unique ID). Este valor no se calcula en tu PC, sino que viene impuesto desde la nube de Microsoft y se guarda en el registro del sistema, específicamente en la ruta HKCU\SOFTWARE\Microsoft\IdentityCRL\ExtendedProperties bajo el nombre de LID, donde se almacena en texto plano.

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Desde ahí, entra en juego la Plataforma de Dispositivos Conectados (CDPSvc), que lee ese código y lo registra en el Directorio de Dispositivos de Microsoft, añadiéndole una «g» al principio (formato g:decimal). Este mismo valor es el que luego utilizan servicios como Delivery Optimization para reportar el estado de las actualizaciones peer-to-peer, lo que significa que el mismo ID viaja por distintos canales internos del sistema.

El caso Peter Stokes: Cuando la privacidad choca con la ley

La peligrosidad de este rastreador quedó clarísima con la captura de Peter Stokes, un presunto miembro de Scattered Spider. El sujeto creía que estaba a salvo usando proxies de Tzulo y redes VPN para atacar a una joyería de lujo, pero el GDID fue la pieza del puzzle que el FBI necesitaba. Aunque sus direcciones IP cambiaban constantemente, el código g:6755467234350028 permanecía intacto en cada conexión.

Los investigadores pudieron hacer una correlación temporal exacta. Por ejemplo, descubrieron que en el mismo minuto que se creaba una cuenta de ngrok desde una IP anónima, un dispositivo con ese GDID específico visitaba la página de registro. A partir de ahí, el rastro fue sencillísimo: el mismo ID apareció en Tallin, Nueva York y Tailandia, coincidiendo siempre con inicios de sesión en cuentas de Snapchat, Apple y Facebook que ya estaban bajo sospecha.

proxies de Tzulo y redes VPN para atacar a una joyería de lujo, pero el GDID fue la pieza del puzzle que el FBI necesitaba. Aunque sus direcciones IP cambiaban constantemente, el código g:6755467234350028 permanecía intacto en cada conexión.

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Incluso se llegó a un nivel de detalle casi obsesivo, comparando el papel tapiz de una foto de Snapchat con la decoración de una suite del Empire Hotel en Nueva York, donde el dispositivo con el GDID había sido detectado previamente. Esto demuestra que el GDID no es solo un dato técnico, sino una herramienta de vigilancia masiva capaz de romper el anonimato de cualquier usuario avanzado.

La polémica: Falta de transparencia y control

Lo que ha puesto a los expertos en privacidad de los nervios no es solo que el ID exista, sino que Microsoft lo haya ocultado deliberadamente. Mientras que Apple o Android te piden permiso para rastrear tu ID de publicidad, Windows asigna el GDID automáticamente sin avisar. La única mención pública era una frase aislada en la documentación de Azure Monitor, destinada a administradores de IT y no al usuario de a pie.

Además, existe un dilema técnico muy serio: el GDID está intrínsecamente ligado a la activación del sistema. Grupos como Massgrave han advertido que intentar bloquear la generación de este código podría romper la licencia de Windows o el funcionamiento de las aplicaciones UWP. Básicamente, Microsoft ha diseñado el sistema de tal manera que el rastreo es el precio a pagar por tener el software activado y funcional.

Mucha gente piensa que reinstalar el sistema desde cero soluciona el problema, pero la realidad es más gris. Aunque una instalación limpia genera un nuevo GDID, si vuelves a iniciar sesión con la misma cuenta de Microsoft, la compañía puede vincular el nuevo ID con el anterior mediante la huella digital del hardware y los datos de OneDrive, haciendo que el borrón y cuenta nueva sea prácticamente un espejismo.

Cómo intentar reducir la telemetría y el rastreo

Si no quieres que tu PC sea una antena emisora de datos constante, hay algunas cosas que puedes hacer, aunque ninguna sea la solución definitiva. Lo más recomendable es utilizar una cuenta local en lugar de una cuenta de Microsoft, ya que esto corta el flujo principal de asignación del PUID desde los servidores. Para profundizar en la identificación de usuarios, puedes aprender cómo encontrar el identificador de seguridad SID, aunque este sea un valor distinto al GDID. Asimismo, conviene entrar en Configuración y desactivar los datos de diagnóstico opcionales y las experiencias personalizadas.

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Para los que se mueven en entornos más técnicos, se puede intentar deshabilitar el servicio DiagTrack (Connected User Experiences and Telemetry) mediante la consola de comandos o el editor de directivas de grupo (gpedit.msc), aunque las actualizaciones mayores de Windows suelen reactivar estos procesos. También es útil bloquear la Búsqueda de contenido en la nube para evitar que cada cosa que escribas en el buscador local termine en los servidores de Bing.

Si tu nivel de riesgo es muy alto, ya sea por motivos de activismo o periodismo, la recomendación es drástica: olvídate de Windows y pásate a Linux utilizando la red Tor. Un GDID no se borra cambiando de VPN, y si el hardware ya ha sido registrado por Microsoft, la única forma de operar con seguridad real es cambiar de sistema operativo y, preferiblemente, de máquina, para evitar que la huella digital del hardware siga ligada a tu identidad anterior.

Es fundamental comprender que el GDID es una herramienta poderosa que permite a Microsoft y a quien tenga una orden judicial reconstruir la vida digital de cualquier persona. Desde la navegación en Edge hasta las sesiones de juego en Xbox, todo queda anclado a un número que no podemos cambiar fácilmente. Ante la falta de opciones claras de desactivación, la mejor defensa es limitar la información que compartimos y ser conscientes de que, en el ecosistema de Windows, la privacidad total es una meta muy difícil de alcanzar.