- El formato IMAX se distingue por su resolución masiva, pantallas curvas gigantes y un sistema de sonido tridimensional diseñado para envolver al espectador.
- Ha evolucionado desde el celuloide de 15/70 hasta la proyección láser digital y la certificación de cámaras de alta gama.
- Directores como Christopher Nolan han impulsado la transición hacia producciones rodadas íntegramente en este formato para salvar la experiencia del cine frente al streaming.
Cuando hablamos de ir al cine, normalmente pensamos en palomitas y una pantalla grande, pero hay niveles. Hay una diferencia abismal entre una sala estándar y una experiencia IMAX, donde la tecnología no es solo un complemento, sino que se convierte en el alma de la película para que te sientas literalmente dentro de la historia.
Esta apuesta por el impacto visual no es algo nuevo; desde los años 20 se ha intentado ampliar la pantalla, pasando por experimentos como el Fox Grandeur o el Cinerama. Sin embargo, fue la unión de visionarios en la compañía Multiscreen (que luego pasaría a llamarse IMAX) lo que permitió crear un sistema basado en un único proyector potente capaz de llenar el campo de visión humano.
¿Qué es exactamente el formato IMAX?
Básicamente, IMAX (que significa Image Maximum) es un estándar de proyección y filmación que busca la máxima inmersión. A diferencia del cine de toda la vida, aquí no solo es que la pantalla sea más grande, sino que su curvatura específica y el diseño de la sala obligan a que los asientos tengan una inclinación pronunciada, a veces hasta 30 grados, para que mires la imagen de frente y sin distracciones.
En el corazón del IMAX clásico se encuentra el sistema 15/70. Esto quiere decir que usan película de 70 mm y que cada fotograma ocupa 15 perforaciones. Para que te hagas una idea, el negativo es diez veces más grande que el formato de películas convencional de 35 mm, lo que se traduce en una nitidez y un detalle que dejan boquiabierto a cualquiera.
Un detalle curioso es que la película en estas cámaras no se mueve verticalmente, sino de forma horizontal mediante una técnica llamada Rolling Loop. Esto es necesario porque un solo rollo de 45 minutos puede llegar a pesar 140 kilos y medir casi cinco kilómetros; si lo proyectaran de forma tradicional, sería un caos logístico.
La revolución digital y la certificación de cámaras
Para que la tecnología no se quedara estancada en el celuloide, en 2008 apareció el IMAX Digital. Este sistema es más asequible ya que utiliza dos proyectores 2K, lo que permitió que la tecnología IMAX creciera exponencialmente, pasando de unas 300 pantallas a más de mil en pocos años. Actualmente, se utilizan proyectores láser que ofrecen colores mucho más vivos y unos negros profundos que el cine tradicional no puede imitar.
Además, IMAX ha creado el programa Filmado en IMAX. Esto es básicamente un sello de calidad que certifica que ciertas cámaras digitales (como la Arri Alexa LF o la Red V-Raptor) tienen la resolución suficiente para ser proyectadas en sus pantallas gigantes sin perder calidad, facilitando que más directores se animen a usar el formato.
Cámaras Certificadas y sus Resoluciones
- Arri Alexa LF: 4.5K
- Blackmagic URSA Mini Pro 12K: 12K
- Red Ranger Monstro: 8K
- Sony CineAlta Venice: Resolución de alta gama
- Canon EOS C70: 4K
El sonido y la profundidad: Más allá de la imagen
No todo es vista. El sonido en estas salas está diseñado a medida para cada espacio, utilizando altavoces de alta potencia que crean un audio tridimensional. No escuchas el ruido solo desde delante, sino que el sonido te envuelve desde todas las direcciones, logrando que la precisión acústica sea total.
En cuanto al 3D, IMAX lo lleva a otro nivel. Utilizan dos lentes separadas por 64 mm, que es la distancia interocular humana, para engañar al cerebro y crear una profundidad real. A diferencia de otros sistemas 3D que pueden verse oscuros o distorsionados, la proyección de IMAX es más brillante y clara.
Christopher Nolan: El defensor del celuloide
No se puede hablar de IMAX sin mencionar a Christopher Nolan. Este director es un purista del cine analógico y ha luchado durante años para que el formato de 70 mm no desaparezca. Mientras otros se pasan al digital por comodidad, Nolan ha presionado a la compañía para crear cámaras más manejables y silenciosas.
En películas como Interstellar u Oppenheimer, Nolan utilizó el formato en escenas clave, pero ha llevado esto al extremo con La Odisea (2026). Este proyecto es un hito histórico porque es la primera película rodada íntegramente con cámaras IMAX de película física. Para lograrlo, tuvo que lidiar con el hecho de que los rollos duran apenas tres minutos, obligando a los actores a quedarse quietos mientras se cambiaba la película.
Aventuras en la Realidad Virtual y curiosidades
IMAX también ha intentado conquistar la realidad virtual (VR) aliándose con StarVR para crear cascos de gama alta con una resolución 5K y un campo de visión de 220 grados. Aunque abrieron centros de VR en ciudades como Mánchester o Los Ángeles, el proyecto fue demasiado ambicioso y algunos centros tuvieron que cerrar, aunque la experimentación sigue siendo parte de su ADN.
Como dato curioso, la pantalla más grande del planeta se encuentra en Leonberg, Alemania, con unas dimensiones impresionantes de 38 por 22 metros. Además, la empresa fue reconocida por la Academia con un Óscar a los logros científicos en 1996 por su capacidad de innovar en la exhibición de gran formato.
El ecosistema IMAX ha logrado convertir la visita al cine en un evento extraordinario, fusionando la potencia del formato 15/70 con la versatilidad del láser digital y el compromiso de cineastas que entienden la pantalla grande como el único refugio real contra el consumo rápido de contenidos en móviles o tablets.