- Plataforma ARM basada en Linux con procesador Rockchip RK3576 y NPU dedicada para IA local.
- Diseño modular con expansión PCIe, M.2 y doble puerto Gigabit Ethernet para auditorías de red.
- Enfoque de desarrollo comunitario y transparente orientado a la Capa 1 del modelo OSI.
- Sistema operativo Flipper OS basado en Debian con soporte nativo del kernel mainline.
Si te apasiona el mundillo del pentesting y trastear con electrónica, seguro que te suena el Flipper Zero. Aquella pequeña herramienta se convirtió en un icono casi de la noche a la mañana, pero ahora la compañía quiere dar un salto cualitativo brutal. No hablamos de una simple actualización, sino de un proyecto mucho más ambicioso llamado Flipper One, un auténtico cyberdeck compacto que fusiona la potencia de Linux con un hardware modular y la capacidad de procesar inteligencia artificial de forma local.
Lo más curioso de todo este despliegue es que el equipo no ha esperado a tener el producto terminado para enseñarlo. Han optado por una estrategia de laboratorio abierto, invitando a ingenieros, desarrolladores y usuarios avanzados a meter mano en el diseño final. Es una jugada arriesgada pero muy honesta, ya que permite que el feedback de la comunidad moldee la herramienta antes de que llegue a las estanterías, alejándose del modelo cerrado de la industria tecnológica convencional.
Un salto técnico: De gadget a ordenador portátil
Para entender el Flipper One hay que dejar de verlo como un juguete hacker y empezar a mirarlo como un ordenador Linux portátil. Mientras que el Zero se centraba en la radiofrecuencia y el control de acceso offline, el One ataca lo que ellos llaman la «Capa 1», dominando todo aquello que lleve una IP, la computación de alto rendimiento y el análisis de datos masivos. Es, básicamente, un sueño hecho realidad para quienes llevan años montando sus propios equipos con Raspberry Pi y carcasas impresas en 3D.
El corazón de esta bestia es el SoC Rockchip RK3576, un procesador ARM de ocho núcleos (cuatro Cortex-A72 para la potencia y cinco Cortex-A53 para el ahorro energético) acompañado de 8 GB de memoria RAM. Para que te hagas una idea, esto lo sitúa muy por encima de cualquier microcontrolador básico, permitiéndole gestionar escritorios completos y aplicaciones de seguridad ofensiva sin despeinarse.

Arquitectura híbrida y conectividad extrema
Una de las decisiones más inteligentes de diseño es el uso de una arquitectura dual. El sistema cuenta con un RP2350 de Raspberry Pi que se encarga de las tareas básicas como la energía, los botones y la pantalla, mientras que el Rockchip se encarga de ejecutar el sistema operativo pesado. Esto permite que el dispositivo sea reactivo y que controles básicos funcionen incluso cuando la CPU principal está en reposo.
En cuanto a la conectividad, el Flipper One es prácticamente una navaja suiza de red. Incluye dos puertos Gigabit Ethernet, Wi-Fi 6E de triple banda y la posibilidad de añadir 5G o LTE mediante un módem M.2. Para los que buscan expandir el hardware, dispone de una ranura M.2 compatible con PCIe, USB y SATA, lo que abre la puerta a instalar discos SSD ultrarrápidos o tarjetas SDR para análisis de radio avanzado.
Software libre y la apuesta por la IA local
El sistema operativo, bautizado como Flipper OS, está basado en Debian y utiliza un entorno llamado FlipCTL, optimizado para su pantalla de siete pulgadas. Pero lo más potente es su compromiso con el código abierto. Gracias a una alianza con Collabora, buscan que el soporte del procesador entre directamente en la rama principal (mainline) del kernel de Linux, eliminando esos molestos controladores propietarios o blobs binarios que suelen cerrar el hardware ARM.
Y como no podía faltar en los tiempos que corren, el dispositivo integra una NPU de 6 TOPS. Esto no es solo marketing; permite ejecutar un modelo de lenguaje llamado Flipper AI de forma totalmente local. Esto significa que puedes tener un asistente de terminal o herramientas de scripting asistido por lenguaje natural sin necesidad de estar conectado a la nube, manteniendo la privacidad y la autonomía en campo.
Usos reales y el desafío del mercado
Más allá del hacking tradicional, este equipo es una joya para los administradores de sistemas. Se puede usar como un router portátil, puerta de enlace VPN o una estación de trabajo para análisis de tráfico con Wireshark. Además, gracias a su salida HDMI 2.1, puedes conectarlo a un monitor 4K y transformarlo en un ordenador de escritorio con KDE Plasma en un abrir y cerrar de los ojos.
Claro que no todo es color de rosa. Se especula que el precio podría rondar los 350 o 400 dólares, lo que lo pone en competencia directa con mini PCs o tablets económicas. El reto de Flipper Devices será demostrar que su modularidad y su filosofía de transparencia justifican ese desembolso frente a opciones más genéricas.
Esta ambiciosa plataforma busca llenar un hueco vacío en el mercado, ofreciendo un equilibrio entre la potencia de un PC y la portabilidad de un gadget de seguridad. Al integrar hardware de alto rendimiento con un ecosistema donde cualquiera puede enviar un pull request en GitHub, el dispositivo se perfila como el referente definitivo para la comunidad maker y los profesionales de la ciberseguridad que huyen de los sistemas cerrados.