- Mantener macOS y las apps actualizadas mejora la seguridad, el rendimiento y la compatibilidad del Mac.
- Antes de actualizar es clave comprobar compatibilidad, hacer copia de seguridad y asegurar espacio libre suficiente.
- El panel Actualización de software centraliza las descargas, instalaciones y ajustes de actualizaciones automáticas.
- Si surgen errores, hay soluciones: modo seguro, reinstalación desde Recuperación, utilidades de disco y software de recuperación de datos.
La buena noticia es que hoy en día el proceso está muy pulido y, si lo preparas bien, puedes dejar que el propio Mac haga casi todo el trabajo en segundo plano. Aun así, conviene conocer el procedimiento completo, las diferencias entre versiones (High Sierra, Catalina, Monterey, Ventura, Sonoma, Sequoia, etc.), cómo hacer copias de seguridad, cómo activar las actualizaciones automáticas y qué hacer si la instalación se atasca o da error.
Por qué merece la pena actualizar a una nueva versión de macOS
Mantener macOS al día es probablemente la mejor medida de seguridad que puedes aplicar a tu Mac. Cada versión incorpora parches frente a vulnerabilidades y fallos que, de no corregirse, pueden dejar la puerta abierta a ataques, pérdida de datos o comportamientos extraños del sistema.
Más allá de la seguridad, las actualizaciones traen mejoras de rendimiento y eficiencia energética. En muchos casos el sistema gestiona mejor la memoria, optimiza procesos en segundo plano y puede alargar la autonomía de los portátiles sin que tengas que tocar nada.
También hay un factor de compatibilidad: las apps actuales se diseñan pensando en los macOS más recientes. Si te quedas anclado en una versión antigua, llegará un momento en el que ciertas aplicaciones dejarán de actualizarse o directamente no funcionarán.
No hay que olvidar el apartado de funciones: nuevas versiones como Sonoma o Sequoia añaden cambios en la pantalla de bloqueo, opciones de personalización, mejoras en Safari, Mail o la app Fotos. Si tu Mac es compatible, tiene sentido aprovechar todo ese extra de funcionalidad.
Por el lado contrario, ignorar las actualizaciones de manera sistemática aumenta el riesgo de vulnerabilidades y de que el Mac vaya cada vez más lento. A medio plazo, es mucho más probable que termines teniendo que formatear, reinstalar desde cero o depender de herramientas de recuperación de datos.

Comprobar compatibilidad y versión actual de macOS
Antes de lanzarte a actualizar a lo loco, es básico confirmar dos cosas: qué versión de macOS estás usando y si tu modelo de Mac es compatible con la nueva versión que quieres instalar.
Para ver la versión actual de macOS, haz clic en el menú Apple y entra en “Acerca de este Mac”. Ahí verás el nombre del sistema (por ejemplo, macOS Monterey, Ventura, Sonoma o Sequoia) y el número de versión.
En cuanto a la compatibilidad, Apple publica en su web oficial la lista exacta de modelos que pueden instalar cada versión de macOS. Lo ideal es ir a la sección de soporte de macOS, localizar la versión que te interesa (por ejemplo, macOS Sonoma) y revisar si tu Mac aparece en el listado de equipos compatibles.
Además de la compatibilidad por modelo, es importante comprobar el espacio libre en el disco. Las versiones recientes (Sonoma, Sequoia, etc.) suelen requerir bastante más espacio que las antiguas, así que intenta tener al menos 20 GB libres, mejor aún entre el 15 % y el 20 % del almacenamiento total.
Si tu Mac es muy antiguo y no aparece en las listas de soporte, es posible que esté ya fuera del ciclo de actualizaciones principales. En ese caso puedes seguir recibiendo parches menores un tiempo, pero no podrás saltar a las versiones más recientes de macOS de forma oficial.
Preparar el Mac antes de actualizar

Un paso que muchos usuarios se saltan y luego lamentan es la preparación previa. Antes de instalar una nueva versión de macOS conviene invertir unos minutos en dejar todo listo: minimizarás riesgos y evitarás dramas con tus datos.
Lo primero y más importante es la copia de seguridad. El método más cómodo es usar Time Machine, el sistema de copias integrado en macOS. Solo tienes que conectar un disco externo compatible, ir a Ajustes del Sistema > General > Time Machine, elegir la unidad y permitir que se haga una copia completa de tu Mac.
Si prefieres algo más manual o quieres duplicar la seguridad, también puedes utilizar iCloud Drive para guardar documentos clave en la nube o arrastrar carpetas importantes a un disco externo. En portátiles como el MacBook Air o Pro es habitual combinar Time Machine con iCloud para cubrirlo todo.
Además de la copia de seguridad, es buena idea cerrar todas las apps abiertas y guardar cualquier documento en el que estés trabajando. Mientras menos procesos se estén ejecutando durante la instalación, menos posibilidades hay de encontrarte con bloqueos raros.
Otro paso útil es ejecutar la Utilidad de Discos (Aplicaciones > Utilidades > Utilidad de Discos) y lanzar la opción “Primeros Auxilios” sobre el disco principal. Esto ayuda a detectar y reparar errores de sistema de archivos antes de que la actualización los agrave.
Por último, asegúrate de que el Mac está conectado a la corriente si se trata de un portátil, y evita actualizar durante tormentas eléctricas o con la batería casi vacía. Un corte de corriente en mitad de la instalación es una receta casi segura para problemas.
Cómo actualizar macOS desde Ajustes del Sistema

En las versiones modernas del sistema, el mecanismo principal para actualizar se llama “Actualización de software” dentro de Ajustes del Sistema. Esta herramienta se encarga de buscar, descargar e instalar tanto actualizaciones menores como grandes versiones nuevas de macOS, siempre que tu Mac sea compatible.
Para abrirla de forma rápida puedes tirar de Spotlight: pulsa Comando + Espacio, escribe “Actualización de software” y pulsa Intro. Otra forma es ir al menú Apple > Ajustes del Sistema, y dentro de la barra lateral seleccionar “General” y luego “Actualización de software”.
Al entrar en ese panel, tu Mac comprobará de manera automática si hay actualizaciones disponibles. Si hay una nueva versión para tu equipo, verás opciones como “Actualizar ahora”, “Mejorar” o “Reiniciar ahora”, según se trate de un parche menor o un salto de versión (por ejemplo, de Ventura a Sonoma).
Si el sistema indica que “El Mac está actualizado” pero quieres asegurarte, puedes pulsar en “Buscar actualización”, usar el atajo Comando + R o incluso cerrar y reabrir la ventana para forzar una búsqueda nueva.
Cuando arrancas la instalación, el sistema te pedirá la contraseña de administrador del Mac (la misma con la que inicias sesión). A partir de ahí comenzará la descarga, seguida de la fase de instalación, durante la cual el equipo se reiniciará varias veces, mostrará barras de progreso y, en ocasiones, pantallas en blanco o negras durante un rato.
Es muy importante que no cierres la tapa del portátil ni fuerces el reposo del Mac mientras dura la instalación. Dependiendo del modelo de equipo, la velocidad del disco y el tipo de actualización (menor o mayor), el proceso puede llevar entre 20 y 40 minutos o incluso más de una hora.
Actualización en macOS Monterey y versiones anteriores
Si todavía usas una versión algo más antigua como macOS Monterey o anteriores, el panel de configuración cambia ligeramente de nombre y aspecto, pero el fondo del proceso es prácticamente el mismo.
En estos casos, debes entrar en Preferencias del Sistema y buscar el icono “Actualización de software”. Al hacer clic, el sistema consultará los servidores de Apple y te mostrará las actualizaciones disponibles para tu modelo, ya sean parches de seguridad o una versión completa nueva.
Si no ves el apartado de Actualización de software por ninguna parte, puede que tu Mac sea muy antiguo o que tengas que acceder a la App Store para ciertas versiones. Desde la tienda de apps de Apple también es posible descargar instaladores completos de macOS cuando están disponibles.
En equipos más viejos (High Sierra, Sierra, El Capitan, etc.) es habitual que tengas que abrir directamente la App Store, ir a la pestaña “Actualizaciones” y comprobar si aparece una nueva versión de macOS en la lista. En ese caso, bastará con pulsar en Descargar y seguir las instrucciones, y si necesitas actualizar desde High Sierra a Mojave consulta la guía correspondiente.
En todos estos escenarios, el mensaje de “El Mac está actualizado” significa que, para ese modelo concreto y esa rama de sistema, no hay nada más que instalar. Es decir, o bien no eres compatible con la versión más reciente o simplemente ya la tienes.
Activar las actualizaciones automáticas en macOS

Si no quieres estar pendiente de entrar cada poco en Actualización de software, puedes dejarlo todo en piloto automático. macOS permite activar las actualizaciones automáticas tanto del sistema como de las apps de la App Store, de forma que tu Mac se mantenga siempre razonablemente al día.
En macOS modernos, entra en Ajustes del Sistema > General > Actualización de software y activa la opción “Actualizaciones automáticas”. De este modo el sistema buscará nuevas versiones con regularidad e intentará instalarlas cuando no estés usando el equipo, normalmente por la noche.
En Macs con versiones algo más antiguas, puedes encontrar opciones similares en Preferencias del Sistema > App Store o en el propio panel de Actualización de software. Ahí verás casillas para descargar actualizaciones automáticamente e instalarlas.
Ten en cuenta que las grandes versiones de macOS suelen tardar unas semanas en activarse como actualización automática para todo el mundo. Apple prefiere hacer un despliegue progresivo para asegurarse de que no aparece ningún fallo grave antes de empujar la actualización a millones de equipos.
Entre las ventajas de este sistema destacan: más seguridad al recibir rápido los parches críticos, menos trabajo manual y un rendimiento más estable en el tiempo. La contrapartida es que, si dependes de un software muy específico, quizá prefieras desactivar la instalación automática de las grandes versiones para probar primero la compatibilidad.
En lo que respecta a las apps, la propia App Store incluye una opción “Actualizar todo” en la pestaña Actualizaciones, y también ajustes para que se descarguen e instalen las nuevas versiones sin intervención por tu parte.
Actualizar manualmente el Mac a la última versión disponible
Aunque tengas las actualizaciones automáticas activadas, puede que quieras tomar la iniciativa en un momento concreto, por ejemplo cuando sale una versión importante de macOS. Actualizar manualmente es tan sencillo como abrir el panel de Actualización de software desde Ajustes del Sistema o Preferencias del Sistema.
Cada vez que entras en ese panel, macOS comprueba si hay actualizaciones pendientes. Si las hay, aparecerá un botón para “Actualizar ahora” o “Descargar e instalar”, y verás información básica sobre el contenido de la actualización.
En ocasiones, la descarga ya se ha hecho en segundo plano y solo queda instalar. En ese caso el botón suele mostrar algo como “Reiniciar ahora” o “Instalar ahora”. Antes de pulsarlo, asegúrate de haber guardado tu trabajo y cerrado las aplicaciones importantes.
Durante el proceso, el Mac puede mostrar el logotipo de Apple con una barra de progreso que avanza a trompicones, alternar entre pantallas negras o blancas y reiniciarse varias veces. Mientras veas cambios cada cierto tiempo, es normal que parezca “lento”.
Si tu equipo no está especialmente actualizado (por ejemplo, vienes de una versión de hace dos o tres años), la mejora suele ser bastante notable: más funciones, mejor integración con servicios de Apple y, en muchos casos, un comportamiento general más fluido.
Actualizar las aplicaciones instaladas en el Mac
Actualizar el sistema está muy bien, pero si las aplicaciones no se renuevan, al final los problemas de compatibilidad aparecerán igual. Lo ideal es tener tanto macOS como las apps al día.
Para las apps que has descargado desde la App Store, abre la App Store y entra en la pestaña “Actualizaciones” de la barra lateral. Si hay versiones nuevas disponibles, puedes instalarlas una a una o pulsar “Actualizar todo” para hacerlo de golpe.
Con las aplicaciones de fuera de la App Store el proceso varía. En muchos casos las propias apps incorporan un sistema de actualización integrado que te avisará al abrirlas y te ofrecerá descargar la nueva versión.
Si no es así, tendrás que visitar la web del desarrollador, descargar el instalador más reciente y reemplazar la versión antigua. Aquí es donde tiene sentido usar herramientas de terceros específicas que centralizan este proceso, pero no son imprescindibles.
Mantener también las apps al día ayuda a que saques partido de las mejoras de compatibilidad con la última versión de macOS, nuevas funciones y parches de seguridad para los programas que más usas a diario.
Problemas frecuentes al actualizar macOS y cómo solucionarlos
Aunque la mayoría de las veces la actualización transcurre sin sobresaltos, no siempre sale todo perfecto. Pueden aparecer errores de descarga, instalaciones que se quedan atascadas o mensajes tipo “No se pudo instalar macOS en su computadora”. La clave es no entrar en pánico y seguir un orden.
Si el problema es que la actualización ni siquiera se descarga, comprueba primero el estado de los servidores de Apple desde la página oficial de “Estado del sistema”. Cuando se lanza una gran versión, millones de usuarios se conectan a la vez y pueden surgir saturaciones.
También es recomendable probar con una conexión más estable, preferiblemente por cable Ethernet o un Wi‑Fi fiable. Si la descarga parece “enganchada”, cancela el proceso desde la App Store o desde el propio panel de Actualización de software y vuelve a iniciarlo.
Otra opción cuando hay fallos repetidos es descargar el instalador completo de macOS desde la web de soporte de Apple. Estos instaladores “combo” pueden corregir instalaciones parciales o dañadas, ya que reescriben buena parte de los archivos del sistema.
Si el problema aparece durante la instalación (barra de progreso que no avanza, pantalla en blanco durante mucho rato, etc.), primero espera un tiempo prudencial: algunas actualizaciones gordas pueden tardar más de una hora. Puedes pulsar Comando + L para ver el registro de instalación y comprobar si sigue habiendo actividad.
Qué hacer si la actualización se queda bloqueada o aparece un error
Cuando ya ha pasado demasiado tiempo (por ejemplo, más de dos horas sin ningún avance) y sospechas que la instalación se ha congelado del todo, hay varios pasos que puedes seguir. El primero es forzar el apagado del Mac manteniendo pulsado el botón de encendido hasta que se apague, esperar unos segundos y volver a encenderlo.
Si macOS arranca con normalidad, vuelve a entrar en el panel de Actualización de software o en la App Store para comprobar el estado de la actualización. Puede que se reanude sola o que te ofrezca instalar de nuevo.
Si el problema persiste, es muy práctico arrancar en modo seguro (mantén la tecla Mayús al encender el Mac). En este modo se cargan menos extensiones y procesos, lo que reduce las probabilidades de conflicto durante la instalación.
Otro recurso útil es reiniciar la NVRAM y PRAM (en Macs Intel) manteniendo pulsadas las teclas Comando + Opción + P + R durante unos 20 segundos al encender. Este reseteo puede solucionar problemas relacionados con ajustes de arranque o configuraciones corruptas.
Si nada de lo anterior funciona, puedes entrar en el modo de recuperación pulsando Comando + R al arrancar. Desde ahí tienes la opción de reinstalar macOS sobre la versión actual, restaurar una copia de Time Machine o usar de nuevo la Utilidad de Discos para reparar el volumen.
En casos extremos, también se puede crear un instalador USB de macOS y arrancar desde él para instalar el sistema desde cero o forzar una reinstalación limpia. Aquí es donde se agradece especialmente tener una copia de seguridad reciente de tus datos.
Errores comunes: almacenamiento, compatibilidad, fecha y otros detalles
Entre las causas más habituales de que una actualización falle está la falta de espacio. Tu Mac necesita varios gigas libres para descargar los archivos y preparar la instalación. Lo recomendable es contar con al menos 15-20 GB disponibles.
Otra razón recurrente es que tu Mac sea demasiado antiguo para la versión a la que intentas actualizar. Si el instalador detecta que el hardware no cumple los requisitos, se negará a continuar. Lo mejor en este escenario es buscar en la web de Apple qué versiones máximas admite tu modelo.
Un detalle que a veces pasa desapercibido es la fecha y hora del sistema. Si las tienes configuradas manualmente y no coinciden con la realidad, los servidores de Apple pueden rechazar la conexión. Para evitarlo, ve a Preferencias del Sistema o Ajustes del Sistema > Fecha y hora y marca la opción de ajustarlas automáticamente.
Tampoco hay que descartar problemas puntuales en los propios servicios de Apple. Si sospechas que es algo global, puedes revisar de nuevo la página de Estado del sistema y comprobar que el apartado de “Actualizaciones de software de macOS” aparece en verde.
Cuando después de actualizar notas inestabilidad, cuelgues o apps que se cierran de repente, puedes probar a reiniciar el Mac, revisar los elementos de inicio de sesión en Ajustes del Sistema > General > Elementos de inicio de sesión y eliminar los que no necesites para aligerar el arranque.
Optimizar el Mac después de actualizar
Una vez que la actualización ha terminado y el Mac arranca con normalidad, aún puedes hacer un par de cosas para rematar el proceso. Lo primero es reiniciar el equipo de nuevo para limpiar cachés temporales y terminar de asentar los cambios.
Después, conviene volver al panel Ajustes del Sistema > General > Actualización de software para comprobar si hay parches adicionales pendientes, ya que a veces una versión grande viene seguida de una o dos actualizaciones menores en pocos días.
Si notas el sistema algo perezoso, puedes reducir efectos visuales y animaciones desde Ajustes del Sistema > Accesibilidad > Pantalla. Esto se nota especialmente en Macs más veteranos que han podido actualizarse a una versión moderna de macOS justita de recursos.
También es recomendable organizar el escritorio y evitar acumular cientos de archivos y carpetas en él. Cada elemento en el escritorio se gestiona como una ventana independiente y puede afectar al rendimiento general si hay demasiados.
Por último, puedes recurrir a la Utilidad de Discos (Aplicaciones > Utilidades > Utilidad de Discos) para ejecutar “Primeros Auxilios” en el volumen principal y asegurarte de que no haya errores residuales tras la actualización.
Recuperar datos si algo sale mal durante la actualización
Aunque no es lo habitual, a veces una actualización se tuerce y termina provocando la pérdida de archivos o volúmenes que no montan correctamente. Si no tenías copia de seguridad, aún puedes recurrir a software de recuperación de datos diseñado para macOS.
Estas herramientas suelen ser capaces de escanear discos duros, SSD, unidades externas, tarjetas de memoria e incluso copias de Time Machine para localizar archivos borrados o inaccesibles tras un fallo del sistema, un formateo accidental o un ataque de malware.
El procedimiento general suele ser similar: eliges el disco o volumen donde perdiste los datos, lanzas un escaneo profundo y, tras revisar los resultados, seleccionas los archivos que quieres recuperar. Siempre es recomendable guardar esa información rescatada en una unidad distinta a la que estás analizando.
Incluso aunque tengas Time Machine configurado, disponer de una herramienta de recuperación puede marcar la diferencia en escenarios complicados (por ejemplo, cuando la copia de seguridad es antigua o se ha dañado parcial o totalmente).
Sea cual sea la vía que elijas, la lección es clara: tener una buena política de copias de seguridad antes de actualizar ahorra muchos sustos y horas de trabajo de recuperación. Una vez te ves en la situación de buscar ficheros perdidos, aprecias de verdad lo que vale una copia hecha a tiempo.
Si repasas todo lo anterior verás que actualizar a una nueva versión de macOS puede ser un proceso muy tranquilo siempre que prepares bien el terreno: comprueba la compatibilidad de tu Mac, haz copia de seguridad, libera espacio, usa Actualización de software o la App Store para instalar la versión más reciente, activa las actualizaciones automáticas si te encaja y, ante cualquier fallo, tira de los modos de recuperación y soluciones de problemas. Con estos pasos controlados mantendrás tu equipo seguro, rápido y listo para aguantar muchos años más.
