- Diferentes modalidades de alojamiento, desde el uso del propio ordenador hasta el alquiler de VPS o servidores en la nube.
- Requerimientos técnicos de hardware y red necesarios para garantizar una experiencia fluida sin lags.
- Procedimientos detallados para la instalación de servidores dedicados en entornos Windows y Linux.
- Métodos avanzados para la implementación de mods y la gestión de copias de seguridad del mundo.
Si te has flipado con la ambientación nórdica de Valheim, sabrás que la verdadera chicha del juego está en el modo cooperativo. Aunque jugar con colegas es sencillo, llega un punto en el que quieres que tu mundo esté siempre disponible sin que el anfitrión tenga que estar conectado, y ahí es donde entra en juego el servidor dedicado. Pasar de una partida local a un servidor propio te da un control total y una estabilidad que notarás desde el primer minuto.
Montar este sistema puede parecer un mundo, especialmente si no eres un hacha con la informática, pero no te rayes. Dependiendo de cuánto quieras complicarte la vida, puedes optar por soluciones automáticas o meterte en el barro con instalaciones manuales en Linux. En esta guía te soltamos todo lo que necesitas saber para que tú y tu clan podáis conquistar el décimo mundo sin que el servidor explote en el intento.
Opciones de alojamiento: ¿Dónde ponemos el servidor?

Antes de empezar a instalar cosas, tienes que decidir dónde va a vivir tu servidor. Tienes básicamente tres caminos. Primero, puedes usar tu propio ordenador; es lo más rápido y gratis, pero consume recursos de tu PC y requiere que tengas el equipo encendido para que otros entren. Segundo, puedes alquilar un VPS o servidor dedicado con proveedores como Hostinger o IONOS, lo que te asegura que el servidor esté online 24/7 y que el lag sea mínimo gracias a sus conexiones profesionales.
Por último, existe la opción de usar servidores en la nube como Oracle Cloud. Esta alternativa es una joya para los más currantes, ya que permiten crear instancias gratuitas (aunque ahora son más limitadas en RAM y CPU), permitiéndote gestionar tu propia máquina virtual con Linux. Sea cual sea tu elección, recuerda que un servidor dedicado evita que el rendimiento caiga cuando hay muchos jugadores interactuando con el mapa o construyendo bases colosales.
Requisitos técnicos para que el servidor vuele

No hace falta que tengas un superordenador de la NASA, pero tampoco puedes irte al mínimo si no quieres que el juego vaya a tirones. En cuanto al procesador, con dos núcleos a 2,8 GHz vas bien, aunque si sois un grupo grande, lo ideal es saltar a cuatro núcleos para evitar cuellos de botella. El punto crítico aquí es la memoria RAM; mientras que 2 GB pueden bastar para empezar, lo recomendable para una experiencia estable es tener al menos 8 GB, llegando a los 16 GB si planeáis meter a diez personas y llenar el mundo de estructuras.
En el apartado de almacenamiento, Valheim no es muy tragón. Con unos 5 GB de espacio libre tienes más que suficiente para el software y el mundo. Lo que sí debe ser sólido es tu conexión a internet. Para que no haya lag, necesitas una velocidad de subida decente. Si usas tu propio PC, asegúrate de que tu router no limite el ancho de banda, ya que la estabilidad de la conexión es lo que diferencia una partida épica de una sesión llena de desconexiones frustrantes.
Montaje en Windows paso a paso

Si prefieres no complicarte con líneas de comandos, Windows es tu sitio. Lo primero es ir a Steam, entrar en la biblioteca y, en el filtro de juegos, marcar la casilla de Herramientas. Ahí busca «Valheim Dedicated Server» e instálalo. Una vez hecho, haz clic derecho sobre la herramienta, ve a Administrar y luego a Examinar archivos locales. Verás un archivo llamado start_headless_server.bat; te recomiendo hacer una copia de este archivo y ponerle un nombre como «mi_servidor.bat» para no cargarme el original.
Ahora abre ese archivo con el Bloc de Notas y edita los parámetros. El campo -name es para el nombre que verán los demás, -world es el nombre de tu partida, y -password debe tener al menos 5 caracteres. Si quieres que cualquiera lo encuentre, pon -public 1, y si prefieres que sea un club privado, ponlo en 0. Un detalle importante es añadir -crossplay si tienes amigos que juegan en consolas. Para terminar, debes abrir el puerto 2456 (TCP y UDP) en tu router y permitir que la aplicación pase por el Firewall de Windows seleccionando redes privadas.
Configuración avanzada en Linux (Debian/Ubuntu)

Para los que buscan el máximo rendimiento y control, Linux es el camino. Si usas un VPS, lo ideal es conectar vía SSH usando herramientas como PuTTY. Lo primero es actualizar el sistema con sudo apt update y sudo apt upgrade. Para instalar el servidor, necesitarás SteamCMD, que es la versión de consola de Steam. Es vital crear un usuario dedicado (por ejemplo, llamado «valheim») para no ejecutar todo como root, lo cual sería un riesgo de seguridad innecesario.
Tras instalar SteamCMD, descarga el servidor con el comando app_update 896660. Si quieres que el servidor no se apague al cerrar la terminal, tienes dos opciones: usar screen, que crea una sesión virtual que puedes dejar corriendo en segundo plano, o crear un servicio de systemd. Este último es lo más profesional, ya que permite que el servidor se reinicie automáticamente si el sistema se cae o si hay un fallo crítico, asegurando una disponibilidad total para tus compañeros vikingos.
Gestión de Mods y Mantenimiento
Si el juego base se te queda corto, puedes instalar mods usando BepInEx. En Linux, esto implica subir los archivos del pack a la carpeta del servidor mediante un cliente SFTP como Filezilla. Una vez instalado el núcleo, los mods en formato .dll se arrastran simplemente a la carpeta plugins. Ten cuidado, ya que algunos mods pueden causar inestabilidad en el guardado automático; una buena práctica es ajustar el intervalo de guardado o hacerlo manualmente antes de salir.
El mantenimiento es clave para que el servidor no se degrade. Se recomienda reiniciar la instancia al menos una vez por semana para limpiar la memoria y aplicar actualizaciones de seguridad del sistema operativo. Además, es fundamental realizar copias de seguridad periódicas de las carpetas valheim_data y los archivos del mundo. No hay nada peor que perder cientos de horas de construcción por un archivo corrupto, así que automatiza tus backups siempre que puedas.
Solución de problemas comunes
Es normal que al principio el servidor no aparezca en la lista pública; a veces tarda unos 15 minutos en propagarse. Si tus amigos no pueden entrar, revisa dos veces que los puertos 2456 a 2458 estén abiertos tanto en el firewall del servidor como en el router. En entornos de nube como Oracle, recuerda que debes configurar las reglas de entrada en el panel de control de la red virtual, no basta con hacerlo dentro de la máquina Linux.
Si notas que el servidor va lento a pesar de tener buen hardware, comprueba que no haya otros procesos consumiendo la CPU. En Linux, herramientas como htop o glances te permiten ver en tiempo real qué está pasando. Si el problema persiste, considera aumentar la RAM, ya que Valheim tiende a consumir más memoria a medida que el mundo se expande y hay más construcciones complejas dispersas por el mapa.
Tener un servidor propio es la mejor forma de vivir la experiencia completa de Valheim, ya sea optando por la sencillez de Windows, la potencia de un VPS Linux o la flexibilidad de la nube. Lo más importante es equilibrar la potencia del hardware con una correcta apertura de puertos y un mantenimiento constante de las copias de seguridad para evitar sustos. Con el servidor ya activo y los mods configurados, solo queda reunir a la banda y empezar a construir la aldea más gloriosa de todo el purgatorio.