- Antes de tocar nada, distingue si el fallo está en la red WiFi local o en la salida a Internet.
- Comprueba por orden dispositivos, router, cableado y número de equipos conectados.
- Actualiza y restablece drivers, ajustes de red, DNS y firmware del router si es necesario.
- Revisa antivirus, firewall, VPN y posibles apps o malware que interfieran en la conexión.
Si de repente tu WiFi empieza a ir mal, no eres la única persona peleándose con el router. Cortes de conexión, velocidades ridículas o ese temido mensaje de “conectado, sin Internet” son problemas mucho más comunes de lo que parece, tanto en móviles como en ordenadores y otros dispositivos.
La buena noticia es que, en la mayoría de casos, puedes arreglar los problemas de WiFi tú mismo con un poco de método, sin volverte loco ni tocar configuraciones raras. En esta guía verás, paso a paso, cómo saber si el fallo está en el móvil, en el PC, en el router o en tu proveedor de Internet, y qué hacer exactamente en cada caso.
Primer paso: averiguar si el problema es del WiFi o de Internet
Antes de tocar nada, conviene distinguir si el problema está en la red WiFi local o en la salida a Internet. WiFi e Internet no son lo mismo: el WiFi es el “cable invisible” entre tus dispositivos y el router; Internet es el “agua” que llega hasta ese router desde tu proveedor.
Puede darse el caso de que estés perfectamente conectado al WiFi pero sin acceso a Internet. Es como tener la tubería en casa en perfecto estado, pero sin agua circulando. En ese caso, el fallo suele estar en el router, el módem o el proveedor, no en el móvil u ordenador.
Lo primero es comprobar si el mensaje que ves es del tipo “Conectado, sin Internet” o “Sin acceso a Internet”. Si es así, tu dispositivo habla con el router, pero el router no consigue sacar tráfico fuera.
Un truco muy útil es intentar entrar en la página de administración del router desde un navegador, escribiendo 192.168.1.1 o 192.168.0.1 en la barra de direcciones. Si esa página carga, tu equipo se comunica bien con el router; si aun así no puedes abrir webs externas, el problema está en la conexión a Internet o en la configuración de red.
También puedes conectar otro dispositivo a la misma red WiFi (móvil, tablet, portátil). Si todos fallan igual, apunta a router/operadora; si solo falla uno, el culpable es probablemente ese equipo.
Revisar lo básico: señal, ubicación del router y número de dispositivos
Uno de los problemas más habituales es que la señal WiFi llegue con poca fuerza o se corte según te mueves. Si las barras de cobertura suben y bajan o se queda en una sola, es normal que tengas cortes, lentitud o que ni siquiera inicie sesión.
La colocación del router importa mucho: lo ideal es un punto más o menos céntrico, elevado y abierto, sin meterlo en un mueble cerrado ni dejarlo pegado a un rincón o al suelo. Si tiene antenas externas, comprueba que estén bien enroscadas y orientadas en vertical.
Las paredes gruesas, los tabiques con metal, los muebles grandes o incluso electrodomésticos como microondas y teléfonos inalámbricos pueden fastidiar la señal, sobre todo en la banda de 2,4 GHz. También las redes de los vecinos si están en los mismos canales saturados.
Otro factor que se pasa por alto es el número de dispositivos conectados a la vez y saber qué equipos deberías cablear. Aunque teóricamente un router puede manejar decenas de equipos, en la práctica, si tienes 10, 15 o 20 cacharros tirando de vídeo, juegos online o descargas, la red se viene abajo. Algunos routers incluso limitan explícitamente el número de conexiones simultáneas y directamente no dejan entrar más.
Identificar si el problema está en el móvil, el ordenador o la red
Una vez descartado que sea simplemente mala cobertura, toca ver si el fallo está en un solo dispositivo o afecta a toda la red. Este paso ahorra muchísimo tiempo.
Prueba a conectarte a la misma red con otro dispositivo. Si ese otro funciona sin problemas, el problema está en el primer equipo (móvil, portátil, PC de sobremesa…). Si ambos fallan, mira si puedes conectarte con tu móvil a otra red WiFi diferente (casa de un amigo, trabajo, red pública) para ver si tu teléfono en sí funciona bien.
Si tu móvil o portátil funciona correctamente en otras redes WiFi, pero no en la tuya, la sospecha recae sobre el router o la configuración de tu propia red. Si, por el contrario, tu equipo da problemas en cualquier red a la que se conecta, seguramente tenga un problema de hardware, drivers, fecha/hora o software (apps, antivirus, VPN…).
En el caso de un error del tipo “conectado al WiFi pero sin Internet”, puedes hacer un ping al router y a una web desde el ordenador (o usar una app de análisis WiFi en el móvil). Si la latencia con el router es buena pero no responde Internet, el fallo está fuera; si ya con el router la latencia es mala o se pierden paquetes, el problema es puramente inalámbrico.
Solucionar problemas de WiFi en el móvil (Android / Pixel y similares)
En los móviles, y en concreto en Android y teléfonos Pixel, hay una serie de pasos que conviene seguir en orden, de menos a más agresivo, para no liarla de entrada. La idea es ir probando cada acción y, si no funciona, pasar a la siguiente.
Comprobar ajustes rápidos y reiniciar el teléfono
Empieza por lo más simple: asegúrate de que la conexión WiFi está activada y el modo avión está desactivado. Desactiva el WiFi y vuelve a activarlo, y haz lo mismo con el modo avión (encenderlo y apagarlo fuerza a veces a renegociar la conexión).
Mantén pulsado el botón de encendido unos segundos y elige Reiniciar. El clásico “apagar y encender” muchas veces limpia procesos colgados y pequeños fallos de software que cortan la conexión.
Olvidar la red y añadirla de nuevo
Si sigue sin conectar bien, entra en Ajustes > Redes e Internet > Internet o Wi‑Fi, busca tu red, y pulsa en “Olvidar” o “Eliminar red guardada”. Esto borra la contraseña guardada y cualquier parámetro raro que se haya quedado enganchado.
Después, vuelve a la lista de redes, toca tu WiFi, escribe la contraseña con calma y comprueba que el cifrado coincide con el que tiene el router (WPA2, WPA3, etc.). Un tipo de cifrado incorrecto o una clave mal escrita puede hacer que parezca que se conecta pero luego no navegue. Como alternativa, puedes crear un código QR para compartir la contraseña.
Revisar posibles apps problemáticas con el modo seguro
Hay veces que una aplicación que has instalado provoca conflictos con la red WiFi, VPNs raras o cortafuegos. Para comprobarlo, puedes arrancar el móvil en modo seguro, donde solo se cargan las apps del sistema.
En modo seguro, intenta conectarte a tu red WiFi. Si en ese modo la conexión es estable, alguna de las apps que instalaste es la culpable. Reinicia en modo normal y ve desinstalando las apps recientes una a una hasta dar con la que está montando el lío.
Ten en cuenta que algunos móviles activan automáticamente el modo avión al entrar en modo seguro, así que desactívalo para poder usar WiFi o llamadas mientras haces las pruebas.
Corregir fecha y hora automáticas
Parece una tontería, pero si la fecha y la hora del teléfono no son correctas, pueden fallar conexiones seguras (HTTPS), autenticaciones y servicios que dependen de certificados, dando la sensación de que “el WiFi no va”.
Ve a Ajustes > Sistema > Fecha y hora y activa “Establecer hora automáticamente”. Asegúrate también de que la zona horaria es la correcta. Cuando el móvil se sincroniza con la red, muchas veces desaparecen errores de conexión raros.
Restablecer los ajustes de red en el móvil
Si después de todo lo anterior sigue sin ir fino, puedes optar por un restablecimiento de todos los ajustes de red. En Android suele estar en Ajustes > Sistema > Opciones de restablecimiento > Restablecer Bluetooth y Wi‑Fi (o similar).
Esto borra todas las redes WiFi guardadas, conexiones Bluetooth y algunos parámetros de datos móviles. Es un poco rollo porque luego hay que volver a introducir todas las contraseñas y vincular dispositivos, pero suele ser bastante efectivo cuando hay un conflicto extraño de configuración.
Solucionar problemas de WiFi en ordenadores (Windows, Dell y otros)
En ordenadores portátiles y de sobremesa, sobre todo en equipos con Windows, los problemas de WiFi suelen estar relacionados con drivers de la tarjeta de red, ajustes de TCP/IP, DNS o software de seguridad. Vamos a ver el orden lógico de acciones.
Modo avión, interruptores físicos y WiFi activado
Comprueba primero que el modo avión no esté activo y que el WiFi esté realmente encendido. En muchos portátiles Dell y otras marcas, además del icono en la bandeja del sistema, hay teclas de función (Fn + F2, por ejemplo) o incluso interruptores físicos que deshabilitan la radio WiFi.
Haz clic en el icono de red, revisa que no ponga “Modo avión” y que la tarjeta WiFi esté habilitada. Si tiene un botón o combinación de teclas, pruébalo.
Reiniciar equipo, router y repetidores
Apaga el ordenador, desenchufa el router y el módem de la corriente durante unos 30 segundos y vuelve a enchufarlos primero el módem y luego el router. Espera a que las luces se estabilicen y después enciende de nuevo el PC.
Si usas repetidores, sistemas Mesh o puntos de acceso adicionales, reinícialos también. Muchas veces el fallo está en que el repetidor se ha quedado sin sincronizar con el router y estás conectado a un “punto de acceso muerto”.
Olvidar red y volver a conectarla en Windows
En Windows, pincha en el icono de WiFi, ve a Administrar conexiones WiFi o abre Configuración > Red e Internet > WiFi y entra en Redes conocidas. Elimina (Olvidar) la red problemática y vuelve a conectarte introduciendo de nuevo la contraseña.
Si solo ese ordenador tiene el problema y el resto de dispositivos van bien, este paso suele arreglar conflictos de claves, cifrado o perfiles corruptos asociados a esa red en concreto.
Actualizar o reinstalar los controladores de la tarjeta de red
Los drivers desactualizados o corruptos de la tarjeta WiFi son un clásico. Si has actualizado Windows recientemente o has reinstalado el sistema, puede haber conflictos.
Entra en el Administrador de dispositivos (botón derecho en Inicio > Administrador de dispositivos), despliega Adaptadores de red, localiza tu adaptador inalámbrico, haz clic derecho y elige “Actualizar controlador”. También puedes desinstalar el dispositivo y reiniciar para que Windows lo detecte de nuevo.
Otra opción es ir directamente a la web del fabricante del portátil o de la tarjeta WiFi (Dell, Intel, Realtek, etc.), descargar el último controlador compatible con tu modelo e instalarlo a mano. Esto muchas veces es más efectivo que confiar en la búsqueda automática de Windows.
En equipos Dell, la herramienta SupportAssist puede buscar e instalar de forma automática actualizaciones de BIOS y controladores, y hasta optimizar la red. Ejecutarla es una buena idea si la tienes disponible.
Restablecer TCP/IP, IP y DNS en Windows
Si el problema es que Windows no obtiene bien la IP, hay conflictos con DHCP o DNS, un restablecimiento de la pila de red suele obrar milagros.
Abre el Símbolo del sistema como administrador (buscar “cmd”, botón derecho, Ejecutar como administrador) y ejecuta, uno por uno, estos comandos:
- netsh int ip reset
- ipconfig /release
- ipconfig /renew
- ipconfig /flushdns
Después reinicia el equipo. Con esto estás forzando a renovar la dirección IP, limpiar la caché DNS y devolver la configuración IP a valores por defecto. Si había un conflicto de IP duplicada, un servidor DHCP caído o una DNS corrupta, debería solucionarse.
Solucionador de problemas de Windows y restablecimiento de red
Windows incluye un solucionador de problemas de red que, aunque no hace magia, sí detecta y corrige algunos fallos frecuentes. Haz clic derecho en el icono de red y selecciona “Diagnosticar problemas de red” o entra en Configuración > Sistema > Solucionar problemas > Otros solucionadores, y ejecuta el de Red e Internet.
Como último paso en Windows 10/11, puedes usar la opción de Restablecimiento de red (Configuración > Red e Internet > Configuración de red avanzada > Restablecimiento de red). El sistema eliminará todos los adaptadores, volverá a crear las interfaces y restablecerá la configuración por defecto.
Revisar el router: luces, cableado, firmware, canales y filtrados
Si ya tienes claro que el problema no es de un solo dispositivo, toca mirar al router con lupa. Muchas incidencias de “tengo WiFi pero no Internet” o “solo va el cable pero no el WiFi” vienen de una mala configuración o de fallos en el propio router.
Comprobar las luces y el estado del router
Las luces del router dan mucha información: si la de Internet está roja, ámbar o apagada, hay un problema con la conexión al proveedor. Consulta el manual o la guía online del modelo para saber qué significa cada LED.
Si las luces de WiFi están encendidas pero la de Internet no, el WiFi como tal funciona, pero no llega la señal desde fuera. Ahí poco puedes hacer salvo reiniciar y, si sigue igual, llamar a tu operadora o al administrador de la red para ver si hay una avería general o un corte programado.
También revisa los cables Ethernet y de alimentación. Un cable flojo o dañado puede dejarte sin Internet o hacer que solo funcione por cable y no por WiFi (o al revés). Prueba otros cables si tienes dudas.
Reiniciar y resetear el router correctamente
Apagar y encender el router no es simplemente darle un toque rápido. Lo recomendable es desenchufarlo unos 30 segundos y luego volver a conectarlo, dejándole un par de minutos para que sincronice con la red del operador.
Si sigues teniendo problemas recurrentes, puedes optar por un reset a valores de fábrica. Para ello, localiza un pequeño orificio en la parte trasera, introduce un clip y mantenlo pulsado 10-30 segundos, hasta que las luces parpadeen. O hazlo desde la interfaz web del router, en el menú de administración.
Ten claro que un reset borrará toda la configuración personalizada: nombre de red, contraseña, puertos abiertos, DMZ, filtrados MAC, etc.. Si tu operador te dio unos parámetros específicos (sobre todo en conexiones de fibra o ADSL), asegúrate de tenerlos a mano o de que el router de la compañía se autoconfigure tras el reset.
Cambiar de banda y de canal WiFi
La mayoría de routers modernos emiten en dos bandas: 2,4 GHz y 5 GHz. La banda de 2,4 llega más lejos pero es más lenta y está más saturada; la de 5 es más rápida pero con menos alcance y peor a través de paredes.
Si estás muy lejos del router y conectado en 5 GHz, prueba a cambiar a la red de 2,4 GHz (suele tener un SSID diferente) para ganar alcance o, desde Windows, forzar la banda de 5 GHz. Si estás cerca y tienes cortes raros, prueba a usar la de 5 GHz para esquivar interferencias.
Dentro de cada banda, el router usa canales de frecuencia. Si tú y medio vecindario estáis en el mismo canal, se pisa todo. Desde la interfaz del router puedes seleccionar manualmente un canal menos saturado. En 2,4 GHz, los recomendados suelen ser 1, 6 u 11.
Para saber qué canales están más libres, puedes usar apps tipo analizador WiFi en el móvil o programas de escritorio que muestren las redes cercanas y sus canales. Cambiar a uno menos congestionado reduce mucho los cortes aleatorios.
Filtrado MAC, límite de equipos y redes de invitados
Algunos routers permiten activar filtrado MAC, que es básicamente una lista de equipos autorizados a conectarse (por su dirección física de red). Si lo activaste en su día y no recuerdas haber añadido tu nuevo móvil u ordenador, ese equipo nunca podrá conectarse hasta que lo metas en la lista.
Entra en la interfaz web del router y revisa el apartado de filtrado MAC o control de acceso. Si tienes dudas, desactívalo temporalmente para ver si así el dispositivo entra; y si sospechas de intrusos, consulta cómo saber si te roban el WiFi.
También hay routers que permiten definir un número máximo de dispositivos conectados. Si ese máximo se alcanza, los nuevos intentos se quedan fuera. Comprueba ese parámetro y súbelo o desactívalo si es posible.
Revisa también si estás conectándote a una red de invitados con limitaciones (sin acceso a Internet, con portal cautivo o con ancho de banda muy restringido). En cafeterías, aeropuertos y empresas, es habitual que la red abierta requiera aceptar unos términos o iniciar sesión en una página web antes de dejarte navegar.
Actualización de firmware y mantenimiento del router
El firmware del router también se queda viejo. Los fabricantes sacan actualizaciones para corregir bugs, tapar agujeros de seguridad y mejorar el rendimiento. Entrando en la configuración del router, suele haber una sección de actualización donde ver la versión actual y subir un nuevo firmware.
Es recomendable comprobar de vez en cuando en la web oficial del fabricante si hay una versión más reciente para tu modelo. Eso sí, haz la actualización con calma, sin cortes de luz, y siguiendo los pasos indicados para no “brickear” el aparato.
Software que puede romper tu WiFi: antivirus, firewall, VPN y malware
No todo es hardware. Muchas veces, el problema de “tengo WiFi pero no carga nada” viene de un programa que se pasa de listo: un cortafuegos mal configurado, un antivirus que bloquea tráfico, una VPN conflictiva o incluso malware.
Antivirus y firewall
Los programas de seguridad son imprescindibles, pero también pueden bloquear conexiones legítimas si detectan algo raro o si su configuración no es la adecuada. Tener dos antivirus a la vez, por ejemplo, es receta segura para conflictos.
Si sospechas, prueba a pausar temporalmente antivirus y firewall (de forma controlada) y mira si de repente vuelve la conexión. Si es así, revisa sus reglas, añade excepciones para tu navegador o aplicaciones, o plantéate cambiar a otra solución menos problemática.
VPN y proxys
Las VPN cifran el tráfico y lo envían por otro camino, lo cual está muy bien para privacidad, pero a veces pueden provocar cortes, lentitud brutal o directamente impedir que te conectes, sobre todo si el servidor está saturado o mal configurado.
Si tienes una VPN activa y tu WiFi aparentemente funciona pero no consigues navegar, desconecta la VPN y prueba sin ella. Si así va bien, revisa la configuración o cambia de servidor. Algunas redes corporativas o educativas bloquean el tráfico VPN, lo que también puede dar errores raros.
Malware y programas sospechosos
Un bicho en el sistema puede cambiar DNS, rutas, proxys, configuraciones de red o incluso montar su propio cortafuegos. Si últimamente has instalado cosas raras o descargado archivos de fuentes dudosas, conviene pasar un análisis completo con un antivirus de confianza.
Eliminar malware no solo te devolverá la conexión, sino que evitará que tus datos y dispositivos sigan en riesgo. Algunos antivirus también reparan automáticamente parámetros de red alterados por el malware.
Opciones avanzadas: DNS, IP, IPv6, arranque rápido y dirección SSID
Si todo lo anterior falla y te apetece entrar en harina, tienes algunas opciones algo más técnicas que pueden ayudar a resolver problemas persistentes de “conectado, sin Internet”.
Cambiar o resetear DNS
Los servidores DNS son los que traducen nombres de dominio en direcciones IP. Si los DNS de tu operador fallan, podrás estar conectado al WiFi pero no cargar nuevas webs (a veces las ya abiertas siguen cargando, lo que es un buen indicio de problema DNS).
En el adaptador de red (Windows, macOS o móvil) puedes cambiar las DNS a otras públicas fiables, como las de Google (8.8.8.8 y 8.8.4.4) o Cloudflare (1.1.1.1). También puedes usar comandos para renovar la configuración y “limpiar” DNS, como vimos antes con ipconfig /flushdns en Windows.
Resolver conflictos de IP y revisar SSID
Si dos dispositivos de la misma red tienen la misma IP privada, se produce un conflicto y pueden alternarse cortes de conexión sin explicación aparente. Normalmente, reiniciar router y dispositivos soluciona esto, pero también puedes configurar IPs estáticas bien pensadas o revisar los ajustes de DHCP del router.
Comprueba además que te conectas al SSID correcto si hay varias redes con nombres parecidos (por ejemplo, la de 2,4 GHz y la de 5 GHz de tu casa, o la de tu vecino con nombre casi igual). Estar intentando entrar en la red equivocada, a veces con misma contraseña antigua, puede darte errores continuos.
Desactivar temporalmente IPv6 o el inicio rápido
En algunos entornos, sobre todo con hardware algo antiguo, la compatibilidad con IPv6 puede generar problemas de conectividad. Si ya has probado de todo, puedes desmarcar IPv6 en las propiedades del adaptador de red y reiniciar, para ver si la conexión mejora usando solo IPv4.
En Windows, la función de inicio rápido también puede evitar que los controladores y servicios de red se inicialicen correctamente tras un “casi apagado”. Desactivarlo desde las Opciones de energía y probar un apagado completo y encendido puede ayudar en casos raros.
Después de revisar señal, dispositivos, router, software y ajustes avanzados, la gran mayoría de problemas de WiFi quedan resueltos y vuelves a tener una conexión estable sin necesidad de ser ingeniero de redes. Cuando ni siquiera así consigues que funcione, lo razonable es contactar con tu operadora o con el soporte del fabricante del dispositivo, porque puede haber una avería física en la línea, en el router o en la propia tarjeta de red que requiera sustitución o intervención técnica.

