Guía de pulgadas de TV según la distancia de visualización

Última actualización: febrero 25, 2026
Autor: Isaac
  • A mayor resolución (4K frente a Full HD), puedes sentarte más cerca sin notar píxeles ni perder comodidad visual.
  • La distancia ideal se basa en el campo visual: unos 30º para uso general y cerca de 40º para una experiencia más cinematográfica.
  • Tablas y fórmulas de fabricantes ayudan a elegir pulgadas según los metros de tu salón, pero siempre hay que ajustarlo a tus preferencias.
  • La altura y el ángulo de montaje, junto con un buen soporte orientable, son clave para aprovechar de verdad una pantalla grande.

Guía pulgadas de televisión según distancia

Elegir cuántas pulgadas debe tener la tele no va solo de caprichos ni de “cuanto más grande, mejor”. En realidad, está muy ligado a la distancia a la que te sientas, el ángulo desde el que miras y la resolución del televisor. Si pasas de todo esto y colocas la pantalla “donde caiga”, es fácil acabar con una experiencia incómoda: ojos forzados, sensación de mareo o, simplemente, la impresión de que podrías haber aprovechado mucho mejor tu salón.

En los últimos años las teles han crecido una barbaridad en tamaño, han afinado marcos y han subido de resolución, pero muchos seguimos sentándonos en el sofá como si tuviéramos aún una tele de tubo. Entender cómo se relacionan tipo de panel (OLED, QLED, LED…) y la geometría del salón te ayuda a clavar la elección de diagonal y a saber si te compensa subir de tamaño… o si ya tienes más que suficiente con lo que hay.

En los últimos años las teles han crecido una barbaridad en tamaño, han afinado marcos y han subido de resolución, pero muchos seguimos sentándonos en el sofá como si tuviéramos aún una tele de tubo. Entender cómo se relacionan pulgadas, campo visual y distancia de visionado te ayuda a clavar la elección de diagonal y a saber si te compensa subir de tamaño… o si ya tienes más que suficiente con lo que hay.

Por qué la distancia de visionado es tan importante

Cuando valoras una tele nueva, sueles fijarte en la marca, el tipo de panel (OLED, QLED, LED…), el diseño o las apps, pero a menudo se pasa por alto algo tan básico como desde qué distancia vas a verla cada día. Sin embargo, esa decisión condiciona más que la propia resolución del panel en la sensación de calidad y comodidad.

Desde hace tiempo casi todo el mercado se ha estandarizado en 4K, mientras que el Full HD va quedando relegado a diagonales pequeñas y el 8K sigue siendo terreno muy minoritario. Eso significa que, en la práctica, la resolución ya no es el factor diferencial principal: lo que realmente marca la diferencia es cuán grande ves la imagen, es decir, el tamaño relativo de la pantalla en tu campo visual. En televisores Full HD el límite de aproximación suele ser mayor que en 4K.

Si te sientas demasiado lejos, la imagen se percibe nítida pero poco inmersiva, casi como un cuadro colgado en la pared. Si te acercas mucho, la pantalla llena tanta parte de tu visión que puede resultar excesiva para informativos, deporte o algunos videojuegos. Por eso se habla de un rango ideal, una especie de franja cómoda en la que la pantalla ocupa suficientes grados de tu campo de visión sin agobiar.

En términos muy prácticos, distintos organismos y fabricantes coinciden en que, para un uso general, es razonable moverse en torno a 30º de campo visual como mínimo para sentirse dentro de la acción y alrededor de 40º para una experiencia muy cinematográfica. Todo lo que vas a leer a continuación se basa, en esencia, en cómo alcanzar esos ángulos con las pulgadas y la distancia de tu salón.

Campo visual, ángulo y presencia: qué dice la ciencia (y la industria)

El campo visual humano abarca aproximadamente unos 135º en horizontal sin mover la cabeza. Evidentemente, no tiene sentido llenar todo ese arco con una tele, pero sí es importante saber qué porción de ese campo ocupan las pulgadas de tu pantalla a cierta distancia.

Cuanto mayor sea la parte de tu campo visual cubierta por la pantalla, mayor será la sensación de “estar ahí”, lo que muchos expertos llaman presencia o inmersión. El truco está en que no todos los contenidos se benefician por igual de una pantalla gigantesca a corta distancia: una película se disfruta mucho a 40º de ángulo, pero seguir un partido de fútbol así puede acabar siendo agotador porque tus ojos tendrán que barrer el campo continuamente.

La industria audiovisual lleva décadas dando recomendaciones muy concretas. La SMPTE (Society of Motion Picture & Television Engineers) sugiere colocarse a una distancia donde la pantalla ocupe al menos 30º de tu campo visual para asegurar una buena experiencia en contenidos variados. Traducido a fórmula, eso equivale, aproximadamente, a sentarse a una distancia de 1,6 veces la diagonal del televisor.

Por su parte, THX, famosa por certificar salas de cine y equipos de audio y vídeo, apuesta por un ángulo de unos 40º para cine en alta definición. En su caso, la aproximación más directa es multiplicar la diagonal por 1,2 para obtener una distancia muy envolvente pensada sobre todo para películas.

Si lo llevamos a un ejemplo real, con una distancia típica de unos 2,5 metros entre sofá y mueble de la tele, esos estándares apuntan a diagonales relativamente grandes: entre unas 60 y 65 pulgadas según SMPTE y bastante más, superando incluso las 75 pulgadas, si sigues a rajatabla el criterio de THX para cine en casa.

Cómo influye la resolución: Full HD, 4K y 8K

Aunque hemos dicho que la resolución ya no es el factor estrella, sigue teniendo un papel clave a la hora de fijar la distancia mínima a la que puedes sentarte sin notar pixelado o grano. Cuantos más píxeles tenga la pantalla, más cerca puedes estar sin ver la estructura de puntos ni los defectos de compresión.

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En un panel Full HD (1920 x 1080) el número de píxeles es cuatro veces menor que en un 4K UHD (3840 x 2160), así que si te acercas mucho notarás antes contornos menos definidos y posibles artefactos. Por eso, varias guías prácticas recomiendan distancias de 1,5 a 2 veces la diagonal para teles HD o Full HD, mientras que para televisores 4K puedes reducir esa distancia a valores cercanos a 1 – 1,5 veces la diagonal.

Un ejemplo rápido: con una tele de 50 pulgadas Full HD, tendría sentido situarse entre aproximadamente 1,9 y 2,5 metros. En cambio, con un modelo 4K de 50 pulgadas, la distancia cómoda puede bajar a un rango aproximado entre 1,3 y 1,9 metros sin pérdida de calidad percibida.

En el caso de pantallas 8K, los propios fabricantes y fichas técnicas suelen indicar que puedes guiarte por las recomendaciones de 4K, ya que el límite empieza a marcarlo más la capacidad del ojo humano que la densidad de píxeles. En muchos salones normales, a distancias de 2-3 metros, cuesta apreciar la diferencia entre 4K y 8K salvo que hablemos de diagonales enormes.

También entra en juego la calidad del contenido y la compresión aplicada. Un Blu-ray UHD o una consola de nueva generación admiten sentarse más cerca sin que se noten artefactos. En cambio, un canal TDT muy comprimido o un streaming limitado de bitrate puede revelar defectos si te acercas demasiado. De nuevo, toca buscar ese punto medio que equilibra inmersión y limpieza de imagen.

Reglas rápidas y fórmulas para calcular la distancia ideal

Si no quieres liarte con trigonometría, la buena noticia es que distintos fabricantes y tiendas han propuesto reglas muy sencillas para traducir pulgadas en metros. Son aproximaciones prácticas que parten todas de la misma idea: aplicar un factor de conversión a la diagonal de la tele.

Una de las fórmulas más populares para 4K indica que la distancia adecuada puede estimarse como 3,04 veces el tamaño de la pantalla en centímetros o, más coloquialmente, un factor en torno a 1,2-1,6 sobre las pulgadas según la referencia que uses. Otras guías, como la clásica de “1,5 a 2 veces la diagonal”, siguen siendo útiles para hacerse una idea rápida.

Algunos grandes comercios concretan todavía más. Por ejemplo, hay quien recomienda para Full HD aplicar la regla de pulgadas x 6,50 (en centímetros) para obtener la distancia óptima, y para 4K una fórmula algo más ajustada de pulgadas x 3,50. Así, con un televisor de 65 pulgadas 4K, la distancia sugerida rondaría los 227 cm, lo que encaja bastante bien con los estándares de campo visual comentados antes.

Fabricantes como LG o Panasonic directamente proporcionan tablas de tallas frente a distancia, distinguiendo entre resoluciones y ofreciendo rangos mínimos y máximos. Estas tablas suelen ser conservadoras y apuestan por un confort amplio, pero te sirven como referencia si no quieres hacer cálculos. También puedes consultar guías sobre medidas y formatos disponibles antes de decidir diagonal y montaje.

Además, algunos expertos como el ingeniero Carlton Bale han ido un paso más allá y han creado hojas de cálculo muy completas que cruzan resolución, distancia, tamaño de pantalla, capacidad del ojo humano, brillo, formato de imagen e incluso disposición de los asientos. Según estos estudios exhaustivos, para una distancia de unos 3 metros, un tamaño ideal para un televisor 4K se mueve en torno a las 75-80 pulgadas para aprovechar toda la resolución sin desperdiciarla.

Qué recomiendan las principales marcas y fabricantes

Cada marca tiene su propia manera de presentar estos datos, pero en el fondo todas siguen las mismas bases físicas. Panasonic, por ejemplo, utiliza fórmulas que relacionan la altura efectiva del área de visión con la distancia a los ojos. De esta forma distingue claramente entre modelos Full HD y 4K, y ajusta la horquilla de distancia recomendada en consecuencia.

LG prefiere ofrecer directamente tablas con diagonales concretas y distancias mínimas sugeridas, especialmente pensadas para sus televisores OLED y NanoCell. La marca insiste en que, gracias a la resolución 4K, es posible sentarse relativamente cerca incluso de pantallas muy grandes, algo que antes solo estaba reservado a salas de cine dedicadas.

Otro caso interesante es el de los fabricantes de hardware de montaje y soportes, como Vogel’s. Aunque no fijan una tabla de pulgadas frente a metros tan detallada como los fabricantes de paneles, sí subrayan que, además de la distancia, es crítico lograr un ángulo de visión cómodo. Por eso promocionan soportes de pared inclinables y giratorios, o soportes de sobremesa móviles, que permiten ajustar la posición exacta de la tele para evitar reflejos y mejorar la visibilidad desde diferentes asientos.

Firmas como LG también recuerdan que incluso en tamaños extremos, como televisores de 88 pulgadas 4K, la distancia de visión perfecta puede ser de poco más de 1,8 m en términos de nitidez y aprovechamiento de resolución. Es decir, mientras el espacio lo permita y el montaje esté bien hecho, la pared de un salón medio puede albergar sin problema pantallas que hace unos años se consideraban solo para home cinema profesional.

En todos los casos, los fabricantes suelen repetir una idea: los números sirven como guía, pero la elección final debe tener en cuenta tus gustos y tu comodidad real. Ver el televisor encendido a la distancia a la que lo vas a usar sigue siendo la prueba definitiva.

Las tablas de Xiaomi: distancias, alturas y tamaños habituales

Entre las guías más detalladas que se han publicado está la tabla de Xiaomi, que combina en un solo documento distancia de visualización recomendada, ancho mínimo de salón y altura de instalación para una amplia variedad de diagonales HD y 4K, desde 32 hasta 100 pulgadas.

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La lógica que emplea la marca es clara: para televisores Full HD, aconseja una distancia de entre 3 y 4 veces la altura del área visible de la pantalla; para modelos 4K UHD, esa horquilla baja a 1,5-3 veces la altura. A partir de esa base, Xiaomi convierte esos datos en metros con rangos fáciles de interpretar.

Por ejemplo, para un televisor HD de 32 pulgadas, Xiaomi sugiere situar el sofá entre 1,2 y 1,6 metros de distancia, con un ancho de salón recomendado entre 1,7 y 2,1 metros. A la vez, propone una altura de montaje en pared en torno a los 100 cm si prefieres ver la pantalla plana al nivel de los ojos, o unos 120 cm si te gusta mirar ligeramente hacia arriba.

Si damos el salto a un modelo 4K de 55 pulgadas, la tabla habla de un rango de unos 1,0 a 2,1 metros entre tele y sofá y sugiere colocar la parte inferior de la pantalla a unos 86-106 cm del suelo, de nuevo en función de si prefieres un ángulo más neutro o algo elevado. En las diagonales grandes, como 85 o 98 pulgadas 4K, las distancias recomendadas suben hasta horquillas que rondan los 1,6-3,2 metros y 1,9-3,75 metros respectivamente.

Un detalle curioso de esta guía es que añade consejos específicos para videojuegos: recomienda bajar el brillo para evitar deslumbramientos si te sientas cerca, alejarte un poco en títulos que puedan marear a corta distancia y, en cambio, acercarte más en juegos de conducción para ganar sensación de velocidad y profundidad. Todo ello siempre matizado con un recordatorio claro: son orientaciones generales y conviene ajustarlas a las preferencias y necesidades reales de cada persona.

Para los televisores curvos, Xiaomi incluso hace referencia a la curvatura en sí (por ejemplo, 4000R para algunos modelos de 65 pulgadas), explicando que dicha curvatura está pensada para una distancia concreta -en torno a 4 metros en ese caso- en la que tus ojos se sitúan en el centro geométrico del arco formado por la pantalla.

Dimensiones reales de las teles grandes: de 65 a 88 pulgadas

Cuando se habla de pulgadas, en realidad lo que los fabricantes están indicando es la longitud de la diagonal de la pantalla en pulgadas, sin contar el marco. Una pulgada son 2,54 cm. Eso significa que una tele de 40 pulgadas, por ejemplo, tiene una diagonal real de 101,6 cm aproximadamente.

Para hacerte una idea clara del espacio que ocupará un modelo grande, va muy bien conocer sus medidas aproximadas en ancho y alto. Un televisor de 65 pulgadas suele rondar los 145 cm de ancho y unos 83 cm de alto. Uno de 70 pulgadas se va a unos 157 cm de ancho por 91 cm de alto; 75 pulgadas, alrededor de 168 x 95 cm; 77 pulgadas, en torno a 174 x 99 cm; y una pantalla de 88 pulgadas aproximadamente 196 cm de ancho por 111 cm de alto.

Estos datos sirven para algo muy práctico: puedes coger cinta adhesiva y marcar en la pared el rectángulo que ocuparía la pantalla que te estás planteando. Al sentarte en tu sofá habitual verás de inmediato si esa diagonal te resulta ridícula, adecuada o excesiva. Es una forma visual y muy efectiva de validar las tablas de distancia y tus sensaciones personales.

También es importante pensar en la altura final a la que quedará el centro de la pantalla. Una recomendación habitual, compartida por varios fabricantes, es que tus ojos queden aproximadamente alineados con el centro de la pantalla cuando estás sentado en tu postura normal. En cifras generales, eso suele traducirse en unos 120 cm desde el suelo hasta el eje central del panel, aunque dependerá de la altura del sofá y de la estatura de quienes la usen.

Gracias a que las teles actuales son muy finas y con marcos mínimos, ya no hace falta tener una sala gigantesca para disfrutar de diagonales grandes. Paneles OLED 4K de 65, 77 o incluso 88 pulgadas se pueden instalar en un salón estándar, siempre que la distancia y la altura de montaje estén bien calculadas y el mueble o soporte sean los adecuados.

Ejemplos de tamaños de TV según la distancia de tu salón

Con todas estas cifras encima de la mesa, puede venirte bien ver un caso práctico, tal y como hacen algunos fabricantes y comparadores. Imagina que la distancia desde tu sofá hasta el mueble donde irá la tele es de 2,5 metros y quieres comprar un televisor 4K.

Si aplicas las recomendaciones de diferentes fuentes, verás que no hay una única respuesta. Algunas guías basadas en la experiencia de marcas como Panasonic apuntan a que una tele de unas 65 pulgadas encajaría muy bien. Los datos que maneja LG podrían animarte a irte por encima de las 70 pulgadas. Otros, como Samsung o ciertas tiendas especializadas, consideran razonable llegar hasta las 75 pulgadas para aprovechar la resolución 4K.

Otros cálculos más conservadores, como la regla de PcComponentes de pulgadas x 3,5 para 4K, se quedarían en una diagonal máxima en torno a las 71 pulgadas para esos 2,5 metros. Guías como la de Crutchfield te dirían que, para esa distancia, el rango ideal se situaría entre 70 y 75 pulgadas.

Si vuelves a la referencia de la SMPTE, estarías muy cómodo con un televisor de 60-65 pulgadas para un uso variado, mientras que siguiendo el estándar THX, si tu prioridad son las películas, podrías permitirte subir claramente de las 75 pulgadas para obtener una experiencia tipo cine en casa muy envolvente.

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Este abanico deja claro que no se trata de una ciencia exacta, sino de una combinación de recomendaciones técnicas y gustos propios. Por eso muchos expertos insisten en que, una vez decidida una horquilla teórica, lo mejor es acercarse a una tienda o ver un modelo similar en acción para confirmar que, a esa distancia, te sientes a gusto con el tamaño elegido.

Ángulo de visión, reflejos y soportes: no todo es la distancia

La distancia sofá-tele es el primer gran factor, pero no el único. La posición relativa respecto a las ventanas, la altura y el ángulo también influyen muchísimo en cómo percibes la imagen. Una recomendación básica es colocar el televisor en una pared perpendicular a las ventanas para reducir reflejos directos sobre el panel.

El ángulo vertical también importa. Un televisor muy alto en la pared obliga a mantener el cuello en tensión, y uno demasiado bajo hace que mires hacia abajo de forma incómoda durante horas. De ahí que tantas guías coincidan en alinear el centro de la pantalla con la altura de los ojos y ajustar la altura de montaje en función de ello.

Respecto al ángulo horizontal, sobre todo en paneles que no son OLED o con ángulos de visión más limitados, ver la tele muy de lado puede provocar pérdida de contraste, negros lavados y colores alterados. Para minimizarlo, ayudan mucho los soportes de pared inclinables y giratorios, o los soportes de sobremesa que permiten mover la tele en función de dónde te sientas.

Marcas como Vogel’s centran precisamente su propuesta en esa flexibilidad: soportes orientables, inclinables y hasta motorizados que te permiten ajustar tanto la distancia relativa como el ángulo con un simple movimiento. Si has hecho el esfuerzo de comprar una tele grande, tiene todo el sentido del mundo dedicar un poco de atención a cómo la instalas para sacar realmente partido de su tamaño.

En estancias compartidas o salones donde hay varias filas de asientos, un buen soporte que permita girar algo la pantalla puede suponer la diferencia entre que solo vea bien quien está justo enfrente o que toda la familia tenga una visión aceptable, manteniendo dentro del rango correcto de campo visual incluso desde esquinas o sillones laterales.

Modelos y tamaños habituales de smart TV: de 43″ a 85″

Para aterrizar todo lo anterior, resulta útil poner algunos ejemplos reales de tamaños habituales en el mercado y el tipo de uso para el que encajan mejor. Por la franja baja, una tele de 43 pulgadas 4K puede ser perfecta para dormitorios, despachos o salones pequeños donde la distancia ronda los 1,5-2,5 metros. En esa configuración, la imagen se ve nítida, los subtítulos se leen sin esfuerzo y los videojuegos se sienten manejables sin necesidad de una pantalla gigantesca.

Un paso por encima están las teles de 50-55 pulgadas, muy habituales como punto de partida en salones estándar. Una 55″ 4K, por ejemplo, con una distancia de algo menos de 2,5 metros, ofrece un equilibrio muy bueno entre inmersión, nitidez y comodidad para todo tipo de contenidos: series, TDT, fútbol o consolas de nueva generación.

A partir de ahí entramos en terreno “cine en casa”. Un televisor de 65 pulgadas 4K ya llena de forma contundente la pared de un salón tipo y encaja especialmente bien si te sientas en torno a los 2,5-3 metros. Si te gusta la sensación de pantalla grande y ver cine con luz algo atenuada, es uno de los tamaños más agradecidos.

Por encima, diagonales de 75, 77, 82, 85 e incluso 88 pulgadas se han vuelto cada vez más accesibles. Con una 75 pulgadas 4K vista desde unos 3 metros tienes una experiencia de campo visual muy amplia, ideal para películas y grandes eventos deportivos. Un 85″ o un 88″ ya piden distancias algo mayores o, en su defecto, usuarios dispuestos a una experiencia muy envolvente, casi tipo proyector, sabiendo que el impacto visual será enorme.

La bajada de precios en paneles grandes ha llevado a muchos compradores a dudar entre tele algo más pequeña pero de gama superior u otra mayor de gama algo inferior. La respuesta suele ser que, siempre que la distancia de visionado no convierta la tele en una “ventanita”, merece la pena priorizar algo de calidad de imagen (brillo, contraste, tratamiento de movimiento) frente a subir a tamaños desproporcionados que luego resultan incómodos en el día a día.

Al final, la clave está en respetar la geometría de tu habitación; la tecnología y las prestaciones vienen después. Un televisor Top si está mal ubicado y a una distancia absurda se aprovecha menos que uno más modesto bien ajustado al espacio y a tus costumbres de uso.

Todo esto se resume en una idea sencilla: cada combinación de pulgadas y distancia tiene una zona óptima donde la imagen se ve natural, nítida, envolvente y, sobre todo, descansada para los ojos. Conocer los ángulos recomendados, las reglas de distancia según resolución y las tablas orientativas de los fabricantes te da una base sólida; probarlo en tu salón, marcar rectángulos en la pared y ajustar la altura y el ángulo con un buen soporte es lo que termina de afinar la experiencia hasta que la tele deja de ser “una pantalla más” y se convierte en esa ventana cómoda y creíble a tus series, películas, partidos y juegos favoritos.

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