HDD en jaque: por qué habrá escasez hasta 2028

Última actualización: marzo 4, 2026
Autor: Isaac
  • La explosión de la IA ha desatado una demanda masiva de DRAM, NAND y HDD, tensionando toda la cadena de suministro de memoria y almacenamiento.
  • Western Digital tiene comprometida prácticamente toda su producción de discos duros profesionales hasta 2028, priorizando a centros de datos frente al mercado de consumo.
  • Los precios de RAM, SSD y HDD se han disparado, afectando a PCs, consolas y NAS domésticos, mientras algunos fabricantes abandonan el segmento de usuario final.
  • Los analistas prevén cierta estabilización a partir de 2026-2027, pero la normalización real del mercado no llegaría hasta cerca de 2028.

Escasez de discos duros HDD por demanda de IA

La revolución de la inteligencia artificial está dejando un reguero de consecuencias en la industria del hardware que ya no se limita solo a las tarjetas gráficas o la RAM. Lo que hace nada parecía una preocupación lejana para el usuario de a pie, ahora se ha convertido en un problema muy real: la disponibilidad de discos duros mecánicos (HDD) está en el aire y los avisos de escasez se extienden hasta bien entrado 2028.

Detrás de todo esto hay una tormenta perfecta: centros de datos hambrientos de capacidad, fabricantes volcados casi por completo en clientes empresariales, contratos de suministro que bloquean años enteros de producción y un contexto de precios disparados en prácticamente todos los tipos de memoria. Si estabas pensando en renovar PC, montar un NAS casero o ampliar tu almacenamiento barato a base de HDD, conviene que entiendas qué está pasando y por qué el mercado se ha dado la vuelta de esta manera.

El auge de la IA y la nueva burbuja del hardware

En los últimos tiempos se habla cada vez más de la “burbuja de la IA”, comparándola con la burbuja de las puntocom de principios de los 2000. Lo que empezó como un empujón a empresas como NVIDIA, OpenAI o DeepSeek se ha transformado en una auténtica fiebre: todo el mundo quiere integrar IA, desde gigantes del cloud hasta pequeñas compañías que no quieren quedarse atrás. Esta carrera ha disparado la inversión en infraestructura para centros de datos, con previsiones de más de 650.000 millones de dólares destinados solo a proyectos relacionados con IA.

Esta ola no se ha quedado en las GPUs. La IA generativa y los grandes modelos hacen que los data centers necesiten una combinación brutal de potencia de cálculo, memoria y almacenamiento. Las GPUs y aceleradores (NVIDIA H100/Blackwell, AMD Instinct, TPUs de Google, etc.) consumen cantidades ingentes de DRAM y HBM, y al mismo tiempo esos sistemas deben manejar datasets gigantescos, copias de seguridad, registros de inferencia y datos históricos que hay que conservar durante años.

El resultado es que la demanda de chips de memoria DRAM y NAND se ha ido por las nubes, arrastrando a toda la cadena: las fábricas están a tope produciendo para IA, y lo que queda disponible para el mercado de consumo es cada vez menos, más caro y más difícil de conseguir. En este contexto, los HDD han pasado de ser el “viejo” componente barato y abundante a convertirse en una pieza clave del rompecabezas.

Por qué la IA necesita tanto almacenamiento y por qué tira de HDD

Los grandes modelos de IA no solo devoran cómputo, también exigen cantidades descomunales de espacio. Para entrenar y operar estos modelos se necesitan:

  • Datasets masivos con información de todo tipo (texto, imágenes, audio, vídeo…).
  • Registros de inferencia y logs que se almacenan para auditoría, mejora de modelos y cumplimiento normativo.
  • Copias de seguridad y almacenamiento en frío para datos históricos o poco consultados pero que no se pueden borrar.

Ahí es donde los HDD siguen siendo imbatibles: su coste por terabyte es muy inferior al de los SSD, pese a que estos últimos ganen de calle en velocidad y latencia. Para cargas donde lo importante es guardar muchos datos de forma relativamente barata, pero sin necesidad de accesos continuos ni tiempos de respuesta mínimos, los discos duros mecánicos son todavía la opción más rentable.

En los centros de datos se suelen usar estos HDD en modo nearline o “almacenamiento frío”. Es decir, para grandes volúmenes de datos que se consultan con poca frecuencia, pero que tienen que estar disponibles. Mientras la memoria NAND para SSD empresariales se encarece y escasea, los HDD se han convertido en el “plan B” masivo: menos glamuroso, pero perfecto para abaratar costes de capacidad total.

La paradoja es que, aunque los HDD no dependen directamente de chips de memoria para almacenar datos (usan platos magnéticos), muchos modelos modernos incorporan memoria NAND como caché interna. De modo que la escasez de NAND también les afecta: hay menos chips, son más caros y, por tanto, los fabricantes de HDD sufren el mismo cuello de botella que otros segmentos.

Western Digital y el aviso: producción de HDD comprometida hasta 2028

El gran toque de atención ha llegado de la mano de Western Digital (WD), uno de los tres gigantes mundiales de discos duros junto con Seagate y Toshiba. Durante la presentación de resultados del segundo trimestre fiscal de 2026, su CEO, Irving Tan, fue muy claro: la compañía tiene prácticamente vendida toda la producción de HDD para 2026, y no solo eso, también ha cerrado acuerdos a largo plazo para 2027 y 2028.

  ¿Cuál es el formato MP4?

Tan explicó que cuentan con órdenes de compra en firme con sus siete clientes principales para todo el catálogo profesional de 2026. Además, ya existen acuerdos de suministro (LTA, Long-Term Agreements) con dos de esos clientes para 2027 y con uno para 2028, con volúmenes pactados en exabytes y precios previamente fijados. Es decir, gran parte de lo que se va a fabricar en esos años ya tiene dueño antes incluso de salir de las fábricas.

Las cifras de negocio de Western Digital ayudan a entender la jugada: alrededor del 89% de sus ingresos proviene de centros de datos y clientes empresariales, mientras que el mercado de consumo representa apenas un 5%. Con este reparto, es lógico que la compañía priorice contratos multimillonarios y a largo plazo con el sector cloud y las grandes tecnológicas, dejando al usuario doméstico en un segundo plano.

Esta misma tendencia se observa en otros actores: por ejemplo, Micron ha admitido que tiene vendida toda su producción de memoria para 2026 y que los centros de datos absorberán cerca del 70% de todos los chips de memoria fabricados este año. El mensaje de fondo es claro: la IA marca la agenda y el consumidor final se tiene que adaptar a las migajas que queden.

Escasez, precios disparados y un mercado de memoria al límite

La situación de los HDD no se entiende sin mirar el contexto general del mercado de memoria y almacenamiento. Desde mediados de 2025, el precio de la DRAM empezó a subir sin control, y en 2026 ya se habla de incrementos de hasta un 600% en algunos segmentos según datos de firmas como Counterpoint Research. Muchos usuarios se han visto obligados a mantener equipos con DDR4 o incluso a buscar componentes de segunda mano ante la imposibilidad de costear módulos DDR5 a precios razonables.

La memoria NAND para SSD ha seguido un camino similar. Después de una fase de sobreoferta y precios bajísimos en 2023, los grandes fabricantes (Samsung, SK Hynix, Micron, entre otros) redujeron capacidad de producción para corregir el exceso de stock. Justo entonces llegó el boom de la IA y pilló a la industria con menos fábricas dedicadas y una demanda brutal. El resultado ha sido un giro brusco de ciclo: escasez, subidas fuertes de precios y tensión en toda la cadena.

Este desajuste no solo afecta al PC. Los chips DRAM y NAND se usan en móviles, smart TV, routers, consolas, portátiles… y todo ese ecosistema está pagando el pato. La Nintendo Switch 2, por ejemplo, ya ha tenido que lidiar con un aumento de costes de RAM de más del 40% respecto a las previsiones iniciales, y se habla abiertamente de posibles subidas de precio de la consola. La Steam Deck OLED también se ha visto limitada por la falta de memoria y almacenamiento, hasta el punto de que el propio fabricante ha alertado de problemas de suministro.

En el terreno de los SSD de consumo la historia es igual de sangrante: modelos NVMe o SATA que hace unos años costaban 70 u 80 euros por 1 TB ahora rondan los 150 euros o más, y eso en un escenario en el que la prioridad absoluta de los fabricantes es surtir a centros de datos y grandes clientes, no a usuarios domésticos o gamers.

Qué está pasando exactamente con los HDD: producción, precios y tipos de unidades

Conviene matizar que cuando Western Digital y otros fabricantes hablan de tener “todo vendido” se refieren, sobre todo, a unidades de alta capacidad orientadas a uso profesional: discos de 20, 30 TB o más, como la familia Ultrastar con tecnologías avanzadas tipo UltraSMR. Son productos pensados para racks en centros de datos y sistemas de almacenamiento masivo, no los típicos HDD de 2, 4 u 8 TB que se ven en tiendas de informática.

A día de hoy, si quieres añadir unos cuantos terabytes a tu PC para juegos, copias de seguridad o multimedia, todavía puedes encontrar modelos con una relación precio/GB razonable. El problema es que, cuando la capacidad de producción futura ya está comprometida con grandes clientes, se abre la puerta a retrasos, roturas de stock puntuales y, sobre todo, incrementos graduales de precio que terminarán repercutiendo también en el canal de consumo.

Hay que tener en cuenta que el mercado de HDD está muy concentrado: Toshiba, Western Digital y Seagate dominan prácticamente todo el pastel. Las tres se encuentran en plena transición hacia tecnologías que aumentan la densidad de los discos (más capacidad en el mismo número de platos), lo que implica mover inversión de las fábricas “antiguas” a procesos nuevos. Ampliar la producción no es cuestión de pulsar un botón; requiere años y muchísimo dinero.

Mientras tanto, la demanda corporativa no afloja. Se están firmando contratos para centros de datos que ni siquiera se han construido todavía, comprando por adelantado componentes que aún no han salido de la línea de montaje. Algunos directivos de fundiciones como SMIC han llegado a comentar que se venden chips para infraestructuras de IA que nadie sabe muy bien cómo estarán dentro de unos años, ni siquiera si seguirán siendo necesarias si la burbuja de la IA se desinfla.

  ¿Qué es la configuración CMOS?

A todo esto se suma que algunos HDD incluyen memoria flash interna a modo de caché, con lo que heredan también la problemática de escasez de NAND. El resultado es un panorama en el que los discos duros se han convertido, casi sin hacer ruido, en otro eslabón afectado de esta gran crisis de memoria y almacenamiento.

NAS domésticos, PCs y consolas: cómo le afecta esto al usuario

Para el usuario medio puede parecer que todo esto va de grandes números y contratos entre gigantes, pero las consecuencias se sienten muy cerca. Si tu PC, tu consola o tu portátil se rompen en estos momentos, te encontrarás con un escenario en el que renovar hardware es mucho más caro que hace unos años, especialmente en componentes de memoria, SSD y almacenamiento masivo.

Uno de los segmentos más tocados a nivel doméstico es el de los NAS y el almacenamiento personal. Mucha gente se estaba pasando a soluciones de “nube privada” para escapar de las suscripciones eternas: guardar las fotos de toda la vida, montar una biblioteca de pelis estilo Netflix personal, o tener la música propia bien organizada sin depender de plataformas de streaming. Para eso se necesitan varios terabytes, y los HDD de gran capacidad eran el aliado perfecto.

Con la IA arrasando el stock de discos de 20, 30 TB y superiores, el precio de estas unidades se ha encarecido notablemente, y el riesgo es que acaben siendo difíciles de encontrar incluso pagando más. Si quieres un NAS de 4 u 8 bahías plagado de discos de alta capacidad, cada vez va a costar más justificar el presupuesto. Y, en el peor de los casos, es posible que tengas que conformarte con capacidades menores o buscar alternativas en el mercado de segunda mano.

El sector del videojuego también está sufriendo coletazos. Las filtraciones sobre la futura PlayStation 6 apuntaban a configuraciones de memoria muy ambiciosas (por ejemplo, 30 GB de GDDR7 en la consola principal y 24 GB de LPDDR5X en una versión portátil). Con los precios actuales de la RAM, esos diseños disparan los costes de fabricación y han obligado a Sony, según medios como Bloomberg, a plantearse retrasos importantes que podrían llevar el lanzamiento a finales de la década, llegando casi a los diez años entre generaciones.

Nintendo, con su Switch 2, ya se ha topado con una subida del coste de la memoria muy por encima de lo esperado, hasta el punto de tener que valorar incrementos de precio sobre el PVP inicial. Y dispositivos como la Steam Deck OLED han tenido problemas de suministro precisamente por esta crisis general de memoria y almacenamiento, que impacta tanto a SSD integrados como a chips DRAM.

Fabricantes reorientados a IA y retirada del mercado de consumo

Otra consecuencia importante de este contexto es el cambio de estrategia de muchos fabricantes. Al ver que el negocio más rentable está en alimentar data centers para IA, varias compañías han recortado o abandonado su presencia en el mercado de consumo. Es el caso de Crucial, marca muy conocida de RAM y SSD domésticos, que ha desaparecido como tal porque Micron, su matriz, ha decidido dejar de producir bajo esa enseña para centrarse en memorias de alto margen orientadas a IA y entornos empresariales.

Esta tendencia no se limita a la RAM o la NAND. En el mundo de los HDD se teme que empresas como Western Digital imiten movimientos similares, priorizando al máximo el segmento empresarial e incluso sacrificando parte de su catálogo de consumo si los márgenes no compensan. Ya hemos visto decisiones parecidas en otros componentes, con fabricantes que reducen gamas “gaming” o de entrada para centrarse en productos profesionales.

Mientras tanto, empiezan a asomar nuevos actores chinos que podrían aliviar, al menos en parte, la situación del usuario final. Compañías como CXMT (DRAM), YMTC (NAND flash con tecnologías como Xtacking 4.0) o XMC están intentando ocupar ese hueco, y marcas como Netac, Asgard, KingBank o Gloway ya montan sus chips. Sin embargo, por ahora no han logrado captar la atención de gigantes como Kingston o Corsair, y la confianza del público aún es limitada fuera de ciertos nichos entusiastas.

En algunos países la desesperación ha llegado al punto de que se han planteado soluciones casi DIY, como proyectos en Rusia para montar módulos de RAM “caseros” a partir de componentes sueltos, ante la dificultad de acceder a productos comerciales a un precio razonable.

¿Tiene futuro el HDD frente al flash? Energía, densidad y fechas de caducidad

Mientras se habla de escasez de HDD hasta 2028, también hay voces que dan prácticamente por muerto al disco duro mecánico en esa misma fecha, pero por razones distintas. Shawn Rosemarin, vicepresidente de I+D en Pure Storage (empresa especializada en almacenamiento flash), ha pronosticado que los HDD dejarán de venderse en 2028 y que todo el mercado se moverá a soluciones basadas en flash.

  ¿Cómo saber si mi tarjeta de red tiene Wake on LAN?

Su argumento principal no tiene que ver solo con capacidad, sino con consumo eléctrico y eficiencia. Los centros de datos suponen aproximadamente un 3% del gasto energético mundial, y se calcula que en torno a un tercio de ese consumo corresponde al almacenamiento. Dado que hoy en día el HDD es el formato dominante en esos entornos, sustituirlos por SSD podría, según Rosemarin, reducir el gasto de energía asociado al almacenamiento entre un 80 y un 90%.

A esto se suma que muchos países están imponiendo cuotas y límites de consumo energético para nuevos proyectos de centros de datos, lo que hace que soluciones poco eficientes tengan cada vez menos posibilidades de salir adelante. En paralelo, las hojas de ruta de los fabricantes de NAND flash apuntan a mejoras continuas en densidad, capaces de multiplicar la capacidad por chip a medio plazo, haciendo los SSD más competitivos también en coste por TB.

Sin embargo, la realidad actual pone en duda esa fecha de caducidad tan agresiva para los HDD. A pesar de la caída en envíos y ventas (que se han reducido aproximadamente a la mitad y un tercio respectivamente en comparación con el año anterior), ningún gran operador de hiperescala ha anunciado una migración total desde HDD a flash. El precio por terabyte de los SSD sigue siendo superior, y para muchos proyectos de almacenamiento masivo el sobrecoste no se compensa, por ahora, con el ahorro energético.

En el mercado doméstico, los usuarios siguen optando mayoritariamente por configuraciones híbridas: SSD rápido para el sistema operativo y las aplicaciones que requieren agilidad, y uno o varios HDD para datos voluminosos (vídeos, juegos, copias de seguridad, etc.). Mientras esa diferencia de precio por TB se mantenga, parece complicado que el HDD desaparezca por completo del mapa, aunque sí es probable que vaya quedando cada vez más relegado a nichos muy concretos.

Cuándo podría normalizarse el mercado y qué podemos esperar hasta 2028

Según análisis de firmas como TrendForce e IDC, el problema de fondo no es una falta de materias primas, sino escasez de capacidad fabril. Construir una planta de fabricación de chips (ya sea para DRAM, NAND o componentes asociados) requiere entre 3 y 5 años y miles de millones de inversión. Muchas de estas fábricas se pusieron en marcha tarde respecto al estallido del boom de la IA, y todavía están en fase de ramp-up.

Las previsiones más extendidas apuntan a que, hacia finales de 2026, los precios dejarán de subir de forma tan salvaje y empezarán a estabilizarse, coincidiendo con la entrada en operación de nuevas fabs de compañías como Micron (por ejemplo, en Singapur) o SK Hynix (en Corea). A lo largo de 2027, esa mayor capacidad de producción debería aliviar parte de la presión sobre DRAM y NAND, lo que también repercutirá en el coste de SSD, RAM y, de forma indirecta, en los HDD que dependen de memoria flash como caché.

El horizonte de 2028 se ve como un punto clave por dos motivos. Por un lado, muchos de los contratos actuales a largo plazo entre fabricantes y grandes clientes de IA expirarán o se renegociarán, lo que podría liberar algo de capacidad hacia otros sectores si la demanda de IA se calma. Por otro, si la “burbuja” se desinfla o al menos se modera, la capacidad instalada podría superar holgadamente la demanda, generando un nuevo periodo de sobreoferta y precios a la baja, similar al que vivimos en 2023 con algunos tipos de memoria.

En el mejor de los casos, dentro de unos años podríamos volver a ver gangas muy agresivas en RAM y SSD, con HDD a precios de derribo para vaciar almacenes. En el peor, si la demanda de IA sigue aumentando sin control y la transición a soluciones puramente flash no se completa, el mercado podría vivir ciclos de escasez recurrentes, con el consumidor como último en la lista de prioridades.

Hasta que la situación se aclare, al usuario no le queda otra que adaptarse: estirar al máximo el hardware actual, ser selectivo con las ampliaciones, mirar el mercado de segunda mano con más cariño de lo habitual y asumir que, durante un tiempo, la memoria y el almacenamiento van a seguir siendo mucho más caros de lo que nos gustaría. La suma de una industria de IA devorando componentes, fabricantes centrados en márgenes empresariales y una capacidad de producción que crece más despacio de lo necesario nos ha colocado en un escenario en el que los HDD, paradójicamente, viven una segunda juventud… pero a costa de convertirse en un bien escaso cuyo precio y disponibilidad van a seguir dando que hablar hasta bien cerca de 2028.

crucial
Artículo relacionado:
Micron cierra Crucial para volcarse en la memoria para IA