IPS vs VA para gaming: cuál elegir para tu monitor

Última actualización: febrero 18, 2026
Autor: Isaac
  • Los paneles IPS destacan por su amplia gama de color, excelentes ángulos de visión y buen rendimiento en altas tasas de refresco, lo que los hace ideales para juegos con gran carga artística y uso profesional de imagen.
  • Los paneles VA ofrecen una relación de contraste muy elevada y negros más profundos que los IPS, resultando especialmente atractivos para cine, series y juegos oscuros, con frecuencias de refresco gaming cada vez más competitivas.
  • En monitores de 34 pulgadas y formato ultrapanorámico, tanto IPS como VA pueden ser grandes opciones, y la elección depende de si se prioriza color y ángulos de visión o contraste y negros, siempre ajustado al presupuesto disponible.
  • No existe un ganador absoluto entre IPS y VA para gaming: la mejor elección viene marcada por el tipo de juegos que se disfrutan, el uso adicional del monitor (trabajo, multimedia) y la importancia que se dé al precio frente a la calidad de imagen.

Comparativa IPS vs VA para gaming

Elegir un monitor de 34 pulgadas hoy en día puede ser una auténtica locura: el catálogo está lleno de modelos, siglas y tecnologías distintas, y no es raro acabar con la cabeza hecha un lío. Muchos jugadores se preguntan si un panel IPS o VA es mejor para gaming, sobre todo cuando buscan una pantalla ultrapanorámica para disfrutar a tope de sus juegos, ver pelis o incluso trabajar con algo de edición de vídeo o foto.

Si te estás planteando cuál de los dos tipos de panel te conviene más, si de verdad un VA se ve apagado o si un IPS compensa a pesar de sus negros más flojos, aquí vas a encontrar una guía extensa en la que se repasa cómo funcionan TN, IPS y VA, sus ventajas, sus pegas y en qué escenarios brillan más. La idea es que al terminar de leer tengas claro qué panel encaja contigo y con tu presupuesto, sin quedarte solo en las típicas frases de «IPS tiene mejores colores» o «VA tiene mejor contraste».

Por qué el tipo de panel importa tanto en un monitor gaming

Cuando hablamos de un monitor para jugar no solo hay que mirar la resolución o los hercios: el tipo de panel determina la calidad real de la imagen que ves en cada escena. El panel afecta al color, al contraste, al brillo, al tiempo de respuesta, a los ángulos de visión y hasta a cómo se perciben los negros en juegos oscuros o de terror.

En los últimos años el mundo del gaming se ha disparado en popularidad y en inversión, y eso se nota en que han aparecido pantallas cada vez más rápidas y con mejor reproducción de color. El mercado de los videojuegos mueve cientos de millones y una buena parte de esa experiencia pasa por la pantalla: da igual que tengas una gráfica potente si luego juegas en un monitor que no está a la altura.

Dentro de este panorama, hay tres grandes familias de paneles LCD que dominan el mercado: TN, IPS y VA. Los tres se basan en cristales líquidos y retroiluminación LED, pero cada uno organiza esos cristales de forma distinta y eso es lo que provoca diferencias tan grandes en respuesta, contraste, brillo o fidelidad de color.

Si tu prioridad absoluta es competir online al máximo nivel, puede que valores más el tiempo de respuesta y busques optimizar con Special K; si eres amante de los juegos de mundo abierto con paisajes espectaculares, probablemente te importe más la fidelidad del color; y si además ves muchas pelis o series, los negros profundos y el contraste alto puede que sean tu caballo de batalla. Por eso es clave conocer bien qué ofrece cada tecnología antes de gastarte el dinero.

Paneles TN: la tecnología veterana que va quedando atrás

Los paneles TN, siglas de Twisted Nematic, fueron durante años la base de los monitores LCD. Su funcionamiento se basa en controlar mediante voltaje la orientación de los cristales líquidos, que se retuercen para dejar pasar más o menos luz de la retroiluminación.

Su gran punto fuerte siempre ha sido una respuesta extremadamente rápida, normalmente entre 1 y 5 ms, acompañada de tasas de refresco elevadas que pueden alcanzar e incluso superar los 144 Hz. Además, son baratos de fabricar, así que durante mucho tiempo han sido la opción habitual en monitores gaming económicos o de entrada.

El problema es que, a cambio de esa velocidad y bajo coste, sacrifican bastante en otros frentes. La reproducción de color es limitada, ya que muchos paneles TN trabajan internamente con 6 bits en vez de 8 bits reales, lo que se traduce en gradientes menos suaves y colores menos precisos. Para juegos o tareas donde diferenciar bien tonalidades es importante, se quedan cortos.

A esto se suman unos ángulos de visión pobres: si no miras el monitor prácticamente de frente, la imagen pierde brillo, los colores se lavan y aparecen cambios de tono bastante evidentes. También suelen ofrecer una retroiluminación más discreta y un contraste algo inferior al de otros paneles modernos, lo que los hace menos atractivos para contenido multimedia exigente.

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Con la mejora de las tecnologías IPS y VA, muchos fabricantes han ido relegando el TN a gamas muy concretas y baratas. Para un jugador muy competitivo que solo busque rendimiento puro y duro, todavía pueden tener sentido, pero para la mayoría, IPS y VA son hoy opciones más equilibradas.

Qué es un panel IPS y por qué destaca en color y ángulos de visión

Las siglas IPS provienen de In-Plane Switching. En este tipo de panel, los cristales líquidos están alineados en paralelo al sustrato de vidrio, y cuando se aplica voltaje se desplazan dentro de ese mismo plano. Este cambio en el patrón de movimiento respecto a los TN fue diseñado precisamente para mejorar sus grandes carencias originales.

Gracias a esta disposición, los IPS ofrecen ángulos de visión muy amplios, típicamente 178°/178°, lo que significa que prácticamente desde cualquier posición se mantiene el color y el brillo sin cambios dramáticos. Si sueles jugar con alguien al lado, compartes pantalla para ver pelis o simplemente te mueves mucho frente al monitor, esta es una de sus mayores virtudes.

En cuanto al color, los IPS se han ganado la fama merecida de ser la referencia en monitores LCD. Son la única familia que suele cubrir de forma consistente el 95 % o incluso el 100 % del espacio DCI-P3, la gama de color utilizada en cine digital y en muchos contenidos HDR modernos. Incluso modelos IPS modestos superan con facilidad a los TN, ofreciendo entre un 20 y un 30 % más de volumen de color.

Esto hace que sean especialmente atractivos para quienes valoran ver los juegos tal y como los diseñaron los artistas: mundos abiertos llenos de vegetación, cielos al atardecer, neones en juegos cyberpunk… todo se ve más rico y matizado. También son habituales en monitores para diseño gráfico, fotografía o edición de vídeo, con profundidades de 10 bits y coberturas amplias de sRGB, Adobe RGB o DCI-P3.

En los últimos años, además, los IPS han dado un salto importante en términos de rendimiento puro. Hoy encontramos monitores IPS con frecuencias de refresco muy altas y tiempos de respuesta reducidos, llegando en muchos casos a 144 Hz, 165 Hz e incluso más, con 1 ms declarado mediante overdrive. De este modo igualan o se acercan mucho a lo que antes era territorio casi exclusivo de otras tecnologías.

En contraste y HDR, los paneles IPS suelen situarse en un término medio entre TN y VA. No llegan a los niveles de contraste típicos de un buen VA, pero superan claramente a los TN y, combinados con su amplia gama de color, pueden ofrecer una experiencia HDR bastante lograda, sobre todo en modelos de gama media y alta.

No obstante, no todo es perfecto. Un punto débil recurrente de los IPS son los negros poco profundos. Tienden a «aplastar» o elevar el nivel de negro, de modo que las zonas oscuras tienden más al gris que al negro puro. Esto puede provocar pérdida de detalle en sombras, algo que se nota especialmente en escenas muy oscuras o en habitaciones a oscuras.

También es relativamente habitual encontrarse con fugas de luz en las esquinas o bordes (backlight bleeding), sobre todo en modelos grandes, que se hacen visibles en fondos negros o muy oscuros. Además, su relación de contraste nativa suele ser más baja que en VA, y el precio de los buenos IPS tiende a ser sensiblemente superior al de sus equivalentes VA.

Por todo ello, los IPS encajan como un guante en el perfil de jugador que disfruta observando el paisaje, la atmósfera y la dirección artística por encima del milisegundo extra de velocidad. RPG, aventuras en primera persona, títulos narrativos, juegos de exploración o de mundo abierto lucen de maravilla en un buen IPS, y si encima lo compartes con amigos en el sofá, los ángulos de visión amplios marcan la diferencia.

Qué ofrece un panel VA y por qué es tan popular en monitores gaming

Los paneles VA, de Vertical Alignment, se consideran muchas veces el punto intermedio entre TN e IPS, aunque en la práctica han desarrollado personalidad propia. En reposo, los cristales líquidos están alineados de forma casi vertical respecto a los sustratos de vidrio, bloqueando la luz de la retroiluminación LED y consiguiendo así negros muy profundos.

Cuando se aplica voltaje, esos cristales se inclinan y se desplazan, permitiendo que la luz atraviese el panel. Este modo de funcionamiento hace que los VA destaquen por una relación de contraste muy elevada, donde no es raro ver valores de 3000:1 o incluso más en ciertos modelos. Frente a un IPS típico, el salto de contraste suele ser claro.

Gracias a ello, un buen VA es capaz de mostrar negros mucho más convincentes y oscuros que un IPS, lo cual se agradece en juegos con muchas escenas nocturnas, en títulos de terror o en películas donde la iluminación juega un papel clave. Mientras que un IPS tiende a mostrar el negro como un gris oscuro, el VA se acerca más a ese negro profundo que todos buscamos.

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En cuanto a color, los VA han mejorado muchísimo y, a día de hoy, muchos modelos alcanzan sin problemas el 100 % de sRGB y coberturas amplias de otros espacios. De hecho, parte de la tecnología QLED de fabricantes como Samsung se basa en paneles VA combinados con Quantum Dot, lo que permite obtener colores más intensos y precisos manteniendo el alto contraste nativo.

Este equilibrio entre contraste fuerte, buenos colores y frecuencia de refresco elevada hace que los VA sean una opción muy versátil: sirven para jugar, para ver cine y series y también para un uso de oficina o multimedia general. Muchas marcas de referencia en gaming, como MSI, Samsung, AOC, GIGABYTE o ASUS, han apostado fuerte por los VA para sus monitores curvos y ultrapanorámicos.

En el pasado, los puntos más delicados de los VA eran la velocidad de respuesta y la tasa de refresco, que quedaban algo por detrás de los mejores TN e IPS. Sin embargo, el salto generacional ha sido notable y hoy encontramos VA con 144 Hz, 165 Hz o más y tiempos de respuesta anunciados de 1 ms (normalmente usando overdrive agresivo).

Aun así, los paneles VA no se libran de sus propias sombras. Los ángulos de visión, aunque decentes, suelen ser peores que los de un buen IPS, de modo que los cambios de color y brillo se notan antes cuando te desplazas lateralmente. En un uso individual centrado no es un drama, pero en visualización compartida se aprecia.

Además, el brillo máximo suele situarse algo por debajo del que alcanzan muchos IPS, lo que puede limitar ligeramente la experiencia HDR en modelos concretos y hacer que en entornos muy luminosos no resulten tan impresionantes. A esto hay que añadir que, aunque el tiempo de respuesta ha mejorado, en algunos paneles VA pueden aparecer más estelas o ghosting en escenas muy rápidas que en IPS equivalentes.

Por otra parte, el coste de fabricación de estos paneles suele ser mayor que el de tecnologías veteranas como TN, lo que hace que no siempre sean los más populares en el mercado masivo. No obstante, comparados con IPS, muchos VA ofrecen una relación calidad-precio más atractiva, sobre todo en diagonales grandes y resoluciones altas.

IPS vs VA para gaming: diferencias clave que debes tener claras

Llega la gran pregunta: si estás mirando un monitor de 34 pulgadas para jugar, ¿qué te conviene más, un IPS o un VA? La respuesta depende mucho de tus prioridades, pero se pueden destacar varios puntos donde cada tecnología se impone claramente o, al menos, marca diferencias.

En lo que respecta a calidad de imagen general, tanto los IPS como los VA actuales ofrecen resultados muy buenos. Los IPS se llevan el premio en fidelidad y amplitud de color, cubriendo espacios como DCI-P3 con holgura y ofreciendo una imagen muy equilibrada y precisa. Los VA, por su parte, compensan con contraste y negros mucho más profundos, algo que se nota en cualquier escena oscura.

Si hablamos de brillo y HDR, la balanza suele inclinarse hacia el lado IPS, especialmente en modelos pensados para gaming y contenido HDR. El brillo máximo acostumbra a ser superior y, combinado con la amplia gama de color, resulta en un efecto HDR bastante llamativo. Dicho esto, un VA con buen brillo y alto contraste puede ofrecer también una experiencia HDR muy convincente, y hay quien defiende que el contraste de los VA hace que muchas escenas luzcan incluso más espectaculares.

En cuanto a tiempo de respuesta y tasas de refresco, la diferencia real entre IPS y VA modernos se ha reducido mucho. Hoy encontramos ambos tipos con 144 Hz, 165 Hz o más y tiempos declarados de 1 ms usando overdrive. A nivel competitivo extremo, algunos IPS siguen ofreciendo una sensación de menor arrastre en objetos en movimiento rápido, mientras ciertos VA pueden mostrar algo más de estela si no están bien ajustados.

Otro punto clave es el de los ángulos de visión. Aquí los IPS siguen siendo reyes: podrás ver la pantalla desde prácticamente cualquier posición sin notar cambios bruscos en el color o el brillo. Los VA, aunque han mejorado, tienden a mostrar más variaciones laterales, por lo que si te sientas muy ladeado o sueles compartir pantalla con varias personas, el IPS resulta más cómodo.

Respecto al precio, lo habitual es que, a igualdad de tamaño, resolución y refresco, el VA tenga un coste algo inferior, lo que lo convierte en una opción muy tentadora si quieres un monitor grande para jugar sin dejarte un dineral. Los IPS, sobre todo los de gama alta con gran cobertura de color y buena uniformidad, suelen situarse un peldaño por encima en coste.

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A nivel de usos, podríamos decir que los paneles IPS son ideales para quienes buscan un monitor todoterreno muy orientado a la calidad visual: juegos con gran carga artística, trabajo con imágenes, edición de vídeo, ver series y pelis desde diferentes ángulos, etc. Los VA, por su parte, se llevan el gato al agua en contraste y negros, algo especialmente agradable para cine, series y juegos donde la oscuridad y la atmósfera cuentan mucho.

Conviene remarcar también que, aunque los IPS tienen peor negro y menor contraste que los VA, en la práctica hay modelos concretos que rinden muy bien, de modo que no hay que demonizarlos. Del mismo modo, un buen VA moderno con 1 ms y 144 Hz no se queda tan lejos de un IPS rápido como se podría pensar, siempre que el procesado de overdrive esté bien afinado.

Por último, está la cuestión de la sensación subjetiva. Hay jugadores que prefieren claramente el punch de color y la uniformidad de un IPS, y otros que quedan encantados con la profundidad de negros de los VA y su aspecto más «cinematográfico» en entornos oscuros. Aquí entra en juego tu gusto personal y el tipo de juegos que tengas en la recámara.

Cómo encaja un monitor de 34 pulgadas IPS o VA en tu setup

Cuando subimos a diagonales como 34 pulgadas, normalmente en formato ultrapanorámico 21:9, la elección entre IPS y VA todavía se vuelve más interesante. Al ser pantallas más grandes, se notan más las virtudes y defectos de cada panel, tanto en inmersión como en uniformidad de imagen.

En un IPS ultrawide de 34 pulgadas vas a disfrutar de una imagen muy homogénea y colores consistentes en toda la superficie, incluso si te mueves ligeramente frente al monitor. Para trabajar con varias ventanas, editar vídeo con timeline horizontal o sumergirte en mundos abiertos, es una delicia, siempre que aceptes que en una habitación a oscuras los negros no serán perfectos.

En cambio, un VA curvo de este tamaño puede ofrecer una sensación brutal de inmersión gracias a su contraste elevado y negros más profundos. En juegos de carreras, simuladores o títulos con muchos escenarios nocturnos, esa combinación de ultrapanorámico, curvatura y VA crea una experiencia muy cercana al cine.

Aquí es donde algunos jugadores han notado que, en ciertos modelos VA, la imagen puede percibirse algo más «tenue» de brillo global o con colores muy saturados si el fabricante ha sido agresivo con los ajustes. Esa fama de que los VA son «oscuros» y con colores exagerados viene más de implementaciones concretas que de la tecnología en sí, y suele corregirse ajustando bien el brillo, el contraste y el perfil de color.

En ambos casos, IPS y VA de 34 pulgadas pueden alcanzar frecuencias de refresco altas, lo que significa que vas a disfrutar de animaciones fluidas si los acompañas de una buena tarjeta gráfica. La elección se reduce otra vez a valorar si priorizas colores más precisos y mejores ángulos de visión (IPS) o contraste y negros más profundos (VA), teniendo siempre en cuenta el presupuesto disponible.

Mirando el panorama actual, muchos fabricantes están apostando con fuerza por el panel VA en tamaños grandes y ultrapanorámicos porque permiten ofrecer paneles curvos con gran inmersión a precios ajustados. Mientras tanto, los modelos IPS suelen posicionarse como opciones más premium, con precios algo superiores pero apuntando a usuarios que combinan gaming y trabajo creativo.

Al margen del panel, recuerda que a la hora de elegir un monitor de 34 pulgadas no solo importa IPS vs VA: también debes fijarte en la resolución (por ejemplo, 3440×1440), el tipo de HDR, la cobertura de color, el brillo, la ergonomía y la conectividad. El panel es una pieza clave del puzzle, pero no la única.

Si ahora mismo tu duda es entre un buen IPS y un buen VA para gaming, la solución pasa por analizar qué tipo de juegos ocupan más tu tiempo, si vas a usar el monitor para trabajar con imagen, si lo compartirás con más gente y hasta cuánto estás dispuesto a gastar. Con esos datos sobre la mesa, todo lo que hemos visto te ayudará a inclinar la balanza hacia uno u otro lado con seguridad.

Después de repasar cómo funcionan TN, IPS y VA, sus puntos fuertes y sus flaquezas, y de ver cómo se comportan en monitores gaming de gran formato, resulta mucho más sencillo entender que no existe un panel perfecto para todo el mundo, sino tecnologías que encajan mejor o peor según lo que valores más: si eres de exprimir cada milisegundo en shooters competitivos quizá un IPS rápido te seduzca más, mientras que si tu prioridad es disfrutar del contraste y los negros profundos en cine, series y juegos inmersivos, un VA moderno puede ser el compañero ideal para tu setup de 34 pulgadas.

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