Marcas de SSD y HDD más fiables y duraderas por TBW, MTBF y fallos reales

Última actualización: enero 8, 2026
Autor: Isaac
  • La fiabilidad real de SSD y HDD depende del modelo concreto, sus valores de TBW, MTBF y AFR, más que de la marca general.
  • Marcas como Samsung, Crucial, WD, Seagate, Kingston, Toshiba o HGST destacan con gamas muy duraderas y garantías de 5 años.
  • Los datos de Backblaze y las pruebas de estrés independientes confirman grandes diferencias entre modelos y evidencian riesgos en marcas baratas.
  • Elegir bien el disco, evitar SSD chinos de baja calidad y mantener copias de seguridad es clave para proteger los datos a largo plazo.

Comparativa de fiabilidad de SSD y HDD

Elegir bien dónde guardas tus datos ya no va solo de tener muchos gigas al mejor precio. Hoy el juego va de fiabilidad, de cuánto aguantan los discos escribiendo datos día tras día y, sobre todo, de qué probabilidades hay de que te dejen tirado cuando menos te lo esperas. Entre valores como TBW, MTBF y AFR la cosa puede sonar técnica, pero en realidad son la base para decidir qué SSD o HDD merece la pena.

Con los datos públicos de Backblaze, pruebas de estrés de laboratorio y la información técnica de los fabricantes podemos dibujar un mapa bastante claro de qué marcas y modelos de SSD y HDD son más duraderos y con menos tasa de fallos. Vamos a desgranar todo esto con calma, en castellano de la calle, pero sin dejarnos ningún detalle técnico importante por el camino.

SSD frente a HDD: velocidad, fiabilidad y en qué se diferencian de verdad

Los discos duros mecánicos de toda la vida (HDD) han sido durante décadas el principal cuello de botella de los ordenadores. Aunque algunos modelos giraban muy rápido, nunca se han acercado a las tasas de lectura y escritura que ofrecen los SSD actuales, ni en acceso aleatorio ni en tiempos de arranque.

Un SSD (Solid State Drive) está formado por un PCB con chips de memoria NAND, una controladora y los conectores de datos y alimentación. No tiene partes móviles, todo es electrónico, lo que se traduce en más velocidad, menos ruido y menos consumo energético que un HDD con platos y cabezales girando a miles de revoluciones.

En la práctica, pasar de HDD a SSD significa que el sistema operativo arranca en segundos en lugar de minutos, los juegos cargan mucho antes y las aplicaciones pesadas se abren casi de forma instantánea. Además, los SSD gestionan mejor la multitarea: puedes tener varias operaciones de lectura y escritura a la vez sin que el equipo se venga abajo.

Los HDD, por contra, siguen teniendo su sitio cuando hablamos de almacenamiento masivo barato. Por el precio de un SSD de 1 TB, puedes montar un HDD de muchas más teras, algo que en servidores de backup, NAS de copia fría o archivos de vídeo muy voluminosos sigue pesando bastante.

Ventajas e inconvenientes de los SSD en durabilidad y recuperación de datos

La ausencia de partes mecánicas hace que, a nivel estadístico, los SSD sean menos propensos a averías físicas que los HDD. No sufren tanto con golpes y vibraciones, trabajan en silencio y disipan menos calor, algo clave en portátiles, mini PCs y NAS compactos.

Sin embargo, los SSD tienen una particularidad: su memoria NAND solo admite un número finito de ciclos de escritura. Por eso los fabricantes indican un valor de TBW (Terabytes Written), que marca la cantidad de datos que se pueden escribir antes de considerar que el disco ha llegado al límite de vida útil garantizada.

Por ejemplo, un SSD de 1 TB típico ofrece unos 600 TBW. Eso significa que podrías “llenarlo y borrarlo” unas 600 veces. Traducido al uso diario, con unos 165 GB de escritura al día durante 10 años todavía no habrías agotado esa cifra. En un uso doméstico normal rara vez te acercas ni a la mitad.

El otro gran parámetro es el MTBF (Mean Time Between Failures), que suele superar el millón de horas en SSD modernos. Puesto en contexto, son más de 100 años encendido 24/7, así que el factor limitante real en la práctica suele ser el TBW antes que un fallo súbito por tiempo de uso.

El lado feo es que, cuando un SSD falla de verdad, la recuperación física de datos es mucho más compleja y cara que en un HDD. En un disco mecánico un laboratorio puede desmontar los platos, trabajar en sala limpia y extraer datos. En un SSD se depende mucho más del estado del controlador y del firmware, y la extracción chip a chip requiere herramientas muy especializadas y no siempre tiene éxito.

Factores técnicos que influyen en la vida útil de un SSD

Para valorar fiabilidad y durabilidad no basta con mirar la marca en grande en la pegatina. Hay cuatro factores que marcan la diferencia entre un SSD “del montón” y uno pensado para aguantar años de caña: tipo de NAND, controlador, firmware y TBW garantizado.

Por un lado está el tipo de celda de memoria NAND. Las SLC (Single-Level Cell) almacenan 1 bit por celda y ofrecen durabilidad muy alta a costa de un precio disparatado, por eso hoy se ven casi solo en cachés internas o entornos muy críticos. Las MLC (Multi-Level Cell) y sobre todo las TLC (Triple-Level Cell) son las más comunes en consumo, con un equilibrio bastante bueno entre coste, rendimiento y vida útil. Las QLC (Quad-Level Cell) empujan todavía más la densidad para abaratar, pero a cambio resisten menos ciclos de escritura, por lo que son más adecuadas para almacenamiento frío que para sistemas con escritura diaria intensa.

El controlador y el firmware son el “cerebro” del SSD. Una buena controladora gestiona el wear leveling (nivelación de desgaste), la corrección de errores y la caché SLC/DRAM para repartir las escrituras por todas las celdas y evitar que unas pocas se quemen antes de tiempo. En modelos de gama baja sin DRAM (DRAM-Less) el rendimiento bajo ciertas cargas y la consistencia a largo plazo pueden resentirse.

  ¿Qué función cumple F1 F2 F3 F4?

También cuenta el sobreaprovisionamiento, es decir, la cantidad de memoria reservada que el usuario no ve pero que el SSD utiliza para reemplazar celdas gastadas y mantener el rendimiento. Cuanto mayor sea esta reserva, mejor puede extenderse la vida útil real más allá del TBW anunciado.

Por último, la refrigeración importa más de lo que parece: temperaturas sostenidas altas aceleran el desgaste de la NAND y pueden disparar los errores. De ahí que muchos SSD NVMe vengan ya con disipadores de aluminio integrados, o necesiten el de la propia placa base para mantenerse en rangos seguros.

Cómo saber si un SSD es fiable: métricas TBW, MTBF y garantía

Cuando comparas modelos concretos, lo más sensato es poner frente a frente sus valores de TBW, MTBF, tipo de NAND y años de garantía, siempre igualando la capacidad (no compares un 500 GB con un 2 TB, porque el TBW escala con los gigas).

Un SSD de 1 TB con 600 TBW y 5 años de garantía te da una pista clara de que el fabricante se fía de su producto. Hay modelos específicos para NAS o entornos 24/7 que disparan esas cifras: por ejemplo, las series Seagate IronWolf o Western Digital Red SN700 superan con holgura los 600 TBW e incluso los miles de TBW en capacidades altas, justo porque se diseñan para estar escribiendo datos todo el día.

Lo mismo pasa con el MTBF: mientras un SSD de consumo típico ronda 1-1,5 millones de horas, los orientados a NAS y uso profesional suben hasta los 1,8 o 2 millones de horas. Ahí entran en juego unidades como WD Red SA500, Seagate IronWolf 110 o ciertos modelos de Samsung 870 EVO, que mezclan buen rendimiento SATA con una durabilidad muy por encima de la media.

La garantía es el último filtro. Los mejores SSD del mercado, tanto SATA como NVMe, se mueven en 5 años de garantía limitada por tiempo y TBW. Si un modelo ofrece solo 3 años y TBW bajos, probablemente estemos ante una gama de entrada donde se ha recortado en tipo de NAND, sobreaprovisionamiento o controlador.

Marcas de SSD y su fiabilidad en recuperación de datos

Además de cuánto duran, interesa saber qué tal se portan los SSD cuando las cosas van mal. Laboratorios especializados en recuperación reportan diferencias claras entre fabricantes en cuanto a documentación, accesibilidad al firmware y compatibilidad con herramientas profesionales.

Marcas como Samsung, Crucial y Intel/Solidigm destacan por una tasa de éxito de recuperación alta, controladores bien documentados y una respuesta relativamente predecible ante errores en la NAND. Son unidades con componentes de calidad y diseños bastante consistentes entre familias de producto.

Kingston, ADATA, SanDisk o Western Digital ofrecen por lo general SSD lógicamente recuperables, es decir, cuando el daño es de sistema de archivos o firmware y no un desastre eléctrico total. En algunos modelos el cifrado por hardware puede complicar las cosas si no se dispone de claves o del propio dispositivo original.

Fabricantes como TeamGroup, Patriot, PNY, Mushkin, Silicon Power, Transcend, Verbatim u OWC presentan un espectro más variado: desde unidades económicas que fallan con más frecuencia pero se dejan trabajar a nivel lógico, hasta modelos con controladoras poco estandarizadas o firmware muy propietario que obligan a un diagnóstico caso a caso.

La regla de oro para la recuperación es sencilla: cuanto más estandarizado y documentado esté el controlador, y cuanto menos cifrado opaco se interponga, más opciones habrá de salvar tus datos si el SSD decide morirse antes de tiempo.

Pruebas de estrés reales: Crucial, SanDisk, Kingston vs marcas chinas

Más allá de lo que dice la hoja de especificaciones, hay pruebas independientes que someten a los SSD a auténticos martillazos de escritura para ver hasta dónde aguantan. Un ejemplo interesante es el test de larga duración en el que se compararon SSD de gama de entrada de Crucial, SanDisk y Kingston con dos marcas chinas poco conocidas, Baititon y Kingspec.

Las unidades se conectaron al mismo equipo, se sometieron a escrituras intensivas 24/7 durante unos tres meses, y se descartaba un SSD cuando su velocidad de escritura caía a 10 MB/s o menos, dándolo por “muerto” a efectos prácticos aunque siguiera respondiendo.

El Crucial BX500, con unos 80 TBW declarados para el modelo concreto probado, mantuvo un rendimiento razonablemente estable durante decenas de terabytes escritos, empezando a mostrar signos de fatiga ya por encima de los 80-90 TB. Superó la barrera simbólica de 100 TB sin problemas graves, demostrando que los TBW que anuncia el fabricante suelen ser conservadores.

El SanDisk Ultra 3D, uno de los SATA más económicos del mercado, mostró un comportamiento peculiar: picos de rendimiento y cierta inestabilidad desde el principio, pero repitiendo ese patrón a lo largo de toda la prueba. Aun así, también logró pasar holgadamente de los 100 TB escritos, por encima de los 100 TBW de ficha técnica.

El caso más llamativo fue el Kingston A400. Desde el primer momento ofreció un rendimiento muy estable, sin los bailes de velocidad de Crucial y SanDisk. Los primeros síntomas serios de desgaste aparecieron pasados los 87 TB escritos, y aun así se mantuvo útil durante más tiempo, convirtiéndose en el SSD que mejor aguantó el castigo dentro de la comparativa.

En el lado opuesto, Kingspec y Baititon ilustran por qué no compensa jugar a la ruleta rusa con marcas baratas sin historial. Kingspec comenzó a flojear seriamente a partir de los 26 TB, y hacia los 34 TB escritos ya se podía considerar muerto. Baititon, pese a prometer sobre el papel hasta 292 TBW, se vino abajo en torno a los 26 TB, sin alcanzar ni el 10 % de lo anunciado.

La conclusión de este tipo de pruebas es clara: dentro de la gama de entrada, los SSD de marcas reconocidas como Crucial, SanDisk o Kingston cumplen y a menudo superan los TBW oficiales, mientras que ciertas marcas chinas inflan especificaciones y ofrecen una durabilidad real muy por debajo de lo prometido.

  ¿Qué es la palabra EFI?

Backblaze y la fiabilidad de los HDD: AFR, drive days y modelos estrella

En el terreno de los discos mecánicos, la referencia en fiabilidad es Backblaze. Esta empresa de copias de seguridad en la nube utiliza más de 270.000-300.000 HDD en sus centros de datos y publica desde 2013 informes trimestrales y anuales con las tasas de fallos de cada modelo.

La métrica clave es el AFR (Annualized Failure Rate), la tasa de fallos anualizada. Se calcula a partir del número de fallos reales dividido entre los “drive days” (la suma de días de funcionamiento de todos los discos del mismo modelo) y extrapolado a un año completo. Un AFR más bajo indica mayor fiabilidad en condiciones reales de uso 24/7.

En los informes más recientes, el AFR global de toda la flota ronda el 0,86-1,57 % según el periodo analizado, con una ligera mejora respecto a años anteriores. Lo interesante es ver qué modelos concretos se alejan mucho por abajo o por arriba de esa media.

Entre los más fiables en los últimos años destacan unidades como el HGST de 4 TB (HMS5C4040ALE640), el Seagate de 8 TB (ST8000NM000A), el Seagate de 14 TB (ST14000NM000J) o el Seagate de 16 TB (ST16000NM002J), que en ciertos trimestres no han registrado ni un solo fallo, y mantienen AFR anuales por debajo del 0,3 %.

En el lado contrario, algunos modelos de 10 y 12 TB de Seagate, como el ST12000M007 o el ST1000NM0086, han mostrado AFR por encima del 5-8 %, evidenciando que incluso dentro de la misma marca hay grandes diferencias entre generaciones y líneas de producto.

Por marcas, Backblaze ha observado que Western Digital (WDC) suele presentar los AFR más bajos en conjunto, seguida de Toshiba, luego Seagate y con HGST algo más arriba debido a un par de modelos de 12 TB problemáticos. Si se excluyen esos dos modelos, HGST también se sitúa en rangos muy buenos, alrededor del 0,5-0,6 % de AFR.

Modelos concretos de HDD especialmente fiables según los datos

modelos que han demostrado un comportamiento ejemplar en millones de drive days, se pueden mencionar varias referencias claras tanto para uso doméstico como profesional.

En la gama alta de capacidad, destacan los Western Digital Ultrastar de 16 TB (WUH721816ALE6L4 y WUH721816ALE6L0), con AFR alrededor del 0,3 % y un historial muy estable. Son discos pensados para centros de datos y NAS empresariales, con firmware y componentes diseñados para 24/7.

En el bando de Seagate, el ST6000DX000 de 6 TB y el ST16000NM001G de 16 TB han mostrado tasas de fallo muy bajas, en torno al 0,6-0,7 %, lo que los hace fuertes candidatos para sistemas de almacenamiento masivo donde la fiabilidad pesa tanto como el coste por TB.

Toshiba también tiene joyas como el MG08ACA16TE de 16 TB, con AFR cercano al 0,95 %, y el MG07ACA14TA de 14 TB en rangos similares. Son opciones muy sólidas para NAS, servidores de archivo y soluciones de backup.

En capacidades más modestas, modelos históricos como los HGST de 4 TB siguen destacando por AFR muy bajos (en torno al 0,3-0,4 %), lo que explica por qué todavía hoy se usan como referencia en muchas comparativas de fiabilidad.

La moraleja que dejan los informes de Backblaze es que no existe “la mejor marca” universal. Hay modelos brillantes y modelos mediocres dentro de cada fabricante, así que lo inteligente es revisar siempre la referencia exacta (modelo y capacidad) y buscar sus datos de AFR y tiempo acumulado de servicio antes de comprar.

Marcas y familias de SSD recomendables por durabilidad y uso

De toda la información técnica, pruebas de estrés y experiencia en laboratorio se puede sacar una lista bastante razonable de marcas y familias de SSD que destacan por fiabilidad en diferentes escenarios.

Samsung lleva años siendo referencia con sus series 870 EVO, 970 EVO Plus, 980, 980 Pro y 990 Pro. Usan memorias V-NAND TLC de varias generaciones, controladoras propias muy pulidas y garantías de 5 años con TBW altos. Son apuestas seguras tanto en SATA como en NVMe PCIe 3.0 y 4.0, y destacan también por la calidad de su software de gestión.

Crucial, brazo de consumo de Micron, ofrece una gama equilibrada donde brillan modelos como el MX500, BX500, P3 o T500. El MX500 y el T500, por ejemplo, combinan memorias TLC 3D avanzadas con controladoras sólidas y precios agresivos, con TBW y garantías muy competitivos.

Western Digital y SanDisk (misma matriz) cubren prácticamente todo el abanico con WD Blue, WD Black, WD Red (para NAS) y las series SN570, SN770 o SN850. Los WD Black SN770 y SN850 son especialmente interesantes en PCIe 4.0 por su relación rendimiento/precio, y los WD Red SA500 y SN700 están claramente orientados a NAS con MTBF y TBW superiores a la media.

Seagate, por su parte, se ha puesto las pilas con los FireCuda 520, 530 y 540. El FireCuda 530, por ejemplo, ofrece durabilidades que duplican lo habitual en SSD de 1 TB (hasta 1200 TBW) y añade servicios como 3 años de recuperación de datos Rescue, pensado para creadores y profesionales con cargas de escritura muy exigentes.

Kingston mantiene una gama muy amplia, desde el humilde A400 hasta series más avanzadas como KC3000. El A400, pese a ser de gama baja, ha demostrado en pruebas independientes que su durabilidad real está por encima de lo que muchos esperan en ese rango de precio, lo que lo convierte en una opción muy decente para resucitar equipos viejos sin gastar demasiado.

SSD para NAS, PS5 y formatos especiales (M.2 2230, PCIe 5.0)

No todos los SSD se usan igual ni en los mismos dispositivos. Hay segmentos específicos donde la fiabilidad, la disipación o el formato físico son aún más críticos, y ahí también se ven diferencias claras entre marcas y gamas.

  ¿Qué tipo de papel se utiliza para imprimir?

En NAS, donde los discos trabajan 24/7 como caché o almacenamiento principal, cobran sentido gamas específicas como Western Digital Red SA500 y SN700, Seagate IronWolf 110/125/525 o el propio Samsung 870 EVO en versión SATA. Todas ellas comparten TBW y MTBF muy superiores a SSD genéricos de consumo, y garantías de 5 años.

Para PS5 y consolas, la clave está en los SSD M.2 PCIe 4.0 con disipador de perfil bajo y velocidades de lectura real cercanas o superiores a los 7000 MB/s. Modelos como el Corsair MP600 Pro LPX, MSI Spatium M480 Play o Kioxia Exceria PRO han sido validados en pruebas reales como opciones fiables, siempre que se controlen temperaturas y se respeten las dimensiones máximas que admite la consola.

En el terreno de los formatos mini como el M.2 2230, muy usado en Steam Deck, Surface y algunos portátiles, las opciones se reducen pero siguen existiendo alternativas serias como el Sabrent Rocket 2230 o el Corsair MP600 Mini, que combinan memorias TLC 3D de Micron, controladoras Phison modernas y 5 años de garantía, todo ello en apenas 3 cm de longitud.

Por último, la vanguardia la marcan los SSD PCIe 5.0, donde ya se ven modelos como el Corsair MP700, Crucial T700 o MSI Spatium M570/M580 Frozr rozando o superando los 10-14 GB/s secuenciales. Todos ellos comparten controlador Phison E26, memorias Micron TLC 3D de 232 capas, DRAM dedicada y 5 años de garantía, aunque todavía hablamos de precios muy altos y disipadores bastante voluminosos.

SSD chinos ultra baratos: fraudes, riesgos y cuándo no compensa ahorrar

El desplome de precios de los SSD ha abierto la puerta a un montón de marcas chinas e incluso falsificaciones descaradas que prometen capacidades irreales a precios ridículos. Ejemplos como supuestos SSD externos de “64 TB” por 13 € en ciertos marketplaces dejan claro que hay productos que directamente son un timo.

Más allá de los casos grotescos, existen muchas unidades “no fraudulentas” pero con memorias de baja calidad, controladoras sin DRAM y un servicio postventa inexistente. En el mejor de los casos cumplen justito con lo que anuncian el primer año; en el peor, mueren muy pronto y ponen en riesgo datos que quizá eran importantes.

La experiencia de pruebas de resistencia como la comentada antes con Baititon y Kingspec demuestra que estos productos parecen ofrecer TBW inflados en la ficha técnica que luego no se sostienen cuando los sometes a escrituras intensivas. Cuando una unidad muere con apenas un 10-20 % de los terabytes escritos que promete, está claro que no es un simple caso de mala suerte.

Aunque pueda parecer tentador montar uno de estos SSD baratos en un portátil antiguo “solo para darle una segunda vida”, el problema es que no tienes ninguna garantía de cómo se va a comportar ante cortes de luz, picos de tensión, una fuente de alimentación deficiente, calor o simplemente tiempo. Lo barato suele salir caro, y en almacenamiento ese “caro” se traduce en pérdida de datos.

Por todo ello, la recomendación realista es apostar por marcas conocidas y familias de producto con buena trayectoria: Samsung, Crucial, Kingston, Western Digital/SanDisk, Seagate, Kioxia, SK hynix, etc. Puede que ahorres unos euros menos en el corto plazo, pero a cambio ganas muchas papeletas de que el disco no te reviente a la mínima.

Consejos prácticos para alargar la vida de tus SSD y HDD

Incluso con las mejores marcas y modelos, tu forma de usar el almacenamiento influye muchísimo en su vida útil. Hay una serie de buenas prácticas sencillas que ayudan a que tanto SSD como HDD aguanten más años con menos sustos.

En SSD, conviene evitar llenarlos al 100 % de capacidad: dejar un 20-25 % libre permite que el controlador haga mejor su trabajo de wear leveling y mantenga el rendimiento. Mantener activado TRIM, desactivar desfragmentaciones programadas y limitar las escrituras innecesarias (por ejemplo, moviendo ciertos temporales a otro disco) también suma.

Tanto en SSD como en HDD es clave controlar las temperaturas. Un buen flujo de aire en la caja, disipadores adecuados en los M.2 y evitar montajes pegados a fuentes de calor (como justo detrás de una GPU muy caliente) reduce el estrés térmico y con ello la probabilidad de fallos prematuros.

En HDD mecánicos, evitar golpes y vibraciones sigue siendo tan importante como siempre. No es buena idea mover una torre encendida o trasladar un NAS funcionando, y menos aún sujetarlo “a mano” mientras los discos giran. Monitorear SMART regularmente con herramientas como smartctl, Scrutiny o el propio software de algunos NAS te da avisos tempranos de sectores reasignados o errores crecientes.

Y por encima de todo, lo que de verdad marca la diferencia es tener una estrategia de copias de seguridad decente: al menos un backup local y otro externo (sea en la nube, en otro domicilio o en un NAS con RAID y replicación). Da igual lo fiable que digan ser tus SSD o HDD; tarde o temprano alguno fallará, y la única vacuna real contra la pérdida de datos son las copias.

Visto todo lo anterior, queda bastante claro que la fiabilidad de SSD y HDD no se resume en una etiqueta de marca, sino en una combinación de tecnología interna, cifras de TBW, MTBF y AFR, y el modelo concreto que escojas para cada uso. Apostar por familias contrastadas de fabricantes como Samsung, Crucial, Western Digital, Seagate, Kingston, Toshiba, HGST o Kioxia, apoyarse en datos reales como los de Backblaze para HDD, evitar los SSD de procedencia dudosa y acompañarlo todo con asegurarte de que tus fotos, trabajos, bases de datos y proyectos no dependan de un disco barato que decide morirse justo el día menos oportuno.

las tres mejores y más fiables marcas de componentes del PC (GPU PCB para AMD y NVIDIA, PSU, RAM, placabase, SSD, HDD, caja, refrigeración AIO, ventiladores))
Artículo relacionado:
Las marcas más fiables de componentes del PC