Micrófono XLR vs RCA vs USB vs jack: guía completa de conexiones de audio

Última actualización: febrero 23, 2026
Autor: Isaac
  • Las conexiones XLR y TRS balanceadas ofrecen el mejor rechazo de ruido y permiten tiradas largas de cable con mínima degradación.
  • RCA y minijack de 3,5 mm son conexiones no balanceadas, válidas para tramos cortos y equipos de consumo si se cuida la longitud y el apantallado.
  • Los micrófonos USB integran el conversor A/D, son plug and play y perfectos para streaming, videollamadas y grabaciones sencillas.
  • Elegir bien entre XLR, RCA, USB o jack implica entender niveles de señal (mic, línea, instrumento), balanceado y necesidades de ampliación futura.

Conexiones y controles de audio en un equipo

Cuando empiezas a montar un pequeño estudio casero o a mejorar el sonido de tu set de streaming, la primera duda suele ser siempre la misma: ¿qué tipo de micrófono y qué cable necesito? Entre XLR, RCA, USB, jack grande, minijack, cables balanceados, no balanceados y compañía, es fácil hacerse un lío y acabar comprando cosas que no se aprovechan bien.

En esta guía vamos a ordenar todo ese caos y conectar los puntos entre micrófono XLR, RCA, USB y jack usando como base los conceptos que manejan los técnicos de sonido: niveles de señal, tipos de conectores, cables analógicos y digitales, señal balanceada, ruido, phantom, etc. La idea es que, cuando termines de leer, sepas exactamente qué te conviene para tu caso y por qué, sin necesidad de memorizar siglas sin sentido.

Micrófono XLR vs USB vs jack vs RCA: visión general rápida

Antes de meternos al detalle técnico, conviene tener clara la “foto general” de cada tipo de conexión de micrófono y dónde suele usarse cada una.

Los micrófonos USB no son una especie aparte: por dentro suelen ser de condensador o dinámicos normales, pero integran un conversor analógico-digital y una pequeña interfaz de audio en el propio cuerpo. La ventaja gorda es que no necesitas interfaz externa: lo enchufas al ordenador por USB y listo, el sistema lo detecta como una tarjeta de sonido más.

La gran fortaleza de un micro USB es la facilidad de uso: son literalmente plug and play. Para videollamadas, clases online, streaming, podcast básico o cuando estás harto del micro cutre integrado del portátil, son una solución muy digna y económica.

¿La pega? Que todo el “hardware serio” se queda dentro del propio micro. No tienes salidas físicas adicionales, no puedes cambiar de previo, ni de convertidor A/D, ni sumar varios micrófonos directamente. Si ese micro se te queda corto, no hay forma de ir escalando pieza a pieza como en un sistema XLR clásico.

¿Puede un buen micrófono USB sonar tan bien como un condensador XLR de estudio? Sí, sin problema. A fin de cuentas, usan cápsulas y circuitos similares, y en ambos casos la señal acaba convertida a digital. La diferencia real viene de cuánto mimo y presupuesto haya puesto el fabricante en la electrónica interna (previo y conversor).

Detalle de conexiones y controles de sonido

Los micrófonos XLR, por su parte, son los reyes del audio profesional. Usan un conector circular de 3 pines que permite transmisión balanceada, son robustos, llevan décadas siendo estándar y encajan en cualquier mesa, interfaz o previo decente. Con un sistema XLR puedes cambiar de micro, de previo, de interfaz o de conversor cuando quieras.

Los conectores jack (TS y TRS) y RCA entran más en el terreno de líneas de audio y monitores: se usan para salidas de interfaz a altavoces, instrumentos, equipos de consumo, etc. En algunos micros USB o interfaces pequeñas verás salidas jack o minijack de 3,5 mm para monitorizar con auriculares, pero no son el principal conector de micrófono de estudio.

Conexiones analógicas vs digitales: qué pasa dentro del cable

Casi todos los cables que tocan micrófonos y altavoces trabajan con audio analógico, es decir, señales eléctricas que “dibujan” la forma de onda del sonido. En el mundo digital, en cambio, viajamos con ceros y unos que representan esos valores de forma numérica.

En un cable analógico lo que circula es literalmente electricidad variando en el tiempo: es lo que sale de un micro XLR, de una guitarra por jack o de un reproductor de CD por RCA. Esas señales son muy sensibles a interferencias y ruido, de ahí todo el tema del apantallado y de los cables balanceados.

Los cables digitales (USB, óptico, HDMI, ADAT, AES/EBU, etc.) transportan información binaria. Lo importante ahí es la integridad de datos y la sincronía, no tanto la forma de la señal como tal. Por eso, si un USB funciona correctamente, oírás el mismo audio aunque el cable sea de 1 metro o de 3 (otra cosa es la fiabilidad y el ruido eléctrico que pueda colarse en equipos mal diseñados).

Cables balanceados vs no balanceados: la guerra contra el ruido

Cuando hablamos de XLR vs jack vs RCA, realmente el gran tema técnico es “balanceado” frente a “no balanceado”. Esto es lo que marca la diferencia en cuanto a ruido y longitud máxima de los cables.

En una conexión no balanceada (un cable TS de guitarra o un RCA típico) hay dos conductores: uno lleva la señal y el otro es la masa o tierra. Son baratos y sencillos, pero muy propensos a captar interferencias, sobre todo si los cables son largos o van en paralelo con cables de red eléctrica.

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En una conexión balanceada se usan tres hilos para un solo canal: masa, señal “caliente” y señal “fría”. Estas dos últimas llevan la misma información pero invertida en polaridad. A lo largo del cable, el ruido que se cuela afecta por igual a las dos. En el extremo de llegada, el equipo invierte una de ellas y las suma: el audio se duplica de amplitud y el ruido, al quedar en contrafase, se cancela casi por completo.

Para que una línea sea realmente balanceada no basta con que el cable tenga tres conductores. La salida debe ser balanceada y la entrada también, con sus respectivos circuitos de envío y recuperación de la señal diferencial. Si en medio adaptas a RCA o a un jack TS, pierdes esa ventaja de rechazo de ruido.

Por eso en estudios y directos las tiradas largas de micro y de línea se hacen con XLR o con jacks TRS balanceados. Puedes tirar 10 o 20 metros sin que se conviertan en una antena de radio.

Tipos de conectores analógicos: XLR, TS/TRS, RCA, minijack…

Conectores y puertos en equipo de audio

En audio profesional se repiten siempre los mismos formatos físicos, y conviene tenerlos identificados de un vistazo para no pinchar donde no toca.

Conector XLR: el estándar de micros y audio pro

El conector XLR de 3 pines es la base de casi todo el audio profesional: micros de estudio, previos, mesas, cajas DI, salidas de consola hacia escenario, etc. Lleva décadas en uso, es robusto, bloquea al conectar y protege muy bien los pines.

  • Pin 1: masa o blindaje.
  • Pin 2: señal positiva (caliente, +).
  • Pin 3: señal negativa (fría, -).

La carcasa metálica y la disposición interna proporcionan un excelente blindaje y un contacto fiable. Además, muchas entradas XLR de interfaces y mesas pueden suministrar alimentación phantom (normalmente +48 V) para micrófonos de condensador.

Existen variantes XLR de 4, 5, 6 y 7 pines para usos más específicos (intercom, alimentación, DMX en iluminación, micros estéreo, etc.), pero en audio de usuario te cruzarás casi siempre con el XLR de 3.

Conectores jack TS y TRS (1/4″ y 3,5 mm)

El jack clásico de 1/4 de pulgada (6,35 mm) se usa a mansalva en guitarras, teclados, salidas de línea e incluso conexiones balanceadas TRS. Hay dos versiones principales:

  • TS (Tip-Sleeve): mono y no balanceado (guitarra, pedales, algunas salidas de línea baratas).
  • TRS (Tip-Ring-Sleeve): puede ser estéreo no balanceado (auriculares) o mono balanceado (líneas profesionales).

Cuando un jack TRS se usa para señal balanceada, la punta y el anillo actúan como caliente y frío, y la camisa es la masa. Si el mismo TRS se usa en un auricular estéreo, la punta es el canal izquierdo, el anillo el derecho y la camisa la masa común.

El minijack de 3,5 mm es la versión “doméstica” del jack, omnipresente en móviles (cada vez menos), portátiles, tablets, consolas, etc. Puede ser TRS (estéreo) o TRRS, donde se añade un cuarto contacto para el micrófono de manos libres. Conviene usar adaptadores específicos TRS/TRRS cuando conectas micros de solapa pensados para móvil a cámaras o interfaces, y viceversa; y si tienes dudas sobre canales, consulta audio en mono.

Conectores RCA

El RCA (también llamado phono o cinch) es el veterano de los equipos de consumo: reproductores de CD, tocadiscos con previo integrado, viejos amplis hi‑fi, mesas de DJ, etc. Lo reconocerás por el típico par rojo y blanco (o rojo y negro) para audio estéreo.

Los RCA son siempre no balanceados, con un pin central de señal y el anillo exterior como masa. Eso los hace más vulnerables al ruido, así que es buena idea mantenerlos lo más cortos posible, especialmente si los usas cerca de fuentes de interferencia (fuentes de alimentación, dimmers, routers, etc.).

Existen cables y adaptadores XLR-RCA, jack-RCA, minijack-RCA, etc. que permiten mezclar equipos pro con equipos domésticos. Sólo hay que recordar que, al adaptarse a RCA, la conexión deja de ser balanceada.

Conectores digitales más habituales (MIDI, S/PDIF, USB, HDMI…)

Conexiones digitales y de red en audio

Aunque el foco de este artículo está en XLR, RCA, USB y jack, es imposible ignorar la fauna de cables digitales que rodean un estudio moderno. Entenderlos ayuda a no mezclar churras analógicas con merinas digitales.

MIDI usa conectores DIN de 5 pines para enviar mensajes de control (notas, cambios de programa, etc.), pero no transporta audio. Hoy muchas funciones MIDI han pasado a USB, aunque siguen existiendo teclados y módulos con puertos DIN clásicos.

S/PDIF es el estándar doméstico de audio digital, normalmente por RCA coaxial o por cable óptico (Toslink). Se utiliza en barras de sonido, consolas, algunos amplis y viejos reproductores de DVD.

AES/EBU es la versión profesional, casi siempre con conectores XLR pero con distinta impedancia que el XLR analógico. No mezcles directamente XLR analógico con AES/EBU si no sabes lo que haces, porque no son compatibles aunque el conector sea idéntico.

ADAT permite enviar hasta 8 canales de audio digital a 24 bits/48 kHz por un único cable óptico, ideal para expandir entradas de una interfaz añadiendo un previo multicanal.

USB, por último, es el rey de la conexión entre ordenadores y equipos de audio modernos: interfaces, DAC, controladores MIDI y, por supuesto, micrófonos USB. Un solo cable puede encargar­se de alimentar el dispositivo y transportar audio y datos de control.

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Niveles de señal: mic, línea, instrumento y altavoz

Diagrama de conexiones en un sistema de sonido

Entender qué nivel de señal maneja cada tramo de la cadena es clave para no liarla parda conectando cosas. No es lo mismo una salida de micrófono que una de altavoz, aunque usen el mismo tipo de conector físico.

  • Nivel de mic (MIC): señal extremadamente débil, del orden de milivoltios. Sale de los micros XLR y va siempre a un preamplificador.
  • Nivel de instrumento (INST/Hi-Z): lo que sale de guitarras y bajos eléctricos. Es más alto que mic, pero aún bajo y muy sensible al ruido. Además, con alta impedancia.
  • Nivel de línea: el “idioma común” con el que se hablan entre sí los equipos de audio (mesas, interfaces, previos, procesadores). En pro es +4 dBu (unos 1,23 V RMS) y en consumo −10 dBV (unos 0,326 V).
  • Nivel de altavoz: una señal ya amplificada con bastante potencia, destinada a mover directamente los conos de los altavoces pasivos.

Si enchufas la salida de altavoz a una entrada de línea, la puedes freír; si mandas una señal de micro directamente a una entrada de línea, sonará bajísima y con mucho ruido. Por eso verás en interfaces combos XLR/jack que permiten escoger si esa entrada trabaja como MIC, LINE o INST/Hi‑Z.

Decibelios, vúmetros y margen antes de distorsionar

Medición de niveles de audio

Los decibelios (dB) son la forma “humana” de hablar de niveles de señal en audio. No miden algo absoluto por sí solos, sino la relación entre dos valores (dos tensiones, dos potencias, dos presiones sonoras…).

En el mundo eléctrico se usan escalas dBV, dBu, etc., donde se fija una referencia: 0 dBV equivale a 1 V; 0 dBu, a 0,775 V. El famoso +4 dBu de los equipos pro corresponde más o menos a 1,23 V RMS en línea.

En presión sonora se habla de dB SPL, con 0 dB SPL como el umbral de audición humana (20 micropascales). De ahí para arriba, hasta los 120-140 dB SPL donde empieza a doler de verdad y a haber peligro de daño.

En el dominio digital se utiliza dBFS (Full Scale), donde 0 dBFS es el máximo valor posible que cabe en la codificación (por ejemplo en 16 bits). Todo lo demás está por debajo y se expresa en valores negativos (−6 dBFS, −18 dBFS, etc.). Si superas 0 dBFS, la señal se recorta (clipping) y aparece una distorsión muy desagradable que no se arregla luego en mezcla.

El “sweet spot” de una cadena de audio está en lograr que la señal vaya bien por encima del ruido, pero lejos de la saturación. En analógico eso se mide con vúmetros (0 VU suele equivaler a +4 dBu), y en digital se suele apuntar a que los picos de una voz normal anden alrededor de −12 a −10 dBFS, dejando margen de sobra para gritos o golpes sin llegar a 0 dBFS.

Phantom power y micros de condensador

Conector XLR con alimentación phantom

Los micrófonos de condensador XLR necesitan una alimentación externa para funcionar. Esa energía se usa para polarizar la cápsula y alimentar la pequeña electrónica interna.

Esa alimentación suele llegar en forma de phantom power de +48 V por el propio cable XLR. Las entradas de micro de interfaces y mesas incluyen un conmutador de phantom, a veces por canal, a veces por grupos de canales.

¿Qué pasa si conectas un micro dinámico a una entrada con phantom activado? En condiciones normales, nada: los dinámicos están diseñados para ignorar esa tensión. Aun así, por seguridad y por no arriesgarte con equipos raros o muy antiguos, es buena costumbre apagar el phantom cuando no lo necesitas.

Tipos de cables de audio: lo esencial sin perderse en el catálogo

Gestión y organización de cables de audio

Los cables de audio parecen todos iguales, pero hay diferencias importantes en construcción, blindaje y usos recomendados. Te resumo los más relevantes para el dilema XLR vs RCA vs USB vs jack:

  • TS (jack mono no balanceado): ideal para guitarras, bajos, pedales, algunas salidas de línea cortas.
  • TRS (jack estéreo o balanceado): auriculares (estéreo) o líneas balanceadas (TRS de 1/4″ o 3,5 mm en equipos serios).
  • XLR: micros, salidas de mezcla, altavoces autoamplificados, sistemas de PA, AES/EBU digital.
  • RCA: reproductores de CD, tocadiscos con previo, mesas de DJ, equipos hi‑fi, algunas salidas S/PDIF coaxiales.
  • Óptico (Toslink): audio digital sin interferencias eléctricas, muy común en cine en casa.
  • USB: interfaces, micros USB, DAC, controladores MIDI, etc.

En todos los cables analógicos hay algún tipo de apantallado para proteger del ruido: trenzado, en espiral o de lámina. El trenzado suele ser el más resistente y flexible, ideal para directo; la lámina es más barata pero menos robusta y conductora, mejor para patch internos que no se mueven.

Calidad, longitud y blindaje: lo que sí importa al elegir un cable

Componentes y calidad en cables de audio

Más allá del conector, un buen cable de audio debe cumplir dos misiones: no romperse y no estropear la señal. No necesitas gastarte una fortuna en cables “mágicos”, pero sí evitar la basura absoluta.

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La calidad de construcción se nota en la rigidez del plástico exterior, en el alivio de tensión del conector y en la robustez de las soldaduras. Un cable bien hecho soporta miles de enchufes y desenchufes, dobladuras razonables y pisotones sin dar ruidos intermitentes.

La longitud es especialmente crítica en cables no balanceados (TS, RCA, minijack). Cuanto más largo, más ruido e interferencias puede captar, y más se atenúan las frecuencias más altas. Para home studio, intenta que los RCA y minijack no pasen mucho de 2-3 metros si buscas limpieza.

En cables balanceados (XLR, TRS balanceado) puedes permitirte tramos mucho más largos sin notar degradación, precisamente gracias al rechazo de modo común del diseño balanceado.

¿XLR, RCA, USB o jack para tus monitores y micros?

Instalación de equipo de sonido en rack

Ahora sí, vamos al tipo de pregunta real que suele surgir: “mis monitores tienen XLR, jack y RCA, ¿qué uso?” o “¿puedo conectar este micro con XLR o USB a tal tarjeta?”

Si tus monitores cuentan con entrada XLR y jack TRS balanceado, lo ideal es usar cualquiera de esas dos en modo balanceado. XLR a XLR o TRS balanceado desde las salidas de tu interfaz te dará el mejor rechazo de ruido y una conexión muy robusta.

La entrada RCA en monitores se reserva más para fuentes de consumo (reproductores, consolas, etc.) y va en no balanceado. Si puedes elegir entre llevar la señal en RCA o en jack/XLR balanceado, y la tirada no es microscópica, la opción balanceada es más limpia y profesional.

En cuanto a micros, si tu micrófono es XLR, necesitas una interfaz o mezclador con entrada XLR de micro, preferiblemente con previo decente y phantom si es de condensador. Eso te permite crecer: añadir más micros, usar cajas DI para instrumentos, salir a monitores por XLR/TRS, etc.

Si tu micro es USB, no lo puedes “convertir” a jack de línea analógica con un simple cable, porque la salida USB ya es digital. En ese caso se conecta directamente al ordenador, y de ahí sacas el audio a tus monitores a través de la salida de cascos o de una interfaz aparte.

Ejemplo práctico: Fifine AM8 a Sound Blaster G6 (XLR vs USB-C)

Una duda muy típica es intentar conectar un micrófono como el Fifine AM8 a una tarjeta tipo Sound Blaster G6 usando cables “raros”: XLR a minijack de 3,5 mm o USB‑C a minijack.

Aquí hay varios problemas conceptuales. Por un lado, el conector XLR de un micro entrega señal de nivel de micrófono, no de línea. Los minijack de una tarjeta de sonido de consumo suelen estar pensados para entrada de línea o para un micrófono de PC muy concreto (normalmente TRRS, electret, con alimentación plug‑in, etc.). Un cable XLR-3,5 mm, por sí solo, no aporta el previo y adaptación de impedancias que un micro XLR necesita.

Por otro lado, el conector USB‑C del micrófono no es una salida analógica. USB es una interfaz digital, y el minijack de la G6 es analógico. No existe un “cable mágico” que convierta de digital USB a analógico jack sin electrónica de por medio. Haría falta una interfaz/conversor, no un cable pasivo.

En este escenario concreto, lo correcto sería usar el Fifine AM8 por USB‑C directamente al PC (aprovechando su conversor interno) o, si quieres usarlo en modo XLR, conectarlo a una interfaz de audio con entrada XLR de micro. La Sound Blaster G6 está pensada más para gaming y consumo que como previo XLR serio.

¿Micrófono XLR o USB para tu caso?

Elegir entre un micro XLR y uno USB no es tanto cuestión de calidad bruta, sino de tipo de uso y de cuánto piensas ampliar tu equipo.

Si estás arrancando en podcast, streaming, clases online o grabaciones sencillas (una voz, una guitarra como mucho) y no quieres liarte con interfaces, drivers y previos, un buen micrófono USB te da un resultado muy decente con cero complicaciones. Lo enchufas y a grabar.

Si tu objetivo es montar un estudio doméstico más serio, con posibilidades de grabar varios micros a la vez, probar distintos modelos de condensador, usar cajas DI para instrumentos o crecer en número de canales, apuesta por un sistema XLR con interfaz de audio. Empezar por ahí evita tener que “tirar” el micro USB cuando quieras dar el siguiente paso.

Además, con XLR puedes combinar tipos de micros distintos según la fuente: dinámicos tipo broadcast para voz hablada, condensadores de gran diafragma para voces cantadas, pequeños diafragmas para guitarras acústicas, micrófonos de cinta o de válvulas si te pones gourmet… Todo ello entrando en la misma interfaz.

En definitiva, entender qué hace cada conector (XLR, RCA, USB, jack), qué nivel de señal maneja y si la conexión es balanceada o no te permite diseñar una cadena de audio limpia, sin ruidos raros ni distorsión inesperada, y elegir con criterio si te compensa más un micrófono USB plug and play o un sistema XLR modular que puedas ir mejorando pieza a pieza con el tiempo.

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