- La posible NVIDIA RTX 5090 Ti apostaría por el núcleo GB202 con hasta 24.576 shaders, 32-48 GB de GDDR7 y un TGP cercano a los 600 W.
- Su enfoque estaría más orientado a IA y estaciones de trabajo avanzadas que al gaming puro, conviviendo con la RTX 5090 en la gama entusiasta.
- La crisis de la memoria DRAM habría forzado a NVIDIA a replantear la serie RTX 50 SUPER y a concentrarse en menos modelos, pero más extremos.
- El lanzamiento de la familia RTX 50 con Blackwell y DLSS 4 llega en un contexto de fuertes subidas de precio lideradas por las RTX 5090 y 5070 Ti.

La posible NVIDIA GeForce RTX 5090 Ti se ha convertido en uno de los temas más comentados entre jugadores entusiastas, creadores de contenido y profesionales que trabajan con inteligencia artificial y buscan las mejores tarjetas gráficas por rendimiento.
En paralelo, el mercado de las tarjetas gráficas vive un momento delicado: crisis de la memoria DRAM, precios al alza y estrategias cambiantes por parte de NVIDIA que afectan al coste por FPS. Entre la cancelación o retraso de modelos SUPER, la aparición de ediciones especializadas como la MSI RTX 5090 Lightning, y el empuje de la IA como motor de demanda, el contexto en el que nacería una hipotética RTX 5090 Ti es cualquier cosa menos tranquilo.
RTX 50 y el posible giro hacia una RTX 5090 Ti

Los primeros planes de NVIDIA apuntaban a una ampliación clásica de la gama con modelos SUPER dentro de la serie RTX 50. Tras el lanzamiento inicial de las RTX 5090, 5080, 5070 Ti y 5070 a comienzos de 2025, lo esperable para 2026 era ver llegar variantes como RTX 5070 SUPER o RTX 5080 SUPER, siguiendo el patrón de generaciones anteriores.
Sin embargo, la fuerte tensión en el mercado de memoria RAM y VRAM ha cambiado el panorama. La subida de costes de DRAM ha impactado de lleno en la fabricación de GPU, forzando a NVIDIA a replantear su hoja de ruta. Diversas filtraciones apuntan a que, en vez de una familia amplia de modelos SUPER, la compañía podría apostar por una sola pieza estrella: una RTX 5090 Ti o incluso una nueva RTX TITAN basada en Blackwell, prevista para el tercer trimestre de 2026.
Según estas informaciones, NVIDIA ya estaría trabajando en el diseño del PCB de este modelo tope de gama, mientras que la supuesta serie SUPER quedaría descartada, al menos durante 2026. Se habla de hasta seis fuentes internas que coinciden en este relato, aunque de momento no hay pruebas públicas concluyentes, solo una base de rumores relativamente consistente.
Esta posible RTX 5090 Ti no sustituiría a la RTX 5090 estándar, sino que la acompañaría como una opción aún más extrema. Sería un movimiento similar a lo que vimos con la RTX 3090 Ti dentro de la serie 30: un modelo pensado para exprimir el máximo de la arquitectura y, de paso, reforzar la imagen de liderazgo en rendimiento.
Lo interesante es que muchas voces apuntan a que el foco principal no estaría tanto en ganar unos pocos FPS en juegos, sino en reforzar de manera clara el rendimiento en IA y computación acelerada, acercando esta supuesta 5090 Ti al terreno de las estaciones de trabajo profesionales, pero sin abandonar del todo el etiquetado de “consumo” o gaming entusiasta.
Especificaciones rumoreadas de la NVIDIA RTX 5090 Ti
En el terreno del hardware, las filtraciones dibujan una RTX 5090 Ti basada en el núcleo gráfico GB202 fabricado por TSMC en 5 nm, el mismo chip base que daría vida a la RTX 5090, pero con más unidades activas y parámetros más agresivos. Se trataría de llevar el silicio al límite dentro de lo razonable para un producto “de escritorio”.
Las cifras que se barajan hablan de 24.576 shaders (núcleos CUDA), un número enorme que vendría acompañado de 768 unidades de texturizado y 192 unidades de rasterizado. A esto habría que sumar 768 núcleos Tensor de quinta generación, clave para IA y DLSS 4, y 192 núcleos RT de cuarta generación para trazado de rayos en tiempo real.
A nivel de memoria, el diseño rumoreado incluiría un bus de 512 bits y configuraciones de 32 GB o 48 GB de memoria GDDR7, probablemente a 28 Gbps. Esta combinación ofrecería un ancho de banda descomunal, en línea con una GPU pensada tanto para juegos en 4K y más allá, como para cargas de trabajo intensivas en datos, como renderizado profesional o entrenamiento y ejecución de modelos de IA.
Otro punto clave sería la enorme caché L2, con 128 MB integrados en la GPU. Este tipo de caché ayuda a reducir la presión sobre la memoria gráfica, mejorando la eficiencia en determinados escenarios y disminuyendo la latencia en el acceso a datos críticos para shaders y núcleos Tensor.
En cuanto al consumo, las filtraciones sitúan el TGP de la RTX 5090 Ti en torno a los 600 vatios de potencia total. Es una cifra muy elevada para una tarjeta gráfica de consumo, y abre interrogantes sobre la refrigeración necesaria, el tamaño de los sistemas de disipación y la fuente de alimentación adecuada para acompañarla con seguridad.
Si todas estas especificaciones se materializaran, se estima que la diferencia de rendimiento respecto a una RTX 5090 estándar podría rondar hasta un 20% de mejora en videojuegos, dependiendo de las frecuencias finales y de cuán lejos se empuje el silicio. En tareas de IA y cómputo general, el salto podría ser aún mayor, especialmente si el modelo se optimiza de forma específica para ese tipo de cargas.
No obstante, incluso las fuentes que manejan estos datos insisten en que nada está cerrado al 100%: si las pruebas internas revelan problemas graves de consumo, temperaturas excesivas o un coste de fabricación desproporcionado, NVIDIA podría rebajar especificaciones, retrasar el lanzamiento o, en el extremo, cancelar el producto, como ya ocurrió con la nunca lanzada RTX 4090 Ti.
MSI RTX 5090 Lightning: una “pseudo Ti” de 1000 W
Mientras llegan (o no) novedades oficiales por parte de NVIDIA, algunos fabricantes ensambladores ya están explorando los límites de la RTX 5090 actual. Un ejemplo llamativo es la MSI GeForce RTX 5090 Lightning, una edición especial que muchos ven casi como una versión “Ti” oficiosa por sus especificaciones extremas.
Esta tarjeta se presenta como un modelo de edición limitada con un TGP de hasta 1.000 vatios, muy por encima de lo habitual, y recurre a dos conectores de alimentación de 16 pines para poder suministrar toda esa energía. Es una cifra propia de equipos de benchmarking y overclock, no de un PC doméstico estándar.
MSI ha optado por un sistema de refrigeración líquida de tipo AIO integrado, de manera que el usuario solo tiene que atornillar el radiador al chasis e instalar la tarjeta en la ranura PCIe, sin tener que montar circuitos personalizados. Además, incluye un soporte de gran tamaño para evitar que el peso de la gráfica provoque flexión en el slot PCIe.
En cuanto a rendimiento, con la BIOS de serie configurada a un TGP de 800 W, la GPU puede alcanzar alrededor de 3.015 MHz de frecuencia. Con la BIOS desbloqueada a 1.000 W, se ha visto superar los 3.200 MHz de forma estable, lo que la sitúa entre las RTX 5090 más rápidas del mercado en términos de frecuencia pura.
La refrigeración líquida hace su trabajo y mantiene la tarjeta en torno a 54 grados en carga con los parámetros de fábrica, aunque el consumo real bajo estrés puede llegar a unos 845 W en juegos muy exigentes como A Plague Tale: Requiem cuando se aplica overclock.
El problema es que, pese a toda esta parafernalia, la ganancia real en FPS no es espectacular. Comparada con otras RTX 5090 con buen overclock, la Lightning solo logra unos 10 FPS extra en títulos como Call of Duty Black Ops 7 a 4K y calidad máxima frente, por ejemplo, a una ASUS ROG Astral RTX 5090 también con OC. Es decir, la mejora existe, pero a costa de un consumo brutal y un coste que, previsiblemente, será altísimo.
Es una tarjeta muy llamativa como pieza de colección o para competir en rankings de benchmarks, pero para la mayoría de usuarios, la relación rendimiento/coste y rendimiento/consumo no termina de cuadrar. De hecho, algunos análisis han pasado por encima de su rendimiento en un amplio catálogo de juegos, probablemente porque en muchos de ellos las diferencias con respecto a otros modelos tope de gama serían aún menores.
Una 5090 Ti orientada a IA y estaciones de trabajo
Una de las claves diferenciales que se le atribuyen a la futura RTX 5090 Ti es su enfoque prioritario en cargas de trabajo de inteligencia artificial más que en el puro gaming. A nivel doméstico, la RTX 5090 ya cubre con holgura las necesidades de juego en 4K con trazado de rayos y DLSS 4, por lo que el margen de mejora visible para el jugador medio sería reducido.
En cambio, el mercado profesional de IA, renderizado 3D, simulación y estaciones de trabajo sí puede aprovechar al máximo una GPU con más memoria, más núcleos Tensor y un bus masivo. En ese contexto, una 5090 Ti actuaría como puente entre las GeForce gaming de gama altísima y las GPU puramente profesionales como la RTX PRO 6000.
Se especula con que esta hipotética 5090 Ti tendría un precio claramente superior al de la RTX 5090 actual, pero por debajo de modelos profesionales que ya superan con holgura los 8.000 dólares, como la mencionada RTX PRO 6000 con 96 GB de GDDR7. Con 32 o 48 GB de VRAM, la 5090 Ti ofrecería un término medio muy jugoso para creadores y pequeños estudios que necesitan potencia de IA sin saltar todavía al segmento enterprise.
No sería la primera vez que NVIDIA coquetea con una versión Ti de su GPU tope de gama. En la generación anterior llegó a existir un prototipo de RTX 4090 Ti con especificaciones muy cercanas a la RTX 6000 Ada Lovelace, aunque nunca vio la luz comercialmente. En la serie 30, sí se lanzó la RTX 3090 Ti, que sirvió como escaparate de máximo rendimiento dentro del segmento GeForce.
Además de esta 5090 Ti, los rumores sobre el catálogo de NVIDIA de cara a 2026 también mencionan una oferta más contenida en la gama media: se habla de RTX 5060 Ti de 8 GB, RTX 5060 y RTX 5070 Ti de 12 GB como principales opciones, con modelos con más VRAM llegando con cuentagotas y a precios bastante elevados debido precisamente al coste de la memoria.
Crisis de memoria DRAM y cancelación de las RTX 50 SUPER
Todo este baile de rumores y reajustes tiene un origen muy claro: la crisis de la memoria DRAM y VRAM que está encareciendo sensiblemente la producción de tarjetas gráficas. Al subir el precio de los chips de memoria, los fabricantes tienen menos margen para lanzar múltiples variantes con gran cantidad de VRAM a precios asumibles.
Esta situación habría llevado a NVIDIA a descartar, posponer o redefinir la clásica línea de RTX 50 SUPER que muchos daban por segura. En vez de inundar el mercado con varios escalones intermedios, la compañía estaría reduciendo el número de modelos y centrándose en opciones muy concretas, donde una RTX 5090 Ti con alta memoria tendría más sentido económico que una 5080 SUPER o 5070 SUPER de gran VRAM pero precio más ajustado.
A medio plazo, algunos analistas apuntan a que el precio de la DRAM podría normalizarse hacia 2028, lo que abriría la puerta a una nueva generación de GPU con una política de producto distinta. Hasta entonces, es probable que veamos lanzamientos más controlados y escalonados, sobre todo en la gama alta y entusiasta.
En el corto plazo, la consecuencia directa para el usuario es un incremento generalizado de precios en la mayoría de GPU, especialmente en las más potentes y recientes, justo las que dependen de memorias GDDR7 más rápidas y costosas. La serie RTX 50 no es una excepción, y la hipotética RTX 5090 Ti llegaría, precisamente, en uno de los momentos más caros del mercado del hardware gráfico.
Lanzamiento de la serie RTX 50: Blackwell y DLSS 4
NVIDIA ya ha introducido oficialmente la serie GeForce RTX 50 con arquitectura Blackwell, cuyo estreno tuvo lugar en el CES 2025. Durante la presentación, Jensen Huang confirmó cuatro modelos iniciales: RTX 5090, RTX 5080, RTX 5070 Ti y RTX 5070, sin sorpresas respecto a las filtraciones previas.
La RTX 5090 se sitúa como el modelo insignia para consumo, con 92.000 millones de transistores, unos 318 TFLOPS de potencia de cálculo en precisión FP32 y hasta 3.352 TOPS orientados a tareas de IA. Sobre el papel, es una GPU sin rival directo en el mercado doméstico, y no se espera que AMD lance una Radeon RX 9000 revisada específicamente para competir de tú a tú en ese extremo.
Las principales novedades de esta generación se apoyan en la arquitectura Blackwell y en la nueva versión del sistema de reconstrucción de imagen: DLSS 4. Según NVIDIA, la RTX 5090 puede rendir hasta el doble que una RTX 4090 utilizando DLSS 4, especialmente gracias a la generación de múltiples fotogramas por IA y a la reconstrucción avanzada de rayos.
Blackwell introduce una nueva iteración de núcleos Tensor y núcleos RT, además de multiprocesadores de streaming (SM) mejorados. Los núcleos Tensor, especializados en operaciones matriciales, están diseñados para acelerar algoritmos de aprendizaje profundo y cargas de cómputo de alto rendimiento, y son el corazón de tecnologías como DLSS.
Uno de los puntos llamativos es que DLSS 4 solo funcionará plenamente en las GeForce RTX 50, ya que depende de unidades funcionales que no están presentes en las generaciones anteriores. NVIDIA afirma que, gracias a técnicas como Multi Frame Generation, puede llegar a multiplicar por ocho el rendimiento respecto al renderizado nativo, generando hasta tres fotogramas de IA por cada fotograma realmente renderizado por la GPU.
Dentro de la nueva familia, la RTX 5070 destaca por ofrecer un rendimiento equiparable al de la RTX 4090 cuando se aprovecha DLSS 4, pese a ser la opción más “económica” del grupo. Su precio de salida se sitúa en torno a los 659 euros, lejos de ser barata, pero claramente por debajo de la 5070 Ti, la 5080 y, por supuesto, la 5090.
Precios y disponibilidad de la familia RTX 50
NVIDIA ha marcado unas referencias de precio oficiales para el lanzamiento de su nueva generación Blackwell, aunque la realidad del mercado y la escasez pueden hacer que en tiendas veamos cifras superiores con facilidad, especialmente en los primeros meses y en los modelos más deseados.
Las cifras oficiales de salida se sitúan en torno a 2.369 euros para la GeForce RTX 5090, con disponibilidad desde el 30 de enero. La RTX 5080 parte de unos 1.190 euros, también con llegada el 30 de enero, mientras que la RTX 5070 Ti arranca en 899 euros y la RTX 5070 en 659 euros, ambas programadas para febrero.
Estas tarifas consolidan una tendencia que ya veníamos viendo desde la generación RTX 30: la gama alta se aleja cada vez más del bolsillo medio, convirtiéndose en productos dirigidos a entusiastas con gran presupuesto, profesionales y usuarios que necesitan exprimir la IA y el cómputo acelerado.
Subida de precios: RTX 5090 y 5070 Ti a la cabeza
Los meses recientes han estado marcados por una subida media de alrededor del 15% en los precios de las GPU, según distintos informes de medios especializados. Esta escalada no afecta por igual a todas las gamas: las grandes subidas se concentran en los modelos más potentes y recientes.
En este contexto, la GeForce RTX 5090 encabeza los incrementos, con cifras en torno a un +31,6% frente a su precio de lanzamiento. La combinación de stock muy limitado, demanda intensa por parte de profesionales de IA y entusiastas, y la especulación clásica de los revendedores ha disparado su precio de mercado.
La RTX 5070 Ti también muestra un aumento notable, alrededor del +25%. Es un modelo muy atractivo para el usuario “entusiasta” que quiere rendimiento de última generación sin llegar al sobreprecio de la 5090 o 5080, lo que la convierte en objetivo principal tanto para compradores como para quienes buscan revender con margen.
Otros modelos como la RTX 5080 se mueven en incrementos de algo menos del 25%, mientras que la RTX 5070 ronda un +13,6%, más cerca de la media del mercado. En el segmento de la serie RTX 40, el incremento promedio es menor, en torno al 8,2%, básicamente por “arrastre”, al ser ahora las opciones más ajustadas de presupuesto.
Entre los factores que explican este panorama encontramos la escasez de módulos de VRAM, el temor a un suministro limitado de RTX 50 en la primera mitad de 2026 y la mencionada crisis de DRAM, que eleva los costes de producción. Todo ello alimenta una especie de “compra por pánico” que no ayuda precisamente a contener los precios.
NVIDIA RTX y su papel en gaming, IA y PCs premontados
Más allá de la gama altísima, la familia NVIDIA GeForce RTX se ha consolidado como estándar tanto para gaming como para creación de contenido. Tiendas especializadas y ensambladores de PC ofrecen configuraciones completas con RTX para todo tipo de bolsillos, desde equipos de entrada hasta auténticas estaciones de juego y trabajo.
Una de las claves de este éxito está en la combinación de Ray Tracing en tiempo real e inteligencia artificial. Desde Turing, pasando por Ampere y Ada Lovelace hasta llegar a Blackwell, NVIDIA ha ido refinando su plataforma RTX para mejorar la iluminación, reflejos y sombras de los juegos, al mismo tiempo que incrementaba el rendimiento gracias a técnicas como DLSS.
Además del trazado de rayos, destaca el sombreado avanzado, que permite efectos de sombras más realistas y programables que en generaciones anteriores. Junto a DLSS (en sus diferentes iteraciones), estas tecnologías permiten disfrutar de resoluciones altas y calidad gráfica extrema manteniendo tasas de FPS jugables, algo esencial en monitores 4K y de alta tasa de refresco.
Aquí entra en juego también el ecosistema de software: NVIDIA Studio, Broadcast y ACE, entre otros, potencian la experiencia de creadores, streamers y usuarios profesionales, aprovechando tanto los núcleos CUDA como los núcleos Tensor para acelerar flujos de trabajo de edición, streaming con IA y generación de contenidos.
Blackwell, DLSS 4 y Reflex 2: tecnologías que marcan la diferencia
Con Blackwell, NVIDIA ha dado un salto importante en la integración de núcleos tensoriales de quinta generación, multiprocesadores de streaming mejorados y núcleos RT de cuarta generación. Todo ello se ha optimizado tanto para juegos como para cargas de trabajo de IA y creatividad.
DLSS 4 es uno de los pilares de esta generación. Mediante modelos de inteligencia artificial entrenados para reconstruir y generar fotogramas, la GPU puede renderizar a una resolución interna más baja y luego ofrecer una imagen final que se acerca (o incluso supera) la calidad del renderizado nativo, pero con un incremento enorme en el rendimiento.
La nueva versión introduce características como la reconstrucción avanzada de rayos y la generación múltiple de fotogramas, que acercan la experiencia visual a niveles casi cinematográficos, manteniendo una jugabilidad fluida. Estas mejoras se notan especialmente en juegos con trazado de rayos pesado, donde la carga de trabajo tradicionalmente era prohibitiva.
Por otro lado, la tecnología NVIDIA Reflex 2 se centra en reducir la latencia del sistema, algo crucial en títulos competitivos. La introducción de Frame Warp, por ejemplo, optimiza aún más el camino desde que se produce la entrada del jugador hasta que se muestra el resultado en pantalla, mejorando la sensación de respuesta y precisión, incluso si no eres jugador profesional.
Combinadas, estas tecnologías refuerzan la idea de que la serie RTX 50 no es solo una subida de cifras en bruto, sino una plataforma integral pensada para juegos, creación y aplicaciones de IA. Y es precisamente este contexto el que hace que una eventual RTX 5090 Ti tenga tanto sentido para quienes necesitan aún más margen de rendimiento y memoria.
El escenario que se está dibujando para la NVIDIA GeForce RTX 5090 Ti es el de una tarjeta gráfica extrema, situada por encima de la ya descomunal RTX 5090, aprovechando al máximo la arquitectura Blackwell, DLSS 4 y los núcleos Tensor de nueva generación. Entre rumores de 24.576 shaders, hasta 48 GB de GDDR7 y un TGP cercano a los 600 W, todo apunta a un producto diseñado para quienes no se conforman con menos que el máximo rendimiento en juegos, IA y creación de contenido, aunque eso implique lidiar con precios muy elevados, consumos desorbitados y un mercado de GPU marcado por la subida del coste de la memoria y la escasez de stock en la gama más alta.