- La certificación IP68 indica estanqueidad total al polvo y resistencia a inmersión en agua dulce en condiciones concretas definidas por cada fabricante.
- Los niveles IP para agua (0-9K) describen escenarios muy específicos, desde goteos y salpicaduras hasta inmersión continua y chorros a alta presión.
- La protección IP no cubre agua salada, cloro, vapor, golpes ni pérdidas de estanqueidad con el uso, por lo que los daños por líquidos casi nunca entran en garantía.
- IP68 debe verse como un extra de seguridad ante accidentes, no como permiso para usar el móvil bajo la ducha, en el mar o en la piscina de forma habitual.
Si miras la ficha técnica de casi cualquier smartphone moderno verás un misterioso código del estilo IP67, IP68 o incluso IP69. Esta combinación de letras y números es la clave para saber hasta qué punto tu móvil aguanta polvo, agua, chorros a presión o inmersiones, y también dónde está exactamente el límite antes de que la garantía deje de cubrirte. Entenderlo bien evita disgustos caros.
Aunque muchas marcas lo usan como reclamo publicitario, la realidad es más matizada. Una certificación IP68 no significa que tu móvil sea indestructible ni que puedas bucear con él sin preocuparte; lo que indica es que ha pasado unas pruebas de laboratorio muy concretas, en condiciones muy controladas, que poco se parecen a una ducha caliente, una piscina con cloro o un chapuzón en el mar.
Qué es realmente la certificación IP y qué indica en un móvil
Cuando un fabricante presume de que su móvil tiene IP68, IP69 o una combinación como IP66 + IP68 + IP69, está hablando de un estándar internacional muy concreto. Las siglas IP vienen de Ingress Protection, una norma (IEC 60529 / UNE-EN 60529:2018) que mide cómo de bien está sellado un dispositivo frente a sólidos como el polvo y líquidos como el agua.
El formato del código IP es siempre el mismo: IPXY. La letra X representa el dígito que evalúa la protección frente a sólidos, y la letra Y el que evalúa la protección frente a líquidos. Cada número tiene un significado y no se elige al azar; se obtiene tras superar ensayos en laboratorios de certificación externos al fabricante.
Este tipo de certificación no es solo una curiosidad técnica; en muchos países es obligatorio indicar el grado de protección IP en un lugar visible del producto o su embalaje. Además, en la práctica, se ha convertido en un indicador más de calidad: a la hora de comprar un móvil, tablet o wearable, cada vez más usuarios exigen al menos IP67 o IP68.
Aun así, conviene tener algo muy claro: la certificación IP solo habla de resistencia a la entrada de polvo y agua, no de golpes, vibraciones, caídas, ambientes ácidos ni nada parecido. Para esos otros aspectos existen normas diferentes como las MIL-STD-810G o las certificaciones IK, que son otro mundo.
Significado de los dígitos IP: polvo y agua por separado

El código IP se compone de dos números y a veces de una letra adicional. El primer número indica la protección frente a cuerpos sólidos y polvo, mientras que el segundo cifra la protección frente a líquidos. Por eso no tiene nada que ver un 6 con un 8, aunque en IP68 parezca que el 8 es “mejor” que el 6; sencillamente miden cosas distintas.
En móviles actuales, lo habitual es que el primer dígito sea un 6, que es el máximo nivel frente al polvo. El segundo suele estar entre 7 y 8, lo que apunta a diferentes grados de resistencia al agua. Ya hay también modelos que añaden IP66 e IP69 para indicar protección extra frente a chorros a presión y agua caliente, pensados originalmente para entornos industriales.
Además de los números, la norma contempla letras adicionales como D, f, H, M, S o W. Estas letras aportan información sobre cómo se han realizado las pruebas (si el equipo estaba en movimiento o no, si había aceite, si es de alto voltaje, etc.), aunque en los móviles de consumo rara vez se muestran al usuario de forma visible.
Grados de protección IP frente a polvo: del 0 al 6
El primer dígito del código IP describe el blindaje frente a sólidos, desde objetos grandes hasta polvo muy fino. La escala va de 0 a 6, donde 0 es sin protección y 6 es total estanqueidad frente al polvo. En la práctica, casi todos los smartphones modernos de gama media y alta son IP6X.
Estos son los niveles que define la norma para la protección ante sólidos:
- Nivel 0: sin protección. El dispositivo no está sellado frente a ningún tipo de cuerpo sólido externo.
- Nivel 1: el equipo está protegido frente a objetos de más de 50 mm de diámetro. Evita que entren piezas o cuerpos muy grandes, pero no impide el acceso de dedos o elementos pequeños.
- Nivel 2: protección frente a cuerpos de más de 12,5 mm. Ya bloquea la entrada de dedos y elementos similares, pero no de herramientas finas o polvo.
- Nivel 3: protege ante sólidos mayores de 2,5 mm. Es suficiente para evitar que entren cables gruesos u objetos de tamaño similar.
- Nivel 4: el dispositivo resiste la penetración de cuerpos superiores a 1 mm. Impide la entrada de la mayoría de insectos, trocitos de plástico o metálicos pequeños, pero aún no es “a prueba de polvo”.
- Nivel 5: protección contra el polvo, pero no totalmente estanca. Pueden penetrar partículas muy finas, aunque la cantidad que entra no debería ser suficiente para interferir en el funcionamiento normal.
- Nivel 6: protección completa contra el polvo. En este nivel, conocido como estanqueidad, no debe entrar ninguna partícula de polvo durante las pruebas de laboratorio.
Cuando ves un móvil con IP68, el “6” quiere decir que está totalmente sellado frente al polvo. Eso es especialmente importante si te lo llevas a la playa, trabajas con arena, serrín o en entornos con partículas en suspensión, ya que una sola entrada de arena en un conector o en un altavoz puede acabar dando problemas.
Grados de protección IP frente al agua: de 0 a 9K
El segundo dígito del código IP describe cómo se comporta el dispositivo frente a la entrada de agua u otros líquidos. La escala va desde 0 (ninguna protección) hasta 9K (resistencia a chorros de agua a muy alta presión y alta temperatura), y cada nivel corresponde a una prueba muy específica.
Los niveles básicos (1 a 4) se centran en goteos y salpicaduras suaves, mientras que a partir del 5 aparecen los chorros de agua con boquillas a presión. Los niveles 7 y 8 son los que más nos interesan en móviles, porque definen la resistencia a la inmersión. El 9K es un caso aparte, pensado para equipos que soportan lavados a presión en entornos industriales.
De forma más detallada, estos son los grados de protección frente a líquidos:
- Nivel 0: sin protección. Cualquier contacto con agua puede dañarlo.
- Nivel 1: aguanta goteo vertical durante 10 minutos desde 200 mm de altura. Solo protege de un pequeño chorro cayendo recto desde arriba.
- Nivel 2: resiste goteo con el dispositivo inclinado hasta 15º respecto a la vertical, también durante 10 minutos. Se prueba en varias posiciones.
- Nivel 3: protección frente a agua nebulizada o en spray hasta 60º desde la vertical, a un caudal concreto y durante varios minutos.
- Nivel 4: soporta salpicaduras o chorros de agua desde cualquier ángulo, con un caudal moderado.
- Nivel 5: el dispositivo aguanta chorros de agua desde una boquilla de 6,3 mm, a unos 12,5 litros por minuto y a cierta presión mínima, durante varios minutos.
- Nivel 6: protección frente a chorros de agua muy potentes con boquilla de 12,5 mm, caudal de unos 100 litros por minuto y alta presión. Está pensado para limpiezas intensivas con manguera.
- Nivel 7: inmersión temporal. El dispositivo debe soportar estar sumergido a 1 metro de profundidad durante 30 minutos sin que entre agua.
- Nivel 8: inmersión continua. El producto debe sobrevivir sin filtraciones a una inmersión completa y prolongada, a la profundidad y durante el tiempo que especifique cada fabricante, siempre en condiciones más exigentes que el nivel 7.
- Nivel 9K: chorros de agua a muy alta presión y temperatura (hasta 80 ºC), a corta distancia y desde cualquier ángulo. Es la máxima protección frente a lavado con agua a presión caliente.
En el mundo real esto se traduce en que un móvil IPX7 o IPX8 no está pensado para soportar chorros de agua a alta presión (como un hidrolimpiador), sino para aguantar una caída accidental al agua dulce a cierta profundidad y durante un tiempo limitado. Un móvil IPX9K, en cambio, soportará mejor un lavado intenso con agua caliente, pero no necesariamente será mejor bajo inmersión prolongada si no tiene también certificación 8.
Letras adicionales en la certificación IP: qué significan
Más allá de los dos dígitos, la norma IP permite añadir una letra que completa información sobre las pruebas realizadas. Estas letras son menos conocidas por el público, pero resultan útiles para entender en qué condiciones exactas se ensayó el dispositivo.
Los indicadores más habituales que se pueden encontrar son:
- D: el equipo es un dispositivo con cable. Se indica que las pruebas se han realizado teniendo en cuenta la presencia del cableado.
- f: además de agua, también se ha certificado la protección frente a aceite, algo muy relevante en maquinaria industrial.
- H: el producto es de alto voltaje. Se trata de una categoría más típica en entornos eléctricos profesionales que en móviles.
- M: durante los ensayos, el dispositivo estaba en movimiento, lo que puede afectar a la forma en la que el agua impacta.
- S: el equipo estaba estático durante la prueba, justo lo contrario del caso anterior.
- W: incluye pruebas en condiciones climatológicas determinadas, como lluvia o determinadas exposiciones ambientales.
En móviles de consumo, los fabricantes suelen simplificar y solo muestran IP68 o IP69K, sin entrar en estos detalles. Sin embargo, toda esta información existe en los informes técnicos de certificación que manejan los laboratorios, y explica por qué a veces dos dispositivos con la misma cifra IP se comportan de forma distinta en el mundo real.
Qué cubre exactamente la certificación IP68 en móviles
IP68 es, a día de hoy, la referencia en la gama alta de smartphones, tablets y muchos wearables. Cuando ves IP68, quiere decir que el dispositivo es totalmente estanco al polvo (6) y que soporta inmersión prolongada en agua dulce en condiciones especificadas por el fabricante (8).
En la práctica, cada marca concreta su propio escenario. La formulación más habitual en móviles es que resisten hasta 1,5 metros de profundidad durante un máximo de 30 minutos, en agua dulce, sin movimiento, sin corrientes y a temperatura ambiente. Algunos fabricantes van más allá y anuncian, por ejemplo, hasta 2 metros durante 30 minutos, o 4 metros en ciertos modelos.
Conviene subrayar que el estándar deja cierto margen: IPX8 solo exige que las pruebas sean más exigentes que las de IPX7, pero el tiempo y la profundidad exactos los define cada fabricante. Por eso Apple, modelos Samsung resistentes al agua, Huawei u otros pueden indicar cifras diferentes aun compartiendo la misma certificación.
También es importante saber lo que NO incluye IP68. La norma asume agua dulce estática, no agua salada, ni agua con cloro, ni jabón, ni otros aditivos. Tampoco cubre presiones adicionales causadas por movimientos bruscos, chorros directos fuertes ni cambios extremos de temperatura que puedas encontrar en el uso real.
IP68, IP69 y las nuevas combinaciones múltiples (IP66 + IP68 + IP69)
En los últimos años han empezado a aparecer móviles que no solo indican IP68, sino combinaciones como IP66 + IP68 o incluso IP66 + IP68 + IP69. Esto puede llevar a pensar que IP69 “incluye” al 68, pero la realidad es que cada cifra corresponde a un tipo de prueba distinto y no son acumulativas.
IP68 se centra en la resistencia a la inmersión continua en agua dulce (presión estática), mientras que IP66 y IP69 evalúan la resistencia a chorros de agua a presión, en el caso de IP69 incluso a muy alta presión y a unos 80 ºC. Que un teléfono aguante inmersión no garantiza que soporte un chorro de agua caliente a alta presión, y viceversa.
Por ejemplo, un dispositivo puede tener unos sellos perfectos frente a la presión estática de estar sumergido a 1,5 metros durante media hora, pero esos mismos sellos podrían fallar si se les aplica un chorro directo a alta presión en un punto concreto. Al revés, puede haber equipos robustos frente a chorros pero con pequeñas fugas si se dejan sumergidos mucho tiempo.
Los fabricantes han empezado a buscar varias certificaciones a la vez por dos motivos: por un lado, la tecnología de sellado, adhesivos y recubrimientos ha madurado mucho; por otro, es un arma de marketing muy potente poder presumir de IP66 + IP68 + IP69 aunque el usuario medio no vaya a limpiar su móvil con una hidrolimpiadora a 80 ºC.
Limitaciones reales de IP68: por qué no deberías ducharte con el móvil
Sobre el papel, un móvil IP68 parece perfecto para cualquier situación con agua. En la realidad, hay varios matices que hacen que no sea buena idea usarlo alegremente en la ducha o bajo la lluvia intensa. Las pruebas de laboratorio se realizan con agua dulce, sin movimiento, sin golpes, sin jabón y a temperatura controlada, algo muy alejado de lo que pasa en un baño, una piscina o el mar.
El agua de la ducha suele contener cal, minerales disueltos y jabón. Estos compuestos pueden ir corroyendo poco a poco los elementos metálicos del teléfono, oxidando conectores, altavoces o micrófonos. Aunque no entre agua a lo bruto, la combinación de humedad constante y productos químicos no es algo contemplado por IP68.
Con el agua salada la cosa es aún peor. El mar no solo aporta humedad, sino también sal y otros minerales altamente corrosivos. La protección IP frente al agua no incluye el agua salada ni otros líquidos agresivos como el cloro concentrado de muchas piscinas, por lo que la garantía del fabricante suele dejarlo clarísimo: daños por agua salada o por cloro no están cubiertos.
Además, hay que contar con la presión. Aunque IP68 garantice, por ejemplo, inmersión a 1,5 metros durante 30 minutos, si superas esa profundidad o ese tiempo, la presión adicional puede forzar las juntas y acabar haciendo que el sello ceda. Movimientos bruscos, saltos al agua o chorros directos aumentan momentáneamente la presión sobre ciertas zonas del dispositivo.
Por eso, aunque técnicamente sea posible hacerse una foto en la piscina con un móvil IP68, no es una práctica recomendable a la larga si no quieres jugártela con la garantía. Y desde luego, ducharte con él, usarlo en el baño lleno de vapor o meterlo al mar de forma habitual es buscar problemas.
Por qué el agua casi nunca está cubierta por la garantía del móvil
Una de las grandes decepciones de muchos usuarios llega cuando se enteran de que, a pesar de que su móvil tenga IP68, el servicio técnico niega la reparación gratuita por daños por líquido. Los fabricantes consideran este tipo de averías como mal uso porque la resistencia al agua no es permanente y se degrada con el tiempo.
Dentro del dispositivo hay indicadores de humedad (pequeños marcadores internos) que cambian de color en cuanto detectan agua o incluso condensación. Estos marcadores se pueden activar no solo si sumerges el móvil, sino también por vapor o cambios bruscos de temperatura, como al usarlo en la ducha o dejarlo cerca de una fuente de calor con humedad.
Si el técnico ve esos indicadores activados, automáticamente sabe que ha habido presencia de humedad, y la reparación por garantía queda descartada. Aunque el agua haya entrado por un golpe previo, por una caída o por un uso más intenso del que cubrían las pruebas de IP68, la marca se cubre las espaldas con las condiciones legales y la famosa letra pequeña.
Además, hay que tener presente que la estanqueidad no es eterna. Cualquier pequeño golpe, una deformación del marco, una caída aparentemente inocente o incluso el propio desgaste de los materiales pueden romper de forma casi imperceptible el sello que hace que el móvil sea estanco cuando sale nuevo de fábrica.
Por todo ello, la resistencia IP debería verse como un “extra de seguridad” frente a accidentes puntuales, no como una invitación a usar el móvil dentro del agua. Si se te moja y deja de funcionar, lo más probable es que termines pagando la reparación o el cambio de dispositivo.
¿Puede un móvil perder su protección IP con el uso?
La respuesta corta es sí. Hacer que un smartphone sea estanco requiere un proceso delicado de sellado con juntas, adhesivos específicos y un ajuste milimétrico de la carcasa. Todo esto está pensado para aguantar cierto tiempo y ciertas condiciones, pero no es inmutable.
En el día a día, todos los móviles sufren pequeños golpes, torsiones cuando se sientan encima de ellos, caídas desde la mesa o roces dentro del bolsillo con llaves y otros objetos. Aunque por fuera parezca que no pasa nada, cualquiera de estos incidentes puede microdeformar el chasis y romper el cierre hermético.
También puede ocurrir que, tras una reparación (por ejemplo, cambio de pantalla o batería), el nivel de estanqueidad no vuelva a ser exactamente el mismo que el que tenía el móvil recién salido de fábrica. No todos los servicios técnicos recertifican el grado IP después de abrir y volver a cerrar el dispositivo.
Por eso es habitual que las marcas aclaren que la resistencia al agua no es una condición permanente, sino una característica que puede disminuir con el uso normal. Un móvil totalmente nuevo con IP68 ofrecerá una protección mucho más fiable que el mismo modelo después de dos o tres años de golpes y caídas.
Como orientación práctica, conviene tratar siempre la resistencia IP como un seguro para imprevistos, no como una licencia para maltratar el teléfono. Si necesitas un equipo que aguante un trato mucho más duro, quizá debas buscar móviles rugerizados con certificaciones adicionales como MIL-STD-810G e IK, pensadas para impactos, vibraciones, temperaturas extremas y otros abusos.
Qué no cubre la certificación IP: golpes, químicos y otros entornos hostiles
Otro malentendido frecuente es creer que, porque el móvil tiene IP68 o IP69, es “resistente” en general. La certificación IP solo habla de entrada de polvo y agua; no dice nada de caídas, impactos, vibraciones, atmósferas corrosivas o bajas presiones.
Si necesitas que un dispositivo aguante golpes, torsiones o condiciones muy extremas, debes fijarte en otras referencias. Normas como la MIL-STD-810G incluyen pruebas de caída, vibración, humedad, altitud o choques térmicos, y las certificaciones IK se centran en resistencia mecánica a impactos.
Tampoco está contemplado en IP el contacto con líquidos que no sean agua dulce: aceite, gasolina, disolventes, detergentes concentrados o productos químicos agresivos. Si utilizas un móvil en talleres, fábricas o ambientes con sustancias corrosivas, necesitarás dispositivos específicamente diseñados para ese uso.
La propia norma IP reconoce que todos los ensayos se hacen bajo condiciones controladas, sin cambios bruscos de temperatura ni golpes simultáneos. En el mundo real, la combinación de agua, polvo, calor, frío y golpes puede provocar fallos que ninguna cifra IP por sí sola puede anticipar.
En resumen práctico: IP68 no es sinónimo de “a prueba de todo”. Es una excelente protección frente a polvo y ciertos contactos con agua dulce, pero no un pase libre para tratar el móvil como si fuera un equipo industrial rugerizado.
Recomendaciones de uso diario con móviles IP68
Teniendo todo esto en cuenta, lo sensato es usar la certificación IP68 a tu favor, pero con cabeza. La protección IP debe entenderse como una red de seguridad ante accidentes cotidianos, no como una excusa para poner el móvil continuamente a prueba.
Algunas pautas útiles serían:
- Evita ducharte con el móvil, aunque tenga IP68. El vapor y el jabón no están contemplados en las pruebas y pueden acabar colándose o dañando componentes.
- No lo sumergas en el mar ni en piscinas con mucho cloro. Si por accidente se moja con estos líquidos, enjuágalo cuanto antes con agua dulce y sécalo bien.
- Si el móvil se moja, no lo pongas a cargar hasta que esté completamente seco, especialmente si el puerto de carga no tiene tapa. Podrías provocar un cortocircuito.
- Si tu dispositivo tiene tapas en conectores (carga, auriculares), asegúrate de que siempre estén bien cerradas antes de acercarlo al agua.
- Ante golpes o caídas importantes, asume que la estanqueidad puede haberse visto comprometida aunque externamente no se aprecien daños.
En caso de que quieras hacer fotos submarinas con frecuencia, lo más prudente es usar una funda específica o carcasa sumergible certificada para esa función. Estas carcasas añaden una segunda barrera física y están diseñadas para aguantar inmersiones más exigentes que las contempladas por IP68. Si buscas opciones para fotografía subacuática, consulta qué modelos permiten hacer fotos submarinas de forma fiable.
Para la mayoría de usuarios, un móvil con IP68 bien cuidado es más que suficiente. Cubre los típicos accidentes de derramar un vaso de agua, mojarlo bajo la lluvia unos segundos o que se caiga fugazmente al fregadero, siempre que se actúe rápido y se seque correctamente.
Si entiendes que IP68 te protege frente a lo imprevisto pero no te da licencia para hacer locuras con el agua, tendrás una idea bastante precisa de qué cubre realmente esta certificación y hasta dónde puedes estirar sus límites sin ponerte en riesgo.
