Qué es Mecha Comet y por qué está revolucionando el mundo maker

Última actualización: enero 28, 2026
Autor: Isaac
  • Mecha Comet es un mini PC modular con Linux, diseñado para hackers, makers y desarrolladores que buscan un laboratorio de desarrollo portátil.
  • Ofrece potentes procesadores ARM, hasta 8 GB de RAM, almacenamiento eMMC ampliable por M.2 y una completa conectividad con Wi‑Fi, Bluetooth y Ethernet.
  • Incluye 40 pines GPIO, compatibilidad con HATs de Raspberry Pi y módulos frontales como teclado y gamepad, lo que permite adaptarlo a robótica, IoT, juegos y más.
  • Su financiación mediante crowdfunding lo sitúa en un rango de precio competitivo, aunque con los riesgos inherentes a este tipo de campañas.

Dispositivo Mecha Comet

El Mecha Comet se ha convertido en uno de esos cacharros que llaman la atención nada más verlo: pequeño, modular, pensado para trastear y con alma de mini PC de bolsillo para hackers y makers. No es una simple consola portátil ni un Raspberry Pi más, sino un dispositivo que mezcla lo mejor de ambos mundos con un formato compacto que cabe en la mano y un sistema basado en Linux pensado para jugar, programar y prototipar hardware en cualquier parte.

Este dispositivo nace con un objetivo muy claro: ofrecer un laboratorio portátil de desarrollo y experimentación que cualquiera pueda llevar en la mochila. Por dentro late un hardware bastante serio para su tamaño, con procesadores ARM de varios núcleos, buena cantidad de memoria, almacenamiento ampliable y una conectividad de lo más completa. Y lo mejor es que todo está montado sobre una filosofía totalmente modular, de forma que puedas acoplarle teclados, gamepads, HATs de Raspberry Pi o incluso aceleradores de inteligencia artificial según lo que necesites en cada proyecto.

Qué es Mecha Comet y qué lo hace tan especial

Vista frontal Mecha Comet

En esencia, Mecha Comet es un ordenador de bolsillo modular con Linux, diseñado para quienes disfrutan cacharreando con hardware, programación y electrónica. Su tamaño ronda los 150 × 70 × 16,5 mm (en algunos modelos 150 × 73,55 × 16 mm), lo que lo deja en el rango de un smartphone algo grueso, pero perfectamente manejable con una sola mano. Es suficientemente pequeño para llevarlo en el bolsillo o en cualquier funda junto a otros gadgets.

El dispositivo está orientado sobre todo a hackers, makers y desarrolladores que quieran una plataforma flexible donde correr Debian GNU/Linux o distribuciones personalizadas, conectar módulos externos, crear prototipos de robótica o montar pequeñas estaciones portátiles para ciberseguridad, servidores locales o control de dispositivos IoT. Todo ello con acceso directo a pines GPIO y a un ecosistema de accesorios oficiales y de terceros.

Una de sus claves es que no se limita a ser un mini PC fijo: el diseño modular permite transformar el Mecha Comet en consola portátil, microestación de trabajo, controlador de robots, panel de control de sensores o incluso un pseudo móvil con conectividad celular, según los módulos y complementos que se le añadan.

Para rematar, el sistema operativo se apoya en Debian GNU/Linux 12 «Bookworm» o en distribuciones Linux personalizadas, ofreciendo un entorno de desarrollo completo, con terminal, compiladores, herramientas de red y todo lo que esperarías de un Linux de escritorio, pero en formato de bolsillo.

Diseño físico, pantalla y ergonomía portátil

Diseño modular Mecha Comet

El cuerpo del Mecha Comet destaca por ser compacto, robusto y desmontable. Con un grosor de unos 16 mm y un peso aproximado de 215 gramos, se sitúa muy cerca de un smartphone grueso o de una pequeña consola portátil. El chasis está pensado para aguantar bien el trote diario y, sobre todo, para poder abrirlo sin miedo cuando apetece meter mano al hardware.

La marca apuesta por una construcción basada en tornillos accesibles y una llave Allen incluida dentro del propio dispositivo, algo que encantará a quienes prefieren desmontar sus aparatos sin recurrir a herramientas raras. Esta filosofía «abre y modifica sin miedo» es coherente con el público al que va dirigido: gente que quiere cambiar módulos internos, probar nuevas tarjetas o simplemente curiosear cómo está montado todo.

En el frontal nos encontramos con una pantalla táctil de tamaño reducido pero muy aprovechable. Dependiendo de la versión, se mencionan dos tipos de panel:

  • Pantalla IPS táctil de 3,4 – 3,5 pulgadas, con resolución de 480 × 480 píxeles, suficiente para interfaces gráficas sencillas, programación y control de aplicaciones.
  • Pantalla AMOLED de 3,92 pulgadas, con brillo de hasta 550 cd/m² y una densidad de 441 PPI, ideal para un uso más intensivo y una mejor calidad de imagen.

Gracias a esa resolución cuadrada y al buen nivel de brillo, la interfaz táctil se percibe clara, nítida y cómoda para interactuar con menús, consolas y aplicaciones. No es una pantalla para ver películas en 4K, pero cumple de sobra su función como panel de control y entorno de trabajo portátil.

Otro detalle interesante es que el Mecha Comet permite enviar la señal de vídeo a una pantalla externa mediante HDMI. Esto lo convierte en un mini PC al uso: lo conectas a un monitor, añades teclado y ratón (físicos o inalámbricos) y pasas a tener un pequeño ordenador de sobremesa basado en Linux, ideal para programar más cómodo o para presentaciones y demos.

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Hardware interno: procesador, memoria y almacenamiento

El corazón del Mecha Comet varía según la configuración o la generación, pero en todos los casos se mantiene la apuesta por arquitecturas ARM de bajo consumo, muy habituales en el mundo maker y en dispositivos embebidos.

En las versiones más orientadas a proyectos DIY y a la comunidad hacker se menciona un procesador ARM Cortex-A53 de 8 núcleos a 1,8 GHz, acompañado de 4 GB de RAM LPDDR4 y 32 GB de almacenamiento eMMC. Esta combinación ofrece un rendimiento más que decente para ejecutar distribuciones Linux ligeras, entornos de desarrollo, aplicaciones de red, emuladores y herramientas de hacking ético.

Por otro lado, los modelos de gama superior se basan en SoC NXP i.MX8M de cuatro núcleos Cortex-A53 o i.MX 95 con seis núcleos Cortex-A55. Estos chips están pensados para aplicaciones industriales, multimedia y de inteligencia artificial, lo que le da al Mecha Comet un margen enorme para proyectos avanzados.

En cuanto a memoria, hay configuraciones con 2, 4 u 8 GB de RAM, mientras que el almacenamiento interno eMMC escala hasta 64 o 128 GB en los modelos más completos. Combinado con la posibilidad de ampliar mediante tarjetas o módulos M.2, se puede usar el dispositivo prácticamente como un pequeño portátil de desarrollo.

Todos estos componentes hacen que el dispositivo pueda mover con soltura sistemas Linux personalizados, entornos gráficos ligeros y múltiples aplicaciones a la vez, siempre teniendo en cuenta que seguimos en un formato muy compacto y de bajo consumo, no en un portátil de gama alta.

Conectividad, puertos y expansión mediante M.2

Uno de los grandes puntos fuertes del Mecha Comet es la enorme cantidad de opciones de conectividad y expansión que ofrece. No se limita a la Wi-Fi y al Bluetooth de rigor; va mucho más allá para integrarse en proyectos complejos.

En el apartado inalámbrico, el equipo cuenta con Wi‑Fi 5 y Bluetooth 5.0, asegurando buena velocidad y estabilidad para conexiones de red, periféricos, mandos, teclados o auriculares. Algunos modelos incluyen también Wi-Fi y Bluetooth integrados junto a sensores de movimiento, muy útiles en proyectos de domótica, wearables avanzados o dispositivos interactivos.

A nivel físico, el Mecha Comet incorpora dos puertos USB-C, uno de los cuales se utiliza principalmente para la carga de la batería. El otro puede servir para datos, conexión con periféricos u otros usos según la configuración. Además, se menciona la inclusión de un puerto Ethernet de tamaño completo (Gigabit) en determinadas versiones, algo muy apreciado para montarlo como pequeño servidor o dispositivo de red estable.

Uno de los elementos clave es la presencia de un conector M.2 3042, que abre la puerta a ampliar enormemente las capacidades del dispositivo. A través de este puerto se pueden montar:

  • Módems móviles para dotarlo de conectividad 4G/5G.
  • Unidades SSD que amplían el almacenamiento interno de forma notable.
  • NPUs o aceleradores de IA, como el Google Coral M.2 AI Accelerator, enfocados a visión artificial, machine learning y procesamiento intensivo.
  • Pasarelas LoRaWAN para integrarlo en redes de sensores y proyectos IoT de largo alcance.

Gracias a ese puerto M.2, el Mecha Comet pasa de ser un simple mini PC a convertirse en una plataforma extremadamente versátil para proyectos profesionales, educativos o de investigación, en los que se requiera conectividad avanzada o capacidades de procesamiento específicas.

GPIO, HATs de Raspberry Pi y opciones para makers

Si hay algo que sitúa al Mecha Comet en el radar de la comunidad maker es su compatibilidad con módulos y HATs de Raspberry Pi y su amplio conjunto de pines para entrada y salida de propósito general (GPIO). Esto lo convierte en una especie de «centralita portátil» para proyectos de electrónica.

El dispositivo ofrece un bloque de 40 pines de expansión que incluyen interfaces como GPIO, ADC, UART, I2C, SPI, PWM, USB y RTC. Traducido: puedes conectar sensores, motores, pantallas adicionales, relés, cámaras especiales, módulos de comunicación y un largo etcétera sin necesidad de placas intermedias demasiado complejas.

Además, el Mecha Comet dispone de un sistema frontal de clavijas pogo que facilita el acoplamiento rápido de módulos en la parte delantera del dispositivo. A través de estas clavijas se pueden conectar accesorios como teclados, gamepads o interfaces GPIO dedicadas sin necesidad de enchufes o cables adicionales, algo muy cómodo cuando quieres cambiar de módulo en cuestión de segundos.

Esta compatibilidad con HATs de Raspberry Pi implica que la enorme comunidad que ya existe alrededor de la Raspberry se puede aprovechar directamente: muchos de los módulos, sensores y expansiones que ya se usan en proyectos con Raspberry Pi pueden integrarse en el Mecha Comet con pequeños ajustes, lo que acelera muchísimo el desarrollo de prototipos.

En la práctica, esto significa que es posible usar el dispositivo para proyectos de robótica, automatización, domótica, estaciones meteorológicas, sistemas de monitorización o experimentos de electrónica educativa, sin necesidad de depender de un PC externo para programar o controlar los componentes.

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Software, sistema operativo y experiencia de uso

En el terreno del software, el Mecha Comet apuesta por una base totalmente abierta y personalizable. Las versiones iniciales y más orientadas al mundo open source se apoyan en Debian GNU/Linux 12 «Bookworm», una de las distribuciones más sólidas y extendidas en servidores, entornos de desarrollo y dispositivos embebidos.

Al mismo tiempo, la empresa detrás del proyecto proporciona su propia distribución Linux personalizada, adaptada específicamente al formato portátil del dispositivo. Esta versión incluye una interfaz táctil optimizada, menús accesibles con los dedos y herramientas enfocadas a la gestión de módulos, GPIO y conectividad sin necesidad de ser un experto en Linux para las tareas básicas.

La combinación de una distro generalista como Debian con una versión tuneada por el fabricante ofrece lo mejor de ambos mundos: flexibilidad para instalar prácticamente cualquier paquete del ecosistema Linux y, a la vez, una experiencia de uso más amigable para navegar por aplicaciones, gestionar proyectos o cambiar de perfiles de uso (modo consola, modo desarrollo, modo juego, etc.).

Para los usuarios avanzados, el acceso completo al sistema permite instalar herramientas de programación, compiladores, entornos de desarrollo integrado (IDEs), frameworks de IA o suites de pentesting sin limitaciones. Y quienes solo quieran un dispositivo para jugar con emuladores o pequeñas apps gráficas también pueden configurar interfaces más sencillas o minimalistas.

En definitiva, el enfoque de software del Mecha Comet encaja como un guante con su filosofía general: un aparato que llega listo para usarse nada más encenderlo, pero que se puede modificar hasta el último detalle a nivel de sistema operativo y aplicaciones si el usuario así lo desea.

Módulos oficiales: teclado, gamepad y accesorios adicionales

Una parte muy llamativa del ecosistema Mecha Comet son sus módulos oficiales intercambiables, que permiten cambiar la forma de usar el dispositivo según el contexto y el tipo de proyecto que tengas entre manos.

Entre los accesorios más destacados se encuentra un teclado físico de estilo Blackberry, que se acopla al frontal para escribir con rapidez sin depender del teclado en pantalla. Este módulo resulta muy práctico para quienes quieren programar directamente desde el dispositivo, tomar notas, usar la terminal de Linux o manejar aplicaciones de texto de manera más cómoda.

Otro complemento estrella es el gamepad frontal, que convierte al Mecha Comet en una pequeña videoconsola portátil. Con este módulo se puede aprovechar la potencia del hardware para ejecutar emuladores, juegos nativos de Linux o proyectos lúdicos propios, siempre con los controles físicos integrados en la carcasa.

La marca también deja claro que planea lanzar más módulos oficiales con diferentes funciones, y además anima a la comunidad a crear los suyos propios aprovechando el sistema de clavijas pogo y la documentación que proporcionan. Esto abre la puerta a teclados alternativos, paneles de botones programables, módulos de medición, accesorios de robótica, etc.

Todos estos complementos se venden por separado, pero permiten que un mismo dispositivo pueda hacer de consola, mini portátil de desarrollo, controlador industrial o panel de control sin tener que cambiar de aparato, simplemente sustituyendo el módulo frontal según la tarea.

Cámara, sensores y otros elementos integrados

Más allá del procesador y la pantalla, el Mecha Comet integra varios componentes adicionales que amplían sus posibilidades en proyectos de imagen, movimiento y captura de datos del entorno.

El dispositivo incorpora una cámara de 5 megapíxeles con autofoco, suficiente para realizar videollamadas, capturar imágenes para visión artificial básica, documentar proyectos o integrar funciones de reconocimiento mediante IA cuando se combina con aceleradores específicos en M.2.

También se menciona la presencia de un sensor de movimiento o giroscopio, que puede aprovecharse en aplicaciones donde sea importante detectar orientación, inclinación o movimientos del propio dispositivo. Esto resulta especialmente interesante en proyectos de robótica, realidad aumentada ligera o interfaces de usuario basadas en gestos.

Junto a estos componentes, el equipo incluye elementos tradicionales como reloj en tiempo real (RTC), conectores USB, sensores básicos y opciones de conectividad física que completan el conjunto, haciendo que no haya que añadir módulos externos para funcionalidades relativamente básicas.

Todo ello contribuye a que el Mecha Comet no sea solo un «PC pequeño», sino una plataforma sensorizada con capacidad de ver, sentir y comunicarse con el entorno físico y digital sin necesidad de una gran cantidad de accesorios adicionales.

Batería, autonomía y carga

En el apartado de energía, el Mecha Comet cuenta con una batería integrada que varía en capacidad según la versión, pero que en los modelos descritos se sitúa en 3.000 mAh y 4.100 mAh. Estas cifras, unidas a la eficiencia de los procesadores ARM, dan como resultado una autonomía bastante razonable para un dispositivo de estas características.

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En algunas pruebas se habla de hasta unas 5 horas de uso con la pantalla al máximo brillo, lo que en escenarios reales puede alargarse si se reduce la luminosidad o se realizan tareas menos intensivas. Para un dispositivo pensado para sesiones de desarrollo, pruebas en campo o demostraciones, es una cifra más que aceptable.

La carga se realiza a través de uno de los puertos USB-C integrados, y se menciona que la batería puede alcanzar aproximadamente el 50 % de carga en unos 25 minutos, lo que permite darle un chute rápido antes de seguir trabajando o jugando.

Al tratarse de un dispositivo modular y desmontable, resulta viable que usuarios avanzados puedan sustituir la batería o probar soluciones alternativas si lo necesitan, aunque eso ya entra dentro del terreno de las modificaciones más profundas, muy del gusto de la comunidad maker.

En conjunto, la gestión de energía está pensada para que el Mecha Comet pueda funcionar de manera autónoma durante una buena sesión de trabajo o pruebas, sin depender constantemente de estar enchufado, pero manteniendo un formato pequeño y ligero.

Perfiles de usuario y usos recomendados

El Mecha Comet está claramente enfocado a un público con cierto nivel de conocimiento en programación, Linux y electrónica, aunque eso no significa que una persona sin experiencia total no pueda disfrutarlo. La curva de aprendizaje puede ser algo empinada si es tu primer contacto con este mundillo, pero el dispositivo ofrece un potencial enorme para aprender y crecer.

Para desarrolladores y hackers, se perfila como una plataforma ideal para pruebas de software, pentesting, scripting, automatización y administración de sistemas en formato ultracompacto, pudiendo llevarse a cualquier sitio y conectarse a redes o dispositivos externos con facilidad.

En el ámbito maker, su compatibilidad con GPIO y HATs de Raspberry Pi lo convierte en una herramienta fantástica para prototipos de robótica, domótica, estaciones de control de sensores o proyectos educativos en los que se quiera prescindir de un PC de sobremesa para programar y monitorizar.

También puede funcionar como consola de juegos portátil o plataforma para emulación retro, aprovechando los módulos de gamepad y la potencia de sus procesadores ARM. Y, con el hardware adecuado en M.2 (módem móvil, LoRaWAN, NPU), se vuelve atractivo para proyectos de IoT avanzado y aplicaciones de inteligencia artificial en el borde (edge computing).

Eso sí, el fabricante deja claro que el máximo partido se saca cuando el usuario se anima a experimentar con las conexiones GPIO, los módulos adicionales y la personalización del sistema. Si lo compras solo para usarlo como «mini tablet», seguramente se desperdiciará gran parte de su potencial.

Precio, crowdfunding y fechas de disponibilidad

El lanzamiento del Mecha Comet se ha articulado a través de campañas de crowdfunding, principalmente en Kickstarter, con distintas rondas y configuraciones de hardware según el momento y el modelo.

En una de las primeras fases, el dispositivo se anunció con un precio de salida de unos 159 dólares, una cifra muy competitiva teniendo en cuenta su filosofía modular y el hardware que incorpora. En otra campaña posterior, con configuraciones más avanzadas basadas en i.MX y mayores capacidades de RAM y almacenamiento, el precio de reserva se situó en torno a los 189 dólares como mínimo.

En algunos casos se ha hablado de fechas de entrega estimadas para mayo de 2026, aunque, como en cualquier proyecto de financiación colectiva, siempre existe la posibilidad de retrasos o cambios sobre el calendario inicial según la evolución de la producción.

Es importante recordar que las campañas de este tipo implican cierto riesgo para los patrocinadores: puede suceder que el producto final no cumpla exactamente lo prometido, que algunas funciones se retrasen o, en el peor de los casos, que el dispositivo no llegue a comercializarse si hay problemas graves de financiación o fabricación.

Aun así, el interés generado entre la comunidad de desarrolladores y makers sugiere que el Mecha Comet tiene muchas papeletas para consolidarse como una referencia en el segmento de los mini PC modulares, especialmente para quienes buscan algo más flexible y «tuneable» que un simple SBC tradicional.

Visto todo lo anterior, Mecha Comet se perfila como un dispositivo muy particular: un ordenador de bolsillo modular que mezcla la filosofía maker con la potencia de Linux, uniendo pantalla táctil, pines GPIO, compatibilidad con HATs de Raspberry Pi, expansión por M.2, módulos frontales como teclado y gamepad, y un hardware interno capaz de mover con solvencia multitud de proyectos. No es un juguete para todo el mundo, pero para quienes disfrutan desmontando, programando y dándole mil vueltas al hardware, puede convertirse en el compañero perfecto para experimentar sin límites.

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