La revolución de la inteligencia artificial y la computación en la nube está poniendo contra las cuerdas a las redes actuales. Mientras todavía hay zonas donde la fibra óptica ni está ni se la espera, en los laboratorios y centros de datos ya se está diseñando la siguiente gran vuelta de tuerca: Ultra Ethernet, una arquitectura pensada para mover datos a una velocidad y con una fiabilidad que el Ethernet clásico sencillamente no puede ofrecer.
Lejos de ser otro nombre rimbombante, Ultra Ethernet apunta a convertirse en la base de las redes para IA y HPC (High Performance Computing) de la próxima década. Hablamos de un rediseño profundo de cómo circula la información dentro y entre centros de datos: menos latencia, más ancho de banda, más inteligencia en la gestión del tráfico y una interoperabilidad total con el ecosistema Ethernet que ya domina el mundo.
Qué es Ultra Ethernet y por qué se ha creado
Ultra Ethernet es una arquitectura completa basada en Ethernet que se ha concebido para dar respuesta a las necesidades extremas de las aplicaciones modernas de inteligencia artificial, analítica masiva de datos y computación de alto rendimiento. No se trata solo de subir la velocidad de los enlaces; la clave está en cómo se diseña la red, cómo se controla la congestión y cómo se garantiza una latencia predecible cuando miles de servidores están trabajando a la vez.
Mientras que el Ethernet tradicional nació para redes locales de oficina, con cargas de trabajo mucho más modestas, Ultra Ethernet se optimiza desde el principio para entornos con densidad brutal de flujos, comunicaciones colectivas entre miles de nodos y requisitos de fiabilidad cercanos al 100 %. En este contexto, mantener la latencia baja y estable es tan importante como el propio ancho de banda.
Uno de los objetivos centrales de esta tecnología es modernizar las operaciones RDMA (acceso remoto directo a memoria) sobre Ethernet y dejar atrás soluciones heredadas como RoCE. Para ello se introduce Ultra Ethernet Transport, un nuevo protocolo abierto que se ejecuta sobre IP y Ethernet y que busca controlar mejor la congestión, reducir la variabilidad en el rendimiento y sacar el máximo partido al hardware especializado de red.
Además, Ultra Ethernet incorpora capacidades nativas de telemetría en tiempo real, priorización por hardware y optimizaciones específicas para el transporte de grandes bloques de datos. Todo esto permite aprovechar con más eficiencia tecnologías como RDMA, offload de procesamiento en las NICs y arquitecturas de entrenamiento distribuido de modelos de IA, donde cada microsegundo cuenta.
En definitiva, estamos ante un rediseño profundo del plano de datos y de control de Ethernet, orientado a las cargas modernas (IA generativa, análisis financiero en tiempo real, servicios cloud de gran escala) y preparado para escalar con las próximas generaciones de hardware, alcanzando velocidades por enlace muy por encima de lo que hoy se considera estándar.

El Consorcio Ultra Ethernet: quién está detrás y cómo trabaja
Detrás de este movimiento no hay una única empresa, sino el Ultra Ethernet Consortium (UEC), una organización creada en 2023 bajo el paraguas de la Linux Foundation. Su misión declarada es desarrollar una arquitectura de comunicaciones completa, interoperable y de alto rendimiento basada en Ethernet, capaz de satisfacer las crecientes necesidades de redes para IA y HPC a gran escala.
El consorcio nació con nueve grandes compañías tecnológicas como miembros fundadores, todas ellas de primer nivel en hardware, redes y servicios en la nube: Arista, AMD, Broadcom, Cisco, Eviden, HPE, Intel, Meta y Microsoft. Posteriormente se menciona también a Oracle entre los impulsores clave de la iniciativa, reforzando todavía más el peso del proyecto dentro de la industria.
Desde noviembre de 2023, UEC empezó a admitir nuevos miembros y el crecimiento ha sido fulgurante. En muy poco tiempo se han sumado unas 45 entidades adicionales hasta alcanzar alrededor de 55 empresas participantes, con nombres tan potentes como Baidu, Dell, Huawei, IBM, Nokia, Lenovo, Supermicro o Tencent, además de otros gigantes del sector de redes y centros de datos. Hay ausencias llamativas, como Google o NVIDIA, pero no se descarta que se unan más adelante si el estándar termina consolidándose.
Para avanzar a toda máquina, el consorcio ha reunido un grupo de aproximadamente 715 expertos procedentes de todos estos fabricantes y operadores. Estas personas trabajan organizadas en ocho grupos de trabajo que cubren las distintas capas de la arquitectura: capa física, capa de enlace, capa de transporte, capa de software, almacenamiento, cumplimiento, gestión y, por último, rendimiento y depuración.
El trabajo del UEC abarca desde nuevas especificaciones técnicas y APIs hasta desarrollo de código abierto. Se busca definir protocolos concretos, características de señalización eléctrica y óptica, mecanismos avanzados de gestión y monitorización, así como estructuras de seguridad pensadas para centros de datos donde cada fallo puede costar millones.
De Ethernet clásico a Ultra Ethernet: qué cambia realmente
La versión 1.0 de la especificación de Ultra Ethernet se presentó a mediados de 2025, y la revisión Ultra Ethernet 1.0.1 empieza a dejar claro que no estamos ante un simple ajuste incremental. Frente al Ethernet convencional, que estaba pensado para entornos de oficina y LAN sencillas, la nueva arquitectura se adapta a centros de datos hiperconectados y a escenarios de nube pública y privada donde conviven miles de servidores y millones de flujos de datos simultáneos.
Una diferencia clave está en el tratamiento de la comunicación colectiva. El Ethernet tradicional gestiona el tráfico de manera muy orientada a conexiones individuales, lo que genera cuellos de botella en entornos masivos. Ultra Ethernet introduce mecanismos avanzados de agregación de tráfico y sincronización distribuida, permitiendo que múltiples nodos colaboren en paralelo sin disparar la congestión en los switches.
También se da un salto importante en la gestión de la congestión y el control del flujo. En las redes clásicas se depende sobre todo de protocolos como TCP para evitar la pérdida de paquetes, mientras que Ultra Ethernet implementa técnicas proactivas, como el control de flujo adaptativo y la priorización dinámica de paquetes en función del tipo de carga. Esto resulta esencial para aplicaciones sensibles a la latencia, como el aprendizaje automático distribuido o el procesamiento de transacciones financieras de alta frecuencia.
En el terreno de la resiliencia, la especificación 1.0.1 apuesta por el enrutamiento multipath inteligente, que permite redirigir el tráfico automáticamente cuando se detecta un fallo en un enlace o un bloqueo en una ruta. De este modo se refuerza la tolerancia a fallos sin depender exclusivamente de caminos estáticos, algo crítico en la nube y en infraestructuras que deben operar 24/7 sin interrupciones.
En cuanto a rendimiento bruto, las primeras pruebas apuntan a que Ultra Ethernet puede alcanzar velocidades de hasta 800 Gbps por enlace, muy por encima de los 400 Gbps habituales en muchas implantaciones de Ethernet actuales; además, la arquitectura está pensada para aprovechar el hardware de IA.
Ultra Ethernet frente a InfiniBand y RoCE
Hasta ahora, cuando se pensaba en entrenar grandes modelos de IA de forma distribuida, el nombre que mandaba era InfiniBand: un protocolo de altísimo rendimiento, con latencias en el rango de los microsegundos, pero con importantes contrapartidas en coste, complejidad y flexibilidad. InfiniBand exige que los servidores se encuentren muy próximos físicamente y complica mucho los diseños distribuidos de centros de datos.
Ultra Ethernet irrumpe precisamente en ese terreno al permitir usar Ethernet en escenarios reservados antes a InfiniBand. Las primeras versiones se centran en conectar servidores de IA dentro de un mismo data center con alto rendimiento, y las siguientes iteraciones previstas para 2026 apuntan a extender esa capacidad a múltiples instalaciones dentro de una misma región metropolitana, abriendo la puerta a arquitecturas de IA mucho más repartidas.
Una de las claves de este cambio es que Ultra Ethernet tolera latencias de hasta 1 milisegundo manteniendo un rendimiento muy competitivo para entrenamientos de modelos grandes, lo que lo hace más robusto y adecuado para redes distribuidas. Aunque esto pueda parecer mucho comparado con InfiniBand, la ganancia en flexibilidad de diseño y en aprovechamiento de capacidad ociosa compensa en multitud de casos de uso.
En paralelo, el consorcio está presionando para sustituir el protocolo RoCE heredado mediante Ultra Ethernet Transport, una especificación de transporte abierta, pensada para funcionar sobre IP y Ethernet sin las limitaciones de las soluciones actuales. Con este enfoque se busca unificar la pila de red, simplificar despliegues y reducir el riesgo de dependencia de un solo proveedor.
Desde el punto de vista económico y operativo, esta transición también significa aprovechar mejor el hardware Ethernet existente. Muchas mejoras pueden desplegarse mediante actualizaciones de software, lo que reduce costes de implantación y acelera la adopción frente a redes completamente nuevas y cerradas como algunas implementaciones de InfiniBand.
Aplicaciones prácticas: centros de datos, IA y redes empresariales
En un centro de datos moderno, donde se entrenan modelos de IA para reconocimiento de imágenes, procesamiento de lenguaje natural o análisis masivo de datos, cada microcorte, cada milisegundo extra y cada paquete perdido se traducen en dinero. Ultra Ethernet está diseñado para que las máquinas dentro de estos entornos se comuniquen de forma mucho más rápida, previsible y eficiente que con las redes tradicionales.
Gracias al aumento de ancho de banda y a los mecanismos de control de congestión, las tareas de entrenamiento y de inferencia distribuida pueden repartirse entre múltiples nodos sin que la red se convierta en el cuello de botella. Esto no solo acelera el tiempo total de entrenamiento de modelos, sino que permite rediseñar la topología de los centros de datos, separando recursos sin sacrificar rendimiento.
En el ámbito empresarial, aunque la mayoría de usuarios no interactúe directamente con estas tecnologías, la realidad es que servicios de streaming, plataformas web de alto tráfico y aplicaciones SaaS dependen de estas mejoras para mantener una experiencia fluida incluso en momentos de máxima demanda. Ultra Ethernet, al optimizar redes locales y troncales de data centers, contribuye a que la carga de trabajo se reparta mejor y que la navegación o descarga de archivos sea más ágil.
Incluso en escenarios de uso cotidiano, como descargar un archivo pesado desde casa o trabajar con aplicaciones en la nube, el impacto de Ultra Ethernet se deja notar “por detrás”: si el servidor que atiende esa petición y la infraestructura de red implicada funcionan sobre esta nueva arquitectura, el acceso a los datos será más veloz y estable, especialmente en situaciones con muchos usuarios conectados a la vez.
Otro aspecto clave es la capacidad de manejar volúmenes masivos de datos en paralelo. Ultra Ethernet ofrece un mayor ancho de banda agregando enlaces y optimizando rutas, lo que lo hace especialmente útil para transmisión de vídeos 4K o superiores, análisis en tiempo real de sensores IoT, aplicaciones industriales conectadas y cualquier servicio que requiera mover grandes cantidades de información sin degradar el rendimiento.
Ultra Ethernet y el rediseño de la infraestructura de IA
La explosión de la IA también ha traído consigo un debate sobre dónde y cómo entrenar y ejecutar estos modelos. Cada vez más organizaciones apuestan por infraestructuras propias de entrenamiento, es decir, IA privada, para proteger datos sensibles, cumplir normativas de soberanía de datos y mantener el control sobre la propiedad intelectual resultante.
En Europa y Estados Unidos se estima que entre el 35 % y el 40 % de las cargas de trabajo de IA serán privadas para 2030, lo que implica un crecimiento enorme de centros de datos dedicados y de entornos híbridos. En países como España, la potencia operativa de los data centers ha crecido más de un 250 % en apenas dos años, alcanzando del orden de 600 MW, lo que está generando un auténtico “data center squeeze”: tensión por espacio, energía y terrenos con la conectividad adecuada.
En este contexto, diseñar infraestructura de IA ya no va solo de apilar más servidores y más GPUs, sino de hacerlo de forma eficiente, flexible y sostenible. El hardware de IA puede requerir densidades energéticas hasta diez veces superiores a las aplicaciones tradicionales, y no siempre es posible ni deseable concentrarlo todo en un único edificio.
Ultra Ethernet encaja aquí al permitir infraestructuras distribuidas de computación. Gracias a su tolerancia a mayores latencias y su capacidad para operar sobre varios centros de datos dentro de la misma área metropolitana, se puede distribuir el procesamiento de IA entre varias instalaciones, aprovechando capacidad ociosa y reduciendo la presión sobre un solo punto físico.
Este enfoque también ayuda a minimizar el riesgo de dependencia de un proveedor (vendor lock-in), al apoyarse en un estándar abierto y en hardware Ethernet ampliamente disponible. Las empresas pueden combinar data centers propios con instalaciones de terceros y con nubes públicas, manteniendo un mayor control sobre cómo y dónde se procesan sus datos y modelos.
En este contexto, diseñar infraestructura de IA ya no va solo de apilar más servidores y más GPUs o integrar una arquitectura heterogénea CXL, sino de hacerlo de forma eficiente y sostenible, aprovechando interconexiones y memoria compartida cuando convenga.
AI Exchange (AI-IX) y el papel de Ultra Ethernet en la interconexión
Para sacar partido a esta nueva red distribuida de recursos de IA, se plantean conceptos como el AI Exchange (AI-IX), una plataforma de interconexión específicamente pensada para entrenamientos e inferencia de modelos. La idea es contar con un punto neutral, independiente de centros de datos y operadores concretos, que actúe como hub para las comunicaciones de alto rendimiento.
Un AI-IX combina gran capacidad de ancho de banda con baja latencia y rutas de datos optimizadas, conectando redes y centros de datos clave para la IA. De esta manera resulta más sencillo montar arquitecturas de entrenamiento distribuido entre varias ubicaciones, o enrutar las peticiones de inferencia hacia el recurso más adecuado en tiempo real.
Además de la parte técnica, este tipo de infraestructuras contribuye a equilibrar eficiencia, gobernanza y cumplimiento normativo. A medida que los riesgos relacionados con la IA crecen, los consejos de administración se implican más en decisiones sobre seguridad de datos, elección de proveedores y localización de la información. Ultra Ethernet y AI-IX permiten que las empresas internalicen el entrenamiento de IA cuando lo necesiten, manteniendo el control y cumpliendo regulaciones sectoriales.
Combinando Ultra Ethernet con un AI-IX bien diseñado, las compañías pueden escalar sus infraestructuras privadas de IA de forma más flexible, repartida y segura, ajustando el uso de recursos en función de la demanda y reduciendo costes asociados a sobredimensionar un único centro de datos.
Las próximas versiones de Ultra Ethernet prometen mejorar aún más la independencia de la red frente a la latencia y ampliar el rango de distancias operativas, lo que facilitará entrenar grandes modelos de lenguaje (LLMs) y otras arquitecturas complejas repartidas en varios edificios o campus dentro de la misma ciudad.
Impacto en operaciones, seguridad y observabilidad de la red
La llegada de Ultra Ethernet no va solo de cambiar cables y switches: obliga a modificar la forma de diseñar, operar y securizar las redes. Para los equipos de infraestructura y operaciones, la orquestación y la automatización se vuelven imprescindibles si se quiere mantener la coherencia en configuraciones y políticas a escala masiva.
Las plataformas modernas de observabilidad y análisis en tiempo real cobran un papel protagonista. Gracias a la telemetría nativa y a la mayor visibilidad que ofrece Ultra Ethernet, se pueden identificar cuellos de botella y comportamientos anómalos antes de que afecten a servicios críticos. Integrar esta información con herramientas de business intelligence ayuda a trasladar el impacto técnico al plano de negocio.
En seguridad, las redes de muy alta velocidad y los esquemas de enrutamiento más complejos exigen controles de ciberseguridad más sofisticados. Se vuelve esencial pensar en segmentación por flujo, inspección a gran velocidad y políticas dinámicas que se adapten al contexto. Colaborar con proveedores que integren consultoría de seguridad y desarrollo de soluciones a medida es clave para que la conectividad de alta capacidad no se convierta en un nuevo vector de riesgo.
Desde el punto de vista de implantación, muchas organizaciones se plantean planes por fases: analizar perfiles de carga y latencia actuales, diseñar una segmentación lógica del tráfico alineada con las aplicaciones, desplegar pilotos con telemetría avanzada y automatizar tanto como sea posible las respuestas operativas. A la vez, se empieza a explorar el uso de modelos de IA para predecir fallos, ajustar rutas en tiempo real y optimizar el rendimiento.
En este entorno híbrido de nubes, data centers propios y recursos distribuidos, Ultra Ethernet se convierte en un elemento de cohesión entre redes, software y seguridad, permitiendo que la conectividad deje de ser un mero coste y se convierta en un acelerador tangible de proyectos de IA y de transformación digital.
Mirando todo este panorama, Ultra Ethernet se perfila como mucho más que una evolución de velocidad: es una nueva forma de concebir la interconexión de centros de datos y de infraestructuras de IA, donde la latencia predecible, la capacidad de escalar sin sorpresas, la compatibilidad con el ecosistema Ethernet existente y la posibilidad de distribuir la computación entre múltiples ubicaciones convierten a esta tecnología en una pieza clave para la próxima ola de servicios digitales, desde grandes modelos generativos hasta aplicaciones empresariales cotidianas que, sin saberlo el usuario, dependen de que la red nunca se atragante.