- Wi‑Fi HaLow (IEEE 802.11ah) opera por debajo de 1 GHz para ofrecer gran alcance y bajo consumo.
- Está pensado para IoT y domótica: sensores, cámaras, contadores, agricultura y ciudades inteligentes.
- Permite miles de dispositivos por punto de acceso, buena penetración en muros y años de autonomía con pilas.
- Su adopción comercial es lenta por la falta de routers y móviles compatibles, aunque crece en entornos industriales y rurales.
Wi‑Fi HaLow está empezando a sonar cada vez más cuando hablamos de domótica e Internet de las Cosas, aunque lleve ya unos cuantos años aprobado como estándar. Mientras en casa seguimos peleándonos con el Wi‑Fi de 2,4, 5 o 6 GHz, por debajo, casi “agachado”, hay un Wi‑Fi pensado para llegar mucho más lejos y gastar muy poca energía.
Este estándar nació para conectar miles de pequeños dispositivos que apenas envían datos (sensores, alarmas, cámaras sencillas, contadores, etc.) y que a menudo están lejos del router, detrás de varias paredes o incluso a cientos de metros. No pretende sustituir al Wi‑Fi clásico que usas para ver Netflix, sino complementarlo allí donde el alcance y el consumo mandan más que la velocidad.
Qué es exactamente Wi‑Fi HaLow (IEEE 802.11ah)
Wi‑Fi HaLow es el nombre comercial que la Wi‑Fi Alliance ha dado al estándar IEEE 802.11ah, una variante del Wi‑Fi tradicional diseñada para funcionar en bandas de frecuencia inferiores a 1 GHz y pensada, casi al 100 %, para aplicaciones de IoT y domótica.

A nivel de “apellido técnico” comparte la misma familia que el resto de Wi‑Fi: 802.11, pero en lugar de las letras más conocidas (a, b, g, n, ac, ax, be) utiliza la extensión ah. La norma se aprobó en torno a 2016 y se publicó oficialmente poco después; desde 2017 la Wi‑Fi Alliance ofrece certificación específica para productos HaLow.
Su gran diferencia con el Wi‑Fi doméstico clásico está en la frecuencia. Mientras que las redes de casa usan 2,4 GHz, 5 GHz o 6 GHz, Wi‑Fi HaLow se mueve en el rango sub‑1 GHz, normalmente en torno a los 900 MHz. En Europa el tramo típico reservado para este estándar se sitúa entre 868 y 868,6 MHz, mientras que en Estados Unidos se utilizan bandas entre 902 y 928 MHz.
El hecho de trabajar a menos de 1 GHz tiene dos consecuencias claras: por un lado, la señal llega muchísimo más lejos y atraviesa obstáculos con mucha mayor facilidad; por otro, el ancho de banda disponible es reducido, así que la velocidad máxima es baja si la comparamos con Wi‑Fi 5, Wi‑Fi 6 o Wi‑Fi 7.
En la práctica, Wi‑Fi HaLow sacrifica velocidad a cambio de alcance y eficiencia energética. Esto lo sitúa en un punto intermedio muy interesante entre el Wi‑Fi clásico de alta velocidad y las tecnologías LPWAN o propietarias que se usan para IoT (Zigbee, Z‑Wave, LoRa, etc.).
Características técnicas clave del estándar Wi‑Fi HaLow
Para entender bien qué puede y qué no puede hacer Wi‑Fi HaLow conviene mirar algunos detalles técnicos que explican por qué es tan adecuado para el Internet de las Cosas y por qué no veremos Netflix en 4K con este tipo de conexión.
Frecuencia y canales: el estándar opera en una banda sin licencia por debajo de 1 GHz, con canales de radio muy estrechos, de 1 MHz y 2 MHz de ancho. Esto contrasta con los 20, 40, 80 o 160 MHz que puede usar 802.11ac/ax. El canal estrecho limita la velocidad, pero mejora de forma notable el alcance y la sensibilidad del receptor.
Modulación y técnicas de radio: 802.11ah emplea esquemas conocidos como DPSK (desplazamiento por fase diferencial) y QPSK (desplazamiento de fase en cuadratura), con modulaciones que pueden ir desde 16 hasta 256‑QAM. Estas modulaciones permiten ajustar el compromiso entre robustez y velocidad según la calidad del enlace y la distancia al punto de acceso.
Alcance y cobertura: en condiciones reales domésticas, la Wi‑Fi Alliance habla de un alcance aproximado de hasta 1 km en línea de vista, con una penetración de muros muy superior a 2,4 GHz. En pruebas en campo abierto, se han logrado distancias teóricas de hasta 16 km con velocidades muy modestas (en el entorno de los 2 Mbps).
Velocidad de transmisión: precisamente por el uso de canales estrechos y baja frecuencia, las velocidades de datos se mueven en márgenes contenidos. En distancias largas se habla de tasas en torno a 150 Kbps, suficientes para telemetría, alarmas o datos de sensores. A distancias cortas y en condiciones ideales, el estándar puede llegar a velocidades en el orden de decenas de Mbps (alrededor de 80-90 Mbps), mucho menos que el Wi‑Fi de alta velocidad, pero de sobra para muchas aplicaciones industriales o de vídeo simple.
Consumo energético: uno de los grandes puntos fuertes es el ahorro. El diseño del estándar, el pequeño ancho de banda de los canales y los mecanismos de ahorro de energía permiten que un dispositivo funcione durante varios años con una simple pila de botón, despertando solo cuando toca enviar o recibir pequeños paquetes de datos.
Capacidad y escalabilidad: un solo punto de acceso Wi‑Fi HaLow puede manejar hasta 8.000 dispositivos conectados. Esto lo hace ideal para grandes despliegues de sensores en fábricas, edificios, campos agrícolas o ciudades inteligentes, donde el número de nodos se dispara.
Ventajas de Wi‑Fi HaLow frente al Wi‑Fi tradicional y otras tecnologías IoT

Comparado con el Wi‑Fi clásico de 2,4/5/6 GHz, HaLow juega en otra liga con reglas distintas. No está pensado para reventar test de velocidad, sino para llegar donde el Wi‑Fi “normal” se queda sin aire, y hacerlo con un gasto mínimo de batería.
Alcance muy superior: donde un router doméstico en 2,4 GHz puede cubrir unas decenas de metros útiles en interiores, un punto de acceso HaLow puede alargar esa cobertura hasta el kilómetro en línea de vista y seguir funcionando razonablemente bien a través de paredes, techos y otros obstáculos. Esto es clave para fincas, granjas, naves industriales o grandes edificios.
Mejor penetración de la señal: las frecuencias más bajas sufren menos atenuación al atravesar materiales. Wi‑Fi HaLow atraviesa muros, puertas y estructuras con más facilidad que 2,4 o 5 GHz, por lo que puede mantener la conexión allí donde otras redes ya han perdido demasiados dB.
Menor saturación del espectro: la banda de 2,4 GHz está literalmente a rebosar: routers, Bluetooth, microondas, otros protocolos domóticos… En cambio, las bandas sub‑1 GHz usadas por HaLow están mucho menos congestionadas, lo que reduce interferencias y mejora la estabilidad, especialmente en despliegues con muchos dispositivos.
Bajo consumo sin necesidad de hardware propietario raro: otras tecnologías IoT de bajo consumo (como Zigbee, Z‑Wave o ciertos sistemas LPWAN) funcionan en bandas sin licencia y también ofrecen largo alcance, pero muchas requieren concentradores, puertas de enlace o hardware propietario para hablar con redes IP. Wi‑Fi HaLow aprovecha la pila IP y la infraestructura Wi‑Fi conocida, de modo que basta con un punto de acceso HaLow conectado a la LAN para integrar sensores y actuadores en Internet.
Compatibilidad conceptual con el ecosistema Wi‑Fi: aunque hoy prácticamente ningún móvil, tablet u ordenador traiga HaLow de serie, a nivel de estándares y certificación forma parte de la familia Wi‑Fi. Esto facilita la interoperabilidad entre fabricantes y la integración con sistemas y protocolos ya consolidados.
Seguridad y cifrado en redes Wi‑Fi HaLow

Al ser un miembro más de la familia 802.11, Wi‑Fi HaLow hereda los mecanismos de seguridad habituales del Wi‑Fi, con soporte para estándares como WPA2 y, según la implementación y la generación de producto, también WPA3.
En muchos dispositivos industriales actuales se implementa WPA2, que sigue siendo robusto si se configura correctamente, aunque ya no es el tope de gama en seguridad. Las implementaciones más recientes y las especificaciones de la Wi‑Fi Alliance apuntan a que Wi‑Fi HaLow pueda aprovechar cifrado avanzado como WPA3 con claves de 192 bits, muy adecuado para entornos sensibles como sanidad, industria o infraestructuras críticas.
Además de la protección de la capa de enlace, muchos usos de HaLow suman medidas adicionales, como autenticación mediante códigos QR en dispositivos de domótica, gestión centralizada de credenciales en gateways industriales o túneles cifrados de extremo a extremo para datos especialmente delicados.
La combinación de seguridad Wi‑Fi madura, buen alcance y bajo consumo lo convierte en una opción sólida para IoT siempre que el fabricante implemente correctamente las opciones de cifrado y el usuario no deje contraseñas triviales u opciones por defecto.
Aplicaciones de Wi‑Fi HaLow en domótica y hogar inteligente

Si hay un territorio donde Wi‑Fi HaLow encaja como un guante es en la domótica. La mayoría de dispositivos inteligentes del hogar no necesitan un gran caudal de datos: solo envían estados, reciben órdenes y, con suerte, suben alguna imagen de vez en cuando.
Termostatos, termómetros, sensores de humedad, detectores de movimiento, enchufes inteligentes, cerraduras o sistemas de alarma son ejemplos perfectos de equipos que pueden beneficiarse de un enlace estable aunque estén lejos del router principal. La posibilidad de mantener la conexión hasta un kilómetro de distancia abre la puerta a cubrir fincas completas, garajes alejados, trasteros o sistemas de riego exteriores sin necesidad de repetidores, mesh ni inventos raros.
Otro punto interesante es que Wi‑Fi HaLow no precisa de centrales domóticas propietarias. En muchas soluciones actuales basadas en Zigbee o Z‑Wave necesitas un hub específico que actúe de puente con tu red IP. Con HaLow, basta con un punto de acceso compatible para que los dispositivos se conecten directamente a la misma infraestructura IP que tu red doméstica, simplificando topologías y evitando depender tanto de ecosistemas cerrados.
La autonomía de los sensores también sale ganando. Como el consumo de cada dispositivo es muy bajo, es factible tener sensores alimentados por pilas que duren varios años sin mantenimiento, algo fundamental cuando tienes decenas o cientos de nodos repartidos por toda la casa o el jardín.
En un hogar inteligente Wi‑Fi HaLow sirve para “liberar” al Wi‑Fi principal de tener que gestionar miles de clientes lentos y de poco tráfico, al tiempo que da mejor cobertura a esos dispositivos en las zonas más alejadas.
Uso industrial, agrícola y rural de Wi‑Fi HaLow
Más allá de la casa, Wi‑Fi HaLow está encontrando su hueco en sectores como la industria, la agricultura y el entorno rural, donde las distancias son grandes y tender cable resulta caro o directamente inviable.
En fábricas y buildings inteligentes se utiliza para el seguimiento de activos y la automatización: contadores de agua, luz y gas, sensores de presencia, cámaras de seguridad de baja tasa de bits, sistemas de control de acceso o monitorización de procesos. Poder conectar miles de nodos a un único punto de acceso simplifica mucho el despliegue.
En agricultura, sus ventajas se multiplican. Es posible tener sensores de temperatura, humedad del suelo, calidad del aire, estado de cultivos o gestión de riego repartidos por grandes parcelas y conectados a uno o varios gateways HaLow. De este modo se puede controlar el riego, monitorizar plagas, seguir al ganado o medir parámetros ambientales en tiempo real sin tener que desplegar infraestructuras celulares costosas.
En ámbitos rurales o semi rurales, se han hecho demostraciones de enlaces de hasta 16 km en entornos abiertos, como en el Parque Nacional Joshua Tree en Estados Unidos, con velocidades de unos 2 Mbps. No sirve para montar una red de banda ancha, pero sí para telemetría, monitorización remota y servicios básicos como telemedicina o educación a distancia en zonas remotas.
También se contempla el uso de HaLow en ciudades inteligentes, donde pueden convivir redes de sensores de tráfico, alumbrado público, aparcamiento, calidad del aire y sistemas de vigilancia. Gracias a su bajo consumo, muchos de esos sensores pueden funcionar con baterías o incluso con pequeñas soluciones de energía renovable.
Dispositivos compatibles y situación actual del mercado
Aunque el estándar lleva varios años aprobado, la adopción masiva de Wi‑Fi HaLow va más lenta de lo que se preveía. El principal cuello de botella está en la falta de routers y dispositivos de consumo compatibles.
La mayoría de routers domésticos actuales solo incluyen las bandas de 2,4, 5 y en algunos casos 6 GHz. Encontrar un punto de acceso o router comercial que ofrezca Wi‑Fi por debajo de 1 GHz sigue siendo complicado y suele estar orientado a usos profesionales o proyectos muy concretos.
En el lado de los clientes, ni smartphones, ni tablets ni portátiles comunes integran de serie Wi‑Fi HaLow. Tampoco son habituales las tarjetas PCIe o USB con soporte para 802.11ah para ordenadores personales, por lo que hoy en día su presencia queda casi relegada al mundo de módulos específicos y productos industriales o de nicho.
A pesar de ello, grandes fabricantes de chips y soluciones de conectividad como Qualcomm, Intel, MediaTek, Broadcom, LG, ZTE o Samsung han mostrado interés y trabajan en soluciones que integran este estándar, especialmente de cara al mercado IoT profesional.
Existen módulos y kits de desarrollo para integradores y makers, como el módulo Wi‑Fi HaLow WM6108, que puede combinarse con placas de desarrollo tipo ESP32 para crear clientes HaLow y experimentar con redes de largo alcance y bajo consumo. Estos kits suelen venir acompañados de SDKs específicos (por ejemplo, MM‑IoT‑SDK de Morse Micro) que facilitan la creación de aplicaciones basadas en 802.11ah.
Todo apunta a que su presencia crecerá primero en entornos profesionales y rurales, donde sus ventajas son claras, y solo más adelante se verá integrado en routers y dispositivos domésticos si la demanda y el ecosistema lo acompañan.
Comparación con Zigbee, Z‑Wave y otras alternativas para IoT
En domótica e IoT, Wi‑Fi HaLow no está solo. Compite y coopera con tecnologías como Zigbee, Z‑Wave, Thread o incluso LoRaWAN, cada una con sus propias fortalezas y limitaciones.
Zigbee y Z‑Wave han sido tradicionalmente las grandes estrellas de la casa conectada. Ambas funcionan también en bandas de frecuencia relativamente bajas (en algunos casos por debajo de 1 GHz), ofrecen poco consumo y están muy orientadas a sensores y actuadores con poco tráfico. Se apoyan en redes malladas y requieren hubs o controladores específicos.
La diferencia clave es que muchas de estas alternativas usan estándares o pilas propietarias, o al menos menos integradas con el ecosistema IP tradicional. Para que tus dispositivos hablen con Internet necesitas pasarelas y traductores de protocolos, lo que complica el diseño y puede encarecer la solución.
Wi‑Fi HaLow, en cambio, habla “el idioma IP” de forma nativa y se integra sin demasiados puentes con redes Ethernet o Wi‑Fi convencionales. Un punto de acceso HaLow conectado a tu router actúa como cualquier otro AP, pero en la banda sub‑1 GHz, lo que agiliza el despliegue y la gestión desde el punto de vista de red.
Frente a tecnologías LPWAN de muy largo alcance y bajísima velocidad (como LoRa), HaLow ofrece un compromiso más equilibrado entre alcance y caudal de datos, además de beneficiarse de una pila de seguridad y gestión ya muy madura en el mundo Wi‑Fi.
Eso no significa que vaya a sustituir a todas las demás tecnologías. Lo más probable es que convivan, cada una especializada en lo que mejor se le da: Wi‑Fi rápido para uso intensivo de datos, Wi‑Fi HaLow para IoT de rango largo y bajo consumo, Zigbee/Z‑Wave/Thread para ecosistemas cerrados de domótica y LPWAN para telemetría de ultra largo alcance con anchura de banda mínima.
Mirando todo el panorama, Wi‑Fi HaLow destaca por unir tres piezas que rara vez van juntas: gran alcance, bajo consumo y compatibilidad con el universo IP y Wi‑Fi. Si la industria termina de abrazarlo y llegan más routers y dispositivos comerciales, se convertirá en una pieza muy potente para que casas, fábricas, campos y ciudades estén realmente conectados de forma eficiente y sostenible.
