- Thunderbolt 5 duplica el ancho de banda estándar hasta 80 Gbps y alcanza 120 Gbps con Bandwidth Boost, permitiendo vídeo 8K y múltiples pantallas 4K a altas frecuencias.
- El estándar eleva la entrega de potencia hasta 240 W, haciendo posible cargar portátiles de alto rendimiento mientras se conectan bases, monitores y almacenamiento ultrarrápido.
- Basado en USB4 2.0, DisplayPort 2.1 y PCIe 4.0, mantiene compatibilidad con Thunderbolt 3/4 y USB‑C, pero requiere cables y accesorios certificados para aprovechar todo su potencial.
- Es especialmente interesante para creadores, gamers y profesionales con flujos de trabajo pesados en Mac y PC que necesitan varias pantallas, eGPU y grandes volúmenes de datos.

En los últimos años hemos pasado de cables y puertos para todo a un único conector que sirve prácticamente para lo que quieras. El conector USB‑C se ha convertido en el estándar físico (más sobre qué es USB‑C y Thunderbolt 3), pero eso no significa que todos los puertos que lo usan sean iguales ni que ofrezcan las mismas velocidades, alimentación o soporte de pantallas.
Dentro de ese mismo conector ha ido evolucionando Thunderbolt, la tecnología desarrollada por Intel en colaboración con Apple. Thunderbolt 5 es la nueva gran vuelta de tuerca: por fuera parece «otro USB‑C más», pero por dentro supone un salto enorme en ancho de banda, número de monitores, potencia de carga y compatibilidad con accesorios profesionales y de gaming.
Qué es exactamente Thunderbolt 5

Thunderbolt 5 es la quinta generación del estándar Thunderbolt de Intel (ver cuántos tipos de Thunderbolt hay), una interfaz de alta velocidad que combina en un solo cable datos, vídeo y energía usando el conector USB‑C. Se anunció públicamente en 2023 y ha empezado a llegar a equipos de consumo avanzado y profesionales a partir de 2024, especialmente en portátiles Windows de gama alta y en los Mac con chips M4 Pro y M4 Max.
A nivel técnico, Thunderbolt 5 se apoya en varias tecnologías clave: USB4 2.0, DisplayPort 2.1 y PCI Express 4.0. Gracias a esta base, el puerto puede mover cantidades de datos muy superiores a Thunderbolt 4, soportar monitores más exigentes y ofrecer más potencia de carga, todo manteniendo la compatibilidad con cables y dispositivos antiguos.
Su misión es bastante clara: acercarnos a la idea de “un solo puerto para todo”. Por un único USB‑C Thunderbolt 5 puedes colgar monitores 8K, varias pantallas 4K a alta tasa de refresco, almacenamiento SSD externo casi tan rápido como el interno, una eGPU, bases de conexión completas y, a la vez, cargar el portátil con hasta 240 W.
Thunderbolt nació en 2011 y desde entonces ha sido la referencia en conectividad de alta gama en el ecosistema PC y, sobre todo, en Mac. Thunderbolt 5 supone el mayor salto de rendimiento desde Thunderbolt 3, que fue cuando se adoptó definitivamente el conector USB‑C y se estandarizaron los 40 Gbps.
Velocidades, ancho de banda y Bandwidth Boost

El primer punto fuerte de Thunderbolt 5 está en el rendimiento bruto. En modo estándar ofrece 80 Gbps de ancho de banda bidireccional, es decir, puede enviar y recibir datos a la vez a un máximo de 80 Gbps en cada sentido. Esto ya dobla los 40 Gbps de Thunderbolt 4 y de los mejores perfiles de USB4 actuales.
La fiesta no acaba ahí, porque Intel ha introducido un modo especial llamado Bandwidth Boost (o modo asimétrico). Cuando el sistema detecta que lo que más necesitas es sacar datos hacia fuera —por ejemplo, para varias pantallas de alta resolución o una pantalla de refresco extremo— puede reasignar el ancho de banda para dar hasta 120 Gbps en una sola dirección, reservando 40 Gbps para el tráfico en sentido contrario.
En la práctica esto significa que Thunderbolt 5 puede triplicar el ancho de banda efectivo de Thunderbolt 4 para vídeo, sin perder la capacidad de seguir moviendo datos y alimentando dispositivos. Es justo lo que hace falta para monitores 8K, varias pantallas 4K a 144 Hz o paneles de más de 500 Hz para gaming competitivo.
Para alcanzar estas cifras se usa una técnica de señalización más avanzada. Thunderbolt 5 emplea modulación PAM‑3 en lugar de la clásica PAM‑2 (NRZ) de generaciones anteriores. PAM‑3 permite codificar más información por símbolo en el mismo ancho de banda físico, lo que se traduce en más gigabits sin cambiar el conector ni obligar a cables exóticos.
Aunque el estándar habla de 80/120 Gbps, conviene aterrizarlo con ejemplos reales. Al mover proyectos de vídeo o librerías de varios terabytes, Thunderbolt 5 permite que un SSD externo alcance velocidades de varios gigabytes por segundo, reduciendo copias de seguridad de 1 TB de unos 20 minutos (USB 3.2) a apenas 5 minutos o menos, y proyectos de 1 TB a un par de minutos en condiciones ideales.
Potencia de alimentación: hasta 240 W por cable
Otro salto importante está en la energía. Thunderbolt 5 soporta hasta 240 W de entrega de potencia (USB Power Delivery 3.1), frente a los 100 W de Thunderbolt 4. Esto abre la puerta a cargar sin problemas portátiles de alto rendimiento, estaciones de trabajo móviles y equipos gaming directamente desde la base o el monitor.
En la práctica, muchos docks y hubs Thunderbolt 5 ofrecerán alrededor de 140 W al host, que es suficiente para mantener cargado incluso un portátil de 16 pulgadas a plena carga. El resto de potencia se reparte entre puertos adicionales, USB‑A, Ethernet, ranuras SD, etc., de forma inteligente, para que no se te venga abajo ningún periférico cuando conectas algo más exigente.
Los cables tienen mucho que decir aquí: para llegar a esos 240 W y a las máximas velocidades necesitas cables certificados, con suficiente sección (por ejemplo 28 AWG o menor), electrónica activa y el logo Thunderbolt correspondiente. Un cable USB‑C corriente y moliente puede funcionar, pero te limitará en velocidad o en potencia disponible.
Lo bueno es que, aunque uses un cable antiguo, la conexión seguirá siendo compatible y funcional; simplemente no exprimirás todas las prestaciones de Thunderbolt 5. Es la misma filosofía que con las versiones anteriores de Thunderbolt y USB: todo se entiende con todo, pero siempre al ritmo del eslabón más débil.
Vídeo y pantallas: 8K, 4K a 144 Hz y hasta 540 Hz
Donde realmente se nota el ancho de banda extra es en las pantallas. Thunderbolt 5 integra DisplayPort 2.1, lo que permite configuraciones que hace apenas unos años estaban reservadas a equipos de demostración.
Con este estándar puedes conectar, según el dispositivo y sus límites internos, múltiples monitores 8K o hasta tres pantallas 4K a 144 Hz desde un único puerto, usando Bandwidth Boost cuando haga falta. Además, Thunderbolt 5 puede manejar un único monitor con tasas de refresco de hasta 540 Hz en resoluciones más contenidas, algo muy goloso para jugadores de eSports.
Comparado con Thunderbolt 4, que se quedaba en una pantalla 8K o dos 4K a 60 Hz, el salto es evidente: más resolución, más pantallas o más frecuencia, según lo que priorices. Ya no estás obligado a renunciar a los 144 Hz cuando conectas dos 4K; con Thunderbolt 5 hay ancho de banda de sobra para todo a la vez.
Eso sí, hay un matiz importante en el caso de los Mac. macOS, por diseño, limita a dos pantallas externas independientes por puerto Thunderbolt, aunque una base Thunderbolt 5 anuncie soporte para tres salidas de vídeo. El sistema operativo simplemente no genera más de dos señales de pantalla por conexión, así que la base puede tener cuatro HDMI, pero no conseguirás cuatro escritorios distintos desde un solo puerto.
Para sortear esto, accesorios como algunas bases avanzadas usan diseños de doble chip y cables host dobles USB‑C, aprovechando dos puertos Thunderbolt del Mac para sacar tres pantallas externas independientes (mezclando Thunderbolt y HDMI). En portátiles Windows, en cambio, los controladores gráficos sí suelen permitir tres o más pantallas desde un único puerto Thunderbolt, por eso se ven más anuncios de «triple monitor» que allí sí funcionan tal cual.
Thunderbolt 5 frente a USB‑C “normal”
Uno de los grandes focos de confusión es distinguir qué hace Thunderbolt frente a lo que ofrece un puerto USB‑C estándar. USB‑C es solo el conector físico (si dudas, qué es mejor USB o Thunderbolt), el «enchufe», mientras que Thunderbolt es el protocolo de transmisión que trabaja por debajo, utilizando ese mismo conector.
En el día a día esto se traduce en que dos puertos USB‑C pueden ser radicalmente distintos: uno quizá solo admite USB 2.0 para cargar y pasar datos lentos, otro podría ser USB 3.2 a 10 Gbps y otro, físicamente idéntico, puede ser Thunderbolt 3, 4 o 5 con todo su ancho de banda, vídeo y carga avanzada.
Comparando capacidades puras, Thunderbolt 5 ofrece hasta 80 Gbps bidireccionales y 120 Gbps en modo asimétrico, mientras que el USB4 más capaz se queda generalmente en 40 Gbps (Thunderbolt 3 o USB‑C). USB‑C con USB 3.2 ni siquiera se acerca, con límites de 5, 10 o 20 Gbps según la generación. En potencia, tanto Thunderbolt 5 como USB‑C con USB PD 3.1 pueden llegar a 240 W, pero en prácticas reales Thunderbolt 5 suele combinar mejor esa entrega de energía con flujos de datos extremos.
Hay más diferencias: Thunderbolt 5 permite conexión en cadena (daisy chain) de varios dispositivos: monitor, base, almacenamiento, eGPU… todos colgados en serie del mismo puerto. Con USB‑C estándar sueles necesitar un hub o docking para multiplicar puertos porque el bus está pensado de otra forma y no admite esa cadena nativa de dispositivos de alto rendimiento.
En términos de compatibilidad, Thunderbolt 5 es retrocompatible con Thunderbolt 3 y 4, y con USB 2.0, 3.x y USB4. Es decir, puedes pinchar prácticamente cualquier cosa con USB‑C y funcionará, pero si tanto el cable como el dispositivo son Thunderbolt 5 certificados, entonces sí obtendrás las velocidades y capacidades máximas. Aprende a saber si mi PC tiene puerto Thunderbolt si dudas sobre tu equipo.
Comparativa Thunderbolt 5 vs Thunderbolt 4
Aunque desde fuera se parezcan, el salto entre generaciones es grande. Thunderbolt 4 se basa en 40 Gbps bidireccionales, soporta hasta dos 4K a 60 Hz o una pantalla 8K, y ofrece 100 W de alimentación, además de la compatibilidad con USB4 y DisplayPort 1.4.
En cambio, Thunderbolt 5 duplica el ancho de banda básico a 80 Gbps y lo eleva a 120 Gbps con Bandwidth Boost, añade DisplayPort 2.1 para soportar más resolución, refresco y color, y eleva el rango de potencia a un mínimo de 140 W y un máximo de 240 W en escenarios concretos.
En vídeo, la diferencia se nota mucho: Thunderbolt 4 se limitaba a dos monitores 4K a 60 Hz o un 8K, mientras que Thunderbolt 5 abre la puerta a múltiples pantallas 8K, tres 4K a 144 Hz y configuraciones extremas como paneles de 540 Hz. Para creativos, gamers o quien trabaje con datos complejos en multitarea, el margen extra se agradece.
También mejora la capa física: la señalización PAM‑3 y la base en PCIe Gen 4 hacen que dispositivos como SSD externos, cajas eGPU o adaptadores de red 10 GbE expriman mucho más las líneas disponibles, acercándose a rendimientos casi internos incluso en soluciones externas.
Compatibilidad con Mac y adopción en Apple
Apple ha sido históricamente de las primeras en adoptar nuevas generaciones de Thunderbolt. Los MacBook Pro de 2016 ya estrenaron Thunderbolt 3, y los modelos más recientes se han consolidado con Thunderbolt 4. Con la llegada de los chips M4, Apple ha dado el salto a Thunderbolt 5 en algunos equipos concretos.
Actualmente, el Mac mini con chip M4 Pro incorpora puertos Thunderbolt 5, lo que lo convierte en el primer Mac de sobremesa con este estándar. Este modelo puede gestionar hasta tres pantallas externas 6K a 60 Hz a través de Thunderbolt; alternativamente, una pantalla 8K a 60 Hz o un panel 4K a 240 Hz aprovechando la salida HDMI de última generación.
En portátiles, los MacBook Pro con chips M4 Pro y M4 Max también estrenan Thunderbolt 5 (activar el puerto Thunderbolt en Mac). Cada uno trae tres puertos Thunderbolt 5, pero la cantidad de pantallas externas que soportan cambia en función del chip:
- MacBook Pro con M4 Pro: admite hasta dos pantallas externas. Pueden ser dos 6K a 60 Hz por Thunderbolt, o una 6K a 60 Hz por Thunderbolt y otra 4K a 144 Hz por HDMI. Otra opción es usar una sola pantalla 8K a 60 Hz o 4K a 240 Hz por HDMI.
- MacBook Pro con M4 Max: llega hasta cuatro pantallas externas. Por ejemplo, tres 6K a 60 Hz por Thunderbolt y una 4K a 144 Hz por HDMI. También puede manejar dos 6K a 60 Hz por Thunderbolt más una 8K a 60 Hz o 4K a 240 Hz por HDMI.
El Mac mini con chip M4 “a secas” se queda en Thunderbolt 4, aunque mantiene un soporte muy amplio de pantallas externas y seguirá siendo más que suficiente para la mayoría de usuarios que no necesiten configuraciones extremas de vídeo o ancho de banda.
Lo previsible, viendo el historial de Apple, es que Thunderbolt 5 se vaya extendiendo a nuevos MacBook Pro, iMac y futuros sobremesa de gama alta a medida que la tecnología se abarate y haya más accesorios compatibles en el mercado, igual que sucedió con Thunderbolt 3 y 4.
Portátiles y equipos Windows con Thunderbolt 5
En el ecosistema PC, Thunderbolt 5 empieza a llegar a portátiles de gama alta centrados en creación de contenido, ingeniería y gaming (problemas de Thunderbolt en Windows). Se habla de modelos como MSI Creator Z17, Dell Precision 7770 o las series Razer Blade 16 y 18 como ejemplos de equipos que aprovecharán este estándar para ofrecer más pantallas, mejor conexión con eGPU y almacenamiento externo ultrarrápido.
En estos portátiles, Thunderbolt 5 se combina con procesadores Intel de nueva generación y GPUs dedicadas potentes, de forma que el puerto no sea el cuello de botella al trabajar con escenas 3D complejas, simulaciones pesadas o capturas de vídeo en directo con varias fuentes a la vez.
Además de los propios portátiles, Intel ha introducido controladores discretos Thunderbolt 5 (como Barlow Ridge) para integrarlos en placas base, bases de expansión y accesorios de alto rendimiento, lo que irá ampliando el ecosistema más allá de los primeros modelos.
Para quien se monte una estación de trabajo con Windows, esto significa poder conectar monitores 8K, matrices RAID externas, tarjetas de captura, eGPU y redes 10 GbE con margen de sobra, usando uno o dos puertos Thunderbolt 5 como columna vertebral del escritorio.
Cables y certificación Thunderbolt 5
Un factor que muchos pasan por alto es el tipo de cable. No todos los cables USB‑C pueden con las exigencias de Thunderbolt 5; si quieres sus 80/120 Gbps y potencia de hasta 240 W, necesitas cables activos y certificados específicamente para este estándar.
Un cable Thunderbolt 5 se reconoce por varios detalles: logo Thunderbolt visible, holograma de certificación, longitud típica entre 1 y 2 metros, grosor suficiente para manejar alta corriente y un diseño robusto preparado para miles de conexiones y desconexiones sin degradación de la señal.
Cables Thunderbolt 3 o 4 seguirán funcionando físicamente con puertos Thunderbolt 5, pero no alcanzarán el ancho de banda completo por canal ni aprovecharán Bandwidth Boost al máximo. Del mismo modo, un cable USB‑C «de carga» puede manejar la energía, pero limitará o inestabilizará las velocidades de datos si intentas exprimir el estándar.
Fabricantes como Apple ya han lanzado cables específicos, como el Thunderbolt 5 Pro, con diseño trenzado, 240 W de potencia y compatibilidad hacia atrás con TB3/TB4 y USB. Es el tipo de cable indicado para conectar portátiles a bases o monitores que expriman las capacidades del estándar sin sorpresas.
Bases, hubs y estaciones de trabajo Thunderbolt 5
Si quieres que un solo cable lo haga todo, las bases y docks Thunderbolt 5 juegan un papel clave. Actúan como concentradores que reparten el ancho de banda entre monitores, almacenamiento, red, USB y, de paso, alimentan el portátil.
Un ejemplo es el concentrador Thunderbolt 5 de OWC, que amplía un puerto a tres puertos Thunderbolt 5 adicionales más un USB‑A, ofreciendo hasta 140 W de alimentación al host. Permite tres cadenas de dispositivos independientes y puede mover hasta tres pantallas 8K a 60 Hz con compresión de flujo de pantalla (DSC), todo en una carcasa de aluminio con refrigeración pasiva y funcionamiento silencioso.
Las bases Thunderbolt 5 de nueva generación suelen ofrecer varios DisplayPort o HDMI, Ethernet 10 GbE, lectores SD UHS‑II o superiores, múltiples USB‑A y USB‑C bajada, además de la entrega de potencia necesaria para cargar el portátil y alimentar varios periféricos exigentes a la vez.
Comparadas con las bases USB‑C o Thunderbolt 4, estas nuevas soluciones están pensadas para escenarios de dos monitores 8K, tres 4K a 144 Hz, realidad virtual, eGPU y almacenamiento NVMe externo sin cuellos de botella. Son, básicamente, el centro neurálgico de una estación de trabajo moderna con un solo cable al ordenador.
Almacenamiento, red y eGPU: usos profesionales de Thunderbolt 5
Thunderbolt 5 no es solo para pantallas; su ancho de banda se traduce también en almacenamiento externo extremadamente rápido (por ejemplo, usar varios NVMe). Un SSD NVMe en una carcasa Thunderbolt 5 puede acercarse a las velocidades de lectura/escritura de un disco interno PCIe 4.0, acortando de forma drástica los tiempos de copia, apertura de proyectos y respaldo.
Marcas como OWC ya anuncian unidades como el Envoy Ultra, capaz de superar los 6 GB/s y duplicar el rendimiento de muchas soluciones Thunderbolt anteriores. Esto hace viable trabajar directamente desde el disco externo con proyectos 8K, librerías multimedia gigantes o datasets científicos sin sentir que «vas por USB».
En red, adaptadores conectados por Thunderbolt 5 permiten aprovechar conexiones 10 Gb Ethernet o superiores sin saturar el bus, de manera que descargar 1 TB desde un servidor o la nube puede pasar en pocos minutos en lugar de largos ratos de espera, siempre que el resto de la infraestructura acompañe.
Uno de los ámbitos donde más promete Thunderbolt 5 es el de las unidades de procesamiento gráfico externas (eGPU) (ver potencia de sobremesa para tu portátil). Al doblar el ancho de banda PCIe efectivo con respecto a Thunderbolt 3/4, una caja eGPU puede alimentar una GPU de escritorio de gama alta (por ejemplo, una RTX 4090) con mucha menos pérdida de rendimiento, acercando la experiencia a la de tener esa GPU montada dentro del propio sobremesa.
Para creadores 3D, editores 8K, ingenieros, investigadores o desarrolladores de IA, esto significa convertir un portátil ligero en una estación de trabajo gráfica seria, simplemente conectándolo a la eGPU y a un buen monitor por un único cable Thunderbolt 5, sin renunciar a la movilidad cuando toca salir.
Thunderbolt 5 en el día a día: ¿realmente lo necesitas?
Con tanto número y tanta especificación, es lógico preguntarse si te hace falta o no. Para la mayoría de usuarios, Thunderbolt 4 y USB‑C actuales siguen siendo más que suficientes para navegar, ofimática, streaming, e incluso edición de foto y vídeo 4K ocasional.
Thunderbolt 5 empieza a marcar la diferencia cuando entras en escenarios como vídeo 8K, varias pantallas 4K de alta tasa de refresco, proyectos de varios terabytes, realidad virtual o flujos de trabajo profesionales con muchos periféricos a la vez. Si encajas en ese perfil o quieres montar un escritorio realmente a prueba de futuro, sí merece la pena tenerlo en el radar.
También hay que tener en cuenta que, para sacarle partido, no basta con que el portátil tenga Thunderbolt 5: necesitas monitores, bases, cables y unidades de almacenamiento que lo soporten. Esa primera ola de periféricos está llegando ahora y, como es habitual, lo hace a precios premium.
Para un usuario de Mac típico que solo conecte una o dos pantallas 4K y algún disco externo normalito, un Mac con Thunderbolt 4 seguirá cumpliendo sin problema. Thunderbolt 5, a día de hoy, es más un «lujo profesional» que una necesidad masiva, aunque su presencia asegura que el equipo aguantará muchos años de evolución de pantallas y accesorios.
Thunderbolt 5 se perfila como la columna vertebral de las estaciones de trabajo y equipos gaming de alto nivel de los próximos años: más ancho de banda, más potencia, más pantallas y menos cables, todo concentrado en un mismo puerto USB‑C reforzado que mantiene la compatibilidad hacia atrás y empuja un poco más ese ideal de «un solo cable para gobernarlos a todos».